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| Imagen ilustrativa. |
El periodista de investigación expone que el grupo civil Skywatcher estaba colaborando estrechamente y reportando sus hallazgos sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (FANIs) a múltiples agencias gubernamentales, incluyendo la CIA, la NASA y el Departamento de Defensa. Tras lograr un avance científico significativo durante sus operaciones en la zona de Sierra Blanca hasta julio de 2025, el gobierno silenció al grupo imponiendo restricciones temporales de vuelo (TFR) en su área de trabajo exacta.
Lejos de detenerse la investigación, el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC) y el Departamento de Guerra usurparon las técnicas desarrolladas por Skywatcher, que incluyen señales electromecánicas e interacción "psiónica" o neuromeditativa, para atraer y detectar estas anomalías. El gobierno de Estados Unidos se ha apropiado del espacio aéreo, particularmente sobre el campo de pruebas de misiles de White Sands y cerca de la frontera en Ciudad Juárez, México, para llevar a cabo una operación encubierta de intercepción y derribo de estas naves utilizando armas de energía electromagnética dirigida.
Esta iniciativa para recuperar inteligencia no humana (INH) y tecnología exótica fue autorizada personalmente por el presidente Trump y dirigida por el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, como un intento de eludir los programas heredados del Pentágono. Sin embargo, existen graves preocupaciones de que los asesores estén engañando al presidente, haciéndole creer que los objetos derribados —los cuales demuestran los "cinco observables" como aceleración instantánea y falta de propulsión visible— son simples drones espías de potencias extranjeras como China. Coulthart concluye advirtiendo sobre el extremo peligro de estas operaciones militares irresponsables, señalando que disparar a naves que podrían contener entidades biológicas avanzadas es un movimiento desastroso para un potencial "primer contacto".
- Colaboración y censura: Skywatcher informaba de sus descubrimientos a la comunidad de inteligencia y al Pentágono. Sus operaciones fueron detenidas deliberadamente cuando el Departamento de Defensa cerró el espacio aéreo en Sierra Blanca con la excusa de "derribar drones".
- Usurpación de tácticas: El gobierno estadounidense está empleando exactamente los mismos métodos de "invocación psiónica" y señalización que usaba el equipo de Skywatcher para atraer a los FANIs.
- Derribo sistemático: Se están derribando objetos con tecnología exótica utilizando ráfagas de energía que fríen sus sistemas electrónicos, tanto en White Sands (Nuevo México) como cerca de Ciudad Juárez (México).
- Operación de la Casa Blanca: Trump, junto a sus altos asesores de inteligencia y el Secretario de Guerra, inició esta cacería de tecnología al margen de los programas tradicionales de recuperación de OVNIs.
- Tecnología inexplicable: Las naves objetivo desafían la tecnología humana conocida, mostrando capacidades hipersónicas, sigilo total y ausencia de motores de propulsión visibles.
- Riesgos graves: A Trump se le podría estar mintiendo sobre la verdadera naturaleza (no humana) de estos objetos, y la hostilidad agresiva del gobierno pone en peligro tanto a la aviación civil como a la humanidad ante un eventual primer contacto.

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