Cuando la Física analiza lo "imposible": el estudio científico que calculó las capacidades de los FANIs
Un análisis cuantitativo de encuentros documentados sugiere aceleraciones y niveles de energía que desafían la tecnología humana conocida.
por Luis Emilio Annino
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| Imagen ilustrativa. |
Nombre del documento científico: Estimating Flight Characteristics of Anomalous Unidentified Aerial Vehicles
Revista: Entropy (MDPI), 2019
Autores: Kevin H. Knuth, Robert M. Powell y Peter A. Reali
Durante décadas, el tema de los Fenómenos Aéreos No Identificados (FANI o UAP, por sus siglas en inglés) estuvo recluido en los márgenes de la opinión pública. Sin embargo, la publicación en la revista científica revisada por pares Entropy marcó un punto de inflexión: aplicar el rigor del análisis físico y la estadística bayesiana para determinar si los movimientos reportados de estas aeronaves son físicamente posibles según la tecnología actual.
Metodología y casos de estudio
El equipo de investigadores —encabezado por el físico Kevin H. Knuth (Universidad de Albany, excientífico de la NASA) junto a Robert M. Powell y Peter A. Reali de la Scientific Coalition for UAP Studies (SCU)— examinó incidentes bien documentados con múltiples testigos militares y sensores de radar/ópticos. Entre los casos analizados destaca el famoso encuentro del USS Nimitz en 2004, donde tripulaciones de la Marina de EE. UU. detectaron un objeto de forma cilíndrica ("Tic Tac") desplegando capacidades anómalas.
Para evitar afirmaciones infundadas, los autores asignaron un margen de incertidumbre conservador a las observaciones de altitud, tiempo y distancia. Con estas variables, calcularon los límites inferiores de las aceleraciones y potencias requeridas para ejecutar las maniobras observadas.
Resultados que desafían la Física aerodinámica tradicional
Los hallazgos del artículo revelan valores fuera de todo estándar conocido:
- Aceleraciones extremas: En el caso del Nimitz, el radar registró al objeto descendiendo de aproximadamente 28.000 pies a nivel del mar en tan solo 0.78 segundos. Los cálculos probabilísticos del estudio estimaron una aceleración promedio de unas 5,900 g (donde 1 g es la fuerza de gravedad de la Tierra). Como referencia, un ser humano suele perder la consciencia a los 9 g, y las estructuras de los aviones de combate más avanzados colapsan antes de alcanzar los 40 g.
- Requerimientos energéticos gigantescos: Asumiendo una masa estimada similar a la de un caza F/A-18 (unas 1.000 kg para un cálculo de potencia mínima), el objeto tuvo que haber alcanzado una velocidad máxima de Mach 60 durante la maniobra de descenso. La potencia necesaria para impulsar dicho movimiento equivale a aproximadamente 1.1 Teravatios (1.100 GW), lo que supera la capacidad de producción energética instantánea de una gran potencia industrial.
- Ausencia de efectos secundarios: A pesar de desplazarse a velocidades hipersónicas dentro de la atmósfera, los testigos y sensores no observaron estampidos sónicos, turbulencias atmosféricas significativas ni señales de calor térmico extremo que deberían acompañar a tal fricción con el aire.
Conclusiones del artículo
El estudio plantea tres explicaciones lógicas ante los datos observados:
- Error masivo o fabricación: Que todas las lecturas de radar, datos ópticos y testimonios independientes hayan sido simultáneamente erróneos o falsificados (Hipótesis que los autores consideran poco probable dada la multiplicidad de sensores y observadores capacitados).
- Tecnología humana ultrasecreta: Que exista una nave de fabricación terrestre con capacidades que superan por órdenes de magnitud cualquier concepto aeronáutico conocido.
- Tecnología no terrestre o física desconocida: Que estas aeronaves utilicen principios de propulsión que aún no comprendemos (como la manipulación del espaciotiempo o campos de deformación), lo que explicaría por qué no interactúan con la atmósfera de manera convencional.
Además, Knuth y sus colaboradores señalan que las aceleraciones estimadas, si pudieran mantenerse de forma continua en el espacio exterior, permitirían alcanzar velocidades relativistas (cercanas a la luz) en cuestión de horas, haciendo factibles los viajes interestelares.
Este trabajo demuestra que el fenómeno FANI puede y debe ser abordado desde el método científico, transformando relatos anecdóticos en parámetros físicos medibles que invitan a reconsiderar los límites actuales de nuestra ciencia aeronáutica.
Modificado por orbitaceromendoza

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