viernes, 25 de febrero de 2011

Algo de historia 

Crónica de un OVNI que no fue (3ra parte)

Un análisis crítico y objetivo sobre el caso del objeto volador que apareció sobre Buenos Aires, Argentina, el 17 de Septiembre de 1985.

por Luis Eduardo Pacheco

Nota de orbitaceromendoza: se agradece al Sr. Luis Eduardo Pacheco por brindarnos su autorización para divulgar su interesante trabajo de investigación relacionado con un famoso incidente ovni acaecido en setiembre de 1985 en Buenos Aires, Argentina. Invitamos a los lectores a visitar su página web relacionada con la historia y la actualidad de los globos estratosféricos: http://stratocat.com.ar/.

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Capitulo 3 - A la caza del OVNI! - Buscando identificar al intruso

En este apartado se analiza si verdaderamente existió un intento deliberado de interceptar el objeto volador que se desplazaba sobre la capital argentina y se ofrece una imagen hasta el día de hoy inédita.
Aun hoy se insiste desde diversos sectores (especialmente aquellos que defienden la hipótesis OVNI) en que hubo un intento deliberadamente ocultado por parte de la Fuerza Aérea de acercarse al objeto. La realidad es que diversos medios de prensa dieron cuenta de la especie, pero mientras algunos mencionaban efectivamente el envio de dos aviones, otros informaron que dicha operación finalmente no se llevó a cabo. No obstante, la duda sería acrecentada después de que se produjera el único intento de acercamiento al objeto por parte de un avión civil.

La producción del noticiero del canal 9 de TV al ver el revuelo causado por el supuesto OVNI, puso un equipo periodístico a bordo de un avión Lear-Jet alquilado a la empresa Aeromaster para que desde el aire intentaran obtener más precisiones sobre la verdadera naturaleza del objeto. La tarea fue encomendada al periodista Ricardo Rivas y a Carlos Martínez y Raul Baisetto, camarógrafo y ayudante, respectivamente. Si bien pudieron acercarse bastante y a duras penas filmar el objeto (dicha filmación actualmente es un "incunable ufológico"), a pesar de los esfuerzos del comandante Carlos Miranda no pudieron alcanzarlo, pues era evidente que el OVNI se encontraba muy por encima del alcance máximo del avión. En cierto momento durante el vuelo, se produce una comunicación entre el Lear Jet y la torre de control del Aeropuerto Internacional de Ezeiza en donde su operador menciona que un piloto de Mirage intentó subir hasta 55.000 pies, pero que no pudo tampoco acercarse. Esto confirmaba las manifestaciones de habitantes de la zona oeste de la provincia de Buenos Aires en el sentido de que se habrían enviado dos aviones a reacción hacia el OVNI. 

En igual sentido se pronunciarían los matutinos "La Prensa" y "Diario Popular" al dia siguiente del suceso, afirmando que los cazas habían partido desde la VIII Brigada Aérea con asiento -en esa época- en la ciudad de José C. Paz, distante 20 kilómetros de la Capital Federal.

Este es el recuadro que generó la confusión y polémica sobre el envio de los cazas a interceptar el objeto. Fue publicado por el Diario Clarin de Buenos Aires al día siguiente de los hechos

Curiosamente, en un recuadro publicado en el matutino "Clarin" del 18 de setiembre afirma todo lo contrario, agregando que si bien se había evaluado seriamente la posibilidad del envío de un avión Mirage, dicha operación finalmente no se concretó por motivos económicos.

¿En que quedamos...dos Mirage que vuelan o uno que no...?. Esa contradicción es uno de los tantos elementos que -como decía más arriba- fortalecen las ideas paranoicas de más de un ufólogo. "...Si la Fuerza Aérea salió a ver de que se trataba es porque evidemente "eso" no era un globo..." es -palabra más, palabra menos- el hilo conductor al que se aferran quienes ven algo "oscuro" detrás de la contradictoria postura de la fuerza.

Pero, existe tal contradicción...?

Partamos de una base clara: el mencionado recuadro del diario "Clarin" no menciona como fuente de la información, ni al comando en jefe de la Fuerza ni a autoridad alguna, sino simplemente una fuente "bien informada", es decir estamos hablando de un trascendido, un rumor, o como cada uno quiera llamarlo, pero de ninguna manera se trata de una información oficial.

Investigaciones posteriores, confirmaron la presencia de los dos aviones pero a diferencia de lo que los "conspiranoicos" afirman, no se trató de una misión de intercepción y ni siquiera de reconocimiento. La realidad es mucho más simple.

Una de las posibilidades -entre tantas- que había barajado desde el principio (y que consta en la versión primitiva de este trabajo en el N° 2 de la desaparecida revista Informe Alfa) es de que en lugar de enviar los aviones en plan de reconocimiento, esa misión haya sido confiada a sendos aparatos que ya estaban en vuelo como parte de alguna misión de rutina o entrenamiento. Y esa parece ser la realidad de lo que ocurrió.

En la ya citada investigación de Leopoldo F. Montello se confirman mis sospechas iniciales, pues según fuentes de la Fuerza Aerea por él consultadas, efectivamente ese día se efectuaron observaciones desde dos Mirage en vuelo de rutina al mando de los capitanes Varela y Sánchez, quienes efectuaron evoluciones hasta los 60.000 pies, pero no pudieron acercarse al objeto pues éste se encontraba fuera de su alcance. Queda de esta forma perfectamente aclarado que no existió ocultamiento por parte de la fuerza sobre el envío de los aviones, sino que dicha información fue omitida en el comunicado oficial por tratarse con seguridad de una misión de rutina que originalmente no poseía relación alguna con el avistamiento.

Volviendo al caso, otros testigos casuales del desplazamiento del objeto fueron la tripulación y pasajeros de varios aviones de línea, entre ellos el de un Boeing 747 de Iberia en vuelo hacia Santiago de Chile, que pudieron ver el OVNI desde abajo después de efectuar un vuelo circular en sus inmediaciones. Según la descripción del comandante despedía una gran luminosidad y tenía forma alargada (es probable que se refiriera a la notoria columna brillante) señalando que en esos momentos se encontraba sobre la vertical de la Ciudad de Junín, a unos 200 kms. al noroeste de Buenos Aires.

Entrada ya la tarde de ese 17 de setiembre, imperturbable y ajeno a cuanto ocurría 30 kilometros más abajo, el objeto continuó su lento derrotero hacia el noroeste con un cielo espectacularmente azul como escenario. Ese desplazamiento lo llevaría a ser visto a últimas horas de la tarde en las localidades de Trenque Lauquen y Roosvelt en la provincia de Buenos Aires, en Huinca Renancó (Cordoba), y en Venado Tuerto (Santa Fe).

Luego de esos postreros avistajes, se pierde todo rastro testimonial de la presencia del extraño visitante.

La noticia como es lógico, acaparó la atención de todos los medios radiales y televisivos durante el resto de esa jornada y la prensa capitalina hizo lo propio al dia siguiente, como veremos a continuación. 

Continuará...

Una imagen inédita

Desde hace tiempo mantengo contacto por e-mail con el investigador español V.J. Ballester Olmos, quien ha desarrollado una enorme y completísima base de datos de aquellos casos OVNI de los cuales existe registro fotográfico: el proyecto FOTOCAT.

Esta es la fotografía que según el investigador argentino Ricardo Banchs podría haber sido obtenida desde algun avión militar en vuelo durante la jornada del 17 de Septiembre de 1985. La misma ha permanecido inédita hasta su publicación en este trabajo.

Dada mi "especialización" en el costado balonístico de la ufología es habitual que intercambiemos pareceres sobre algunos casos que entran dentro de esa categoría, y en especial respecto de los eventos de agosto y setiembre de 1985. En dicho contexto fue que dicho investigador me facilitó una imagen tomada al extraño visitante aéreo que recorrió los cielos de Buenos Aires, ese 17 de setiembre. Y si bien en principio no muestra nada peculiar, podría ser un aporte tan interesante como polémico.

La fotografía llegó a manos del investigador valenciano -a traves de la cesión de archivos efectuada por el ufólogo argentino Ricardo Banchs- con un simple epígrafe en su reverso que reza "Fotografía obtenida desde un avión militar, proximidades de Buenos Aires, el 17 de septiembre de 1985. Foto no publicada". Y debo confesar algo: realmente lo pensé bastante antes de integrarla al presente trabajo, no por que dude de la integridad de quienes de buena fe la cedieron sino por la ambiguedad intrínseca de ofrecer una evidencia de tal calibre sin un origen claro.

Al respecto, el mismo Banchs me decía -en el mail en el cual me autorizaba su reproducción- "...sobre su procedencia, no estoy en condiciones de asegurarle de modo fehaciente que haya sido tomada por personal militar, pues no dispongo de un informe oficial que respalde los dichos. Tal aserto deviene de la informal charla que mantuve hace unos años con un alto oficial de aeronáutica. No hay secreto, sólo prudencia en la propagación de documentos de esta naturaleza, a vista de las sandeces que se han expresado por todos los medios..."

Realmente es poco lo que puedo agregar, salvo conjeturas: ¿fue la imagen tomada desde alguno de los Mirage en vuelo esa mañana?, ¿fue efectuada desde algun otro avión militar volando a esas hora en cercanía del objeto?, ¿la fotografia fue obtenida a pedido de los mandos de la FFAA o simplemente fue un "souvenir" del piloto ante el singular avistamiento?. 
 
http://stratocat.com.ar/artics/1709/17904.htm

Ex funcionario de Defensa de Canadá ataca el encubrimiento de EE.UU. sobre el tema OVNI

Ex funcionario de Defensa de Canadá ataca el encubrimiento de EE.UU. sobre el tema OVNI
por Lee Speigel


http://o.aolcdn.com/photo-hub/news_gallery/7/0/706701/1298477586264.JPEG
Paul Hellyer.
Si un antiguo ministro de la defensa nacional de un gran país empieza a hablar públicamente acerca de su creencia de que algunos OVNIs son vehículos interplanetarios que traen visitantes a la Tierra, ¿le creería o no? 

Este es el caso del Honorable Paul Hellyer, ex viceministro principal de Canadá y el miembro que más tiempo lleva en servicio - por delante del príncipe Felipe - del Consejo Privado de la Reina, que se compone de "canadienses prominentes designados para asesorar a la Reina en temas de importancia para el país ". 


Como ministro canadiense de la defensa nacional en 1963, Hellyer fue responsable de integrar y unificar a la  Real Armada, al Ejército canadiense y la Fuerza Aérea en una sola organización, las Fuerzas Armadas Canadienses. 

 
Y sí, él es muy abierto sobre los ovnis y visitantes extraterrestres en la Tierra.
 

"Oh, estoy absolutamente convencido de ello. Estas cosas no se inventaron aquí. Y creo que la gente tiene que acostumbrarse a esta nueva realidad", dijo Hellyer a AOL Noticias.
 

"Hemos vivido demasiado tiempo en un estado de aislamiento, pensando que la Tierra era el centro del cosmos, que éramos la única especie y, por lo tanto, probablemente la más avanzada. Y cuando llegamos a la conclusión de que no somos ninguna de esas cosas, entonces creo que debemos ser conscientes de ello, aprender a vivir con ello y desde luego tratar de tomar ventaja de todo lo que podemos aprender de los visitantes extraterrestres. "
 

Hellyer, de 87 años, es también conocido por sus actividades relacionadas con los problemas del mundo, incluida la reforma monetaria, el Medio Oriente y las preocupaciones ambientales. Esta semana, se presentan sus puntos de vista sobre los ovnis en el Congreso Internacional OVNI en Scottsdale, Arizona. 

Cuando Hellyer fue ministro de Canadá de la defensa nacional, se dice que nunca discutió de ovnis con otros funcionarios de alto rango. 


"Tuve informes periódicos sobre avistamientos y los miraba muy casualmente, y se decidió que el 80 por ciento de ellos eran fenómenos naturales de un tipo u otro, y el otro 20 por ciento eran inexplicables, y por lo tanto no identificados.
 

"Usted sabe, este es el tipo de cosas que a veces no se le dice a los políticos y no tengo ninguna duda de que probablemente había gente a mi servicio que habría estado mejor informada de lo que yo lo estaba en ese momento."

Mientras pasaban su última Acción de Gracias al norte de Toronto, Hellyer y su esposa vieron un objeto volador no identificado.
 

"Los dos nos quedamos paralizados por 20 minutos, mirando a esto que se movía por primera vez en una dirección y luego en otra. Por proceso de eliminación, se determinó que no era una estrella o un satélite y que no era una estación espacial , así que realmente no había explicación para lo que era, de hecho, un ovni ".
 

La mente analítica de Hellyer se movía tan rápido como el objeto al que estaba mirando.
 

"Se veía como una estrella, pero maniobraba de una manera que las estrellas no lo hacen. Debo admitir que cuando lo ví me preguntaba si se trataba de extraterrestres o de estadounidenses. Y creo que la idea que se me ocurrió a continuación fue que si era americano, éstos habrían aprendido algunos secretos muy grandes sobre la aceleración, ya que aceleró a un ritmo que nada que conozca que fuera construido aquí es capaz de hacerlo."
 

Fuentes políticas y científicas confiables que han hablado con Hellyer le han sugerido que los Estados Unidos han desarrollado nuevas formas de energía en instalaciones top-secret para "operaciones clandestinas", utilizando tecnología que se alega es extraterrestre.
 

En su libro "Una luz al final del túnel: un plan de supervivencia para la especie humana" (AuthorHouse), Hellyer señala que un "gobierno en la sombra" norteamericano está detrás de esta actividad.
 

"Esa es mi creencia. No tengo prueba de ello, pero creo que han desarrollado fuentes de energía y públicamente estoy diciendo que si no existen en forma comercial, sin duda que los extraterrestres nos darían esa información si se les pidiera por ella y dejaríamos de disparar contra ellos."
 

"La historia de Paul Hellyer es una importante contribución para la literatura de la civilización occidental moderna. Su experiencia en el gobierno, su interés por la Exopolítica y los problemas para la sostenibilidad de la civilización son áreas importantes de su discurso actual", escribió el astronauta del Apolo 14 Edgar Mitchell, fundador del Instituto de Ciencias Noéticas.
 

Mientras Hellyer cree - como mucha gente - en un continuo encubrimiento de la información sobre OVNIs, hay quienes con iguales o mejores credenciales dicen lo contrario. Caso en cuestión: el coronel retirado del Ejército John Alexander - otro orador en el Congreso Internacional UFO de esta semana - que reconoce la realidad de los ovnis, pero dice que nunca ha habido un encubrimiento de los hechos y que la divulgación OVNI ya ha tenido lugar desde hace muchas décadas.
 

Sobre el tema de la divulgación de todos los hechos relacionados con los ovnis, Hellyer es bastante inflexible. 

"Básicamente soy una persona a favor de la plena divulgación. La gente sigue hablando de transparencia y aún no de decir la verdad, y esto se aplica en varias otras áreas, así como en la de los OVNIS, y es sólo cuestión de tiempo que empezamos a abrirnos entre nosotros tratando de llevarnos bien y vivir juntos."

Si Hellyer fuera ministro de defensa de Canadá hoy día, estaría tan adelantado con sus creencias OVNI?
 

"Probablemente sería un boca abierta al respecto y podría ser despedido por ello", respondió. "Siempre he sido muy abierto y directo, así que a menos que hubiera alguna razón que no puedo concebir, no trataría de ocultar la existencia de los extraterrestres y su presencia." 

http://www.aolnews.com/2011/02/25/former-canadian-defense-official-blasts-us-on-ufo-cover-up/?icid=sphere_aolnews2 

Modificado por orbitaceromendoza

jueves, 24 de febrero de 2011

Algo de historia 

Crónica de un OVNI que no fue (2da parte)

Un análisis crítico y objetivo sobre el caso del objeto volador que apareció sobre Buenos Aires, Argentina, el 17 de Septiembre de 1985.

por Luis Eduardo Pacheco

Nota de orbitaceromendoza: se agradece al Sr. Luis Eduardo Pacheco por brindarnos su autorización para divulgar su interesante trabajo de investigación relacionado con un famoso incidente ovni acaecido en setiembre de 1985 en Buenos Aires, Argentina. Invitamos a los lectores a visitar su página web relacionada con la historia y la actualidad de los globos estratosféricos: http://stratocat.com.ar/.

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Capítulo 2: La voz oficial

Aquí se detallan las diferentes versiones oficiales que fueron surgiendo durante la mañana del 17 de septiembre, mientras se desarrollaba el avistamiento.
A medida que la mañana avanzaba la cantidad de testigos crecía al igual que la preocupación y ansiedad general por obtener una respuesta. No solo los medios periodísticos fueron objeto de verdaderos "bombardeos" telefónicos y consultas, sino también lo fueron la policía, la Fuerza Aérea Argentina y el Servicio Meteorológico Nacional.

Los testimonios provenientes de las diferentes estaciones aéreas que rodean la Capital Federal, coincidían al señalar como posible responsable del revuelo a un globo meteorológico, pero diferían en los detalles del mismo, en la información respecto a altura, forma y en su posible origen. Desde el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, el personal de la Torre de control afirmó que habían podido visualizar un objeto "...con forma de paraguas...", señalando que podría tratarse de "...un globo de experimentación con una barquilla de carga fuera del núcleo central...".

A las 10 de la mañana, por su parte, la Torre de Control del Aeropuerto Internacional de Ezeiza emitió un comunicado en donde se consignaba entre otras cosas: "...una esfera luminosa no identificada se está desplazando a 22.900 metros de altura...".

Afirmando luego que el objeto efectivamente había sido captado por los instrumentos del aeropuerto y agregaba más adelante que: "...la esfera no identificada cambia constantemente de brillo, se desplaza hacia el noroeste y tiene un filamento color gris, con forma de antena..."

De la presente declaración se desprende un detalle importante: al ser detectado el OVNI por la Torre de control, se descarta totalmente la posibilidad de que se tratara de Venus, tal y como afirmó esa misma mañana el Sr. Valentín Komar, del Servicio Meteorológico Nacional.

También dio por tierra con la explicación esgrimida por expertos del Observatorio Astrofísico de San Miguel, quienes se habían anoticiado del objeto en el firmamento minutos antes de las 6 de la mañana y que sostuvieron se trataba solamente del reflejo de los rayos del sol en una formación de nubes a gran altura.

El investigador argentino Leopoldo Fausto Montello, ha sido quizá la persona que ha desarrollado hasta ahora el más detallado trabajo de investigación en torno al caso, que ha plasmado en una excelente monografía de 70 páginas titulada "Respuesta al artículo titulado un VED sobre Buenos Aires" y que fuera escrita en octubre de 1986. Ademas que en el Anexo Documental de este trabajo reproduzco la parte medular de dicho trabajo, me permitiré de aquí en adelante citarlo asiduamente.

En dicho trabajo, Montello ofrece la evidencia de que a las 09.30 hs de ese 17 de septiembre, la Fuerza Aérea Argentina solicita al radar meteorológico del Aeropuerto Internacional de Ezeiza el seguimiento del objeto. Otro tanto ocurre con el radar de la Armada (ubicado en la zona portuaria de la ciudad de Buenos Aires) y desde el Centro de Sensores Remotos (hoy denominado "Centro de Teleobservacion") dependiente de la Fuerza Aérea y ubicado en inmediaciones de Vicente López, en las afueras de la Capital. En todos los casos las mediciones arrojaron resultados similares. 

http://stratocat.com.ar/artics/1709/imgs/Prensa-FAA.jpg
Facsímil del comunicado Oficial de la Fuerza Aérea (Gentileza: Leopoldo Fausto Montello)

Con esta información en su poder, hacia las 12.30 hs. la Fuerza Aérea Argentina difunde un comunicado oficial, firmado por el Comodoro Eduardo Fontaine que entre otras cosas decía: "...La Fuerza Aérea Argentina informa que el objeto en cuestión observado visualmente por la población en el espacio aéreo había sido detectado por los centros específicos de la institución a partir de la hora 3 del día de hoy, constituyendo un globo aerostático de empleo científico con trayectoria sudoeste-nordeste con un perigeo aproximado de entre los 35 y 40 mil metros, habiendo sido visiblemente observado con el incremento de la actividad solar". Agregaba el comunicado que "...ese sistema no es de origen nacional y al mismo tiempo, hasta este momento no constituye ningún riesgo para la aeronavegacion. Se continúa con los trabajos de observación...."

Punto final...?. Ni soñarlo.

Estamos a punto de ingresar a uno de los puntos más contradictorios y discutidos por los diferentes investigadores, y sin duda el que más ha contribuido (gracias a la exageración y el poco criterio) a agigantar una cierta "aura conspirativa" que en ciertos ámbitos aun se pretende adjudicarle al caso. 

http://stratocat.com.ar/artics/1709/17903.htm

Continuará...
Algo de historia
La Batalla de Los Angeles (24-25 de febrero de 1942)

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/3/32/Battle_of_Los_Angeles_LATimes.jpg
Página B del 26 de febrero de 1942, Los Angeles Times, que muestra la cobertura de la denominada Batalla de Los Ángeles y sus secuelas (lotes de artículos sobre las personas que encontraron cartuchos sin estallar, artefactos explosivos sin detonar, etc)

La Batalla de Los Ángeles, también conocida como El Gran Ataque Aéreo de Los Ángeles, es el nombre dado por fuentes de la época a un rumoreado ataque enemigo y posterior bombardeo con artillería antiaérea, que tuvo lugar desde las últimas horas del 24 de febrero a las primeras horas del 25 de febrero 1942 en Los Ángeles, California. El incidente ocurrió menos de tres meses después de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial como consecuencia del ataque de la Marina Imperial japonesa a Pearl Harbor, y un día después del bombardeo de Ellwood del 23 de febrero.

Inicialmente, el objetivo del bombardeo aéreo se pensaba que era una fuerza de ataque de Japón, pero
poco después, hablando en una conferencia de prensa, el Secretario de la Marina Frank Knox, calificó al incidente como una "falsa alarma". Periódicos de la época publicaron una serie de informes sensacionalistas y especulaciones de un encubrimiento. Un pequeño número de ufólogos modernos han sugerido que los objetivos fueron naves espaciales extraterrestres. Al documentar el incidente en 1983, la Oficina de Historia de la Fuerza Aérea de EE.UU. atribuyó el caso a un caso de "guerra de nervios", probablemente provocado por globos meteorológicos perdidos y exacerbado por los reflectores y las ráfagas de los proyectiles disparados por las baterías antiaéreas adyacentes.

Alarmas encendidas


Sirenas de ataque aéreo sonaron en todo el Condado de Los Angeles en la noche del 24-25 de febrero de 1942. Un apagón total fue ordenado y miles de guardias de ataque aéreo fueron convocados a sus posiciones. A las 3:16 am, la 37º Brigada de Artillería Costera comenzó a disparar  proyectiles antiaéreos de 12.8 libras hacia los aviones reportados; más de 1.400 proyectiles serían disparados. Los pilotos del 4to Comando Interceptor fueron alertados, pero sus aviones se mantuvieron en tierra. El fuego de artillería continuó esporádicamente hasta las 4:14. El "todo está bien" fue anunciado y se ordenó levantar el oscurecimiento a las 7:21.


Además de varios edificios dañados por el fuego amigo, tres civiles fueron muertos por el fuego antiaéreo y otros tres murieron de ataques al corazón, atribuídos a la tensión por los bombardeos de una hora de duración. El incidente fue noticia de primera plana a lo largo de la costa del Pacífico de EE.UU., y se ganó una cierta cobertura de los medios de comunicación en todo el país.

Respuesta de la prensa


Pocas horas después del final de la incursión aérea, el Secretario de la Marina Frank Knox celebró una conferencia de prensa, diciendo que el incidente fue una falsa alarma debido a la ansiedad y a la "guerra de nervios". Los comentarios de Knox fueron seguidos por las declaraciones del Ejército al día siguiente que reflejaron la creencia del General George C. Marshall de que el incidente podría haber sido causado por aviones comerciales utilizados como una campaña de guerra psicológica para generar pánico. 

Algunos medios de prensa de la época sospecharon de un encubrimiento. Un editorial en The Independent Long Beach, escribió: "Hay una reticencia misteriosa en el asunto y parece que algún tipo de censura está tratando de poner fin a la discusión sobre el asunto." La especulación era desenfrenada en cuanto a la invasión de los aviones y sus bases. Las teorías incluían una base secreta en el norte de México, así como a los submarinos japoneses estacionados en alta mar con capacidad de llevar a los aviones. Otros especularon que el incidente se escenificó o exageró para dar a las industrias de defensa costera una excusa para trasladarse más hacia el interior.


El representante Leland Ford de Santa Mónica pidió una investigación al Congreso, diciendo: "... ninguna de las explicaciones ofrecidas hasta el momento quitaron al episodio de la categoría de "completa mistificación"... se trató de un ataque o de una práctica de ataque para causar miedo a 2.000.000 de personas, o de una incursión de identidad equivocada, o de un ataque para establecer la base política necesaria para sacar a las industrias de guerra del sur de California."

http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Los_Angeles


A continuación, un artículo con detalles ampliados de la Batalla de Los Angeles publicado por el blog Nonsei SGM. Historias de la Segunda Guerra Mundial 

LA BATALLA DE LOS ANGELES

Eran las 2.25 horas de la madrugada del 25 de febrero de 1942 cuando más de un millón de habitantes del sur de California despertaron sobresaltados con el sonido de las sirenas que indicaban alarma aérea. Al mismo tiempo comenzaba un apagón general, que formaba parte de las medidas de protección contra bombardeos, y se impedía la emisión a las emisoras de radio. El apagón duró las cinco horas que permaneció el estado de alarma. Doce mil vigías antiaéreos fueron llamados a sus puestos de observación, muchos de ellos seguramente pensando que se trataba de un simulacro. En realidad a esa hora los radares y los vigías del mando de defensa antiaérea ya llevaban varias horas bastante movidas. 
 
Todo comenzó cuando el día anterior la Inteligencia Naval emitió un aviso en el que se informaba de que podía producirse un ataque japonés en el transcurso de las diez horas posteriores. Esa tarde hubo una alarma cuando los vigías vieron unas luces parpadeando y moviéndose en la costa. Aunque las luces desaparecieron unos minutos después, la situación de alarma duró más de tres horas, desde las 19:18 hasta las 22:23 horas. Cuando se levantó la alarma la tensión se relajó, pero la calma no duraría mucho. Esa noche los radares detectaron un objeto unos 120 millas (200 kilómetros) al oeste de Los Angeles, sobrevolando el océano, que desapareció de las pantallas al poco tiempo. Aunque los radares no volvieron a detectar nada, algunos vigías seguían informando que habían visto varios aviones enemigos. Finalmente, a las 2:21 horas se decretó la alarma general y se ordenó el apagón. Las dotaciones de las baterías antiaéreas fueron alertadas, mientras que los aviones de intercepción de la Cuarta Fuerza Aérea permanecieron en tierra, esperando indicaciones sobre la dirección del ataque (ni un solo avión llegó a despegar en toda la noche). A partir de ese momento empezaron a llegar desde todas partes reportes de avistamientos de aviones enemigos, aunque el misterioso objeto seguido por los radares no había vuelto a aparecer. A las 2:43 llegó un informe de aviones enemigos sobre Long Beach, y unos minutos después un coronel de artillería de costa informaba que había unos 25 aviones a 12.000 pies de altura exactamente sobre Los Angeles.

Finalmente, a las 3:16, cuatro piezas de artillería abrieron fuego sobre un objeto que sobrevolaba Santa Mónica despidiendo una especie de llamarada rojiza. Fue entonces cuando el cielo de Los Angeles estalló. Las baterías antiaéreas de toda la región comenzaron a disparar contra objetivos que según decían eran de todas formas y tamaños posibles, a velocidades y altitudes muy variadas: las baterías reportaban ataques que iban de un avión solitario (o un globo, en algunos casos) a varios cientos, a alturas que iban desde los 1.000 pies a los 20.000, con velocidades que variaban desde “muy lentos” (o incluso suspendidos en el aire) hasta las 200 millas por hora. Posiblemente la mayor parte de la confusión fue provocada por las explosiones de los proyectiles antiaéreos, que a la vista de los proyectores fueron confundidas con aviones enemigos. Hubo informes de cuatro aviones enemigos derribados, y otro más había sido visto aterrizando envuelto en llamas en una avenida de Hollywood.

El fuego antiaéreo cesó a las 4:14 horas. A las 7:12 de la mañana las sirenas volvieron a sonar indicando el fin de la alarma. Se restableció el suministro eléctrico y se permitió a las emisoras de radio volver a emitir. Esa mañana los habitantes de Los Angeles y las poblaciones cercanas comenzaron el día convencidos de que habían sobrevivido a un ataque aéreo.

La prensa angelina sacó ediciones extraordinarias para informar del “raid aéreo”, pero a medida que pasaban las horas cada vez quedaba más claro que había sido un ataque cuando menos peculiar. A la luz del día se pudo tener una idea más exacta de los daños causados por la batalla. Los misteriosos atacantes no dejaron caer ni una sola bomba, y, a pesar de los 1.430 proyectiles que se dispararon en la hora que duró el fuego de las baterías antiaéreas no se logró derribar ningún aparato enemigo. Eso sí, el fuego antiaéreo causó considerables destrozos en tierra, resultando dañadas varias viviendas. El número de muertes varía según las fuentes, entre una (causada además indirectamente, por un ataque al corazón) y seis (repartidas entre las muertes causadas por los fragmentos de los proyectiles antiaéreos, ataques al corazón o accidentes de tráfico provocados por el apagón general).

Portadas de la prensa de Los Angeles el 25 de febrero:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjUWL1mKXL0LecHKnHC5bGhyTz6msbYeyb4VlTacZyKM8PjfHGdoVOSFdQDu4-S5UVid5G6rfCTyHT6jYfYJPSetEKqjiIfN0iyJgbsXMSiKtVYP4Ni4zEM7jJ0bR2W1ux061v1UMC5oQ/s1600/1r84fo.png

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiiVJnA3rubxU4NnCStxRXimMVhkZUAvyMNWMKcszhG2lVPx5HcNcVkrrdVX59bMKc04qHNoiSfqHb8RoHeWXfYx7YY997JMTA9v9f1NDZrSvkQFZayXrjdazl0mI7eebq0gebcPGnhgg/s1600/24yr4fn.jpg

 La crónica del New York Times del 26 de febrero tiene un tono escéptico, casi de burla:

Los residentes de Santa Mónica pudieron ver al sur, hacia Long Beach, balas trazadoras de color amarillento y dorado y proyectiles como cohetes formando un arco de 60 kilómetros que se veía desde tejados, montes y playas. Todo ello fue el primer espectáculo de la Segunda Guerra Mundial que se podía observar desde Estados Unidos.

Durante el apagón los teléfonos de la policía recibieron llamadas informando de que los aviones habían caído aquí y allá, que “un japonés” estaba haciendo señales desde lo alto de una colina, o que “un japonés” estaba en un tejado con un aparato de onda corta, seguramente comunicándose con los aviones que se acercaban. Otro informe, descartado junto a algunos otros por los oficiales, decía que una gran bolsa flotante que se parecía a un globo que volaba alto por el cielo había sido derribada.


Hubo unos 30 arrestados, la mayoría denunciados por los vigías antiaéreos, que decían que los acusados estaban haciendo señales luminosas. Algunos tuvieron que pagar una multa por infringir las normas de oscurecimiento.

Las versiones de los testigos diferían enormemente. Hubo algunos que reconocieron no haber visto ni un solo avión en el cielo, entre ellos reputados periodistas como Ernie Pyle y Bill Henry; otros testigos vieron gran número de aviones (hasta 29, se llegó a decir, aunque el informe oficial, que veremos más adelante, cifraba su número en 15); otros más dijeron haber visto un único objeto de grandes dimensiones, inmóvil o moviéndose lentamente inmune a los disparos de la artillería antiaérea (así lo contó un reportero del Herald Express, que afirmó que muchos disparos impactaron en el centro del objeto sin causarle ningún daño); y otros afirmaron ver gran cantidad de luces en el cielo moviéndose en zigzag o de un modo extraño. Este último fue el caso de Paul Collins, un trabajador de la Douglas Aircraft Company de Long Beach. Cuando regresaba del trabajo a casa esa noche un guardia le paró en Pasadena. Entonces, sobre el horizonte hacia el sur, empezaron ver unas luces rojas:

Parecían “funcionar” o navegar en un plano en un momento, quiero decir, no despegando del suelo con una trayectoria o en línea recta, y después caían de nuevo a tierra; aparecían de la nada y comenzaban a hacer zigzag de un lado a otro. Algunos desaparecían de repente sin que la luz fuera disminuyendo de brillo y se desvanecían de repente. Otros permanecían al mismo nivel y sólo pudimos suponer su altitud, que nos pareció que era de 10.000 pies.

Tomando en consideración la distancia de donde estábamos a Long Beach, el modo en que disparaban las unidades antiaéreas. Que estaban bastante separadas entre sí, y el movimiento en amplias órbitas de los objetos rojos entre y alrededor de los proyectiles, calculamos que su velocidad máxima debía de ser de unas cinco millas por segundo... Nosotros no vimos el enorme OVNI que miles de testigos vieron en la costa. Probablemente estaba por debajo de nuestro horizonte, a unos pocos kilómetros más arriba en la costa.


La primera explicación oficial la dio el almirante Flanklin Knox, secretario de Marina, que ese mismo día, el 25 de febrero, afirmó en rueda de prensa que se había tratado simplemente de una falsa alarma debida al nerviosismo causado por la situación de guerra (hay que tener en cuenta que no habían pasado ni doce semanas desde el ataque a Pearl Harbor). En la misma conferencia advirtió que eso no significaba que hubiese que descartar la posibilidad de que se produjese un ataque real y que sería conveniente que las industrias estratégicas localizadas a lo largo de la costa fuesen trasladadas al interior del país. Pero el Ejército y el Ministerio de Guerra no aceptaron las conclusiones de la Marina y dieron una explicación diferente a la de Knox, lo que aumentó la confusión general que había causado el incidente. Según el secretario de Guerra Henry Stimson, aunque los informes iniciales habían sido exagerados, tras el estudio de estos y el testimonio de los testigos se podía llegar a la conclusión de que realmente se había producido una incursión aérea sobre Los Angeles (en esto no sólo se oponía a la versión de la Marina, también al mando de la Cuarta Fuerza Aérea, que expresó su opinión de que ningún avión enemigo había sobrevolado los Angeles). Según Stimson, se podía considerar un hecho demostrado que un número de uno a cinco aviones no identificados habían volado sobre Los Angeles la noche del 25 de febrero. En cuanto al misterio del origen de los aparatos, daba dos posibles soluciones: o bien eran aviones comerciales pilotados por agentes enemigos que habrían despegado de campos secretos situados en California o México, o bien eran aviones ligeros provenientes de submarinos japoneses. Para explicar por qué razón los japoneses realizarían una incursión sobre la costa oeste sin lanzar ni una sola bomba, Stimson razonó que sus objetivos probablemente habían sido localizar las defensas antiaéreas en el área o dar un golpe a la moral de la población civil. La explicación de Stimson parece tan absurda que se podría pensar en que detrás de ella había un interés no explicado en engañar a la población para ocultar algún hecho que se nos escapa, sin embargo está confirmada por el informe oficial sobre el incidente enviado por el jefe del Estado Mayor, el general George C. Marshall, al presidente Roosevelt. El informe, con fecha del 26 de febrero de 1942, se mantuvo en secreto hasta 1974. En él Marshall insistía en los argumentos de Stimson, aunque se cubrió dejando un margen para la duda (“Aviones no identificados...probablemente sobrevolaron Los Angeles...”) y aumentaba considerablemente la cantidad de aviones enemigos que pudieron participar en la incursión. Este es el informe íntegro:

INFORME PARA EL PRESIDENTE:
Lo siguiente es la información que hemos recibido en este momento del Cuartel General referente a la alarma aérea ocurrida en Los Angeles ayer por la mañana: Con los detalles disponibles a esta hora:
1. Aviones no identificados no pertenecientes a la Marina ni al Ejército americanos, probablemente sobrevolaron Los Angeles y fueron disparados por elementos de la 37ª Brigada de Artillería de Costa (AA) entre las 3:12 y 4:15 AM. Estas unidades emplearon 1.430 cargas de munición.
2. Pudo haber hasta quince aviones volando a diferentes velocidades, algunos “demasiado despacio” para lo que se considera normal, hasta 200 MPH (unos 300 kilómetros por hora) y a una altura de entre 9.000 y 18.000 pies (entre 2.700 y 5.400 metros).
3. No se lanzó bomba alguna.
4. No hubo ninguna baja en nuestras tropas.
5. No se derribó ningún avión.
6. No intervino ningún avión del ejército ni de la marina americana.
La investigación continúa. Parece razonable concluir que si había aviones sin identificar debían de ser aviones comerciales, pilotados por agentes enemigos para causar la alarma, descubrir los emplazamientos de las baterías antiaéreas y disminuir la producción con los apagones que se producen tras la alarma. Esta conclusión queda reforzada por la diversidad de velocidades de los aviones y por el hecho de que no se lanzasen bombas
Firmado: G.C. Marshall - Jefe del Estado Mayor


Las divergencias en las explicaciones oficiales del incidente y la confusión que provocaron causaron un intenso debate en los medios de comunicación, con opiniones para todos los gustos. Los editoriales de los periódicos exigían explicaciones más convincentes para acabar con la incertidumbre que se había generado. Ninguna de las dos versiones convencían, y ambas dejaban en mal lugar a los sistemas de defensa antiaérea de la costa oeste. Si, como afirmaba el Ejército, la incursión había tenido lugar realmente ¿por qué no despegó ningún caza de la Cuarta Fuerza Aérea para interceptar a los atacantes? ¿Y cómo se explicaba que el intenso fuego artillero no lograse alcanzar a ningún aparato enemigo, más aún cuando algunos de ellos, según se afirmaba, volaban a muy baja altura y a velocidades reducidas? Y si había sido una falsa alarma, como defendía la Marina, el haber estado una hora disparando contra el cielo vacío era una muestra de incompetencia todavía mayor (el editorial del New York Times del 28 de febrero se hacía una pregunta demoledora: “¿Qué habría pasado si hubiese sido un auténtico ataque aéreo?”). Una parte de la prensa se quejaba del silencio que rodeaba el caso y según ellos de la censura que operaba en ese tema (Long Beach Independent: “Existe una cierta restricción en todo el asunto, y aparece cierto tipo de censura si se trata de indagar sobre el tema”). Muchos creyeron en una teoría conspirativa de las que tanto gustan en Estados Unidos. Basándose en las advertencias que hizo Knox en su rueda de prensa del día 25, se decía que el propio gobierno había montado el espectáculo con el objetivo de crear el clima necesario para que se aceptase su plan de un traslado masivo de industrias desde la costa oeste al interior del país.

También hubo quienes pensaron en una “visita” extraterrestre, pero no fueron muchos. A pesar del famoso precedente del programa de radio de Orson Welles, aún tenían que pasar unos años para que el fenómeno OVNI se pusiese de moda. Después de todo el país estaba en guerra, y era más fácil acordarse de los japoneses que de los alienígenas. Fue años más tarde cuando se recuperó del olvido este episodio y se convirtió en uno de los grandes mitos de la ufología. El 26 de febrero el diario Los Angeles Times publicó esta famosa fotografía:


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhbHTjJLStHE3IGEa4Ji_phf4fkVbkIVWiZ-g6Nad-7RFoUqth84_0p_fBp0en_Bo_5uKVQfM24jnLwu4wZgmLXe34EHYM3rLoRzj1jitDHKlWE9NqSQYeZ85g0snJ9cebNoVjVFHFBWQ/s1600/oga13s.jpg

Durante muchos años gran cantidad de ufólogos y aficionados al tema han querido ver en ella la prueba de uno de los avistamientos OVNI más espectaculares de la historia. Se ha analizado de todas las formas posibles y al final, como siempre, cada uno ve en ella lo que quiere ver. Lo único que veo yo son varios haces de luz de los proyectores convergiendo en un punto y las explosiones de la artillería antiaérea a su alrededor.

¿Qué ocurrió realmente? La teoría de la incursión con aviones comerciales pilotados por agentes japoneses con el objetivo de sembrar el pánico entre la población, aparte de ser ridícula, quedó descartada tras la guerra (o eso o es el secreto mejor guardado de la historia). La explicación que dio el almirante Knox, que fue una falsa alarma provocada por el nerviosismo del momento, fue descalificada por muchos como parte de la política de las autoridades de hacer olvidar el incidente, echar tierra sobre el asunto y decir que no había nada que investigar. Pero teniendo en cuenta cómo estaba el ambiente es la explicación más razonable. Durante las primeras semanas de la guerra en la costa oeste había una psicosis general provocada por el temor a una invasión japonesa. El desastre de Pearl Harbor hizo pensar a la población estadounidense (incluyendo también a buena parte de sus dirigentes políticos y mandos militares) que eran totalmente vulnerables a ataques japoneses en cualquier punto del Pacífico. La gente creía ver agentes enemigos en todas partes, había un ambiente de sospecha generalizado que acabó por provocar el internamiento en campos de los habitantes de origen japonés.

Tan sólo dos días antes el territorio continental de Estados Unidos había sufrido el primer ataque enemigo de la guerra. La madrugada del 23 de febrero de 1942 el submarino japonés I-17 apareció frente a las instalaciones de extracción de petróleo de Goleta, cerca de Santa Bárbara (a unos 140 Km de Los Angeles), y abrió fuego con su cañón contra ellas. En un bombardeo que duró apenas 25 minutos el I-17 disparó un total de 25 proyectiles y a continuación se retiró de la zona. Los daños fueron mínimos (fueron alcanzados una estación de bombeo y una pasarela, con un coste estimado de 500 dólares de la época), aunque el capitán del I-17 Nishino Kozo informó a Tokio que había dejado la ciudad de Santa Bárbara en llamas. A pesar de la poca importancia del ataque se decretó una alarma general, con apagón incluido que afectó a toda la región. La desproporcionada respuesta de las autoridades y la publicidad que se le dio al ataque hicieron que la psicosis provocada por la amenaza japonesa se hiciese más fuerte que nunca.

Mapa publicado en el Galveston Daily News el 26 de febrero. Se indica el área donde abrieron fuego los antiaéreos el día 25, y también el lugar donde se produjo el ataque del sumergible japonés el día 23:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg0j1vvUuv73vsCPynrALa_VDEpEGMwPRcCyEyMbDf5bcA0n3tnfzIpUpfvWHk6Mta9nXmV3uvQzRlSpE0YGUQr-mVOuLgpVfeRCTXAOdUykbS3CeJb6SOXFHYO-5DCs0F_HXd-9YeQhA/s1600/534ax3.jpg



Con estos precedentes, con los vigías y las dotaciones de las baterías antiaéreas contagiados del nerviosismo general, cualquier avistamiento sospechoso pudo haber provocado la alarma, y esta a su vez pudo haber degenerado en un cañoneo indiscriminado en cuanto una de las baterías abrió fuego. Se ha especulado con que la alarma inicial fuese causada por globos meteorológicos, lo que explicaría las recriminaciones que se hicieron de forma oficial a algunas unidades de artillería antiaérea por malgastar munición contra blancos que se movían demasiado despacio para tratarse de aviones. Después, cuando comenzó el fuego, el humo y las explosiones fácilmente pudieron despistar a los observadores, que veían aparatos enemigos por todas partes, aunque no hay constancia de que nadie oyese ni uno solo de sus motores.

El incidente, que fue bautizado con el nombre de “la batalla de Los Angeles”, pasó a la historia como un espectacular caso de histeria colectiva.

¿O hubo algo más?

Fuentes:
-James Hayward: Mitos y leyendas de la Segunda Guerra Mundial.
-Jesús Hernández: Enigmas y misterios de la Segunda Guerra Mundial
-http://blog.rarenewspapers.com/?tag=add-new-tag
-http://www.sfmuseum.org/hist9/aaf2.html
-http://www.planetabenitez.com/ovnis/1942LA.htm
-http://es.wikipedia.org/wiki/Ataques_en_Norteam%C3%A9rica_durante_la_Segunda_Guerra_Mundial#Ca.C3.B1oneo_de_Ellwood

miércoles, 23 de febrero de 2011

Algo de historia 

Crónica de un OVNI que no fue (1ra parte)

Un análisis crítico y objetivo sobre el caso del objeto volador que apareció sobre Buenos Aires, Argentina, el 17 de Septiembre de 1985.

por Luis Eduardo Pacheco

Nota de orbitaceromendoza: se agradece al Sr. Luis Eduardo Pacheco por brindarnos su autorización para divulgar su interesante trabajo de investigación relacionado con un famoso incidente ovni acaecido en setiembre de 1985 en Buenos Aires, Argentina. Invitamos a los lectores a visitar su página web relacionada con la historia y la actualidad de los globos estratosféricos: http://stratocat.com.ar/.

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Introducción

A más de 25 años de ocurrido, el evento conocido popularmente como el "Ovni del 17" ha quedado marcado en la memoria colectiva de todos aquellos que en su momento tuvieron la suerte de ser testigos de su presencia en los cielos argentinos. Es un suceso que debido a su difusión e impacto, aún hoy surge espontáneamente en cualquier ámbito ufológico argentino, ya sea una simple charla entre amigos, programas de TV, algun foro de discusión en internet o publicaciones especializadas.



A nivel personal, y dentro de la amplia y variopinta casuística OVNI nacional, este caso siempre me "siguió" muy de cerca. En la época en la que ocurrieron estos acontecimientos yo contaba con 17 años -algo menos de la mitad de los que tengo ahora- y me hallaba absolutamente fascinado por el caso. Ni hace falta mencionar que no sólo adscribía plenamente a la hipótesis OVNI como explicación, -la cual me parecía la única posible- sino que difundía a diestra y siniestra el enigmático suceso como prueba irrefutable de la existencia de dicho fenómeno.

15 años después, ya no era el mismo. Mis ideas ufológicas habían cambiado y con otra perspectiva pero igual fascinación un buen día me decidí a tratar de dilucidar el caso por mis propios medios y tratar de responder a la pregunta del millón: ¿...fue un globo o un OVNI...?; jamás imagine al comenzar que cinco años más tarde esa tarea terminaría con la creación de este sitio que ustedes están visitando.

A nadie escapa que no soy el primero en recorrer esta senda. Varios investigadores han estudiado el caso mucho antes que yo habiendo llegado a todo tipo de conclusiones, algunas a favor de la hipotesis OVNI y otras no. Por eso, a la hora de elegir un abordaje en particular, en lugar de ignorar esos trabajos previos, o peor aún, plagiar conclusiones ajenas y mostrarlas como propias, decidí abiertamente tomar lo mejor de cada estudio y utilizarlo como fuente documental para mi análisis. Al decir lo "mejor" de cada uno, me estoy refiriendo a aquellas conclusiones o hipótesis que resultan objetivas, lógicas y comprobables, ademas de toda aquella información proveniente de fuentes directas, incluyendo la prensa de la época.

Con el presente trabajo no pretendo imponer idea alguna, simplemente me he limitado a reunir la mayor cantidad de evidencia posible, analizarla, poner en tela de juicio aquellas investigaciones basadas sólo en la especulación y finalmente brindar al lector una serie de elementos que lo ayuden a formar su propio parecer.

Deseo mencionar finalmente que nada de esto sería posible sin la ayuda de muchísima gente a la cual me referiré al final de este trabajo. No obstante deseo destacar el apoyo incondicional brindado por mi esposa Karina y mis dos hijos Nicolás y Aldana, quienes más de una vez fueron víctimas involuntarias de mi obsesión por el caso.

Ahora sí, basta de palabras. Con ustedes, un trabajo que corrobora que el 17 de setiembre de 1985, fue un globo estratosférico francés MIR y no un OVNI lo que se vió sobre los cielos de Buenos Aires. 
http://stratocat.com.ar/artics/1709/index.html
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Capítulo 1: El avistamiento - Cómo comenzó todo

En este capítulo se abordan los detalles generales del avistamiento y se brindan las descripciones detalladas de varios observadores.
Todo comenzó muy temprano aquella clara y soleada mañana del 17 de Setiembre de 1985. Era un día diáfano, perfecto, todo un presagio de la inminente llegada de la primavera.

La ciudad amanecía con la rutina de los últimos días inalterada: se discutía la preparación de un nuevo paro de la CGT (Confederación General del Trabajo) -similar al del 29 de agosto- contra el gobierno de Raúl Alfonsin, y lo que era el tema central en esos días: llegaba a su final el juicio a los militares culpables de violaciones a los Derechos Humanos, que dictatorialmente gobernaron el país hasta el regreso de la democracia en 1983.

Aproximadamente a las 07.00 horas, comienzan a sonar ininterrumpidamente los teléfonos de varias emisoras de radio, televisión y diarios, con los llamados de cientos de personas que desde varios puntos de la ciudad de Buenos Aires y alrededores alertaban sobre la presencia en el cielo de un extraño objeto brillante, inmóvil, que parecía estar situado a gran altura sobre la ciudad.

Inmediatamente la novedad comienza a propagarse por influjo de programas radiales de gran audiencia -tal el caso de "Rapidísimo" de Héctor Larrea- que comentan y difunden el hecho, propiciando que sus oyentes se hagan eco de la visión del objeto. Eran de esta forma miles y miles los testigos que se agolpaban en las esquinas, salían de sus casas y comentaban a viva voz el inquietante suceso.

A simple vista (como lo vieron la mayoría de las personas ese día) se advertía un punto brillante estacionado a gran altura, de forma circular y de color blanco brillante que aparentemente permanecía fijo, lanzando cada tanto fogonazos de luz y presentando en ocasiones, un suave movimiento.

Los testimonios gráficos 

Muchos de los testigos quisieron tener una visión mucho más cercana del OVNI y para ello se valieron de largavistas y pequeños telescopios de juguete pero realmente sin mucho éxito.

El objeto se encontraba a una altura tal, que no se podía discernir forma alguna detrás del brillo, el cual al menos dejaba evidenciar para el observador sagaz, la existencia de una superficie que reflejaba los rayos solares.
http://stratocat.com.ar/artics/1709/imgs/Diarios-1.jpg
Estas fueron las imágenes mostradas por los diarios Clarín (izq.) y Popular (der.) al día siguiente de los hechos.

Esta falta de definición en las fotografías se hizo evidente incluso en las imágenes publicadas por los principales periódicos al día siguiente, donde a pesar de haber utilizado cámaras profesionales con importantes teleobjetivos, apenas se aprecia una mancha borrosa o un punto brillante.

A pesar de lo masivo del avistamiento, una de las falencias que posee el caso a nivel documental, es la ausencia de informes detallados de observación y seguimiento del objeto, lo que dificultó enormemente la reconstrucción precisa de los hechos. No obstante, existen honorables excepciones que vale la pena mencionar. Se trata de algunos afortunados aficionados a la astronomía que movidos por la genuina curiosidad y munidos del instrumental adecuado, pudieron obtener los testimonios más precisos y las imágenes mas espectaculares de esa jornada. 

http://stratocat.com.ar/artics/1709/imgs/melvern.jpg
Imagen obtenida por Federico Melvern publicada en las ediciones N° 138 y 149 de la Revista CUARTA DIMENSION. Si bien la misma no posee una definicion buena es posible apreciar la impresionante columna luminosa aparentemente ubicada por encima del objeto.

Una de las imágenes del objeto, fue justamente obtenida por un astrónomo aficionado: Federico Melvern, residente de la localidad de Lomas de Zamora (sur del Gran Buenos Aires) quien a través de un telescopio Questar de 7 pulgadas de diámetro (reflector) adosado a una cámara Nikkon F con película Fuji de 1600 ASAs, obtuvo una fotografía.

Como vemos la imagen presenta poca definición, pero aun así nos permite advertir uno de los elementos que le darían especial misterio al caso: una inmensa "columna luminosa" que el objeto presenta en su parte superior, y que según testimonios de diversos testigos poseía una iridiscencia muy particular, similar a la de la soldadura autógena. Aun así, no se podía afirmar en forma concluyente que dicha columna no fuera más que un efecto de refracción de los rayos del sol.

http://stratocat.com.ar/artics/1709/imgs/cd138-07.jpg
Dibujo efectuado por el Astronomo amateur Hugo Filori y publicado en las ediciones N° 138 y 149 de la Revista CUARTA DIMENSION

En el mismo sentido que el anterior, el tambien astrónomo Hugo Filori efectuó una detallada observación del misterioso visitante, por espacio de una hora, desde su casa ubicada en la localidad de Don Bosco, tambien al sur de la capital argentina. Así Filori nos entrega una minuciosa descripción gráfica de las diferentes particularidades del objeto y su comportamiento. Estas apreciaciones se vuelcan en el esquema que podemos apreciar, publicado al igual que la imagen de Melvern en la revista Cuarta Dimensión.

Otro testimonio de importancia se lo debemos a la detallada crónica de observación efectuada por Ricardo Gómez, quien gracias a su afición desde joven por la astronomía, tuvo la oportunidad ese día de observar el objeto con prismáticos y además con un telescopio de 10 cm de espejo de su propiedad al que le aplicó diferentes oculares, posibilitándole una visión con 30, 90 y 220 aumentos, a lo largo de las casi 4 horas y 40 minutos (desde la 8.45 a las 13.30 horas) que el objeto permaneció en el campo visual de su improvisada atalaya ubicada en 12vo. piso en el barrio de Lugano I y II (suroeste de la Capital Federal).

Cabe destacar que además de ser minucioso y completo, el informe -según su autor- fue redactado minutos después de finalizado el avistamiento por lo cual posee un valor documental doblemente importante al estar libre de agregados y elaboraciones posteriores al hecho.

Por su extensión y debido a que ese informe se encuentra publicado en internet (ver anexo documental), no tiene sentido volcar su contenido aquí.

Algunas singularidades

En las más de 12 horas que el objeto estuvo a la vista, fueron especialmente notables la ausencia de movimientos bruscos, cambios de trayectoria, u otro comportamiento anómalo en su desplazamiento. Claramente poseía una evolución uniforme y constante y solamente presentaba en ocasiones un suave bamboleo hacia los lados. Por ello no es extraño que los primeros intentos de explicación se centraran en la posibilidad de que fuera algún tipo de globo.

Sin embargo, para agregar más confusión, su aspecto distaba bastante de parecerse a los "globos sondas" utilizados casi a diario por los centros meteorológicos de todo el mundo, pues su forma, su prolongada duración a la vista, su gran visibilidad y esa misteriosa "columna de luz" presente en las imágenes más detalladas, desafiaban todo lo conocido sobre dichos balones.

Tanto si estabamos frente a un OVNI como frente a un globo, el artefacto presentaba características absolutamente inusuales. 

http://stratocat.com.ar/artics/1709/17902.htm

Continuará...