sábado, 7 de noviembre de 2026

El Incidente de Varginha al desnudo: El ex oficial Pedro Luiz Aguiar rompe el silencio

El Incidente de Varginha al desnudo: El ex oficial Pedro Luiz Aguiar rompe el silencio
Revelaciones clave desde Brasil sobre la captura de entidades extraterrestres en 1996.
por Luis Emilio Annino


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El Incidente de Varginha: Revelaciones explosivas del exjefe de policía en el documental de James Fox

El denominado Incidente de Varginha continúa siendo uno de los casos ufológicos más enigmáticos y debatidos de la historia moderna. Recientemente, un testimonio clave ha sacudido las redes y la comunidad ufológica tras ser incorporado en el último documental del reconocido investigador James Fox. En este material, el exjefe de policía Pedro Luiz Aguiar rompe el silencio para confirmar detalles escalofriantes sobre lo ocurrido en Brasil en 1996.

Un reporte oficial que desafía la narrativa oficial

Pedro Luiz Aguiar, quien se desempeñaba como delegado de policía en Três Corações en 1996, detalla de primera mano cómo se desarrollaron los acontecimientos durante aquellos días críticos. Según su testimonio, se produjeron dos capturas principales: una efectuada por el cuerpo de bomberos durante la mañana y otra llevada a cabo por la policía militar en horas de la tarde.

El balance proporcionado por Aguiar apunta a que el operativo involucró múltiples entidades:
  • Dos criaturas capturadas: De acuerdo con la información recabada en el terreno, una de ellas fue hallada sin vida y la otra fue encontrada con vida.
  • Un tercer implicado desaparecido: El reporte subraya la existencia de un tercer ser que nunca pudo ser localizado, dejando un vacío inquietante en la investigación oficial.

¿Historia real o ficción? La postura del exjefe

Ante la magnitud de los hechos, el propio James Fox cuestiona al exoficial sobre el peso de sus declaraciones. Lejos de matizar sus palabras, Aguiar defiende la autenticidad de su relato con una frase contundente: "Es historia real, no un cuento". Su decisión de colaborar y hablar abiertamente con el equipo de investigación responde, según sus propias palabras, a la confianza ciega en la rigurosidad del trabajo documental que están realizando.

Este testimonio aporta una pieza fundamental al rompecabezas del caso Varginha, reforzando las hipótesis de aquellos que sostienen que las autoridades brasileñas lidiaron de cerca con un fenómeno de naturaleza no humana. Las revelaciones abren nuevamente el debate sobre la necesidad de desclasificar expedientes y esclarecer uno de los episodios más oscuros y fascinantes de la ufología mundial.





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Exministro de Defensa de Japón llama a investigar los OVNIs y considerar la hipótesis de una inteligencia no humana

Exministro de Defensa de Japón llama a investigar los OVNIs y considerar la hipótesis de una inteligencia no humana


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Una entrevista del programa American Alchemy, conducido por Jesse Michels y difundida el 6 de noviembre, volvió a situar el fenómeno OVNI en el debate público. Entre sus participantes figura Yasukazu Hamada, exministro de Defensa de Japón y presidente de una agrupación parlamentaria dedicada al estudio de los fenómenos anómalos no identificados, conocidos como FANI.

Según los extractos divulgados por el programa, Hamada sostiene que estos fenómenos deben investigarse desde la perspectiva de la seguridad nacional. Entre las explicaciones posibles considera tecnologías extranjeras y fenómenos atmosféricos, pero también plantea que la hipótesis de una inteligencia no humana merece ser examinada seriamente. Al mismo tiempo, distingue entre un objeto sin identificar y una nave extraterrestre: la primera condición no demuestra la segunda.

Para el periodista e investigador Cristian Riffo, director del Museo OVNI de La Serena, este tipo de intervenciones contribuye a dar mayor espacio a una discusión fundamentada.

“Que un exministro de Defensa aborde públicamente el fenómeno OVNI y considere distintas hipótesis es una señal importante. No significa que se esté confirmando una presencia extraterrestre, pero sí que existen preguntas que merecen investigación, transparencia y una discusión sin prejuicios. Desde el Museo OVNI de La Serena valoramos estas declaraciones, porque ayudan a que los testimonios y antecedentes puedan ser examinados con la seriedad que corresponde”, señala Riffo.

Una discusión con antecedentes parlamentarios

El interés político japonés por los FANIs tiene antecedentes documentados. En una sesión de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Representantes, realizada el 13 de junio de 2024, Yoshiharu Asakawa informó de la creación de una agrupación parlamentaria encabezada por Hamada. En esa intervención destacó la necesidad de estudiar objetos desconocidos que pudieran corresponder, por ejemplo, a tecnologías avanzadas de otros países.

En su sitio oficial, Asakawa vincula el tema con la seguridad nacional y aérea, la divulgación de información gubernamental, la ciencia y los derechos humanos. Asimismo, plantea la necesidad de mejorar la recopilación y el análisis de reportes mediante una entidad especializada y una mayor cooperación con Estados Unidos.

Las luces observadas cerca de una central nuclear

Entre los episodios abordados por American Alchemy se encuentra el avistamiento de luces en las inmediaciones de la central nuclear de Genkai, en julio de 2025. El programa recoge cuestionamientos de integrantes de la agrupación parlamentaria a las explicaciones entregadas sobre el incidente.

El caso, sin embargo, cuenta con una explicación convencional que debe considerarse. El Hiroshima Report 2026 consigna que inicialmente se informó de una posible incursión de drones y que posteriormente la policía evaluó como más probable una confusión con luces de aeronaves, aunque sin descartar completamente la presencia de drones. Estos antecedentes no permiten afirmar que se haya tratado de un fenómeno de origen extraterrestre.

El testimonio de un excongresista

La entrevista también presenta al excongresista Atsushi Hayasaka, quien relata una experiencia que interpreta como un posible encuentro cercano. Según la información difundida por Michels, habría observado una luz plateada y posteriormente despertado inmovilizado dentro de un automóvil estacionado, mientras escuchaba pasos que se aproximaban.



Hayasaka vincula el episodio con una marca detrás de su oreja y asegura que una radiografía posterior mostró una pequeña sombra cuadrada, que él sospecha podría corresponder a un implante. El programa también incluye a su esposa, Chiaki Hayasaka, identificada como concejala de Sendai, quien comparte un avistamiento ocurrido durante su infancia.

Estas afirmaciones corresponden a testimonios personales. En las fuentes revisadas no se encontró una evaluación médica independiente que confirme la existencia de un dispositivo implantado ni evidencia verificable que demuestre una abducción.

La entrevista pone nuevamente sobre la mesa la necesidad de investigar los reportes, facilitar el acceso a los antecedentes y distinguir entre hechos documentados, testimonios e hipótesis. Las declaraciones de Hamada aportan a esa discusión desde una perspectiva vinculada a la defensa y la seguridad.




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Carlos Eire y las implicancias religiosas de la divulgación del fenómeno OVNI

Carlos Eire y las implicancias religiosas de la divulgación del fenómeno OVNI
El historiador de Yale analiza en Neon Galactic cómo los sistemas de fe y la ciencia absorberían la confirmación de inteligencias no humanas.
por Luis Emilio Annino



Las implicancias religiosas del fenómeno OVNI: Una reflexión de Carlos Eire en Neon Galactic

En una reciente entrevista con Neon Galactic, el reconocido historiador de la religión de la Universidad de Yale y miembro de la junta asesora de la Disclosure Foundation, el Dr. Carlos Eire, abordó uno de los debates más profundos de la actualidad: la relación entre la posible revelación (disclosure) de inteligencias no humanas y los sistemas de creencias tradicionales de la humanidad.

El Foro de Divulgación y el impacto de lo imposible

Las declaraciones de Eire surgen a raíz de su participación en el Disclosure Forum celebrado en junio, donde presentó la conferencia titulada "Implicancias religiosas: Lo imposible hecho real". En dicho espacio, el académico analizó cómo reaccionan las sociedades contemporáneas al enfrentarse a ideas que históricamente fueron consideradas imposibles, y qué desafíos plantea este escenario tanto para la ciencia como para las religiones organizadas.

Durante la entrevista, el historiador explicó que su mensaje principal tuvo un doble propósito: por un lado, acercar el tema a una audiencia general; por el otro, examinar de qué manera las principales tradiciones espirituales del mundo podrían interpretar este fenómeno multidimensional.

¿El fin de la religión o una expansión de la fe?

Uno de los puntos centrales que Eire destacó es la falsa premisa de que la confirmación científica o institucional de vida e inteligencias no humanas significaría el fin automático de la fe religiosa. Al respecto, el investigador afirmó:

"Si de hecho la revelación nos trae evidencia creíble de que hay otros seres, otras inteligencias no humanas, las religiones no van a desaparecer, esto no va a acabar con la religión. Lo contrario. Las religiones encontrarán la manera de integrar esto."

Para ilustrar su argumento, Eire tomó como ejemplo el cristianismo, la tradición que mejor conoce. Señaló que la narrativa cristiana central gira en torno a la encarnación de Dios en un ser humano (Jesús de Nazaret) y a la redención de la humanidad frente al pecado y la mortalidad derivados del relato del Génesis. Sin embargo, el autor puntualizó que estos conceptos doctrinales están específicamente anclados en la condición humana terrenal.

Bajo esta óptica, la existencia de otras inteligencias en el cosmos no anularía los dogmas fundamentales, sino que abriría un abanico de interpretaciones teológicas. Las religiones poseen una gran plasticidad histórica y conceptual, lo que les permitiría asimilar el fenómeno integrándolo dentro de sus respectivas cosmologías, ya sea considerando la existencia de otros seres libres de la condición terrenal o reinterpretando el vasto alcance de la creación.

Hacia una nueva comprensión del lugar de la humanidad en el cosmos

La eventual revelación de vida inteligente no humana plantea cuestionamientos inevitables para el pensamiento religioso y científico. No obstante, lejos de representar una amenaza existencial para las creencias, la perspectiva del Dr. Carlos Eire sugiere que este hito podría enriquecer y expandir la manera en que los seres humanos comprenden la creación, el universo y el propio lugar que ocupamos en él.





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viernes, 6 de noviembre de 2026

Trump impulsó la divulgación de información sobre FANIs más que ningún otro presidente; ahora debería presionar al Congreso para que lo convierta en ley

EE.UU.
Trump impulsó la divulgación de información sobre FANIs más que ningún otro presidente; ahora debería presionar al Congreso para que lo convierta en ley
Las órdenes ejecutivas se desvanecen. Solo la Ley de Divulgación de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP Disclosure Act), que se mantuvo en el proyecto de ley de defensa final antes de que se cierre el plazo en diciembre, puede hacer que la divulgación sea permanente.
por Kevin Wright 


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Hay momentos excepcionales en que una nación decide, en el lapso de unas pocas semanas, si una verdad oculta a su pueblo durante generaciones finalmente sale a la luz.

Estamos presenciando uno de esos momentos. La puerta está abierta. No permanecerá abierta por mucho tiempo, y la historia recordará quién eligió cruzarla y quién la dejó cerrarse.

Por primera vez en ochenta años, un presidente en ejercicio ordenó al gobierno que dejara de ocultar lo que sabe sobre fenómenos anómalos no identificados (FANI).

A través del Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes sobre Encuentros con Fenómenos Aéreos No Identificados (PURSUE, por sus siglas en inglés), la administración Trump ha publicado más de 155.000 páginas de documentos al público en siete fases, junto con vídeos, fotografías y archivos de audio.

El subjefe de gabinete, Stephen Miller, ha impulsado esta iniciativa desde la Casa Blanca. Avi Loeb, de Harvard, le ha aportado rigor científico.

Tras décadas de burlas, por fin hablamos de registros, no de rumores. Es cierto, y el presidente merece el reconocimiento por ello.

Pero el mérito no es lo mismo que la finalización, y ahora existe el riesgo de que el trabajo se detenga mucho antes de llegar a la meta.

Los comunicados, por impactantes que resulten para muchos, no han resuelto ninguna duda, e incluso quienes están más cerca del tema lo reconocen.

Ryan Graves, el ex piloto de la Armada cuyo testimonio bajo juramento ayudó a sacar a la luz este asunto en julio de 2023, ahora forma parte del Consejo Asesor Científico sobre FANIs que la administración formó bajo la dirección de Loeb, de Harvard, para ayudar a resolver el misterio.

Incluso Graves ha calificado de insatisfactorio lo que se ha publicado hasta ahora: breves clips infrarrojos en lugar de los datos de sensores de alta calidad que permitirían un análisis científico adecuado de estos encuentros.

Cuando uno de los propios asesores de la administración afirma que la iniciativa de divulgación es insuficiente, el problema no radica en la intención del presidente ni en la falta de una directiva suya. El problema reside en la falta de una ley con la potestad para hacerla cumplir.

El presidente ha pedido transparencia. Los departamentos y agencias que custodian los archivos han respondido de forma indirecta: divulgan lo que les conviene, al ritmo que les conviene, mientras retienen lo que prefieren no entregar.

Eso no es una revelación. Es solo una sombra de ella. Y precisamente con una sombra cuentan quienes han guardado estos secretos durante décadas.

En julio, la Cámara de Representantes cumplió con su parte. Aprobó la Ley de Divulgación de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés) del Representante Eric Burlison (republicano por Missouri) como una enmienda a la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés) para el año fiscal 2027.

El proyecto de ley está inspirado en la Ley de Recopilación de Registros del Asesinato del Presidente John F. Kennedy de 1992, que no se limitó a publicar un puñado de documentos.

Creó un sistema. Fundó una colección permanente de los registros del asesinato en los Archivos Nacionales, estableció una junta de revisión independiente con facultades para localizar documentos y obligar a las agencias a justificar cada secreto que desearan mantener en secreto, estableció una presunción legal de que los registros se harían públicos y fijó una fecha límite para su apertura.

El proyecto de ley de Burlison aplica esa misma estructura a la cuestión de los FANIs, extendiendo el deber de divulgación incluso a los contratistas privados que se han amparado en el secreto gubernamental durante años.

Ese proyecto de ley se encuentra ahora en comisión de conciliación, donde la Cámara de Representantes y el Senado armonizarán sus versiones y redactarán el texto final, probablemente a mediados de diciembre.

Esto es lo que debería alarmar a cualquiera que se preocupe por este tema. Durante tres años consecutivos, el lenguaje de transparencia sobre los FANIs fue discretamente obstaculizado, eliminado o suprimido.

En 2023, la última vez que la UAPDA celebró una conferencia, fue desmantelada en la misma sala, por los mismos comités (y muchos de los mismos miembros) que tienen en sus manos la legislación sobre divulgación de información.

El mismo destino les espera de nuevo a menos que el presidente y su equipo dejen absolutamente claro, tanto en público como en privado, que el texto de Burlison se mantendrá en el proyecto de ley final.

Algunos miembros de la administración se resistirán. Argumentarán que el presidente ya controla la divulgación de información, así que ¿por qué ceder la autoridad a una junta independiente y atar sus propias manos?

Es una pregunta válida y merece una respuesta honesta.

La respuesta es que el control del presidente es, en gran medida, una ilusión. Ha firmado las directivas. Ha ordenado las divulgaciones. Y aun así, el ritmo es lento, el mejor material permanece oculto y las preguntas más importantes quedan sin respuesta.

¿Por qué?

Porque, según se informa, el llamado Programa Legado, el supuesto aparato de recuperación de datos de accidentes y de ingeniería inversa que el ex oficial de inteligencia David Grusch describió bajo juramento ante el Congreso, se gestiona desde los mismos departamentos y agencias que el presidente comanda.

Pedir a esas oficinas que revelen sus secretos más profundos es como pedirle al zorro que cuide el gallinero. Una orden ejecutiva sin un mecanismo de cumplimiento es solo un deseo escrito en papel con membrete de la Casa Blanca. Quienes obstaculizan al presidente no son sus aliados en este esfuerzo; son el principal obstáculo.

Por lo tanto, comprenda qué es lo que realmente propone hacer esta enmienda de la UAPDA a la NDAA.

No le quita los archivos de las manos al presidente. Se los quita de las manos de las personas dentro de su propia administración que lo están desafiando.

La comisión de revisión independiente no es rival del presidente. Es el arma que sus directivas nunca han tenido, un organismo con poder de citación y un plazo legal que finalmente puede obligar a los disidentes a cumplir. Algo tendrá que forzarlos, aunque sea a la fuerza.

Para quienes estén preocupados por la posible renuncia del presidente a su autoridad, lean el proyecto de ley.

Él nombra a los nueve miembros civiles de la junta de revisión; luego el Senado los confirma, de modo que el organismo que supervisa la divulgación está integrado por personas elegidas por él, y no por personas que le son impuestas.

El proyecto de ley también preserva la autoridad del ejecutivo para posponer la divulgación de material verdaderamente sensible por motivos de seguridad nacional. El presidente conserva el freno, pero gana el motor.

Hay más.

Una ley tiene una credibilidad que ninguna acción ejecutiva puede igualar.

En la actualidad, la divulgación de información está coordinada por una Junta de Gobernanza de UAP, un organismo interinstitucional que la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) estableció con el FBI y el Departamento de Guerra.

Pero una junta coordinadora solo puede divulgar lo que las agencias subordinadas estén dispuestas a revelar, y si las acusaciones se confirman, los registros más sensibles están tan profundamente enterrados, dentro de programas compartimentados y archivos de contratistas privados, que pueden estar fuera del alcance de la propia junta.

Incluso los científicos que la administración reclutó bajo el mandato de Loeb se han visto obligados a atenerse al material ya publicado, y cuando el consejo de Loeb solicitó más información a las agencias, los responsables se negaron, alegando motivos de seguridad nacional.

Un comunicado administrado por los departamentos y agencias, algunos de los supuestos guardianes de la información, de principio a fin, siempre suscitará la misma pregunta: ¿qué decidieron no mostrarnos?

Una divulgación exigida por una junta independiente, conforme a la ley, zanja definitivamente esa cuestión. El presidente no debilita su posición al aceptar una verificación externa. Es el único que puede otorgar a este esfuerzo la legitimidad necesaria para acallar a los escépticos.

Luego está la cuestión del legado, y en este caso la elección no podría ser más clara.

El poder ejecutivo es prestado y es temporal.

Todo lo que esta administración ha construido mediante su propia autoridad puede ser deshecho por la siguiente, discretamente, con una sola firma, la primera tarde de un nuevo mandato en enero de 2029.

Solo una ley perdura. La ley de registros de Kennedy sobrevivió al presidente que la firmó precisamente porque era ley y no una preferencia.

Si el presidente Trump quiere que la transparencia se convierta en su legado y no en una nota a pie de página que la próxima administración borre, solo hay una manera de lograrlo: incorporarla a la legislación permanente de los Estados Unidos.

Y que nadie finja que no hacer nada mantiene al presidente en el poder.

El 3 de enero, las manos cambiarán. Una nueva mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos controlará los comités, las citaciones y las investigaciones.

Si este asunto queda sin resolver, el presidente pierde el control. Le entrega los archivos, la información y el mérito a la oposición.

La verdadera disyuntiva no es si mantener el control o renunciar a él. Se trata de asegurar la divulgación ahora, en términos de cooperación, con su nombre como garantía, o ver cómo pasa a manos del partido que acaba de derrotarlo. La inacción no protege su control; al contrario, lo hace perderlo.

Consideremos también lo que el país acaba de decir en voz alta.

Hace apenas unos días, los estadounidenses de todo el espectro político enviaron un mensaje inequívoco: están hartos de un gobierno que oculta la verdad y protege a los suyos. El derecho a saber no es un eslogan partidista. Es la promesa más antigua que un pueblo libre se hace a sí mismo: la promesa de que quienes gobiernan rendirán cuentas ante quienes gobiernan.

Un presidente que responde a esa demanda uniendo fuerzas con el Congreso para hacer de la transparencia una medida permanente no está a la defensiva.

No, él va al frente, encabezando el desfile en el que el público ya está marchando.

La administración también ignora un cálculo político crucial, arriesgándose a sufrir las consecuencias. Hasta ahora, esta lucha ha sido genuinamente bipartidista, razón por la cual ha llegado tan lejos. En el momento en que la nueva mayoría asuma el poder, la tentación de convertir la transparencia en un arma arrojadiza será enorme; la de transformar una búsqueda honesta de la verdad en una investigación más dirigida directamente contra este presidente y las agencias bajo su mando será enorme.

La Casa Blanca se enfrentará a un sinfín de batallas en los próximos dos años. Resolver ahora la divulgación de información sobre FANIs mediante un proceso neutral contemplado en la ley, mientras aún se puede lograr en términos amistosos, elimina esa posibilidad antes de que pueda ser utilizada. Transforma una investigación partidista sin fin en un proceso ordenado regido por normas que ambos partidos ya respaldan. Un frente menos que defender y una victoria duradera que celebrar.

Esta no es una demanda marginal. En una encuesta de CBS News/YouGov realizada este verano, el 84 por ciento de los estadounidenses, de ambos partidos, afirmó que el gobierno sabe más sobre OVNIs de lo que revela. Demócratas, republicanos e independientes coinciden en pocas cosas actualmente. En esto sí coinciden.

Este es un llamamiento directo al presidente, a Stephen Miller y a todos los miembros del Congreso que han cargado con esta lucha sobre sus hombros.

No permitamos que el comité organizador de la conferencia haga a ciegas lo que hizo en 2023.

Los hombres y mujeres que toman las decisiones en esa sala tienen nombres, y deberían recibir noticias de la Casa Blanca esta semana.

El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (republicano por Luisiana), y el líder de la mayoría, Steve Scalise (republicano por Luisiana), son los representantes. El líder de la mayoría, John Thune (republicano por Dakota del Sur), es el senador.

El presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Mike Rogers (republicano por Alabama), y el presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, Roger Wicker (republicano por Misisipi), son quienes dirigen el proyecto de ley de defensa.

El presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Rick Crawford (republicano por Arkansas), y el presidente del Comité de Inteligencia del Senado, Tom Cotton (republicano por Arkansas), son quienes custodian los límites de la clasificación.

Dígales claramente que la Ley de Divulgación de Fenómenos Aéreos No Identificados del Representante Burlison se mantiene en la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) final. No una versión descafeinada. No otra comisión para estudiar el tema durante otro año. No otro estante en los Archivos Nacionales. La ley original, con la junta de revisión, la facultad de citación y toda su fuerza.

Hemos esperado ochenta años.

A generaciones de pilotos, científicos y testigos comunes se les dijo que guardaran silencio, que no era nada, que no habían visto lo que claramente vieron, y supuestamente fueron amenazados, acosados, intimidados y cosas peores.

Recuerden: por primera vez en la historia de esta república, un presidente decidió desvelar este enigma. La única incógnita es si culminará la tarea mientras aún tiene el poder para hacerlo, o si dejará que la responsabilidad recaiga en quienes lo derrotaron y los verá atribuirse el mérito. O peor aún, que la responsabilidad pase a otra generación para que luche por lo que le corresponde: el derecho a saber.

Un pequeño grupo de funcionarios y personal profesional redactará el informe final de la conferencia en una sala privada durante las próximas semanas, siguiendo las directrices de sus respectivos presidentes y miembros de mayor rango.

Aquí es donde se tomará la decisión final sobre la UAPDA.

Trump no necesita firmar nada nuevo ni emitir otra orden.

Trump solo necesita dejar clara su voluntad a aquellos con influencia y poder menguantes en el Congreso, incluidos los líderes de ambas cámaras: la Ley de Divulgación de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP Disclosure Act) permanece intacta en la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA).

Esa influencia es muy real, pero expira en el momento en que los mazos cambien de manos en enero.

Debería usarlo ahora y garantizar el derecho del pueblo a conocer la ley del país.



Defensores clave de los FANIs reelegidos en las elecciones de mitad de mandato de 2026
por Dylan Furbay



De cara a las elecciones de mitad de mandato, la comunidad que divulga información sobre FANIs temía que el Caucus del Congreso sobre FANIs pudiera ser desmantelado, pero todos sus miembros que se presentaban a la reelección ayer ganaron sus contiendas.

Si bien la nación reeligió a representantes individuales a favor de la divulgación que impulsan la transparencia gubernamental sobre los fenómenos aéreos no identificados, más conocidos como FANI u OVNI, la ola azul de 2026 señala un cambio más amplio que se aleja del Partido Republicano, que tradicionalmente ha apoyado más las investigaciones sobre OVNIs.

Antes de las elecciones, el congresista Eric Burlison, republicano de Missouri, temía que una victoria aplastante de los demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado pudiera significar el fin del recién formado Grupo de Trabajo para la Desclasificación de Secretos Federales.

“La razón es doble. Primero, el Partido Demócrata ha dejado muy claro que centrará sus esfuerzos en investigar a la administración Trump. Y segundo, la administración Trump, que ha sido muy generosa con sus recursos en este tema, va a destinar todos esos recursos a la defensa (contra las investigaciones)”, declaró en el podcast “Rebelliously Curious with Chrissy Newton”.

En otras palabras, es posible que los demócratas estén más centrados en asuntos terrestres que extraterrestres.

A pesar de las preocupaciones de Burlison, varios defensores de la divulgación de información sobre avistamientos de FANIs fueron reelegidos anoche en ambos partidos.

Los representantes Anna Paulina Luna, Tim Burchett y Eric Burlison fueron reelegidos.


La líder del Grupo de Trabajo de la Cámara de Representantes sobre la Desclasificación de Secretos Federales, Anna Paulina Luna, conservó su escaño por menos del 1% de los votos en una contienda extremadamente reñida en la costa oeste de Florida.

Jared Moskowitz, copresidente del Caucus de los FANIs, fue reelegido

Jared Moskowitz, demócrata que representa al distrito 25 de Florida, también fue reelegido. Se desempeña como vicepresidente del subcomité de ciberseguridad, tecnología de la información e innovación gubernamental y cofundó el Caucus Bipartidista del Congreso sobre Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés) junto con el republicano Tim Burchett.

Los demócratas André Carson y Robert Garcia fueron reelegidos

El congresista Carson es un miembro destacado del Subcomité de Aviación de la Cámara de Representantes, y el representante García es un miembro destacado del Subcomité de Seguridad Nacional, Fronteras y Asuntos Exteriores. Ambos podrían supervisar cualquier audiencia sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés) que se presente ante el Congreso.

En declaraciones a The Hill, socio de NewsNation, el mes pasado, Carson dejó claras sus opiniones como firme defensor de los FANIs, y pidió la publicación inmediata de los registros sobre los FANIs: "Pido la publicación inmediata de este informe, que se espera que proporcione hallazgos adicionales de las investigaciones militares y de inteligencia históricas sobre los FANIs, incluyendo cómo se investigaron los incidentes, el papel de los programas clasificados y si las actividades relevantes se divulgaron adecuadamente al Congreso".



Tras la derrota en las elecciones de mitad de mandato, Trump aún tiene la sartén por el mango en lo que respecta a la revelación sobre los OVNIs
Los intentos de persuadir al presidente Donald Trump para que pronunciara un discurso sobre fenómenos anómalos no identificados (FANI) antes de las elecciones de mitad de mandato han fracasado.
por Christopher Sharp 




Sin embargo, los republicanos conservarán sus mayorías hasta que finalice el mandato del Congreso saliente el 3 de enero de 2027, mientras que el mandato presidencial de Trump finalizará el 20 de enero de 2029.

Por ahora, los republicanos siguen controlando la agenda del Congreso, y Trump continúa al frente del poder ejecutivo, que retiene gran parte de la información que los defensores de la transparencia quieren que se divulgue.

La Cámara de Representantes aprobó la enmienda a la Ley de Divulgación de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAPDA, por sus siglas en inglés) del Representante Eric Burlison el 22 de julio de 2026, como parte de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés) para el año fiscal 2027.

Ahora, esas disposiciones deben superar las negociaciones para llegar a un proyecto de ley final que ambas cámaras puedan aprobar y enviar al presidente Trump.

Los líderes republicanos del Congreso tendrán una influencia sustancial en su reelección.

Si se aprueba por completo, a pesar de los sucesivos intentos fallidos, la UAPDA fortalecería el sistema de registros establecido en virtud de la NDAA del año fiscal 2024.

En su versión aprobada por la Cámara, haría lo siguiente:
  • Exigir a las agencias que conserven y transfieran los registros de FANIs a los Archivos Nacionales, incluidos los registros protegidos que se encuentran bajo control gubernamental a través de contratos u otros acuerdos.
  • Establecer una junta de revisión independiente de nueve miembros, designados por el Presidente con la confirmación del Senado, para examinar los registros, escuchar testimonios y utilizar facultades para citar a comparecer.
  • Exigir la divulgación completa dentro de los 25 años posteriores a la creación de un registro, a menos que el Presidente certifique que el daño derivado de la divulgación superaría el interés público según los criterios de la legislación.
  • Exigir un plan de campaña de divulgación controlada, con revisiones continuas de la información cuya publicación se pospone.
  • Exigir al gobierno que adquiera, mediante expropiación forzosa, las tecnologías recuperadas de propiedad privada de origen desconocido y las pruebas biológicas de inteligencia no humana, en caso de que existan, y que las ponga a disposición de la junta de revisión.

En virtud de esta legislación, el Presidente seguiría teniendo autoridad para posponer ciertos comunicados del poder ejecutivo.

La comisión de revisión estaría en funcionamiento hasta el 30 de septiembre de 2030, y las obligaciones de divulgación más amplias continuarían hasta que el Archivero certifique que todos los documentos cubiertos se han hecho públicos de conformidad con la ley.

Su propósito es extender la divulgación de información más allá de una sola presidencia, dificultando que un cambio de administración o de control del Congreso detenga el proceso.

Por ahora, el presidente Trump puede autorizar nuevas liberaciones de FANIs y explicar lo que su administración sabe sobre las denuncias de informantes que afirman que el gobierno de EE. UU. y sus contratistas han recuperado vehículos no humanos y están trabajando para aplicarles ingeniería inversa.

Según ha podido saber Liberation Times, varias personas cercanas al círculo personal de Trump siguen convencidas de que revelará información. Algunos incluso han expresado su preocupación de que pueda revelar demasiado.

Sean Hannity, el Dr. Phil y Matt Gaetz se encuentran entre las figuras mediáticas del círculo de Trump que han hablado repetidamente sobre los FANIs y han entrevistado a denunciantes y testigos.

La columnista del New York Post, Cindy Adams, amiga de larga data del presidente, instó la semana pasada al gobierno estadounidense a que publicara pruebas de inteligencia no humana para que fueran sometidas a un escrutinio científico independiente.

La nuera del presidente, Lara Trump, también ha sugerido que él podría tener ya preparado un discurso sobre la vida extraterrestre. En declaraciones al podcast Pod Force One a principios de este año, dijo:

“He oído por ahí, creo que mi suegro incluso lo ha dicho, que tiene un discurso preparado, que supongo que en el momento oportuno, no sé cuándo será, va a dar y hablar de él, y tiene que ver quizás con algún tipo de vida extraterrestre.”

Sin embargo, otras personas que han hablado con Liberation Times dudan de que el Presidente tenga el carácter o el compromiso sostenido necesarios para ofrecer información transparente y significativa.

La administración ha seguido publicando archivos a través de PURSUE, el Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes sobre Encuentros con Fenómenos Aéreos No Identificados (FANIs).

La iniciativa liderada por el Pentágono siguió las instrucciones de Trump para identificar y divulgar archivos gubernamentales relacionados con FANIs y vida extraterrestre.

Entre los fragmentos publicados se encuentran relatos de agentes especiales que describieron un objeto triangular silencioso que flotaba en el aire antes de acelerar rápidamente, y un alto funcionario de inteligencia de la ODNI que informó de encuentros con orbes brillantes.

Según fuentes consultadas por Liberation Times, la labor de investigación dentro de la Casa Blanca también ha estado examinando las acusaciones de programas ocultos de recuperación de restos de aeronaves accidentados e ingeniería inversa, liderados por Stephen Miller, subjefe de gabinete de Trump para asuntos políticos.

Poco se ha dicho públicamente sobre ese trabajo, o sobre lo que la administración ha aprendido de los encuentros descritos en los archivos de PURSUE.

Durante años, los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y del Senado respaldaron la legislación sobre FANIs, mientras que las audiencias públicas dieron a conocer el tema a un público más amplio.

A medida que esos comités y algunos de sus principales partidarios se volvieron menos activos, otros legisladores de la Cámara de Representantes impulsaron la presión pública para que se revelara la información.

Ahora que el fenómeno de los FANIs es una prioridad de la Casa Blanca, ese esfuerzo ha llegado al más alto nivel del gobierno estadounidense.

Con el control de ambas cámaras a partir de enero de 2027, los demócratas tendrán la oportunidad de presionar a la Casa Blanca para obtener más información.

Eso podría incluir el escrutinio de las acusaciones de que Trump autorizó el derribo de FANIs y de que funcionarios estadounidenses llevaron a cabo operaciones para atraer a dichos objetos.

La Casa Blanca y el Pentágono no han hecho comentarios a Liberation Times sobre los supuestos derribos o las operaciones para atraer a los FANIs, a pesar de las reiteradas solicitudes.

El representante Eric Burlison ya se ha pronunciado públicamente sobre una reunión informativa clasificada relativa a un aparente intento de atraer a FANIs.

En una entrevista con el Dr. Phil publicada el 15 de octubre de 2026, Burlison recordó que, en otoño de 2025, los funcionarios de la ODNI habían estado dando por concluida una investigación que había durado años y que había producido pocas respuestas.

Posteriormente lo volvieron a llamar a la misma oficina. Burlison recordó que le dijeron:

“Señor, las cosas han cambiado. Necesitamos que venga y que se ponga al día.”

Según Burlison, el nuevo informe se refería a un encuentro ocurrido a finales del otoño de 2025 en una instalación militar en el oeste de Estados Unidos, donde personal de varias agencias de inteligencia había presenciado objetos inusuales.

En una conversación aparte con Annie Frey, Burlison describió un esfuerzo por crear condiciones que atrajeran a los FANIs para poder documentarlos. Dijo:

“Esa sesión informativa es la que todo el mundo quiere.”

“Sí, otros miembros del Congreso se han enterado de esto. El líder Scalise recibió la información junto con un par de miembros más.

“Solo se lo había comentado al líder Scalise, y ahora todo el mundo quiere esta información.”

Si los demócratas reciben la misma información, podrían presionar a la administración para que explique qué sucedió, quién autorizó las supuestas operaciones y qué pruebas se obtuvieron.

También podrían exigir que se hagan públicos más de esos hallazgos.

Antes de las elecciones, el New York Post informó el 31 de octubre que los demócratas se estaban preparando para centrar sus esfuerzos en la transparencia de los FANIs si recuperaban la Cámara de Representantes.

El representante André Carson, quien presidió la audiencia pública de inteligencia de la Cámara de Representantes de 2022 sobre FANIs, acusó a la administración de actuar con demasiada lentitud en materia de divulgación de información.

Citando fuentes internas anónimas, el periódico también informó sobre los planes para la creación de un grupo parlamentario demócrata sobre OVNIs y un comité especial para reemplazar al Grupo de Trabajo para la Desclasificación de Secretos Federales, dirigido por la representante republicana Anna Paulina Luna.

Si los demócratas cumplen su promesa, podrían presionar a Trump para que explique las actividades de su administración, al tiempo que compiten por brindar la transparencia que ha prometido.

Para un presidente que ha buscado el reconocimiento por haber abierto los archivos gubernamentales sobre los FANIs, ser superado por la oposición representaría un problema político.

Sin embargo, el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, que supervisa el grupo de trabajo de Luna, parece dispuesto a priorizar las investigaciones sobre Trump y su administración.

El representante Robert Garcia, el principal demócrata del comité y el que se espera sea su próximo presidente, publicó una advertencia de dos palabras el martes por la noche:

“Contrata un abogado.”

García ya ha esbozado cuatro áreas principales de investigación: las acusaciones de corrupción de la familia Trump, los abusos cometidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y el Departamento de Seguridad Nacional, la corrupción corporativa y el escándalo de Jeffrey Epstein.

Los republicanos aún tienen las últimas semanas de este Congreso para aprobar la legislación sobre transparencia. Y a Trump le quedan más de dos años en el cargo para decidir hasta dónde está dispuesto a llegar.

Todavía tiene tiempo para protagonizar el momento que su amigo el Dr. Phil ha descrito: el gobierno de pie en un podio declarando: "No estamos solos".

Si se produjera tal momento, sin duda cambiaría todo el panorama político, tanto a nivel nacional como internacional.




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CONFIRMADO: Jake Barber, el informante sobre OVNIs, trabaja en el Congreso

CONFIRMADO: Jake Barber, el informante sobre OVNIs, trabaja en el Congreso
Además, explicamos por qué este veterano periodista aeroespacial cree que el "Programa Legado" para explotar tecnología alienígena es real.
por Ben Schreckinger



Capitol Hill tiene un nuevo Grusch

Jake Barber, el informante sobre OVNIs, se ha unido al equipo del representante Eric Burlison para colaborar en el trabajo relacionado con FANIs, según confirmó a PARADIGM Nate Lucas, portavoz de Burlison.

Barber reemplaza al informante sobre OVNIs David Grusch, quien dejó el equipo de Burlison alrededor del Día del Trabajo. Grusch reveló su partida poco después de que PARADIGM revelara que era ejecutivo en una empresa emergente de materiales avanzados con numerosos contactos en el mundo de los OVNIs, un puesto que generaba posibles conflictos éticos con su labor en el Congreso.

Barber, un veterano de la Fuerza Aérea, se presentó públicamente a principios de 2025 para afirmar que había participado en la recuperación de naves extraterrestres mientras trabajaba como piloto de helicóptero para un contratista privado.

Antes de hacer públicas sus afirmaciones, Barber informó en privado al personal del Senado sobre ellas, según una persona familiarizada con el caso y un reportaje de NewsNation.

A diferencia de Grusch, Barber nunca ha testificado públicamente bajo juramento sobre sus afirmaciones.

Tras hacer públicas sus afirmaciones, Barber ayudó a lanzar SkyWatcher, una iniciativa que pretendía utilizar un "silbato electromecánico" y poderes psíquicos para invocar FANIs. El proyecto, que estuvo activo el año pasado, ha quedado en silencio sin revelar públicamente ninguna evidencia verificada de éxito.

La contratación de Barber fue reportada inicialmente por Pavel Ibarra Meda, presentador de Psicoactivo.

Argumentos a favor del 'Programa Legado'

Nick Cook es un periodista veterano especializado en el sector aeroespacial.

Por eso me sorprendió cuando me dijo recientemente que, en los últimos dos años, había llegado a la conclusión de que realmente existe un «programa de legado» para aplicar ingeniería inversa a tecnología alienígena. Y me alegré de que accediera a explicarme su razonamiento.

Durante décadas, la idea de que el gobierno y contratistas privados poseían tecnología extraterrestre y habían estado intentando replicarla era propia de teóricos de la conspiración marginales. Pero desde 2023, se ha convertido en la premisa de una iniciativa legislativa respaldada por Chuck Schumer, Mike Rounds y otros legisladores que buscan ejercer el derecho de expropiación sobre cualquier tecnología "de origen desconocido" o material biológico extraterrestre en manos privadas.

Por supuesto, no existe consenso alguno sobre si el Programa Legado —que estos legisladores definen como cualquier esfuerzo preexistente, ya sea gubernamental o privado, para estudiar o explotar tecnología y cuerpos extraterrestres— es algo más que un mito.

Cuando se trata de determinar si los legisladores estadounidenses simplemente persiguen fantasías de la imaginación colectiva, la perspectiva de Nick me resulta excepcionalmente valiosa.

Fuente: amazon.com
Cubrió la industria aeroespacial para Jane's Defence Weekly durante décadas. Escribió The Hunt for Zero Point, un fascinante libro de 2002 que exploraba la posibilidad de que el gobierno estadounidense dominara la tecnología de manipulación de la gravedad y que aeronaves secretas y superavanzadas fueran la causa de algunos avistamientos de OVNIs.

Más adelante, Nick se involucró profundamente con los mayores contratistas militares de Estados Unidos desde otra perspectiva, trabajando con ellos para intentar aplicar sus tecnologías a aplicaciones prosociales.

Recientemente, ha vuelto a cubrir temas de tecnología secreta, esta vez con un fuerte énfasis en fenómenos anómalos, con su publicación Rogue Icons.

Resulta ventajoso que Nick sea británico, lo que le permite observar el revuelo en torno a los OVNIs que se desarrolla dentro del sistema estadounidense desde la posición privilegiada de un observador externo informado.

Cuando Nick y yo intercambiamos correspondencia sobre su creencia en la realidad del Programa Legado, Nick mencionó dos fuentes recientes.

Una es la nueva autobiografía del exfuncionario de inteligencia militar Jay Stratton, en la que Stratton afirma que el ejecutivo de Lockheed Martin, Jim Ryder, le confió información sobre "el Programa" a principios de 2009 y le dijo que Lockheed poseía una docena de naves intactas. La otra es una entrevista de septiembre en la que el físico Eric Davis, quien ha trabajado como consultor en investigaciones de OVNIs del Pentágono, hizo acusaciones similares sobre "el Programa".

Nick escribió que «Ambos testimonios coinciden con lo que he oído de otras fuentes».

Nick accedió a realizar una videollamada para explicar sus conclusiones. Explicó que entre las fuentes a las que ha recurrido se encuentran personas públicamente vinculadas a afirmaciones sobre OVNIs, como Hal Puthoff y otros asociados con el magnate aeroespacial Robert Bigelow, obsesionado con los OVNIs (Nick también trabajó durante aproximadamente un año como director de investigación en el Instituto de Estudios de la Conciencia de Bigelow a partir de 2022).

Luego reveló por qué tiene una razón particular para tomarse en serio sus afirmaciones: sus relaciones de larga data con fuentes internas dentro de los proyectos de conceptos avanzados en los contratistas de defensa más grandes de Estados Unidos:

“Había desarrollado una amplia red de contactos que estaban muy bien informados, y me habían dado a entender claramente la existencia de un programa de legado. Antes de 2017, como ya dije, no me interesaba porque los OVNIs no estaban para nada en mi radar. Después de 2017, les presté más atención.”

Y estaban en algunas de esas oficinas de conceptos avanzados que conocemos y de las que leemos. El Skunk Works de Lockheed Martin es el mejor ejemplo, pero hay otros. Cada contratista principal estadounidense tiene su propio Skunk Works, así que Raytheon, Northrop Grumman y Boeing también.

Nick reconoció que sus fuentes en la industria nunca mencionaron a los extraterrestres. Sin embargo, también expresó escepticismo sobre si las afirmaciones de los informantes sobre OVNIs acerca de extraterrestres provienen de desinformación utilizada para ocultar tecnología humana avanzada. El engaño, argumentó, tendría que ser demasiado elaborado.

«Nunca se dijo explícitamente que esto no proviniera de seres humanos», dijo Nick. «Pero sin duda se insinuó de forma muy sugerente: "Oye, Nick, sea lo que sea sobre lo que estés escribiendo en términos de sigilo, hipersónica o cualquier otro campo innovador, es solo la punta del iceberg. Podrías investigar mucho más a fondo y te quedarías asombrado"».




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¿La narración de historias sobre fenómenos aéreos no identificados (FANI) se asemeja a los mitos religiosos?

¿La narración de historias sobre fenómenos aéreos no identificados (FANI) se asemeja a los mitos religiosos?
por Avi Loeb


(Crédito de la imagen: IA/Gemini)

Un sistema de afirmaciones basado en la convicción más que en la evidencia se asemeja más a la religión que a la ciencia. Por supuesto, conozco a muchos científicos que también son religiosos, pero reconocen plenamente la diferencia entre el conocimiento científico y la creencia religiosa.

El abanico de realidades posibles es mucho mayor que la realidad física específica en la que vivimos. Por consiguiente, la historia de la humanidad está repleta de relatos imaginarios. Del mismo modo, la práctica científica está plagada de conjeturas o ideas teóricas no comprobadas. Pero lo que distingue a la ciencia de la política o la religión es la aceptación de la evidencia empírica como criterio.

La búsqueda de pruebas es una práctica común entre los detectives que intentan resolver misterios, incluyendo personajes de ficción como Sherlock Holmes, a quien Arthur Conan Doyle citó diciendo: «Cuando hayas eliminado todo lo imposible, lo que quede, por improbable que parezca, debe ser la verdad». Esta afirmación es sin duda cierta en el caso de la mecánica cuántica, dada la naturaleza contraintuitiva de la realidad física. El Premio Nobel de Física de 2022 fue otorgado a Alain Aspect, John F. Clauser y Anton Zeilinger por sus revolucionarios experimentos con fotones entrelazados. Su trabajo confirmó la realidad del entrelazamiento cuántico y demostró que las objeciones de Albert Einstein a este fenómeno, al que ridiculizó como «acción fantasmagórica a distancia», eran incorrectas.

Otros misterios científicos del último siglo siguen sin resolverse. El principal de ellos es el desafío de unificar la mecánica cuántica y la gravedad. Las últimas conjeturas sobre cómo lograrlo en presencia de dimensiones adicionales o supersimetría carecen de respaldo empírico. Esto no convierte a estas ideas científicas en mitos religiosos, ya que los físicos que las exploran reconocen que solo pueden ganar terreno mediante el apoyo experimental.

Lo que resulta confuso para el público en general es que, con frecuencia, faltan los datos científicos necesarios para llegar a conclusiones definitivas o estos son insuficientes. En política o religión, la convicción basta para obtener muchos "me gusta" en las redes sociales, ya que la confianza se considera una cualidad admirable en nuestra vida, por lo demás frágil. Sin embargo, en ciencia, ni los matemáticos más brillantes que trabajan en la Teoría de Cuerdas, ni siquiera la versión más avanzada de la superinteligencia, podrán descubrir la verdad sobre la realidad física sin datos de alta calidad provenientes de instrumentos que la analicen.

La física se basa en el funcionamiento de nuestro cuerpo como una extensión del mismo. Dependemos de los datos de nuestros sensores biológicos, conocidos como receptores, para monitorear el estado interno del organismo e interpretar el mundo exterior. Estos sensores innatos detectan cambios físicos, químicos o mecánicos y los traducen en señales eléctricas que nuestro cerebro puede procesar. Sin embargo, estos datos suelen ser insuficientes para llegar a conclusiones definitivas.

Cuando vemos un gato caminando hacia un edificio y apareciendo al otro lado, nuestra mente plantea la conjetura plausible de que existió un solo gato durante todo ese tiempo, aunque nuestra visión estuviera obstruida por el edificio en algunos momentos. Alternativamente, podemos imaginar que hay numerosos gatos idénticos escondidos detrás del edificio y que solo uno aparece después de un tiempo. La única manera de determinar si esta hipótesis es verdadera o falsa es obtener una vista directa del otro lado del edificio. Esto no requiere que accedamos al otro lado, lo cual podría ser inviable si hay obstáculos que nos impiden el paso. En cambio, podemos usar la cámara de un dron o una ventana estratégicamente ubicada que refleje la imagen de la zona oculta.

Es posible que los influencers de las redes sociales prefieran no recopilar datos, ya que la falta de pruebas que los contradigan les da vía libre para difundir la interpretación de que hay muchos gatos y así atraer seguidores. La tentación de difundir mitos resulta atractiva porque ofrece un atajo hacia la notoriedad social. Por otro lado, el uso de instrumentos científicos para verificar la interpretación de que hay muchos gatos nos ofrece un camino más prometedor que la simple cantidad de "me gusta" que recibe una historia.

Consideremos los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI), antes conocidos como OVNIs. El hecho de que los informes de OVNIs persistieran durante 80 años no respalda su interpretación como tecnología extraterrestre. El Vaticano insistió durante siglos en la creencia popular de que la Tierra está en el centro del Universo, pero finalmente admitió el 31 de octubre de 1992 que esta historia era falsa. A diferencia de los guionistas de grandes éxitos de Hollywood, la naturaleza no está obligada a seguir nuestros deseos.

En la mayoría de los casos, los científicos deben mantenerse neutrales, ya que los datos no son suficientes para emitir un veredicto sobre la validez de una hipótesis o una interpretación. La paciencia es fundamental. La precipitación hacia una conclusión prematura puede tener consecuencias desastrosas para la imagen pública, como ocurrió con el antiguo modelo cosmológico de la Iglesia Católica.

El nuevo libro de Jay Stratton sobre FANIs, Out of the Shadows, emplea un marco lógico de "autocierre" que etiqueta de antemano el escepticismo como parte de una conspiración gubernamental. Esta estrategia retórica crea un círculo vicioso infalsificable donde cualquier exigencia de pruebas contundentes se tergiversa automáticamente como prueba de un encubrimiento. Este tipo de sistema epistémico cerrado opera a través de varias capas distintas. El testimonio por sí solo se trata como verdad absoluta, mientras que el requisito científico estándar de datos verificables se reclasifica como un acto hostil de desinformación. A los escépticos se les dice que si realmente no están convencidos, son simplemente víctimas de lavado de cerebro, lo que les arrebata su capacidad de pensamiento crítico. Al plantear el debate como una guerra constante contra los "guardianes de la información", esta narrativa garantiza una demanda interminable de futuros libros, documentales y apariciones en los medios para contrarrestar el supuesto encubrimiento. Este planteamiento no significa que Stratton esté equivocado en todo lo que dice. Tiene credenciales admirables como líder del Grupo de Trabajo sobre UAP dentro del gobierno de EE. UU. El testimonio de una fuente interna creíble es un motivo legítimo para investigar. Pero es un motivo para empezar, no para terminar, y un libro que considera su propio testimonio como el punto final de la investigación se extralimita. La interpretación honesta de «ahora sabemos con certeza» es «estoy seguro», lo cual alude a la mente de Stratton, no a lo que hay en el hangar de una supuesta nave espacial extraterrestre.

El 10 de septiembre de 2026, invité humildemente a Jay Stratton a reunirse con el Consejo Asesor Científico de los FANIs a presentar pruebas que nos permitieran respaldar sus declaraciones públicas. El Dr. Tim Gallaudet, miembro del Consejo, reiteró mi invitación, pero no recibí respuesta de Stratton. En cambio, fui atacado personalmente por creyentes que argumentaban: "¿Cómo te atreves a cuestionar lo que dijo Jay Stratton? Sabe de lo que habla". Respeto su convicción, pero así no funciona la ciencia. Debemos tener acceso a las pruebas, de lo contrario, tales afirmaciones carecen de fundamento.

Parafraseando a Sherlock Holmes: «Cuando se ha descartado todo aquello imposible de explicar en los fenómenos aéreos no identificados (FANIs), como aves, meteoritos, globos, drones, misiles, aeronaves o satélites, entonces lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad». Por ahora, el Consejo Asesor Científico sobre FANIs presentó evidencia en un documento publicado aquí de que más del 8 % de los videos de FANIs desclasificados por el Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes de Encuentros con FANIs involucran aves. En cuanto a la identidad del 92 % restante, debemos mantenernos neutrales y recopilar mejores datos o revisar los hangares a los que nos remiten los informantes.




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¿Podrán las religiones del mundo sobrevivir a la existencia de extraterrestres?

¿Podrán las religiones del mundo sobrevivir a la existencia de extraterrestres?
El descubrimiento de vida extraterrestre podría conmover profundamente a algunas personas, pero las diferentes religiones pueden adoptar enfoques muy distintos respecto a la existencia de vida extraterrestre.
Por Adam Kovac, editado por Claire Cameron


Imagen ilustrativa.

Uno de los mayores misterios de la vida es si estamos solos en el cosmos. Las leyes de la probabilidad sugieren que no, pero a pesar de siglos de búsqueda, nunca hemos encontrado pruebas claras de vida más allá de nuestro planeta. Aun así, los líderes religiosos del mundo ya están formulando cómo responderían ante la vida extraterrestre, y algunos tienen enfoques más interesantes que otros.

Estos debates fueron el tema central de una reunión en el Capitolio llamada Foro de Revelación, que tuvo lugar a principios de este año en un soleado día de junio. Un grupo de legisladores, militares retirados, académicos y empresarios se congregaron conmigo en la Sala de Reuniones Kennedy del Edificio de Oficinas del Senado Russell. Mientras escuchaba, intercambiaban ideas sobre cómo abordar lo que consideran las probabilidades cada vez mayores de un primer contacto con vida extraterrestre.

Varios oradores del evento destacaron que la revelación de que la Tierra ha sido visitada por extraterrestres inteligentes plantearía interrogantes inmediatos sobre la defensa planetaria. Otros, con optimismo, teorizaron sobre las enormes oportunidades económicas que esto podría generar.

También habría enormes repercusiones sociales: Carlos Eire, historiador y profesor de estudios religiosos en la Universidad de Yale, dijo a los asistentes al evento que descubrir que la humanidad no está sola en el universo podría conmovernos hasta lo más profundo del alma; los líderes religiosos tendrían que contener las consecuencias, afirmó.

Eire forma parte del consejo asesor de la Disclosure Foundation, una organización sin ánimo de lucro que organizó el evento y que se dedica a la transparencia en torno a los fenómenos anómalos no identificados (FANI) y los extraterrestres.

«Si la información revela que existen inteligencias no humanas», me dijo Eire más tarde en una entrevista, «queda por ver quiénes son realmente estas inteligencias y qué hacen, o qué esperan lograr, con los seres humanos».

“No habrá una sola reacción”, añade. “Para algunos, confirmará todo tipo de cosas. Para otros, derribará ciertas creencias”.

Las reacciones podrían dividirse según líneas religiosas, y algunos sistemas de creencias podrían estar mejor preparados que otros para lidiar con extraterrestres, según los expertos.

Por ejemplo, el hinduismo, el budismo, el jainismo y otras religiones que tienen su origen en Oriente Medio "siempre han concebido el universo como algo vasto, que atraviesa muchos ciclos de existencia", afirma Jeffery Long, profesor de estudios religiosos en el Elizabethtown College.

Long me cuenta que el hinduismo tiene muchas deidades, algunas de las cuales se describen en los textos religiosos viajando por el cosmos en "vimanas", carros voladores que, para algunos, podrían interpretarse como similares a naves espaciales.

“Si empiezas a leer literatura hindú antigua sobre diferentes deidades y luego sobre otras especies de seres inteligentes, es muy de ciencia ficción”, dice Long.

Mientras tanto, las religiones abrahámicas —las más importantes de las cuales son el cristianismo, el judaísmo y el islam— aceptan en gran medida la idea de que pueda existir vida consciente no humana, pero ninguna de estas religiones es un bloque monolítico.

Fuente: cambridge.org
Según Eire, la enorme diversidad de sistemas de creencias cristianas dificulta la comprensión de las actitudes de los creyentes hacia los extraterrestres. Algunos teólogos son optimistas: en su libro de 2023, Astrobiología y doctrina cristiana: Explorando las implicaciones de la vida en el universo, que recibió financiación de la NASA, Andrew Davison, actualmente profesor de teología en la Universidad de Oxford, escribió que cree que el cristianismo sería más "firme" en la aceptación de la vida extraterrestre de lo que algunos podrían pensar.

Ciertamente, los líderes de la Iglesia Católica Romana han insinuado estar abiertos a los extraterrestres —el difunto Papa Francisco dijo una vez que bautizaría con gusto a un extraterrestre si se lo pidiera—, pero Eire señala que dentro de ciertas formas de cristianismo, como el protestantismo, puede haber una increíble diversidad de creencias.

«En algunas zonas de Estados Unidos hay antievolucionistas fanáticos que se autodenominan evangélicos, y también hay evangélicos que son prácticamente católicos», afirma Eire. «Predecir qué harán los protestantes es simplemente imposible. El espectro es muy amplio y abarca muchísimas variantes del cristianismo».

Según Long, la religión abrahámica que quizás sea la más abierta de mente respecto a los extraterrestres es también la más antigua. Las escrituras judías, si bien no mencionan naves espaciales, sí incluyen referencias repetidas a ángeles con una conciencia superior a la de los humanos. Incluso los seguidores más devotos podrían aceptar la existencia de extraterrestres, ya que el dogma de esta religión se centra más en la ética y en vivir la vida aquí y ahora que en la idea de que "si haces esto, irás al cielo", afirma Long.

Las investigaciones académicas sobre cómo las creencias religiosas podrían influir en las actitudes hacia la posible vida extraterrestre son, en el mejor de los casos, escasas, pero esta falta de estudios podría cambiar. Los extraterrestres se han vuelto menos tabú para los científicos, más allá de la astrobiología; la posibilidad de vida extraterrestre ya no es motivo de burla.

En el Foro de Divulgación de junio, escuché más sobre cómo la Casa Blanca está abordando el tema mediante la creación de un grupo asesor sobre FANIs, liderado por el profesor de Harvard Avi Loeb. Loeb declaró en el evento que espera que el Consejo Asesor Científico sobre FANIs publique hallazgos científicos en revistas de prestigio. Esto podría incluir investigaciones en el campo de la exoteología, el estudio de la religión y las ideas teológicas relacionadas con la vida extraterrestre, según Eire.

“La comunidad académica está más preparada ahora que hace 10 años por diversas razones”, afirma. Eire señala que la reciente publicación por parte del Pentágono de varios lotes de documentos y material multimedia previamente clasificados relacionados con FANIs es una de las razones de esta mayor apertura.

En cuanto a si una revelación de extraterrestres podría generar una especie de malestar o pánico espiritual, aún no está claro. Según una encuesta reciente, un tercio de los estadounidenses cree que al menos algunos avistamientos de FANIs fueron naves espaciales reales; otra encuesta reveló que aproximadamente la mitad del país cree que probablemente existen extraterrestres. Sin embargo, profundizar más en religiones específicas es más confuso: una encuesta de 2021 reveló que, entre los cristianos estadounidenses, las personas que afirmaban que la religión era muy importante para ellos eran menos propensas a creer que pudiera existir vida inteligente en otros planetas, al igual que quienes asistían a servicios religiosos al menos semanalmente. La creencia en la vida extraterrestre también variaba según la denominación religiosa.

Mucho podría depender también del tipo de vida extraterrestre que exista. Si bien la mayoría de la gente imagina seres inteligentes que, en el mejor de los casos, son amigables y curiosos como ET, o, en el peor, que han venido a aniquilar a la humanidad, como en Independence Day, eso no es lo que buscan la mayoría de los exobiólogos. En cambio, buscan exoplanetas distantes que muestren signos de vida más parecidos a los microbios de la Tierra que a los humanos.

Fuente: bloomsbury.com
«Si existiera vida similar a las amebas en otros planetas, sería un acontecimiento significativo», afirma Shoaib Malik, profesor de ciencia y religión en la Universidad de Edimburgo y coeditor del libro «Teología islámica y vida extraterrestre: nuevas fronteras en ciencia y religión». Pero si bien la vida microscópica «sin duda demostraría la viabilidad del concepto», añade Malik, no sacudiría fundamentalmente la fe de las personas.

“Creo que el verdadero desafío reside en determinar si existe algo equivalente o más avanzado que el ser humano, sobre todo si se asocia la singularidad humana con la racionalidad y la espiritualidad”, afirma Malik.

Otros estudiosos no están tan seguros. David Weintraub, astrónomo jubilado y autor de Religiones y vida extraterrestre: ¿Cómo la afrontaremos?, afirma que la diferencia entre un microbio y, por ejemplo, un primate, es solo una cuestión de grado.

Fuente: link.springer.com
“Creo que solo le importaría a alguien que no cree en la evolución, y ahí es donde empezamos a profundizar en el aspecto religioso”, afirma. “Si aceptas la evolución como parte natural del funcionamiento del universo, entonces, si encuentras vida microbiana de cualquier tipo, existe la posibilidad de que esa vida microbiana evolucione hasta convertirse en vida inteligente algún día”.

Aunque no existen comparaciones directas de situaciones evolutivas similares surgidas en la historia moderna, afirma Paul Gutjahr, profesor de la Universidad de Indiana Bloomington y autor del libro Fe en el espacio: la creencia religiosa estadounidense en la vida extraterrestre, hay muchos ejemplos en la historia de la humanidad en los que la religión y el nuevo conocimiento del cosmos han chocado. Cuando la evolución era una teoría emergente, por ejemplo, representó un gran desafío para el cristianismo.

Fuente: press.princeton.edu
“Lo que se observa es que las personas dentro de esa tradición encuentran maneras de adaptarse”, dice Gutjahr. “No es que todos se conviertan en amigos de la evolución, pero hay personas muy inteligentes, capaces y que expresan sus opiniones abiertamente que comienzan a plantearse si la evolución es simplemente la forma en que Dios obró su magia”.




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