domingo, 7 de febrero de 2016

El caso del contactado cubano Remberto Damaso

El caso del contactado cubano Remberto Damaso


Dámaso, en el lugar de los hechos (Foto: Carlos Heredero)

Haciendo honor a nuestra forma de trabajo, no hemos publicado nada hasta no tener la noticia confirmada, y al menos adelantada una investigación al respecto. Pero ahora sí podemos decir lo ocurrido unos días atrás.

Un nuevo e inesperado caso a conmocionado a la comunidad ufológica cubana. Una abducción de un cubano (a propósito, algo subido de peso) ha ocurrido.

No podemos negar que este acontecimiento nos ha sorprendido, tanto a los ufólogos como a cualquier otra persona. Es curioso constatar como uno tras otro de aquellas personas (casi siempre profesionales) a las que se sugirió investigar el hecho, se fueron apartando y negando su participación en una posible investigación.

¿Qué sucedió esta vez? ¿Será acaso que se consideraba loco al hombre? ¿O es que algunos ya lo conocían de antes? A esta última pregunta respondemos: no, pues realmente muchos se sorprendían al decirles de quien se trataba. No había pues razón para tener un prejuicio sobre la persona, al menos en cuanto a conocerla anteriormente. Simplemente se apartaban del caso, por el solo hecho de saber que había platillos voladores y ETs por el medio. Hay muchas cosas más importantes que hacer.

Quizás lo que más sorprendió a muchos fue decirles que esa persona ya tenía experiencias anteriores, y que había sido investigado por ufólogos. Era un caso que seguíamos desde hace algunos años. Todo parece indicar que nadie había seguido casos así nunca en nuestro territorio. O quizás nunca habían sucedido. Sea como sea, ahora tenemos este caso en nuestra propia casa, y trataremos de hallar la verdad, cualquiera que esta sea. Seguiremos investigando, y les aseguramos que intentaremos obtener los mejores resultados.

Introducción

Dámaso reside actualmente en la ciudad de Sancti Spíritus, en el centro del país. Desde hace algunos años viene manifestando tener contactos con seres extraterrestes, y en ocasiones ha sido investigado y entrevistado por ufólogos.

Ubicación de la residencia de Dámaso
Sus experiencias se producen generalmente en su finca, en las afueras de la ciudad. Recientemente ha conmocionado a la comunidad ufológica cubana con su aparición repentina en la capital del país, declarando a la policía que había sido traído hasta acá por una nave ET.

El primer encuentro

Eso fue un día 16 de abril del año pasado, iba yo por aquí para abajo, para el taller, a darle una vuelta a las 3 y cuarto de la mañana más o menos, cuando vi que del sur venía una luz.

Dámaso muestra la lámpara que usó esa noche
Yo iba preparado para alumbrarme, porque estaba un poco oscuro, con este tipo de lámpara. Al ver la luz, aquí mismo le hice una seña con la luz, la encendí y la apagué.

Seguí caminando y me sorprende que me contestan la luz, me vuelvo a parar y le vuelvo a hacer señas. Creo que es una avión que viene en vuelta del sur del Jíbaro. Pero me voy dando de cuenta que se viene deteniendo por aquí la luz, y digo, bueno, no es un avión, es un helicóptero, porque no había sonido.

Quedo asombrado cuando entonces empieza a emitir unos sonidos extraños, música fina, muy fina, con un centellear de muchas bombillitas en colores, como si fueran un arbolito de navidad. Me apuré corriendo, para abajo, para ir al lugar donde se había detenido. Descendía y se detiene en esa dirección ahí, del taller. Yo bajo por aquí, rápido, alumbrándome con mi lámpara y llego. Estaba la cerca esa ahí.

Del otro lado de la cerca bajó el OVNI
Él se para ahí, y yo lo empiezo a alumbrar con mi lámpara. Aquellas luces tan lindas me atraían, y en eso sale una luz más fuerte, en blanco, PUFFFF, y se apaga mi lámpara.

Me da como un escalofrío, trato de mirar para atrás, porque aquí existe otra lámpara dentro del taller, que me está iluminando todo esto por aquí. Esta lámpara se apaga también, y quedamos totalmente oscuros. La luz estaba bastante clara, y entonces echa como una niebla... se mantiene como a un metro del suelo, más o menos, y cuando sopla la niebla aquella trato de localizarle puertas, si tiene remaches, si tiene algo. Aquel platillo era grande, redondo, en forma de un huevo, como un plato ahí al lado del otro, como si fueran dos sombreros tapados.

Entonces siento como un escalofrío, como que me están... alguien tengo atrás, como que me están midiendo. ¿Qué pasa? Me siento desabrío, porque la lámpara la había dejado en una posición y no podía mover la mano, no podía mover la otra mano, me sentía inmóvil.

Centelleó la luz que me apagó la lámpara, la lámpara mía se enciende de nuevo, se enciende la luz del taller, y entonces él bota un poco de humo por abajo. Cuando lo hace, al poco momento que deja de botar el humo, empieza un sonido fuerte y un calor que me da, empieza a tomar altura y se detiene la música y el centelleo, y parte hacia en vuelta del norte.

Yo me quedé todo desabrío, yo estaba solo, yo quería que alguien hubiera visto aquello, no haberlo visto yo solo. Bueno, subo para la casa, y le hago el recuento a mi esposa. Me quedé totalmente desabrío, porque hubiera querido haber aprendido o haber visto algo más. Si aquello se hubiera podido lograr y yo pudiera haber tenido testigos de lo que yo veía, lo que yo había visto hubiera sido una cosa fácil de comprobar.

El OVNI bajó del otro lado del taller

Pero bueno, pasaron horas, llegó el día, y me fui con los compañeros de la Academia de Ciencias, y sin hacerle el cuento a más nadie, le conté todo a ellos. Vinieron aquí y tomaron muestras, que el suelo se achorró, la hierba adonde estaba tomaron muestras, ellos se dedicaron después a ir en vuelta del aeropuerto, hablar con los compañeros que estaban de sereno, ir a la torre de transmisión, esta que se encuentra en alto aquí, en la ciudad de Sancti Spíritus, y el compañero que estaba de guardia le comunicó a ellos que él había visto un equipo similar cerca de ahí, de la torre, y que se había dirigido a esta zona.

Entonces, ya yo me quedé un poco más contento, porque habían otras gentes que vieron el equipo esa noche, dos serenos, uno del aeropuerto y uno en el otro lado. 

Pasaron los días y los días, y yo tenía deseos de que me volviera a suceder, para que hubiera alguien cerca de mí que fuera testigo de lo que yo había visto.

El OVNI vino del sur
Conclusiones de estas cosas, mira, esta lámpara fue comprada en una tienda en divisas (una lámpara de batería recargable, N. del E.) esta lámpara, a partir de ese día, la carga que debía de recibir no es la misma, ella recibe carga por minutos nada más. Aquel día, casi quedó descargada totalmente, nunca más se ha llevado a un técnico, yo la guardo como un recuerdo de eso. Suponemos que la batería, por las frecuencias magnéticas o vaya a saber los sistemas que usan ellos para determinar y apagar cualquier tipo de luz, porque la luz de aquí, del taller, también fue apagada... era una lámpara de luz fría de 40, y que siempre estaba encendida. Se apagó también, así que ellos me dejaron sin iluminación totalmente el taller, con un pequeño flash de luz, que fue lo que dominó. Se repitió el pequeño flash de nuevo, y la lámpara volvió a encenderse. Una lámpara que duraba hora y pico o dos horas encendidas, más nunca ha servido para alumbrarse una hora o dos. Tres o cuatro minutos cuando más. 

Cuando el objeto desciende en esa misma esquina, se detuvo a un metro de la cerca del otro lado, y yo estaba de la parte de acá. Si no existiera la cerca, yo hubiera podido haber llegado a él, pero no pude llegar porque tenía la cerca por el medio. 

También, cuando yo llegué a la misma cerca, fue cuando sucedió lo del flash, que me apagó esta lámpara y yo me quedé como si fuera hipnotizado, o no pude moverme. Cuando volvió a venir el flash de nuevo, que se enciende la luz del taller, se enciende la lámpara mía en mis manos, y yo pude hacer todo tipo de movimientos otra vez.

Traté de acercarme, pero ya ella estaba tomando fuerza para ir levantándose, y sale en busca del norte por aquí.

Cuando el objeto venía, lo hacía a un promedio de 300 metros de altura...y si usted sale por aquí, donde está aquella mata frondosa, a la parte de atrás está el aeropuerto, en esa dirección hacia debajo de la montaña, ya viene la carretera central y el aeropuerto, que tiene la pista a continuación de esto aquí...

El segundo encuentro

Todo ocurrió al salir del baño
Al yo salir de aquí, del baño, voy a dirigirme para la casa, y siento una mano que me toca, que me toca en el hombro, hago un gesto aquí, para quitarme esa gente de arriba, la mano esa que me ponen arriba, siento que otra mano me toca de nuevo por aquí, y me hace un gesto pausado, los dos me llevan hacia aquí, uno por un lado y otro por el otro, me llevan hacia aquí, y cuando ya me tienen aquí, me hacen un gesto para que los acompañe.

¿Qué hago? Sigo con ellos, uno por un lado y el otro por el otro, caminando aquí. Ellos caminaban como si estuvieran seguros, caminaban seguros como si conocieran el lugar, era seguro que ellos conocían el lugar porque me traían, cuando ya yo llego aquí, yo ya no quiero continuar caminando, porque no sé quien es que me lleva ni quien me trae, porque yo estoy con todo el conocimiento normal, y quiero saber qué está pasando, y cuando yo hago el gesto de no continuar más caminando, se enciende el tongón de luces en colores en esta dirección, en el hueco. Y ya yo entonces sé ya que es la nave espacial misma que ya yo había visto la otra vez. El objeto ese, la nave espacial, como te puedo decir...

Ya yo la veo ahí, está iluminada totalmente, ellos me hacen gestos para que yo siga caminando, y voy caminando hacia ella, y ellos van conmigo. Yo vengo caminando con ellos, y yo sigo caminando con ellos por aquí, la hierba era mucho más bajita, ya aquí había una claridad total, porque ella estaba situada aquí, sobre dos metros más o menos de altura, mucho más alta que la otra vez, que cuando ella se detuvo a casi un metro del suelo, aquí estaba a dos metros sobre el nivel del suelo.

Allí estaba la misma nave...
Aquí mismo noto yo cuando sale de debajo de la nave una cosa en dirección al suelo, media inclinada. Y empiezan a caer, después que acaba de salir todo aquel pitongo para afuera, empezaron a caer pasos, y pasos, y pasos...

Uno de ellos se dirige, y cuando llega debajo de la nave, se abre en forma circular una compuerta. Él sube, y el otro me hace gestos para que yo suba. Subo cómodo por el lugar, a pesar de mi grueso y de mi peso, subo fácil, ayudado por él, y ayudado por el que tenía dentro. Fui introducido dentro de la nave.

Me enseñaron en forma de triángulo, un objeto que era carmelita, tenía como si fuera letras del 0, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1.


Dibujo esquemático de la "pizarra" que le mostraron al subir a la nave...
Ellos tuvieron mucho conmigo movimientos de labios, palpitando los labios, con saliva, para que yo lo pronunciara en alto, era lo que yo notaba que ellos querían que yo dijera las letras aquellas. Sobre las otras letras, eran triángulos, rayas, círculos, cuadrantes, ángulos, rectángulos, abajo y arriba de las numeraciones. Eran unos números extraños, unas letras extrañas, unas formas y figuras extrañas.

Cuando yo estoy introducido dentro de la nave trato de buscar cosas que me fueran conocidas, cosas como relojes, pizarras, compuertas, era aquello un cuadro, del tamaño del baño mío, más o menos, me tenían sentado en una silla cómoda, no era una silla de barbería de esas, no era un sillón de dentista, era un asiento cómodo, un poco reclinable, con espaldar.

"me pusieron una malla en la cabeza..."
Puedo decirte que traté de buscar dentro del equipo, algo que me fuera conocido o una puerta que saliera para afuera. En una oportunidad de esas, me pusieron, de arriba de una de las mesas, metieron la mano, y apareció, como en forma de cadena, me pusieron una malla, una malla en la cabeza. Cuando me pusieron la malla en la cabeza, palpitaron, hacían gestos, y yo se los emití a ellos igual, y ellos se rieron, como quien dice: estás haciendo lo que nosotros queremos.

Uno de ellos vino y me quitó, lo volvió a poner allí aquello, me hicieron otros tipos de gestos, que yo se los contesté con los mismos gestos, abrieron la compuerta de nuevo, descendió uno de ellos, me mandaron a bajar, y me cogió uno por una mano, otro por la otra, y me volvieron a llevar hacia la casa.

Cuando me llevaron hacia la casa, allí, con esta misma operación que vamos a repetir por aquí para allá, ellos me traen, cuidándome, porque yo ando en chancletas, y aquí puede haber espinas y ellos me cuidaban de todo eso. Ellos caminaban con mucha flexibilidad.

En forma de cariño, me llevaron al asiento, y me hicieron sentarme como si yo fuera un ente que me cansara, ese asiento que está ahí, en ese mismo lugar, en esa misma forma. Cogieron y se pararon los dos aquí al frente, y los titulé ahí... 

Uno era rubio con el pelo crespo, blanco, vestía un traje verde azul, cuello de tortuga, con las manos cortas, las manos eran unas manos limpias, cultas, de una gente muy culta, unas manos afeminadas, porque eran unas manos muy limpias, y finas.

"Me llevaron con mucho cuidado..."
El otro era trigueño, blanco, blanco, blanco, como una gente que no ha cogido mucho sol en su vida, como una gente de esa que trabaja en oficinas, que cogen poco sol, con el pelo blanco totalmente (de canoso) con un promedio de 40 a 45 años de edad, los dos.

Me sentaron en el asiento, y se retiraron lentamente por ahí para abajo. En el tiempo que les llevaría llegar a la nave, yo estaba pensando ahí, que qué me pasaba, y en eso la mujer me llama de adentro, y me dice: Eh..., estás dormido en el baño?..

Yo estaba sentado normalmente en el sillón, le contesté- No...

Y en ese momento la nave se empezó a levantar, a levantar, y salió en dirección allí, al aeropuerto. Tomó altura, apagando todas sus luces y ya era una sola luz grande que se iba.

"Estaba a unos dos metros de altura aquí mismo..."
Cada rato salgo al baño, pienso en ellos, cada rato aquí yo solo en estas alturas donde tengo estos llanos, estas cosas, los busco, ya me resulta familiar. Quisiera encontrarme de nuevo siempre con ellos, me es agradable, porque no sé porqué, hay algo que me atrae, y me siento agradable cuando se me habla de eso, cuando veo eso, me parece que los gestos que ellos han tenido conmigo son gestos muy humanitarios.

Se notaba que eran gente de barba, estaban bien afeitados, porque se les veía la sombra de la barba, los ojos eran verdosos, gente bien parecida, los gestos eran gestos de gente muy culta.

Después del contacto

Después que yo he visto esto, yo me noto que soy un poco más humanista, me gusta más la naturaleza, duermo menos de noche, me desvelo mucho, siempre pensando en tratar de localizarlos, verlos de nuevo alguna vez, decir que mi vida cambió después de eso bastante, yo era una gente que caminaba mucho, me gustaba salir mucho, y después de eso salgo muy poco de mi casa, me gusta estar más en mi casa que en otro lado. Y me siento mucho más humanista, yo nunca simpaticé con aquí en mi casa con la tenencia de animales, ni nada de eso, a mí no me gustan los perros, no me gustan los gatos, y después de esa cosa para acá, aquí mi casa se llena de perros, de gatos, y yo los cuido y no me gusta que se maltraten, eso es una cosa, para mí, que se maltrate un animal, es triste, a partir de este tiempo para acá, porque antes me daba tres pitos que se murieran, que yo no quería saber de animales. Antes tenía animales que fueran útiles, como gallinas y esas cosas, y aquí ahora es todo el mundo, lo mismo hay pericos, que hay jutías, que hay perros, que hay gatos, por cantidades, aquí tú los ves... y se les tiene tanto cariño como a una persona.

Otro testimonio

Yo me llamo Juan Felipe Rodríguez Barreras, ese día vine a trabajar aquí a cuidar tabaco, vine sobre las diez y pico, me acuesto, sentí unos pasos, pero cuando siento los pasos, digo: qué carajo pasa?

"Me iluminó tanto que no pude ver nada..."
Cuando voy a mirar la puerta, veo una luz. Y cuando miro la luz aquella me hace así, me iluminó tanto que no pude ver nada, nada, encandilado por completo. Que miré por los costados, que yo miro siempre por las rendijas, que pueden ver ahí, ni las rendijas las veía.

Yo me senté en la cama y miro sentado, normalmente, y cuando vino la luz aquella, no vía nada, nada, oscuro, oscuro completo. Pero oscuro que me encandiló. Yo tengo un problema en la vista, tengo catarata. Pero la luz es una cosa que me encandila, yo estuve hablando con el compañero, y pensando que a lo mejor es una linterna, pero una linterna es distinto, una linterna te hace así, tiene al movimiento y la vibración de la gente, pero aquello fue una luz tan fija, que hizo así aquello... Eso fue como el 24 de julio, junio, por ahí.. como las tres, mas o menos yo calculo que sea de las tres de la madrugada...

"Yo cogí el machete y lo amenazé..."
Yo lo comenté con el compañero Dámaso, y me dijo: no vayas a decir nada, entonces le dije, mira, esto es así y así, yo sentí esto y esto, y yo a más nadie he comentado... Mira, esas son las rendijas que uno ve de noche, cuando ya yo me adapto a la oscuridad, entonces aquí había una rendija en la puerta... la puerta tenía una rendija, y eso me hizo así... aquí estaba la cama, yo me siento aquí y hago así, yo cogí el machete, cuando yo amenazo, bueno, me dejó ciego. Ciego, encandilado ya... la luz se movió, pero hizo así, como cuando una cosa va de pique (como si rebotara en el piso, N. del E.) 

El tercer encuentro
     
Bueno, estamos a 26 de julio, sobre el día 22 de julio, estando durmiendo a ese promedio de hora de la madrugada de las dos a tres de la mañana, convido a la mujer a ir al baño, porque tenía un presentimiento que me andaban buscando a la parte de afuera. Gente que me buscaba, como que tenía presentimiento que alguien necesitaba de nosotros, y convido a la mujer a ir al baño, y ella se extraña y le digo: vamos para que seas testigo de lo que vamos a ver hoy.

Fuimos al baño, entré al baño, ella se sentó en la parte de afuera, allí a esperar, y yo salí del baño. Habíamos encendido la luz, encendimos la luz de este portalito...

La habíamos encendido, y es esta luz que se enciende con la mano, se le da vuelta fuerte. Y fuimos al baño. Saliendo del baño, y que acabo de salir con ella para acá, ella se me aprieta duro, porque esta luz se apaga. Llegamos los dos aquí donde estaba la luz, y traté de encenderla y no pude, ella cogió, le dio vueltas para atrás y para alante, y no la pudo encender. Nos separamos de la luz, y nos dijimos: se fue la corriente o algo, pero notamos que dentro de la casa había luz eléctrica, excepto aquí en el portal.

"Esta luz no tenía porqué apagarse y encenderse sola..."
Pero cuando vimos que en la casa había, la luz sola se encendió, como mismo se había apagado. Llegó y me dijo ella: ahora estoy creyendo yo en todo lo que tú has visto, porque esto está extraño, esa luz no tenía ni porqué apagarse ni porqué encenderse sola.

Era como que no querían testigos, querían verme a mí tal vez y no querían testigos. Yo no vi nada ni ella tampoco, nos acostamos y toda la noche transcurrió normal. Eso fue como el 24 de junio, del mes pasado... sobre tres y cuarto, tres y diez de la mañana... esa es la hora que yo acostumbro ir al baño, sobre las dos, dos y pico, tres, yo siempre estoy despierto a esa hora y salgo afuera, siempre...

Allí en la casa de tabaco en estos días que sucedió eso, que vino la nave, en la casa de tabaco teníamos nosotros a un compañero durmiendo, cuidando lo que es la vega, y él hubo de informarme a mí que ese día él vio una luz muy intensa dentro de la casa de tabaco, como que buscaban algo. Era una luz muy fuerte, muy grande, y que él preguntó quién emitía la luz, que qué es lo que quería. La luz se mantuvo, él no vio a nadie, y me dijo que qué creía yo que era eso, y yo le dije, bueno, luego vamos a hablar de eso.

Eso fue el día que vinieron ellos aquí, la segunda nave. Fue ese mismo día que ellos me introducieron a mí en la nave. Eso me lo comunicó él a mí y yo no le quise decir nada que yo había visto la nave, sin embargo, él vio ese tipo de luz, como si hubieran estado dentro de la casa de tabaco, con él allí.

Torre desde la que se dice que un hombre observó el objeto
Esa nave dejó circularmente en el suelo la marca, todas marchitas las plantas, estuvieron marchitas durante unos días. Como la primavera ha sido tan fuerte y no ha dejado de llover un día, esas matas no se acabaron de secar, ellas volvieron a coger su vida de nuevo, parece que el calor no las interesó tanto, pero sí estuvieron marchitas unos cuantos días. Dentro de la nave había mucho fresco, y afuera había un calor intenso, que emitía ella misma, corrientes de aire fuerte caliente, y que movían las matas, como si algo estuviera soplando, que salía de la nave. Un movimiento intenso entre las plantas. Cuando abrieron la compuerta yo sentí fresco, como de un aire acondicionado cuando abres la puerta de una casa que tenga aire acondicionado, o un carro.

En esa torre que se ve allá, aquella torre que se ve en aquel macizo allá, esa está en la esquina de la ciudad de Sancti Spíritus. Allí se dice que un hombre vió el OVNI pasar volando...



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