Astrobiología
Estrellas enanas: Las erupciones estelares podrían expandir las zonas habitables
Hasta ahora, las estrellas enanas, especialmente las llamadas enanas rojas, se consideraban una amenaza para las atmósferas y, por ende, para la vida en los planetas que las orbitan, debido a su intensa actividad solar. Sin embargo, un estudio reciente muestra que las probabilidades de que existan condiciones favorables para la vida alrededor de estas estrellas enanas podrían ser mayores de lo que se creía.
por Andreas Müller| Representación gráfica de un planeta rocoso orbitando una estrella enana roja (ilustración). Fuente: NASA/JPL-Caltech/R. Hurt (Caltech-IPAC) |
La búsqueda de vida extraterrestre se ha centrado tradicionalmente en sistemas planetarios alrededor de estrellas similares al Sol, las llamadas estrellas de tipo G, como nuestro Sol. Sin embargo, las estrellas más pequeñas y frías están cobrando cada vez más importancia para la astrobiología: las estrellas de tipo K y, sobre todo, las de tipo M. Estas no solo son significativamente más abundantes en el universo, sino que también pueden vivir mucho más tiempo. Dado que también son menos brillantes, los planetas en dichos sistemas resultan particularmente interesantes para la búsqueda de planetas similares a la Tierra y, por lo tanto, para la búsqueda de vida e inteligencia extraterrestres. El problema, sin embargo, es que la zona potencialmente habitable alrededor de estas estrellas se encuentra más cerca de la estrella. Los planetas dentro de esta "zona verde" orbitan sus estrellas más cerca de lo que la Tierra orbita el Sol. Para empeorar las cosas, las enanas rojas suelen ser mucho más activas, lo que significa que los planetas cercanos están más expuestos directamente a las erupciones y a la radiación dañina asociada de sus estrellas que la Tierra.
Desde hace algún tiempo, existe un debate latente entre astrobiólogos y científicos planetarios sobre si las enanas rojas son un lugar adecuado o inadecuado para la búsqueda de vida. En el centro de estas discusiones suele estar la cuestión de cómo definir las "zonas habitables" alrededor de estas estrellas. Hasta ahora, la clásica "zona habitable" —la distancia de una estrella a la que podría existir agua líquida en la superficie de un planeta— se ha considerado crucial. Esta región también se conoce como la "Zona Habitable de Agua Líquida" (LW-HZ). Sin embargo, existe una segunda zona importante: la denominada UV-HZ, la región donde la radiación ultravioleta de una estrella podría promover los procesos químicos necesarios para el surgimiento de la vida.
La radiación ultravioleta como posible origen de la vida
Tal como informó recientemente el equipo liderado por Dong-Yang Gao de la Escuela de Astronomía y Ciencias Espaciales de la Universidad de Nanjing en la revista "The Innovation" (DOI: 10.1016/j.xinn.2026.101265), investigaron cómo las llamaradas estelares, es decir, las fuertes erupciones de radiación de alta energía, afectan la vida potencial en dichos planetas.
Esta radiación es problemática porque puede dañar las superficies planetarias. Por otro lado, también podría ser un desencadenante crucial para la química prebiótica. En particular, está relacionada con la formación de precursores de ARN, bloques de construcción químicos considerados la base de la vida primitiva.
Los investigadores desarrollaron varios modelos para examinar cómo el aumento de la actividad de las llamaradas afecta a la zona habitable ultravioleta (ZUV). El objetivo era determinar si la ZUV se superpone con la zona clásica de hábitat acuático, ya que solo allí coexistirían agua líquida y suficiente radiación ultravioleta para el surgimiento de la vida.
El equipo examinó nueve exoplanetas conocidos que orbitan estrellas de tipo K o M: Kepler-438 b, Kepler-155 c, Kepler-1512 b y varios candidatos de los catálogos Kepler y KOI. Casi todos estos mundos se consideran planetas rocosos, con la excepción de Kepler-1540 b, que se asemeja más a un planeta tipo Neptuno.
Solo tres candidatos cumplen ambas condiciones
El resultado fue significativamente más restrictivo que muchas estimaciones anteriores. Si bien las frecuencias UV y LW pueden superponerse, según el estudio, solo tres de los nueve exoplanetas estudiados se encuentran realmente en esta zona compartida: KOI-8012.01, KOI-8047.01 y KOI-7703.01.
Para los otros tres candidatos –Kepler-1540 b, Kepler-438 b y Kepler-155 c– se necesitan observaciones adicionales para evaluar mejor sus temperaturas superficiales y, por lo tanto, su habitabilidad real.
Los investigadores recalcan que las afirmaciones estadísticas sobre exoplanetas por sí solas son insuficientes. Es fundamental un examen detallado de cada mundo. Solo reevaluando las diferentes zonas habitables se puede obtener una mejor estimación de qué planetas podrían ofrecer condiciones realmente propicias para la vida.
Su conclusión: los planetas rocosos ubicados tanto en la zona de agua líquida como en una zona ultravioleta favorable tienen probabilidades significativamente mayores de dar origen a la vida.
Un rover descubre un cúmulo inusual de moléculas orgánicas en Marte
El rover Curiosity de Marte ha detectado, por primera vez, una mezcla sorprendentemente diversa de compuestos orgánicos en el Planeta Rojo mediante un novedoso experimento químico. Entre ellos se encuentran moléculas consideradas componentes fundamentales para el surgimiento de la vida en la Tierra.
por Andreas Müller
Vista de la cámara del rover Curiosity mostrando sus propias operaciones de perforación en la región de Glen Torridon en Marte. Fuente: NASA/JPL-Caltech/MSSS |
Tal como informó recientemente el equipo liderado por Amy J. Williams de la Universidad de Florida (UF) en la revista "Nature Communications" (DOI: 110.1038/s41467-026-70656-0), los resultados aún no proporcionan pruebas de vida en Marte, pero sí aportan más evidencia de que el planeta alguna vez tuvo condiciones propicias para la vida.
El nuevo método proporciona información detallada por primera vez
El descubrimiento se basa en un experimento pionero realizado en otro planeta: mediante el instrumento SAM (Análisis de Muestras Instrumentales en Marte), los científicos analizaron muestras de roca de la superficie marciana. El objetivo era detectar y descomponer moléculas orgánicas complejas. Se utilizó una sustancia química especial para descomponer los compuestos orgánicos de mayor tamaño en componentes más pequeños, que posteriormente pudieron examinarse en detalle. Debido a la cantidad limitada de este reactivo a bordo del rover, el experimento tuvo que planificarse cuidadosamente y llevarse a cabo en una ubicación especialmente prometedora.
El análisis reveló más de 20 moléculas orgánicas diferentes. Cabe destacar la detección de un compuesto nitrogenado cuya estructura se asemeja a las moléculas precursoras del ADN, un hallazgo nunca antes realizado en Marte.
Evidencia de sustancias orgánicas antiguas
Las muestras examinadas procedían de la región de Glen Torridon, en el cráter marciano, una antigua zona lacustre considerada especialmente prometedora para la búsqueda de vestigios de vida pasada. Los minerales arcillosos hallados allí son conocidos por su capacidad para preservar materia orgánica durante largos periodos de tiempo.
Según los investigadores, los compuestos orgánicos descubiertos podrían tener hasta 3.500 millones de años. Esto los situaría en una época en la que Marte era considerablemente más húmedo y potencialmente más propicio para la vida que en la actualidad.
Además del compuesto similar al ADN, el equipo también identificó benzotiofeno, una sustancia compleja que contiene azufre y que suele ser transportada a los planetas por meteoritos. Estos impactos podrían haber aportado importantes componentes químicos tanto a la Tierra como a Marte.
Al mismo tiempo, los investigadores enfatizan explícitamente que la detección de moléculas orgánicas por sí sola no es prueba de vida. Dichos compuestos también pueden surgir a través de procesos puramente geológicos o ser introducidos desde el exterior, por ejemplo, mediante meteoritos.
Modificado por orbitaceromendoza








