Los FANIs y la normalización de la desviación: una amenaza persistente para la seguridad de la aviación
por Michael F. Lembeck, Ph. D.

Los últimos años han sido excepcionales para el estudio de los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI). El gobierno estadounidense publicó un informe sobre FANI que recomendaba mayor investigación y colaboración, y la Oficina de Resolución de Anomalías de Todo Dominio (AARO) del Departamento de Defensa intensificó sus esfuerzos para detectar, identificar y atribuir FANIs con el objetivo de mitigar cualquier amenaza asociada a la seguridad operativa y nacional. La NASA también publicó un informe de un Equipo de Estudio Independiente que examina estos fenómenos.
Se ha presentado una legislación bipartidista para crear un sistema nacional de informes que permita a los pilotos comerciales registrar sus observaciones sin estigma ni amenazas de represalias. La FAA ha modificado discretamente su política y ahora acepta informes de FANIs en sus torres de control. El FBI se ha interesado por los repetidos avistamientos de drones no identificados sobre complejos gubernamentales y militares. El interés público en los FANIs también sigue aumentando, a medida que más militares y civiles presentan relatos que van desde la curiosidad hasta la preocupación.
Sin embargo, ahora nos encontramos en un punto de inflexión. Los legisladores se mantienen cautelosos, con la esperanza de evitar cualquier error embarazoso al abordar la cuestión OVNI. Esto también ha provocado una falta de escrutinio de la publicación por parte de la AARO de su primer volumen sobre el registro histórico de la participación del gobierno estadounidense en los FANIs. El informe propuso explicaciones alternativas, donde la mayoría de los avistamientos resultan ser aves, globos o incluso nuestra propia tecnología avanzada. Sin embargo, el informe admite que aún persiste un pequeño porcentaje de eventos que desafían toda explicación. Tal vacío de conocimiento podría resultar en una subestimación de la amenaza potencial o una sobreestimación de nuestra capacidad para gestionar posibles escenarios adversos.
Es esta incertidumbre persistente la que genera preocupaciones muy reales sobre la seguridad aérea y la seguridad nacional. Cuando observamos eventos inusuales repetidos sin evidencia de una amenaza manifiesta, comenzamos a aceptar la aberración recurrente sin reservas. La «normalización de la desviación» describe un proceso en el que los comportamientos inciertos o irregulares se aceptan como norma con el tiempo, ignorando los riesgos potenciales que plantean los eventos anómalos.
Este concepto se comprende mejor en los ejemplos de industrias de alto riesgo como la aviación o los vuelos espaciales, donde pequeños fallos que inicialmente se consideraban inofensivos se vuelven poco a poco aceptables, lo que en conjunto conduce a resultados catastróficos. El término cobró relevancia tras el accidente del transbordador espacial Challenger, gracias a la socióloga estadounidense Diane Vaughan, quien argumentó que la dirección de la NASA había creado una cultura de aceptación del riesgo que condujo al desastre.
De manera similar, si la sociedad en general, y el gobierno en particular, continúan insensibilizados ante los avistamientos inexplicables de FANIs con características de rendimiento avanzadas, existe la posibilidad de que estemos pasando por alto avances adversos.
Para contrarrestar esta complacencia, Americans for Safe Aerospace recomienda el establecimiento de un sistema nacional seguro de reporte como un primer paso racional. Durante años, los pilotos comerciales y militares han observado objetos extraños compartiendo su espacio aéreo, pero se han negado a reportar estas observaciones por temor a burlas y represalias. Si bien es beneficioso para la sociedad superar el estigma y el escepticismo que a menudo se asocian con los avistamientos de FANIs, es igualmente vital que nuestras defensas y capacidades de monitoreo se mejoren para detectar las amenazas cambiantes a la seguridad aérea y la seguridad nacional. Navegar por estas aguas desconocidas requiere inversiones en sistemas avanzados de detección y rastreo, análisis específicos de las bases tecnológicas de estos fenómenos y el establecimiento de protocolos apropiados y oportunos para responder a cualquier cambio repentino en el comportamiento de los FANIs.
El estudio de los FANIs es una confluencia convincente de curiosidad, ciencia, seguridad y preocupaciones de protección. El reciente reconocimiento de los FANIs por parte del gobierno estadounidense es una medida positiva, pero es irresponsable aceptarlos como un fenómeno benigno. No podemos seguir permitiendo que objetos inexplicables operen con impunidad en nuestro espacio aéreo. Nuestra respuesta debe encontrar un equilibrio entre la apertura a nuevas posibilidades y la vigilancia inquebrantable que exige nuestra seguridad nacional. Un sentido de urgencia debe guiar la formulación de un enfoque para abordar los FANIs que combine la notificación oportuna, la investigación científica y la colaboración entre el gobierno, la industria y la academia para determinar el origen y las intenciones de estos intrusos antes de que sea demasiado tarde.
Modificado por orbitaceromendoza
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