Una odisea siguió por determinar quiénes eran los integrantes del grupo
artístico, y lograr localizarlos (máxime cuando se hallaban diseminados
por el mundo, y alejados de la actividad que los nucleaba)[4]. Sin
embargo, la firmeza dio sus frutos.
El grupo estaba compuesto por
el empresario artístico Agustín Romano Gaeta, el productor Enrique
Kotliarenco, esposo de la cancionista y vedette María Antinea, también
presente, y la pareja de baile flamenco Sol y Terremoto, Soraida
Escudero de Fernández y Francisco Fernández.
Al momento de nuestra búsqueda, María Antinea -o María Kotliarenco-
vivía en Texas (Estados Unidos), Soraida Escudero de Fernández en
Sevilla (España), y Agustín Romano Gaeta en Rosario (Argentina). Los
demás habían fallecido.
Con inimaginables dificultades obtuvimos
sus direcciones y requerimos de la cooperación de los ufólogos William
Smith y José Ruesga Montiel para realizar las encuestas en Estados
Unidos y en España. Sin duda, un ejemplo de investigación mancomunada
sin precedentes.
La madre de la testigo María Luisa
“Yo soy grafóloga, pero no
grafóloga de ahora, sino de antes”, nos dice Mauricia Holgado y Barrio,
extendiendo su mano anciana para alcanzarnos una tarjeta, a modo de
presentación. “El plato volador según lo vio mi hija era así, como dos
platos (unidos por sus bordes) sin que se junten. Entre ellos, una serie
de ventanas perpendiculares de esas que se abren y cierran, persianas,
celosías. Era como los trompos de los chicos, con la púa de la cual
tirarse; pues eso tenía, una en la base y otra arriba. Ellos venían por
la carretera, en Mendoza, después de dar un concierto, cuando apareció
eso a unos 500 m, en el campo. El marido de Antinea y mi hija vieron el
aparato y dijeron: ‘¡No, si es un plato volador!…’. De la parte superior
echaba un humito, como en Morse. Emitía una lucesita, verde otras veces
roja. La parte de abajo estaba como anclada, pero tenía un ligero
balanceo pues, claro, era más pequeña para mantener estable semejante
volumen. También escuchaba un suave zumbido".
En noviembre de
1985 ubicamos a Ana M. Arregui, productora de TV y nuera de la popular
cancionista española de los años cincuenta. A través de ella, logramos
dialogar con Félix Rodríguez, hijo de Antinea, radicado en los Estados
Unidos. Durante la entrevista personal recordó en líneas generales el
episodio del OVNI, por el relato que le hiciera su madre hace muchos
años, y enfáticamente negó que le refiriere haber visto seres o
entidades, excluyendo tal posibilidad.
No obstante, en junio de 1986 solicitamos al Dr. Willy Smith, ingeniero
uruguayo del CUFOS que reside en Florida, pudiera entrevistar a María
Kotliarenco, de Texas, para lo cual le proporcionamos su dirección y
teléfono, a fin de confrontar las versiones del OVNI y sus ocupantes.
Smith extendió el pedido a sus colaboradores y asociados (Julio 15,
1986), pero sin obtener una respuesta favorable. Debido a la demora y al
estado de salud en que se encontraba la señora, insistimos en que
procediera -al menos- a realizar una compulsa telefónica. Recién el 2 de
mayo de 1987, W. Smith logró conversar con la testigo:
“El
incidente ocurrió cuando un grupo de varias personas (7 u 8) iban hacia
Mendoza, o Córdoba, a la inauguración de una estación de radio. Una de
esas personas era el empresario Gaeta, posiblemente viviendo ahora en
Rosario. Lo primero que vieron fue como un fuego, y pensaron que algo se
estaría quemando".
“El objeto era redondo, como un trompo, de
unos 20 metros, con una luz azulada arriba y rojo (¿luces?) en la parte
inferior. Fue percibido a una distancia considerable, más de 100 m con
seguridad, posado en el suelo". "No hubo oportunidad de preguntarle si se
habían bajado del coche -continúa W. Smith-
, pero me parece que no, en
vista de la distancia. Me recalcó por lo menos dos veces que lo habían
visto de lejos".
“Contrario a los relatos conocidos, el incidente ocurrió a la caída de la tarde, aunque todavía no estaba totalmente oscuro"[5].
“Los
artistas estaban sobrecogidos, pues el objeto se elevó verticalmente a
una velocidad vertiginosa. Durante el resto del camino decidieron no
mencionar el incidente, por el temor de que los sospecharan de querer
hacerse propaganda como artistas. Pero cuando llegaron a la radio,
oyeron a otros dos señores comentar que habían visto algo, lo que en sus
mentes les verificó la realidad de la experiencia”.
Nuestro
colaborador concluye que no hay dudas de que un incidente tuvo lugar, y
que hubo otros testigos además del grupo artístico. Asimismo, señala que
no mencionó haber visto entidades, ni atinó a preguntarle, previendo la
posibilidad -aunque dudosa- de una entrevista personal. Y por otra
parte, cierta renuencia inicial a comentar el episodio y la hipoacusia
que aquejaba a la testigo.
A mediados de 1991 María Kotliarenco, o María Antinea -tal su nombre artístico-, fallece en Texas.
---------------------------------
[1] Oscar Uriondo es profesor de enseñanza secundaria en Geografía, y
co-fundador del CEFAI (Centro de Estudios de Fenómenos Aéreos
Inusuales). Autor de varios libros y artículos ufológicos.
[2] La
revista del CEFAI indica que en sus archivos se guarda la nómina
completa de esas personas. Sin embargo, en STENDEK 39 dice que con la
Sra. de Amaya viajaban la cancionista María Antinea, su esposo Sr.
Kollarenco (n: error por Kotliarenco), el empresario Gaeta (n: el
apellido es Romano Gaeta), y otros tres artistas no consignados.
[3] Según nos comentó Uriondo, la testigo tenía la impresión de que ese individuo en cuclillas parecía estar orinando.
[4]
Una verdadera cadena de relaciones establecimos con la Asociación
Productores Teatrales Argentina (APTA), Sociedad General de Autores de
la Argentina (ARGENTORES), Unión Argentina de Artistas de Variedades,
amigos y productores, Ana M. Arregui, José López Díaz, y Rosita de
Cocca. A ellos vale nuestro agradecimiento.
Asimismo, la orientación que nos diera Arialdo Giménez (Museo del Cine) y Carlos Inzillo (Centro Cultural Gral. San Martín).
[5]
De haber sucedido por la tarde, se modifican las efemérides. En
particular, del planeta Venus, que ese año brillaba intensamente.
El testimonio de Soraida “Sol” Escudero de Fernández
 |
| El grupo de artistas españoles en plena actuación. |
Cuatro
semanas después de esa entrevista, el sevillano José Ruesga Montiel
-editor conjunto de los Cuadernos de Ufología-, logra encuestar a otro
de los testigos, Soraida Escudero de Fernández, pareja de baile flamenco
de quien luego sería su marido, Francisco Fernández. Natural de Jerez
de la Frontera, él también pudo observar el portento, pero falleció
años atrás. “Sol y Terremoto” eran sus nombres artísticos.
En la
época del suceso Soraida tenía 26 años. Dice recordar que iban en el
auto 9 personas, haciendo una turné (del fr., tournée) por toda la zona
de Mendoza y que después prosiguieron por otras partes del país y de
América. Era de madrugada cuando divisaron a lo lejos un punto luminoso
de tono rojo, que en un principio identificaron con un avión. Sin
embargo, aquel punto luminoso maniobraba en círculos, acercándose y
alejándose a intervalos, descendiendo paulatinamente. Detuvieron el
automóvil y alguien cementó que aquello era un plato volador. Mientras
tanto, el objeto se acercó a unos 300 metros, quizá menos, y de su forma
circular y tono rojo, se desprendieron luces troncocónicas proyectadas
contra el suelo, de color amarillento, dando la impresión de querer
aterrizar.
Hubo miedo entre los presentes, incluso recuerda que una de las mujeres sufrió un ataque de histeria.
Hace especial mención al intento del conductor por arrancar el vehículo y
aproximarse al objeto, sin resultado, ya que el automóvil no respondía a
las demandas de marcha. Recién cuando el objeto se alejó en cuestión de
segundos (dato en el que pone mucho énfasis), el auto arrancó sin
dificultad. Ellos pensaron en los nervios del conductor, antes que en un
fallo del propio vehículo.
Al preguntársele sobre la presencia
de seres u ocupantes, y por el presunto aterrizaje del objeto, Soraida
dijo en ambos casos que nada de esto se observó, aunque a la distancia
avistada y por la emisión de esas extrañas luces, parecía como querer
aterrizar.
Tiene ciertas dificultades para recordar los detalles
del evento, así como la fecha precisa en que ocurrió, pero da como dato
probable que María Antinea, que les acompañaba, estaba en estado de
gravidez[1].
Durante la entrevista mencionó además que en
Valencia residía otro de los testigos, y que el guitarrista, también
español, había ya fallecido. Datos en los que J. Ruesga, según dijo, no
ahondó por la naturaleza del suceso.
A modo de comentario, el
caso así presentado ve reducida su extrañeza inicial, conforme al
espectacular relato de la pianista M. L. García Holgado. Aún así, ha
quedado por especificar quién es la persona que “sufrió un ataque de
histeria”, y la identidad del testigo que reside en Valencia y la del
finado guitarrista[2] (con los cuales se incrementaría el número de
testigos), entre otros.
El testimonio del empresario Agustín Romano Gaeta
 |
| Agustín Romano Gaeta junto a su automóvil Buick que conducía en momentos de observar el fenómeno. |
El 14 de junio
de 1987 tuvimos oportunidad de mantener una distendida charla con
Agustín Romano Gaeta, en su domicilio de la ciudad de Rosario.
Como
sacando sus recuerdos de un prolongado letargo, auxiliado por su
memoriosa esposa en los tramos iniciales de nuestra entrevista, el
relato de Romano Gaeta fue cobrando la frescura de una viva experiencia.
“Para no metemos en líos le dije al conjunto que no divulgáramos,
porque sino los periodistas nos iban a volver locos, dirían que somos
unos charlatanes. Era difícil hacer creer a la gente. Entonces no lo
recordé más, con nadie. Fue en 1954, íbamos de San Rafael a Mendoza,
después de hacer un espectáculo y cenar algo allá. Serían las 2, 3 o
3,30 horas”.
“Era de noche, de madrugada; eso siempre me acordé”,
interrumpe su mujer.
“La fecha precisa no la tengo presente, pero en San
Rafael se trabajaba un día solo, de semana (n: el 28 es martes); igual
iba la gente. Y volvíamos a Mendoza, donde hacíamos más días. Gustaba
mucho, porque San Rafael, Mendoza, era zona de españoles. María
(Antinea) andaba embarazada, ya era una mujer grande, de unos 40 o 43
años. De la inauguración de la radio no me acuerdo, pero si fuimos debió
haber sido por la mañana".
“Iba conduciendo el Buick, un coche grande (NdR: no un automóvil
Packard). De ocho o nueve personas íbamos en el auto; tres -o cuatro-
atrás, dos en los capotines (transportines) y tres adelante, porque era
muy amplio. Enrique (Kotliarenco) hablaba para no quedarme dormido,
contábamos cuentos, de lo que se trabajaba, de cosas mundanas. De
pronto, a mitad de camino aproximadamente, más cerca de San Rafael, vi
en el suelo esas luces. Vi el suelo iluminado".
“Nadie se había
dado cuenta, pero como venía manejando, miré y dije: ‘¡mirá esa luz que
hay allá!’. Y todos observamos. Yo lo vi desde el principio, se hallaba
en el suelo, el primero que lo vio fui yo. Ahí detuve el auto y todos
bajamos".
“Estaba a 200 metros y, al momento de salir del Buick,
se elevó a unos 50 o 100 m y vino hacia nosotros, en línea recta, hasta
acercarse a otros 50, 100 m. Ahí me asusté".
“Tenía forma
romboidal, de 2 a 4 m de lado, aparentemente. La luz provenía de la
orilla, y al centro como hueco. Era de distintos colores, por ahí se
veía verde, azul, colorado. Hacía alguna variación, pues parece que se
apagaba y prendía".
“No había ruido, y tampoco humo, nada. Vino
hacia nosotros, y entonces tomó para arriba, en diagonal hacia las
sierras a enorme velocidad, hasta perderse en un minuto o dos".
“Miramos,
pero claro, como era de noche uno no se animaba a ver si estaban
quemados los pastos, o cosa así. No me acuerdo haber visto la Luna.
Tampoco animales sueltos. Además, no podíamos habernos acercado por que
estaba alambrado, no se puede cruzar. Allá es un desierto, completamente
descampado, era un terreno con tierra, piedras, nada de verde… (ni
viñas). Por eso nadie se ha enterado, y a esa hora ¿quién va a haber?
No, nadie. Ese es un camino desierto. Estábamos solos nosotros. Y ese es
el temor que me agarró, y a todos. Nos asustamos, pero sin entrar en
pánico. Me acuerdo bien".
“Quien se impresionó mucho fue la pianista. Habla de cosas que vio,
porque se impresionó. Es una ilusión óptica lo que ha tenido. ¿Figuras,
de seres?: no, eso no. Yo no lo vi. Era un aparato, solamente. Al bajar
todos y empezar a subir el objeto, enseguida nos quisimos meter en el
auto para salir disparando, je. Luego, cuando tomó para las sierras, lo
hizo a una velocidad mayor aún. Ocurrió hace 30 años, pero todavía me
acuerdo de todo eso. Fue una cosa verídica, lo vimos bien".
“Terremoto
venía al lado mío, y él lo vio también, todo. En cambio, los que venían
atrás, no sé si habrán visto tanto… Yo mismo les decía: ‘¿no ven esa
luz?, ahora se va para arriba’, e iba describiéndoles el movimiento que
hacía: ‘¿no ve?, ¡se viene hacia nosotros!’, y todo el mundo se
asustaba, je-je, se venía hacia nosotros. Puede ser que del susto ella
-la pianista- dijo haber visto una persona. Al menos, la vi muy
impresionada. Esa mujer, los otros no; desde luego que se asustaron,
pero terminaron de hablarlo y no lo recordaron más. Notamos que ella
estaba patética… Se quedó muda, no habló. Fue la más impresionada”,
concluye diciendo el conocido empresario A. Romano Gaeta.
Algunas precisiones
Pasando ahora a precisar algunos datos, de
acuerdo a la descripción de A. Romano Gaeta, quien conducía el vehículo,
la observación se habría producido a mitad de camino entre San Rafael y
Mendoza, más cerca de la primera; esto es, en la ruta nacional 143,
antes de San Carlos, próximo al Cerro Guaiquería, al norte y derecha de
la carretera.
Con respecto a la presunta inauguración de una radio, en San
Rafael-Mendoza (versiones de García Holgado y de Antinea), señalemos que
María Antinea, figura estelar del grupo, era artista exclusiva de Radio
Splendid, y su red de emisoras en todo el país. En diciembre de 1954,
eran dos las estaciones de esa red (“C”) que había en la provincia (4),
LVG de Mendoza y LV4 de San Rafael. Sin embargo, esta última fue
inaugurada en abril de 1938[3].
La compulsa de la colección del
diario Los Andes, de Mendoza, tampoco consigna información sobre la
gira artística en diciembre de 1954 o la celebración de algún acto
inaugural. No obstante, el día anterior (lunes 27) al episodio, Tunuyán
-situada a 85 km. al sur de Mendoza- festejó el 74 año de su fundación
(5). Al respecto recordemos la opinión de Romano Gaeta:
“de la
inauguración de la radio no me acuerdo, pero si fuimos debió haber sido
por la mañana…”, ¿anterior? Si no fuere por la referencia concreta del
estado de gravidez de Antinea, pudiéremos dudar acerca de la fecha
precisa del caso[4], pero este dato parece muy sólido.
Otro dato
a tener en cuenta es que ese martes 28 de diciembre, se registró un
movimiento sísmico de cierta intensidad (G). El fenómeno se produjo a
las 23,25 y se informó que
“en Guadales, lugar ubicado a 50 Km. al este
de San Rafael, el fenómeno se registró con bastante intensidad, pero sin
producir daños”. La duración fue de 30 segundos y produjo escenas de
pánico.
En cuanto a la actividad OVNI, ese año fue bastante
prolífera. Incluso Mendoza reúne algunos informes producidos a mediados
de noviembre (7). También la revista Sintonía (8), de diciembre de 1954,
refiere que otro conjunto musical, Los Hermanos Abalos, aseguraron
haber visto un plato volador en los cielos mendocinos.
 |
| El contexto en la prensa: El clima sevillano junto a la propaganda de un filme sobre platos voladores. |
 |
| Lo que vendrá, afiche filme, 1939. |
 |
| El Despertar del Mundo, afiche filme, 1940. – One Million B.C (El
Despertar del Mundo) Dir.- hal Roach, Hal Roach Jr., y David W.
Griffith. Int.- Victor Mature, Carole Landis, Lon Chaney Jr.,Conrad
Nagel, John Hubbard (En España: Hace un Millón de Años). |
En cuanto a los estímulos culturales, más allá de la difusión de los
sucesos que venían ocurriendo en el mundo, en Mendoza, en enero de 1954
se publicita la película El Disco Volador, con Tom Neal, en el cine
Fantasio (9), y en setiembre ¡Terror en el espacio! Se estrena en el
cine Buenos Aires (10) La Guerra de los Mundos, que narra la fantástica
invasión de los marcianos a la Tierra.
A modo de conclusión
Al
fin, ha sido posible confrontar la narración de María Luisa García
Holgado de Amaya con la de otros integrantes de la troupée, actualmente
radicados en distintas partes del mundo (América y Europa), tales como
la ofrecida por la vedette María Antinea, la bailarina Soraida Escudero
de Fernández, y la del empresario artístico Agustín Romano Gaeta.
No
hay duda que un incidente tuvo lugar, aun cuando los testimonios han
resultado disímiles en algunos aspectos (cantidad de testigos -entre 7 y
9-, hora, distancia y características del objeto). Sin embargo, todos
aluden a un mismo episodio, siendo afectados ciertos detalles y
parámetros, pero conservando la estructura original. Al menos, el lugar y
las circunstancias en que se desarrolla la experiencia.
Entre
estos testimonios, se destaca el de la pianista M. L. García Holgado, al
escenificar una historia de gran expresividad visual. Ella introduce en
su relato una infrecuente dinámica de colores y formas de manera
minuciosa, referida al objeto anómalo, con la singular añadidura de dos
figuras humanas, en peculiar posición, no observadas por los demás
testigos.
Una situación como la descripta, en donde alguien ha
sentido amenazada su vida, puede producir una crisis de ansiedad capaz
de alterar la conciencia, la percepción o la memoria. En efecto, la
aventura delinea una experiencia fantaseada, de ensoñación,
ensimismamiento y estupor (estado crepuscular). Nos remite a un cuadro
en el que el sujeto se halla en apariencias lúcido y vigil, en escucha,
pero se va de la realidad, eclosionando de manera súbita y transitoria
una trama fabulosa (desorden de la imaginación), en la que hay una gran
componente afectiva. En otras palabras, un estado de ánimo (miedo) o una
tensión afectiva (catatimia), con una predisposición, podría haber
sido capaz de producir una importante distorsión o alteración de la
conciencia.
Realmente, no hay motivos para pensar en un fraude
deliberado. De ahí que nos inclinamos a pensar que María Luisa ha
tendido a imaginar los hechos, teniendo en cuenta -además- la habitual
recrudescencia que se produce en las fases parahípnicas (cerca del
sueño) y la sugestión o propensión de la testigo a ser influenciada, de
acuerdo a los relatos.
Asimismo, nos resulta sugerente la
expresión que utiliza la testigo -siguiendo el informe de Uriondo- al
llamar a su madre ese mismo día y comunicarle del caso transmitiéndole
la impresión recibida,
“comparable con la que le produjo el nacimiento
de su primer hijo”. Lo curioso es que dicho informe señala que es “madre
de una niña”. Aún más significativo es el hecho que -según nos comentó
su propia madre- la señora M. L. García Holgado de Amaya no dio a luz
hijo alguno, sino que tuvo por adopción.
Por otra parte, no deja de llamarnos la atención que -al margen de lo
referido- le acompañaba la figura estelar de María Antinea, quien se
hallaba con tres meses de embarazo. ¿Habrá en todo esto cierta
resonancia afectiva, una suerte de infición psíquica?
Desde
luego, no podría ser nuestro propósito formular algún tipo de
diagnóstico, dictamen definitivo, o cosa parecida. Simplemente hemos
reunido una información testimonial, la hemos confrontado entre sí,
concluido que esta versión no se ajusta a la presunta realidad e inferir
que su contenido fantasioso seria involuntariamente emergente.
Al
margen del relato fenomenal y único de la pianista, algunos datos
astronómicos pueden quizás ayudar a esclarecer la naturaleza del
luminoso objeto. Es correcto que a esa hora (03:30) la Luna no se
hallaba visible, pues estaba a una altitud de -41° 02’, azimut 175° 07’,
y en la fase 0.08 (casi Luna nueva). Pero lo notable ha sido la
presencia de Venus, que alcanzó en esos días (el 21) el máximo brillo de
los años 1954-1955 y que, como su distancia angular al Sol sobrepasó
los 40° -refiere El Orden, según datos del Observatorio Astronómico de
la ciudad Eva Perón-, ha sido fácilmente visible incluso en pleno día y
desde hora más temprana que la habitual (11). La ascensión del astro
matutino se produjo a las 03:14 horas y, a las 03:30 su altitud era de
apenas 3° 19’, y el azimut 105°, con una ascensión recta (RA) de 15h 27m
05s.
 |
| Diario El Orden, de Coronel Pringles, 18 de diciembre de 1954. Como
todos los diarios, propalaron la noticia de la conspicua presencia de
Venus en esos días. |
Estos datos son especialmente relevantes, por
cuanto la conspicua presencia de Venus coincide con la presunta
aparición del OVNI de San Rafael-Mendoza, en lo que respecta a la hora
(03:30 aprox.) y a la posición que ocupaba el fenómeno, al este y a la
altura del horizonte. Descrito bajo ciertas condiciones ópticas y
atmosféricas, el supuesto OVNI no sería otra cosa más que el planeta
Venus haciendo su temprana aparición en la bóveda celeste.
Por lo
demás, siempre quedarán planteados interrogantes que resultan
imposibles de responder. Aún así, creemos que el haber podido acceder a
otros tres testimonios (recordemos la irrebatible posibilidad de dar con
otros testigos, planteada por el ufólogo Uriondo), ofreciendo una
versión muy diferente a la sostenida por M. L. García Holgado, reducen
drásticamente la credibilidad del suceso, conforme a los dichos sobre la
nave y los presuntos tripulantes. Al menos, tornan insoslayables tantas
contradicciones. En cambio, todos coinciden en que han visto un
sorprendente objeto luminoso, susceptible de ser contrastado con los
datos astronómicos (otro olvido u omisión advertido en el reportaje
hecho por Uriondo), de lo cual resulta una singular coincidencia
respecto a la precisa ubicación del astro matutino.
Finalmente,
queremos afrontar una dificultad adicional: la existencia de sujetos que
no sólo confunden a los objetos aéreos que ven, sino que les asignan
caracteres imaginarios, produciendo embellecimientos, autofabulaciones y
ciertos tipos de errores de observación, en las que los testigos saltan
de la premisa de la mera contemplación de un estímulo extraño a la
certeza de que se trata de un vehículo extraterrestre.
Nota de agradecimiento: A José Ruesga Montiel y al Dr. Willy Smith por las encuestas realizadas.
Referencias
- CEFAI Revista, Buenos Aires, 2:1, setiembre 1973, ps. 3/6 (art. de O. Uriondo). Banchs case reference, by Richard W. Heiden.
- La Razón, Buenos Aires, 19 abril 1973.
- Revista Atom, Buenos Aires, 14 junio 1974, ps. 7/10. Translated in MUFON UFO Journal, Seguin, Texas, nro. 139, Sep. 1979, ps. 10/11.
- Stendek, Barcelona, Esp., nro. 39, junio 1980, ps. 14/16. translated in Hypothèses Extraterrestres, Rebais, Seine Saint-Denis, France, nro.17, jan.198l, ps. 13/15.
- Colom, Xavier. Los extraterrestres, Brugera, Barcelona, Esp., 1975, ps. 54157.
- Bastide, Jean. La mémoire des OVNI, Mercure de France, Paris, 19.78, ps., 112/114.
- Mundo OVNI, Río Cuarto (Cba), nro..2, ps. 4/5, citando CEFAI.
- Así, Buenos Aires, 19 julio 1974.
- El Mundo, Buenos Aires, 11 marzo 1954; La Nación, Buenos Aires, 25,
marzo 1954; Corriere degli Italiani, Bs. Aires, 26 marzo 1954; La Razón,
Buenos Aires, 27 marzo 1954.
- Sintonía, Buenos Aires, nro. 573, diciembre 1954, p. 33.
- Los Andes, Mendoza, 27 diciembre 1953.
- Ibid., 28 diciembre 1954, p. 2.
- La Razón, Buenos Aires, 15 noviembre 1954.
- Sintonía, Buenos Aires, nro. 573, diciembre 1954.
- Los Andes, Mendoza, 5 enero 1954.
- Ibid, 4 (ps. 3-6), 5, 14 y 15 setiembre 1954.
- El Orden, Coronel Pringles, 18 diciembre 1954.
[1]
El dato del embarazo de María Antinea es citado también por la madre de
M.L. García Holgado, Soraida Escudero de F., A. Romano Gaeta y su
esposa, y por el hijo de la cancionista, Félix Rodríguez. Dio a luz una
hija el 19 de mayo de 1955.
[2] Entre los guitarristas que la
acompañaron durante 1954, se encuentran: Paco Linares, Manuel de
Córdoba, y Alberto Torres (3).
[3] Datos proporcionados por la Secretaría de Medios de Comunicación, Presidencia de la Nación.
[4]
Según nos refirió O. Uriondo, como dato no asentado en su artículo, la
testigo recuerda la fecha del incidente por que es el Día de los Santos
Inocentes. Celebración religiosa en recordación de la matanza de niños,
o degollación de los Inocentes, nacidos en Judea por orden del rey
Herodes el grande.
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/09/san-rafael-mza-una-tourne-con-humanoides/