Estudio: La conciencia probablemente no se limita a la vida terrenal
¿Es la conciencia un producto excepcional de la evolución terrestre o una posibilidad más general del universo? Un estudio filosófico reciente concluye que la conciencia probablemente no sea una propiedad exclusiva de los seres terrestres.
por Andreas Müller
Como argumentan el filósofo Eric Schwitzgebel, de la Universidad de California, y su antiguo estudiante de doctorado, Jeremy Pober, en un reciente documento de trabajo, la conciencia también podría surgir en formas de vida completamente diferentes. Los autores no pretenden definir la conciencia de forma definitiva, sino que presuponen que es un fenómeno real y observable, y exploran una cuestión más fundamental: ¿Debe la conciencia estar necesariamente ligada a la base biológica de la vida en la Tierra? Su respuesta es: probablemente no.
La consciencia como fenómeno “independiente del sustrato”
Un aspecto fundamental del argumento es el concepto de la llamada "flexibilidad del sustrato". Esto significa que ciertas propiedades no están ligadas a un material específico. Por ejemplo, el agua se puede almacenar en recipientes de vidrio o plástico, y la música se puede guardar tanto en discos de vinilo como en formato digital.
Schwitzgebel y Pober aplican esta idea a la conciencia. En su opinión, también podría ser una propiedad que surge bajo diferentes condiciones materiales.
“El universo podría contener espíritus o formas de conciencia más extrañas de lo que podemos imaginar”, explica Schwitzgebel.
Los investigadores señalan la enorme diversidad de hábitats posibles en el universo. Se estima que el cosmos observable contiene un billón de galaxias, cuyos planetas probablemente presenten condiciones muy diferentes. Si la vida puede surgir bajo diversas condiciones químicas, sería sorprendente que todas las formas de vida complejas desarrollaran exactamente las mismas bases biológicas que la Tierra.
La vida extraterrestre y la "visión copernicana" de la conciencia
Los autores no afirman que necesariamente existan formas de vida exóticas. Su tesis es más cautelosa: dada la enorme cantidad de mundos posibles, es improbable que la evolución dependa únicamente de las mismas soluciones bioquímicas en todas partes.
Incluso la Tierra misma exhibe una gran diversidad de sistemas nerviosos. Los pulpos, los insectos y los vertebrados procesan la información de maneras muy diferentes. La naturaleza, por lo tanto, ya ha encontrado múltiples formas de producir un procesamiento de información complejo.
Por lo tanto, los investigadores aplican el llamado principio copernicano a la conciencia. Este principio describe la constatación histórica de que la Tierra, el sistema solar y la humanidad no ocupan una posición particularmente central en el universo.
A partir de esto, Schwitzgebel y Pober derivan un “principio copernicano de la conciencia”: suponer que solo los seres vivos con nuestra bioquímica pueden ser conscientes sería posiblemente una forma de “terrestrecentrismo”.
Sin embargo, no afirman que toda forma de vida altamente desarrollada posea automáticamente conciencia. Más bien, argumentan que sería inusual atribuir la conciencia exclusivamente a organismos con una estructura humano-terrestre.
Posibles consecuencias para la inteligencia artificial
Estas consideraciones también plantean la cuestión de la inteligencia artificial. Los autores no afirman si los sistemas de IA actuales ya son conscientes. Sin embargo, su argumento deja esta posibilidad fundamentalmente abierta.
Jeremy Pober señala que el hecho de que la conciencia no tenga que estar necesariamente ligada a la materia biológica no significa que todo sistema técnico pueda volverse consciente automáticamente.
Schwitzgebel aborda la cuestión de forma algo más abierta. Si la conciencia no presupone fundamentalmente la biología humana, resulta más difícil descartar la existencia consciente basándose únicamente en lo material; por ejemplo, el silicio en lugar de las células nerviosas.
Los autores distinguen entre una forma muy específica de conciencia humana y una forma más general. Así como las aves, los murciélagos y los insectos han desarrollado diferentes maneras de volar, la conciencia podría manifestarse de muchas formas distintas sin coincidir exactamente con la experiencia humana.
Modificado por orbitaceromendoza
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