domingo, 8 de noviembre de 2026

San Juan: Las experiencias paranormales de una funcionaria en la montaña, ¿vio un OVNI?

San Juan
Las experiencias paranormales de una funcionaria en la montaña, ¿vio un OVNI?
Una funcionaria sanjuanina pasó casi 14 años explorando la cordillera, entre expediciones en mula y campamentos aislados. En Tiempo Streaming reveló dos inquietantes experiencias que vivió en Calingasta e Iglesia y que, hasta el día de hoy, recuerda entre risas y escalofríos.


Imagen ilustrativa.

Una luz blanca que iluminó por completo una carpa en medio de la cordillera, un extraño zumbido en plena madrugada y los misteriosos golpes de un supuesto minero fallecido. No son escenas de una película de terror, sino algunas de las experiencias que Natalia Marchese, actual presidenta del Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM), recordó durante una entrevista en Código Minero, por Tiempo Streaming.

La funcionaria pasó casi 14 años trabajando como geóloga en exploración minera, recorriendo lugares remotos de San Juan en mula y durmiendo en campamentos móviles. En ese tiempo vivió situaciones que todavía recuerda entre risas y escalofríos.

Una luz blanca y un zumbido en plena madrugada

Una de las experiencias más extrañas ocurrió en Calingasta, cuando Marchese se encontraba en plena cordillera junto a tres baqueanos y dos ayudantes de geología. Era alrededor de la una de la madrugada y todos descansaban en sus carpas cuando algo inesperado interrumpió la tranquilidad del campamento.

“Se sintió un zumbido y de repente se nos puso blanco, blanco todo, pero todo. Vos tenías la carpa y era como que te hubieran prendido 20 reflectores juntos arriba, adentro de tu carpa”, relató.

La intensidad de la luz y el sonido la desconcertaron tanto que prefirió no salir a investigar. “Ni salí por las dudas, pero el zumbido era muy impresionante”, confesó.

¿Había un objeto volador no identificado sobre el campamento? Marchese no pudo explicarlo y tampoco aseguró haber visto una nave. “No sé si se ve una nave, pero fue raro, sí, sí, la verdad que sí”, sostuvo.

Los misteriosos golpes de un minero fallecido

Pero aquella no fue su única experiencia inquietante. Durante otra campaña de exploración, esta vez en una antigua mina conocida como El Salado, en Iglesia, escuchó unos ruidos que parecían provenir de alguien golpeando un caño con un martillo.

“Estábamos de noche y se sentía ‘pin, pin’, como que estaban golpeando con un martillo un caño”, recordó.

Lo más sorprendente llegó cuando uno de los baqueanos intentó tranquilizarla con una explicación bastante particular: “No, quédese tranquila, es el finadito Juan, es el finadito que era minero”. Según le contó, aquellos golpes se escuchaban habitualmente y los atribuían al trabajador fallecido.

“Bueno, digo, gracias por la información”, respondió Marchese entre risas. Sin embargo, reconoció que todavía se le eriza la piel al recordar aquella noche.

Su historia en la minería

La historia de Marchese con la montaña comenzó en 1997, cuando acompañaba a su padre, técnico minero, en los trabajos de exploración de lo que más adelante sería Veladero. Por entonces estudiaba el profesorado de Educación Física y manejaba una camioneta que trasladaba trabajadores y materiales. La conocían como el “chaski” de Veladero.



Fue allí donde descubrió su verdadera vocación. “Veía gente que miraba piedras con su lupa, con su piqueta, y decía: ‘Ay, no, esto es lo mío’”, recordó. La fascinación fue tan grande que abandonó Educación Física cuando solamente le faltaban las prácticas y comenzó a estudiar Geología. “Casi me matan en mi casa”, contó entre risas.

Después de recibirse trabajó durante casi 14 años en exploración para Barrick, con campañas de 18 días en la cordillera y 10 de descanso. Con el tiempo decidió dejar ese ritmo de trabajo para formar una familia y ser madre. Posteriormente ingresó al IPEEM, pasó por el Consejo Minero y finalmente llegó a la presidencia del organismo.

Aunque las expediciones quedaron atrás, Marchese conserva intacta su pasión por la profesión y los recuerdos de aquellas noches en la montaña. “La geología es un hermoso trabajo, pero más que nada es una pasión”, aseguró.



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