domingo, 12 de diciembre de 2010

Hipótesis explicativas de la naturaleza, origen y propósitos de los objetos no identificados (Primera parte)

Hipótesis explicativas de la naturaleza, origen y propósitos de los objetos no identificados (Primera parte)



Ignacio Darnaude Rojas-Marcos
Sevilla – España



¿Quiénes son?
¿De dónde provienen?
¿Qué pretenden?
¿Por qué no toman contacto?



Desde los comienzos del fenómeno el 24 de junio de 1947 se han dado cientos de explicaciones a las apariciones de Objetos Volantes No Identificados en los cielos terrestres. La presente síntesis es el extracto de un trabajo previo de 183 páginas, y ha sido informatizado por José Manuel García Bautista.


Desde que hace 58 años se levantó la veda en lo concerniente a los invasores extraterrestres, la actividad insólita en nuestra atmósfera ha alcanzado niveles extraordinarios: varios millones de avistamientos y testigos de morfologías no convencionales. Pero además, un buen puñado de sólidos indicios sugiere que las "relaciones sociales" del homo sapiens con los habitantes del espacio se remontan a milenios en el pasado.

Enfrentados a esta masiva avalancha durante un buen tramo del siglo XX, es lógico que los ciudadanos reaccionen exigiendo respuestas a la clásica tetralogía de preguntas-clave:
  1. ¿Quiénes nos visitan?
  2. ¿Dónde se encuentra su patria de origen?
  3. ¿Cuáles son sus planes y objetivos?
  4. ¿Por qué no inician un contacto a las claras?
Las tres primeras interrogantes se encuentran inextricablemente unidas entre sí, de tal manera que es casi imposible analizarlas por separado. Contestar al dilema "¿cuál es su procedencia?" obliga a entrar en la temática de su naturaleza y propósitos, de los motivos que guían sus agobiantes maquinaciones en la tierra. Dificultad que complica el método de estudio y alarga las exposiciones. No obstante intentaremos ceñirnos escuetamente a las posibles respuestas esenciales.

La característica más llamativa del fenómeno ufológico es la asombrosa variedad de tamaños, formas y aspectos observados, tanto en los aparatos como en sus tripulantes. Tremenda diversidad en los testimonios que sugiere entre otras cosas una aparente multiplicidad de orígenes, que a su vez determinaría la lógica heterogeneidad de pasajeros y agendas de actuación.

Hay que asumir que estamos indagando una cuestión de extrema complejidad, con mil y una facetas desconocidas, donde las explicaciones contundentes y las soluciones lineales simplemente no existen, por lo que resulta imprescindible andar con pies de plomo y "afinar" en sumo agrado los juicios de valor.


¿Quiénes son?


Las elucidaciones que se han aportado al fenómeno ovni son muy discrepantes; desde las que niegan la existencia real de los objetos avistados, pasando por las que proponen que son artefactos propios de la Tierra, hasta las que sugieren que se trata de naves de otros planetas o sistemas solares.

Científicos de las más diversas ramas y organismos gubernamentales de diferentes países han elaborado muchas teorías acerca de la causa de fenómenos extraños que se divisan en el cielo. Cualquier versión que busquemos no será más que una simplificación de la realidad. Como apostilló el muy inteligente biólogo inglés J. B. S. Haldane: "El universo no es sólo más vasto y extraño de lo que imaginamos, sino mucho más vasto y extraño de lo que somos capaces de imaginar".


Cuerpo astronómicos erróneamente interpretados


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Sol crepuscular (Crédito: www.laalianzadegaia.com)

Especialmente en los crepúsculos y amaneceres, el Sol puede ser fácilmente confundido con un objeto fuera de lo ordinario. También la Luna, en sus fases cambiantes, es susceptible de llevar a un error semejante.

Con una atmósfera límpida, cabe que algunos planetas sean tomados equivocadamente por "luces en el cielo". A veces se han denunciado ovnis que luego resultaron ser el lucero de la mañana, Venus en el oscurecer o Júpiter a ras del horizonte. La aproximación excepcional de estos dos últimos planetas en febrero de 1975, provocó un buen número de presuntas observaciones ovni.

Ciertos meteoros de gran tamaño parecen desplazarse lentamente (en particular aquéllos que lo hacen en el sentido de rotación de la Tierra), dejando una huella brillante capaz de persistir hasta varios minutos. Los bólidos, meteoritos, estrellas fugaces, novas y supernovas, como postula el físico Joseph Kaplan, llevan a ser tomados ilusoriamente por naves que vienen de otros mundos.


Extraños fenómenos atmosféricos


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Nubes lenticulares en Chos Malal, Neuquén, Argentina (Crédito: www.planeadoresneuquen.org.ar)

Muchos científicos aseguran que tales acontecimientos podrían ser causados por eventos en la aerosfera; peculiares formaciones nubosas, perturbaciones eólicas, reflexión lumínica de la luz solar, refracción atmosférica, espejismos ópticos. Cuando en las noches del 20 y 21 de julio de 1952 se avistaron inquietantes discos sobre el Capitolio de Washington, la explicación oficial fue que, al haber capas calientes de aire por encima de las frías, se producía una distorsión óptica. También estas anomalías, según los meteorólogos, pueden dar lugar a una deformación de las ondas de radar provocando ecos fantasmas en las pantallas.

Otras hipótesis se apoyan en los fuegos fatuos: en los charcos y marismas, la descomposición orgánica libera metano. Cuando este gas entra en ignición por combustión espontánea o caída de rayos, por ejemplo, se originan globos luminosos que flotan sobre el agua estancada. El mismo efecto se genera con el vapor de amoníaco.

Los terremotos podrían ser también los causantes de exóticos efectos luminiscentes: en numerosas ocasiones se han detectado fosforescencias o masas incandescentes ante el desencadenamiento de un seísmo; esto indica que los temblores de tierra disparan ciertas reacciones telúricas electromagnéticas con un componente luminoso en la atmósfera.

Según Oscar Galíndez, el rayo esférico presenta un aspecto similar al fenómeno ovni. Estas bolas de fuego consisten en masas de aire ionizado que se originan en las tormentas y después se desplazan al azar. Avanzan, se detienen un momento y zigzaguean para desaparecer finalmente en silencio o mediante un estampido. Su constitución es mal conocida y exhiben tonalidades rojas, azules y violáceas. Phillip Klass los asimila a una forma específica de plasma natural. Al parecer están dotados de electricidad estática y su duración es transitoria. Suelen observarse casi siempre a baja altura y adoptan formas elipsoidales y cilíndricas de fuerte luminosidad. Lo más interesante es que, a decir de Vincent Gaddis, se conocen muchos casos de diminutas pelotas ígneas que han penetrado en viviendas habitadas manifestando a todas luces lo que en apariencia es un comportamiento inteligente.

Hay un fenómeno electromagnético llamado "corona" que en ocasiones se advierte desplazándose a lo largo de cables de alta tensión en forma de intensa luminosidad semejante a una esfera, disco o anillo. A escasa altura adoptaría a veces la configuración de un rayo globular, y esto explicaría por qué aparecen ovnis con tanta frecuencia en las proximidades de tendidos eléctricos de gran voltaje.

En opinión de Klass, los automóviles y peatones portadores de cargas eléctricas atraen los plasmas. estos serían capaces de ionizar el aire aprisionado bajo el capot de un vehículo y provocar un colapso de sus circuitos eléctricos (típico efecto en la casuística ufológica). El físico Noel W. Scott ha producido en laboratorios pequeñas lentillas rojo-anaranjadas de vapor ionizado con aspecto de platillos resplandecientes, al introducir vapor en un vacío parcial.

Michael A. Persinger y Gyslasine F. Lafreniere han encontrado una correlación positiva entre fenómenos anómalos, fallas geológicas y llamaradas solares, tras el estudio de 1.242 casos ufológicos y 4.818 sucesos insólitos de todo tipo. Estos investigadores de la Universidad Laurentian de Sudbury (Ontario) sostienen que tanto la eyección explosiva de material ardiente en la superficie del Sol, como los movimientos sísmicos, pueden generar campos energéticos localizados, que en determinadas circunstancias crean plasmoides luminosos e incluso interfieren en el funcionamiento normal del cerebro humano, provocando alucinaciones "ovnilógicas". Algunos de tales plasmas solares son incluso detectables por el radar.


Alucinaciones colectivas 



Dice Federico R. Kirbus que los platillos volantes constituyen un fenómeno psicológico generado por rumores visionarios, en virtud de un proceso bien conocido de contagio social. Suelen aparecer en oleadas, a intervalos breves, sobre determinadas regiones. El hecho de que una persona identifique públicamente algún objeto aéreo, real o inexistente, como un plato volador, hace que otros individuos pretendan igualmente que también han visto un ovni. Según Bourret, esto se produce por lo que se llama "autocatálisis" y "retroacción positiva": cuando la prensa habla de luces celestes, otros observadores miran al cielo y creen ver objetos artificiales, lo que provoca a su vez más artículos en los periódicos, y de este modo se van extendiendo las noticias hasta que los periodistas se cansan; entonces la agitación desaparece por sí misma.

El doctor Galíndez comenta que hay en los aludidos fenómenos épocas de calma seguidas por otras de obsesión popular. Las oleadas vienen después de la difusión desmedida de incidentes ovnilógicos sensacionalistas y publicitados en exceso. También – según él – tiene mucho que ver el "efecto multitud", es decir, la amplificación de percepciones distorsionadas por el simple hecho de que haya muchos sujetos congregados. Dicha secuela puede arrastrar a las alucinaciones en masa: psicosis generadoras de mitos, un estado de histeria colectiva y obsesión social que suscita confusiones en la imaginación popular, habiendo sido motivadas por vanas apariencias.

Otro factor influyente es la adoración moderna de los platillos volantes, agoreros de la verdad oculta y la salvación de la humanidad. Vemos a nuestro alrededor un número importante de grupúsculos pseudoreligiosos y "ocultistas" que crecen como la espuma, con ideas delirantes acerca de los Hermanos del Espacio que acuden a prestarnos asistencia. Estos, supuestamente atraídos desde Marte, Venus o Saturno, nos redimirían de los peligros de un desequilibrio en la alta atmósfera ocasionado por el estallido de las bombas nucleares.

El inquietante fenómeno del virus epidémico alienígena, prendido al cuerpo social, ha sido brillantemente estudiado por Jacques Vallée en su libro "Mensajeros de la Decepción". En él demuestra cómo una barahúnda de neosectas espiritualistas transplutonianas le ha lavado el cerebro al mundo, con notable éxito, consiguiendo rápidamente que el público baje su guardia y acepte indiscriminadamente tan seductoras ideas.

Nuevos Cristos vienen a ayudarnos a bordo de naves del espacio. Lo oculto, lo esotérico y, claro está, lo extraterrestre, están de moda; en la segunda mitad del siglo tales doctrinas han arraigado profundamente en el acervo de la mitología popular. Esto a su vez promueve el contagio y se pone en marcha la "bola de nieve extraplanetaria".


Vehículos convencionales



Muchas veces se ha oteado una serie de luces viajando al unísono, fenómeno tomado por una máquina voladora, cuando podría no ser más que un aprovisionamiento de combustible de dos aviones en vuelo.

Según J. Gordon Vaeth y Urner Liddel, deambulan por la atmósfera muchos artefactos científicos y meteorológicos que suelen ser tomados por naves espaciales (globos-testigo, sondas especiales de alta costa, blancos para radar). Los cohetes meteorológicos, por ejemplo, dejan escapar nubes de sodio que al ser iluminadas en la alta atmósfera por los rayos solares producen raros efectos luminosos.

Los dispositivos de investigación espacial generan un halo blanquecino al penetrar en la atmósfera. Satélites aeronáuticos particularmente brillantes cambian su luminosidad periódicamente al rotar sobre sí mismos. La basura espacial (restos de vehículos aéreos, residuos abandonados en el espacio por sondas y astronautas), en circunstancias especiales puede ser vista desde la tierra. Philip J. Klass nos recuerda que hay muchos subproductos erráticos de origen industrial flotando en nuestra atmósfera, como nubes de escoria, polvaredas de carbón y espuma de detergentes.


"Discoteca" flotante en el cielo


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Libélulas luminosas (Crédito: decoracion2.com)

Los entomólogos P. S. Callahan y R. W. Mankin, de los Estados Unidos, aducen que el exoesqueleto de los insectos o mariposas es un excelente dieléctrico alrededor de un electrolito (los fluidos biológicos del organismo animal). En contacto con un campo eléctrico como el ocasionado por una tormenta, por ejemplo, emiten brillantes luces y colores por los extremos de sus antenas y patas. Un aluvión de este tipo de animales crearía un interesante fenómeno visual. 

Para Norton T. Novitt el fenómeno ovni podría estar originado por las hormigas voladoras. Dichos insectos se reúnen periódicamente en masas de hasta 37 millones de individuos, ejecutando un rito nupcial. Si una de estas gigantescas colonias se topara con alguna carga de electricidad estática – nos dice – puede originar cierta materia luminosa que recuerde un disco espacial.


Errores de percepción

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La vista puede presentar errores de la percepción.

 Edgar F. Mauer opina que muchos fenómenos son atribuibles a algunos estados patológicos de la vista: las células diferenciadas en el humor vítreo logran proyectar sombras en la retina, siendo éstas percibidas como puntos en movimiento. La presión del viento sobre los ojos puede provocar también la visión de pseudo luces. 

Hay una larga lista de afecciones psicopatológicas que dan origen a estados alucinatorios. En estos casos el sujeto ve efectivamente "algo" que no tiene existencia material comprobada. Pierre Delval indica que se producen a veces visiones de imágenes luminosas que, inconscientemente o no, son animadas por el protagonista en función de su propio mundo interior.

También el cerebro – sugiere Alain Dadmer – es capaz de fabricar ciertas observaciones en función de meras analogías; la información percibida es tratada de acuerdo a elementos anteriormente memorizados.

Los elementos más cotidianos y corrientes pueden interpretarse asimismo de una manera totalmente fantástica cuando el sujeto se encuentra bajo la influencia de ciertas drogas o del alcohol, y son muchos los que opinan que ésta es una circunstancia frecuente en los fenómenos ovni.


Mistificaciones, fraudes y fabulaciones



Se denomina "efecto excitación" el que lleva al testigo o informador, al hacer un reporte de los hechos, a seleccionar como más prominentes los datos llamativos pero menos exactos y seguros, no refiriéndose en cambio a las cuestiones de mayor fiabilidad.

El "efecto reportaje" consiste en la selección de detalles asombrosos y espectaculares, con los oportunos añadidos y exageraciones sensacionalistas, al relatar lo ocurrido ante el público o los medios de comunicación ávidos de lo maravilloso.

A mucha gente le fascina la fama, la notoriedad, verse en las pantallas o en letras de imprenta; para tener acceso al excitante protagonismo no dudan en falsificar deliberadamente los hechos inventando una colorista historia de ovnis. Donald I. Warren informa de que muchos de ellos son unos pobres diablos fracasados que mienten con el fin de sobresalir y compensar sus frustraciones y falta de éxito en la vida. Por lo general son testigos de escasa relevancia socioprofesional.

En palabras de Isaac Asimov: "Más importante que lo que vemos en el cielo es cómo lo interpretamos. Aquéllos que desean creer que las tripulaciones de las naves del espacio son guardianes benevolentes de nuestro bienestar, son personas inseguras que, de este modo, se agarran desesperadamente a unas fantasías que les proporcionan la ansiada tranquilidad".

Por último, hay una interpretación crítica, escéptica a ultranza y maximalista en el sentido de que todo lo relacionado con anomalías celestes no son más que falacias, un mero epifenómeno sociológico sin realidad física basado en denuncias de individuos mitomaníacos.


Artefactos aéreos de tecnología de vanguardia


 
Una explicación que no es aceptada por los medios oficiales sugiere que los objetos no identificados son discos fabricados en los Estados Unidos. En Washington – según esta teoría – se habrían concedido varias patentes de invención y el Pentágono tiene en curso más de un proyecto de investigación y desarrollo de vehículos asimilables a platillos volantes. 

El ingeniero canadiense A. V. Roe, presidente de la compañía Avro en Otawa, ha diseñado varios modelos de aviones-platillo, tal vez por encargo de la Fuerza Aérea del poderoso país vecino. Un prototipo especial fue concebido por Otis T. Carr, discípulo del inventor Nicola Tesla.

En versión del Dr. James E. McDonald, no sería nada rara la existencia de platillos experimentales, promocionados por las fuerzas armadas rusas y americanas, por millonarios excéntricos o por sociedades secretas.

Recordemos que ya en 1896-97 las misteriosas aeronaves que invadieron el espacio aéreo estadounidense tomaban tierra con frecuencia y sus tripulantes declararon que se trataba de vehículos eléctricos en fase de experimentación y prueba. Un siglo después seguimos sin noticias de tan revolucionarios artefactos.


Inventos bélicos de la Alemania nazi


 
Antonio Petit Gancedo, Eric A. Aggen, R. Lusar, Olaf Meyer Freyhold y Renato Vesco plantean que los objetos nunca identificados pudieran ser armas secretas fabricadas por los nacionalsocialistas durante la Segunda Guerra Mundial. Se sabe que científicos como Miethe, Habermohl, Bellonzo, Klein, Munch, Von Braun y otros trabajaron en Peenemunde y otros centros alemanes poniendo a punto los cohetes V-1 y V-2 que bombardeaban Inglaterra. Los mismos técnicos del Tercer Reich habrían continuado sus investigaciones en Estados Unidos y la URSS. 

Andreas Faber-Káiser ha publicado incluso los dibujos de unas "peonzas voladoras" germanas diseñadas por Schriever que son auténticos platillos típicos de finales de los cuarenta y que se pueden encontrar en un libro del mayor Rudolf Lusar.


Exobiología del espacio


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Carl Sagan, pionero de la Exobiología.
Para el naturalista americano Ivan T. Sanderson, los O.N.I. pudieran ser organismos zooespaciales, pues su conducta recuerda bastante a la de los animales. Las naves nodriza tal vez desempeñen una función similar a la de las gallinas que empollan sus crías. Se ha observado que los enigmáticos objetos viajan en manadas y se manifiestan como en oleadas migratorias. En el planeta azul existen millares de especies con una apabullante variedad de configuraciones y tamaños. No resultaría imposible que también proliferaran en la alta atmósfera.

Otto Binder ha caído en la cuenta de que los ojos múltiples que exhiben las citadas criaturas son tomados habitualmente por ventanas o portezuelas. Las aludidas máquinas animales, indígenas del espacio, tal vez se alimenten de energía pura o directamente de rayos cósmicos o solares, al igual que las plantas lo hacen indirectamente a través de la fotosíntesis.

Para Trevor J. Constable y Erich Aggem, esas criaturas invisibles ameboides, originadas en el espacio y que poseen luz propia, recuerdan a los moluscos del océano. Aparentan ser metálicas, maniobran inteligentemente y tienen su hábitat natural en los dominios inobservables que rodean o interpenetran nuestro planeta. Estaríamos, en suma, ante formas de vida desconocidas, domésticas o extraterrestres.

La condesa Zoe Wassiko-Serecki mantiene que se trata de especies de vida animal hasta ahora no observadas, autóctonas de la ionosfera del orbe. Poseen estructuras huecas, con un mínimo de materia densa cargada de electricidad. Quizás representen el eslabón perdido entre la vida orgánica y la inorgánica, y por eso dan la impresión de ser máquinas.

Otra interesante explicación la presentan Ray Palmer y Otto Binder: en la "ionosfera radiante" donde se extiende el Cinturón Van Allen (de 2.000 a 65.000 kilómetros de altura), habita una civilización de seres inteligentes, invisibles a los ojos e instrumentos terrenales excepto bajo ciertas condiciones especiales. Tales criaturas radiantes se acercan esporádicamente a la superficie de la Tierra y, a la altura de la ionosfera, se hacen visibles debido a interacciones electromagnéticas como las tormentas del espacio o los huracanes solares. Dichas entidades "radioactivas" han creado una cultura tan vasta y diversificada como la humana, pero adaptada al mal llamado "vacío" del espacio.

También se ha especulado con el "Sistema X", una máquina colosal que, según Aimé Michel, podría sobrevolar el mundo. Un colosal robot en órbita o sobre algún planeta deshabitado del sistema solar, que estaría manipulando no sólo a los ovnis sino a la humanidad entera.

Para C. Maxwell Cade y Oscar Galíndez, "no estamos tratando con seres personales ordinarios, sino más bien con inteligencias mecánicas, organismos abiológicos de conducta programable, una suerte de androides originarios o derivados que actúan como cyborgs autónomos o telecomandados".

Es similar a la hipótesis del magistrado argentino Galíndez la de Jean Luc Proust, quien propone que los artefactos desconocidos serían entes que, tras un largo proceso evolutivo, se han convertido en supermáquinas vivientes, más rápidas, seguras y resistentes que el hombre. La nueva especie robotizada conservaría no obstante, durante mucho tiempo, las trazas de su origen humano y los órganos de comunicación con sus congéneres, de la misma manera que los homínidos contamos todavía con ciertos componentes anatómicos que ya nos resultan inútiles.


Eventuales orígenes astronómicos de los intrusos


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¿De qué lugar del universo provienen los seres extraterrestres?
 
¿Acuden desde la Luna? ¿De satélites naturales no detectados aún por nuestros instrumentos de observación celeste? ¿De satélites artificiales de origen exógeno orbitando alrededor de la Tierra? ¿O de inmensas naves-nodriza estacionadas en los suburbios de la estratosfera? ¿De planetas y/o satélites en nuestro propio sistema solar? ¿Desde masas transplutonianas que rotan en sistemas solares intragalácticos? ¿De algunos cometas? ¿De cuerpos astronómicos todavía no catalogados por los hombres de ciencia?

¿Del mismo Sol? (Hay más de una curiosa alusión a que las estrellas se encuentran habitadas por seres hiperevolucionados que son la causa de su enorme luminosidad, y que las altas temperaturas solares son engañosas). ¿De diferentes estrellas de entre los 400.000 millones de soles que florecen en la Vía Láctea, aparte de sus cohortes planetarias y satélites? ¿De otras galaxias? ¿Desde remotos cúmulos o confederaciones de nebulosas? ¿De objetos cósmicos todavía no descubiertos, con rango superior a los enjambres de galaxias? ¿De cosmos físicos y tridimensionales, alternativos al único que conocemos? ¿De universos paralelos estructurados en diferentes dimensiones y frecuencias vibratorias?


Creaciones del inconsciente colectivo


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Carl G. Jung fue el autor de la obra "Sobre cosas que se ven el el cielo"

El célebre psicoanalista Carl Gustav Jung pensaba que las exoformas serían una proyección psicológica de ciertos arquetipos compartidos por el género humano, es decir, un fenómeno derivado de contenidos psíquicos y emocionales latentes en el alma del hombre.

Para Pierre Vieroudy las aeroformas consistirían en ciertas materializaciones directamente relacionadas con el psiquismo del testigo y de su entorno. Todo ocurre como si una difusa energía universal, dotada de un psiquismo e intencionalidad elementales, se coagulara en base a la información contenida en la mente consciente e inconsciente de los testigos. La manifestación ovni sería, por tanto, un fenómeno parcialmente inducido por las facultades PSI latentes en el ser humano.

En tal caso el sujeto no actuaría como mero espectador fortuito de una actividad independiente y externa a él mismo, sino un perceptor selectivo que toma parte activa e inconsciente en la solidificación de lo que es observado. El protagonista típico que "dispara" la aparición de ovnis suele ser inestable en sus relaciones afectivas, nervioso y dotado de cualidades paranormales. Con frecuencia también se ve envuelto en otros eventos paranormales (poltergeist, mediumnidad, encuentros con fantasmas, etc.).

Pierre Delval se ha percatado de que la concentración de pensamientos y emociones intensos de muchas personas al mismo tiempo puede originar masas luminosas fluctuantes, que estarán influenciadas por las concepciones espirituales, ideológicas y místicas de los sujetos. En tal caso contemplaríamos creaciones psíquicas inconscientes.


Telehipnosis ideo-plástica


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Otra explicación: la telehipnosis (Crédito: perso.wanadoo.es)

Este tipo de fenómenos – sugiere el doctor Peter Maddock – consiste en proyecciones de tipo psíquico elaboradas mediante control remoto por un agente intencional externo. No pasan de ser representaciones aparenciales de naves del espacio, inducidas a propósito en la mente de individuos terrestres, tal vez desde arcanas regiones o niveles de realidad.

Similar es la idea de Luis Schünherr. Para el estudioso austriaco los ufonautas transfieren a la mente del observador determinados efectos alucinatorios, a través de alguna forma de telepatía o energía psíquica. Esto se deduce de los resultados obtenidos en experimentos de hipnosis a larga distancia: simulacros de hechos o situaciones provocados a propio intento, siempre por alguien que ha dominado el poder de la mente en cuanto a la producción de telehipnosis. La cual induciría, a toda persona al alcance del sujeto, a experimentar falsas percepciones conformadas por los cerebros mentores, según Oscar Galíndez.


Universos dimensionales paralelos


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¿Existen los mundos paralelos?

Charles Bowen, J. G. Adams, C. Maxwell Cade y numerosos investigadores de la parafísica hablan de otros planos vibratorios, recintos inconsútiles, realidades alternativas o niveles astrales y etéricos. Los No Identificados tal vez se originen en un mundo invisible estructurado en un diferente estrato frecuencial más sutil y elevado. Su avanzada tecnología parecería magia, hasta el punto de resultarnos incomprensible. Es probable que agentes exógenos estén introduciendo en el entendimiento de ciertas personas seleccionadas toda una fantástica imaginería psíquica valiéndose del bombardeo con trenes de ondas, con el fin de implantar una determinada ideología en la raza humana.


Teoría de los pensamientos solidificados


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Los ovnis serían ideoformas, creaciones de la mente (Crédito: www.circulometafisico.com.ar)

Los precursores de esta idea son Gordon Creighton (director de la Flying Saucer Review) y PhilipW. Allen. Para ambos ovnílogos los "aviones del espacio" serían literalmente creaciones de la mente, ideo-formas. La realidad objetiva es plástica – dicen –, capaz de ajustarse en cierto grado a nuestras cogitaciones, deseos y expectativas. No es de extrañar, por tanto, que los exóticos artefactos sean excreciones mentales fenoménicas controladas por el pensamiento y las emociones del hombre, al ser su cerebro un receptor capaz de trabajar en cambiantes niveles intelectuales. No hay que olvidar que semejante prestación lo capacita para sintonizar con la "fuente universal de energía mental".

La teoría de que los vehículos siderales tal vez sean un producto de la mente también ha sido postulada por J. G. Adams, Alain Gadmer y Jacques Vallée. Según estos investigadores, no tienen corporeidad y carecen de estructura material. Simplemente son la proyección de una mera imagen, fabricada desde determinada fuente externa, que es captada como realidad fáctica por los sentidos del observador. Podría tratarse de figuras similares a las holográficas, emitidas por medio de alguna tecnología punta desconocida en la tierra. Lo que el testigo percibe no es sino una peculiar configuración de energía concentrada y teledirigida, que se hace visible en sus proximidades. Es "víctima" de un sistema de transmisión de imágenes a distancia, como si frente a él funcionase un aparato de televisión.

John P. Bessor y Robert N. Webster afirman que los "vimanas" no serían realmente metálicos, sino que estarían compuestos de ectoplasma, misteriosa sustancia de extraordinaria sutilidad que emana de algún raro componente fisiológico del psiquismo humano. Se trata de estructuras atómicas mal conocidas por la ciencia, a estilo de los "aportes" y otras corporeizaciones espontáneas, tantas veces registradas y hasta fotografiadas en sesiones de espiritismo. Los que dialogan con desencarnados aseguran que se originan a partir de la "submateria" ectoplásmica del médium.


Centros de atracción ufológica 

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Los ovnis suelen presentarse en las cercanías de los aeropuertos (Crédito: www.portalpixel.com)

Por los lugares sobrevolados con más frecuencia podríamos deducir cuáles son las cuestiones terrenales que más interesan a los exonautas, y de ahí inferir aspectos de su misteriosa personalidad e idiosincrasia. Los enclaves asociados con una más asidua presencia de "aviones" foráneos son los siguientes:

  • Sitios donde abundan niños y jóvenes, profesores y enfermeras.
  • Centros de enseñanza: escuelas, colegios, dormitorios de estudiantes y universidades.
  • Hospitales, clínicas e instalaciones sanitarias.
  • Disminuidos, subnormales y las instituciones que los acogen.
  • Embalses, lagos y lagunas; ríos y depósitos de agua potable.
  • Canteras de piedra (multitud de ovnis). Filones minerales e industrias mineras. Reservas subterráneas de uranio.
  • Fallas geológicas. Seísmos. Terrenos impactados por meteoritos.
  • Restos arqueológicos. Tesoros ocultos.
  • Antiguas ruinas enterradas, aún sin descubrir.
  • Monumentos prehistóricos y recintos megalíticos.
  • Parques naturales.
  • Reservas de pieles rojas en los Estados Unidos.
  • Vías de ferrocarril, intersección de autopistas y sobre todo puentes (muchísimos casos ovni en viaductos y pasarelas) .
  • Torres de microondas y repetidores de radio-televisión.
  • Aeropuertos.
  • Plantas generadoras de electricidad, subestaciones y cables de alta tensión.
  • Centrales nucleares.
  • Pozos petrolíferos.
  • Tanques contenedores de energía (petróleo, gas, etc.)
  • Factorías industriales.
  • Bases militares.
  • Polígonos de lanzamiento de cohetes y misiles balísticos.
  • Bases donde se investigan en secreto armas de última generación y vehículos de despegue vertical (Area 51, Groom Lake (en el desierto de Nevada), etc.).
  • Arsenales.
  • Polvorines y depósitos de municiones.
  • Fábricas de armas nucleares e instalaciones atómicas (Notable abundancia de avistamientos).
  • Temblores de tierra y erupciones volcánicas.
  • Lugares de catástrofes naturales y accidentes.
  • Basureros y depósitos de residuos (numerosos incidentes).
  • Cementerios (multitud de observaciones).
  • Viveros piscícolas. Explotaciones ganaderas. Manadas de animales. Y en particular granjas lecheras (avalanchas de discos volantes donde pastan vacas).
  • Aviones en vuelo. Coches en ruta (más durante la noche).
  • Patrulleros de la policía (episodios a barullo, parece como si los persiguieran).
  • Cuarteles de bomberos.
  • Estadios deportivos y pistas de tenis. Más que nada, campos de golf (llamativa afluencia de visitantes de lo Alto).
  • Partidas de caza y barcos con pescadores (muy frecuentes sobrevuelos).
  • Espacios de acampada con gente joven al aire libre.


Viajeros del tiempo o de otras dimensiones


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Arriba la "visión" del profeta Ezequiel y abajo el ovni de Cocoyoc, México (Crédito: www.nogoya451.com)
 
A William E. Murphy se le ocurre que los platos voladores serían el producto visible de la intersección o cortocircuito entre universos paralelos; en otras palabras, proyecciones inter-cosmos, "sombras" de los recintos ultratraterrestres de n dimensiones (para n mayor que 4) en nuestro medio 4-D que consiste en longitud, anchura, profundidad y hechos que acontecen siguiendo la flecha del tiempo secuencial (antes-ahora-después).

También podrían ser máquinas del tiempo, suponiendo que éste represente a la cuarta dimensión. Sus ocupantes tal vez hayan aprendido la tecnología del transcurso cronológico y sean capaces de manipular a voluntad y en cualquier dirección el flujo de los acontecimientos (proceder del futuro y demás).

Para Luis Schöenherr, si la cuarta dimensión es formalmente idéntica al tiempo, y éste no es, en esencia, diferente del espacio, lo realmente significativo será el conjunto del continuum Espacio-Tiempo. En consecuencia, un movimiento a lo largo del tiempo (en la dirección presente-futuro, o su inversa) es tan factible como en el espacio, y así los ovnis podrían ser muy bien "dispositivos temporales" y originarse en el porvenir, como intuyó H. G. Wells.

Las naves del espacio son para John M. Prytz manifestaciones de un universo de antimateria o contra-mundo paralelo. Cuando el cosmos fue creado, pudo formarse igual cantidad de materia que de antimateria, o bien cabe que las galaxias de antimateria estén mezcladas con las compuestas por los átomos ordinarios. También es probable que existan masas comparables de ambas sustancias, en orden a mantener la simetría de la naturaleza, y que cada una de ellas conforme a universos diferenciados e independientes.


Demonios o entes del mal


 
Para Salvador Freixedo, ex jesuita gallego afincado en Puerto Rico y ahora residente en Orense, "hay numerosos paralelismos entre ovnis y demonios. La humanidad es sólo una peonza en una partida de ajedrez cósmica, en la que están implicadas dos grandes fuerzas antagónicas: los ufonautas benignos y las entidades de Luzbel. Las huestes de las tinieblas son las causantes de la creciente agitación social, política y religiosa que sufrimos a nuestro alrededor". Parecida tesis es mantenida en Inglaterra por Gordon W. Creighton, alma de la prestigiosa revista Flying Saucer Review.

Dr. Pierre Guérin: "Los modernos ovninautas y los demonios de épocas pasadas son probablemente idénticos. Estos últimos aparecen en cada período histórico revestidos, a propio intento, con el aspecto y parafernalia simbólica que los testigos de esa región y época esperan ver, en función de sus condicionamientos socioculturales y del momento histórico en el que viven. El mismo efecto-camaleón es también característico del fenómeno ufológico".

Los objetos jamás identificados no serían sino el aspecto parcial de una magna totalidad de orden superior y de naturaleza a la vez física, psíquica y espiritual.

http://fuego.dragoninvisible.com.ar/boletin2/dragon84.htm

Modificado por orbitaceromendoza

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