lunes, 20 de diciembre de 2010

Hipótesis explicativas de la naturaleza, origen y propósitos de los objetos no identificados (Segunda parte)

Hipótesis explicativas de la naturaleza, origen y propósitos de los objetos no identificados (Segunda parte)



Ignacio Darnaude Rojas-Marcos
Sevilla – España


¿De dónde provienen?

Si existen muy variadas formulaciones acerca de qué son los transbordadores interplanetarios, también abundan las conjeturas que intentan aclarar dónde se han originado. Comenzaremos por hablar de aquéllas que dan como origen un punto próximo.


Bases secretas en la Tierra


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Hipotética localización del continente perdido de la Atlántida.
 
Los pilotos de las máquinas voladoras podrían ser criaturas que comparten el orbe con los terrícolas. Desconocidos para la mayoría de los mortales e ignorados por la ciencia oficial, los ultraterrestres son indígenas de nuestro propio planeta y la causa directa no sólo de la aparición de los ovnis, sino de toda suerte de fenómenos psíquicos, paranormales y hasta religiosos. Esta idea, sustentada – entre otros – por el Dr. Jacques Vallée, se apoya en la abundancia de tradiciones orales y escritas sobre extraños seres que se han dejado ver esporádicamente en otras civilizaciones anteriores. 
 
Entre las muchas razas que nos visitan, algunas de ellas podrían ser los antiguos habitantes de continentes perdidos (Atlántida, Lemuria o Mu), que antes de que éstos fuesen sepultados por el océano buscaron refugio en recintos seguros y recónditos de la tierra, de naturaleza material o "etérica", conservando sus avanzadas prerrogativas psíquicas (facultades paranormales) y tecnológicas, entre ellas los dispositivos de avanzado diseño capaz de vencer el espacio.

Sean oriundos de otros planetas y/o planos vibratorios, o de la propia Gaia, de manera transitoria o permanente pueden utilizar ámbitos especialmente acondicionados como plataformas ocultas de operaciones. Se ha especulado sobre la eventualidad de que existan bases alienígenas secretas en áreas remotas como la Antártida, Groenlandia, la selva amazónica, montañas del Tíbet, desiertos de Gobi y Atacama, el fondo del mar y otros lugares con escasos habitantes o semiexplotados.


Teorías de la Tierra Hueca


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Representación de la "Tierra hueca" (Crédito: www.mundodesconocido.com)

Raymond Bernard es partidario de que no todos los ovnis serían extraterrestres: algunos provienen del interior del globo terráqueo, que es parcialmente hueco y posee sendas aperturas en los polos. Se dice que el Almirante Byrd, explorador del Polo Norte, penetró en esta región desconocida, encontrando una tierra de clima templado con montañas, bosques, ríos, lagos, vegetación y vida animal.

Para Brinsley Le Poer Trench, miembro de la Cámara de los Lores británica, este mundo subterráneo habría sido construido por los pobladores de la Atlántida, con el fin de protegerse de inminentes catástrofes atmosféricas, oceánicas y sísmicas. Las dos entradas localizadas en los polos (que habrían sido incluso fotografiadas por los satélites americanos) son las que les dan acceso al mundo exterior. Allí se alojan desde hace más de once mil años una parte de los "barcos del espacio" que nos visitan en la actualidad.

Robert E. Dickhoff y Michael Barton X también defienden la suposición de un mundo bajo la corteza terrestre. Los platillos volantes – según ellos – son oriundos de una gran "conurbación" integrada por siete metrópolis subterráneas, comunicadas entre sí por conductos huecos y provistas de aperturas que afloran en el Tíbet, Siberia, América del Norte, Sudamérica y remotas cumbres montañosas.

Fueron construidas por los marcianos que en su día habían acudido a colonizar la Tierra, quienes se establecieron en ellas con el fin de escapar a la radioactividad que siguió a un conflicto atómico entre Atlántida y Lemuria. La propulsión de sus naves espaciales se basa en las corrientes magnéticas planetarias, y entran y salen de sus profundas cavernas por las mencionadas aberturas superficiales. Sus tripulaciones supervisan desde hace muchos siglos el destino de la humanidad.


Civilizaciones suboceánicas


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Dibujo de un OVNI saliendo del mar (Crédito: lanzadeldestino.com)

Antonio Ribera, Will Carson, Otto Binder y Stefan Denaerde, y en particular Valerie Bonwick y Jonathan Bigras en su harto interesante crónica The sea gods after Atlantis, dan como factible el origen subacuático de los ovnis. El setenta y uno por ciento de la superficie del globo está cubierta por las aguas, con profundidades de hasta diez mil quinientos metros (lo suficiente como para sumergir el monte Everest). ¿Qué mejor escondrijo – nos dicen – para ocultarse de los pobladores de la tierra firme?

Se han registrado centenares de observaciones de cuerpos raros hundiéndose y emergiendo en el mar, ríos y lagos, al tiempo que evolucionan en sus aguas. A veces con tal asiduidad que han dado pie a especulaciones sobre la existencia de "platillopuertos" como los de Malasia en el océano Indico o los del golfo San Matías en la Patagonia.

Ivan T. Sanderson, uno de los más competentes estudiosos de lo insólito junto con Charles Fort, mantenía la tesis de que en cada medio (agua, tierra y aire) podrían florecer complejas culturas inteligentes separadas entre sí como en compartimentos estancos. Concretamente en el inmenso volumen de agua oceánica habitarían razas conscientes capaces de surcar los cielos en vehículos anfibios.


Fenómenos metaterrestres tridimensionales


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Concepto artístico de una nave interestelar (Cita con Rama) (Crédito: www.egoitzmoreno.com)


Merece la pena considerar la eventualidad de que los hombres del espacio hayan fundado una civilización que se extienda por todo el universo, sin vinculación particular a planetas específicos, residiendo a perpetuidad en enormes astronaves superacondicionadas que vagabundean de mundo en mundo por el espacio libre. En semejante concepción de los "refugios interestelares", navíos espaciales de inimaginable volumen podrían albergar a comunidades enteras durante varias generaciones.

Dichos paquebotes del vacío interplanetario deambularían de continuo y en diferentes direcciones, con ánimo de satisfacer una curiosidad intelectual y científica y a la búsqueda de mundos deshabitados a colonizar. Del mismo modo Galíndez, Peter Sharp y Borret postulan que los platillos volantes constituyen pequeñas sondas de comunicación entre la superficie terrestre y sus voluminosas naves nodrizas.


Bases en otros planetas y satélites


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Ejemplo de Fenómenos Transitorios Lunares (T.L.P.) (Crédito: siglo30.com)

Todos los objetos siderales que orbitan el Sol que nos presta acogida han sido, antes o después, considerados bases de procedencia o tránsito de los discos voladores. La posibilidad de que "ellos" sean de origen intergaláctico pero que hayan organizado "apeaderos" en cuerpos deshabitados de nuestro sistema solar, ha sido formulada nuevamente por Coral E. Lorenzen.

Los Fenómenos Transitorios Lunares (T.L.P.) son modificaciones circunstanciales y de corta duración observados por astrónomos profesionales o aficionados, por astronautas o simplemente registrados en fotografías del cercano satélite. Consisten en transformaciones aparentes y fugaces de la estructura del suelo lunar acompañadas a veces por otros fenómenos: brillos y fosforescencias de variadas tonalidades, nieblas, vapores que dificultan la visión óptica, luces móviles, desaparición y reaparición de pequeños circos, súbita visión de un flamante cráter no apreciado anteriormente, figuras geométricas, estructuras con apariencia artificial, bandas longitudinales claramente diferenciadas del terreno circundante, diminutos promontorios o "cúpulas", etc.

Particularmente en Platón – un circo de fondo plano con 96 kilómetros de diámetro – se registraron abundantes y llamativos cambios en las cuatro últimas décadas del siglo XIX, reportados y dibujados con todo detalle por los miembros de la Royal Astronomical Society de Londres. Considerando la gran masa de T.L.P. acaecidos durante varios siglos, unidos a determinadas observaciones de notable extrañeza, surge inevitablemente la sospecha de si algunas de tales ocurrencias no tendrían un origen intencional.


La clásica hipótesis extraterrestre


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Hipótesis extraterrestre, la más difundida de todas (Crédito: www.laotrarealidadweb.com.ar)

La E.T.H. es sin duda la más popular de las justificaciones a la incansable presencia de los O.N.I. en nuestra atmósfera. También es la que mayor número de adeptos ha reclutado en la comunidad científica y entre el cuerpo de ufólogos "profesionales". Presupone que estamos ante navíos no terráqueos construidos por seres inteligentes comparables al homo sapiens, aunque tal vez mucho más avanzados en ingeniería, mecánica y psicología. Residen en planetas y satélites de naturaleza asimilable a la de la Tierra. Tanto "ellos" como sus "mansiones y moradas" estarían compuestos de materia ordinaria perceptible por los sentidos humanos, es decir, su estructura atómica y molecular sería sólida, física y estrictamente tridimensional.

Hasta acceder a este sistema solar desde remotos parajes del universo tienen que cruzar vastos abismos siderales. Y para vencer tan inmensas distancias habrán desarrollado necesariamente dispositivos de desplazamiento espacial de gran eficacia técnica. Es de suponer que hayan superado, por medios que no podemos ni imaginar, el callejón sin salida de la inviabilidad de velocidades superiores a la de la luz, postulado básico, como se sabe, de la teoría de la relatividad de Albert Einstein.


Hipótesis marciana


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El planeta Marte (Crédito: www.computronica.com)

Los visitantes se aproximan desde el vecino astro de la guerra. Por motivos de economía universal – razonan Antonio Ribera, Manuel Pedrajo y L. Taylor Hanson – las oleadas de artefactos debieran registrarse en las fechas de las oposiciones de Marte en ciclos de veintiséis meses, cuando el planeta rojo se encuentra a una distancia mínima. Pero la estadística de avistamientos a lo largo de los últimos cuarenta años no parece corroborar el supuesto de la invasión bienal de no identificados.


Alternativa venusina


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El planeta Venus.
 
Son varios los que señalan que podrían aproximarse desde el planeta del amor, entre otros el astrónomo Eloy Ortega. En los días próximos a la conjunción del lucero de la mañana con la Tierra y el Sol, los ufos reaparecen sobre los cielos de casi todos los continentes.


Cinturón de asteroides


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El cinturón de asteroides, situado entre Marte y Júpiter  (Crédito: www.world-mysteries.com)
 
Por lo que afirman docenas de contactados transmisores de la revelación E.T., la aglomeración de trozos de roca orbitando entre Marte y Júpiter es el residuo de la explosión del planeta Maldek, que resultó desintegrado como resultado final de una contienda entre facciones enemigas con armas de gran poder destructivo. El conflicto se produjo tras un período de decadencia y negatividad generalizadas, parecido al que sufre ahora la Tierra.

Una porción de los habitantes de Maldek, previendo el fin catastrófico de su centro de vida, emigró en sofisticados vehículos aeroespaciales y se estableció entre nosotros. Los yetis, abominables y bigfoot son los culpables de la mentada hecatombe, y sufren aquí purgando su aberración cósmica en un rudimentario y frustrante cuerpo animaloide que les impide manifestar su desarrollada inteligencia y elevado grado de evolución del que hicieron un uso irresponsable milenios atrás.


Los tres de la cola


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Ganímedes, luna de Júpiter.

De nuevo echamos mano de los contactados, quienes insisten uno detrás de otro en que los intrusos nos abordan desde Ganímedes, satélite de Júpiter que según los astrofísicos denota unas aparentes condiciones de habitabilidad comparables a las terrestres. Por otra parte numerosos sensitivos aseguran que nuestro sistema no cuenta con nueve sino con doce planetas. Algunos ingenios comparecen en nuestro cielo desde el trío planetario que está aún por descubrir, y tal vez no los conozcamos debido a que no se trata de astros compactos ordinarios, sino de mundos etéricos submateriales invisibles al ojo de los mortales por poseer una estructura atómica imbricada en un nivel vibratorio más elevado.


Remotos sistemas estelares


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Sistema estela triple Alfa Centauri (Crédito: apod.nasa.gov)

Francisco Donis y otros seguidores opinan que los elusivos objetos vienen desde las cercanas estrellas Alfa Centauri y Próxima del Centauro. Duncan Lunan, científico escocés, supone que se trata de sondas espaciales lanzadas hace trece mil años por los pobladores de un astro moribundo en la región estelar de Epsilon Bootis. La abducida Betty Hill, cuyo organismo fue sometido a manipulaciones clínicas a bordo de una nave foránea en 1961, cree que tienen su sede en Zeta Retículi.

Robert K. G. Temple da fe de que su patria de origen es un planeta perteneciente al rutilante sistema estelar binario de Sirio, cuyos pobladores, los Nommos, arribaron hace más de cinco mil años a lo que hoy es Libia. En estas tierras – según ellos – se mezclaron con los Dogon (tribu que perdura en Mali, al sur del Sahara), fundando una notable civilización que influyó profundamente en el nacimiento y desarrollo de las culturas sumeria y egipcia.

Desde el punto de vista de Otto Binder, los ovnis y variados fenómenos conexos pueden originarse en un hábitat cuyo grado de vibración se encuentre una octava por encima del terrenal, implicando el concepto de "mundos dentro de otros mundos", es decir, enclaves habitados que se interpenetran mutuamente. Los residentes en cada uno de estos recintos vibratorios en particular sólo logran ver, oír y tocar el sistema limitado de realidad que les ofrecen sus propios órganos sensoriales especializados, capacitados para operar exclusivamente en un tramo muy definido del espectro total de la energía vibratoria. El resto de la realidad les resulta intangible, como si no existiera.

De este modo tendríamos al alcance de la mano todo un "rascacielos" de plantas o mundos no sensoriales, estratificados en bandas o esferas interpenetradas; como si las capas del interior de una cebolla se solapasen subsumidas unas en otras y, no obstante, se mantuviera una abismal separación frecuencial entre todas ellas.

J. B. Hasted, físico y parapsicólogo, sostiene que "hay una magnitud infinita de mundos que coexisten a su vez en el seno de un número inacabable de dimensiones, pero no interaccionan directamente entre sí por ser "ortogonales", es decir, resultan mutuamente intangibles unos con respecto a otros. No obstante, si la conciencia humana fuese capaz de percibir ocasionalmente impresiones sensibles de algunos de esos cubículos diferenciados, quedaría así explicada una gran variedad de fenómenos incomprensibles, tanto ufológicos como paranormales".

A efectos prácticos la realidad no es algo absoluto, sino condicional y relativo. Una mente en particular creará su "realidad objetiva" según en qué dirección, hacia qué "área" específica decida focalizar su atención.


Teoría de las realidades alternativas


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Una posibilidad, el viaje a través de los "agujeros de gusanos".

Formulada en 1966 por Allen Greenfield, plantea que lo que existe no es algo fijo y estático, o al menos no lo es en nuestro presente estado de comprensión. Por lo tanto cabe que resultemos atrapados en alguna suerte de particular estado de realidad, a causa de viajes o transmisiones en el entramado de una misteriosa inter-realidad incognoscible. El universo 3-D en el que residimos sería tan sólo una porción sui generis de la totalidad de lo creado.

A través de la historia, los inquilinos de otras realidades alternativas han mantenido un contacto subrepticio con la humanidad, por lo general con ánimo amistoso y de ayuda, y en menor grado con propósitos hostiles en orden a dominar a la población mediante manipulaciones encubiertas.

En la concepción einsteniana es dado concebir "atajos" espaciales mediante la producción de curvaturas locales (como los agujeros de gusano). Cuanto más voluminosa es la cantidad de materia, mayor será también la curvatura del espacio en ese punto. Si la masa de un entorno fuese suficientemente grande y se hubiese llegado a un determinado grado de enrollamiento, la curvatura circundante se cerraría sobre sí misma. Su contenido quedaría entonces aislado del resto del complejo espacio-temporal. Tal efecto se traduciría en una sorprendente desaparición de objetos materiales, muchas veces observada en el comportamiento ovni y la parapsicología.

Del mismo modo un cuerpo espacial animado de una velocidad próxima a la de la luz adquiriría – según la teoría de la relatividad – la masa necesaria para cerrar sobre sí mismo su propio campo gravitatorio. Pasaría de esta manera a otro plano diferente al del universo observable. Fuera de éste, la materia no estaría sometida a las mismas leyes físicas que rigen normalmente en su interior, pudiendo desaparecer y reaparecer en otros puntos del espacio, en escasísimo tiempo. Esta ha sido la propuesta de Schwarzschield.

Similares especulaciones se deben a Luis Schöenherr. Los viajeros proceden del espacio exterior, pero durante sus periplos utilizan la cuarta dimensión para vencer las enormes distancias intersiderales. Son tridimensionales y se originan en nuestro mismo continuo de espacio-tiempo, pero cuando se desplazan se valen transitoriamente de artilugios de la tecnología tetradimensional. Para no tener que "cruzar" penosamente las interminables extensiones longitudinales, producirían con su avanzada técnica unas curvaturas locales en el espacio que ha de ser atravesado; una vez habilitada esta suerte de atajo, los inmigrantes surgirían como por arte de magia ante nuestra atónita mirada.


Otros sistemas de realidad


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Los OVNIS podrían ser viajeros de otros tiempos (Crédito: marcianitosverdes.haaan.com)

Los ovnis se hacen visibles desde un universo de cuatro dimensiones, opina Raoul Foin; sus frecuentes desapariciones instantáneas se explicarían por la súbita transferencia al futuro, donde no les podemos percibir. Así pues no emanan del espacio sino del tiempo. Practican la regresión temporal y se complacen en examinarnos como a sus ancestros.

Otto Binder sugiere que los que desembarcan son de una diferente "zona del tiempo", y por ello sin virtualidad sólida y palpable en nuestros parámetros cronológicos. Más bien se trataría de meras proyecciones a través de la barrera temporal.

Para John A. Keel, John R. Young y el Dr. Stannard, es posible que nos estemos topando con entidades inteligentes de un "universo negativo" integrado por antimateria, que coexiste con nuestro sistema 3-D o lo interpenetra sin que seamos conscientes de ello. Lo que podría explicar la proliferación de platillos volantes, poltergeist, las extrañas materias que caen del cielo, etc.

Otra de las hipótesis postula que los enigmáticos planeadores no se originan en la convencional atmósfera exterior, sino que pertenecen al "espacio interior" del hombre. Para Matt Graeber, lo que hoy llamamos extraterrestres se denominó en otros momentos de la historia visiones, dioses, vírgenes, santos y ángeles.


¿Qué pretenden?

Partiendo de la base de que no hay una sola explicación para el complejo fenómeno ovni, se comprenderá que las teorías acerca de sus objetivos a cumplir también sean muy variadas. Hay quienes aseguran que los E.T. se aproximan con ánimo criminal de destruir la sociedad terrestre y convertir al género humano en sus esclavos. Otros por el contrario suponen que su cometido protector reside en inculcarnos normas civilizadas de convivencia.


Raptos y cyborgs humanos


Jacques Scornaux señala que algunos humanoides podrían ser mortales capturados por los extraterraqueos y sometidos a obediencia. De esta manera, y si llegare a interesarles, estarían en condiciones de explorar minuciosamente el planeta con el concurso de biorobots teledirigidos, sin necesidad de manifestarse directamente. Por manipulación genética han podido desarrollar innumerables razas de cyborgs humanos, cada una de ellas adaptada a las misiones especializadas que ha de desempeñar mezclada de forma inadvertida con los indígenas, del mismo modo que los ingenieros pecuarios crían hornadas de especies caninas entrenadas para la caza, guardería, cuidado del ganado, carreras, pesquisas judiciales, salvamento de personas, etcétera.

Las misteriosas desapariciones de seres humanos que parecen volatilizarse en el aire son una constante en los archivos policiales. Por otra parte, se tiene noticia de varios casos en los que grotescos tripulantes de aeronaves han aparecido acompañados de otros personajes idénticos a los humanos. Los contactados y abducidos indican a su vez que los alienígenas raptan – con diversos fines – a numerosos hombres y mujeres del medio terráqueo, siempre con el previo consentimiento consciente o inconsciente de los implicados, y que están creando una flamante y multitudinaria estirpe híbrida hombre-E.T.


Fenómenos de mimetismo y camuflaje


Otra vez John A. Keel, el estudioso pionero de los años sesenta: los ultraterrestres han maquinado presentarse en el pasado asumiendo las morfologías fingidas que mejor cuadraban a los rasgos culturales, psicológicos y temperamentales de cada comunidad histórica y sistema de creencias (dioses, ángeles, demonios, la Madre de Dios, íncubos, súcubos y demás marabunta pantomímica). En la segunda mitad del siglo XX remedan vehículos de lejanos astros y pilotos con traje de buzo porque es lo que mejor se adapta a la era espacial y la mentalidad tecnocrática de los nuevos tiempos. Y en el futuro seremos testigos del flujo en nuestro continuo de espacio-tiempo de una gama de fenómenos todavía más extraños, anómalos e inexplicables que los objetos inidentificados contemporáneos.

Los aparatos y humanoides camaleónicos representan ante nuestra perpleja mirada lo que Jean Robin ha motejado como "La Gran Parodia": Una magnum opus de teatro cósmico, montada con tantos actos y sofisticadas escenas cual una excelente comedia de Shakespeare. He aquí algunos de los personajes y situaciones falsificados de pedagogía histriónica que en el decurso del tiempo han sido urdidos por los arteros coreógrafos de las estrellas, con ánimo de ir elevando gradualmente el nivel de conciencia de esta humanidad primitiva y violenta:


  • Simulacros de seres superhumanos en la mitología protohistórica: dioses, oráculos y héroes del Olimpo griego.

  • Dragones volantes en la China Imperial y otras latitudes.

  • Arcas de la Alianza, columnas luminosas, carros de fuego, nubes resplandecientes y estrellas de Belén en episodios ligados a las tradiciones bíblicas judeo-cristianas.

  • Cruces refulgentes sobre combates en la Edad Media (Constantino, Carlomagno y similares exhibiciones simbólicas a favor de uno de los bandos en muchas otras batallas).

  • Soles que "se detienen" hasta que una refriega militar contra los musulmanes se decide a favor de la facción eclesiástica (Tentudía).

  • Numerosos despliegues de Santiago Apóstol a lomos de un corcel plateado, que hicieron ganar a los cristianos luchas contra los árabes e indios americanos.

  • Angeles, mensajeros y "enviados" en el contexto católico.

  • Decenas de millares (21.000 sólo en España) de apariciones preternaturales de una hermosa dama "con el brillo de mil soles", quien durante mil y pico de años se ha hecho pasar por "Nuestra Señora" o la "Bienaventurada Virgen María", creando gigantescas manifestaciones de piedad popular.

  • Imágenes de Cristo y la Madre del Salvador especializadas en menearse, sudar sangre, llorar por el mundo pecador y otras delicatessen maravillosistas.

  • Diablos infernales, deformes monstruos de las tinieblas y demonios tentadores que han martirizado a santos, beatas y gentes escrupulosas en las edades oscuras.

  • Comunicaciones espiritistas a mediums y sensitivos por humanos fallecidos.

  • Serpientes marinas, monstruos lacustres, sirenas y animales paranormales materializados en zonas urbanas.

  • Yetis, bigfoot y abominables hombres de las nieves que se dejan ver adrede en parajes remotos y solitarios de todo el mundo.

  • Hadas, gnomos, elfos, ondinas, salamandras y parecidos seres elementales.

  • Casas encantadas, poltergeist, fantasmas, Caras de Bélmez, y otros shows supernaturales.

  • Espectacular oleada norteamericana de 1896-97. Multitud de rudimentarias aeronaves con engañosas alas y timones se mostraron en los cielos de la Unión, simulando máquinas aladas en vuelos de prueba construidas por geniales inventores de la época.

  • OVNIs y humanoides a partir de 1947.

  • Pequeñas bolas de fuego con un comportamiento intencional que incursionan en viviendas habitadas.

  • Falsos zepelines en Nueva Zelanda, Gran Bretaña, etc., antes de la I Guerra Mundial.

  • Avionetas fantasmas durante los años treinta en Escandinavia.

  • Foo-fighter. Diminutas esferas luminosas que invadían las carlingas de aviones aliados y nazis en la II Guerra Mundial.

  • Torpedos que surcaban los cielos de Suecia en 1946.

  • Esferas rutilantes de color verde hacia 1949 en Nuevo Méjico, donde se fabricaban las primeras bombas atómicas.

  • Gruesos mamotretos dictados por telepatía desde otras dimensiones a miles de contactados (telegrafistas conectados a reinos inconsútiles).

  • Combustiones humanas espontáneas.

  • Mutilaciones de ganado. Chupacabras.

  • Veintenas de casos de intrigantes formaciones de oscuros helicópteros en vuelo, plaga de los Estados Unidos en la década de los años setenta y vinculados a las mutilaciones de animales. Son caricaturas de autogiros pues cambian de forma, jamás han sido identificados ni pertenecen a ningún helipuerto conocido.

  • Abducciones psíquicas por "grises", reptilianos y otros alienígenas. Importantísima y preocupante intervención exógena en la sociedad terrenal, al margen del Estado de Derecho y de la autoridad policíaca y militar. Muchos miles de personas – tal vez millones – están siendo raptadas por entidades de otros niveles vibratorios, con ánimo de condicionarlas mentalmente, implantarles un chip de control y al mismo tiempo fraguar mediante intercambio sexual una novedosa raza híbrida, cruce de humano y extraterrestre.

  • El modelo más llamativo de mimetismo ufológico ha sido sacado a la luz pública por un brillante trabajo de Bertrand Meheust, Ciencia-ficción y platillos volantes. A partir de 1880 clásicos ovnis como los actuales surgen como hongos en los relatos y tebeos de fantaciencia, copiando (o más bien pre-describiendo) con increíble exactitud y detallismo la profusa tipología ovnilógica que se desataría en el mundo a partir de 1947. Con casi un siglo de antelación, los literatos de lo que se suponían creaciones de lo fantástico han previsto con enorme precisión las escenas hoy tipificadas en relación con platos voladores, aterrizajes, ufonautas, morfologías, aspecto exterior y comportamiento de los discos y cigarros exobiológicos. Si ojeamos los arcaicos textos e ilustraciones de esta subliteratura popular de segunda fila, parecería que estamos leyendo cualquier informe rutinario sobre los nunca identificados de nuestros días.


  • En otras palabras, la ideología y el adoctrinamiento extraplanetarios, como ocurrió en 1896-97, habría precedido masivamente, y en el campo del más discreto modus operandi (novelas baratas por entregas), a lo que se precipitaría mucho después en los cielos del orbe azul. Con tan maquiavélica puesta en escena se habría orquestado una manipulación sibilina de la mentalidad de las gentes, con el fin de introducir progresivamente en el ignorante cuerpo social la revolucionaria noción de que "no estamos solos" y de la existencia de una multiplicidad de razas, culturas y civilizaciones harto dispares en el cosmos.


    Implicaciones cataclísmicas


    Por alguna oscura relación de causa y efecto que un día acabaremos por descubrir, la agenda de los Objetos aparece ligada con eventos tales como huracanes, grandes tormentas, inundaciones, incendios forestales, terremotos, erupciones volcánicas, siniestros de todo tipo y otras hecatombes que siempre se habían considerado obra de fuerzas ciegas de la naturaleza.

    Los inidentificados se suelen concentrar en estas áreas conflictivas por razones que todavía se desconocen (¿Son meros observadores, o los causantes?). El cónsul italiano Dr. Alberto Perego, en su voluminosa recopilación de 1963 L´aviazione di altri pianeta opera tra noi, mantiene que las máquinas del espacio se encuentran vinculadas con una interminable serie de lo que el público toma por "accidentes" aleatorios, pero que a su juicio exhiben características que le llevan a calificarlos como percances intencionales.

    Efectivamente se nota una sospechosa repetitividad en determinados siniestros-tipo: oscurecimientos en pleno día, caída de aviones, explosiones en portaviones norteamericana cerca de China y Vietnam, trenes atestados de combustibles químicos, convoyes de armas y municiones, colisiones de vehículos que transportan emigrantes y peregrinos religiosos, fulminantes incendios en hospitales psiquiátricos, asilos de ancianos y en hogares donde hay niños solos, etc.

    También se han registrado oleadas de calamidades con una frecuencia aparentemente superior a la media del azar, en ciertas áreas geográficas (Filipinas, Colombia, Pakistán, Bangla Desh) y también durante épocas de miedo, odio violento e intensas agitaciones sociopolíticas. Para los antiguos no era ninguna sorpresa, pues consideraban a los "escudos ardientes" del cielo como signos de mal agüero, anunciadores de seguras desgracias.

    Según explican Ramatis y otros reveladores, las adversidades destructivas no tienen nada de fortuitas, sino que son cuidadosamente urdidas a propio intento por eficientes equipos de especialistas angélicos y técnicos en la gestión de la ley del karma.

    El motivo de fondo que justifica el que los ingenieros siderales y los administradores de la norma de causa y efecto programen con tanta meticulosidad dolorosas experiencias individuales y colectivas, no es disfrutar ejercitando una crueldad gratuita. Muy por el contrario, los citados expertos saben que las que parecen injustas tragedias de la vida nos son muy necesarias a los mortales encarnados por razones evolutivas. Más aún, resultan dramáticamente imprescindibles con miras de impulsar el progreso interior hacia la autoperfección, y cumplen – aunque de ninguna manera lo parezca – una utilísima función catártica.

    Para avanzar, antes es necesario purificarse sufriendo por pasiva y en carne propia el purgatorio de las malas acciones perpetradas a otros, como dispone la ley de acción y reacción. Por tal motivo, y buscando su propia conveniencia egoista, los infortunios son siempre autoelegidos para su mejor bien por las mismas "víctimas". Tales contratiempos vitales, administrados con sabia oportunidad, constituirían la técnica de máxima eficacia conocida a fin de refinar moralmente el alma y el vector psicológico del individuo, abocado a crecer y perfeccionarse sin limitaciones. Y sobre todo las insustituibles desventuras optimizan en profundidad, en conjunto y a largo plazo el aprendizaje cósmico y la velocidad de desarrollo evolutivo y espiritual de los seres conscientes.


    Un sistema de control


    El complejo acontecer ovni, hace notar el Dr. Jacques Vallée en Messengers of deception, sería la manifestación de una enigmática realidad que trasciende al tiempo y al espacio. Ya es hora de que reconozcamos que el análisis de tan heterodoxos fenómenos no compete en rigor a la ciencia sino a las estrategias larvadas de la "Inteligencia", es decir, a los servicios secretos del contraespionaje que salvaguardan el statu quo, un sinnúmero de intereses creados muchas veces ilegales y lastrados de corrupción, y por supuesto la sacrosanta seguridad nacional.

    Existe desde siempre un elaborado sistema de control metalógico del planeta Tierra, que ha intensificado progresivamente su funcionamiento a partir de la Segunda Guerra Mundial, el gran evento rompedor de tabúes y corsés intelectuales, cuando los viejos mitos se han vuelto inservibles. Este organismo exógeno de intervención en la sociedad terrestre opera como un regulador de su desarrollo, e influye de forma subrepticia en la ideología, valores imperantes y conducta del género humano.

    Los carros ígneos constituyen en esencia una manifestación simbólica, el magno teatro de una poderosa imaginería proyectada en los cielos con ánimo por decirlo así de desanimalizar hacia la angelización los sistemas individuales y colectivos de valores, creencias y comportamientos. La tecnología ufológica distorsiona el sentido de realidad del observador y afecta al alma del hombre mediante sofisticadas técnicas psicotrónicas, en orden a generar a medio y largo plazo profundas transformaciones psicosociales, políticas y económicas en la biosfera cerebrada de este atrasado planeta.

    Los merodeadores de la atmósfera serían dispositivos capaces de originar una deformación progresista en la estructura de realidad del espectador, con el propósito deliberado de proyectar imágenes y representar pantomimas docentes, parafernalia histriónica orquestada a modo de un gigantesco drama teatral. Una suerte de escenificaciones pedagógicas diseñadas con miras de mejorar nuestro acervo de creencias e ideas preconcebidas y elevar al mismo tiempo la calidad y el nivel de conciencia del homo sapiens.

    "Ellos" constituyen una bomba de relojería social y ejecutan sus papeles cumpliendo un vasto plan de seducción subliminal. Cuidándose mucho de tomar los conceptos ideológicos de su propaganda soterrada de los propios arquetipos básicos del género humano, ya que persiguen impulsar un cambio global hacia la positividad del comportamiento colectivo.

    El mecanismo de vigilancia del medio terrestre que utilizan los tutores externos podría estar localizado en el espacio, o en algún plano dimensional que nos resulta ajeno. Tan sofisticada ingeniería anímica, responsable de un hábil amaño de la mentalidad pública, tal vez se origine en otro mundo y es a la vez de naturaleza física, mental, psíquica y espiritual.

    Sin embargo, ¿podrían ser en última instancia los "Manipuladores" nada más que un grupo humano, que ha conseguido ostentar una forma muy avanzada de poder psicotrónico? Debemos considerar también que las riendas de este grandioso tinglado manipulador pudieran manejarse desde "Magonia", una suerte de universo paralelo adyacente imbricado con el conjunto galáctico, pero inaccesible tanto a los sentidos como a la razón del sujeto ordinario. El tiempo en Magonia no fluiría en el mismo sentido y velocidad que en la Tierra, ni el espacio en ese arcano reducto sería una mera extensión longitudinal del vacío como nos enseña la ciencia física.


    Otras posibilidades


    Algunos estudiosos proponen que los discos foráneos integran un cuerpo de policía estelar que patrulla al estilo de guardas jurados interplanetarios, con la intención de protegernos en primer término de nosotros mismos (una especie biológica infradesarrollada con claras tendencias hacia su propia extinción), y también de la eventual agresión de huestes alienígenas e imperialismos intragalácticos. A la par que se ocupan de impedir nuestras inmaduras expediciones de conquista al espacio exterior, y de que estalle una tercera guerra mundial que podría exterminar la biosfera terrestre y originar incluso una deflagración atómica en cadena que haría peligrar seriamente el equilibrio y la seguridad del mismo Sol y su entera familia de esferas en órbita. (Recordemos el antecedente de la explosión del planeta Maldek, hoy cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter).

    Numerosos paragnostas que aseguran recibir mensajes de otra dimensión postulan que los moradores de mundos vecinos tomarán contacto con nosotros y de forma contundente en caso de fuerza mayor, obligados a neutralizar con métodos coercitivos la hecatombe de un conflicto con armas de destrucción total. Romperán así, por tan graves y justificados motivos de supervivencia del geoide, su tónica habitual de no-intervención, como propugnan las leyes naturales.

    Del mismo modo hay un consenso entre los contactados respecto a "La Evacuación". Llegado el mal llamado "fin del mundo" de una crisis terminal del geoide azul (holocausto nuclear, debacle en el medio ambiente, etc.), una enorme flota de descomunales naves-nodriza fletadas en otros orbes trasladará el cuerpo astral de los cuantiosos millones de muertos sobrevenidos en el apocalipsis terrenal, a apropiados astros y niveles vibratorios preparados al efecto, donde los espíritus reanudarán su desenvolvimiento evolutivo, cada uno en el nivel espiritual que le corresponda.

    Dan Lloyd preconiza que en el universo florecen ciertas categorías negativas de seres espirituales (dark forces) cuyo propósito, basado en el dualismo cósmico del bien y del mal (ambos legítimos y necesarios), reside en obstaculizar la evolución ascendente de la humanidad.

    Las hordas de las tinieblas inducen deliberadamente conceptos materialistas con ánimo de evitar el libre pensamiento y sabotear el que el auténtico conocimiento espiritual sea aplicado en las actividades humanas vitales: educación, derecho, justicia, responsabilidad, esfuerzo, disciplina, autocontrol, búsqueda de la excelencia, lucha contra la corrupción, pensamiento propio, independencia de juicio, inmunidad ante el lavado de cerebros, alergia a la pasión del poder, respeto al prójimo, moralidad pública, ética cívica, altruismo, actitud de ayuda a los demás, espíritu de servicio, ecologismo constructivo, custodia de la libertad, medicina preventiva, ciencia, arte, religión…

    El bando de entidades luciferinas en la batalla de Armagedón era ya bien conocido en la antigua Persia con el nombre genérico de Arimán, y como Satán en la Biblia judeocristiana. Las falanges diabólicas estarían sembrando la ilusión de que máquinas físicas arriban a la Tierra cargadas de hombres corporales del espacio exterior, es decir, alienígenas, montaje propagandístico que no sería más que un gran cuadro alucinatorio inducido a propósito con miras de desinformar al ignorante ganado terrícola y hacerle degenerar estimulando sus más bajos instintos animalizados.

    Al mismo tiempo, y con idéntico fin de minar los pilares de la decencia y bonhomía en el cuerpo social, instilan en las masas hedonistas la destrucción de la autoridad, el virus del egoismo, insolidaridad, individualismo, exaltación de la pereza, culto al placer, permisividad sin límites, desprestigio de la honradez, relajación de costumbres, corrupción económica, consumismo, ingesta de drogas, violencia, crimen, extorsión, opresión de los inferiores, delincuencia, explotación desalmada de los animales, nacionalismo, terrorismo y otras patologías autodestructivas hoy tan en boga.

    http://fuego.dragoninvisible.com.ar/boletin2/dragon85.htm

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