San José, Misiones: A un paso a nivel (23 de agosto de 1965)
por Dr Roberto Banchs (CEFAI)
Crédito: Visión OVNI
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| Casimiro Zuk y Roberto Banchs. |
Con el titulo “Yo he visto un OVNI, nos afirma el Sr. Casimiro Zuk”, el
diario El Territorio, de Posadas, Misiones, en su edición del 2 de
septiembre de 1965, en pleno auge de la gran oleada argentina, ofrece la
siguiente información:
“APÓSTOLES (Corresponsal Ernesto
Zajaczkowski) – Llegó hasta nuestra corresponsalía el señor Casimiro
Zuk, soltero de 27 años de edad, domiciliado en la chacra 171 de la
colonia Apóstoles, quien nos expresó a boca de jarro: ‘Yo he visto un
plato volador’. Lo hicimos sentar, advirtiendo una nota de relevantes
contornos para nuestros lectores".
"El relato del señor Zuk
comienza así: ‘En la noche del 23 de agosto, alrededor de la una de la
mañana, cuando transitaba por la ruta que une el paraje Centinela con la
ciudad de Apóstoles (Fomento Agrícola N° 5) en bicicleta y al llegar al
paso a nivel del ferrocarril General Urquiza, entre los lotes 310 y
312, cerca de la curva Palaczewski, divisé de pronto sobre mi cabeza a
una altura de más o menos 3.500 metros un objeto luminoso que despedía a
ratos, destellos de luz natural, para apagarse luego y permanecer en
penumbra por espacio de algunos segundos, para volverse a encender.
Frené y apeándome de la bicicleta, pude apreciar que poco a poco el OVNI se acercaba a la tierra y al llegar a una altura aproximada de 500
metros, describió un semicírculo de este a oeste para luego desandar el
camino recorrido y posarse suavemente sobre la playada del campo
lindante, a unos 400 metros del lugar en que me encontraba, pudiendo
apreciar que era una especie de vehículo automotor de forma alargada,
con un diámetro aproximado en su parte central de cinco metros,
despidiendo a ratos haces de luces enceguecedoras. Alrededor de la nave o
vehículo, se podía apreciar una especie de visera, similar a la que
tienen los automóviles para protegerse de los rayos solares sus
conductores, debajo de la cual se encontraban ventanillas enterizas; la
altura total de la nave sería de 2,50 metros’".
“Más adelante, el
señor Zuk nos dice: ‘De pronto, comenzó a abrirse lentamente una
escotilla de la que salió una persona de altura normal, vestida con un
traje parecido al de un aviador (mameluco) que lo cubría desde la cabeza
hasta los pies; el traje despedía destellos luminosos; el individuo
caminó unos pasos como queriendo estirar sus piernas y rígido, volvió a
la nave, la que después de cerrar su escotilla emprendió vuelo,
elevándose en espiral y sintiéndose una especie de bramidos como único
ruido’. Preguntamos entonces, si se escuchó algún ruido aparte del
bramido, a lo que nuestro interlocutor respondió: ‘Solamente cuando bajó
el individuo se escuchaba un rumor que podía ser suave música o una
radio que funcionaba’".
“Finalizado el relato, el señor Zuk se
despidió y subiendo en su bicicleta se perdió lentamente por las calles
de la ciudad”, concluye la crónica periodística.
A partir de
esta publicación, su historia fue reproducida en una variada
bibliografía, argentina y extranjera (1), incluyendo listados y
catálogos de no identificados.
Nuestra investigación
Partiendo de la ciudad de Posadas por la ruta provincial 1 (actual
nacional 105), hacia el sudeste, unos 45 km, Y luego a través de
estrechos caminos de arcillosa tierra roja, que se abren entre la
tupida selva y monte -característica de la región, llegamos a nuestro
destino: el lugar de los hechos, el testigo.
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| Casimiro Zuk. |
El testigo, Casimiro Zuk
De él recogemos su testimonio directo y procedemos a un reconocimiento donde ocurrió el fantástico avistamiento[1].
Casimiro
Zuk es un agricultor de té y yerba mate, con estudios primarios, que
tenía por entonces 28 años. Eran aproximadamente la una de la mañana
del lunes 23 de agosto de 1965. El cielo se hallaba algo nublado y
oscuro, cuando Zuk regresaba a su chacra ubicada en Apóstoles, luego de
visitar a su novia.
Conduciendo su bicicleta por un camino, de
suaves pendientes, recorrió apenas unos 300 m de la casa, cruzó un paso a
nivel del ferrocarril Gral. Urquiza, situado en la zona de colonia San
José, cerca del arroyo Chimiray, anduvo unos 50 m y de pronto vio a su
derecha, al oeste, una luz. “Al principio era como una gran estrella
-nos dice-, vi de casualidad eso”.
Pero la luminosidad
blanco-amarillenta fue en aumento, y parecía desplazarse cada vez más
bajo, aminorando su velocidad a medida en que se acercaba, lentamente, a
donde se encuentra la Estación del Medio, un apeador -con plataforma y
abrigo- del tren coche motor, hasta alcanzar una distancia que Zuk
-atónito en el camino- estimó en 300 o 400 m. Dedujo que la luz se
detuvo allí, a unos 3 m del suelo, pues “como la playada es llana,
entonces no podía estar en el suelo”, sino a una cierta altura.
A
medida que esa luz avanzaba, podía escuchar algo que describe como “una
música lenta, rara”, y al detenerse, notó un sonido (“rrooée-rrooée”)
parecido al de un bombeador de agua.
En esas circunstancias,
observó a “una persona” que, por la distancia estimada, supone que
tendría “un metro de estatura, o cosa así”, de contextura normal,
vestida con un mameluco.
“Estuvo más o menos 8-10 minutos
detenido allí -expresa-, y de repente aumentó el ruido aquel que
escuché: ‘rRrRr’, de tipo circular; y otra vez, ví la luz como la del
principio, más grande, más chica, desapareció”.
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| Zona de observación del OVNI. |
Casimiro Zuk afirma que no hubo otros testigos que hayan observado o
escuchado algo extraño esa noche. Tampoco notó la presencia de animales
sueltos, o vehículos en el área. Pensó avisar a un vecino cercano, pero
supuso que a esa hora se encontraría durmiendo y perdería tiempo para
seguir contemplando el inusitado fenómeno: “Es un lugar de poco tránsito
-agrega-, únicamente la vía con el coche motor, pero, el tren a esa
hora no pasaba”.
“La luz daba la impresión de tener una visera,
pues se proyectaba hacia abajo. Objeto no he visto; nada más que el
techo -la visera-, y a la persona que caminó, que vi mal, mal. Luego la
luz desapareció de mayor a menor, haciendo ‘rRrRr’, así”.
Al
aproximarse, parecía que prendía y apagaba. Pero cuando se detuvo, y “el
brillo estaba sobre la tierra, a 3 metros”, tampoco pudo apreciar una
forma definida, pero sí algo semejante a un “corredor”, con una visera, o
alero. “Era una luz muy fuerte, yo la miraba, pero no veía…; cuando
veía eso (al bajar la vista y volver a observar) parecía un foco, nomás.
Algo se notaba, también, como escotillas dibujadas, algo así, no sé,
pero podía más o menos distinguirlas porque eran algo más oscuras”,
dice Zuk.
Le resulta difícil precisar el tamaño, pero calcula que
no podía tener más de 10 m, asegurando que, al menos, “no tenía un
tamaño chico”. “Sin poder determinar si era redondo, alargado,
etcétera, podía apreciar -eso sí-que se trataba de una luz que brillaba
como si tuviera la luz arriba y brillaba todo…”.
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| Zona de observación del OVNI. |
El ocupante
“La persona apareció dando unos pasos -refiere Zuk-, dio vuelta, otra
vuelta, caminó y luego no la vi más, porque no la observé continuamente.
Para poder recuperar la visión (por el foco de luz), vi abajo para
volver a verle y, entonces, no le vi más”, expresa con cierta desazón.
Aunque agrega: “Tuve miedo, porque estaba solo, que me pase algo; qué se
yo, fue una cosa rara. Pero mal intencionado no creo que fuera, porque
a mí no me tocó, no me hizo ningún daño”.
La figura estuvo unos 2
o 3 minutos, y dejó de verse cuando la luz empezó a irse. Tenía el
aspecto “como una persona de acá, común, pero me parecía verle como un
vestido, tipo mameluco. Por el reflejo de la luz lo veía, algo más
amarillo. El rostro, en cambio, no podía distinguirlo por la distancia,
pero tenía como un mameluco”, insiste. Zuk nos hace una sugerente
comparación: “Luna no había, entonces por esa luz no se notaba. Es lo
mismo que un coche que ilumina con los focos: no va a ver el coche, va a
ver la luz”.
“La persona no descendió del aparato. Estuvo ahí, en la luz, bajo un
‘corredor’, en el puente, como quien está adentro, y de pronto no lo vi
más. El aparato estuvo un rato, hasta que hizo ese ‘barullón’, de
espiral, y se fue en la misma dirección que apareció”, reduciendo su
magnitud lumínica a medida que se alejaba, sin variar de color e
intensidad. Todo habría durado unos 15 minutos.
Luego del
encuentro
Casimiro Zuk decide entonces proseguir viaje, cubriendo los
10 o 12 km que restaban para llegar a su chacra, donde vive con su
familia. Y se fue pensando muchas cosas, qué le podía haber ocurrido, y
también, lamentando no haber ido acompañado para intentar acercarse.
“Yo pensé que era algo raro, que no era de acá”, señala.
Días
después regresó al lugar procurando hallar algún vestigio, o rastro,
pero tras una intensa búsqueda no halló evidencia alguna que confirmara
la extraña presencia. En esos días, además, le comentó lo sucedido al
corresponsal en Apóstoles del diario El Territorio, de Posadas, quien
hizo la nota publicada nueve días después de ocurrido el suceso.
El testigo, nacido el 2 de noviembre de 1936, Casimiro Zuk es un hombre
delgado, de modales sencillos, y con un inocultable acento europeo,
polaco. Usa lentes desde muy joven, por el problema de una debilidad
visual progresiva, empleando en la época del episodio lentes de 3,5
dioptrías de aumento. Al tiempo en que fue realizada la encuesta,
presentaba un gran monto de ansiedad.
Al preguntarle si hay
antecedentes en su familia… (de otras experiencias similares), nos
interrumpe, como adivinando -erróneamente- la pregunta, diciendo: “¡Ah,
usted me dice si hay tocados (locos) en la familia…, no, no hay nada de
esos antecedentes. Lo que sí, nos gusta beber, sí, eso sí nos gusta,
je-je”. Zuk se muestra, evidentemente, sincero en sus declaraciones,
admitiendo con absoluta franqueza su alegre disposición por las bebidas
alcohólicas.
Quien le conoce desde hace tiempo, como un profesor
de Biología, de la Cooperativa Agraria de Apóstoles, sostiene que “se
trata de una persona muy singular, emprendedora, que participa
activamente de la vida agraria, pero que se pregunta por cuestiones más
trascendentes, que otros agricultores de la zona no se formulan,
poniendo como ejemplo la vida después de la muerte, el espiritismo, y
temas afines".
Poniendo de relieve este rasgo, se muestra
intrigado por el tema, preguntándonos y respondiéndose a la vez: “Dígame
una cosa, ya que estamos en esto, como le decía, los extraterrestres
han pisado ya suelo argentino, según el diario. Tengo una hermana en
Buenos Aires quien dice que, en su planeta, han recibido personas -como
acá-, pero no han dado resultado. Pero lo único que ellos han prometido
es que no dejarían estallar la bomba atómica, por eso serían la
salvación de nuestro planeta”.
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| Apeador del ferrocarril Urquiza, escenario del inolvidable encuentro con el OVNI. |
Análisis del caso
La
descripción que hiciera Casimiro Zuk al diario El Territorio, resulta
muy similar a la que nos efectuara una veintena de años después,
revelando el vívido recuerdo de aquel episodio que se ha constituido en
una inolvidable experiencia. Desde luego, habrá detalles que escaparán a
la rememoración, incluido las percepciones equivocadas y las
distorsiones del primer momento, sometidos a los sentimientos más
profundos y a la imposibilidad de reproducir con exactitud aquello que
registran los órganos sensoriales.
Por otra parte, el informe del caso ocurrido en San José (los catálogos
suelen situarlo, por error, en Apóstoles) se inscribe, como dijimos,
durante el mayor incremento de avistamientos de platillos registrados
en la oleada de 1965 que cubrió territorio argentino. Y también, durante
el vuelo de ocho días por el espacio de los astronautas L. G. Cooper y
Ch. Conrad (lanzados el 21 de agosto), que ganó la primera plana de los
diarios en esos días (3), quienes a bordo de la Geminis V efectuaron una
demostración a modo de una preparación psicológica para la misión
lunar.
La verificación in situ, es decir; la practicada sobre el
terreno, permitió corregir ciertos datos deslizados en la crónica
periodística, rectificados a su vez por Zuk, en cuanto a la ubicación y
desplazamiento del objeto. En efecto, en la oscura noche del lunes 23,
el objeto parecía situado en todo momento a baja altura del suelo, a
pocos metros, efectuando un movimiento de aproximación y alejamiento
hasta desaparecer de la visión del testigo.
Esta misma
inspección, junto al croquis que documentaba el testigo, permitió
también comprobar que el OVNI se había movido -para nuestra sorpresa- en
el sector de las vías del ferrocarril y, aún más, en su dirección y
hacia la estación Pindapoy (asiento de la compañía frutal Pindapoy).
Aun
cuando C. Zuk afirma que
“es un lugar de poco tránsito, únicamente la
vía con el coche motor, pero, el tren a esa hora no pasaba”, procedimos a
intentar verificar esos datos. En primer lugar, fue fácil comprobar que
el coche motor no era el único tipo de tren que circulaba por las vías,
habiendo otros de carga y de pasajeros. La comprobación de que “a esa
hora no pasaba” tren alguno, iría a ser una tarea harta de dificultades,
aunque allanadas por la amabilidad y excelente disposición del personal
del Ferrocarril General Urquiza[1].
Fue así que tratando de
conocer de modo fehaciente el movimiento de trenes en aquella fecha/hora
y lugar (Apeadero 538,4; long. 55° 50′ lat. 27° 50′+), las primeras
averiguaciones en ese sentido no aportaron nada positivo, ya que no se
contaban con los registros de trenes de ese año[2].
Sin embargo,
los Sres. Tenca y Benegas, de la División Técnica, Sector Horarios y de
Transporte, de Ferrocarriles Argentinos, nos proporcionaron el
“Itinerario de Trenes”, del F.C. Urquiza (4), donde obra minuciosamente
el movimiento ferroviario preestablecido, con sus estaciones, horarios e
identificación de los trenes. A pesar, es por todos conocido las
ostensibles demoras y alteraciones que suelen producirse en el tránsito
ferroviario, en particular, en una zona que -por la intensa actividad
agrícola- hay movimientos de carga y maniobras (por ejemplo, en la
Estación Pindapoy, a escasos miles de metros).
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| Planimetría del tendido ferroviario en el lugar del avistamiento. Fuente FC Urquiza. |
Al respecto, la lectura del citado Itinerario permite advertir el paso
regular del tren de fruta 252 a las 23,40 por Pindapoy -permitiendo el
paso al tren mixto 2, de Posadas-, pasando por el Apeadero “Km 538,4”
(distancia tomada desde Concordia) alrededor de la medianoche, y
llegando a Apóstoles a las 0,25, la otra estación más cercana. Ese tren
mixto habría pasado a las 22,58 por Pindapoy y a las 23,38 por
Apóstoles.
De acuerdo a lo que se nos informó, a causa de la
habitual demora del primero, que debía esperar y maniobrar para ceder el
paso (se trata de un ramal de una sola vía), al año siguiente -1966- se
procedió a modificar los horarios (5), llegando a Apóstoles -según
planilla- a las 1,09 horas.
Conforme a lo examinado, el fenómeno
visto por Casimiro Zuk, bien podría coincidir con el paso de un tren por
las angostas vías del Ferrocarril Urquiza.
Pero -según parece-
las coincidencias no se agotan ahí. El “coche motor”, que empezaba a
circular a comienzos de esa década, era conocido en el ambiente
ferroviario con el mote de “Marciano” (¡oh!, curiosidad), de acuerdo a
lo que nos comentó un técnico de esas máquinas que opera en los talleres
de Villa Lynch, debido a su peculiar aspecto -análogo al prototipo de un
plato volador- y al sonido susurrante, diferente al de otras máquinas.
Su incorporación al servicio -nos explicó- data de 1962 y fue toda una
novedad para la época. Se trata de un vehículo gasolero, italiano
(Fiat), compuesto por dos o tres vagones, utilizado para tramos cortos
(corta y media distancia). En agosto de 1965, la Argentina disponía de
850 coches ferroviarios.
No dudamos que su extraña apariencia,
muy distinta a la vetusta imagen de las locomotoras que rodaban con
anterioridad por esas mismas vías, fuera una fuente de equívoco.
¿Habrá
inducido un error en la percepción de Casimiro Zuk la eventual
presencia de esta novedad tecnológica? La respuesta podría provenir de
un examen comparativo.
En primer lugar, nos detuvimos a escuchar
el sonido del motor gasolero del coche ferroviario y, realmente, nos
sorprendió la gran semejanza con el emitido por el “OVNI” de Zuk, un
“rrooée-rrooée, parecido al de un bombeador de agua (…), de tipo
circular”. Como es de rigor, la descripción del testigo -con su
onomatopeya-, así como la del motor Fiat, han sido registradas mediante
grabación.
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| El coche-motor Fiat, presunto OVNI en San José, Provincia de Misiones. Talleres de Villa Linch, BA |
La dirección en que fue visto detenerse el presunto OVNI, coincide
exactamente con el Apeadero -o apeador- Km 538,4 del Ferrocarril Gral.
Urquiza. No así la distancia, ya que el apeadero se encuentra ubicado a
unos 100 m, y el testigo sitúa al OVNI a 300 o 400 m, pero en la misma
dirección oeste. De todas formas, la estimación de Zuk resulta muy
relativa, por las dificultades de calcular la distancia en la oscuridad
de la noche[3], cuya Luna se hallaba al este en su 25,6ª fase
decreciente (fracción iluminada: 20%, azimut 86º, 39’ y altitud -44º).
En
el mismo sentido, podemos expresamos respecto a la altura en que se
halló el objeto, deduciendo que se detuvo a unos 3 m del suelo, tras
sobrevolar a baja altura. Desde la posición del testigo, al pie de una
suave pendiente, el horizonte no era claramente visible, siendo
obstaculizado por un monte de árboles y por el terraplén elevado del
ferrocarril (véase el plano en corte).
Los desplazamientos del
fenómeno merecen también un breve análisis. Llama la atención que los
mismos parecen haber seguido la sinuosidad de las vías férreas
(“describió un semicírculo…”, etc.), como se observa en el plano.
En
cuanto al “OVNI”, Casirniro Zuk insiste durante nuestra entrevista que
sólo observó una luz,
“objeto no he visto; nada más que el techo -la
visera-,
y a la persona que caminó…” (No obstante, la noticia de El
Territorio indica haber visto
“una especie de vehículo automotor (!) de
forma alargada”, de unos 5 metros; conceptos que desestima en nuestra
encuesta para afirmar que
“no tenía un tamaño chico -pero no mayor de 10
m-
, sin poder determinar si era redondo, alargado, etc.”). Y aún más:
“Podía apreciar -eso sí-
que se trataba de una luz que brillaba cano si
tuviera la luz arriba y brillaba todo (…), parecía un foco, nomás”. Un
farol.
Es interesante hacer notar aquí que la locomotora del
coche motor, posee un reflector arriba (al igual que en el otro extremo
del tren, con una puerta salida abajo).
“Algo se notaba.,
también, como escotillas, algo así” (el diario dirá “ventanillas
enterizas”), sostiene C. Zuk. Los extremos del coche motor poseen unas
muy notorias aberturas, parabrisas.
Otro aspecto que nos lleva a
formular algún comentario, se refiere a la “visera” o “techo” del
objeto. Según el testigo,
“la luz daba la impresión de tener una visera,
pues se proyectaba hacia abajo”. Recuérdese al respecto que el OVNI estaba detenido, en relación a Zuk, por detrás del Apeadero Km 538,4; lo
que equivale a decir que la visión de aquél le permitía notar -entre
sombras- el muelle y, especialmente, el cobertizo, a través del cual -al
parecer- atisbaría “el aparato” junto al andén.
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| Flamante reinauguración del peculiar transporte ferroviario en Nogoyá, 11-2007. |
Desde esa perspectiva, observó a “una persona”. Tenía el aspecto de un
individuo
“de acá, común”. “Apareció dando unos pasos, dio vuelta, otra
vuelta, caminó y luego no la vi más”, nos relata Zuk, agregando que
tenía un mameluco… como el de un operario. El periódico dirá, incluso,
que
“caminó unos pasos como queriendo estirar sus piernas”. Será que los
visitantes, después de todo, tienen sus necesidades.
Creemos que
no será necesario ahondar en la personalidad de Zuk. Al contrario,
estimamos que los datos obtenidos resultan suficientes para acceder,
como se ha visto, a la posible naturaleza del fenómeno registrado en
San José, provincia de Misiones.
Los datos reunidos y cotejados,
permiten establecer una base firme de presunción respecto al supuesto
OVNI, que ha sido -al parecer- producto de la errónea interpretación de
“una máquina novedosa” para la época, como lo fue el comentado coche
ferroviario, y no de uno de los populares platos voladores que
estimularon tanto la imaginación y el desconcierto en aquellos años.
Esta
hipótesis no significa una actitud refractaria sobre el fenómeno de
los OVNIs, sino, la adhesión permanente al análisis crítico de la
realidad -despojada de ocurrencias apasionadas- y la pretensión de
animar el interés por la investigación.
Referencias
(1) El
Territorio, Posadas, 2 setiembre 1965. Citado en: CODOVNI, Buenos
Aires, Informes de 1965, p.17; Antonio Ribera, P. V. En Iberoamérica y
España, ps.175/ 176; LDLN, Le Chambon-sur-Lignon, FR., N° 92, J1/Ag.
1967; Coral & Jim Lorenzen, Encounters with UFO Occupants,
ps.155/156; Oscar Uriondo, Los Aterrizajes de Ovni en la Argentina,
CEFAI, Bs. Aires, 1972, p.45; Charles Bowen, ed., The Humanoids, Neville
Spearman, London, 1969, lacks case; Héctor Anganuzzi, La Historia de
los P. V. en la Argentina, Plus Ultra, Buenos Aires, p.195; Jacques
Vallée, Magonia, catálogo, caso 687; et. al. In: Banchs Case References,
Richard Heiden.
(2) El Territorio, Posadas, 2 abril 1985, p.19.
(3) C1arín, Buenos Aires, 21 al 25 agosto 1965.
(4) Itinerario de Trenes, F. C. Urquiza, Secretaria de Transporte, Bs. Aires, N° 31, Mayo 1965, ps. 52/75.
(5) Ibíd., N° 33, Mayo/Diciembre 1966, ps.54/55.
[1]
En particular, los señores Ricardo Giancola (Jefe del Museo Nacional y
Centro de Estudios Históricos Ferroviarios), Pedro Bidegorry (Jefe
Mantenimiento), Santos Blanco (Jefe Div. Operativa, Dpto. Transporte), y
J. del Greco (Jefe Estación Pindapoy).
[2] El Jefe de
Mantenimiento -Div. Mat. Remolcado- Pedro Bidegorry, cursó una nota al
Jefe de la División Operativa, Dpto. Transporte, en Concordia (ER),
Santos Blanco, quien a su vez remitió la solicitud de averiguaciones al
Jefe de la Estación Pindapoy, J. del Greco, y este a su vez al de
Apóstoles, Sr. Müller, respondiendo en octubre de 1985 que las mismas
“no le aportaron nada positivo sobre este asunto”. En una carta del 25
de septiembre de 1985, J. del Greco, señala:
“Le comunico que
lamentablemente no se cuenta ya con los registros de trenes de ese año,
por lo que no se puede determinar fehacientemente el movimiento en esa
fecha. En cuanto a las averiguaciones efectuadas a gente de ésta
(Pindapoy/Apóstoles), manifiestan que -en efecto-
se comentó sobre ese
fenómeno que tuvo mucha repercusión en la zona, y que además se vio más
al norte de la provincia (zona de Oberá e Iguazú, bastante distantes
una de otra)”. Hechos sobre los cuales no teníamos noticia y, por obvia,
aún menos haber podido establecer una relación con el episodio ocurrido
en la zona de San José. Al margen, la gestión del personal del
Ferrocarril merece ser ampliamente reconocida. Asimismo, por el interés
en el tema y la preocupación por satisfacer nuestras inquietudes, puesta
de manifiesta tanto en la facilitación de información como en el
asesoramiento y orientación que recibimos en todo momento.
[3] En
relación a una experiencia simulada de observación OVNI que dirigimos
ese año, J. R. Róvere -que nos acompañó durante las encuestas-, se
propuso verificar la pretendida fiabilidad de los parámetros
perceptuales proporcionados por los testigos, procediendo a estimar
distancias a ojo desnudo y en pleno día en el lugar de los hechos.
Efectuada la comprobación, su error de cálculo orilló en el 25%.
http://www.visionovni.com.ar/modules/news/article.php?storyid=889