martes, 30 de agosto de 2016

SETI: Una potente señal de radio, desde una estrella a 95 años luz, desconcierta a los científicos

SETI: Una potente señal de radio, desde una estrella a 95 años luz, desconcierta a los científicos
Tiene una gran potencia y procede de un punto concreto del espacio, lo que la convierte en una candidata excelente para hacer un seguimiento a largo plazo 
por José Manuel Nieves


Gráfico de la señal de radio detectada por el telescopio ruso Ratan-600 - Bursov et al.

Un equipo internacional de investigadores acaba de hacer público un hallazgo inquietante: una potente señal de radio, con posibilidades de haber sido emitida por una civilización extraterrestre. La señal procede de HD164595, una estrella similar al Sol, en la constelación de Hércules, con una edad estimada de 6.300 millones de años y a una distancia de 95 años luz de la Tierra.

La detección, llevada a cabo con el radiotelescopio ruso Ratan-600, en la localidad de Zelenchukskaya, en el Cáucaso, se produjo hace ya más de un año, el 15 de mayo de 2015, aunque no se había desvelado hasta ahora. La señal tiene una longitud de onda de 2,7 centímetros y es, según sus descubridores, demasiado fuerte para ser atribuida a causas naturales.

Sin embargo, los investigadores no han dado aún el paso de atribuir la señal a una civilización alienígena, sino que se limitan a señalar que tiene una gran potencia y que procede de un punto concreto del espacio, lo que la convierte en un buen candidato para futuros estudios. Por supuesto, y hasta el momento en que sea confirmada y analizada por más telescopios, no se podrá confirmar si la señal tiene, o no, un origen intencionado.

Por eso, los investigadores del Ratan-600 (N.N. Bursov, L.N. Filippova, V.V. Filippov, L.M. Gindilis, A.D. Panov, E.S. Starikov, J. Wilson y Claudio Maccone) piden que la estrella y su enigmática emisión de radio sea monitorizada de forma permanente. Según ellos, si la señal procediera de una baliza alienígena, su potencia solo podría ser alcanzada por una civilización Kardashov del tipo II, esto es, capaz de obtener su energía directamente de las estrellas. Aunque si se tratara de un haz estrecho y centrado en nuestro Sistema Solar, su potencia sería accesible para una civilización del Tipo I, aún mucho más avanzada que la nuestra.

Cabe destacar que alrededor de la estrella HD164595 ya se ha descubierto un planeta, HD164595 b, confirmado en 2015. Se trata de un «Neptuno caliente», con cerca de 16 veces la masa de la Tierra. Un gigante gaseoso que orbita muy cerca de su estrella (su periodo orbital es de 40 días) y fuera de su zona de habitabilidad, por lo que no puede albergar vida tal y como la conocemos. Sin embargo, no se descarta que alrededor de HD164595 pueda haber más exoplanetas que aún no han sido descubiertos.

En definitiva, una señal enigmática, que en cierto modo recuerda a la famosa «WOW» del 15 de agosto de 1977, captada por el radiotelescopio Big Ear. En aquella ocasión, sin embargo, ningún otro instrumento pudo volver a detectarla, por lo que tuvo que ser descartada como «señal inteligente». Esperemos que esta vez haya más suerte.



lunes, 29 de agosto de 2016

Próxima B: ¿Quiénes son los habitantes de la 'nueva' Tierra?

Próxima B: ¿Quiénes son los habitantes de la 'nueva' Tierra? 
Investigadores norteamericanos han compartido información acerca de los posibles habitantes de Próxima B, un exoplaneta de dimensiones muy similares a la Tierra que podría albergar vida, descubierto en días pasados en torno a la estrella Próxima Centauri. 

© Sputnik/ Igor Russak
 
Los posibles habitantes de Próxima B, según los científicos, serían organismos fluorescentes. En la Tierra esta clase de seres viven en el agua y contienen proteínas que les permiten brillar al ser expuestos a los rayos ultravioleta. Algunas anémonas de mar y corales tienen esta capacidad.

La intensidad de los rayos ultravioletas en el exoplaneta debe ser significativa para que puedan ser registrados, suponen los expertos. Anteriormente, se informó que Próxima B podría estar bajo la influencia de grandes cantidades de radiación ultravioleta y de rayos x.

Próxima Centauri B es un exoplaneta muy similar a la Tierra en tamaño y propiedades. Es un cuerpo rocoso que se encuentra en la llamada 'zona habitable' de su sistema solar. La temperatura promedio del planeta es de 39 grados centígrados bajo cero mientras que su masa mínima equivale a 1,3 masas terrestres.

domingo, 28 de agosto de 2016

¿Quiere encontrar extraterrestres? Busque en los planetas que se han convertido en estrellas

¿Quiere encontrar extraterrestres? Busque en los planetas que se han convertido en estrellas
por George Dvorsky

En la película de 1984 2010: The Year We Make Contact, los extraterrestres convierten a Júpiter en un mini-estrella.

A Júpiter se lo refiere a menudo como una "estrella fallida", llevando a algunos futuristas a preguntarse si nuestros descendientes podrían incendiarlo en un proceso llamado planetary stellification (algo así como estrellificación planetaria). Un estudio reciente sugiere que esto es de hecho teóricamente posible -y que debemos estar a la caza de extraterrestres galácticos que ya han convertido a sus gigantes de gas en objetos estelares. 

En un artículo especulativo que pronto será publicado en la Revista de la Sociedad Interplanetaria Británica, el físico y astrobiólogo Milan M. Ćirković, del Observatorio Astronómico de Belgrado, presenta una forma completamente nueva para que los científicos de SETI busquen señales de civilizaciones extraterrestres avanzadas. Inspirado por el trabajo del físico británico Martyn J. Fogg y su sugerencia de que convirtamos a Júpiter en una especie de mini-estrella, Ćirković dice que hay que empezar a buscar objetos "estrellificados" en otros sistemas planetarios como señales de astro-ingeniería extraterrestre. 

Aquellos de ustedes que han leído el clásico de ciencia ficción de Arthur C. Clarke 2010: The Year We Make Contact (1982) debe estar familiarizado con el concepto de estrellificación planetaria. En esta novela, los monolitos alienígenas convierten a Júpiter en una pequeña estrella. Esto hace que la luna de Júpiter, Europa, pase de ser un páramo helado a una selva verde. Siete años después de que este libro fue escrito, Martyn Fogg tomó este concepto de ficción como ciencia y lo convirtió en ciencia muy real. En su artículo de 1989, “Stellifying Jupiter: A first step to terraforming the Galilean satellites“, Fogg explicó cómo esta hazaña asombrosa de astro-ingeniería en realidad podría lograrse.

La idea es liberar la energía gravitacional del gigante de gas mediante la inserción de un agujero negro en miniatura directamente en la masa de Júpiter. En contraste con la energía de fusión nuclear de nuestro Sol y otras estrellas "normales", el mini agujero negro es capaz de devorar la masa de Júpiter desde dentro en un proceso conocido como acreción, obligando a la liberación de grandes cantidades de energía.

Un agujero negro en miniatura cultivado en el laboratorio podría ser utilizado como una semilla para convertir a un gigante de gas en una pequeña estrella. (Imagen: Interestelar)

Esta energía se absorbe y se irradia repetidamente, haciendo que salga hacia la superficie de Júpiter. Con el tiempo, esta energía podría llegar a la superficie y se extendería hacia el exterior a través del espacio como cualquier otra iluminación estelar. Al estrellificar a Júpiter de esta manera, Fogg dijo que podíamos convertir a los satélites de Galileo en lugares cálidos y habitables. Lo que es más, podríamos construir una especie de concha mini-Dyson (o enjambre) alrededor de la estrellificada Júpiter para captar la energía saliente. 


Ćirković piensa que Fogg estaba en el camino correcto, y que los futuros seres humanos podrían llevar este concepto aún más lejos. "Si hay lunas o planetas alrededor de los objetos subestelares -y recientemente hemos detectado planetas alrededor de enanas marrones- éstos podrían proporcionar mucho espacio habitable e industrial", dijo Ćirković a Gizmodo. "Y puesto que estos objetos son tan numerosos, presentan excelentes estaciones de reabastecimiento para las misiones interestelares."

Las enanas marrones no son lo bastante como para ser planetas, y no del todo estrellas. Quizás algunas de ellas son producto de proyectos de astro-ingeniería alienígenas avanzados. (Imagen: NASA)
De hecho, esta idea es tan buena, argumenta Ćirković, que debemos asumir que los alienígenas avanzados ya se están embarcando en estos proyectos a megaescala. Él cree que es una aplicación razonable del principio copernicano, es decir, la idea de que no somos especiales o únicos en el gran esquema de las cosas, y que las motivaciones alienígenas son propensas a reflejar la nuestra propia, es decir, un deseo permanente de energía, hábitat, espacio, combustible, recursos materiales y así sucesivamente. 

En el tiempo transcurrido desde que Fogg escribió su documento, también hemos aprendido mucho acerca de los agujeros negros y cómo funcionan. Aunque puede sonar extravagante y muy peligroso, Ćirković especula que una civilización post-humana avanzada o extraterrestre será capaz de crear un mini agujero negro en el laboratorio, alimentarlo de materia de una manera controlada, y luego cargarlo eléctricamente de manera que pueda ser maniobrado con fuertes campos eléctricos. 

Por supuesto, el proceso de estrellificación planetaria estará lleno de peligros, y puede que no sea digno de los riesgos. Cualquier cosa relacionada con los agujeros negros -incluso en miniatura- será excepcionalmente peligroso. A Ćirković le preocupa que un error, o incluso un plan terrorista, podría hacer que el pequeño agujero negro caiga en la Tierra, o algún otro planeta habitado. 

"Además, en las últimas fases de la estrellificación, después de unos 100 millones de años más o menos, el estrellificado Júpiter estará muy brillante y puede llegar a ser bastante inestable", dijo. "Esto podría poner en peligro al resto del Sistema Solar, o a un sistema planetario análogo por las estrellificaciones extraterrestres." Esto requerirá de  nuevas intervenciones de astro-ingeniería. "Tales civilizaciones tecnológicas tremendamente avanzadas son propensos a planificar para todo tipo de contingencias y cosas que podrían salir mal", dijo. 

No hace falta decir que va a ser difícil detectar a un planeta estrellificado, pero Ćirković piensa que podría ser posible. "La astronomía observacional se ha venido desarrollando de manera espectacular en las últimas décadas", dijo. "Por lo tanto, mientras que la detección de objetos subestelares estrellificados es una tarea difícil para cualquier estándar, podría llegar antes de lo esperado." 

La prueba más sencilla será la de buscar estrellas que son demasiado pequeñas -tanto en términos de masa y de radio- para que estén emitiendo un cierto nivel de brillo o luminosidad. Además, si el presunto planeta estrellificado se encuentra en un sistema binario, y sobre todo si se encuentra en un sistema binario con uno o más planetas en la zona habitable de su compañero, este podría ser un excelente candidato. 

El problema, según Ćirković, estará en el discernimiento natural a partir de procesos artificiales, y podemos llegar a ser las víctimas de los efectos seleccionales. "Estamos tan acostumbrados a mirar a procesos completamente naturales de la estructura y la evolución estelar, que utilizamos para determinar la luminosidad cosas tales como radios, edades y pesos, los cuales nos llevarán por mal camino si estamos ante un artefacto", dijo. 

Como Ćirković señala en su nuevo estudio, ya tenemos las tecnologías telescópicas necesarias para la búsqueda, por lo que podemos empezar en cualquier momento. El único obstáculo importante es la posible falta de interés. Dicho esto, está alentado por la reciente tendencia hacia el "SETI Dysoniano" -la búsqueda de megaestructuras exóticas, tales como las esferas de Dyson. 

Pero como la exasperante y misteriosa "estrella menguante"  KIC 8462852 está revelando -y como el mismo Ćirković admite- será muy difícil probar que un objeto estelar anómalo es representante de una civilización extraterrestre avanzada. Pero con el tiempo, mientras que nuestras tecnologías telescópicas mejoran, y obtenemos una mejor comprensión de lo que estamos buscando, es posible que, finalmente, echemos un vistazo a los extraterrestres trabajando.




Modificado por orbitaceromendoza

sábado, 27 de agosto de 2016

Caso Adolfo Zárate: consideraciones preliminares sobre el aterrizaje de Torrientes

Cuba
Caso Adolfo Zárate: consideraciones preliminares sobre el aterrizaje de Torrientes
Elaborado el 30 de diciembre de 1995. Imágenes tomadas del documental "Ovnis...¿en Cuba?"

por Orestes Girbau Collado


Adolfo Zárate: protagonista del caso
En esta serie de trabajos expongo los resultados de nuestras investigaciones, relacionadas con el caso Zárate, que derivó en un sinnúmero de interpretaciones y criterios, tanto entre los ufólogos cubanos como en otros sectores.

1- El encuentro cercano del tercer tipo ocurre dentro de una oleada OVNI que incluye a Cuba.

2- Existe un reporte de avistamiento de un OVNI realizado por un niño -que lo dibujó incluso- a las 5 p.m. del sábado 14 de octubre de 1995, apenas 17 horas antes de que aconteciese el aterrizaje presenciado por el campesino Adolfo Zárate, alrededor de las 9:00 a.m. del día 15.

3- Se conoce que un primo del hombre de campo antes mencionado, nombrado Ricardo Zárate, desapareció (¿secuestrado por alienígenas?) dos años antes en el mismo lugar -o sea, un conuco de tierra en los alrededores del pueblo de Torrientes, Matanzas- sin dejar huellas. Al respecto, existen versiones encontradas sobre esta curiosa desaparición, ya que Ricardo fue ampliamente buscado sin resultado alguno.

Ubicación del suceso
4- Puede deducirse que Adolfo Zárate no sufrió igual destino debido a que:

- Casualmente su perro no lo acompañaba ese día. Es importante señalar el temor que sienten ciertos animales ante la presencia OVNI y/o sus tripulantes.
- Desconocía esa otra posible realidad antecedente, la cual pudo producir la desaparición de su pariente.
- El agricultor matancero decidió rápidamente esconderse en un maizal aledaño, manteniendo durante los minutos siguientes la sangre fría a pesar de sentirse naturalmente conmocionado.

5- Cuando el personaje foráneo sale al exterior de la nave, no parece en ningún momento inducir hipnóticamente a Zárate, conminándolo mentalmente a percibir todo aquello que el labriego afirma haber observado, y que según otras experiencias, precisamente, la verdadera realidad vivida es posteriormente bloqueada en los subconscientes -abducidos, etc- de los afectados a través de una manipulación programada. Ello no lo consideramos objetivamente en este hecho específico.

6- Analizando el evento de Torrientes con sumo interés, podemos señalar sólo insignificantes contradicciones en Zárate, al relatar su histórico encuentro, en lo que al tiempo que duró el mismo se refiere. El colega Edilio Estopiñan, quien es además topógrafo, y el autor de este artículo, después de entrevistar un día entero al testigo, comprobamos su seriedad y honestidad. Zárate no usa espejuelos a pesar de sus 75 años y es un claro, dianeticamente hablando.

Lugar del aterrizaje
7- Por lo anterior, y reconociendo la influencia traumática sufrida y el estado situacional causado al testigo, entendemos que el caso protagonizado en Torrientes, en todo su conjunto, duró alrededor de 5 minutos. El agricultor había dejado momentáneamente su guataca, que, apoyándola en su pecho, iba a encender un cigarro -algo bastante común en otros casos como los ocurridos por ejemplo en varias zonas rurales de Francia durante la oleada de 1954- y de pronto sintió como una detonación seca que le hizo mover el rostro hacia un lado y así presenciar el aterrizaje silencioso de un ingenio volador con aparente forma de jicotea. Eran las 9:30 a.m. Un controvertido personaje con aspecto humano vistiendo un mono color gris verdoso, semejante al color del objeto aterrizado, y con el rostro cubierto por una careta o casco con forma de careta, descendió por el lado opuesto. Inmediatamente, le dio media vuelta a la nave, y sin darse por descubierto hubo de agacharse, inclinando su cabeza sobre el borde exterior visible de el OVNI. Este estado momentáneo de "comunicación discreta" con otro(s) o síntomas debido a algún malestar, motivado por su viaje y posterior salida a tierra firme, son, entre otras, las causas hipotéticas del proceder en el foráneo. Inmediatamente después volvió sobre sus pasos, no sin antes llevarse algún souvenir terrestre, es decir, hojas, espigas... posteriormente el OVNI se elevó verticalmente unos 6 o 7 metros, y se dirigió como una exhalación hacia el sur, no sin antes volver a detonar el golpe seco y provocar el impresionante -según Zárate- arco de soldadura azul, el mismo efecto imaginado por todos, de lo que podría apreciarse imaginando una gran soldadura eléctrica realizada en plena suspensión.

8- La sintomatología padecida por Zárate con posterioridad al singular encuentro cubano, son secuelas características de ese tipo de encuentro a relativa poca distancia. Son las siguientes:

Se puede observar la diferencia entre ambas zonas de terreno
- Filamentos anchos de color blanco en ambos lagrimales. Los globos de ambos ojos permanecen inyectados en sangre a partir de entonces, probablemente causado por algún gas desprendido por debido al impulso efectuado por la máquina aérea y la dirección del viento (ESE - 110 grados aproximadamente). También puede atribuirse a la cercanía del agricultor al raro objeto, que era de unos 60 ó 70 metros, y a la salida del mismo de manera horizontal -finalmente- y ligeramente diagonal en dirección sur, sobre una amplia zona cenagosa. Por consiguiente la expedición gaseosa, visible e invisible, cae encima de Zárate. Dos meses después del acontecimiento, el testigo sufre de desgano, decaimientos y otros efectos sicosomáticos característicos. 


Mi experiencia con Zárate
Por Carlos Alberto Heredero Gracia
Imágenes tomadas del documental "OVNIs...¿en Cuba?


A finales del mes de julio de 1999 me decidí a visitar al protagonista del caso más sonado del presente cubano. El caso Torrientes, ocurrido el 15 de octubre del año 1995 en su momento tuvo una repercusión inmensa. La radio, la televisión y sobre todo la prensa, se hicieron eco del suceso. Pero si, como algunos afirmaron, lo que Zárate buscaba era protagonismo, no todo sería color de rosa para el protagonista. Muchas cosas ensombrecieron ese momento, y también un tiempo después.

Yo tenía la esperanza de obtener una declaración del testigo, y para eso llevaba mi acostumbrada cámara de video. Me acompañaba Erick Mota, quien realizó ese viaje junto a mí.

Después de más de 10 horas de viaje, por fin dimos con la residencia de Adolfo. Es una casa sencilla que tiene un patio trasero, donde amablemente se nos hizo pasar, no sin antes vencer inteligentemente cierta resistencia por parte de la familia. Realmente, ni Zárate ni su familia querían saber nada de platillos voladores, o como decimos en buen cubano, "habían mandado al carajo el asunto".

Zárate se encontraba en ese momento algo mal de salud, psicológicamente decaído y por si fuera poco, contrariado. Llegué de inmediato a darme cuenta que iba ser imposible grabar una entrevista: simplemente no quería. Nos limitaríamos entonces a conversar un poco con él para tratar de conocerlo lo mejor posible.

Ante los comentarios que nos hizo, nos dimos cuenta de inmediato que aquel suceso de Torrientes no había sido algo bienvenido en la vida de este hombre de campo. Algo que no sería lógico para algunos de nosotros, que investigamos el tema y que deseamos un contacto alguna vez en nuestras vidas, le llenaba la mente a esta persona.

Zárate fue blanco de burlas de todo tipo
Según sus propias palabras, tantas cosas le habían sucedido desde aquel hecho que ya estaba arrepentido de ser un testigo de tal naturaleza. A su experiencia de hallarse detenido unas horas en el sector de policía de su respectiva zona (tras reportar el suceso), se agregaron las declaraciones y burlas de la prensa (con un lenguaje muy poco cultural, por cierto).

Si las publicaciones fueron duras con él, podrán imaginarse sus "entrevistadores", que iban desde periodistas hasta militares, pasando por científicos de reconocida aparición en la televisión nacional. Me imagino que sus vecinos no se quedarían atrás en estos ataques, pero comparado con lo que este hombre pasó en los días que siguieron al incidente a manos de los "profesionales" que pasaron frente a él, no sería mucho.

Resulta contraproducente un caso que su familia nos narró en su presencia donde, ya en horas de la madrugada, alguien tocó a su puerta. Sin abrirla, escucharon como una voz desde el exterior le proponía dinero por oír su historia. ¿Curioso, verdad? Lo cierto fue que Zárate no abrió la puerta, entre otras razones por temor y desconfianza, las cuales ya estaban y estarían afianzadas por el resto de los años de su vida.

Si algo abunda entre los hombres, es el irrespeto a sus congéneres. ¿Quién va a creer a un viejo campesino que dice que vio un platillo volador? ¿Qué importa si en el terreno había huellas, o si los profesionales que darían el dictamen sobre el asunto creían o no en OVNIs? ¿Qué importancia tenía este hombre? Si la medimos por la magnitud de las burlas divulgadas a nivel nacional, no sería más que un loco.

Pero el hombre de verdad, ese que fui a buscar personalmente en Torrientes, era lo que yo me esperaba. Un campesino, ya entrado en años, serio y trabajador. Un hombre que estaba cansado de hablar de "el asunto del platillo". Un hombre que no quería saber nada de periodistas, ufólogos o extraterrestres. Simplemente, un ser abrumado por esta historia en la que no hubiera estado complicado, si no fuera por la suerte.

Es irritante para cualquiera entrar de esta violenta forma en la historia, aunque sea en la "ridícula y enfermiza" historia de los OVNIs. Sirva este artículo para llamar la atención sobre el peligro que significa descuidar la atención de las personas que han observado casualmente un OVNI.

Y les recuerdo a todos que cualquiera de nosotros puede, algún día, terminar de frente a un platillo volador o sus ocupantes. Si piensa en lo que le provocaría este hecho, se dará cuenta entonces de lo que hombres como Adolfo Zárate han pasado, sin tener la más mínima oportunidad de elegir si lo deseaban o no. Y en lo que concierne a mi experiencia con Zárate, me ha dejado una impresión inolvidable de frustración...


viernes, 26 de agosto de 2016

¿Qué eran los misteriosos "Foo Fighters" avistados por los aviadores nocturnos durante la Segunda Guerra Mundial?

¿Qué eran los misteriosos "Foo Fighters" avistados por los aviadores nocturnos durante la Segunda Guerra Mundial?
Algo extraño estaba siguiendo a las tripulaciones de Beaufighter del 415to escuadrón nocturno de caza.

Por Zoe Krasney


Crédito: dirkdeklein

Hacia el final de la 2ª Guerra Mundial, las actualizaciones de la misión del 415to escuadrón de caza nocturno dieron un misterioso giro. Junto con los detalles de los combates aéreos sobre el valle del Rin ocupado por los alemanes, los pilotos comenzaron a reportar luces inexplicables siguiendo a sus aeronaves.

Crédito: Ellen Cook/Black Swan Books
Una noche de noviembre de 1944, una tripulación de Bristol Beaufighter -el piloto Edward Schlueter, el observador de radar Donald J. Meier, y el oficial de inteligencia Fred Ringwald- volaba a lo largo del Rin al norte de Estrasburgo. Describieron ver "entre ocho y 10 luces de color naranja brillante sobre el ala izquierda... volando por el aire a alta velocidad." Ni el radar aerotransportado ni el de control en tierra registraron algo cerca. "Schlueter se volvió hacia las luces y desaparecieron", continuó el informe. "Más tarde aparecieron más lejos. El despliegue se prolongó durante varios minutos y luego desaparecieron. "Meiers dio a estos objetos un nombre, tomando una palabra sin sentido utilizada por personajes de los populares dibujos animados del bombero "Smokey Stover": "Foo Fighters". Los informes siguieron llegando. Los objetos volaron junto a los aviones a 200 mph.; eran de color rojo o naranja o verde; aparecieron en solitario o con hasta 10 otros en formación; y que a menudo maniobraban ante los aviones que estaban persiguiendo. Nunca aparecieron en el radar.

Crédito: amazon.com
Richard Ziebart, historiador del 417to escuadrón de caza nocturno, oyó muchas de las historias directamente de los miembros de las tripulaciones del 415to: "Los pilotos eran muy profesionales. Dieron el informe, hablaron de las luces, pero no especularon sobre ellas." Aún así, los pilotos encontraron a los avistamientos como enervantes. "Asustados", fue como un piloto de la 415to describe la sensación a Keith Chester, autor de Strange Company: Military Encounters With UFO’s in World War II.

Al final del año, un corresponsal de guerra de Associated Press, Robert C. Wilson, celebró la víspera de Año Nuevo con el 415to. Al día siguiente, su historia sobre los Foo Fighters se presentó en la primera plana de los periódicos de todo el país. Otros escuadrones los habían visto, pero era el número, la coherencia y el impacto en las tripulaciones del 415to -y el hecho de que un reportero escuchara a los aviadores- que finalmente llevaron a la investigación de los avistamientos. 

Psicólogos aficionados, amantes de la aviación militar y teóricos de la conspiración ofrecen explicaciones, pero ninguna que los pilotos encontraran creíble. No creían que estuvieran alucinando debido a la fatiga de batalla. Y debido a que las luces no causaron daños, los pilotos pusieron en duda que vinieran de armas secretas alemanas por control remoto. Fuego de San Telmo, una descarga de luz de los objetos afilados en los campos eléctricos parecía poco probable, ya que los foo fighters exhibieron tal maniobrabilidad extrema. 

Finalmente, el Comando Aéreo del Ejército envió agentes para investigar, pero su investigación se perdió después de la guerra, informó Chester. En 1953, la CIA convocó a un panel de seis de sus mejores científicos familiarizados con la tecnología de la aviación experimental para determinar si las luces constituían una amenaza para la seguridad nacional. El comité Robertson, llamado así por su director, el físico de Caltech Howard P. Robertson, no ofreció ninguna conclusión oficial. 

Ziebart, el historiador, no ofreció ninguna explicación o bien, solamente una idea. "Creo que los Foo Fighters no aparecían en el radar porque eran plena luz", dijo. "El radar tenía que tener un objeto sólido. Si había algún bogey [objeto desconocido -ndele] por ahí, los pilotos serían absolutamente capaces de decirlo". 



http://www.airspacemag.com/history-of-flight/what-were-mysterious-foo-fighters-sighted-ww2-night-flyers-180959847/?no-ist 

Modificado por orbitaceromendoza

jueves, 25 de agosto de 2016

La semana próxima nos reuniremos en el 55to Café Ufológico de Mendoza

La semana próxima nos reuniremos en el 55to Café Ufológico de Mendoza
por Luis Emilio Annino




El miércoles 31 de agosto se llevará a cabo el 55to Café Ufológico de Mendoza, que como sucede mensualmente se realizará en el Café Five Stars, que está ubicado en la calle Lavalle 45 de la Ciudad de Mendoza, al final de la conocida Galería Independencia. Será una nueva oportunidad y un adecuado momento para compartir reflexiones, conocimientos y experiencias sobre el fenómeno OVNI y la posibilidad de vida extraterrestre.

El Café Ufológico de Mendoza pretende presentarse como un ámbito propicio para desplegar un abierto y ameno intercambio de ideas, opiniones y conceptos que se relacionen necesariamente con el fascinante fenómeno OVNI, en un contexto definido por la participación de los asistentes en interesantes charlas que se efectúan con el respeto, cordialidad y tolerancia que definen a nuestros encuentros. No se permite el uso de grabadores o filmadoras por parte de otras personas ajenas a la organización para no afectar la libre expresión de los presentes. Sólo los coordinadores toman fotografías para registrar visualmente el encuentro. La asistencia es libre y gratuita, sólo se establece el compromiso de pagar lo que se consume en el lugar.

El Café Ufológico de Mendoza promueve y acompaña la creación de este tipo de reuniones ovnilógicas en otras partes del país y del mundo, tales como los existentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Colón (Entre Ríos), Corrientes, La Plata (Buenos Aires), Resistencia (Chaco), Capilla del Monte (Córdoba), Rosario y Santa Fe, que conforman la Red Argentina de Cafés Ufológicos, junto a los cafés organizados en Valparaíso (Chile), Ecuador y Valencia (España).


Entrevista radial para el programa "Mundo Mambo"



El 25 de julio pasado fui convocado para ser partícipe de una entrevista que sería realizada para el programa "Mundo Mambo" que se emite por la radio online Radio Peluca. La conducción e interesante entrevista estuvo a cargo de Ika Fonseca Ripoll y los temas abordados fueron los siguientes: origen de mi interés por el fenómeno OVNI, cultura OVNI, Café Ufológico de Mendoza, Isidris, "Enanitos Verdes" en Puente del Inca, de los Verdes a los Grises, hipótesis acerca del origen de los OVNIs, blog Orbita Cero Mendoza, qué es CEFORA, casos OVNI-aeronaves (Campo de Mayo, Bariloche), el piloto ¿testigo calificado?, la clasificación Hynek, ¿son reales las abducciones?, los informes Hynek y COMETA.

Destaco el apropiado cuestionario y conocimientos que poseía quien me entrevistara, ya que permitió el desarrollo de un animado diálogo y tratamiento adecuado de tan controversial tema. A continuación los invito a escuchar el audio de la entrevista, espero les resulte de su interés:






Encuentro de camaradería Café Ufológico de Mendoza - Andrea y Silvia Pérez Simondini


Junto a Silvia Pérez Simondini en peatonal Sarmiento, camino al encuentro con los integrantes del Café Ufológico de Mendoza.

El jueves 4 de agosto, integrantes del Café Ufológico de Mendoza tuvimos la oportunidad de reunirnos y compartir una atractiva charla con Andrea y Silvia Pérez Simondini, integrantes del grupo Visión OVNI y de CEFORA (Comisión de Estudio del Fenómeno OVNI de la República Argentina).

Previo a este encuentro, junto con Andrea visitamos el domicilio (der.) en donde tuvo lugar el avistamiento de un OVNI por parte del renombrado pintor Julio Suárez Marzal (24 de mayo de 1971), desde el primer piso de un consultorio médico y enfrente del Comando de la Octava Brigada de Infantería de Montaña (Cdo. Br IM VIII), perteneciente al Ejército Argentino. Allí pudimos apreciar la naturaleza céntrica del lugar y su situación en proximidades de las edificaciones pertenecientes a los militares.

Luego, junto con Silvia y Andrea nos dirigimos a nuestro lugar habitual de encuentros del café ufológico, el Five Stars. Allí pudimos intercambiar numerosas ideas, conocimientos y experiencias, en donde tuvieron un claro lugar protagónico los conocimientos que nuestras visitantes tienen sobre un tópico que es de su especialidad: la mutilación de ganado y su vínculo con el fenómeno OVNI. Hablamos sobre el Museo OVNI y las extrañas luces que desde hace mucho tiempo se ven en Victoria (Entre Ríos), Andrea expresó su interés sobre cuestiones de indole arqueológica con nuestro crédito local, el arqueólogo Ricardo Moyano; Adrián Radich relató su reciente experiencia mientras viajaba desde Córdoba hasta Mendoza y Raúl Díaz comentó ver como una nube gris de unos 30 mtrs de longitud detenida a unos 50 mtrs sobre un tendido eléctrico que aparentemente absorbía corriente y producia un corte eléctrico en la ciudad de unos 15 minutos. La nube luego siguió su recorrido hasta desaperecer detrás del Cerro Arco, en el Challao (depto Las Heras). Todo sucedió entre las 10:45 y 11: 00 hs en plena mañana. Esto pasó en abril de 1983.


Andrea Pérez Simondini y Ricardo Moyano intercambian conocimientos ante la atenta mirada de Adrián Radich.

Silvia Pérez Simondini relata sus avistamientos de extrañas luces en Victoria, Entre Ríos.

Muchos más temas fueron tratados, pero alrededor de las 22 hs dimos por terminado el diálogo en el café y decidimos retiranos de allí y salir a hacer una recorrida nocturna por algunos lugares emblemáticos de la ufología local. Así, fuimos en dirección hacia la zona de El Challao, en cuyas inmediaciones está el cerro Arco, sede de numerosas antenas de radio y televisión, pero que es más conocido porque en sus proximidades e "intraterrenamente" se localizaría Isidris, una ciudad de connotaciones místicas. Seguidamente, nos desplazamos hasta las inmediaciones del dique Papagayos, área en donde habría caído un misil descontrolado o una nave extraterrestre, coincidentemente con el acontecimiento del terrible terremoto del 26 de enero de 1985.  La presencia de la Fuerza Aérea de EE.UU. para brindar asistencia al gobierno provincial a primeras horas del día, misteriosas luces en el cielo y los relatos de supuestos avistamientos de algun objeto caído alimentaron la usina de rumores y contribuyeron a conformar una suerte de mito contemporáneo, acentuado por la ausencia de evidencias contrastables que puedan sostener tales relatos. Finalmente, visitamos el lugar aproximado en donde habría sucedido el encuentro cercano del tercer tipo que habrían protagonizado Juan Carlos Peccinetti y Fernando José Villegas, en las primeras horas del 31 de agosto de 1968, un caso considerado clásico para la ufología nacional e internacional y que tuvo una amplia repercusión periodística.

Ya cerca de medianoche, finalizamos esta animada velada con la sensación de habernos quedados cortos de tiempo y con ganas de compartir mucho más, pero nuestras visitantes debían retirarse a descansar. Al otro día se reunirían con sus familiares llegados desde distantes lugares. Pero esa es otra historia.


En memoria
El Café Ufológico de Mendoza lamenta el fallecimiento de Oscar Raúl Mendoza



Oscar Raúl Mendoza
Nuestro querido amigo Ariel Maderna nos comunicaba el pasado 14 de agosto la triste noticia que en ese día había fallecido, a los 73 años de edad y en la provincia de Santa Fe (República Argentina), el destacado ufólogo Oscar Raúl Mendoza, de amplia trayectoria en su propia provincia y en las vecinas, que en los últimos años desempeñaba el rol de coordinador del Café Ufológico de Santa Fe, acompañado por sus colaboradores y amigos Ariel Maderna y Luis Brussa.

Testigo presencial de un inusual avistamiento y con amplia experiencia por sus trabajos de campo, puso énfasis en sus pesquisas en el abordaje de uno de los aspectos que brinda mayores evidencias empíricas en cuanto a las manifestaciones del fenómeno OVNI: las huellas de aterrizaje, aspecto que fue desarrollado en su recomendable libro "OVNIs: Huellas y tripulantes" (Ed. del autor, Santa Fe, 1993).

El 28 de octubre de 2015, mientras llevábamos adelante el 45to Café Ufológico de Mendoza, alrededor de las 19.30 hs iniciamos una experiencia novedosa para nosotros: una comunicación mediante Skype con los amigos del Café Ufológico de Santa Fe, quienes se reunían el mismo día y en el mismo horario. Tuvimos la oportunidad de charlar con el coordinador del mismo, Oscar Mendoza, sobre diversas cuestiones tales como las huellas de los aterrizajes OVNI y los efectos electromagnéticos, la presencia del fenómeno localizado en zonas vinculadas al agua en aquella provincia y a la zona montañosa en la nuestra, la extensa casuística ligada a la mutilación de ganado asociada a la observación de luces y el reclamo para que intervengan autoridades públicas para el esclarecimiento de estas desagradables situaciones. También compartimos algunas palabras con el amigo Ariel Maderna, quien nos visitara y participara en pasados cafés ufológicos y operaciones suricatas. El diálogo se extendió hasta las 20.20 hs, ya que dificultades técnicas impidieron mantenerlo eficazmente y debió ser suspendido. Fue una inolvidable experiencia y comunicación.

Para aquellos que deseen profundizar en la personalidad y obra de Oscar Raúl Mendoza sugerimos consultar el artículo y las respuestas a un cuestionario personal incluido en la sección Rincón del Investigador del sitio oficial Enigmas - Los Grandes Misterios, cuyo responsable es el investigador paranaense Raúl Avellaneda, como así también el propio blog que reúne las investigaciones de Oscar http://oscarraulmendoza.blogspot.com.ar/

Acompañamos en el dolor a su familia y allegados.


Finalmente recordamos que nuestra convocatoria es para:

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"55to Café Ufológico de Mendoza: Día: Miércoles 31 de agosto de 2016. Lugar: Café Five Stars - Lavalle 45 (Galería Independencia) - Ciudad de Mendoza. Horario: 19 hs. Participación libre".
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Esperamos contar con su participación. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Próxima b: El día que la humanidad descubrió un planeta habitable alrededor de la estrella más cercana

Próxima b: El día que la humanidad descubrió un planeta habitable alrededor de la estrella más cercana
por Daniel Marín



Te imaginas que alrededor de la estrella más cercana al sistema solar haya un planeta potencialmente habitable? “Poco probable”, podrías pensar. La Galaxia está repleta de estrellas y sería mucha casualidad que justo al lado tuviésemos un exoplaneta de tamaño terrestre en el que pueda existir agua líquida, ¿no? Pues, afortunadamente, no, no es demasiada casualidad, porque el 24 de agosto de 2016 pasará a la historia como el día en el que la humanidad supo oficialmente que existía un mundo rocoso situado en la zona habitable de nuestra estrella más cercana. Hoy le damos la bienvenida a Próxima b.
Próxima b ya está aquí (molasaber.org).

El descubrimiento

El exoplaneta más cercano ha sido descubierto por un equipo de astrónomos liderado por el español Guillem Anglada Escudé dentro del marco del proyecto Pale Red Dot del Observatorio Europeo Austral (ESO). Este proyecto tenía precisamente como objetivo la búsqueda de planetas alrededor de Próxima Centauri, una estrella enana roja con un 12% de la masa del Sol y una luminosidad de tan solo el 15% de la solar. Próxima Centauri b —o Próxima b para abreviar— ha sido descubierto mediante el método de la velocidad radial —también conocido como método de espectrometría Doppler— por el que se puede detectar la presencia de planetas alrededor de una estrella midiendo el desplazamiento de las líneas espectrales. Este movimiento es proporcional a la velocidad de la estrella alrededor del centro de masas del sistema, o sea, un bamboleo provocado precisamente por la presencia de planetas a su alrededor.


Recreación artística de Próxima b. Próxima aparece enorme en el cielo, mientras que el sistema binario Alfa Centauri A y B sería una pareja de estrellas relativamente brillante en el cielo (ESO/M. Kornmesser).

Para descubrir Próxima Centauri b se ha usado el espectrógrafo HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher) del telescopio de 3,6 metros de La Silla y el espectrógrafo UVES (Ultraviolet and Visual Echelle Spectrograph) del telescopio VLT, ambos en Chile. Una parte de los datos fue recabada entre los años 2000 y 2014, mientras que la otra fue obtenida durante una campaña específica que transcurrió entre el 19 de enero y el 31 de marzo de este año dentro del programa Pale Red Dot. La gran pregunta que surge cuando se detecta un exoplaneta tan fascinante como este es si se trata de un mundo real o, por contra, es una señal fantasma. No en vano, esto es justamente lo que pasó con el supuesto planeta vecino Alfa Centauri Bb, un exoplaneta que acaparó titulares cuando se descubrió en 2012 solo para desaparecer poco después al analizar los datos con más cuidado. Desgraciadamente, el método de la velocidad radial tiene este inconveniente y tenemos que vivir con él. Es casi imposible afirmar con total seguridad que un exoplaneta descubierto por este método es real y solo podemos estimar las probabilidades de que no sea un espejismo.

Las observaciones de los últimos 16 años apuntan a un planeta con un periodo de 11,2 días (Anglada Escudé et al.).

En este caso, la significación estadística de la señal de Próxima Centauri b en esta campaña y en las anteriores no es muy elevada si las analizamos por separado, pero al juntarlas se dispara hasta tal punto que no hay duda de que se trata de una señal real (¡hablamos de 16 años de observaciones combinadas!). La miga del asunto está en fusionar los dos conjuntos de datos, una tarea nada trivial que podría ser revisada en el futuro. Las estrellas enanas rojas como Próxima son muy ‘ruidosas’, es decir, su luminosidad varía tanto que la detección de planetas pequeños es harto complicada. Por eso los investigadores se han esforzado especialmente a la hora de eliminar el ruido provocado por la variabilidad estelar. De hecho, una vez restado el ruido la señal Doppler de Próxima b es relativamente elevada (1,4 m/s), por lo que si Próxima hubiera sido una estrella más tranquila habríamos descubierto mucho antes la presencia de este planeta. Por último señalar que la señal muestra evidencias de que haya otros planetas alrededor de Próxima.


Señal Doppler correspondiente al descubrimiento. FAP es el acrónimo de Probabilidad de Alarma Falsa, o sea, de que se un descubrimiento ficticio. Como vemos es muy baja (Anglada Escudé et al.).

Por supuesto, si hablamos del descubrimiento no podemos dejar de mencionar la filtración al diario alemán Der Spiegel, que a mediados de agosto publicó la noticia sobre la detección de un planeta posiblemente habitable alrededor de Próxima Centauri. Una vez destapado el secreto, solo era cuestión de unir los puntos. El propio equipo de Pale Red Dot había publicado parte de los resultados de su campaña, así que, como ya anunciamos en Eureka hace justo una semana, todo apuntaba a que se había detectado un planeta habitable con un periodo de 11,3 días o 23 días (al final el periodo es de 11,2 días).

Señal de velocidad radial de Próxima. Se aprecia el periodo de 11,2 días debido a Próxima b (ESO/G. Anglada-Escudé).

Próxima Centauri vista por el telescopio espacial Hubble. La estrella no es visible a simple vista (NASA/ESA/STScI).

¿Qué sabemos de Próxima b?

Desgraciadamente no podemos ver el planeta directamente —qué más quisiéramos— y lo único que somos capaces de inferir a partir de los datos Doppler es la masa y periodo orbital del mundo. Próxima b tiene 1,27 masas terrestres y orbita su estrella a 7,5 millones de kilómetros, con un periodo de traslación —o sea, año— de 11,186 días. A primera vista uno pudiera pensar que un mundo situado a 7,5 millones de kilómetros de su estrella debe estar demasiado caliente para ser habitable, pero no olvidemos que Próxima es una estrella mucho más pequeña y fría que el Sol y, por tanto, su zona habitable también está mucho más cerca. En realidad, la zona habitable conservadora de Próxima incluye a cualquier planeta con un periodo de entre 4 y 15 días, así que nuestro planeta se halla justo en la zona Ricitos de Oro, como dirían los anglosajones.
 
Próxima b está en la zona habitable de su estrella (ESO/Pale Red Dot).

¿Cómo podemos saber más sobre este mundo? Lo ideal es que el planeta pasase por delante de su estrella visto desde la Tierra, es decir, que transitase. De esta forma podríamos medir su tamaño y, puesto que ya sabemos su masa, seríamos capaces de estimar su densidad media. Esto nos permitiría tener una idea aproximada de qué tipo de mundo se trata, aunque fuera de forma rudimentaria. Un tránsito a la distancia de Próxima también nos permitiría con suerte detectar la existencia de una hipotética atmósfera y analizar su composición. Lamentablemente, el equipo de Anglada Escudé no ha detectado ningún tránsito de Próxima b. Está claro que eso sí que habría sido demasiada suerte. Por otro lado, la enorme cercanía de Próxima hace posible que sea factible ver el planeta directamente en el futuro con los instrumentos actuales. Así que debemos tener paciencia: más tarde o temprano tendremos la capacidad de ver a nuestro vecino más próximo.

Recreación artística de Próxima b (ESO/M. Kornmesser).

Pero volvamos a lo esencial: ¡Próxima Centauri b es un planeta de masa terrestre en la zona habitable! Es importante subrayar este punto, porque aunque hemos descubierto muchos mundos potencialmente habitables —la mayoría gracias al telescopio espacial Kepler—, casi todos tienen una masa muy superior a la terrestre. Es decir, se trata de supertierras o minineptunos. De entre los exoplanetas más prometedores descubiertos hasta el momento solo Kepler-186f tiene una masa comparable a la de Próxima b, aunque fue descubierto por el método del tránsito y este valor es solo una estimación. También es verdad que el método de la velocidad radial solamente nos da la masa mínima, así que puede que Próxima sea ligeramente más masivo. Puesto que desconocemos su tamaño no se puede calcular su gravedad superficial, pero es de esperar que sea un poco más grande que la Tierra, así que la aceleración gravitatoria no debe ser muy diferente a la de nuestro planeta.

La zona habitable ‘pesimista’ alrededor de Próxima en verde. Incluye cualquier planeta con un periodo de entre 4 y 15 días (ESO/Pale Red Dot).

La habitabilidad de Próxima b: ¿una segunda Tierra?

Uno de los mantras que repite sin cesar cualquier astrónomo que estudia exoplanetas es que un mundo potencialmente habitable no es sinónimo de un mundo habitado. El que esté en la zona habitable solo nos indica que, dadas las condiciones adecuadas, un planeta situado en esta región es capaz de tener agua líquida en su superficie de forma estable. Ni más, ni menos. Nada de bacterias u hombrecillos verdes. La cuestión es, precisamente, cuáles son esas condiciones adecuadas. Puesto que solo sabemos la masa y el periodo, por el momento es imposible saber si Próxima b es capaz de albergar océanos o incluso simples charcas. La inclinación de su eje, la densidad de su atmósfera o su actividad interna son algunos factores que podrían hacer de este mundo un infierno o un vergel según los valores que tomen.

Recreación de un mundo habitable con acoplamiento de marea alrededor de una enana roja. El hemisferio diurno es caluroso, mientras que el nocturno está cubierto de hielo. Destaca una inmensa y perpetua tormenta sobre el punto subestelar (Don Dixon).

De acuerdo con la distancia a la que se encuentra de su estrella, Próxima Cen b tiene una temperatura de equilibrio de 234 kelvin (-39º C), o sea, casi 20º C más fría que la temperatura de equilibro de la Tierra (-18º C). En el caso de nuestro planeta la existencia de una atmósfera con varios gases de efecto invernadero elevan la temperatura final por encima de los 0º C, pero no sabemos si eso también pasa en Próxima b. No obstante, esta diferencia de temperatura media no es un obstáculo para la vida. Cabe señalar que Próxima b también destaca favorablemente en este punto cuando lo comparamos con otros planetas extrasolares potencialmente habitables. Solo Gliese 667 Cc tiene una temperatura de equilibrio mayor (-26º C), pero se trata de una supertierra.

Ahora bien, aunque es posible que Próxima b sea habitable, difícilmente será una exotierra, es decir, un planeta idéntico al nuestro. Debido a la escasa distancia que la separa de su estrella es casi seguro que presentará acoplamiento de marea y su eje no estará inclinado como el de nuestro planeta (así que nada de estaciones). Esto significa que siempre mostrará un hemisferio hacia Próxima. En una mitad del planeta siempre será de día y en la otra mitad reinará una oscuridad perpetua. Debido al acoplamiento de marea, las zonas climáticas en Próxima b no estarán condicionadas por la latitud, como en la Tierra, sino por la distancia al centro del hemisferio diurno, el llamado punto subestelar. Esta punto sería el más cálido, mientras que a medida que nos alejamos hacia el terminador —la frontera entre el día y la noche— la temperatura media bajará considerablemente.

Una exotierra en Próxima podría ser algo así. El planeta mostraría siempre el mismo hemisferio hacia la estrella y la región habitable podría estar limitada a un anillo junto al terminador (salvo que sea un mundo océano) (http://rareearth.wikia.com/wiki/User:Beau.TheConsortium).

Vista desde la superficie, Próxima siempre estará en la misma posición del cielo según a la distancia del punto subsolar a la que uno se encuentre. Próxima b es un planeta donde las sombras permanecen inmóviles. Según los modelos teóricos, este tipo de planetas puede ser perfectamente habitable dependiendo de la cantidad de agua en su superficie. Si el planeta tiene muy poca agua puede que esta se acumule en el hemisferio nocturno como un casquete de hielo, dejando el hemisferio diurno casi totalmente seco (aquí también hay que tener en cuenta la densidad de la atmósfera). En el otro extremo, si se trata de un mundo océano las diferencias de temperatura entre ambos hemisferios se amortiguarían gracias a las corrientes oceánicas, dando lugar a una ‘tierra en forma de ojo’ (eyeball earth), llamada así porque el hemisferio nocturno y parte del diurno podrían estar cubiertas por hielo, mientras que una zona alrededor del punto subestelar, la ‘pupila’ del ojo, estaría libre de hielo. Por supuesto, también existen escenarios intermedios en el que la región habitable del planeta se limita a un anillo alrededor del terminador u otra zona alrededor del punto subestelar.

Una ‘tierra en forma de ojo’ con acoplamiento de marea. El hemisferio nocturno está cubierto de hielo, así como casi todo el diurno. Solo la zona alrededor del punto subestelar está libre de hielo. A cambio existe agua líquida en las profundidades en todo el planeta.

El otro gran obstáculo al que debe hacer frente la vida en Próxima b es la volubilidad de su estrella. Próxima, como todas las enanas rojas, emite rayos X profusamente y se caracteriza por tener frecuentes fulguraciones muy energéticas que podrían esterilizar el planeta. Solo la combinación de un potente campo magnético y una atmósfera relativamente densa podría defender a los posibles microorganismos. El campo magnético también serviría para proteger la atmósfera de los vientos estelares y evitar que desaparezca. Sí, puede que Próxima no sea una Tierra 2.0, pero eso no significa que no sea apta para la vida. Incluso si carece de un campo magnético intenso y una atmósfera densa, los hipotéticos microbios proximanianos —¿proximitos?— serían capaces de vivir en el hemisferio nocturno sin mayor problema (recuerda que si hay mucha agua solo la parte superior estaría congelada en este lado del planeta).

Como todas las enanas rojas, Próxima Centauri emite potentes fulguraciones que hacen aumentar de brillo la estrella repentinamente en un 10% y emiten enormes cantidades de rayos X (Pale Red Dot).

Si Próxima b tiene plantas, puede que estas sean negras.

Pero Próxima también tiene cosas buenas. A diferencia del Sol, la mayor parte de la radiación que emite está en el infrarrojo y no en el ultravioleta y el espectro visible. Los organismos fotosintéticos podrían realizar la fotosíntesis en el agua o en la superficie sin tanta necesidad de protección como en la Tierra —nos olvidamos de los rayos X y las fulguraciones por un momento—, donde la vida requirió de la creación de la capa de ozono para prosperar en la superficie de los continentes. Claro que para eso los microorganismos fotosintéticos y las plantas de Próxima b deberían absorber eficientemente la luz infrarroja y no tanto la visible. En definitiva, la vegetación de Próxima b, si existe, es posible que sea de color negro.

Además, Próxima tiene más o menos la misma edad que el Sol —se calcula que ronda los 4800 millones de años— y, lo más importante, seguirá brillando miles de millones de años después de que nuestra estrella haya muerto y la Tierra no sea más que un resto calcinado girando a su alrededor. Desde el punto de vista de la longevidad estelar, la vida ha tenido y tendrá muchas más ocasiones de aparecer y prosperar en Próxima b que en la Tierra.

Otros planetas extrasolares potencialmente habitables. La mayoría son mucho más grandes que la Tierra (phl.upr.edu).

Tamaño aparente de Próxima Centauri vista desde Próxima b y el Sol visto desde la Tierra (ESO/G. Coleman).


¿Podemos viajar a Próxima b?

Esta es la gran pregunta que nos hacemos todos. Las distancias entre estrellas son abismales, pero lo que está claro es que la naturaleza no nos lo va a poner más fácil. Próxima está tan solo a 4,246 años luz de distancia. Salvo que descubramos una enana marrón más cercana con planetas —¿son oficialmente planetas los mundos que orbitan una enana marrón?—, Próxima b es el mundo más accesible que conocemos. Con Próxima b nos ha tocado la lotería.

Las estrellas más cercanas al Sol (Wikipedia).

Distancias al Sol en escala logarítimica (NASA).

Ahora bien, ¿cómo podríamos ir hasta allí? La sonda más rápida fabricada por el hombre es la Voyager 1. Lanzada en 1977, se aleja del sistema solar a una velocidad de 17 km/s (61.200 km/h o 3,7 unidades astronómicas al año) gracias al uso de propulsión química convencional y maniobras de asistencia gravitatoria con Júpiter y Saturno. Parece mucho, pero a ese ritmo tardaríamos nada más y nada menos que 74.000 años en llegar a Próxima b. No es muy práctico, la verdad. ¿Se puede mejorar esa cifra? Sí, por supuesto. Si usamos tecnologías que ya están maduras es posible alcanzar velocidades de 20 UA/año, es decir 30.000 millones de kilómetros por año. Para alcanzar esta velocidad se pueden usar velas solares y maniobras de asistencia gravitatoria con el Sol y Júpiter.

En una misión de este tipo la sonda usaría propulsión química o una vela solar para reducir primero —sí, reducir— su velocidad orbital y acercarse al Sol hasta una distancia de 37 millones de kilómetros. Si además en el momento de máxima aproximación al Sol la sonda enciende sus motores, el Efecto Oberth le permitirá multiplicar el efecto de la maniobra de asistencia gravitatoria. Si además despliega una vela solar, las velocidades de escape del sistema solar estarían en el orden de 14 a 20 UA/año (depende del tamaño de la vela y otros factores). La vela se separaría a la distancia de la órbita de Júpiter, cuando la presión de radiación de la luz solar fuera despreciable. También es posible usar velas eléctricas en vez de solares para alcanzar velocidades comparables, aunque se trata de una tecnología menos madura.

Trayectoria del proyecto Interstellar Probe de 1999. La sonda alcanzaría una velocidad de 14 UA/año gracias a una vela solar y a una maniobra de asistencia gravitatoria con el Sol (NASA).

Una velocidad de 20 UA/año no está nada mal y nos permitiría estudiar el medio interestelar o el punto focal del Sol, pero tardaríamos 14.000 años en llegar a Próxima b. Sigue siendo claramente insuficiente. Si en vez de velas solares empleamos propulsión eléctrica con motores iónicos o de plasma alimentados por un reactor nuclear o generadores de radioisótopos (RTGs) es posible alcanzar 26 o 30 UA/año. Obviamente, no basta. Está claro que debemos buscar otra solución.

La sonda RISE (Realistic InterStellar Explorer) se aleja del Sol gracias a los motores iónicos de xenón, cuya luz azulada le da un aspecto fantasmagórico a la nave. Este proyecto de 2002 habría alcanzado una velocidad de 20 UA/año. Habría empleado RTGs de Americio 241 en vez de Plutonio 238 (NASA).

Y es que para viajar a Próxima b nos veremos obligados a desarrollar nuevas tecnologías. La más prometedora son las velas láser. Su principio es similar al de una vela solar, pero en vez de usar la luz del Sol se emplea la luz de un haz láser o máser situado en el espacio o en la superficie terrestre. De esta forma la aceleración que sufre la sonda se mantiene durante mucho tiempo. En teoría, la tecnología de vela láser es increíblemente prometedora y nos ofrece alcanzar velocidades del orden del 10% o el 20% de la velocidad de la luz, por lo que tardaríamos entre veinte y cuarenta años en llegar a Próxima b. Evidentemente, esto ya es otra historia, aunque quedaría pendiente resolver los problemas asociados con el pequeño tamaño de las naves —la sonda debería ser muy pequeña, del orden de 100 kg— y las colisiones con partículas de polvo interestelar.

Precisamente, el reciente proyecto Breakthrough Starshot quiere usar esta tecnología para mandar nanovelas láser a Alfa Centauri —ya han anunciado que ahora cambiarán de objetivo a Próxima— en un viaje de veinte años mediante un conjunto de láseres de cien gigavatios situado en el desierto. En cualquier caso, el viaje con vela láser se vuelve mucho más asequible si asumimos velocidades menores y tiempos de vuelo de cincuenta o cien años (el viaje interestelar no es para los impacientes).

Una nanovela láser para viajar a Alfa Centauri (Breakthrough Starshot).

Ahora bien, si el objetivo es enviar personas, me temo que todavía nos queda mucho por delante. En ese caso la tecnología de velas láser sigue siendo una de las favoritas, pero sería necesario diseñar velas gigantescas de decenas o cientos de kilómetros de diámetro con varias etapas para frenar y regresar a la Tierra, así como láseres increíblemente potentes situados en el espacio (hablamos de láseres con potencias de 10^16 vatios, superior en varios órdenes de magnitud a la potencia que genera nuestra civilización en conjunto).



Vela láser tripulada con tres etapas para ir y volver a una estrella cercana (Robert Forward/Hughes).

Otras posibilidades recaen en los sistemas de propulsión exóticos, como la propulsión de antimateria (el calor generado por la aniquilación de una pequeña cantidad de antimateria se usa para expulsar un propelente, como por ejemplo hidrógeno), propulsión fotónica (toda la energía de la desintegración de antimateria se usa para propulsar la nave), fusión nuclear (quizás aumentada mediante el uso de estatocolectores tipo Bussard) o incluso una combinación de varias tecnologías (como la fusión nuclear producida por la aniquilación de antimateria). La duración de los viajes interestelares usando estas tecnologías depende mucho de los detalles. El Proyecto Dédalo de los años 70 preveía lanzar una enorme sonda por etapas de 190 metros de largo propulsada por fusión nuclear por pulsos que tardaría medio siglo en llegar a la estrella de Barnard, situada a 6 años luz de distancia. Otra variante, el Proyecto Longshot de los años 80, también a base de fusión, se basaba en la premisa de que una sonda necesitaría un siglo en llegar a Alfa Centauri.

Sonda no tripulada Dédalo a base de fusión nuclear con un Saturno V a escala.

También hay que tener en cuenta que otros sistemas de propulsión interesantes para el viaje interplanetario no lo son tanto de cara al viaje interestelar. Me refiero a la propulsión nuclear térmica similar a la desarrollada para el proyecto NERVA o a la propulsión nuclear por pulsos del proyecto Orión. En el primer caso la eficiencia está muy por debajo de lo requerido para un viaje interestelar, mientras que en el segundo habría que revisar el proyecto de arriba a abajo. Orión se movía por el espacio usando el empuje generado por explosiones nucleares sobre una placa con amortiguadores, pero una versión interestelar tendría una masa cercana a las 400.000 toneladas y una placa que rondaría los cien metros de diámetro. Para más inri debería llevar 300.000 artefactos nucleares de fusión —no de fisión como en la versión interplanetaria— y, a pesar de todo, se estima que la velocidad máxima de este sistema de propulsión nuclear por pulsos es de solo entre el 3% y el 10% de la velocidad de la luz. Muy poco si tenemos prisa, pero aceptable para una nave generacional o si lo unimos con otras tecnologías. Sirva de ejemplo el proyecto Medusa de los años 90, que preveía el uso de propulsión nuclear por pulsos combinada con una vela solar.

Una nave interplanetaria Orión, ejemplo de propulsión nuclear por pulsos. Este tipo de propulsión no es ideal para viajar a otras estrellas si no se combina con otras tecnologías (Joe Bergeron).

El desafío es grande, pero evidentemente antes o después habrá que afrontarlo. Las máquinas y personas que viajen hasta la estrella más cercana no solo verán un nuevo mundo, sino un cielo ligeramente diferente al nuestro. En el cielo de Próxima b el Sol aparecerá como una estrella brillante en la constelación de Casiopea, un simple punto de luz indistinguible del resto.

El Sol en el cielo del Próxima Centauri: una estrella de la constelación de Casiopea (David Charbonneau).

Próxima en la ficción

Al tratarse de la estrella más cercana es lógico que Próxima Centauri haya sido protagonista de innumerables relatos e historias de ciencia ficción. No obstante, la mayoría de esas historias se han centrado más en las estrellas hermanas Alfa Centauri A y B en vez de la pequeña Próxima (Alfa Centauri C), seguramente debido a su mayor parecido con nuestro Sol.

Próxima hace su aparición en la serie de televisión de los 90 Babylon 5. En la serie la humanidad ha instalado una colonia en Próxima III, el tercer planeta alrededor de Próxima y la primera colonia terrestre fuera del sistema solar. En cuanto a novelas, Próxima también aparece en la magistral El Problema de los tres cuerpos de Liu Cixin, aunque ciertamente la descripción de Próxima y el resto de estrella del sistema de Alfa Centauri es poco fiel a la realidad, y eso siendo generosos. Pero sin duda la representación más interesante de cómo podría ser un mundo habitable alrededor de Próxima es obra del escritor británico Stephen Baxter.

En Proxima, de Stephen Baxter, se describe con detalle las particularidades de un mundo habitable con acoplamiento de marea alrededor de Próxima Centauri.

En la novela Proxima (2013) y su secuela Ultima (2014), Baxter imagina la colonización forzosa de un planeta habitable en Próxima Centauri usando naves que usan propulsión nuclear de pulsos. La novela describe con total fidelidad cómo podría ser la vida en un mundo con acoplamiento de marea alrededor de una estrella enana roja y, a pesar de que el planeta es demasiado parecido a la Tierra en tanto en cuanto permite la supervivencia de seres humanos sin mayor problema, es un fantástico punto de partida si alguien quiere saber qué se siente al vivir en un mundo de este tipo.  

Bienvenidos al futuro

La inmensa mayoría de estrellas de nuestra Galaxia son como Próxima Centauri. Incluso si Próxima b resulta ser un lugar inhóspito, la exploración de los planetas alrededor de enanas rojas es fundamental si queremos entender las posibilidades que tiene la vida en la Vía Láctea. Hasta la fecha hemos descubierto miles de exoplanetas y sin duda descubriremos muchos más en los próximos años. Pero ninguno de los planetas que conocemos y los que quedan por descubrir podrá estar más cerca que un mundo alrededor de Próxima Centauri. A partir de hoy las generaciones que nos sigan sabrán que alrededor de una pequeña estrella del cielo del hemisferio sur hay un planeta que podría ser habitable. La búsqueda de exoplanetas cercanos similares a la Tierra ya no es una abstracción. Hoy empieza la era de Próxima b. 



http://danielmarin.naukas.com/2016/08/24/el-dia-que-la-humanidad-descubrio-un-planeta-habitable-alrededor-de-la-estrella-mas-cercana/