viernes, 2 de diciembre de 2016

CEFAe: a ciencia cierta, un organismo a favor del conocimiento

CEFAe: a ciencia cierta, un organismo a favor del conocimiento
El comodoro (R) Rubén Lianza, titular de la Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales conversó con Noticias en Vuelo sobre los métodos de investigación que realiza el organismo a su cargo, para identificar en forma certera y precisa, las verdaderas causas de los avistamientos reportados

Por Lic. Florencia Sosa/Foto: Gentileza Alejandro Agostinelli



 


La Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales (CEFAe) es un organismo dependiente de la Secretaría General de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) que funciona desde 2011. Su titular, el comodoro (R) Rubén Lianza, recibió a Noticias en Vuelo, en su oficina ubicada en el edificio Cóndor, para mostrar el trabajo que realiza y ayudar, así, a esclarecer las diferentes interpretaciones que las personas pudieran tener sobre las investigaciones que allí se realizan.

Un poco de teoría

Generalmente los que estudian los Objetos Voladores No Identificados o en Inglés Unidentified Flying Objects (de allí la sigla UFO) se autodenominan “ufólogos”. Además de los OVNIs, también existen miles de otros objetos de origen ordinario que producen confusiones en la gente y que, por lo general, se los denomina OVIs (Objetos Voladores Identificados) o IFOs, por sus siglas en inglés.

Al comodoro Lianza se lo podría definir como ifólogo por especializarse en el estudio de todos aquellos Sistemas Aeroespaciales (e incluso elementos astronómicos) que en un principio pueden llegar a producir confusión en los testigos.

Dado que desde hace mas de 60 años la sigla OVNI se utiliza erróneamente como sinónimo de plato volador, la CEFAe prefirió desde su creación utilizar el término fenómenos aeroespaciales con una visión mucho más general y abarcativa que incluye cualquier cosa que pudiera interpretarse como “fuera de lo normal” desde el horizonte hacia arriba.

También OVNI ha sido utilizado por décadas como sinónimo automático de OVE (Objeto Volador Extraordinario) o más vulgarmente, “Plato volador”. Al estar CEFAe abocada al tema fenómenos aeroespaciales, las personas asumen que su tarea tendrá que ver con la búsqueda de pruebas de que naves extraterrestres están evolucionando en nuestro planeta. “Nada más alejado de la realidad”, responde el especialista. “Precisamente por ello se recurrió al término fenómenos aeroespaciales y no a la tan mal usada sigla OVNI”. Además agrega: “Nuestro objetivo consiste en analizar los casos e identificar las causas, no difundir un compendio de casos sin resolver”.

Su misión es, precisamente, resolver las causas de los avistamientos, que en una enorme mayoría se deben a interpretaciones honestas pero erróneas de los testigos quienes a veces consideran como extraordinario algo que, tras una investigación neutral pero exhaustiva, termina revelándose como de origen ordinario.

Por este motivo, para el comodoro Lianza es fundamental estudiar el 100 % de los testimonios.




“Nuestra misión es identificar las causas”

El comodoro aclara que, si bien el padre de la ufología moderna, el astrofísico Joseph Allen Hynek afirmaba que los OVIs son “como piedras en el camino hacia el progreso”, para la CEFAe el progreso significa, precisamente, haber descubierto las causas y “si prefieren usar las siglas, entonces el objetivo sería renombrarlas de OVNI a OVI, hayan sido lo que hayan sido”.

Con el correr de los años y con las facilidades de acceso a desarrollos tecnológicos, los casos inexplicables en el mundo vinculados con fenómenos aeroespaciales comenzaron a resolverse satisfactoriamente. En el caso de la CEFAe, se apunta a tener todas las herramientas disponibles para que el 100% de los casos denunciados sean resueltos.

En algunas oportunidades, los testigos afirman tener una fotografía de supuestos “platos voladores” aunque al inspeccionar la toma fotográfica se confirma que en realidad se trató de alguno de por lo menos 7 diferentes “géneros” de causas. Algunas son de origen óptico que pueden ser reflejos externos o internos del lente, partículas o gotas sobre el lente o problemas del sensor; otras biológicas, aves o insectos cruzando frente a la cámara o formando ilusiones ópticas por estar tomados con muy baja velocidad de exposición; astronómicas, como por ejemplo la Luna a plena luz del día, alguna estrella, planeta o incluso la ocasional caída de un meteoro; satelitales: reflejos del sol en espejos de satélites de comunicaciones; aeronáuticas, aeronaves en vuelo diurno o nocturno o globos experimentales; objetos lanzados al aire, como por ejemplo, suelta de globos u objetos sujetados por algo o alguien invadiendo inadvertidamente el campo de visión de la foto y, en un porcentaje menor, hasta se han visto casos de fraude con o sin manipulación digital.

“Cuando la gente ve cosas al límites de la visión, el cerebro completa la información faltante recurriendo a la imaginación” aclara el comodoro, a la vez, agregó que “Esto puede ocurrirle tanto a una persona sin experiencia aeronáutica como al piloto más experimentado. Debido a esto, y de acuerdo con lo que decía David Hume: ‘Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias’. Todos los casos que recibimos deben estar necesariamente acompañados por pruebas en fotografía, video o evidencias materiales”.

“La comunidad ‘ufológica’ ha analizando durante décadas, miles de casos basados solamente en el testimonio y así nos fue. Incluso hay casos antiguos que ya se habían cerrado como no identificado y al volver a analizarlos con herramientas actuales, generalmente softwares de tratamiento de imagen y programas de seguimiento satelital y astronómico se terminan resolviendo como identificado, lo cual resulta muy satisfactorio para muchos investigadores”, afirma Lianza.

El informe

En el mes de diciembre se presentarán los resultados de los casos que fueron analizados a lo largo del año. Hasta el momento, el Informe 2016 cuenta con un listado de 40 casos con sus conclusiones aunque el comodoro Lianza afirma que en el mes de noviembre se podrían continuar recibiendo casos que serán incluidos en el documento.

En esta oportunidad, el informe también incluirá el desarrollo completo del análisis de aquellos casos que lo ameriten para que los lectores puedan no sólo informarse sino también formarse en la identificación de fenómenos aeroespaciales.

Hasta el momento, 40% de los casos presentes en el informe corresponden a causas biológicas, un 37,1 % a causas vinculadas con efectos producidos por la cámara mientras que el 5,7% corresponde a causas astronómicas; el 2,9% a causas satelitales; el 5,7% a causas aeronáuticas y finalmente el 8,6 % a objetos lanzados al aire o sujetados por algo o alguien.

Para el análisis de los casos el comodoro Lianza utiliza, entre otros, tres softwares de seguimiento satelital y astronómico: Orbitron, Satflare y Stellarium que registran la órbita exacta en tiempo real y con posibilidad de simulación en tiempo diferido de los satélites y cuerpos celestes con los que se puede reproducir el estado del cielo en la hora y la fecha exacta en la que se denunció el fenómeno. De esta forma, se determina si pudo ser una causa astronómica o satelital. “Pasar toda la grilla de satélites a una fecha pasada nos permite ver exactamente qué había en el cielo en el lugar y momento en que el testigo dice que vio lo que vio, facilitándonos enormemente la resolución de las causas de los avistamientos”, afirma el oficial.

“Este año nos llegó nuestro primer caso de destello Iridium de una persona que estaba fotografiando la vía láctea a la medianoche. Este tipo de satélites tienen 3 espejos y destellan cuando el sol está debajo del horizonte e ilumina a uno de ellos. Los rayos de luz suelen ser tan intensos que se reflejan en la superficie de los lagos e incluso atraviesan la bóveda celeste en plena luz del día”, explica el especialista y agrega: “Para confirmar si lo que se ve en la foto recibida fue, en efecto, un destello Iridium, hacemos correr las tres simulaciones de seguimiento satelital, cargándoles la fecha, hora y localidad del avistamiento. Así pudimos identificar cuál satélite fue el causante del destello, aún con más de 3 años de diferencia en el tiempo”.

En el informe 2016, el comodoro ofrecerá la posibilidad de acceder a un link con la lista de pronósticos de destellos Iridium “para que la gente pueda sacar fotos en el horario exacto en que se producirá el destello y de esa forma seguir aprendiendo a identificar los OVIs más complejos que confunden incluso a los ufólogos”.

Otro de los desarrollos que incorporará para sus investigaciones es IPACO (Identificación Fotográfica Asistida por Computadora), un software inicialmente diseñado para la identificación de satélites espías extranjeros por parte de los servicios de inteligencia franceses, actualmente adaptado al análisis de fotografías y videos de presuntos fenómenos OVNI.

Gracias a su experiencia de 40 años en el tema, el comodoro opina que “los casos no explicados han quedado así por alguna deficiencia del investigador, falta de herramientas adecuadas para el género de causa o incluso falta de conocimiento de los OVIs más complejos”.

Al respecto, el comodoro Lianza explica uno de los fenómenos fácilmente identificables: “En las cámaras de baja gama o en algunos celulares, cuando la luz es muy fuerte, por ejemplo si fotografiamos directamente el sol, aquellos fotoreceptores del sensor de la cámara que se hayan sobresaturado entregan menor luz de la que reciben por no poder resetearse completamente en el tiempo que tiene estipulado la cámara, lo cual genera un punto negro en el centro del sol, un fenómeno que se conoce como ‘sol negro’ en la jerga de los fotógrafos profesionales”.

En el próximo informe casi garantizará el aprendizaje de muchos sobre un gran abanico de cosas “desde el maravilloso efecto de los destellos Iridium; los molestos pero siempre presentes reflejos internos de las lentes con el sol, tanto dentro como fuera del campo de visión; las extrañas “varas voladoras” y hasta los procedimientos matemáticos para calcular con precisión la distancia entre el objeto y la cámara, explicados paso por paso”, destaca el oficial.

El comodoro Lianza y la investigación de fenómenos aeroespaciales

El comodoro fue piloto de la Fuerza Aérea Argentina de la Especialidad de Ensayos en Vuelo y es Lic. en Sistemas Aeroespaciales. Su pasión por los fenómenos que ocurren en el cielo comenzó a los 16 años cuando fundó el Centro Argentino de Observación Aeroespacial (CADOA), que al cabo de un año se fusionó con la Asociación Paranaense de Investigación del Fenómeno OVNI (APIFO), dando lugar a la actual Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA), entidad destacada como una de las más importantes del país. La misma recibe a numerosos visitantes todos los sábados a la noche para ver los astros desde su potente telescopio, en el Observatorio de Oro Verde, al sur de Paraná, Entre Ríos.

Simultáneamente con su carrera en la FAA, Lianza realizó investigaciones de forma particular como fueron los casos de un avistaje de la reentrada de un cohete a la atmósfera en 1978; del OVNI masivo que presenció en junio de 1980, episodio que tendría repercusiones en varias provincias argentinas y hasta en países vecinos; el análisis de anillos de pasto carbonizados en 1983; una visita a una estancia en Salto Uruguay en 1984; el caso de una presunta “mancha de OVNI” en las laderas de la Sierra del Pajarillo en Córdoba en 1986; un avistamiento de dos tripulaciones simultáneas sobre la vertical del aeropuerto de Bariloche en 1995, y un avistamiento simultáneo entre el controlador de torre y el operador de radar en el Aeropuerto Córdoba en 1999.

En 1989, durante un vuelo de rutina, descubrió un campo de cráteres oblicuos supuestamente causados por impactos de meteoritos en las llanuras de la localidad de Río Cuarto, Córdoba. Posteriormente, lideró expediciones al sitio acompañado por científicos nacionales y extranjeros y publicó dicho descubrimiento en co-autoría con el Dr. Peter Schultz de la Universidad Brown, Rhode Island, EEUU, en la revista londinense “NATURE” el 16 enero 1992, además de otros artículos similares sobre el mismo descubrimiento en las revistas “Sky and Telescope”, “The Planetary Report” y “Muy Interesante”. Este descubrimiento aún sigue sujeto a comprobación definitiva y continúa siendo un misterio sin resolver.

A pesar de su activa vida como investigador, el comodoro Lianza es consciente de la ineludible responsabilidad de transferir sus conocimientos dictando numerosas conferencias tanto en asociaciones privadas como en institutos de formación de la Fuerza Aérea Argentina. En este contexto en septiembre de 2016 dictó la primera Conferencia de CEFAe abierta al público en general en el Centro Cultural de la Ciencia (C3) dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.

Contacto con la CEFAe

La CEFAe recibe las denuncias de avistamientos por correo electrónico a fenomenosaeroespaciales-sg@faa.mil.ar y también ofrece en su página web la posibilidad de que el denunciante pueda sustanciar su testimonio mediante un Formulario de Aporte de Datos.

Es requisito fundamental que el testigo que envíe fotografías o videos no edite los mismos y envíe el material original para poder realizar un análisis eficaz.

Al respecto el comodoro comentó: “Generalmente lo primero que se hace es inspeccionar la imagen ampliada del objeto, a partir de lo cual aparecen detalles visuales que pueden ser concluyentes, pero si la foto no es original los detalles de la ampliación van a ser muy crudos. Además, en una foto no original también suelen desaparecer los datos de parámetros fotográficos utilizados en la toma (conocidos como datos EXIF o Metadata)”.



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