viernes, 14 de junio de 2013

Lo que realmente dijo Ockham
Por Jacques Vallee

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Monje franciscano Guillermo de Ockham (Crédito: astroseti.org)

En el arsenal de los eternos escépticos hay pocas herramientas más dramática y comúnmente usadas que la navaja de Ockham. Esta es triunfalmente aplicada para resolver los argumentos acerca de los fantasmas (más parsimoniosamente vistos como errores en la percepción de los familiares angustiados o de los sugestionables), OVNIs (evidentemente bromas y observaciones erróneas de fenómenos naturales) y telepatía (una "falsa ilusión" de buenos deseos y de pruebas mal construidas).

Nacido en Inglaterra, el monje franciscano Guillermo de Ockham (c. 1287-1347) es una de las figuras más prominentes de la historia de la filosofía en la Alta Edad Media. El Diccionario de los Escépticos cita a la Navaja como Pluralitas non est ponenda sine necessitate, o "la pluralidad no debe ser planteada sin necesidad", mientras que Wikipedia define a la Navaja de Ockham como sigue: "Entre las hipótesis alternativas, la que hace el menor número de supuestos debe ser seleccionada". 

Y da el siguiente ejemplo de su aplicación: "Es posible describir a los otros planetas del sistema solar como girando alrededor de la Tierra, pero esta explicación es innecesariamente compleja en comparación con el consenso actual de que todos los planetas del sistema solar giran alrededor del Sol". Otra formulación a menudo citada del principio es que "no hay que multiplicar las entidades más allá de la necesidad". 

El Hermano Ockham, sin embargo, no dijo nada de eso. Más tarde, los filósofos han puesto estas palabras en su boca por su propia conveniencia. 

He aquí lo que escribió, según la Enciclopedia Stanford de Filosofía: "Nada debe ser planteado sin una razón determinada, a menos que sea evidente por sí mismo o conocido por la experiencia o probado por la autoridad de las Sagradas Escrituras". 

Así que vamos a regresar a los planetas y aplicar la navaja de Ockham, como formulado por el hombre mismo, para una comparación entre dos hipótesis diferentes acerca de su movimiento.

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Heliocentrismo copernicano (Crédito: ncsu.edu)
El consenso contemporáneo señala que los planetas giran alrededor del Sol de acuerdo con el sistema de Copérnico, las leyes del movimiento de Kepler y el modelo de la gravedad de Newton, como lo demuestran las observaciones complejas y  un apuntalamiento matemático significativo. 

Nuestra hipótesis alternativa indica simplemente que se mueven por el cielo por los ángeles, como se ilustra en la hermosa pintura del Breviari d’amor de Matfre Ermengaud, donde un conveniente mecanismo de engranajes es elegantemente activado para regular el movimiento planetario. Ermengaud fue contemporáneo de Ockham y, como él, un fraile franciscano.

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Breviari d’amor, de Matfre Ermengaud  (Crédito: streetsofsalem.com)
Si tuviéramos que aplicar la formulación de Ockham de la navaja literalmente, la elección entre estas dos hipótesis es clara. No está a favor de la primera hipótesis, la interpretación científica estándar. Las Escrituras establecen claramente que los ángeles existen y su realidad fue reafirmada por el Papa Juan Pablo II, en fecha tan reciente como agosto de 1986. Desde que se manifiesten a través de sus acciones en los cielos, la segunda hipótesis parece mucho más parsimoniosa y elegante que los razonamientos complicados usados por los matemáticos y astrónomos, que implican entidades invisibles como la aceleración de la gravedad, la fuerza centrífuga y masa, que -a esta día- plantean cuestiones que la ciencia aún está por resolver. Si realmente creen en los ángeles, el consenso actual sobre el movimiento planetario es un caso de "pluralidad sin necesidad". 

La segunda hipótesis es más poderosa puesto que los ángeles pueden fácilmente mover los planetas alrededor de la Tierra como alrededor del Sol. Ellos pueden hacer lo que quieran, y por lo tanto explicar cualquier fenómeno.

Tal vez deberíamos ser más cuidadosos al citar a autores antiguos fuera de contexto, o torcer sus palabras para adaptarlas a los
convenientes postulados modernos de escepticismo en el nombre de la Razón. Las Escrituras están llenas de fantasmas, OVNIs y ejemplos de telepatía, lo que significa que tales fenómenos no pueden ser diseccionados y eliminados utilizando la navaja de Ockham de cualquier modo. 

Sabemos, por supuesto, que los planetas giran alrededor del Sol, una idea que habría conmocionado a Ockham. Y creo firmemente que, en la filosofía y en la ciencia debemos ir sobre la selección de la hipótesis que hace la menor asunción al enfrentarse con explicaciones alternativas, y no hay que multiplicar las entidades más allá de la necesidad, aunque nunca lo dijo el Hermano Guillermo.

Pero también debemos recordar que la naturaleza no es en absoluto parsimoniosa.
 

http://boingboing.net/2013/02/11/what-ockham-really-said.html 

Modificado por orbitaceromendoza

1 comentario:

  1. Efectivamente, amigo Luis-Emilio, la naturaleza no es en absoluto parsimoniosa, y la Ciencia, en general, menos; así pues, es verdad que muchas veces la alternativa explicativa más sencilla entre un abanico de posibilidades es capaz de resolver satisfactoriamente los problemas que se puedan presentar al ser humano, pero en otras ocasiones no ocurre así y lo que puede resolver problemas es la acertada visión de la interacción de diferentes variables (por ejemplo, en Sociología, Psicología, Geografía, Medicina, etc.); pero, claro, eso, aunque lo sepan o lo puedan intuir, en absoluto interesa asumirlo o reconocerlo a los investigadores proponentes de la solución "sencilla" de la confusión de un OVNI con Venus o Perico de los palotes a troche y moche (aunque muchas veces sea cierto) aferrándose a la conocídisima navajilla de Ockham como un credo insoslayable.
    Parece, pues, que los demás seamos poco menos que tontos simplemente por el hecho de que mediante nuestras honradas investigaciones, y a menudo sin ayuda económica de nadie, estemos buscando de forma científica la verdad inherente al fenómeno OVNI, sea ésta cual sea, entiéndase: sencilla o complicada. Un abrazo.

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