martes, 24 de febrero de 2026

Efectos neurológicos de los encuentros con fenómenos aéreos no identificados

Efectos neurológicos de los encuentros con fenómenos aéreos no identificados
Luis Rafael Moscote-Salazar1,2,3, Tariq Janjua4, Nasly Zabaleta-Churio1,3, William Andres Florez-Perdomo1, Srinivas Kosgi5, Amit Agrawal6
1 Investigación clínica, Grupo Colombiano de Investigación Clínica en Cuidados Neurocríticos, Bogotá, Colombia; 5 Departamento de Psiquiatría, Instituto Dharwad de Salud Mental y Neurociencias, Dharwad, Karnataka; 6 Departamento de Neurocirugía, Instituto All India de Ciencias Médicas, Bhopal, Madhya Pradesh, India; 2 Investigación clínica, AV Healthcare Innovators, LLC, Madison, Wisconsin; 3 Investigación clínica, Consorcio Internacional de Investigación Neurológica; 4 Aneuclose LLC, Eagan, Minnesota, EE. UU.



Resumen

El sistema nervioso humano es, en cierto modo, un órgano eléctrico, sensible a los campos electromagnéticos. Investigaciones anteriores ya han demostrado que la exposición a estos campos puede causar alteraciones en el cerebro. Los fenómenos aéreos no identificados (FANI), anteriormente denominados objetos voladores no identificables (OVNI), están ganando terreno, y su estudio no solo tiene un significado extraterrestre o tecnológico, sino que también considera sus posibles efectos psicológicos y neurológicos en los humanos. Si bien existe evidencia directa limitada que respalde la asociación de los avistamientos de FANI con trastornos neurológicos, informes anecdóticos podrían sugerir que quienes se encuentran con FANI pueden desarrollar alteraciones psicológicas y neurológicas. Por lo tanto, este artículo revisa críticamente los posibles impactos neurológicos de los encuentros con FANI y los desafíos que conllevan para futuras investigaciones en este campo. 

Palabras clave: Trastornos cognitivos, exposición electromagnética, sistema nervioso humano, neurología, trauma psicológico, encuentros con objetos voladores no identificados, fenómenos aéreos no identificados.




Introducción

El sistema nervioso funciona como un órgano eléctrico,[1] y existe abundante evidencia en la literatura que demuestra que la exposición electromagnética puede causar cambios en el cerebro humano. Estos efectos pueden manifestarse como cambios psicológicos, incluyendo impactos en la memoria, el aprendizaje y la percepción.[2-4] Si bien no existe evidencia objetiva, algunos informantes han sugerido con frecuencia que los fenómenos aéreos no identificados (FANI) podrían utilizar algún tipo de sistema de propulsión electromagnética. De ser así, es importante considerar la naturaleza eléctrica del cerebro. Los efectos neurológicos surgen de los cambios en el sistema nervioso, que pueden resultar de los factores que lo influyen directa o indirectamente, dando lugar a alteraciones morfológicas, químicas o eléctricas.[5-7] Este artículo tiene como objetivo discutir el impacto potencial del contacto con FANI en el sistema nervioso y el cerebro humanos con base en las teorías psicológicas, neurológicas y fisiológicas que rodean tales encuentros. 

Fenómenos aéreos no identificados 

El incidente del FANI, anteriormente conocido como objeto volador no identificable (OVNI), ha atraído una mayor atención de la comunidad de científicos, personal militar y miembros del público. Los FANI son aquellos objetos aéreos que no tienen explicación a pesar de los estudios de entidades como el Departamento de Defensa de los EE. UU. (y de personas que investigan por su cuenta). Mientras que los OVNIs se han asociado tradicionalmente con teorías sobre la existencia de vida extraterrestre, los FANI son un término menos específico para describir cualquier objeto o luz aérea inexplicable que no necesita ser identificada. Los FANI se han estudiado en las últimas décadas, no solo por su tecnología o implicaciones extraterrestres, sino también por sus posibles influencias fisiológicas y neurológicas en los testigos humanos. La mayor parte de la literatura que existe sobre los FANI sigue centrándose en su dinámica aérea y sus encuentros con los militares, pero sigue habiendo una gran brecha en la percepción de sus efectos neurológicos.

Definiciones

El término FANI se aplica a cualquier entidad o fenómeno aéreo que no sea fácilmente identificable o comprensible por los mejores medios tecnológicos. Convencionalmente, el término "OVNI" se aplicaba a dicha actividad aérea no identificable, con la tendencia a plantear preguntas sobre su causa extraterrestre. Los FANI se diferencian de los OVNI en que enfatizan la inexplicabilidad del fenómeno, en lugar de considerar que sería extraterrestre. Incidentes de alto perfil como el encuentro OVNI del Nimitz (2004) y el incidente OVNI del Tic-Tac han sido particularmente significativos.[8] Esto se debe a que el personal militar ha capturado estos encuentros en evidencia de radar y video, lo que valida la premisa de que estos eventos podrían ser manifestaciones de sistemas tecnológicos exóticos o potencialmente de origen extraterrestre. Además, informes recientes del gobierno estadounidense han reconocido la presencia de FANI, lo que ha dado lugar a una nueva investigación científica sobre qué son y cómo pueden afectar a los observadores humanos. 

Experiencias con fenómenos aéreos no identificados

Si bien los FANI se estudian en profundidad, quizás el área menos explorada sea el impacto neurológico de los encuentros cercanos. Si bien estos eventos son principalmente visuales o sensoriales, algunos testigos han reportado secuelas psicológicas o neurológicas residuales tras sus encuentros. Esto ha estimulado la especulación sobre la interacción de estos eventos con el cerebro y el sistema nervioso humanos. Si bien actualmente existen pocos estudios científicos directos que correlacionen los avistamientos de FANI con enfermedades neurológicas, existen numerosos relatos psicológicos y anecdóticos que sugieren que el contacto con FANI puede tener efectos profundos y duraderos en quienes los presencian. Estos incluyen trauma psicológico y probables lesiones neurológicas.[9] La evidencia es en gran parte anecdótica y se basa en testimonios de testigos oculares, pero hay algunos temas comunes en los ejemplos dados que sugieren efectos graves en el cerebro humano.

Efectos psicológicos

La mayoría de los testigos de encuentros con FANI reportan fuertes consecuencias psicológicas, como miedo, ansiedad y trastorno de estrés postraumático (TEPT). Estas respuestas psicológicas suelen ser provocadas por el carácter inesperado del incidente y la actividad inexplicable del fenómeno.[10] Los testigos tienden a sentirse impotentes, confundidos o asustados al enfrentarse a fenómenos que parecen desafiar las leyes convencionales de la física.[10] Algunas personas han experimentado una sensación de disociación o un estado alterado de conciencia poco después de un encuentro profundo con un FANI, lo que podría tener efectos psicológicos duraderos. Tras un encuentro, es común reportar trastornos del sueño como insomnio, pesadillas o parálisis del sueño. Además, las personas pueden desarrollar una condición conocida como disonancia cognitiva, donde su realidad no se alinea con lo que creían que era el mundo anteriormente. Esto genera confusión mental o pensamiento defectuoso. El miedo y la incertidumbre generados por estos eventos tienden a generar un trauma psicológico duradero, que puede causar trastornos de ansiedad crónica o TEPT.



Efectos físicos y neurológicos a corto plazo

En algunos casos, testigos también han reportado reacciones físicas inmediatas al entrar en contacto cercano con FANI, como mareos, dolores de cabeza, anomalías visuales y náuseas [Figura 1]. Algunos casos reportaron quemaduras en la piel, inflamación ocular y parálisis temporal. En algunos casos, personas reportaron pérdida de memoria o confusión mental, a veces tras la exposición a luz inusual o radiación electromagnética. Se recibió un informe intrigante desde Alderney, Reino Unido, donde un grupo de empleados afirmó haber sufrido quemaduras en la piel tras presenciar un objeto brillante e inusual en la atmósfera. Estas afirmaciones de lesiones físicas han llevado a algunos a considerar que los FANI podrían emitir algún tipo de radiación, pulsos electromagnéticos u ondas de alta frecuencia que tendrían un impacto directo en los sistemas biológicos. Se plantea la hipótesis de que podrían producir interferencia electromagnética o radiación similar a las microondas a partir de sus mecanismos de propulsión, aún desconocidos, que podrían interferir con las funciones neuronales, causando síntomas inmediatos de confusión, dolor de cabeza o parálisis temporal.

Efectos neurológicos a largo plazo

Además de los efectos a corto plazo, algunas personas reportan síntomas neurológicos a largo plazo tras un encuentro con FANI.[10] Estos incluyen pérdida de memoria, deterioro cognitivo, dificultades de concentración y reducción de la función ejecutiva. Estos síntomas sugieren que los encuentros con FANI pueden tener efectos a largo plazo en la función cerebral, quizás a través de la interacción de los campos electromagnéticos o la radiación con el tejido neuronal. La investigación sobre los efectos biológicos de la radiación electromagnética y las ondas de alta frecuencia (p. ej., las microondas) sugiere que la exposición prolongada a estos campos puede causar alteraciones en los procesos celulares, incluyendo cambios en la permeabilidad de la membrana, estrés oxidativo y daño al ADN, que pueden tener efectos neurológicos. Estas alteraciones pueden afectar la neurotransmisión, con consecuencias para el procesamiento cognitivo, el almacenamiento de la memoria u otras funciones cerebrales vitales para el funcionamiento mental normal. Además, los informes de personas que desarrollan neuroinflamación o confusión mental tras sus experiencias con FANI podrían indicar la posibilidad de efectos crónicos; en este caso, la dimensión de la neurodegeneración o el cambio neurovascular con el tiempo. La exposición crónica a campos electromagnéticos, al igual que en otras aplicaciones tecnológicas, se ha asociado con disfunción cognitiva tanto aguda como crónica, lo que sugiere un mecanismo plausible para la alteración neurológica asociada a FANI.

Teorías sobre los mecanismos de interacción: campos electromagnéticos y radiación

La teoría de la interferencia electromagnética desempeña un papel fundamental en la mayoría de las hipótesis sobre los efectos neurológicos de los FANI. Algunos científicos teorizan que los FANI podrían producir campos electromagnéticos intensos o radiación como subproducto de sus sistemas de energía o propulsión. Estas emisiones electromagnéticas podrían interactuar con el cerebro humano, ya que este utiliza señales eléctricas para las funciones mentales y motoras. Radiaciones similares a las microondas o campos electromagnéticos de alta frecuencia pueden interrumpir la actividad neuronal. Se sabe que estos campos afectan la transmisión sináptica y pueden causar síntomas como mareos, desorientación o deterioro mental. Además, estudios bioelectromagnéticos revelan que un campo electromagnético intenso puede alterar la actividad eléctrica del cerebro, provocando la aparición de afecciones como convulsiones epilépticas, neuralgia u otros problemas neurológicos en personas vulnerables. El efecto de la radiación ionizante, posiblemente emitida por ciertos FANI, sobre el ADN y las estructuras celulares también es preocupante. La radiación puede causar mutaciones genéticas y neurodegeneración, especialmente cuando la exposición es prolongada o se produce a niveles elevados. Esto coincide con algunos de los síntomas a largo plazo que experimentan los testigos de FANI, como pérdida de memoria, deterioro cognitivo y la posterior aparición de enfermedades neurodegenerativas.

Factores psicológicos y culturales en la percepción

El cerebro es muy susceptible al sesgo de percepción, especialmente cuando se enfrenta a una experiencia anómala. Las creencias culturales, las expectativas personales y el estado emocional pueden influir profundamente en cómo una persona interpreta su experiencia con FANI.[11] Otros pueden interpretar cualquier luz brillante, sonido inusual o aberración visual como FANI, con o sin base científica. Esto es particularmente probable en casos donde el observador tiene creencias previas de experiencias extraterrestres o ha sido influenciado por las representaciones mediáticas de OVNIs. Además, el estrés psicológico o el trauma causado por un encuentro con FANI podría exacerbar los síntomas neurológicos. El TEPT o los estados disociativos son los resultados típicos en situaciones donde las personas están sujetas a eventos altamente estresantes e inexplicables. Dichos factores psicológicos podrían manifestarse en forma de síntomas físicos, como dolores de cabeza, mareos u otros síntomas neurológicos, sin que el propio FANI cause daño físico.

Desafíos actuales y posibilidades futuras en la investigación de fenómenos aéreos no identificados

La investigación sobre los efectos neurológicos de los encuentros con FANI se ve afectada por desafíos. El mayor desafío para el progreso científico es la falta de datos empíricos. La mayoría de los informes de encuentros con FANI son anecdóticos y no han sido verificados científicamente.[12] Sin experimentos controlados, es difícil separar los efectos neurológicos genuinos de las reacciones psicológicas a eventos inexplicables. El carácter transitorio y evasivo de los FANI los hace inaccesibles a una investigación científica controlada. Una vez más, surgen consideraciones éticas al intentar investigar a personas que afirman haber tenido experiencias con FANI, en particular cuando dichas personas presentan evidencia de angustia psicológica o incapacidad para corroborar sus experiencias.[13,14] La investigación futura sobre FANI debe involucrar metodologías de estudio interdisciplinarias, que integren la neurociencia, la bioelectromagnetismo, la psicología y los estudios culturales para intentar comprender cómo ocurren estos eventos y su efecto en la salud humana.

Conclusiones

Si bien la evidencia hasta la fecha de una relación entre los encuentros con FANI y las consecuencias neurológicas es provisional, los datos disponibles sugieren que los FANI pueden tener importantes efectos psicológicos y neurológicos. Estos efectos abarcan desde síntomas transitorios como mareos y confusión hasta lesiones neurológicas crónicas, incluyendo déficit cognitivo y pérdida de memoria. Los modelos teóricos basados ​​en campos electromagnéticos, radiación y trauma psicológico ofrecen explicaciones plausibles de cómo los FANI pueden afectar al sistema nervioso humano. El uso de técnicas avanzadas de imagenología, estudios a largo plazo y la implementación de procedimientos estandarizados para documentar las experiencias con FANI nos permitirá comprender mejor las complejas interacciones entre los FANI y el cerebro humano.

Referencias

  1. Balasubramanian  V.  Brain  power.  Proc  Natl  Acad  Sci  USA. 2021;118:e2107022118.
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  3. Schilling  CJ.  Efects  of  acute  exposure  to  ultrahigh  radiofrequency radiation on three antenna engineers. Occup Environ Med 1997;54:281-4.
  4. Singh  R, Nath  R,  Mathur AK, Sharma RS.  Efect  of  radiofrequency radiation on reproductive health. Indian J Med Res 2018;148:S92-S9.
  5. Hinrikus H, Bachmann M, Lass J. Understanding physical mechanism of low-level microwave radiation efect. Int J Radiat Biol 2018;94:877-82.
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  10. De  la  Torre  GG.  Psychological  aspects  in  unidentified  anomalous phenomena (UAP) witnesses. Int J Astrobiol 2024;23:e4.
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  12. Medina RM, Brewer SC, Kirkpatrick SM. An environmental analysis of public UAP sightings and sky view potential. Sci Rep 2023;13:22213.
  13. Zimmer TA. Social psychological correlates of possible UFO sightings. J Soc Psychol 1984;123:199.
  14. Spanos NP, Cross PA, Dickson K,  DuBreuil SC. Close encounters: An examination of UFO experiences. J Abnorm Psychol 1993;102:624-32



Modificado por orbitaceromendoza

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