martes, 21 de junio de 2022

Beatriz Villarroel, astrofísica: «Objetos que desaparecen del cielo pueden ser restos de otra civilización»

Beatriz Villarroel, astrofísica: «Objetos que desaparecen del cielo pueden ser restos de otra civilización»
La investigadora del IAC ha ganado un premio L'Oréal-Unesco por su proyecto para identificar objetos astronómicos que se han esfumado por causas desconocidas.
por Judith de Jorge


La investigadora Beatriz Villarroel


Beatriz Villarroel, investigadora del Instituto Nórdico de Física Teórica (Nordita) y del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha sido galardonada este año con el premio L'Oréal-Unesco For Women in Science, en la categoría de 'International Rising talents', que reconoce el trabajo excepcional de jóvenes científicas en todo el mundo.

Villarroel, nacida en Suecia pero de origen español (su abuelo materno era asturiano) dirige el proyecto VASCO, una iniciativa para identificar objetos astronómicos que han desaparecido del cielo al comparar datos e imágenes actuales con otros de la década de 1950, antes de la aparición del Sputnik, el primer satélite artificial.

Por qué ya no están es un gran misterio.


—¿Esfumados sin más?

—Eso depende de nuestra definición de 'desaparecer'. Quizás algo se ha vuelto tan débil que nuestros instrumentos ya no lo ven. O quizás un objeto que estaba físicamente en un lugar, ya no está. Ese es nuestro objetivo final.

—¿Cuántos objetos de este tipo han estudiado?

—Hasta ahora, hemos recopilado alrededor de 4.000 candidatos a través del proyecto de ciencia ciudadana VASCO, que necesitan ser revisados ​​y confirmados cuidadosamente. Más recientemente, en un estudio dirigido por mi colega Enrique Solano (Observatorio Virtual Español, Madrid) identificamos unos 5.000 candidatos muy interesantes.

—¿Están todos en nuestra galaxia?

—No necesariamente. ¡Podrían venir de cualquier parte!

—¿Y qué creen que les ha pasado?

—Existen varias hipótesis. Algunos de esos objetos pueden ser en realidad defectos con forma de estrella en las placas fotográficas. Otros probablemente sean destellos de estrellas de corta duración, que duran unos pocos minutos, resplandores de estallidos de rayos gamma... Pero también son posibles otras explicaciones: objetos que hasta ahora solo existen de manera teórica.

—¿Cuáles son?

—Por ejemplo, una supernova fallida. Existe una predicción teórica de que algunas estrellas masivas podrían colapsar directamente en un agujero negro sin emitir una supernova brillante. Todavía no hay ejemplos confirmados. En nuestro último artículo encontramos que estos eventos de supernova fallida son extremadamente raros en la Vía Láctea, menos de 1 por mil millones de estrellas durante 70 años.


«La ciencia no tiene género»

Los premios L'Oréal tratan de destacar el trabajo de la mujer en la ciencia. «La ciencia no tiene género y es de todos», dice Villarroel, quien propone «modelos femeninos inspiradores» para que más chicas se animen a hacer astrofísica y evitar un desequilibrio de género. «Cuanto mayor y más diverso sea el grupo de talentos que tenga la ciencia, más progreso tendrá esta también», apunta la investigadora. «También creo que es importante transmitir un mensaje positivo centrado en el placer y la aventura de hacer ciencia. Y lo más importante: una vez que encuentre algo que realmente le apasione, consérvelo», asegura.

—¿Cuáles son los objetos más extraños que ha estudiado?

—Tengo un caso favorito. El año pasado descubrimos un ejemplo de una imagen de abril de 1950 que muestra una pequeña parte del cielo con nueve 'estrellas' que aparecen y desaparecen en media hora. Estudiamos esto cuidadosamente y pudimos excluir todas las explicaciones astrofísicas conocidas para el fenómeno. Luego empezamos a probar las explicaciones instrumentales y no pude identificar ninguna razón aquí tampoco.

—¿Entonces?

—La parte realmente misteriosa es que estos objetos tienen formas parecidas a estrellas, mientras que los defectos pueden tener cualquier forma aleatoria y parece improbable que todos resulten iguales. Todavía estamos trabajando con este caso de 'nueve transitorios simultáneos' y queremos saber si esta observación es real o no. Si resulta ser real, veremos un nuevo fenómeno físico extremadamente raro.

—¿Una física desconocida?

—Es posible. Este fenómeno sería casi imposible de descubrir en imágenes actuales dada la contaminación de nuestro cielo por desechos espaciales que producen efectos similares todo el tiempo.

—¿Qué lo explicaría?

—En dos artículos recientes (aquí y aquí), exploramos la hipótesis descabellada de que los 'nueve transitorios simultáneos' estén causados ​​por reflejos solares de desechos espaciales artificiales no humanos en órbitas a gran altitud alrededor de la Tierra.

—¿Se refiere a una civilización extraterrestre?

—Sí. Considere la posibilidad de que otra civilización enviara en algún momento una sonda para estudiar la Tierra. Esa sonda podría permanecer cientos de miles de años en una órbita de gran altitud alrededor del planeta. ¿Cómo veríamos la sonda o sus restos? El material plano altamente reflectante emitiría rápidos reflejos solares y produciría firmas típicas que hoy vemos en los satélites artificiales o la basura espacial. ¡Una de estas firmas son múltiples 'estrellas' que desaparecen y aparecen en una imagen! Por eso, ahora nos estamos concentrando en los casos de transitorios múltiples en imágenes anteriores al Sputnik y, ante todo, quiero saber si son reales o defectos de la placa fotográfica.

—Algunos considerarán la idea de los aliens una fantasía.

—Creo que es absolutamente necesario considerar las soluciones de 'fantasía' si queremos avanzar en la investigación de SETI (siglas en inglés de búsqueda de inteligencia extraterrestre). Las listas de transitorios detectados en el proyecto VASCO son útiles no solo para la investigación astronómica estándar, sino también para otros investigadores de SETI que estén interesados ​​en buscar láseres interestelares.

—¿Cree que algún día daremos con una inteligencia extraterrestre?

—Sí, estoy segura, pero encontrarla requiere una mente abierta y financiar la investigación.


Un nuevo modelo cosmológico sugiere la existencia de un universo paralelo
Basado en el grafeno, resuelve muchas de las cuestiones pendientes de la física y la astrofísica.
por Eduardo Martínez de la Fe


El grafeno podría revelar secretos cósmicos. (Seagul en Pixabay)


Una investigación ha descubierto en el grafeno unas propiedades sorprendentes que podrían desvelar la existencia de un universo paralelo al nuestro, resolver las dudas sobre la constante cosmológica y explicar cómo se formaron las partículas elementales.

Del grafeno podrían esperarse muchas cosas, pero resulta difícil imaginar que daría lugar a un modelo cosmológico según el cual nuestro universo sería uno de dos universos paralelos estrechamente vinculados.

Ese modelo cosmológico ha sido un hallazgo inesperado, surgido después de que dos investigadores de la Universidad de Maryland descubrieran una propiedad sorprendente en el grafeno.

Según plantean, esa propiedad del grafeno sugiere que nuestro universo sería coalescente, es decir, estaría compuesto por otro universo que interactúa constantemente con el nuestro.

El grafeno es un material nanométrico bidimensional, compuesto por una capa de átomos de carbono colocados en una superficie uniforme que es ligeramente ondulada. Su estructura muestra una configuración atómica hexagonal.

Es el material más resistente de la naturaleza que no ha pasado desapercibido: los físicos Andréy Gueim y Konstantín Novosiólov fueron galardonados con el Premio Nobel de Física en 2010 por sus revolucionarios descubrimientos sobre el grafeno.

Nueva campanada

Ahora han sido otros dos físicos, Alireza Parhizkar y Victor Galitski, los que han vuelto a dar la campanada con el grafeno. Descubrieron que, cuando una lámina de grafeno curvada y estirada se coloca sobre otra hoja igualmente curvada, de esa interacción surge un patrón nuevo que tiene un impacto directo en la conductividad eléctrica.

El físico Andrey Feldman destaca al respecto en Advance Science que las propiedades físicas de una sola capa de grafeno dependen del tamaño de su patrón hexagonal elemental.

En el grafeno bicapa, si las capas se deforman entre sí, se produce una nueva estructura periódica llamada patrón de muaré: su escala de longitud puede mostrar mayores órdenes de magnitud que el tamaño de los hexágonos originales.

Como resultado, los niveles de energía de los electrones en el grafeno cambian con respecto a sus energías en una sola capa y esta propiedad, según Parhizkar y Galitski, podría tener dimensiones cósmicas.

Es decir, ambos autores plantean que, en los experimentos sobre las propiedades eléctricas de las láminas de grafeno apiladas, prevalecen unas condiciones energéticas especiales que se repiten siempre, produciendo resultados que se parecen a pequeños universos. En otras palabras, aseguran, podría existir una realidad paralela a la nuestra que se revela a través del grafeno.

Mundos coalescentes

Según estos autores, algunos fenómenos en cosmología y física de partículas elementales podrían ser el resultado de dos mundos coalescentes casi idénticos que interactúan entre sí, tal como ocurre en las capas de grafeno.

Si esta suposición es correcta, una de las cuestiones que podría quedar resuelta gracias al grafeno sería la discrepancia entre el valor medido de la constante cosmológica y la estimación teórica de su cantidad.

"No afirmamos que nuestro resultado resuelva el problema de la constante cosmológica", explica al respecto Parhizkar. “Esa es una afirmación muy arrogante, para ser honestos. Lo que planteamos es que, si tenemos dos universos con constantes cosmológicas enormes y las combinamos, existe la posibilidad de que podamos obtener una constante cosmológica uniforme".

Los autores plantean asimismo que su modelo no solo brinda una solución plausible al problema de la constante cosmológica, sino que también predice la inflación cósmica, la expansión ultrarrápida del universo que tuvo lugar inmediatamente después del Big Bang.

El modelo cosmológico basado en el grafeno explicaría también el mecanismo de Higgs, un tipo de superconductividad que se produce en el vacío y que explica el origen de la masa de las partículas elementales, así como el bosón de Higgs, descubierto en el Gran Colisionador de Hadrones en 2012, y que ayuda a que todas las partículas tengan masa.

Perspectivas prometedoras

El modelo, por último, no solo incluye fenómenos ya observados o hipotéticos, sino también algunas predicciones sobre nuevas interacciones entre partículas elementales, que tal vez podrían observarse en el futuro, según los investigadores.

El equipo se propone continuar estudiando su teoría, con la esperanza de encontrar una manera de probarla experimentalmente y, tal vez, de revolucionar una vez más la física de partículas y la astrofísica.



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