OVNIs e incertidumbre prolongada
Incertidumbre crónica en torno a fenómenos inexplicables y sus efectos psicológicos.
por Jennice Vilhauer, Doctora en Filosofía
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| Imagen ilustrativa. |
El creciente interés público por los fenómenos anómalos no identificados (FANI) no se limita a la simple curiosidad por saber qué hay en el cielo, sino que busca comprender sus implicaciones para la humanidad. Sin embargo, a medida que aumenta este interés, también crece la frustración que experimentan muchas personas.
Aunque las recientes audiencias en el Congreso, las iniciativas científicas y la cobertura de los principales medios de comunicación demuestran que este tema, antes tabú, ahora se debate con mayor franqueza entre personas serias, las conclusiones siguen siendo inconclusas.
Los archivos de PURSUE (Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes sobre Encuentros con Fenómenos Aéreos No Identificados), que Donald Trump anunció específicamente en su cuenta de Truth Social que publicaría para que "la gente pueda decidir por sí misma '¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO?'", han recibido casi 2 mil millones de visitas. Sin embargo, la información que se está divulgando se presenta sin contexto ni explicación y, hasta el momento, ha generado más preguntas que respuestas.
Numerosos funcionarios gubernamentales y militares han declarado públicamente haber visto información clasificada que indica la posibilidad de naves espaciales no humanas y productos biológicos, pero se niegan a dar más detalles. Incluso los informantes que intentan aportar información afirman que no pueden ofrecer detalles específicos debido a acuerdos de confidencialidad o por temor a represalias.
Siempre da la impresión de que alguien sabe algo que, por alguna razón, no puede contarte.
Toda esta ambigüedad ha generado la sensación de que quizás nunca obtengamos las respuestas reales.
Y este tipo de incertidumbre crónica tiene importantes implicaciones psicológicas.
Cuando las personas sienten que se les oculta información intencionalmente, cambia la forma en que procesan lo que está sucediendo.
La incertidumbre puede convertirse en impotencia
Los seres humanos vivimos con una incertidumbre constante. No sabemos con exactitud qué sucederá en los próximos cinco minutos, y mucho menos en cinco días, cinco meses o cinco años.
Pero cuando empezamos a sentirnos inseguros porque parece que alguien más controla lo que se nos permite saber, dejamos de preguntarnos qué es verdad y, en cambio, empezamos a preguntarnos: "¿Por qué se me oculta la verdad?".
Cuando no puedes acceder a la información que necesitas para responder preguntas importantes, puedes empezar a sentirte impotente, lo que puede provocar otras emociones negativas como la sospecha, la frustración e incluso la ira.
La ira puede dar una sensación de mayor poder en una situación. Motiva y moviliza a las personas a la acción. Es posible que comiencen a protestar o a exigir respuestas como una forma de recuperar el control.
Pero si no existe una acción clara capaz de resolver la incertidumbre, esa energía no tiene a dónde dirigirse de forma productiva. Alguien puede permanecer psicológicamente activado mientras la situación no cambie.
Para algunas personas, esto puede llevar a la desvinculación, dejando de preocuparse o prestar atención por completo; para otras, puede provocar que se involucren de forma más proactiva.
La búsqueda de la resolución
Cuando las personas se enfrentan a la incertidumbre en torno a un tema que tiene un significado personal, naturalmente intentan calmar su ansiedad. En el caso de los FANIs, pueden buscar más información leyendo informes gubernamentales, siguiendo audiencias del Congreso, consultando registros históricos, escuchando entrevistas o participando activamente en comunidades en línea. Cada nuevo documento o testimonio les ofrece la posibilidad de encontrar finalmente la pieza que les falta del rompecabezas.
Pero también puede generar un ciclo de anticipación y decepción. Cada vez que hay una nueva audiencia, un nuevo testigo se presenta o se promete la publicación de un documento, la gente abriga la esperanza de que esta sea la confirmación que han estado buscando, pero las pruebas definitivas nunca parecen aparecer.
Las personas pueden sentirse engañadas o tontas por haber creído que finalmente obtendrían una respuesta. Y la búsqueda de información puede volverse emocionalmente agotadora, ya que el cerebro sigue tratando la pregunta abierta como un asunto pendiente que necesita resolverse.
La confianza puede sustituir a la evidencia
Cuando las explicaciones que se ofrecen, si es que se ofrecen, resultan insuficientes para explicar lo que observamos, y mucho menos para responder a la pregunta fundamental que todos se hacen: "¿Estamos solos en el universo?", el interés no desaparece sin más. La gente empieza a buscar las respuestas que necesita en otros lugares.
Las investigaciones demuestran que la incertidumbre y la falta de control pueden hacer que las personas sean más receptivas a explicaciones falsas. 1 Esto puede propiciar la creencia en teorías conspirativas, especialmente aquellas que presentan al gobierno como engañoso o amenazante.
Cuando no se proporciona información, la gente puede confundir las voces que parecen fuertes o seguras con credibilidad. Una explicación confiada resulta tranquilizadora, pero no significa necesariamente que esté bien fundamentada.
Si bien la comunicación gubernamental no evitará la desinformación, sí puede reducir el espacio en el que esta prolifera.
La erosión de la confianza
La confianza ayuda a tolerar la incertidumbre. No necesitamos tener toda la información, siempre y cuando creamos que quienes la poseen son competentes, honestos y actúan de buena fe.
El mero hecho de divulgar información no garantiza la confianza. Las investigaciones sobre transparencia gubernamental muestran que, en ocasiones, puede revelar desacuerdos, malas decisiones o incertidumbre, y a veces puede reducir la confianza a corto plazo. 2
Sin embargo, es más probable que las personas consideren un proceso justo y confiable cuando creen que el gobierno actúa con transparencia, incluso cuando no obtienen el resultado deseado. 3 Esto es importante desde el punto de vista psicológico, ya que los procedimientos justos y comprensibles facilitan la tolerancia a la incertidumbre.
La gente entiende que el gobierno no sepa qué es cada fenómeno aéreo no identificado (UAP, por sus siglas en inglés). Pero sí quieren comprender cómo se evalúan las pruebas, por qué cierta información sigue clasificada, qué conclusiones pueden respaldar las pruebas disponibles y cómo se responden las preguntas pendientes.
Sin ese entendimiento, la gente se ve obligada a interpretar la información ambigua que se proporciona, así como el significado del silencio del gobierno.
La gente puede tolerar la incertidumbre honesta
Es posible que los funcionarios teman que admitir la incertidumbre socave la confianza pública, pero las investigaciones sugieren que la incertidumbre honesta suele ser menos perjudicial de lo esperado.
Los estudios han demostrado que comunicar la incertidumbre no produce una reducción significativa de la confianza en la fuente que proporciona la información. 4 Las explicaciones transparentes sobre la solidez y las limitaciones de la evidencia tampoco parecen socavar la confianza pública. 5
Este tipo de comunicación proporciona un marco psicológicamente importante.
La gente entiende que la evidencia es incompleta o que existen diferentes explicaciones. También entienden que hay buenas razones, como la seguridad nacional, por las que cierta información no puede divulgarse de inmediato. Lo que resulta más difícil de tolerar son los sentimientos de ambigüedad e incertidumbre cuando no existe un proceso claro para resolverlos.
Convertir la incertidumbre en un proceso compartido
La transparencia sobre FANIs no depende de la publicación de todos los documentos, pero sí requiere una comunicación clara y honesta que ayude a la gente a comprender mejor el proceso a medida que se desarrolla.
La comunicación, por sí sola, no eliminará la incertidumbre. Pero cuando la gente entienda lo que está sucediendo, descubrir qué son los FANIs puede convertirse en un problema científico compartido, en lugar de un proceso del que se sientan excluidos.
La búsqueda de respuestas puede centrarse en descubrir las pruebas reales en lugar de estar impulsada por el deseo de eliminar la incomodidad de la incertidumbre.
Cualquiera que sea la explicación final del fenómeno FANI, el público ya está respondiendo psicológicamente al proceso mediante el cual se investiga y se divulga la información.
Las respuestas importan, pero también la experiencia de esperarlas.
Referencias
1. Douglas, K. M., Sutton, R. M., & Cichocka, A. (2017). The psychology of conspiracy theories. Current Directions in Psychological Science, 26(6), 538–542. https://doi.org/10.1177/0963721417718261
2. Grimmelikhuijsen, S., Porumbescu, G., Hong, B., & Im, T. (2013). The effect of transparency on trust in government: A cross-national comparative experiment. Public Administration Review, 73(4), 575–586. https://doi.org/10.1111/puar.12047
3. de Fine Licht, J. (2014). Transparency actually: How transparency affects public perceptions of political decision making. European Political Science Review, 6(2), 309–330. https://doi.org/10.1017/S1755773913000131
4. van der Bles, A. M., van der Linden, S., Freeman, A. L. J., & Spiegelhalter, D. J. (2020). The effects of communicating uncertainty on public trust in facts and numbers. Proceedings of the National Academy of Sciences, 117(14), 7672–7683. https://doi.org/10.1073/pnas.1913678117
5. Kerr, J. R., Schneider, C. R., Freeman, A. L. J., Marteau, T., & van der Linden, S. (2022). Transparent communication of evidence does not undermine public trust in evidence. PNAS Nexus, 1(5), pgac280. https://doi.org/10.1093/pnasnexus/pgac280
Modificado por orbitaceromendoza

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