miércoles, 28 de julio de 2021

El gaucho que tuvo su momento de fama en un canal internacional por un “contacto” extraterrestre

El gaucho que tuvo su momento de fama en un canal internacional por un “contacto” extraterrestre
Cuando tenía 12 años, Juan Oscar Pérez, de la zona rural de Venado Tuerto, dijo haber vivido una experiencia con “seres”. Su caso recorrió el mundo y ahora formó parte de un documental en History.


Juan Oscar Pérez en el documental de History "El niño del linaje sagrado".


“Hay quienes podrían poseer un legado que los transporte a un lugar increíble, incluso, sin desearlo ¿Quiénes son estas personas?”, así es como el canal History presenta la historia de Juan Oscar Pérez, un gaucho y trabajador rural de Venado Tuerto que, de niño, a fines de los años 70 dijo haber sido testigo de un suceso OVNI. Su relato recorrió el mundo, formó parte de un documental, llegó a medios internacionales y ahora el canal propiedad de A&E Networks emitió su relato como uno de los “encuentros cercanos más extraordinarios de la historia registrada”. A pesar de la fama que le dio contar su vivencia, para el venadense se trató de una experiencia traumática que marcó su vida y le convirtió en un ser solitario y atormentado.

“Yo quería hacer otra cosa, a mí me encanta pintar y dibujar, pero después de los 12 años me cambió la vida, lo que me pasó es algo que hasta el día de hoy no puedo entender”, dijo Pérez en diálogo con LA NACION.

El hombre contó que cuando tenía 12 años y vivía con sus padres y sus dos hermanos en la estancia “La Victoria”, ubicada a siete kilómetros de Venado Tuerto, en una madrugada de fuerte neblina cabalgaba por el campo en busca de la tropilla, cuando se topó con lo que él creyó era una casilla de tractoristas. “Yo había escuchado que iban a traer tractores para arar los campos y como los quería ver de cerca obligué a mi caballo, que se había empacado, a acercarnos”, relató.


Juan Pérez a los 14 años junto a su padre, su hermano más chico, el famoso astrofísico Jacques Vallée y un investigador.


Cuando se aproximó y pudo ver con más detalle aquel objeto, se dio cuenta de que estaba frente algo extraño. “Era como una casilla, pero con una cúpula alta redonda, quise entrar. Se prendieron como unas luces de muchos colores y como el caballo tenía miedo lo até a una escalera enorme que salía, que recuerdo que era gris y estaba muy fría”, relató. Así fue como Juan ingresó a esa especie de nave donde conoció a lo que él llama “dos seres” que le cambiarían la vida.

“A partir de ahí anduve muy mal, no podía entender lo que me había sucedido, vivía con miedo y preguntándome por qué me había pasado eso a mí. Cuando lo contaba se reían, no me creían, entonces decidí callar”, confesó. Hasta que años más tarde el caso llegó a oídos del psiquiatra rosarino Néstor Berlanda, quien se puso en contacto con Juan y, tal como el cuenta en el documental de History, durante años trabajó a partir de regresiones mentales para intentar reconstruir y comprender lo que había ocurrido aquella noche.

El especialista, que también participó en el video recientemente emitido, le dijo a El Ciudadano que después de arduos estudios “se descartaron patologías psiquiátricas en Juan y que no había sufrido un brote psicótico en su adolescencia cuando aseguró haber visto una nave espacial”.

Sin embargo, él seguía sumido en el miedo y en la soledad. “Siempre anduve escapando. Es algo que hasta el día de hoy no puedo entender”, contó a este medio.

Su vida tuvo un nuevo giro cuando apareció el cineasta argentino Alan Stivelman, que quiso mostrar su historia y convertirla en el documental “Testigo de otro mundo”, con la ayuda del famoso astrofísico Jacques Vallée, en 2018. Con su caso convertido en película, Juan se hizo famoso y su historia llegó a publicarse en diarios de otros países como El País y El Mundo de España.

Este año, a principio de julio volvió a ser noticia cuando History Channel emitió un breve video contando su historia en el que participan, además de Juan y el psiquiatra, Débora Goldstern, la escritora y columnista de “Código Oculto” y Silvia Perez Simondini, directora del Museo del OVNI de Victoria.

El venadense, que actualmente vive de la caza y de la cría de pequeños animales, contó a LA NACION que recibió el llamado de un periodista del canal propiedad de A&E Networks que le consultó si podía contar su historia. “Me dijeron que si bien había muchos casos de este tipo, el mío sobresalía”, aseguró.

“Un día de verano vinieron al campo, tuvimos que ir a un terreno de atrás más tranquilos porque como siempre en el campo tenían problemas con el ruido de los animales porque los chancos gritaban y las gallinas cacareaban”, contó. Y entre risas agregó: “Igual después tuvimos que esperar a que caiga la helada porque también tenían problemas con los grillos. Uno que vivió toda la vida en el campo sabe que cuando cae el rocío los insectos vuelan y se callan”. Las cámaras se prendieron y una vez más contó su historia.

El encuentro

En el documental junto a Bernarda dan detalles del encuentro con lo que él llama “seres”. Cuenta que al ingresar a esa especie de casilla quedó frente a frente de uno ellos. Lo describe como alguien “muy grande”. Este desconocido estaba manipulando una especie de mesa en la cual había abierta “como una pantalla” en la que se proyectaba como una especie de mapa con triángulos y círculos.

En otro momento cuenta que la puerta se empezó a cerrar y él, por miedo a que su papá lo rete si el caballo se escapaba, se tiró de la “casilla”. Pero, como no se podía subir al caballo, le pidió ayuda al “ser más pequeño”. Detalló: “Yo le pedía que me alzara”. Al soltarse, el caballo salió corriendo.

Contó lo que le pasó al llegar a la casa: “Me pasé la mano por el brazo y, cuando miro, tenía como un tajo, como un labio para afuera, pero en lugar de salir sangre salía agua como una picadura de una víbora. Estuve mucho tiempo con la lastimadura abierta hasta que de un momento a otro se fue”. Su caballo murió al poco tiempo de ese suceso.



¿Será así?
La explicación de la ciencia a las abducciones de extraterrestres
Un grupo de investigadores rusos estudió a un grupo de personas para intentar aclarar los relatos de secuestros alienígenas.


Científicos rusos examinaron a 152 personas para investigar las historias de secuestros alienígenas y publicaron los extraordinarios resultados de la investigación.


Miles de personas alrededor del mundo aseguran haber sido secuestradas por alienígenas. Por esta razón, un equipo de científicos examinó a 152 individuos para investigar las historias de abducciones extraterrestres y publicó un estudio con las insólitas conclusiones.

Los investigadores manifestaron que los sueños lúcidos, en los que las personas son parcialmente conscientes y pueden controlar sus pensamientos oníricos durante el descanso, podrían explicar los relatos de secuestros alienígenas.


Los sueños lúcidos podrían explicar las historias de abducciones extraterrestres.


Los especialistas se preguntaron si algunos estados oníricos podrían provocar los sentimientos de terror y parálisis que sienten las personas en este tipo de abducciones. De esta manera, comenzaron con los experimentos en los sueños de los individuos para tratar de aportar pistas sobre las supuestas experiencias cercanas con extraterrestres.

Los expertos del Phase Research Center (PRC), un centro privado de Moscú que investiga los sueños lúcidos, llevaron a cabo las pruebas en 152 adultos que se autoidentificaban como soñadores lúcidos, y los instruyeron para que “encontraran o invocaran extraterrestres u OVNIs” durante el estado de consciencia.

Según la revista International Journal of Dream Research, los científicos incitaron a los voluntarios a soñar con encuentros con extraterrestres u objetos voladores no identificados, y descubrieron que varios durmientes informaron sobre sueños, que se asemejaban a las descripciones reales de supuestas abducciones alienígenas.

Durante los sueños lúcidos, los individuos son conscientes de que están soñando y pueden utilizar esa conciencia para manipular lo que sucede dentro del sueño. Alrededor del 55% de las personas experimenta sueños lúcidos una o más veces en su vida, y el 23% tiene sueños lúcidos al menos una vez al mes, según un estudio publicado en la revista Consciousness and Cognition.


Algunos de los voluntarios que vieron OVNIs en los sueños lúcidos, describieron haber sido introducidos en una nave espacial.


En su estudio, los investigadores rusos descubrieron que 114 de los participantes aseguraron haber soñado con algún tipo de interacción exitosa con un extraterrestre. El 61% de los participantes describió un encuentro con alienígenas que se parecían a los extraterrestres de las novelas y películas de ciencia ficción, mientras que el 19% se encontró con seres que “parecían personas normales”.

Una voluntaria manifestó haber visto “hombres pequeños de piel azul, con cabezas de gran tamaño y ojos enormes y saltones”. Y cuando los alienígenas la invitaron a subir a su nave espacial, la cegó “una luz muy brillante, como la de un reflector”. “Mi visión desapareció y me sentí mareada y ligera”, informó la mujer.

Otro participante declaró que soñó que estaba acostado en su cama cuando sintió que lo “arrastraban a algún lugar”, y terminó en una habitación con la presencia de una silueta blanca que le metía la mano en el pecho y empezaba a “hacer algo adentro del cuerpo con herramientas”.

En el 26% de los encuentros que tuvieron los soñadores lúcidos se produjeron conversaciones con extraterrestres, y el 12% de los participantes hablaron con alienígenas e interactuaron con ellos de forma física. Los OVNIs aparecieron en el 28% de los encuentros, y el 10% de los voluntarios que vieron OVNIs, describieron haber sido introducidos en una nave espacial.


En los encuentros, los soñadores aseguraron que hablaron con alienígenas e interactuaron con ellos de forma física.


De los participantes que describieron sus encuentros como “realistas”, el 24% experimentó parálisis y miedo intenso, emociones que suelen acompañar a los informes de supuestas abducciones alienígenas.

Los investigadores concluyeron que aunque los individuos que describen haber sido secuestrados por extraterrestres podrían creer que las situaciones que experimentaron fueron reales, probablemente estaban percibiendo un encuentro con alienígenas mientras transitaban un sueño lúcido.

“Los sentimientos de parálisis, miedo e impotencia en los sueños vívidos pueden ser tan poderosos que desdibujan la línea que separa los sueños de la realidad, por lo que no es de extrañar que las personas que pueden haber estado soñando sin saberlo insistan en que realmente se encontraron con extraterrestres que los secuestraron y los transportaron a OVNIs”, sostuvo Michael Raduga, fundador del PRC y autor principal del estudio.



martes, 27 de julio de 2021

El incidente del OVNI de Snake River Canyon de 1947

EE.UU.
El incidente del OVNI de Snake River Canyon de 1947
por Marcus Lowth


Crédito: ufoinsight.com

Cualquier persona interesada en la historia de los OVNIs sabrá que 1947, al menos oficialmente, marca el comienzo de la "era moderna" en la línea de tiempo de los OVNIs, principalmente debido a la caída de Roswell y el aparente encubrimiento que tuvo lugar en los meses y años posteriores.

Sin embargo, la primavera y el verano de 1947 aparentemente estaban inundados de avistamientos de discos extraños, casi accidentes y persecuciones aéreas de alta velocidad. Si hay una conexión entre todos o no, queda abierto al debate.

El incidente que examinaremos aquí tuvo lugar alrededor de seis semanas después del incidente de Roswell en el estado de Idaho. Recuerde, dado que no había Internet o incluso televisores (al menos en la mayoría de los hogares) en esta etapa, las noticias no viajaban tan rápido como lo hacen hoy. Y en muchos lugares de agricultura rural, incluso los periódicos diarios no formaban parte de la vida de muchas personas, ciertamente no a nivel nacional.

En resumen, dado que los militares ya se habían retirado de los medios de comunicación, quienes se habían trasladado a otras cosas, hay pocas posibilidades de que el testigo, en este caso, haya sido influenciado por los eventos en Nuevo México, que para todos los efectos y propósitos era otro mundo lejos de las tierras de cultivo de Idaho.

Dadas las similitudes de las naves involucradas, tanto en la descripción como en la maniobrabilidad, la ventana ajustada en la que se desarrollaron estos incidentes, así como el aumento de avistamientos similares y las afirmaciones de conspiración que seguirían, parecería que ciertamente se estaba desarrollando algo de importancia sobre los Estados Unidos durante este tiempo, así como otras partes del planeta. Y lo que es más, las consecuencias de esas acciones en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial parecerían ser de tan largo alcance que todavía tenemos sentido en la actualidad.

Un disco brillante bajo un "control más rápido que los reflejos del hombre"

En la tarde del 13 de agosto de 1947, el criador de truchas, A.C.Urie, junto con sus dos hijos pequeños, Billy de 10 años y Keith de 8 años, presenciarían un evento diferente a cualquier otro antes o después.

Urie operaba la granja de truchas Auger Falls cuyas aguas atravesaban el cañón del río Snake. En el día de este verano, alrededor de la 1 pm, los dos hijos de Urie cruzaban el agua en un pequeño bote desde el lado norte del río. No podía entender lo que los mantenía, ya que ambos tenían la experiencia suficiente para controlar el barco. Se dirigió a la orilla del río, mirando hacia el agua.


Crédito: ufoinsight.com

A partir de ahí, tuvo una "vista de primer plano del platillo volador", ya que pasó rápidamente a 100 millas por hora y a una altitud de unos 75 pies de la superficie del Cañón. Urie explicaría que tanto él como sus hijos vieron la nave en forma de disco desde sus diferentes ángulos.

Él diría que se movió en simpatía con la superficie debajo de ella:

… Arriba y abajo sobre las colinas y huecos a una velocidad que indica algún tipo de control más rápido que los reflejos del hombre!

Además, declararía que utilizaría "energía atómica" y, quizás lo más importante, emitiría un sonido "oscilante". Las palabras exactas que Urie usaría para describir la forma de la nave eran como "un molde para pastel invertido" o un "sombrero de paja comprimido" que tenía alrededor de 20 pies de largo, así como alrededor de 10 pies de altura y ancho.

Continuó observando la brillante nave de otro mundo mientras se alejaba rápidamente de la línea de visión de él y de sus hijos.

Involucrado en una situación de "platillo volador"

No muy seguro de lo que había visto, Urie estaba más que consciente de que algo diferente había sucedido. De hecho, incluso en ese momento, creía que estaba involucrado en una de esas situaciones de "platillo volador".

Cuando más tarde lo presionaron si realmente creía haber visto un "platillo volador", declararía sin rodeos:

Conozco a varias personas que los han visto. ¡Y sé que no solo están imaginando ver estas cosas o tratando de poner sus nombres en el periódico!

Si bien él no era un "creyente" en tales cosas antes, el hecho de haber visto tal nave con sus propios ojos había cambiado de opinión por completo. De sus dos hijos pequeños, él afirmaría que estaban "asustados e inquietos" durante el incidente, aunque se mantuvieron tranquilos durante todo el tiempo, cada uno con su propio informe detallado.

Finalmente, más de tres décadas después del avistamiento, J. Allen Hynek escribiría que era casi seguro que los Uries eran sinceros en su relato. Y lo que es más, como veremos en breve, el número de avistamientos en el momento de una naturaleza muy similar es solo un testimonio más de esto.

Aún más, aunque ya había tres testigos de este avistamiento, cerca había varios otros testigos que, al menos en circunstancias, corroborarían el avistamiento.

"... ¡Hay algo en el aire!"

Más temprano esa misma mañana, alrededor de las 9:30 a.m., el comisionado del condado de Twin Falls, L.W. Hawkins, fue testigo de dos "objetos circulares" rozando la superficie sobre la presa de salmón. Curiosamente, y de manera similar a la descripción emitida por Urie de un ruido "silbante", Hawkins afirmó que lo que primero lo alertó de que algo fuera de lo normal que ocurría esa mañana era un sonido similar a un motor desde arriba.

Parecía que los dos objetos estaban hechos de algo extremadamente brillante, posiblemente de metal, por la forma en que reflejaban el sol de la mañana. También viajaron a una velocidad más rápida que cualquier avión que haya presenciado antes.

Sin embargo, fue su respuesta cuando se le pidió que explicara lo que había presenciado lo que quizás sea más revelador. Se negaría a hacerlo, aparte de decir:

... ¡Hay algo en el aire!

Ciertamente parecería que lo había. Y si bien sabemos que los avistamientos de OVNIs comenzaron a suceder en todo Estados Unidos desde principios del verano de 1947, donde explotarían posiblemente en la primera oleada de OVNIs de la era moderna de los OVNIs después del incidente de Mantell en enero de 1948, solo unas semanas antes, en la noche del Día de la Independencia, nada menos, otros avistamientos se desarrollarían en los cielos de Idaho. Y lo que es más, sucedería solo una semana después del avistamiento de Kenneth Arnold.

Día de la Independencia, 1947

En la noche del 4 de julio de 1947 en el aeropuerto de Boise, el capitán Emil Smith preparó el vuelo 105 de United para el despegue rumbo a Seattle, Washington. El avión salió de la pista exactamente a las 9:04 pm. Ocho minutos después a las 9:12 pm, el avión se dirigió hacia la ciudad de Emmett. Un extraño objeto brillante entró en la vista del copiloto Ralph Stevens.

Los dos hombres observaron estas extrañas naves, cinco en total, desde la relativa seguridad de la cabina. Pronto se dieron cuenta de que no tenían alas ni cola. Y como definitivamente no eran helicópteros, no sabían lo que podrían ser estas extrañas e intrigantes naves.


Crédito: ufoinsight.com

Los hombres le pedirían a una de las azafatas que entrara en la cabina. Entonces ella podría dar una tercera opinión. Los tres mirarían los objetos durante varios minutos más. Luego se pusieron en contacto con su torre de control más cercana para obtener más información. Mientras lo hacían, los cinco objetos se aceleraron repentinamente y desaparecieron en el cielo nocturno.

El cielo en sí estaba perfectamente despejado, sin nubes ni formaciones que pudieran confundirse con objetos sólidos. El hecho de que los hayan observado durante varios minutos solo les confirmó que lo que estaban viendo eran objetos sólidos y no una extraña ilusión óptica.

Una nave en forma de disco con una "aspereza" al exterior

De hecho, quizás debido a los varios momentos que los pilotos y la azafata tomaron para observar los objetos, pudieron dar una descripción relativamente detallada de ellos, a pesar de la oscuridad del cielo nocturno.

Por ejemplo, había una "rugosidad" muy distinta en el exterior de la nave. La forma general, sin embargo, definitivamente no era una de un "avión convencional". Según el informe, las naves eran "planas en la parte inferior y redondeadas en la parte superior", al igual que muchas otras naves en forma de disco que fueron avistadas e informadas a fines de la década de 1940.

Además, aunque era difícil tener una idea exacta de la distancia de la nave (para estimar su tamaño real), la impresión general era que cada una de ellas era "mucho más grande" que cualquiera de los aviones disponibles para el gobierno estadounidense, militar o público.

Sin embargo, aún más extraño fue el hecho de que una segunda formación de estas extrañas naves aparecería casi inmediatamente después de que el primer grupo hubiera desaparecido, como si hubiera salido de la nada. Esta vez, sin embargo, había cuatro objetos. Tres de ellos juntos como antes, mientras que el cuarto estaba a un lado. Se moverían, con esta sola nave manteniendo su distancia del grupo. Esto parecía como si fuera el líder.

A diferencia del primer grupo, estas naves simplemente pasaron el avión de United a una velocidad vertiginosa. Y desapareció tan rápido como habían llegado.

"¡Creeré en esos discos cuando los vea!"

Había algo que hacía que el avistamiento fuera aún más conmovedor. Al menos para el Capitán Smith y la tripulación. De antemano, habían hablado sobre el avistamiento de Arnold, que era noticia nacional la semana anterior. Según las historias en los periódicos de las cuales el propio Smith era ahora testigo, se afirmó que el capitán había dicho a los miembros de su tripulación que "creería en esos discos" cuando los "viera".

Sin embargo, por su propia admisión, fue mucho más abierto e interesado en el tema después del encuentro. No "especularía públicamente" sobre cuáles podrían haber sido los objetos. O de dónde pueden haber venido.

Sin embargo, la cantidad de detalles que resuena en simpatía con el relato anterior, sin duda, salta a la vista. Ciertamente no sería una gran extensión de la imaginación pensar que la inteligencia detrás de los avistamientos fuera la misma.

Por cierto, el Capitán Smith es universalmente un testigo muy creíble y no alguien propenso a la exageración. ¿Podría haber sido que el avistamiento de la tripulación del vuelo 105 de United fue el mismo que el objeto presenciado por la familia Urie?

Además, hubo varios otros avistamientos del Estado de las Gemas en el verano de 1947.

Avistamientos diarios de OVNIs en Idaho

Por ejemplo, la noche anterior el 3 de julio en la ciudad de Dishman, la Sra. Johnson, junto con otras nueve personas, informaría sobre ocho objetos que descendían del cielo y aterrizaban en la ladera de una montaña cerca del río St. Joe.

Según las declaraciones de los testigos, las naves inicialmente viajaban extremadamente rápido. Luego se detendrían repentinamente en el destino de aterrizaje deseado. Cuando descendieron, lo hicieron de una manera similar a una hoja que cae.

Curiosamente, un informe del avistamiento iría a la cercana Base Aérea del Ejército de Spokane. Esto resultaría en el lanzamiento de varios aviones militares. Sin embargo, no se producirían más avistamientos o intercepciones. Aún más extraño, no hubo entrevistas de seguimiento con los testigos por parte de nadie de la base militar.

Varias noches antes llegó otro avistamiento.

En la tarde del 30 de junio de 1947, justo después de la 1:30 p.m., en la pequeña ciudad de Moscow, Idaho, siete personas diferentes presenciaron un "disco plano y brillante". Se movería a través del claro cielo azul. Uno de los testigos, Frank Lark, diría que vio claramente que la nave se movía extremadamente rápido "por encima del nivel de la nube". Otro testigo, una vecina, la Sra. Hellman, declararía:

¡No era un avión! ¡Sabemos cómo se ve un avión!

Al día siguiente, otro nuevo avistamiento llegaría a los periódicos de Idaho.

¿Qué estaba pasando en Estados Unidos en el verano de 1947?

El 1 de julio en Twin Falls, alrededor de diez "discos voladores" se moverían por el cielo en una estrecha formación en V. Dos personas presenciarían el incidente surrealista, los guardabosques, Hunter Nelson y Walter Nicholson.

Los hombres estaban marcando árboles listos para el equipo que los seguiría. Notarían un sonido como un "zumbido" proveniente de encima de ellos. Cuando ambos hombres volvieron su atención hacia arriba, pudieron ver los objetos brillantes. Permanecieron a la vista durante aproximadamente un minuto antes de desaparecer en la distancia.

Cada uno de los hombres tenía experiencia en el área. Y así, estábamos acostumbrados a la gran cantidad de aviones que volaban regularmente sobre el bosque. Descartarían la noción de que los objetos eran un escuadrón de aviones de combate. O alguna otra aeronave convencional.

En total, más de 80 avistamientos de OVNIs aparecerían en los periódicos de todo el estado de Idaho durante el verano de 1947. Tenemos que preguntarnos cuántos informes más no recibieron publicidad. Y aún más, ¿cuántos avistamientos ni siquiera tendrían informes? Y, en última instancia, ¿compartió la gran cantidad de avistamientos de OVNIs en el estado de la gema una conexión con la abundancia de avistamientos que ocurren en todo Estados Unidos?




Modificado por orbitaceromendoza

Es hora de que Japón tome en serio el intercambio de Inteligencia sobre los OVNIs

Es hora de que Japón tome en serio el intercambio de Inteligencia sobre los OVNIs
Con los humanos probablemente bajo amenaza, Tokio necesita poner sus ojos en el cielo.
por Hiroyuki Akita


La gente mira el cielo nocturno con gafas de visión nocturna durante una gira OVNI en el desierto a las afueras de Sedona, en el estado estadounidense de Arizona. © Reuters


Atrás quedaron los días en que las historias de OVNIs eran descartadas como pseudociencia chiflada. Hoy, son un campo emergente de debate sobre políticas públicas.

Un informe reciente de EE. UU. sobre objetos voladores no identificados, o lo que la comunidad de inteligencia llama fenómenos aéreos no identificados (UAP), ha llevado estos misteriosos avistamientos al ámbito de una seria discusión sobre seguridad nacional.

Las potencias del mundo deben tomar nota. Japón y los aliados europeos de EE. UU. deberían trabajar para compartir información sobre los UAP para aprender más sobre ellos y evaluar los posibles riesgos de seguridad.

El informe publicado el 25 de junio por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional examina 144 incidentes de UAP recopilados desde 2004, principalmente por los militares de Estados Unidos. La mayoría de ellos son de los últimos dos años.

Para muchos lectores, el documento de nueve páginas planteó más preguntas de las que respondió. De los 144 avistamientos de UAP reportados, el grupo de trabajo del Pentágono que examinó los episodios pudo ofrecer una explicación razonable para un solo caso, identificado como "un gran globo desinflado". El resto permanece sin explicación.

En 18 incidentes, se observaron patrones de movimiento o características de vuelo inusuales de UAP. "Algunos UAP parecían permanecer estacionarios con vientos en altura, moverse contra el viento, maniobrar abruptamente o moverse a una velocidad considerable, sin medios de propulsión discernibles", según el informe. También hay 11 informes de cuasi accidentes entre la aeronave de observación y un UAP.

El informe se basa en el trabajo de la Fuerza de Tarea de Fenómenos Aéreos No Identificados del Departamento de Defensa, establecida en agosto de 2020 en respuesta a una serie de avistamientos de UAP en los últimos años. De un vistazo, el documento parece ser una fiesta para los creyentes de los OVNIs y los teóricos de la conspiración. Pero lejos de ser eso, refleja el creciente interés por estos fenómenos entre los responsables políticos estadounidenses.

Después de la publicación del informe, algunos legisladores y expertos en seguridad estadounidenses pidieron redoblar los esfuerzos para determinar la verdad detrás de los UAP. "Estados Unidos debe ser capaz de comprender y mitigar las amenazas" que plantea los UAP, dijo el senador Mark Warner, un demócrata de Virginia que se desempeña como presidente del Comité Senatorial Selecto de Inteligencia.

El senador republicano Marco Rubio, de Florida, estuvo de acuerdo y dijo: "El Departamento de Defensa y la comunidad de inteligencia tienen mucho trabajo por hacer antes de que podamos realmente entender si estas amenazas aéreas representan un problema de seguridad nacional serio".

El Pentágono está dispuesto a responder a tales llamadas. A fines de junio, la subsecretaria de Defensa Kathleen Hicks ordenó a la Oficina del Subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad que desarrollara un plan para formalizar las actividades del Grupo de Trabajo de los UAP.

Un experto en seguridad de EE. UU. con conocimiento de las discusiones sobre este tema en la administración Biden dijo que los funcionarios civiles y militares están principalmente preocupados de que algunos avistamientos aéreos puedan estar vinculados a países extranjeros o grupos hostiles a EE. UU.

Esta es una amenaza más palpable que la invasión de extraterrestres. Incluso si existe vida inteligente en otras partes del vasto universo, las enormes distancias involucradas hacen que sea poco probable que tales seres estén visitando la Tierra a un ritmo cercano al ritmo de los avistamientos de los UAP informados.

El profesor Hitoshi Murayama, un conocido físico teórico de partículas que enseña en la Universidad de California, en Berkley, explicó:

"Se cree que cualquier planeta con un entorno similar al de la Tierra está al menos a unos cuatro años luz de distancia de nosotros", dijo Murayama.

"Viajar entre un planeta así y la Tierra llevaría un tiempo increíblemente largo incluso con tecnología extremadamente sofisticada", dijo. "Si los visitantes extraterrestres están involucrados [en cualquiera de los UAP], es difícil entender cómo viajan a la Tierra con tanta frecuencia".

Las naves espaciales terrestres existentes tardarían unos 30.000 años en viajar a un planeta a cuatro años luz de distancia. Incluso para civilizaciones con tecnología mucho más avanzada, la distancia sería un obstáculo abrumador. Estos supuestos científicos apoyan la opinión de que los UAP son de origen humano. Si es así, al menos algunos de los avistamientos pueden involucrar tecnología desconocida altamente avanzada de países como Rusia o China, posiblemente representando una seria amenaza a la seguridad de los EE. UU.

Múltiples expertos militares advierten que los objetos capaces de las características de vuelo de otro mundo reportados en algunos UAP se usaron con fines militares, interceptarlos o rastrearlos con sistemas de armas existentes sería casi imposible. Algunos informes UAP de las fuerzas estadounidenses exhiben capacidades de sigilo de alto nivel que desafían la detección del radar.

El informe menciona la posibilidad de "tecnologías desplegadas por China, Rusia, otra nación o una entidad no gubernamental". Pero admite que no hay pruebas sólidas que respalden tales afirmaciones.

El informe también sugiere que algunas observaciones de UAP podrían atribuirse a programas clasificados emprendidos por el gobierno o la industria de los EE. UU. Sin embargo, si este es el caso, dichos programas se han llevado a cabo sin el conocimiento de los principales funcionarios de inteligencia y defensa de EE. UU.

El informe no descarta necesariamente la participación de visitantes extraterrestres. Christopher Mellon, ex subsecretario adjunto de defensa para inteligencia durante las administraciones de Clinton y George W. Bush, abogó por tomar en serio la teoría alienígena en una publicación de blog sobre el informe de los UAP.

"En mi opinión, los hallazgos del informe de los UAP refuerzan el caso de la hipótesis alienígena al socavar las principales alternativas y proporcionar ejemplos de capacidades que no podemos emular o incluso comprender", dijo Mellon.

El tema también debería levantar banderas rojas de seguridad para Japón y otros aliados de Estados Unidos que dependen de los militares estadounidenses para su defensa. Cualquier tecnología desconocida para los EE. UU. que desafíe las respuestas de sus militares, ya sea de origen humano o extraterrestre, podría representar una seria amenaza potencial.

Es esencial una cooperación más estrecha entre los EE. UU. y sus aliados para compartir y estudiar los avistamientos de UAP. La mayoría de los 144 episodios de UAP cubiertos por el informe ocurrieron en el espacio aéreo de EE. UU. o sus alrededores.

Si un estado o grupo extranjero está desarrollando armas avanzadas, es probable que realice más pruebas en otras partes del mundo en lugar de arriesgarse a exponer su trabajo a los estadounidenses. Si Rusia o China estuvieran involucrados, Japón podría estar en una mejor posición geográfica que Estados Unidos para recopilar información sobre la tecnología.

Japón está comenzando a dar una mínima respuesta al desafío. En septiembre pasado, un mes después de que Estados Unidos estableciera el Grupo de Trabajo de los UAP, el entonces secretario de Defensa, Taro Kono, emitió una orden inusual a las Fuerzas de Autodefensa para que tomaran registros visuales y analizaran tales avistamientos.

Durante su reunión el verano pasado con el entonces Secretario de Defensa estadounidense Mark Esper, Kono planteó el tema y acordó con el jefe del Pentágono compartir información.

Viajar al espacio se ha convertido en algo entre los multimillonarios del mundo. Este mes, el fundador de Virgin Group, Richard Branson, viajó al espacio a bordo de un cohete que ayudó a financiar, seguido menos de dos semanas después por el fundador de Amazon.com, Jeff Bezos.

Pero los humanos solo conocen una parte del vasto universo. Si bien los legisladores y los medios de comunicación nunca deberían alimentar las teorías de conspiración extraterrestre, el informe de los EE. UU. ha puesto fin al tabú de discutir los OVNIs en la esfera de las políticas públicas.



Modificado por orbitaceromendoza

lunes, 26 de julio de 2021

OVNIs y turismo: una extraña combinación en la estancia La Aurora de Salto

Uruguay
OVNIs y turismo: una extraña combinación en la estancia La Aurora de Salto
El investigador Martín Gamboa publicó un articulo sobre el fenómeno en la prestigiosa Revista Internacional de Antropología del Turismo. El docente lo explica con un enfoque académico.
por Andrés López Reilly


El mito de la estancia La Aurora, ubicada entre Salto y Paysandú, comenzó en la década de 1970. Foto: M. Gamboa.


Una noche a mediados de la década de 1970 un estanciero de Paysandú salió de su casa creyendo que el gallinero se estaba incendiando. Se dirigió con sus hijos hacia el lugar y vio que las aves estaban a salvo, pero alborotadas porque un viejo ombú estaba en llamas. Aparentemente, había un perro muerto y otras señas curiosas en el terreno, como un generador de electricidad quemado y un conjunto de cables retorcidos. Todo hacía suponer que la caída de un rayo había causado tal desorden. Pero, según narraron el hombre y sus hijos después, algo absolutamente fuera de lo normal había ocurrido: una fuerte luz pendular de unos tres metros de diámetro descendió del cielo para, segundos después, ascender verticalmente e introducirse en otra de mayores dimensiones con forma de triángulo isósceles. Se dice que mientras la luz se alejaba, ocurrió un apagón en la ciudad de Salto, ubicada a diez kilómetros de allí.

El estanciero, Ángel María Tonna, probablemente jamás imaginó que su propiedad, ubicada en el límite entre Paysandú y Salto, se transformaría pronto en una auténtica romería extraterrestre, que él mismo en cierta forma alimentó durante años junto a su familia. Y en la que todavía hoy muchos aseguran seguir viendo fenómenos inexplicables y platillos voladores.

Fallecido Ángel en 2004, su hijo Tulio Tonna narró a la radio El Espectador lo ocurrido aquella madrugada del 4 de febrero de 1976. “Aparecieron luces muy fuertes que nos producían quemaduras en los árboles, en los animales, en la gente. Eso fue lo que se vio. Y después, una luz muy, muy fuerte, que de noche iluminaba todos los establecimientos a la redonda. Y, bueno, la gente lo podía ver, los vecinos también, entonces era difícil tapar que eso sucediera ahí, porque todo el mundo lo estaba viendo”, comentó.

Parte del terreno quedó chamuscado y se halló un perro muerto, junto con otras señas curiosas que no parecían tener explicación. Una investigación posterior dejó al descubierto la existencia de liebres muertas que no despedían olor a putrefacción. Pero lo más llamativo era el estado del viejo ombú, ubicado a 50 metros del casco de la estancia, que quedó partido a la mitad con un profundo hueco que parecía alcanzar las raíces. Ese hoyo, dicen, llegó a convertirse en una especie de trampa mortal en la que animales pequeños aparecieron muertos y disecados.

“Como que el árbol explotó, desapareció, quedó un gran hueco en el lugar donde estaba. Y la cosa rara que pasaba ahí, es que empezaron a aparecer animalitos muertos alrededor de ese hueco (…) Se nos ponían todos los pelitos de punta. Un médico de aquí, de Salto, empezó a detectar que había radiaciones y unos japoneses que estaban trabajando en la represa de Salto Grande también llevaron un aparatito: descubrieron radiaciones elevadas. Y bueno, eso fue lo que le pasó al famoso ombú. Después hubo que cerrar las puertas obviamente por peligro para la gente. Aparentemente hoy no hay nada, un riesgo muy chiquitito”, declaraba Tonna en 2007.

La Fuerza Aérea Uruguaya se interesó en el asunto e interpretó el fenómeno como “meteorológico”. Fue un “rayo bola”, concluyó. Pero muchos siguen vinculándolo con los extraterrestres. E incluso hay quienes organizan, desde hace años, expediciones que prometen avistamientos de naves y experiencias extraordinarias.


La Aurora: un sitio de peregrinación y rituales. Foto: M. Gamboa.


Aterrizando el tema

La historia de La Aurora se acaba de publicar en el prestigioso Journal of Tourism Anthropology (Revista Internacional de Antropología del Turismo), donde el autor del artículo, Martín Gamboa, aborda el fenómeno desde una óptica académica. Gamboa es docente de la Udelar y vive en Salto, donde, como tantos, creció escuchando las historias fantásticas de La Aurora.

Su trabajo analiza el advenimiento de un tipo de turismo espiritual y la difusión de avistamientos de luces anómalas y objetos voladores no identificados por parte de lugareños, lo cual ha provocado que la estancia se haya transformado en una atracción turística. “Después de que sucedieron estos eventos sobrenaturales, el rancho ganadero ganó popularidad local e internacional con respecto a los problemas OVNI. Hoy en día lo visitan durante el año turistas, ufólogos, grupos new age y peregrinos religiosos de diferentes países. El comienzo de un tipo de peregrinación secular moderna”, señala la presentación de su trabajo en el Journal of Tourism Anthropology.

“Uno de los principales objetivos del estudio residió en comprobar cómo lo no humano tiene capacidad de agencia en el fenómeno turístico. Para dar cuenta de ello establecimos una conexión teórica entre una categoría antropológica y una noción filosófica, que según nuestra óptica, guardan un vínculo estrecho entre sí”, explica Gamboa a Revista Domingo.

“En las diferentes entrevistas realizadas, algunos turistas y pobladores de la zona mencionaron la manifestación de esta especie de ‘luces’ en el cielo, que aparecen y desaparecen casi siempre en forma intermitente. Lo que me llamó la atención fue la incapacidad de poder asignarle una figuración específica y clara a dichos fenómenos. No obstante, su existencia implicaba la visita frecuente de ufólogos, turistas y peregrinos, estos últimos focalizados en el recorrido a la Gruta del Padre Pío”, agregó el investigador, identificando otro de los atractivos del sitio: la capilla que tiene la estatua del clérigo italiano Pío de Pietrelcina, famoso por sus dones milagrosos y los estigmas que presentaba en varias partes de su cuerpo.

En las conclusiones de su artículo, Gamboa asegura que la evolución histórica de La Aurora ha tenido “relevancia significativa” para la antropología del turismo. “El surgimiento de este atractivo no está vinculado a una cuestión histórico-cultural producida por el hombre sino a una serie de ‘eventos no humanos’ (...) Los OVNI se incluyen en esta categoría antropológica”, anota.

En este punto, el académico sostiene que la motivación para este tipo de turismo temático se puede explicar a través de los conceptos tradicionales factor de empuje y factor de atracción: “Los factores de empuje constituyen las necesidades y deseos internos de los turistas (que generan la demanda de viajes), mientras que los segundos son los atractivos del destino”.


Martín Gamboa, docente de la Udelar en Salto.



Una visión antropológica

Martín Gamboa introduce en su artículo la categoría antropológica de “actante” (diseñada por el antropólogo Bruno Latour), para explicar el fenómeno de los avistamientos y de observación de luces anómalas en la zona de influencia de la estancia La Aurora. En palabras de Latour: “Cualquier cosa que modifica con su incidencia un estado de cosas es un actor o, si no tiene figuración aún, un actante”.

“Los avistamientos de luces y otro tipo de fenómenos estelares experimentados por ufólogos, visitantes aficionados a la temática OVNI, turistas locales y extranjeros, peregrinos, etc., se enmarcan dentro de esta categoría antropológica”, sostiene el académico.

Gamboa es docente de Antropología del Turismo en el Departamento de Turismo, Historia y Comunicación del Litoral Norte (sede Salto). El nombre de su artículo es Peregrinaciones espirituales y turismo OVNI en Uruguay: el caso de la estancia La Aurora.


Christopher Mellon: Sugerencias para el Congreso sobre el tema de los UAP

EE.UU.
Sugerencias para el Congreso sobre el tema de los UAP
por Christopher Mellon


Crédito: 7news.com.au



Si el sistema de inteligencia de EE. UU. hubiera funcionado correctamente, el Congreso habría sabido que, hace décadas, aeronaves no identificadas penetraban habitualmente el espacio aéreo sensible de EE. UU. Ciertamente, como mínimo, se les habría informado a más tardar en 2015 cuando se produjeran encuentros en la costa este de los Estados Unidos casi a diario.

Desafortunadamente, el Congreso solo se enteró del problema en diciembre de 2017, después de que un par de exfuncionarios determinados del USG pudieron publicar videos convincentes del Departamento de Defensa de los Estados Unidos en el New York Times y luego presentar algunos intrépidos pilotos de combate de la Armada a los Comités de Inteligencia y Servicios Armados del Senado. Esos informes llevaron a una solicitud del Comité de Inteligencia del Senado para una evaluación oficial del problema de los UAP por parte de la Comunidad de Inteligencia.

La valoración resultante fue entregada puntualmente al Congreso por el Director de Inteligencia Nacional (DNI) el 25 de junio de 2021. Confirmó lo que Lue Elizondo y yo habíamos gritado desde los tejados durante varios años: es decir, que realmente hay una variedad de misteriosas aeronaves no identificadas altamente avanzadas que operan en espacio aéreo militar restringido. Aunque el informe no clasificado no lo dice expresamente, quienes están al tanto de la versión clasificada del informe confirman que algunos de estos vehículos demuestran capacidades más allá de nuestro entendimiento. Como dijo el senador Mitt Romney después de revisar la información clasificada: “No creo que provengan de adversarios extranjeros, si lo fueran, por qué, eso sugeriría que tienen una tecnología que está en una esfera completamente diferente a cualquier otra que comprendamos."

Hasta la fecha, el Departamento de Defensa y la IC (Comunidad de Inteligencia) han dependido de un pequeño grupo conocido como Grupo de Trabajo de los UAP (UAPTF) para recopilar y evaluar la información de los UAP. El Grupo de Trabajo parece dedicar la mayor parte de su tiempo a solicitar y catalogar informes de UAP e informar a los responsables políticos interesados. No existe un análisis técnico sofisticado, a menos que en ocasiones lo ofrezca otra organización. Parece dudoso que el Grupo de Trabajo tenga las habilidades necesarias para preparar un plan sistemático de recolección de UAP o el peso necesario para persuadir a los altos funcionarios de que asignen tiempos de recolección para satélites ocupados y otros "medios técnicos nacionales" de gran carga. Tras su informe de los UAP, el Grupo de Trabajo podría haber podido desarrollar un plan para una organización de investigación de los UAP más capaz y duradera, pero esa tarea fue asignada al Subsecretario de Defensa para Inteligencia (USDI) por el Subsecretario de Defensa. Específicamente, el USDI ha recibido instrucciones de establecer procedimientos de recopilación y análisis de UAP y los requisitos organizativos y de financiación necesarios para que una organización duradera suceda a la UAPTF.

Es cierto que la aplicación del término "Grupo de trabajo" al reciente esfuerzo de los UAP siempre ha sido generosa, si no imaginativa. Al principio, el Grupo de Trabajo consistía simplemente en un funcionario del Servicio Ejecutivo Superior (SES) que trabajaba a tiempo parcial con un asistente. No tenían financiación, ni siquiera para viajar. A medida que pasó el tiempo, el SES fue reemplazado por un GS-15 de menor rango, según se informa por razones administrativas, pero la apariencia para algunos fue una degradación adicional del esfuerzo de los UAP. Gracias a la Armada, el Grupo de Trabajo adquirió a tiempo algo de personal adicional, pero nunca ha habido más que un puñado de personas sin el tiempo o los recursos necesarios para hacer mucho más allá de catalogar los incidentes de UAP, responder a las consultas del Congreso y brindar sesiones informativas.

No sabremos por algún tiempo hasta qué punto los servicios y agencias cumplieron con las solicitudes de información de la UAPTF. Sin lugar a dudas, parte de la información no se compartió debido a descuidos burocráticos o letargo o autorizaciones de seguridad inadecuadas de los miembros de la UAPTF o el personal de seguridad de la resistencia casi omnipresente para compartir la información que controlan. Sería muy útil para el Grupo de Trabajo o su sucesor tener una lista completa de las organizaciones que contribuyeron y un POC para cada una. El Congreso debe considerar el uso de lenguaje directivo para asegurarse de que, en el futuro, el Grupo de Trabajo o su sucesor tenga una lista de programas y organizaciones relevantes y un POC para cada uno. De manera similar, por razones que no están claras, la USAF está negando a los aviadores el derecho de comunicarse directamente con la Fuerza de Tarea para reportar avistamientos. También vale la pena considerar la prohibición de esta práctica, especialmente dado que sabemos por las encuestas que la gran mayoría de los incidentes de UAP no han sido denunciados debido al estigma que rodea al problema. Los pilotos de la USAF que temen represalias de su cadena de mando deberían poder hablar con el Grupo de Trabajo si así lo desean. La larga historia de la Fuerza Aérea de silenciar y distorsionar la información UAP es tal que no debe tolerarse ningún esfuerzo por su parte para impedir el flujo de información sobre el tema UAP. De manera similar, hay informes de que los agentes de OSI de la Fuerza Aérea están tratando de silenciar las conversaciones de UAP en redes de comunicaciones altamente clasificadas entre el personal autorizado. Despedir o degradar a los responsables sería más efectivo que emitir un memorando que prohíba la práctica.

En ese sentido, las encuestas demuestran que menos de 1 de cada 10 civiles informa de sus avistamientos. La proporción en los militares puede ser incluso peor; así que, si el número de incidentes militares reales desde 2004 es ciertamente mucho mayor que los 144 reportados que fueron identificados, es muy probable que supere los 1000 incidentes. Por lo general, NORAD solo tiene cientos de pistas no identificadas cada año, y pocas o ninguna de ellas se incluyeron en el informe de los UAP, por lo que el número real de casos tiene que ser mucho mayor que 144. Lue Elizondo y yo hemos tenido la misma experiencia entrevistando a personal militar. Rara vez los testigos informaron de sus encuentros por temor al impacto potencial en su reputación y carrera.

A la luz del estigma que rodea el tema, y ​​la intransigencia de la USAF en particular, uno de los primeros puntos en la agenda tanto del Grupo de Trabajo como de los comités de supervisión debería ser determinar qué tan exhaustivo y completo fue el Grupo de Trabajo en la recopilación de datos de UAP de la Servicios y agencias del DoD y la IC. Incluso si solo hay un puñado de casos perdidos, esos casos podrían cambiar el juego dependiendo de qué actividad se detectó y qué tan a fondo se documentaron los eventos. Por ejemplo, no se necesitarían muchos ejemplos de objetos que entran en la órbita de la Tierra desde el espacio y luego descienden y maniobran en nuestra atmósfera para persuadir a los responsables de la formulación de políticas de que este fenómeno es algo a lo que debemos prestar mucha más atención.

¿Cuán minuciosos fueron los servicios en la recopilación de datos para el Grupo de Trabajo? ¿Alguien se puso en contacto con el Sistema Global de Detección Infrasónica, que puede detectar meteoros y cohetes, para ver si rastrean UAP o con qué frecuencia? ¿Qué pasa con las unidades AWAC o la Space Fence (Valla Espacial) o el radar móvil de banda X, etc.? Ciertamente, la Fuerza de Tarea consultó a la USAF, pero ¿qué esfuerzo hizo la USAF para contactar a la miríada de organizaciones dentro de su dominio que podrían tener información pertinente? Una contabilidad cuidadosa de las organizaciones y sistemas que tenían datos útiles también ayudará a identificar qué sistemas son más útiles para obtener información UAP.

Además de garantizar una contabilidad completa, también es importante comprender qué procedimientos utilizaron los servicios y las agencias para identificar la información UAP pertinente contenida en sus innumerables componentes. Diferentes organizaciones habrán adoptado diferentes enfoques y la evaluación de los resultados puede ayudar al Grupo de Trabajo, o su sucesor, a identificar los procedimientos más eficientes y efectivos para la presentación de informes UAP.

Otra importante tarea de mantenimiento es determinar el grado en que se retuvo la información de UAP debido a la clasificación. El mensaje del personal del Congreso y del Grupo de Trabajo debería ser: "Si nuestras autorizaciones son inadecuadas, que así sea, pero como mínimo el presidente y el miembro de clasificación de cada comité de supervisión deben saber cuántas fuentes e informes de los UAP se retuvieron debido a la clasificación". De manera similar, el Director del Grupo de Trabajo debería al menos ser informado si alguna información de UAP fue retenida debido a la clasificación. De lo contrario, al informar a los funcionarios de los más altos niveles, no podrá advertirles que existe otra información relevante o dónde encontrarla.

En resumen, hasta la fecha, todo lo que podemos decir con certeza es que uno o más grupos interesados ​​en las capacidades militares de los EE. UU. están utilizando tecnología avanzada (en algunos casos, tan avanzada que no la entendemos) para operar con impunidad en el espacio aéreo restringido de los EE. UU. Nuestro gobierno parece no tener idea de quién está haciendo esto o por qué, lo que no es sorprendente dado que hasta la fecha nuestro gobierno no ha hecho ningún esfuerzo para encontrar respuestas a estas preguntas. Además, como señaló el Grupo de Trabajo, dada la variedad de comportamientos, capacidades, tamaños y formas observados, lo más probable es que haya más de un actor involucrado. En resumen, hay mucho en juego, el panorama es confuso y hay mucho trabajo por hacer.

Curiosamente, la sorprendente noticia de que el espacio aéreo de EE. UU. no es seguro, no está provocando al público ni a nuestro gobierno como lo hizo el Sputnik hace 60 años. En 1957, cuando los estadounidenses descubrieron repentinamente que la Unión Soviética había logrado la capacidad de poner satélites en órbita, hubo una fuerte protesta pública, aunque había poco o nada que esos primeros satélites pudieran hacer para dañarnos. Por el contrario, las velocidades, rangos, duraciones y altitudes que estamos observando que los UAP alcanzan hoy son mucho más preocupantes. No parece haber límites a dónde pueden ir estas cosas, qué pueden observar o qué artefactos pueden lanzar. Aunque no hemos encontrado hostilidad, las preguntas siguen siendo: “¿Por qué un interés tan persistente en las capacidades militares de Estados Unidos? ¿Quién está operando estas naves y cuál es su intención? ¿Están recopilando información para facilitar un plan o simplemente satisfacen una curiosidad benigna?" Necesitamos respuestas urgentemente.

Sin embargo, en el Congreso, el único comité que ha estado ocupándose de la tienda, dispuesto a anteponer la seguridad nacional a la política y un estigma peligrosamente obsoleto, es el Comité de Inteligencia del Senado dirigido por los senadores Mark Warner (D-VA) y Marco Rubio (R- FL). Afortunadamente, ellos y su personal están bien posicionados para marcar una gran diferencia si así lo desean.

En mi opinión, la situación actual recuerda tanto a Pearl Harbor como al 11 de septiembre. En Pearl Harbor, los datos de radar que muestran un gran número de aeronaves entrantes no se informaron en la cadena de mando, por mucho que los innumerables avistamientos de la costa este no llegaron a los altos funcionarios incluso después de que comenzaron a ocurrir casi a diario en 2015.

También se determinó, después del hecho, que si la CIA y el FBI hubieran compartido información de manera efectiva, la tragedia masiva del 11 de septiembre podría haberse evitado. Hoy, sin embargo, no son solo dos organizaciones las que no reportan o comparten información. Cada uno de los servicios y la mayoría de las agencias de inteligencia han tenido información pertinente que no fue compartida o reportada o incluso fácil de encontrar. La propia NORAD no fue informada de los innumerables avistamientos de la Marina que ocurrieron en la costa este de los EE. UU. a partir de 2015.

Parece difícil de creer, pero en el siglo XXI, habiendo gastado miles y miles de millones de dólares en tecnologías informáticas y de comunicaciones para facilitar el intercambio de información, el Subsecretario de Defensa tiene que formar un equipo especial para llevar a cabo meses de investigación simplemente para averiguar qué información se ha recopilado sobre UAP. Aun así, parece probable que las respuestas obtenidas no fueran ni exhaustivas ni completas.

Afortunadamente, a diferencia del 11 de septiembre o Pearl Harbor, no ha ocurrido ninguna calamidad, pero la magnitud del fracaso es, sin embargo, impresionante. Se han gastado aproximadamente un billón de dólares en las últimas décadas para desarrollar el sistema de inteligencia más elaborado y extenso del mundo, sin embargo, no logró detectar ni informar incidentes recurrentes de aeronaves no identificadas que violaban el espacio aéreo militar, durante meses y años, incluso cuando operaban relativamente por poco tiempo a distancias de las instalaciones militares estratégicas y la capital de la nación. Es raro que un fallo de esta magnitud salga a la luz sin la correspondiente tragedia. Debemos aprovechar al máximo la situación actual para ver si finalmente no podemos desarrollar un sistema que pueda superar los problemas recurrentes con sesgos subjetivos, mentalidades rígidas y falta de intercambio de información. La investigación en curso del Inspector General del Departamento de Defensa es un buen lugar para comenzar, pero ¿qué puede hacer el Congreso en este ciclo presupuestario para comenzar a reparar las grietas en nuestra armadura que se han identificado recientemente?

Afortunadamente, Estados Unidos no necesita gastar grandes sumas para hacer avances serios, o tal vez incluso para resolver el misterio del origen de estos extraños vehículos. Un ejemplo simple puede ayudar a demostrar por qué el ingrediente principal que falta no es la financiación, sino el liderazgo. Tome el incidente del Nimitz:

Cuando el USS Nimitz Carrier Strike Group (CSG) tuvo su famoso encuentro con el "Tic Tac" en 2004, estaba operando a unas 30 millas de la costa de San Diego. Mirando casi directamente al CSG se encontraba un radar del Sistema de Alerta Temprana de Misiles Balísticos de EE. UU. (BMEWS) en la Base de la Fuerza Aérea de Beale (AFB). En principio, es muy parecido al increíble radar de matriz en fase SPY-1 a bordo del USS Princeton que pudo rastrear el Tic Tac mientras que otros radares de la flota no lo detectaron. Sin embargo, el radar de Beale y sus homólogos de la red BMEWS son mucho más grandes y potentes. De hecho, según algunos informes, las señales electromagnéticas más poderosas emitidas desde nuestro planeta son las señales de radar emitidas por el radar de Beale y sus hermanos del BMEWS.




En el momento del encuentro con el Nimitz, y hasta el día de hoy, los radares BMEWS están optimizados para detectar misiles balísticos intercontinentales o misiles de crucero o bombarderos estratégicos entrantes e ignorar casi todo lo demás. Esto se hace a propósito para minimizar el desorden y facilitar la detección y el análisis de estos objetivos, es decir, para evitar falsas alarmas. En consecuencia, dado que el Tic Tac no se ajustaba al perfil de un objetivo estratégico conocido, es casi seguro que sus maniobras se registraron, pero probablemente no activaron una alerta ni llamaron la atención del personal de radar de la Base Aérea de Beale. Después de todo, no era un misil balístico intercontinental ni un misil de crucero ni un satélite, y eso es todo lo que concierne a los radares BMEW. Esta ceguera autoinfligida por los UAP también puede explicar por qué el enorme sistema de radar BMEWS en Cape Cod no estaba detectando ni notificando los UAP que operaban de forma rutinaria en la costa este de los EE. UU. Ha habido más de 143 incidentes de UAP detectados en total entre 2004 y 2020. Cabe destacar que, hasta la fecha, todos los incidentes filtrados han sido de encuentros que involucran barcos y aeronaves, ninguno reportado se ha asociado con radares estratégicos o sistemas de recolección como el BMEWS.

La buena noticia es que sin construir nuevas instalaciones o gastar grandes sumas de dinero, el contratista que opera los sistemas de datos en los sitios del BMEWS debería poder simplemente desviar una copia del mismo flujo de datos a un procesador de computadora diferente en donde diferentes filtros pueden ser aplicados. O, quizás con un ligero retraso, el flujo de datos enviado para almacenamiento podría buscarse casi en tiempo real utilizando algoritmos específicos adecuados para identificar UAP. No debería haber ninguna razón para que esto no se pueda hacer sin poner en riesgo la integridad o la seguridad del sistema BMEW. Si cualquiera de estos enfoques relativamente simples y directos se implementara mediante licitación competitiva en los cinco sitios principales de BMEWS, EE. UU. obtendría rápidamente una cobertura UAP masiva desde altitudes relativamente bajas hasta el espacio orbital sobre el Atlántico, el Pacífico y el Ártico. Por supuesto, también es posible que estos radares hayan estado rastreando tales objetos y la USAF no haya estado compartiendo los datos. Si es así, existe una solución aún mejor y más rápida que implica responsabilizar a alguien de transmitir un mensaje inequívoco sobre la necesidad de compartir información y la necesidad de prestar atención al liderazgo del Departamento de Defensa.

Si mis suposiciones con respecto al BMEWS son correctas, se puede lograr una cobertura masiva, para incluir algunas de las áreas más activas para la presentación de informes de UAP, de manera relativamente rápida y económica. Los drones son una amenaza creciente, por lo que, nuevamente, aplicar diferentes criterios de búsqueda y visualización a un flujo diferente de los mismos datos sin procesar podría ayudar a cerrar una brecha seria en la cobertura defensiva para los EE. UU. Recuerde que las guerrillas que operan desde Yemen pudieron penetrar el espacio aéreo saudí , uno de los más densamente protegidos del mundo, con drones que reducen la capacidad de refinación de hidrocarburos de Arabia Saudita en un 50%. En particular, algunas de las fotos y videos filtrados de incidentes de 2019 que involucraron extraños "drones" sobrevolando el USS Russell y el USS Oklahoma involucraron incidentes frente a la costa de California que nuevamente Beale probablemente podría haber visto con diferentes filtros. Si es así, es posible que ya hayamos podido determinar de dónde venían las pequeñas aeronaves que seguían a estos buques de guerra.

Es posible que ya existan opciones para tareas adicionales en el contrato actual de manejo de datos del BMEWS. De no ser así, esto podría lograrse estableciendo los requisitos y licitando un contrato. Para los forasteros del Departamento de Defensa, esto puede parecer una tarea relativamente sencilla, pero aquellos que están familiarizados con la locura del papeleo de la contratación del Departamento de Defensa reconocen que esto es mucho más difícil que preparar y ofrecer un contrato en el sector privado. Entonces, siendo el Departamento de Defensa, alguna variante de este enfoque no sucederá de la noche a la mañana, si es que alguna vez ocurrirá, pero con un defensor efectivo esto debería ser factible sin algún problema técnico convincente que me esté perdiendo. Establecer el costo y quién lo pagará podría llevar meses dada la complejidad y el ritmo glacial de la contratación del Departamento de Defensa. Puede resultar ser poco más que un error de redondeo para la Fuerza Aérea, pero se deben establecer requisitos, parece probable un proceso de licitación competitivo y todos los hitos y revisiones que conllevan estos procesos.

El oneroso proceso de contratación ni siquiera puede comenzar hasta que se tome una decisión para continuar. Alguien tiene que ver la necesidad y validar el requisito y tener estimaciones del costo y la financiación necesaria. La UAPTF, tal como está construida actualmente, no parece tener el conocimiento técnico o los recursos para validar ni mucho menos administrar o pagar por un trabajo de este tipo. Ahí radica otra oportunidad para que el Congreso ayude a promover la seguridad nacional: garantizar que la misión de los UAP se entregue a una organización con una gran perspicacia técnica y capacidades y autoridades de contratación y un defensor de alto nivel que pueda representar la misión en las deliberaciones internas del Departamento de Defensa y de la IC. Hay una variedad de organizaciones candidatas que podrían ejecutar bien la misión, algunas ya informan tanto al DoD como a la IC y no están bajo el control de la USAF, donde es probable que su progreso no vea la luz del día. En ese sentido, fue extremadamente revelador que en el informe sin clasificar redactado con mucho cuidado al Congreso hubo un golpe muy deliberado a la USAF que parece mucho más que cualquier otro servicio que desprecie la dirección proveniente de la Oficina del Secretario de Defensa. Escuché que el memorando del Subsecretario de Defensa que estableció la UAPTF y ordenó la cooperación con ella fue ignorada en gran medida por la USAF, que parece poseer aún información pertinente sobre este tema que no ha compartido. Como dice con franqueza el informe sin clasificar entregado al Congreso: "La UAPTF está trabajando actualmente para adquirir informes adicionales, incluso de la Fuerza Aérea de los EE. UU. (USAF) ..."

Ejemplos de organizaciones receptivas que podrían ser adecuadas incluyen la Fuerza Espacial, el ágil Programa de Defensa y Seguridad Espacial (que informa a altos niveles tanto del Departamento de Defensa como de la IC y tiene capacidades técnicas y de ejecución de contratos sobresalientes), o la Agencia de Inteligencia de Defensa, que también tiene doble sombrero y está dirigido por un oficial de bandera de 3 estrellas. NORAD parecería tener sentido, pero nuevamente su voluntad de compartir información con otras organizaciones es cuestionable. Aún así, tienen dinero y autoridad contratante y el peso necesario para hacer cambios en el status quo si estaban dispuestos a perseguir agresivamente el tema. Independientemente, el primer paso y el más importante que debe tomar el Congreso es identificar un hogar permanente para la misión o requerir que el Departamento de Defensa y la IC lo hagan y que expliquen la justificación resultante con los comités de supervisión.

Enmarcar el nombre y la misión de la nueva organización también justifica un pensamiento nuevo. El problema no es puramente de objetos en el aire; también involucra vehículos submarinos no identificados y vehículos no identificados en órbita o más allá. Por lo tanto, sugiero enmarcar el tema de manera amplia para dar a las tropas un lugar para enviar todo tipo de fenómenos extraños e inesperados que no caben fácilmente en un frasco de trabajo existente. Quizás algo como “La Oficina de Resolución Estratégica de Anomalías” que podría convertirse en un punto de partida analítico para otras anomalías. Solicitar un NIE sobre el problema de los UAP también ayudaría a mantener el problema en foco y aclarar qué preguntas deben responderse y qué tan grave puede ser la amenaza potencial.

Independientemente del nombre o la declaración de misión, sin embargo, cierta asistencia presupuestaria y flexibilidad serán cruciales. Con ese fin, los comités de supervisión deben declarar expresamente que el gasto para la recopilación y el análisis de los UAP es un uso legítimo de los recursos asignados por el Congreso para misiones de inteligencia y defensa espacial. El objetivo sería aliviar cualquier temor entre los gerentes de programas del Departamento de Defensa o de la CI sobre el uso de fondos asignados para la defensa espacial o la inteligencia para fines relacionados con la detección o el análisis de UAP. Esto se necesita con urgencia porque ya existen oportunidades con contratos y programas existentes para respaldar los UAP y la defensa espacial u otros requisitos, pero hay dudas debido a los temores de que en la mentalidad actual de "Gotcha", un comité de supervisión del Congreso podría reclamar cualquier financiamiento de I + D utilizado principalmente para la detección de incógnitas podría considerarse incompatible con los fines para los que se asignaron los fondos. El simple lenguaje de autorización y/o apropiación podría eliminar esos temores y, por lo tanto, acelerar las actividades de investigación de los UAP.

Un ejemplo de una necesidad insatisfecha es un programa de I + D de propulsión exótica. Aunque la NASA lleva a cabo algunas investigaciones avanzadas de propulsión, actualmente no hay ningún esfuerzo para identificar o emular la propulsión observada de los vehículos UAP a pesar de lo que estamos viendo en nuestros cielos. Necesitamos ser como los japoneses de la década de 1850, quienes, al ver la flota negra del comodoro Perry en el puerto de Tokio, inmediatamente se propusieron comprender esta nueva tecnología. Tuvieron un éxito tan brillante que en 1905 la Armada Imperial Japonesa pudo destruir la flota rusa en la Batalla del Estrecho de Tsushima. En una nota relacionada, una estructura de laboratorio federal para el espacio es algo que debe considerarse para ayudar a coordinar y optimizar todos los fragmentos de I + D espacial repartidos por todo el gobierno federal. Dado que tenemos pruebas de que es factible alguna fuente radicalmente nueva de propulsión pequeña pero intensamente poderosa, ciertamente deberíamos tratar de comprenderla y emularla.

Una oportunidad más pequeña que vale la pena financiar es una capacidad de inteligencia artificial para evaluar de manera confiable la autenticidad de las fotos y videos de UAP civiles. En un mundo equipado con teléfonos inteligentes, decenas de videos y fotos de UAP se toman semanalmente en todo el planeta, pero no tienen ningún valor para la ciencia o la seguridad nacional porque su autenticidad es actualmente demasiado difícil de establecer. Esto es lamentable porque con una pequeña inversión, miles de millones de teléfonos inteligentes en todo el mundo podrían convertirse repentinamente en coleccionistas de UAP. Un vistazo rápido a la base de datos en línea de Mutual UFO Network demuestra que solo en los EE. UU., se envían videos y fotos potencialmente útiles a diario. Esta es una de las oportunidades más pequeñas, pero potencialmente muy importantes, que el sucesor de la UAPTF necesita una modesta financiación y flexibilidad para perseguir.

Como siempre, la competencia por recursos y autoridad en el Poder Ejecutivo es feroz. Transferir la misión de los UAP a una organización existente de alto nivel con amplia experiencia técnica y una autoridad contratante flexible ahorrará tiempo y dinero y servirá mejor a la causa que intentar crear una nueva organización especial de los UAP. Ensillar a alguien en el nivel 4 estrellas también es necesario para defender el nuevo atuendo contra los anticuerpos burocráticos que inevitablemente buscarán rechazarlo.

Desafortunadamente, el estigma continuo en torno al tema de los UAP sigue obstaculizando una mayor participación de muchas personas talentosas. Esto me lleva a una recomendación final. Aunque el gobierno de los Estados Unidos y sus numerosos contratistas aeroespaciales ya tienen un gran número de científicos autorizados, el establecimiento de un panel nacional de científicos civiles independientes para estudiar el problema de los UAP aún sería muy valioso. En primer lugar, ayudaría a establecer de forma independiente la credibilidad del problema para un público comprensiblemente escéptico y una comunidad científica escéptica. Un pequeño grupo de científicos con las habilidades adecuadas, físicos e ingenieros y quizás un par de científicos sociales, también podrían hacer contribuciones sustanciales en términos de preguntas que hacer, pistas que buscar e identificar contribuciones que la comunidad académica podría hacer. Quizás incluso evaluando los impactos potenciales en la sociedad si la evidencia lleva a conclusiones revolucionarias. Para que su trabajo sea significativo, el panel necesita acceso a todos los datos clasificados, excepto posiblemente a los más sensibles. Hay precedentes de esto, por ejemplo, el establecimiento de un panel de científicos ambientales autorizados para evaluar los sistemas de la CI a fin de determinar si podrían hacer contribuciones únicas a nuestra comprensión del cambio climático. Dado el hecho de que casi todos los datos técnicos creíbles de los UAP están en manos del gobierno de los Estados Unidos, la justificación para proporcionar algún acceso científico a información clasificada de los UAP es en realidad mucho más sólida en este caso. El Dr. Avi Loeb, de Harvard, me ha dicho que apoya esta recomendación. La participación de científicos reconocidos de la corriente principal podría ser útil tanto para comprender lo que está ocurriendo como para ayudar a la prensa, el público y el mundo académico a comprender el significado. Una vez más, los costos son pequeños y los beneficios potenciales son grandes.

Espero que los ejemplos anteriores ayuden a ilustrar el hecho de que si el Congreso sigue participando, podemos lograr un gran progreso en la comprensión de este fenómeno y posiblemente incluso en la reproducción de algunas de las increíbles capacidades que estamos observando, sin grandes gastos nuevos. La ignorancia nunca es un aliado y cuanto antes determinemos la verdadera naturaleza de este fenómeno, mejor. Quién sabe, incluso podría conducir a importantes avances científicos que podrían beneficiar a Estados Unidos y quizás a toda la humanidad.




Modificado por orbitaceromendoza