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| Frente
de la escuela de Estación Hume. Todavía conserva su aspecto de pueblito,
con sus calles de tierra y grandes espacios abiertos. |
“Un
grupo de testigos oculares del fenómeno cuyos nombres no nos fue
permitido publicar manifestó durante nuestra entrevista grabada: ‘Eran
alrededor de las 4 de la mañana del sábado, nos encontrábamos en el
interior de la escuela festejando un acto de fin de curso, (cuando) de
repente tuve la impresión de oír unos gritos provenientes de la calle,
pensé que se trataba de un asalto o un accidente y al salir me encontré
con un raro espectáculo: un grupo de personas formado por una maestra y
alumnos de la escuela estaba como petrificado observando las evoluciones
de un objeto alargado que a 200 metros de altura se encontraba sobre el
lugar".
“’Una vez pasada la primera impresión al observar tan
extraña escena, pude comprobar que el objeto se asemejaba a un gran
fuentón (n: plato grande) invertido, rodeado de una potente luz roja. El
OVNI parecía que iba a aterrizar y fue en ese instante cuando pudimos
notar con perfecta nitidez los contornos del mismo".
“’Con estupor
pudimos ver que la parte superior era transparente y en su interior se
notaban claramente cuatro sombras de mediana estatura; personalmente no
puedo decir que se trataba de seres, sólo vimos algo que se movía y
tenía forma humana…"
“’Luego de unos instantes el objeto realizó
un brusco giro y a una increíble velocidad y sin ruido alguno se perdió
entre las estrellas dejando tras de sí una blanca estela’”
El
artículo concluye señalando:
“Los testigos de la observación de este
raro acontecimiento que no ha sido publicado en la prensa para evitar el
ridículo según nos manifestaron, fueron entrevistados por separado
dando todos las mismas explicaciones".
“Uno de los testigos acotó
que al tratar de observar el OVNI desde el techo de una casa vecina, fue
enceguecido por el intenso resplandor que irradiaba el objeto".
“Luego
de una exhaustiva investigación, el departamento de investigaciones
ufológicas de la AOA (n: Asociación Observadora de Astros) da por
auténtico este caso”.
Nuestras encuestas
De acuerdo a los
datos consignados, la observación del OVNI y sus cuatro figuras
antropomorfas habría ocurrido el sábado 4 de noviembre de 1968.
Nuestras
primeras indagaciones datan de 1984, consultando al director de la
citada revista y del grupo AOA, Guillermo Aldunati, quien intervino en
las iniciales averiguaciones y redacción del informe publicado en esa
época. La tentativa fue infructuosa[2].
Sin haber podido reunir
mayores antecedentes, en junio de 1987 procedimos a realizar una
investigación in situ, contando con la colaboración de Eduardo
Ficarotti. Fuimos a la escuela, lugar de los hechos. Se trata de la
Escuela Provincial N° 154, “Julio Bello”, de nivel primario. La misma se
encuentra ubicada en la calle Lavalle s/n, al 5600, una arteria de
tierra, cuyo frente al Este da a la Estación Hume del F. C. Belgrano
(actualmente denominada Estación El Gaucho). Allí nos recibe su
vicedirectora, Liliana Álvarez de Lopelle, mostrando una excelente
disposición. Ella refiere que en 1968 era alumna de los últimos grados,
pero que nunca había escuchado algo referido a la presunta observación
de un OVNI en la escuela, pese a los años que tiene como vecina y
funcionaria de la citada.
En cambio, nos indica que por la tarde
-efectivamente-, se realizaba la fiesta escolar de fin de curso y que la
misma se extiende por la noche, hasta las 3-4 de la mañana, con los
padres, personal de la escuela, e incluso con algunos niños.
Del
mismo modo, hicimos algunas averiguaciones sobre el supuesto
avistamiento en la vecindad, a antiguos pobladores de ese medio
suburbano, casi rural, con idéntico resultado. Razón por la cual -tras
el fallido intento- en agosto de 1991 regresamos a Hume
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| Vista desde el árbol ubicado en el patio de la escuela, donde se aprecia un sector de las viejas aulas, aún no demolidas. |
Consultamos
los libros de actas (registro de personal y cooperadora)
correspondientes a 1968, con el propósito de localizar a los eventuales
testigos, asistentes a la reunión festiva, o personas que pudieran dar
cuenta de lo ocurrido. Fue así como dimos con la directora, María
Angélica Rossignol, quien expresó su sorpresa por la noticia, asegurando
que de haber ocurrido el episodio, le habrían comentado y seguramente
lo recordaría. Hablamos también con Lucrecia Calcagneo de Strano,
maestra, por entonces vecina lindera a la escuela (desde cuyo techo de
la casa -según el artículo-, uno de los testigos trató de observar el OVNI, siendo enceguecido), manifestando que en esa fecha estaba de
licencia debido a una operación, pero que nada sabía al respecto.
Conversamos con María Magdalena Baccola de Curzio, maestra, quien dijo
no recordar absolutamente nada de semejante aparición. Tampoco su
hermana Graciela Baccola, quien vivía hacia los fondos del
establecimiento escolar. La portera Juana de Vargas falleció, pero la
actual -alumna por esos años- nada sabe al respecto. El presidente de la
cooperadora de padres, Ángel Soresci, asegura no haber visto ni saber
nada del supuesto OVNI. Otro activo miembro de la cooperadora, Walterio
Singolani, tampoco recuerda el episodio, restándole credibilidad a la
noticia.
En definitiva, de esta considerable lista de personas
que en 1968 se desempeñaban en la escuela, y que en su casi totalidad
asistieron a la reunión del fin de año, ninguna recuerda que hubiere
ocurrido tan desusado evento, como es la aparición de un OVNI y cuatro
figuras de forma humana moviéndose en su interior.
Aún así,
persistimos en el propósito de rastrear más información y en septiembre
de 1992 hablamos nuevamente con Guillermo Aldunati, quien en esta
ocasión fue algo más explícito:
“Del caso nos enteramos por la novia de
un muchacho que conocíamos, él nos informó y fuimos a hablar, a
investigar con el grupo AOA. No recuerdo bien quiénes estaban. En la
época en que nosotros fuimos a investigar estaban de vacaciones (n: de
verano), de receso lectivo. Por eso hablamos sólo con dos testigos: una
empleada doméstica, no portera, que me parece estaba trabajando allí en
la escuela, quizás ayudante o auxiliar, que luego se volvió al interior
del país, al litoral, y un muchachito de 17 años, que no quisieron dar
sus nombres. No recuerdo sus nombres".
“Es que en esa época salíamos a investigar así nomás…, no como ahora que estamos mejor preparados. Pero el caso fue real".
“Sí
recuerdo que el OVNI -plato volador por aquel entonces-, apareció como
una luz sobre un árbol que estaba ahí, y los testigos (alumnos de los
últimos grados, y creo que la directora) se subieron arriba de un tapial
para observarlo mejor”.
Bajo la promesa de enviarnos mayores
datos, tres meses después nos escribe:
“Tema Hume: seguiremos en ‘lista
de espera’, me comuniqué ya un par de veces con Reinoso para elaborar un
plan de trabajo (¿?) sobre ese caso. Resulta que Luisito está ahora muy
ocupado, y mi interés es enviarte nuestras ideas tan pronto sea
posible… Sorry be patient…”
Algunas consideraciones
Durante
largo tiempo pospusimos la publicación del presente informe, con la
esperanza de reunir toda la información pertinente. Así que, con esta
respuesta y tanta demora, ponemos fin a nuestra investigación.
Momento
también en que ninguno de nuestros entrevistados parece conocer, o
haber tenido la más mínima referencia sobre el episodio en cuestión, y
circunstancias en que el llamado a mutis de los únicos encuestadores que
habrían conocido a los supuestos testigos ha de continuar. Al respecto,
deseamos que no se extienda indefinidamente.
En
otro orden, no creemos que la comunidad docente, y de padres de la
escuela hayan hecho una suerte de pacto o conjura de silencio, mantenida
durante décadas. Tampoco resulta convincente que este hecho de por sí
inaudito pasara al olvido colectivo de los protagonistas, y su entorno.
Acaso sea posible que los testigos decidieran no comentar lo sucedido a
los demás concurrentes, pero parece improbable que los
“gritos
provenientes de la calle” y
“el intenso resplandor que irradiaba el
objeto”, pasaran desapercibidos por ellos.
Confiamos en la
honradez de los encuestadores antes citados, quienes merecen nuestro
respeto, pero en virtud de la falta de testimonios corroborativos y de
una adecuada investigación -como lo reconoció Aldunati- llevada a cabo
en aquellos años, debemos concluir, al menos en forma provisoria, que el
caso presenta datos insuficientes para su evaluación.
Referencias
(1) Espacio, Rosario, año 2, No. 2, 1er. cuatrimestre 1969, Págs. 4/5.
(2) Reinoso, Luis A., Tras las huellas de los OVNIs, Edic. EDOVNI, Rosario, 1988, Pág. 52.
[1]
Este artículo fue publicado originalmente en Los Identificados.
Casuística OVNI con ocupantes en Argentina, N° III, Buenos Aires, julio
de 1993, páginas 27-29. Agradecemos al doctor Banchs su autorización
para publicarlo.
[2] A la consulta epistolar -reiterada en 1985 y
1986- no obtuvimos respuesta. No obstante, en 1984 Aldunati nos comenta
en forma personal que no sabía dónde conservaba los datos. Y en 1986,
comunica que en marzo nos habría hecho llegar un informe más completo,
con los nombres de dos testigos. Dicha carta jamás llegó a nuestras
manos. En 1987 recogemos el comentario de que junto a Aldunati, el caso
fue investigado por el rosarino Luis Reinoso, sin obtener tampoco una
respuesta a las varias tentativas. Precisamente, un libro de su autoría
(2) menciona el episodio, pero se limita a reproducir -en forma parcial y
con algunos errores- el artículo original.
http://www.visionovni.com.ar/modules/news/article.php?storyid=886