jueves, 24 de febrero de 2011

Algo de historia
La Batalla de Los Angeles (24-25 de febrero de 1942)

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/3/32/Battle_of_Los_Angeles_LATimes.jpg
Página B del 26 de febrero de 1942, Los Angeles Times, que muestra la cobertura de la denominada Batalla de Los Ángeles y sus secuelas (lotes de artículos sobre las personas que encontraron cartuchos sin estallar, artefactos explosivos sin detonar, etc)

La Batalla de Los Ángeles, también conocida como El Gran Ataque Aéreo de Los Ángeles, es el nombre dado por fuentes de la época a un rumoreado ataque enemigo y posterior bombardeo con artillería antiaérea, que tuvo lugar desde las últimas horas del 24 de febrero a las primeras horas del 25 de febrero 1942 en Los Ángeles, California. El incidente ocurrió menos de tres meses después de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial como consecuencia del ataque de la Marina Imperial japonesa a Pearl Harbor, y un día después del bombardeo de Ellwood del 23 de febrero.

Inicialmente, el objetivo del bombardeo aéreo se pensaba que era una fuerza de ataque de Japón, pero
poco después, hablando en una conferencia de prensa, el Secretario de la Marina Frank Knox, calificó al incidente como una "falsa alarma". Periódicos de la época publicaron una serie de informes sensacionalistas y especulaciones de un encubrimiento. Un pequeño número de ufólogos modernos han sugerido que los objetivos fueron naves espaciales extraterrestres. Al documentar el incidente en 1983, la Oficina de Historia de la Fuerza Aérea de EE.UU. atribuyó el caso a un caso de "guerra de nervios", probablemente provocado por globos meteorológicos perdidos y exacerbado por los reflectores y las ráfagas de los proyectiles disparados por las baterías antiaéreas adyacentes.

Alarmas encendidas


Sirenas de ataque aéreo sonaron en todo el Condado de Los Angeles en la noche del 24-25 de febrero de 1942. Un apagón total fue ordenado y miles de guardias de ataque aéreo fueron convocados a sus posiciones. A las 3:16 am, la 37º Brigada de Artillería Costera comenzó a disparar  proyectiles antiaéreos de 12.8 libras hacia los aviones reportados; más de 1.400 proyectiles serían disparados. Los pilotos del 4to Comando Interceptor fueron alertados, pero sus aviones se mantuvieron en tierra. El fuego de artillería continuó esporádicamente hasta las 4:14. El "todo está bien" fue anunciado y se ordenó levantar el oscurecimiento a las 7:21.


Además de varios edificios dañados por el fuego amigo, tres civiles fueron muertos por el fuego antiaéreo y otros tres murieron de ataques al corazón, atribuídos a la tensión por los bombardeos de una hora de duración. El incidente fue noticia de primera plana a lo largo de la costa del Pacífico de EE.UU., y se ganó una cierta cobertura de los medios de comunicación en todo el país.

Respuesta de la prensa


Pocas horas después del final de la incursión aérea, el Secretario de la Marina Frank Knox celebró una conferencia de prensa, diciendo que el incidente fue una falsa alarma debido a la ansiedad y a la "guerra de nervios". Los comentarios de Knox fueron seguidos por las declaraciones del Ejército al día siguiente que reflejaron la creencia del General George C. Marshall de que el incidente podría haber sido causado por aviones comerciales utilizados como una campaña de guerra psicológica para generar pánico. 

Algunos medios de prensa de la época sospecharon de un encubrimiento. Un editorial en The Independent Long Beach, escribió: "Hay una reticencia misteriosa en el asunto y parece que algún tipo de censura está tratando de poner fin a la discusión sobre el asunto." La especulación era desenfrenada en cuanto a la invasión de los aviones y sus bases. Las teorías incluían una base secreta en el norte de México, así como a los submarinos japoneses estacionados en alta mar con capacidad de llevar a los aviones. Otros especularon que el incidente se escenificó o exageró para dar a las industrias de defensa costera una excusa para trasladarse más hacia el interior.


El representante Leland Ford de Santa Mónica pidió una investigación al Congreso, diciendo: "... ninguna de las explicaciones ofrecidas hasta el momento quitaron al episodio de la categoría de "completa mistificación"... se trató de un ataque o de una práctica de ataque para causar miedo a 2.000.000 de personas, o de una incursión de identidad equivocada, o de un ataque para establecer la base política necesaria para sacar a las industrias de guerra del sur de California."

http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Los_Angeles


A continuación, un artículo con detalles ampliados de la Batalla de Los Angeles publicado por el blog Nonsei SGM. Historias de la Segunda Guerra Mundial 

LA BATALLA DE LOS ANGELES

Eran las 2.25 horas de la madrugada del 25 de febrero de 1942 cuando más de un millón de habitantes del sur de California despertaron sobresaltados con el sonido de las sirenas que indicaban alarma aérea. Al mismo tiempo comenzaba un apagón general, que formaba parte de las medidas de protección contra bombardeos, y se impedía la emisión a las emisoras de radio. El apagón duró las cinco horas que permaneció el estado de alarma. Doce mil vigías antiaéreos fueron llamados a sus puestos de observación, muchos de ellos seguramente pensando que se trataba de un simulacro. En realidad a esa hora los radares y los vigías del mando de defensa antiaérea ya llevaban varias horas bastante movidas. 
 
Todo comenzó cuando el día anterior la Inteligencia Naval emitió un aviso en el que se informaba de que podía producirse un ataque japonés en el transcurso de las diez horas posteriores. Esa tarde hubo una alarma cuando los vigías vieron unas luces parpadeando y moviéndose en la costa. Aunque las luces desaparecieron unos minutos después, la situación de alarma duró más de tres horas, desde las 19:18 hasta las 22:23 horas. Cuando se levantó la alarma la tensión se relajó, pero la calma no duraría mucho. Esa noche los radares detectaron un objeto unos 120 millas (200 kilómetros) al oeste de Los Angeles, sobrevolando el océano, que desapareció de las pantallas al poco tiempo. Aunque los radares no volvieron a detectar nada, algunos vigías seguían informando que habían visto varios aviones enemigos. Finalmente, a las 2:21 horas se decretó la alarma general y se ordenó el apagón. Las dotaciones de las baterías antiaéreas fueron alertadas, mientras que los aviones de intercepción de la Cuarta Fuerza Aérea permanecieron en tierra, esperando indicaciones sobre la dirección del ataque (ni un solo avión llegó a despegar en toda la noche). A partir de ese momento empezaron a llegar desde todas partes reportes de avistamientos de aviones enemigos, aunque el misterioso objeto seguido por los radares no había vuelto a aparecer. A las 2:43 llegó un informe de aviones enemigos sobre Long Beach, y unos minutos después un coronel de artillería de costa informaba que había unos 25 aviones a 12.000 pies de altura exactamente sobre Los Angeles.

Finalmente, a las 3:16, cuatro piezas de artillería abrieron fuego sobre un objeto que sobrevolaba Santa Mónica despidiendo una especie de llamarada rojiza. Fue entonces cuando el cielo de Los Angeles estalló. Las baterías antiaéreas de toda la región comenzaron a disparar contra objetivos que según decían eran de todas formas y tamaños posibles, a velocidades y altitudes muy variadas: las baterías reportaban ataques que iban de un avión solitario (o un globo, en algunos casos) a varios cientos, a alturas que iban desde los 1.000 pies a los 20.000, con velocidades que variaban desde “muy lentos” (o incluso suspendidos en el aire) hasta las 200 millas por hora. Posiblemente la mayor parte de la confusión fue provocada por las explosiones de los proyectiles antiaéreos, que a la vista de los proyectores fueron confundidas con aviones enemigos. Hubo informes de cuatro aviones enemigos derribados, y otro más había sido visto aterrizando envuelto en llamas en una avenida de Hollywood.

El fuego antiaéreo cesó a las 4:14 horas. A las 7:12 de la mañana las sirenas volvieron a sonar indicando el fin de la alarma. Se restableció el suministro eléctrico y se permitió a las emisoras de radio volver a emitir. Esa mañana los habitantes de Los Angeles y las poblaciones cercanas comenzaron el día convencidos de que habían sobrevivido a un ataque aéreo.

La prensa angelina sacó ediciones extraordinarias para informar del “raid aéreo”, pero a medida que pasaban las horas cada vez quedaba más claro que había sido un ataque cuando menos peculiar. A la luz del día se pudo tener una idea más exacta de los daños causados por la batalla. Los misteriosos atacantes no dejaron caer ni una sola bomba, y, a pesar de los 1.430 proyectiles que se dispararon en la hora que duró el fuego de las baterías antiaéreas no se logró derribar ningún aparato enemigo. Eso sí, el fuego antiaéreo causó considerables destrozos en tierra, resultando dañadas varias viviendas. El número de muertes varía según las fuentes, entre una (causada además indirectamente, por un ataque al corazón) y seis (repartidas entre las muertes causadas por los fragmentos de los proyectiles antiaéreos, ataques al corazón o accidentes de tráfico provocados por el apagón general).

Portadas de la prensa de Los Angeles el 25 de febrero:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjUWL1mKXL0LecHKnHC5bGhyTz6msbYeyb4VlTacZyKM8PjfHGdoVOSFdQDu4-S5UVid5G6rfCTyHT6jYfYJPSetEKqjiIfN0iyJgbsXMSiKtVYP4Ni4zEM7jJ0bR2W1ux061v1UMC5oQ/s1600/1r84fo.png

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiiVJnA3rubxU4NnCStxRXimMVhkZUAvyMNWMKcszhG2lVPx5HcNcVkrrdVX59bMKc04qHNoiSfqHb8RoHeWXfYx7YY997JMTA9v9f1NDZrSvkQFZayXrjdazl0mI7eebq0gebcPGnhgg/s1600/24yr4fn.jpg

 La crónica del New York Times del 26 de febrero tiene un tono escéptico, casi de burla:

Los residentes de Santa Mónica pudieron ver al sur, hacia Long Beach, balas trazadoras de color amarillento y dorado y proyectiles como cohetes formando un arco de 60 kilómetros que se veía desde tejados, montes y playas. Todo ello fue el primer espectáculo de la Segunda Guerra Mundial que se podía observar desde Estados Unidos.

Durante el apagón los teléfonos de la policía recibieron llamadas informando de que los aviones habían caído aquí y allá, que “un japonés” estaba haciendo señales desde lo alto de una colina, o que “un japonés” estaba en un tejado con un aparato de onda corta, seguramente comunicándose con los aviones que se acercaban. Otro informe, descartado junto a algunos otros por los oficiales, decía que una gran bolsa flotante que se parecía a un globo que volaba alto por el cielo había sido derribada.


Hubo unos 30 arrestados, la mayoría denunciados por los vigías antiaéreos, que decían que los acusados estaban haciendo señales luminosas. Algunos tuvieron que pagar una multa por infringir las normas de oscurecimiento.

Las versiones de los testigos diferían enormemente. Hubo algunos que reconocieron no haber visto ni un solo avión en el cielo, entre ellos reputados periodistas como Ernie Pyle y Bill Henry; otros testigos vieron gran número de aviones (hasta 29, se llegó a decir, aunque el informe oficial, que veremos más adelante, cifraba su número en 15); otros más dijeron haber visto un único objeto de grandes dimensiones, inmóvil o moviéndose lentamente inmune a los disparos de la artillería antiaérea (así lo contó un reportero del Herald Express, que afirmó que muchos disparos impactaron en el centro del objeto sin causarle ningún daño); y otros afirmaron ver gran cantidad de luces en el cielo moviéndose en zigzag o de un modo extraño. Este último fue el caso de Paul Collins, un trabajador de la Douglas Aircraft Company de Long Beach. Cuando regresaba del trabajo a casa esa noche un guardia le paró en Pasadena. Entonces, sobre el horizonte hacia el sur, empezaron ver unas luces rojas:

Parecían “funcionar” o navegar en un plano en un momento, quiero decir, no despegando del suelo con una trayectoria o en línea recta, y después caían de nuevo a tierra; aparecían de la nada y comenzaban a hacer zigzag de un lado a otro. Algunos desaparecían de repente sin que la luz fuera disminuyendo de brillo y se desvanecían de repente. Otros permanecían al mismo nivel y sólo pudimos suponer su altitud, que nos pareció que era de 10.000 pies.

Tomando en consideración la distancia de donde estábamos a Long Beach, el modo en que disparaban las unidades antiaéreas. Que estaban bastante separadas entre sí, y el movimiento en amplias órbitas de los objetos rojos entre y alrededor de los proyectiles, calculamos que su velocidad máxima debía de ser de unas cinco millas por segundo... Nosotros no vimos el enorme OVNI que miles de testigos vieron en la costa. Probablemente estaba por debajo de nuestro horizonte, a unos pocos kilómetros más arriba en la costa.


La primera explicación oficial la dio el almirante Flanklin Knox, secretario de Marina, que ese mismo día, el 25 de febrero, afirmó en rueda de prensa que se había tratado simplemente de una falsa alarma debida al nerviosismo causado por la situación de guerra (hay que tener en cuenta que no habían pasado ni doce semanas desde el ataque a Pearl Harbor). En la misma conferencia advirtió que eso no significaba que hubiese que descartar la posibilidad de que se produjese un ataque real y que sería conveniente que las industrias estratégicas localizadas a lo largo de la costa fuesen trasladadas al interior del país. Pero el Ejército y el Ministerio de Guerra no aceptaron las conclusiones de la Marina y dieron una explicación diferente a la de Knox, lo que aumentó la confusión general que había causado el incidente. Según el secretario de Guerra Henry Stimson, aunque los informes iniciales habían sido exagerados, tras el estudio de estos y el testimonio de los testigos se podía llegar a la conclusión de que realmente se había producido una incursión aérea sobre Los Angeles (en esto no sólo se oponía a la versión de la Marina, también al mando de la Cuarta Fuerza Aérea, que expresó su opinión de que ningún avión enemigo había sobrevolado los Angeles). Según Stimson, se podía considerar un hecho demostrado que un número de uno a cinco aviones no identificados habían volado sobre Los Angeles la noche del 25 de febrero. En cuanto al misterio del origen de los aparatos, daba dos posibles soluciones: o bien eran aviones comerciales pilotados por agentes enemigos que habrían despegado de campos secretos situados en California o México, o bien eran aviones ligeros provenientes de submarinos japoneses. Para explicar por qué razón los japoneses realizarían una incursión sobre la costa oeste sin lanzar ni una sola bomba, Stimson razonó que sus objetivos probablemente habían sido localizar las defensas antiaéreas en el área o dar un golpe a la moral de la población civil. La explicación de Stimson parece tan absurda que se podría pensar en que detrás de ella había un interés no explicado en engañar a la población para ocultar algún hecho que se nos escapa, sin embargo está confirmada por el informe oficial sobre el incidente enviado por el jefe del Estado Mayor, el general George C. Marshall, al presidente Roosevelt. El informe, con fecha del 26 de febrero de 1942, se mantuvo en secreto hasta 1974. En él Marshall insistía en los argumentos de Stimson, aunque se cubrió dejando un margen para la duda (“Aviones no identificados...probablemente sobrevolaron Los Angeles...”) y aumentaba considerablemente la cantidad de aviones enemigos que pudieron participar en la incursión. Este es el informe íntegro:

INFORME PARA EL PRESIDENTE:
Lo siguiente es la información que hemos recibido en este momento del Cuartel General referente a la alarma aérea ocurrida en Los Angeles ayer por la mañana: Con los detalles disponibles a esta hora:
1. Aviones no identificados no pertenecientes a la Marina ni al Ejército americanos, probablemente sobrevolaron Los Angeles y fueron disparados por elementos de la 37ª Brigada de Artillería de Costa (AA) entre las 3:12 y 4:15 AM. Estas unidades emplearon 1.430 cargas de munición.
2. Pudo haber hasta quince aviones volando a diferentes velocidades, algunos “demasiado despacio” para lo que se considera normal, hasta 200 MPH (unos 300 kilómetros por hora) y a una altura de entre 9.000 y 18.000 pies (entre 2.700 y 5.400 metros).
3. No se lanzó bomba alguna.
4. No hubo ninguna baja en nuestras tropas.
5. No se derribó ningún avión.
6. No intervino ningún avión del ejército ni de la marina americana.
La investigación continúa. Parece razonable concluir que si había aviones sin identificar debían de ser aviones comerciales, pilotados por agentes enemigos para causar la alarma, descubrir los emplazamientos de las baterías antiaéreas y disminuir la producción con los apagones que se producen tras la alarma. Esta conclusión queda reforzada por la diversidad de velocidades de los aviones y por el hecho de que no se lanzasen bombas
Firmado: G.C. Marshall - Jefe del Estado Mayor


Las divergencias en las explicaciones oficiales del incidente y la confusión que provocaron causaron un intenso debate en los medios de comunicación, con opiniones para todos los gustos. Los editoriales de los periódicos exigían explicaciones más convincentes para acabar con la incertidumbre que se había generado. Ninguna de las dos versiones convencían, y ambas dejaban en mal lugar a los sistemas de defensa antiaérea de la costa oeste. Si, como afirmaba el Ejército, la incursión había tenido lugar realmente ¿por qué no despegó ningún caza de la Cuarta Fuerza Aérea para interceptar a los atacantes? ¿Y cómo se explicaba que el intenso fuego artillero no lograse alcanzar a ningún aparato enemigo, más aún cuando algunos de ellos, según se afirmaba, volaban a muy baja altura y a velocidades reducidas? Y si había sido una falsa alarma, como defendía la Marina, el haber estado una hora disparando contra el cielo vacío era una muestra de incompetencia todavía mayor (el editorial del New York Times del 28 de febrero se hacía una pregunta demoledora: “¿Qué habría pasado si hubiese sido un auténtico ataque aéreo?”). Una parte de la prensa se quejaba del silencio que rodeaba el caso y según ellos de la censura que operaba en ese tema (Long Beach Independent: “Existe una cierta restricción en todo el asunto, y aparece cierto tipo de censura si se trata de indagar sobre el tema”). Muchos creyeron en una teoría conspirativa de las que tanto gustan en Estados Unidos. Basándose en las advertencias que hizo Knox en su rueda de prensa del día 25, se decía que el propio gobierno había montado el espectáculo con el objetivo de crear el clima necesario para que se aceptase su plan de un traslado masivo de industrias desde la costa oeste al interior del país.

También hubo quienes pensaron en una “visita” extraterrestre, pero no fueron muchos. A pesar del famoso precedente del programa de radio de Orson Welles, aún tenían que pasar unos años para que el fenómeno OVNI se pusiese de moda. Después de todo el país estaba en guerra, y era más fácil acordarse de los japoneses que de los alienígenas. Fue años más tarde cuando se recuperó del olvido este episodio y se convirtió en uno de los grandes mitos de la ufología. El 26 de febrero el diario Los Angeles Times publicó esta famosa fotografía:


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhbHTjJLStHE3IGEa4Ji_phf4fkVbkIVWiZ-g6Nad-7RFoUqth84_0p_fBp0en_Bo_5uKVQfM24jnLwu4wZgmLXe34EHYM3rLoRzj1jitDHKlWE9NqSQYeZ85g0snJ9cebNoVjVFHFBWQ/s1600/oga13s.jpg

Durante muchos años gran cantidad de ufólogos y aficionados al tema han querido ver en ella la prueba de uno de los avistamientos OVNI más espectaculares de la historia. Se ha analizado de todas las formas posibles y al final, como siempre, cada uno ve en ella lo que quiere ver. Lo único que veo yo son varios haces de luz de los proyectores convergiendo en un punto y las explosiones de la artillería antiaérea a su alrededor.

¿Qué ocurrió realmente? La teoría de la incursión con aviones comerciales pilotados por agentes japoneses con el objetivo de sembrar el pánico entre la población, aparte de ser ridícula, quedó descartada tras la guerra (o eso o es el secreto mejor guardado de la historia). La explicación que dio el almirante Knox, que fue una falsa alarma provocada por el nerviosismo del momento, fue descalificada por muchos como parte de la política de las autoridades de hacer olvidar el incidente, echar tierra sobre el asunto y decir que no había nada que investigar. Pero teniendo en cuenta cómo estaba el ambiente es la explicación más razonable. Durante las primeras semanas de la guerra en la costa oeste había una psicosis general provocada por el temor a una invasión japonesa. El desastre de Pearl Harbor hizo pensar a la población estadounidense (incluyendo también a buena parte de sus dirigentes políticos y mandos militares) que eran totalmente vulnerables a ataques japoneses en cualquier punto del Pacífico. La gente creía ver agentes enemigos en todas partes, había un ambiente de sospecha generalizado que acabó por provocar el internamiento en campos de los habitantes de origen japonés.

Tan sólo dos días antes el territorio continental de Estados Unidos había sufrido el primer ataque enemigo de la guerra. La madrugada del 23 de febrero de 1942 el submarino japonés I-17 apareció frente a las instalaciones de extracción de petróleo de Goleta, cerca de Santa Bárbara (a unos 140 Km de Los Angeles), y abrió fuego con su cañón contra ellas. En un bombardeo que duró apenas 25 minutos el I-17 disparó un total de 25 proyectiles y a continuación se retiró de la zona. Los daños fueron mínimos (fueron alcanzados una estación de bombeo y una pasarela, con un coste estimado de 500 dólares de la época), aunque el capitán del I-17 Nishino Kozo informó a Tokio que había dejado la ciudad de Santa Bárbara en llamas. A pesar de la poca importancia del ataque se decretó una alarma general, con apagón incluido que afectó a toda la región. La desproporcionada respuesta de las autoridades y la publicidad que se le dio al ataque hicieron que la psicosis provocada por la amenaza japonesa se hiciese más fuerte que nunca.

Mapa publicado en el Galveston Daily News el 26 de febrero. Se indica el área donde abrieron fuego los antiaéreos el día 25, y también el lugar donde se produjo el ataque del sumergible japonés el día 23:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg0j1vvUuv73vsCPynrALa_VDEpEGMwPRcCyEyMbDf5bcA0n3tnfzIpUpfvWHk6Mta9nXmV3uvQzRlSpE0YGUQr-mVOuLgpVfeRCTXAOdUykbS3CeJb6SOXFHYO-5DCs0F_HXd-9YeQhA/s1600/534ax3.jpg



Con estos precedentes, con los vigías y las dotaciones de las baterías antiaéreas contagiados del nerviosismo general, cualquier avistamiento sospechoso pudo haber provocado la alarma, y esta a su vez pudo haber degenerado en un cañoneo indiscriminado en cuanto una de las baterías abrió fuego. Se ha especulado con que la alarma inicial fuese causada por globos meteorológicos, lo que explicaría las recriminaciones que se hicieron de forma oficial a algunas unidades de artillería antiaérea por malgastar munición contra blancos que se movían demasiado despacio para tratarse de aviones. Después, cuando comenzó el fuego, el humo y las explosiones fácilmente pudieron despistar a los observadores, que veían aparatos enemigos por todas partes, aunque no hay constancia de que nadie oyese ni uno solo de sus motores.

El incidente, que fue bautizado con el nombre de “la batalla de Los Angeles”, pasó a la historia como un espectacular caso de histeria colectiva.

¿O hubo algo más?

Fuentes:
-James Hayward: Mitos y leyendas de la Segunda Guerra Mundial.
-Jesús Hernández: Enigmas y misterios de la Segunda Guerra Mundial
-http://blog.rarenewspapers.com/?tag=add-new-tag
-http://www.sfmuseum.org/hist9/aaf2.html
-http://www.planetabenitez.com/ovnis/1942LA.htm
-http://es.wikipedia.org/wiki/Ataques_en_Norteam%C3%A9rica_durante_la_Segunda_Guerra_Mundial#Ca.C3.B1oneo_de_Ellwood

miércoles, 23 de febrero de 2011

Algo de historia 

Crónica de un OVNI que no fue (1ra parte)

Un análisis crítico y objetivo sobre el caso del objeto volador que apareció sobre Buenos Aires, Argentina, el 17 de Septiembre de 1985.

por Luis Eduardo Pacheco

Nota de orbitaceromendoza: se agradece al Sr. Luis Eduardo Pacheco por brindarnos su autorización para divulgar su interesante trabajo de investigación relacionado con un famoso incidente ovni acaecido en setiembre de 1985 en Buenos Aires, Argentina. Invitamos a los lectores a visitar su página web relacionada con la historia y la actualidad de los globos estratosféricos: http://stratocat.com.ar/.

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Introducción

A más de 25 años de ocurrido, el evento conocido popularmente como el "Ovni del 17" ha quedado marcado en la memoria colectiva de todos aquellos que en su momento tuvieron la suerte de ser testigos de su presencia en los cielos argentinos. Es un suceso que debido a su difusión e impacto, aún hoy surge espontáneamente en cualquier ámbito ufológico argentino, ya sea una simple charla entre amigos, programas de TV, algun foro de discusión en internet o publicaciones especializadas.



A nivel personal, y dentro de la amplia y variopinta casuística OVNI nacional, este caso siempre me "siguió" muy de cerca. En la época en la que ocurrieron estos acontecimientos yo contaba con 17 años -algo menos de la mitad de los que tengo ahora- y me hallaba absolutamente fascinado por el caso. Ni hace falta mencionar que no sólo adscribía plenamente a la hipótesis OVNI como explicación, -la cual me parecía la única posible- sino que difundía a diestra y siniestra el enigmático suceso como prueba irrefutable de la existencia de dicho fenómeno.

15 años después, ya no era el mismo. Mis ideas ufológicas habían cambiado y con otra perspectiva pero igual fascinación un buen día me decidí a tratar de dilucidar el caso por mis propios medios y tratar de responder a la pregunta del millón: ¿...fue un globo o un OVNI...?; jamás imagine al comenzar que cinco años más tarde esa tarea terminaría con la creación de este sitio que ustedes están visitando.

A nadie escapa que no soy el primero en recorrer esta senda. Varios investigadores han estudiado el caso mucho antes que yo habiendo llegado a todo tipo de conclusiones, algunas a favor de la hipotesis OVNI y otras no. Por eso, a la hora de elegir un abordaje en particular, en lugar de ignorar esos trabajos previos, o peor aún, plagiar conclusiones ajenas y mostrarlas como propias, decidí abiertamente tomar lo mejor de cada estudio y utilizarlo como fuente documental para mi análisis. Al decir lo "mejor" de cada uno, me estoy refiriendo a aquellas conclusiones o hipótesis que resultan objetivas, lógicas y comprobables, ademas de toda aquella información proveniente de fuentes directas, incluyendo la prensa de la época.

Con el presente trabajo no pretendo imponer idea alguna, simplemente me he limitado a reunir la mayor cantidad de evidencia posible, analizarla, poner en tela de juicio aquellas investigaciones basadas sólo en la especulación y finalmente brindar al lector una serie de elementos que lo ayuden a formar su propio parecer.

Deseo mencionar finalmente que nada de esto sería posible sin la ayuda de muchísima gente a la cual me referiré al final de este trabajo. No obstante deseo destacar el apoyo incondicional brindado por mi esposa Karina y mis dos hijos Nicolás y Aldana, quienes más de una vez fueron víctimas involuntarias de mi obsesión por el caso.

Ahora sí, basta de palabras. Con ustedes, un trabajo que corrobora que el 17 de setiembre de 1985, fue un globo estratosférico francés MIR y no un OVNI lo que se vió sobre los cielos de Buenos Aires. 
http://stratocat.com.ar/artics/1709/index.html
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Capítulo 1: El avistamiento - Cómo comenzó todo

En este capítulo se abordan los detalles generales del avistamiento y se brindan las descripciones detalladas de varios observadores.
Todo comenzó muy temprano aquella clara y soleada mañana del 17 de Setiembre de 1985. Era un día diáfano, perfecto, todo un presagio de la inminente llegada de la primavera.

La ciudad amanecía con la rutina de los últimos días inalterada: se discutía la preparación de un nuevo paro de la CGT (Confederación General del Trabajo) -similar al del 29 de agosto- contra el gobierno de Raúl Alfonsin, y lo que era el tema central en esos días: llegaba a su final el juicio a los militares culpables de violaciones a los Derechos Humanos, que dictatorialmente gobernaron el país hasta el regreso de la democracia en 1983.

Aproximadamente a las 07.00 horas, comienzan a sonar ininterrumpidamente los teléfonos de varias emisoras de radio, televisión y diarios, con los llamados de cientos de personas que desde varios puntos de la ciudad de Buenos Aires y alrededores alertaban sobre la presencia en el cielo de un extraño objeto brillante, inmóvil, que parecía estar situado a gran altura sobre la ciudad.

Inmediatamente la novedad comienza a propagarse por influjo de programas radiales de gran audiencia -tal el caso de "Rapidísimo" de Héctor Larrea- que comentan y difunden el hecho, propiciando que sus oyentes se hagan eco de la visión del objeto. Eran de esta forma miles y miles los testigos que se agolpaban en las esquinas, salían de sus casas y comentaban a viva voz el inquietante suceso.

A simple vista (como lo vieron la mayoría de las personas ese día) se advertía un punto brillante estacionado a gran altura, de forma circular y de color blanco brillante que aparentemente permanecía fijo, lanzando cada tanto fogonazos de luz y presentando en ocasiones, un suave movimiento.

Los testimonios gráficos 

Muchos de los testigos quisieron tener una visión mucho más cercana del OVNI y para ello se valieron de largavistas y pequeños telescopios de juguete pero realmente sin mucho éxito.

El objeto se encontraba a una altura tal, que no se podía discernir forma alguna detrás del brillo, el cual al menos dejaba evidenciar para el observador sagaz, la existencia de una superficie que reflejaba los rayos solares.
http://stratocat.com.ar/artics/1709/imgs/Diarios-1.jpg
Estas fueron las imágenes mostradas por los diarios Clarín (izq.) y Popular (der.) al día siguiente de los hechos.

Esta falta de definición en las fotografías se hizo evidente incluso en las imágenes publicadas por los principales periódicos al día siguiente, donde a pesar de haber utilizado cámaras profesionales con importantes teleobjetivos, apenas se aprecia una mancha borrosa o un punto brillante.

A pesar de lo masivo del avistamiento, una de las falencias que posee el caso a nivel documental, es la ausencia de informes detallados de observación y seguimiento del objeto, lo que dificultó enormemente la reconstrucción precisa de los hechos. No obstante, existen honorables excepciones que vale la pena mencionar. Se trata de algunos afortunados aficionados a la astronomía que movidos por la genuina curiosidad y munidos del instrumental adecuado, pudieron obtener los testimonios más precisos y las imágenes mas espectaculares de esa jornada. 

http://stratocat.com.ar/artics/1709/imgs/melvern.jpg
Imagen obtenida por Federico Melvern publicada en las ediciones N° 138 y 149 de la Revista CUARTA DIMENSION. Si bien la misma no posee una definicion buena es posible apreciar la impresionante columna luminosa aparentemente ubicada por encima del objeto.

Una de las imágenes del objeto, fue justamente obtenida por un astrónomo aficionado: Federico Melvern, residente de la localidad de Lomas de Zamora (sur del Gran Buenos Aires) quien a través de un telescopio Questar de 7 pulgadas de diámetro (reflector) adosado a una cámara Nikkon F con película Fuji de 1600 ASAs, obtuvo una fotografía.

Como vemos la imagen presenta poca definición, pero aun así nos permite advertir uno de los elementos que le darían especial misterio al caso: una inmensa "columna luminosa" que el objeto presenta en su parte superior, y que según testimonios de diversos testigos poseía una iridiscencia muy particular, similar a la de la soldadura autógena. Aun así, no se podía afirmar en forma concluyente que dicha columna no fuera más que un efecto de refracción de los rayos del sol.

http://stratocat.com.ar/artics/1709/imgs/cd138-07.jpg
Dibujo efectuado por el Astronomo amateur Hugo Filori y publicado en las ediciones N° 138 y 149 de la Revista CUARTA DIMENSION

En el mismo sentido que el anterior, el tambien astrónomo Hugo Filori efectuó una detallada observación del misterioso visitante, por espacio de una hora, desde su casa ubicada en la localidad de Don Bosco, tambien al sur de la capital argentina. Así Filori nos entrega una minuciosa descripción gráfica de las diferentes particularidades del objeto y su comportamiento. Estas apreciaciones se vuelcan en el esquema que podemos apreciar, publicado al igual que la imagen de Melvern en la revista Cuarta Dimensión.

Otro testimonio de importancia se lo debemos a la detallada crónica de observación efectuada por Ricardo Gómez, quien gracias a su afición desde joven por la astronomía, tuvo la oportunidad ese día de observar el objeto con prismáticos y además con un telescopio de 10 cm de espejo de su propiedad al que le aplicó diferentes oculares, posibilitándole una visión con 30, 90 y 220 aumentos, a lo largo de las casi 4 horas y 40 minutos (desde la 8.45 a las 13.30 horas) que el objeto permaneció en el campo visual de su improvisada atalaya ubicada en 12vo. piso en el barrio de Lugano I y II (suroeste de la Capital Federal).

Cabe destacar que además de ser minucioso y completo, el informe -según su autor- fue redactado minutos después de finalizado el avistamiento por lo cual posee un valor documental doblemente importante al estar libre de agregados y elaboraciones posteriores al hecho.

Por su extensión y debido a que ese informe se encuentra publicado en internet (ver anexo documental), no tiene sentido volcar su contenido aquí.

Algunas singularidades

En las más de 12 horas que el objeto estuvo a la vista, fueron especialmente notables la ausencia de movimientos bruscos, cambios de trayectoria, u otro comportamiento anómalo en su desplazamiento. Claramente poseía una evolución uniforme y constante y solamente presentaba en ocasiones un suave bamboleo hacia los lados. Por ello no es extraño que los primeros intentos de explicación se centraran en la posibilidad de que fuera algún tipo de globo.

Sin embargo, para agregar más confusión, su aspecto distaba bastante de parecerse a los "globos sondas" utilizados casi a diario por los centros meteorológicos de todo el mundo, pues su forma, su prolongada duración a la vista, su gran visibilidad y esa misteriosa "columna de luz" presente en las imágenes más detalladas, desafiaban todo lo conocido sobre dichos balones.

Tanto si estabamos frente a un OVNI como frente a un globo, el artefacto presentaba características absolutamente inusuales. 

http://stratocat.com.ar/artics/1709/17902.htm

Continuará...

lunes, 21 de febrero de 2011

Vida extraterrestre y los ovnis: 'creyentes' top 10
Investigación de la NASA ha encontrado que la mitad de todas las estrellas en el universo tienen planetas como la Tierra orbitando a su alrededor, levantando nuevas esperanzas de encontrar vida extraterrestre.
 
Numerous scientists and politicians have stated their belief in the existence of aliens and UFOs

Numerosas personalidades, desde eminentes científicos a políticos, han manifestado su creencia en la existencia de formas de vida extraterrestre y los ovnis. Aquí damos un vistazo a algunas de las más notables:

1. Profesor Stephen Hawking

El año pasado, el venerado físico y cosmólogo sugirió que los extraterrestres existen, pero es casi seguro que los seres humanos deben tomar medidas para evitar buscarlos. 

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Él dijo: "Para mi cerebro matemático, los números sólo me hacen pensar en extraterrestres perfectamente racionales. El verdadero reto es trabajar en lo que realmente los extraterrestres podrían ser. "


"Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente puede convertirse en algo que no te quisieras encontrar.


"Me imagino que pueden existir naves masivas que puedan haber agotado todos los recursos de su planeta de origen. Tales alienígenas avanzados tal vez se convertirían en nómadas, en la búsqueda de planetas que pudieran conquistar y colonizar si lograran alcanzarlos. "


2. Lord Rees 
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El astrónomo real dijo el año pasado que creía que los extraterrestres también pueden existir, y advirtió que podrían resultar que estén más allá de la comprensión humana.
 
"Sospecho que puede haber vida e inteligencia en diversas formas que no podemos concebir", dijo. "Así como un chimpancé no puede entender la teoría cuántica, podrían haber aspectos de la realidad que estén más allá de la capacidad de comprensión de nuestros cerebros", agregó.
 
3. Lachezar Filipov 

Científicos del gobierno búlgaro del Instituto de Investigación del Espacio del Instituto afirmaron hace dos años que ya estaban en contacto con vida extraterrestre. 
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Alegaron que los expertos estaban tratando de descifrar un complejo conjunto de símbolos que se les envió, después de enviar a los extraterrestres una lista de 30 preguntas.
 
El Sr. Filipov, subdirector del Instituto de Investigaciones Espaciales de la Academia Búlgara de Ciencias, reveló que los investigadores del centro estaban analizando 150 círculos de las cosechas de todo el mundo, que creen que responden a las preguntas. 

"Los extraterrestres están a nuestro alrededor, y nos están mirando todo el tiempo", dijo Filipov.

 
"Ellos no son hostiles hacia nosotros, más bien, nos quieren ayudar, pero no hemos crecido lo suficiente como para establecer contacto directo con ellos."
 
4. Edgar Mitchell   

El ex astronauta de la NASA afirmó en 2009 que la vida extraterrestre existe, pero que el gobierno de EE.UU. estaba encubriendo las pruebas.
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El Sr. Mitchell, que fue a la Luna en 1971 como parte de la misión Apolo 14, hizo las afirmaciones en una charla de la quinta edición de la  X-Conferencia -una reunión de aquellos que creen en los ovnis y otras formas de vida. 

También dijo que había tratado de investigar el 'Incidente Roswell' de 1947, que algunos creen que fue el aterrizaje forzoso de un OVNI, pero que había sido frustrado por las autoridades militares. 

Él dijo: "No estamos solos. Nuestro destino, en mi opinión, y puede ser que también empiece a trabajar en ello, es formar parte de la comunidad planetaria ... Tenemos que estar dispuestos a ir más allá de nuestro planeta y más allá de nuestro sistema solar para averiguar lo que realmente está pasando allá afuera. 

"Instó a los que dudan: Lean los libros, lean las tradiciones, empiecen a entender lo que realmente ha estado sucediendo porque realmente no hay duda de que estamos siendo visitados.
 
"El universo en que vivimos es mucho más maravilloso, emocionante, complejo y de largo alcance de lo que hemos sido capaces de conocer hasta este punto en el tiempo."
 
5. Jimmy Carter
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El Presidente de los EE.UU. desde 1976 hasta 1980, prometió durante la campaña presidencial que iba a hacer públicos todos los documentos sobre ovnis si era elegido.  

Él dijo: "No me río más de la gente cuando dicen que han visto ovnis. Porque he visto uno yo mismo.".
 
6. El general Douglas MacArthur 
 
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El soldado de Corea y de la Segunda Guerra Mundial, dijo en 1955 que "la próxima guerra será una guerra interplanetaria. Las naciones de la tierra algún día tendrán que hacer un frente común contra el ataque de gente de otros planetas. La política del futuro será cósmica, o interplanetaria ". 

7. Monseñor Corrado Balducci 
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El teólogo del Vaticano dijo: "el contacto extraterrestre es un fenómeno real, el Vaticano está recibiendo mucha información acerca de los extraterrestres y de sus contactos con los seres humanos desde sus embajadas en varios países, como México, Chile y Venezuela."


8. Mariscal Jefe del Aire Dowding
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/7/7c/Hugh_Dowding.jpg/300px-Hugh_Dowding.jpg
 
El comandante de los cazas de la RAF durante la Batalla de Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial dijo una vez sobre los OVNIs: "Estoy convencido de que estos objetos existen y que no son fabricados por ninguna de las naciones en la Tierra." 

9. Ronald Reagan
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El Presidente de los EE.UU. desde 1980 hasta 1988, afirmó que había visto un OVNI.  

Él dijo: "Miré por la ventana y ví una luz blanca que estaba zigzagueando alrededor. Fuí al piloto y le dije:.." ¿Has visto alguna vez algo así? ' Él se sorprendió y dijo: '¡No! ". Y yo le dije: 'Vamos a seguirlo!" Lo seguimos durante varios minutos. Era una luz blanca brillante. Lo seguimos a Bakersfield, y de pronto ante nuestro asombro se fue hacia arriba en los cielos. Cuando me bajé del avión le conté todo a Nancy. "
 
10. Mijaíl Gorbachov
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El último jefe de Estado de la URSS dijo: "El fenómeno de los ovnis existe y  debe ser tratado en serio". 









http://www.telegraph.co.uk/news/newstopics/howaboutthat/ufo/8337299/Alien-life-and-UFOs-10-top-believers.html
Modificado por orbitaceromendoza