domingo, 19 de enero de 2014

San Lorenzo, Salta: En los cerros de Salta (25 de noviembre de 1956)

San Lorenzo, Salta: En los cerros de Salta (25 de noviembre de 1956)
por Dr Roberto Banchs
Crédito: Visión OVNI  



Argentina es uno de los pocos países que tiene una geografía que se extiende desde el trópico hasta el círculo polar, ofreciendo variados paisajes y climas. Esta afirmación lo es, asimismo, para una de las provincias más privilegiadas y atrayentes: Salta. Aun lejos del polo, sus nevadas cimas andinas y las heladas dunas de la puna evocan a menudo otras latitudes. Situada a una altura más reduci­da, la capital -verdadera joya de la arquitectura colonial-, rige los destinos de un territorio de amplios recursos naturales. Y en sus alrededores, a poco más de diez kilómetros, al noroeste, hallamos la pintoresca villa veraniega de San Lorenzo, enclavada en la quebrada y frente al río del mismo nombre.

Su apacible vida iría a sufrir algunos cambios. Su historia está enriquecida por numerosas leyendas de distinto origen, pero fue en abril de 1956 cuando se produjo -quizás- ­el suceso que inaugura el interés de la opinión pública mundial hacia algunos extraños hechos acaecidos en la parte argentina de la Puna de Atacama, elevada planicie andina. Esta aislada y fría región no había escapado a la ola de “platos voladores” que afectaba al mundo desde hacía varios años y florecieron diversos testimonios de observaciones. Fue entonces cuando un “cigarro volador” sobrevoló cuatro veces en el mismo día el Salar de Arizaro, cerca de la localidad de Tolar Grande (1). El suceso causó gran estupor en todo el país, sobre todo porque se habían tomado algunas fotografías, con la inevitable controversia de que tales portentos no eran otra cosa que aviones a reacción del ejército ecuatoriano, que tenían su ruta entre Quito y Chile.

En aquella época, también, una violenta explosión sacudió las laderas del Nevado Macón, cumbre situada cerca del Tolar Grande. Dicha explosión fue atribuida a la caída de un cuerpo celeste, calificado de aerolito por algunos y de cigarro volador por o­tros (2).

Unos tres meses más tarde de aquél primer avistamiento, un técnico minero estaba buscando uranio en el Macón cuando encontró, a más de 5.700 m de altura, unas huellas de 40 cm., presuntamente pertenecientes a “un ser desconocido”. Rápidamente se estable­ció una similitud con las del yeti tibetano, más conocido como el “abominable hombre de las nieves” (3). El hallazgo parece haber tenido sus efectos. Un arriero de la Quebrada de Escoipe se presentó ante la policía y declaró que, en la hondonada de una quebrada, había encontrado a un extraño ser cubierto por una espesa pelambre que inten­tó asustar a sus animales profiriendo agudos gritos (4). En los primeros días de agosto un minero que recorría la zona de Quitilipo, en las cercanías del Morro del Telar, buscó refugio en una caverna debido a una tormenta de nieve y se halló con la misma gigantesca criatura, abriendo fuego contra ella y oyendo sus desgarradores lamentos (5).

Como contrapartida, dos profesores de la Universidad del Tucumán que estudiaron la cuestión, hallaron una analogía entre el “Yeti” de Asia y el “Ucumar” de los Andes, y establecieron que tales visiones son un producto de la mitología montañesa, correspon­diente a altitudes demarcadas por el límite inferior de las nieves, dentro de una co­mún situación geográfica (6).

El estupor provocado por todos estos hechos apenas había comenzado a atenuarse, cuando el 25 de septiembre las agencias periodísticas informaron sobre un nuevo avista­miento que volvió a colocar a Salta en el primer plano de la actualidad. Ese día, los habitantes de la localidad salteña de Pajas Blancas advirtieron al promediar la tarde, el aterrizaje de una extraña aeronave en forma de huevo y de gran porte, que terminó elevándose en espiral ante la aproximación de los testigos (7).

El diario El Tribuno, de Salta, tuvo gran protagonismo por cuanto hizo lo que estuvo a su alcance para informar a la opinión pública acerca de estos episodios y pa­ra reunir la mayor cantidad posible de testimonios. También el Club Andino del Norte se interesó en el problema y sus miembros aprovecharon una expedición para reunir antecedentes sobre estos misterios (8).

La algarabía inicial dio paso a comunicaciones tales como la del Equipo de mediums-radar R. Jordán, que afirmó realizar activamente los preparativos para entablar conversación “con los navegantes extraterrestres de los platos voladores”. He aquí los prolegómenos de las hermandades platillistas y grupos de contactados, cuyos orígenes los encontramos en el movimiento espiritista. A finales de octubre de 1956, R. Jordán vaticinó (9): “Dentro de poco podré darles noticias sorprendentes. Por de pronto, los médium-radar con los cuales estoy en contacto confirman que alrededor del 7 de este mes aparecerán en Estados Unidos, y en otros lugares del mundo, y posiblemente en la Argentina, en la zona de Salta, máquinas voladoras de otros planetas, con misión de paz, que ya se habían anunciado en mensajes captados en la forma en que fue indicada (…). Se aproximan días -agrega R. Jordán- de gran movimiento de astronaves, de diversos mo­delos y procedentes de varios planetas. Serán de diversas formas -no sólo discos, cigarros, dados, esferas, etc. -, despedirán haces de luz de distintos colores, de acuerdo a la intención expresiva, pero con la finalidad de entablar relaciones pacíficas. Cada llegada de estas astronaves es un saludo…”.

El episodio de San Lorenzo

Dora Aráoz Castellanos de Jovanovies.
Al mes siguiente de tan fervoroso anuncio, se produce un resonado avistamiento, motivo de nuestra exposición. El diario El Tribuno, de Salta, y otros (10), recogen las declaraciones de la señora Dora Aráoz Castellanos de Jovanovies, quien habría afirmado que “en la noche del 25 al 26 de noviembre (de 1956), vio en el cielo, en un lu­gar próximo a su residencia veraniega, ubicada a la altura del kilómetro 10 del camino a San Lorenzo, un extraño artefacto aéreo que, luego de permanecer durante algunos minutos descendió en un claro del espeso monte que rodea al lugar y próximo al lecho del río que corre a esa altura. Según la narración de la señora de Jovanovies -continúa la nota-, la máquina tenía forma circular, con dos pequeñas cúpulas, una arriba y la otra abajo y despedía, de lo que parecía ser una mirilla, fulgores lechosos".

“En un momento dado, la extraña aparición descendió hasta unos 200 metros. Entonces, se abrió una portezuela inferior, saliendo al exterior un fuerte haz de luz, similar al de un reflector, que iluminó gran parte de la escena. Instantes después, el artefacto descendió hasta el claro del bosque. No obstante la lluvia que caía en ese momento, pudo observarse cómo pequeñas manchas de color marrón se movían sobre su superficie. Por unos minutos -dice la señora de Jovanovies-, me dominó el pánico; serenada ya, pude notar como el plato volador emprendió veloz vuelo en forma vertical, no tardando en desaparecer. Durante toda la presencia del vehículo celeste se sintió un suave zumbido, simi­lar al de un motor puesto en marcha a extraordinaria velocidad. La narración de la se­ñora Castellanos de Jovanovies no hace más que confirmar anteriores y extrañas apari­ciones como la presente. También, en 1955, en el cerro El Macón, y según aseguraron pobladores de la región, descendió en forma violenta algo que en aquel momento se creyó que sería un aerolito”, concluye el artículo.

¿Bases en Salta?

Planta del área y ubicación de la testigo.

Tras la espectacular observación en San Lorenzo, el medium-radar R. Jordán parece reconfortado y, con la trascripción del episodio y algunas lucubraciones, titula su nuevo artículo del 10 de diciembre de 1956: “Los anuncios del Equipo Jordán, hechos para Orbe 8, tienen confirmación: Platos voladores en Salta y la Capital Fede­ral” (11).

En marzo de 1957, el investigador Cristian Vogt iría a presentar en Suiza los hechos curiosos ocurridos en esa provincia (12). Su exposición finaliza sostenien­do que esa región “se ha transformado en la actualidad en uno de los puntos neurálgi­cos del globo en lo relativo a la misteriosa actividad desplegada por las astronaves alrededor de nuestro planeta (…). Por lo tanto debemos prestar atención a esa zona en donde, en cualquier momento, podrían producirse acontecimientos mucho más importantes”.

Respondiendo a estas exigencias, se constituye en Buenos Aires la Asociación Universal Metapsíquica, cuya sigla AUM es palabra sagrada para los espiritis­tas. Esta Asociación de sensitivos se funda el 29 de septiembre de 1957 para “conectarse con los planos y planetas elevados y ser los intermediarios entre Ellos y nuestra Humanidad científica y espiritualista”. Veinticinco son sus miembros y anteriormente eran siete, que constituían el Equipo Telepático R. Jordán que dio origen a la misma.

A mediados de diciembre de 1957, su presidente, Agapito Millán, hizo sorprendentes revelaciones (13). “Pero lo más importante en relación al señor Millán -expone La Razón-, es que la provincia de Salta es la privilegiada y la elegida por los hermanos de otro mundo. La cantidad de fenómenos celestes observados allí se debe, de acuerdo a Millán, a que en Salta existe una estación-depósito de aparatos interplanetarios con sus diversos seres en plan de aclimatación y no para invadir a la Tierra, sino para ayudamos en un serio peligro por el cual hemos de pasar. Según los médium, que hasta dibujan una montaña en forma de campana, esa montaña tiene arriba un gran orificio donde residen los seres venidos en los platos voladores".

“Ellos abren un poco el orificio para dejar entrar nada más que un poco de atmósfera terrestre, para ir aclimatándose. Luego vuelven a cerrar. De modo que es Salta don­de los habitantes de otros mundos tienen su guarida en la Tierra y su aeropuerto con depósitos y hangares para sus maravillosos vehículos, que nosotros llamamos platos vola­dores o cigarros voladores, con nombres bien vulgares por falta de imaginación…”.

En julio del año siguiente, será Agor (pseudónimo de A. O. Pérez Alemán, presi­dente de la Asociación de Hermandad Cósmica (AHC) y activo miembro de la AUM, desarro­llando una vasta tarea de difusión sobre el tema en años venideros) quien dirá en una de la serie de notas tituladas “La Verdad sobre los platos voladores” (14), que “la provincia de Salta es la privilegiada y la elegida por los hermanos de otros mundos, como aeródromos de los platos voladores”, ratificando los dichos de Agapito Millán.

Es en este conjunto de observaciones y revelaciones donde podemos hallar la génesis del mito de los OVNIs de Salta, que se extiende -como es sabido- hasta nuestros días, y al que pertenece de manera proverbial, quizá sin proponérselo, el caso de San Lorenzo.

La investigación del caso

En mayo de 1987 efectuamos las oportunas encuestas y el reconocimiento del lugar. Llegados a San Lorenzo, procuramos -no sin dificultad- ubicar el solar desde donde se realizó la observación. El mismo se encuentra sobre una de las arterias principales del pueblo, en la esquina de 9 de Julio y Joaquín Castellanos. Se trata de una vivienda construida en dos plantas, rodeada de jardines y a espaldas de la precordillera, dando su frente al este con la visión de la ruta provincial 38 (9 de Julio), el río San Lo­renzo, y las lomas de Medeiro, cuyas tierras de zona militar se extienden hasta la ciudad de Salta, distante a unos 9 kilómetros de la casa.

En esa fecha la misma se hallaba arrendada, por lo que debimos posponer varios días una entrevista con la testigo. De buen abolengo y modales refinados, Dora Aráoz Castellanos de Jovanovies nos recibió bien dispuesta a narrar su experiencia, la que recordaba vivamente. Estos son algunos tramos de su relato:

Dora Aráoz Castellanos de Jovanovies relata su experiencia a Roberto Banchs.

“Este hecho ocurrió en la noche, alrededor de las 20,00 horas. Había un temporal, esa lluvia muy fina que cae muchas veces durante el verano en determinados lugares de montaña, con nubes muy bajas. No es que llueva un momento, sino que son días y noches que sigue esa llovizna persistente. Estaba en la parte baja de la casa, y una chiquilina amiga de mi hija, Juanita Flemming, de once años, llegó y dijo: ‘¡Suban, suban, hay una cosa iluminada!’. Entonces subimos y yo no vi absolutamente nada. Le dije ¿Donde?; y en ese momento sentimos un zumbido -que siempre lo recuerdo- como de desplazamiento, que hacía fúuú (NdR: como de viento, oscilante y constante). Y cuando seguí con el oí­do el zumbido, de oeste a este, yo no lo encontré. Porque al llegar la chica me dijo: ‘Toti, mirá’, yo miré, pero no vi nada, y entonces seguí el zumbido y ahí lo vi. Sería un zumbido… diríamos… cuando se larga el aire que se está inflando una goma, pero con menos suavidad, sería una cosa así: ufff. El sonido fue grande al momento en que la chica dijo ‘mirá’ y que yo no vi, y más débil cuando pasó".

“Estaba en la parte de la precordillera, en los cerros. Sobrevoló la casa de un vecino, y ahí lo vi. Era oval, una opalina blanca metalizada con forma oval y un arco alrededor. No giraba ni se balanceaba. Hizo una pérdida de altura cuando se dirigía allí, cerca de la ruta. El zumbido era ya muy débil, pero emitía desde la parte baja, porque tenía posiblemente una cúpula y otra abajo con ese aro, en la dirección de la marcha, hacia atrás, en recta, un haz de luz de gran intensidad. Creo que si hubiera girado, podría haber cegado a una persona. Es que cuando yo miré, no la tenía encendido, ha­bría apagado sus luces. Y la volvió a encender. Era tan increíble, quedaban las gotas de agua como si fueran cristales transparentes y el paisaje iluminado. Pero fue sólo un instante. Iluminó con mayor intensidad donde no había casas en ese momento, había árboles, sin acusar su presencia. Su tránsito siguió el cerro de la quebrada, lo hizo muy lentamente y al verlo dije: ‘¡Una máquina, una máquina, Dios mío líbranos, una má­quina desconocida!’. Llegó a perder un poquito de altura, desplazándose muy lentamen­te. Tenía una especie de aro, rodeando la cúpula, y visualizaba ya que era totalmente oval. Lo veía muy cerca, a unos 200 metros, pero se apreciaba mucho más grande que la Luna’".

Zona por donde sobrevoló el raro portento.
“Ahí, en la parte como de arco, diríamos, se formaron unas manchas lechosas, mien­tras el aparato perdía altura y de un modo inexplicable desapareció entre los árboles, entre el paisaje, porque ya no tenía ni luz. La apagó y desapareció. Habrán sido ¡se­gundos! de observación. La máquina sería de un tamaño, según lo que yo apreciaba, de unos 5 x 3 m, calculo, visualizando así, porque iba muy bajo, casi rozando los árboles, desplazándose de oeste a este, de la cordillera a la ciudad de Salta, hasta que desapareció a no sé dónde".

“Ahora, cuando yo llamo a la chica y le digo: ‘¿que has visto?’, ella me da la descripción, y advierto que ha visto primero que yo la parte de abajo, y que después vio lo mismo. Nada más, eso es lo que vimos. Todo lo que vimos. Eso es todo lo que yo vi de esta máquina…”.

Impresiones de la testigo

Dora Aráoz Castellanos de Jovanovies, tenía por entonces 32 años (nació el 27 de mayo de 1924) y está casada con Julio S. Jovanovies, quien se desempeñaba como 2do. Jefe del Regimiento 7 de Caballería de Salta, con el que compartimos también el diálo­go. “A mí me dio la sensación de una cosa irreal… extraña -continúa Dora-, me dio un poco de miedo; además, a la velocidad que esto se pudo desplazar. Porque la chica lo vio muy hacia la izquierda y cuando yo subí, lo vio ella hacia arriba, al llegar me dijo ‘mirá’, y cuando yo miré no vi, y después recién lo vi, otro desplazamiento hacia la derecha. Es decir que la velocidad fue, para mí, inmensa… y no porque haya estado impresionada, pero al subir la escalera, yo grité ‘¡debe ser algún avión que se viene en picada!’, o bien perdido, ‘¡enciendan las luces de la terraza y todas!’, para ubicarlo, para darle un sentido de orientación y que no se nos venga en­cima, pensando en un avión. Nunca en este aparato extraño".

“Ah, sí. Yo dormí con el revólver entre las manos. Realmente ahí le da la pauta que yo pensé siempre que era una máquina. Una máquina muy rara, para mí desconocida. Ahora, similar con los dibujos y comentarios que hacen de los platos voladores, cierta similitud. Tiene aro y las dos cúpulas, pero ninguna con los que lo hacen redondo. Porque este es oval. Y acá la luz sale entre la cúpula del aro, hacia atrás".

“Cuando se hicieron las manchas en el aro, en ese momento ya no tenía ese brillo tan intenso. Yo nunca he pensado que pudieran ser personas; no sé qué pueda ser, no podría decirle. El aparato desaparece no porque se vaya. Justamente, yo pensé, se alejaba un poco, pero no tanto como para desaparecer, sino porque empiezan a formarse esas manchas, a opacar, tornarse el aro menos lechoso. En fracción de segundos ha pasado así. Ahora, el desplazamiento en ese tramo en que yo lo veo era muy lento. A una velocidad diría… no puede ser más de 2 o 3 km, casi suspendido".

“Se trataba de dos manchas bastante marcadas, y la tercera un poco menos. No se movían, y se hallaban en el aro. Pero no totalmente marcadas. Eran unas manchitas vivas, nada más. Nada más".

“La noticia tomó estado público porque estábamos todos ese día, y entonces un periodista de El Tribuno, resolvió preguntar cómo era la cosa, yo le comenté y él sacó lo que se le dio la gana. Entonces directamente escribió que habíamos dicho que había luces multicolores, que nunca hubieron; indicó que había habitantes, hombres o seres, que tampoco nunca hemos dicho que hubiese; que había aterrizado, que se quedó en el lugar…, aunque sí se habría quedado y hasta muy tarde, calculo que hasta las 2 de la mañana. Dicen que en distintas partes apareció. A medianoche, a unos 3 km, una luz asustó a los caballos, y en otra casa se pararon los aparatos eléctricos. Pudo ha­berse quedado toda la noche, sin la luz, aterrizando, o en tierra o en las nubes, no sabría decirle".

“Qué pudieren haber sido esas manchas, o que (la máquina) tenga personas como… que no conocemos; quizá pudiera tener ventanas, o que no existan, que sea de una cosa que esté enmascarado. Las manchas se hicieron en el momento en que perdió altura, ahora, la altura nunca fue alta".

“En cuanto a las noticias periodísticas que dicen que el plato volador se asentó sobre el lecho del río, ¡es un cuento! Nadie sabe. Nadie vio que se haya asentado en alguna parte y nadie vio personas. Y yo nunca vi hombres ni luces de co­lores. Ni nada parecido. El plato al principio estaba estático, o casi, andando muy lento. Cuando empieza a deslizarse, a bajar, ahí es cuando pierde un poco lo metalizado, y comienzan a verse unas manchas. Apenas lo vi recorrer unos 300 m nada más”.

El marido de la testigo, Julio Jovanovies, que seguía atentamente la detallada descripción, interviene para hacer sus propios comentarios: “Yo me acuerdo, porque redac­té el informe para el Ejército: no era un avión, pero nunca hablé de plato volador. Yo no estaba en la casa, aunque después ella me llamó, telefoneó asustadísima. Me hallaba en el Regimiento 5, a 8 km, en el cuartel. Allí no se observó nada, nada. Claro, porque entre la ciudad de Salta y San Lorenzo no hay edificación. Todas esas lomas, el casco, es zona militar, campo de tiro. Cuando me telefoneó de una casa vecina para contarme, me alarmé. En esa época había un poco menos de casas, nomás. Lo demás exactamente igual. Caminos pavimentados… Las casas de los alrededores así, las 3 o 4 que están en la actualidad”.

Así concluyen las exposiciones, para dar paso siguiente a un análisis del testimonio y de las condiciones que rodearon al singular episodio ufológico.

Un análisis posible

La entrevista ha permitido que la testigo pudiera expresarse conforme a como ella percibió el fenómeno, y disponer de un conjunto de datos que, de otro modo, quedarían velados o llanamente distorsionados, ceñidos a la información periodística de aquella época.

Al respecto, Dora Aráoz Castellanos de Jovanovies es muy concreta en su descripción: la aeroforma jamás fue vista descender hasta aterrizar, tampoco observó alguna mirilla o portezuela en su estructura y, aún menos, la presencia de ocupantes, como podría interpretarse del ambiguo artículo periodístico. Por estas razones, el episodio no podría ser evaluado como un encuentro cercano de máxima extrañeza.

Por otra parte, la testigo agrega que no se registraron huellas, rastros u otro tipo de evidencia física que pudiera relacionarse. Inclusive, variaciones climáticas o trastornos fisiológicos que recuerde, más allá de la vívida impresión recibida por la desusada aparición, que le impidió -por temor- conciliar el sueño durante dos días.

El testimonio de la señora, desprovisto de un inocultable aditamento interpretativo (por ejemplo, le atribuye una fantástica velocidad cuando ve al OVNI en otro sitio del esperado; o la decidida atribución de significado como máquina, cúpula, etc.) y de las imprecisiones propias del lenguaje y el recuerdo (por ejemplo, la hora y duración, o la brillantez que le adjudica al fenómeno, los cuales difieren con la versión que posee su marido), en líneas generales, resulta convincente. Al menos, pone en juego un discurso de convicción, persuasivo, pero sin demasiadas estridencias ni fisuras que pudieren denotar alguna posible incongruencia.

Representación gráfica de lo observado por la testigo.

No obstante, creemos que la testigo no se hallaría ajena a los recientes sucesos producidos en esa provincia, y de los que un importante diario salteño se ocupo de informar, y estimular a la sensibilizada pobla­ción.

En cuanto a las condiciones meteorológicas, los datos facilitados por el Servicio Meteorológico Nacional (dependiente del Comando de Regiones Aéreas, Fuerza Aérea Argentina), para esas horas (20:00 y 21:00 horas) y lugar, según registros de la Estación Salta Aero, se consigna que al momento de la observación, la temperatura oscilaba entre los 19,4-18,4°C, la humedad entre 48-60%, el viento ­de superficie era de 10-7 km/h, la presión de 883,8-885,0 hPa, el cielo estaba nublado y no se registraron fenóme­nos significativos. La información agrega que se produjeron lluvias en los alrededores de la estación -no en la estación meteorológica- de 20,05 a 22,15 horas.

Con respecto a los datos astronómicos, será de interés conocer la ubicación del Sol aquel 25 de noviembre de 1956, a las 20,00 horas. Utilizando coordenadas geográficas (aprox.) latitud 24,5° S; longitud 65,5° O, y considerando hora legal argentina = GMT – 3h: 23h00m GMT, el Sol se hallaba en azimut: 245,9°, y elevación: -0,8° (ocaso reciente, a las 22h53m GMT). Vale decir que el Sol se ocultó a las 19h53m, minutos antes de la observación. Dato a tener en cuenta por los efectos lumínicos que suelen producirse durante el crepúsculo. En otro orden, la Luna se encontraba bajo el horizonte y no era visible (fuente: C. Demaría).

Dispuesto el conjunto de datos, consideramos factible ensayar una hipótesis acerca de la naturaleza de lo observado. Es oportuno señalar previamente que existe una diversidad de fenómenos meteorológicos que son causa de curiosos informes sobre avistamientos de OVNIs. En zonas próximas a las cadenas montañosas de elevaciones desiguales, por ejemplo, suelen producirse formaciones de nubes muy densas y de perfiles definidos, que resultan para el observador poco avezado un OVNI, o mejor, un auténtico plato volador de aquellos que la literatura y el periodismo tanto han difundido. Quizá porque al margen de su aspecto, las dimensiones, los contornos, la nitidez del color y su apariencia material, son muy estables. Siendo ésta sólo una de las múltiples configuraciones nubosas, existen innumerables fotografías que se muestran como si se tratara de legítimos documentos gráficos de naves extraterrestres (15).

A fin de cuentas…

Resulta aceptable que el plato volador de Dora Araoz Castellanos de Jovanovies pueda ser explicado en estos términos. Si repasamos su pormenorizado relato, ella se refiere a una aeroforma discoidal blanco-lechosa, con un lento desplazamiento (en el mismo sentido de las nubes, o desde la cordillera), acompañado de un zumbido (como “cuando se larga el aire…”, dice) y una suerte de haz de luz, en dirección al poniente Sol del crepúsculo, que iría a atenuarse y desaparecer -al igual que el OVNI, que asemejaba una “opalina blanca”- a medida que se movía hacia el este, en dirección contraria a la cordillera y a la puesta del Sol, que arrojaba sus últimos fulgores tras el horizonte, iluminando las nubes del encapotado cielo.

Abajo, en una ladera de la precordillera, al abrigo de la montaña, la testigo, junto a la niña que le dio aviso. Presenciando cómo la máquina descendía hacia el llano (es decir, siguiendo los accidentes del terreno), perdiendo luminosidad y dejando ver entonces unas manchas que, como un Rorcharch, estimularon la imagina­ción, sea de la testigo o del periodista que creyó ver en éstas una suerte de mirillas, portezuelas u ocupantes.

Decía Leonardo da Vinci: “No os resultaría difícil deteneros algunas veces y mirar las manchas de las paredes o las cenizas de un fuego o nubes o barro o sitios análo­gos en los que… podéis encontrar auténticas ideas maravillosas”.

Referencias bibliográficas

(1) La Razón, Buenos Aires, 10 julio 1956.

(2) Ibíd., 1 agosto 1956.

(3) Ibíd., 23 julio 1956 y 1 agosto 1956.

(4) Ibíd., 30 julio 1956.

(5) Vogt, Cristian: “¿Qué pasa en Salta?”, conferencia, 1956.

(6) La Razón, Buenos Aires, 13 agosto 1956.

(7) Vogt, C. Conf. cit.

(8) La Razón, Buenos Aires, 5 noviembre 1956; et.al.

(9) Orbe 8 En la Actualidad Mundial, semanario, Buenos Aires, 29 octubre 1956.

(10) La Razón, Buenos Aires, 4 diciembre 1956, p.6, citando a El Tribuno, Salta, de la misma fecha; rev. Era Nuclear, Buenos Aires, julio 1957; La Razón, 3 marzo 1960 y 24 setiembre 1961, p.9; et.al.

(11) Orbe 8…, 10 diciembre 1956.

(12) La Razón, Buenos Aires, 13 febrero 1957.

(13) Ibíd., 15 diciembre 1957.

(14) El Meridiano, Córdoba, 12 julio 1958.

(15) Fouére, R. “Leurres et réalités”, en: Phénomènes Spatiaux, Paris, 11, mars 1967, ps. 13/17; Gran Enciclopedia de los Temas Ocultos, “Fenómeno ovni”, Ed. UVE, Madrid, 1982, ps. 63 y 65


sábado, 18 de enero de 2014

Reiniciando 'Cosmos': Neil DeGrasse Tyson explica por qué la icónica serie de TV regresa en 2014

Reiniciando 'Cosmos': Neil DeGrasse Tyson explica por qué la icónica serie de TV regresa en 2014
por Marshall Honorof




Reiniciar la seminal miniserie "Cosmos" de Carl Sagan tres décadas más tarde es casi imposible, a menos que usted sea el reconocido astrofísico y educador científico Neil deGrasse Tyson. 

Para aquellos que se han perdido la original de 1980, "Cosmos: Un viaje personal" era una serie documental en PBS que exploraba el universo, así como la historia de los descubrimientos científicos. Los temas de Sagan oscilaron entre el folclore japonés, el desacreditar a la astrología, hasta el destino final de las estrellas y galaxias que nos rodean. 

Ahora Tyson acoge una nueva versión de la serie de televisión llamada "Cosmos: una odisea del espacio-tiempo", con el primer episodio a transmitirse en marzo por Fox y el canal de National Geographic.  

Durante una mesa redonda en el New York Comic Con en octubre pasado, Tyson explicó por qué es el momento para una nueva iteración del amado documental sobre astronomía, y cómo él y su equipo de científicos y artistas esperan participar e iluminar a una nueva generación de espectadores. SPACE.com se sentó en esta mesa redonda, que también incluyó a Ann Druyan, Brannon Braga y Mitchell Cannold, todos los productores para la reinvención en el 2014 de "Cosmos". 

Traer de vuelta a 'Cosmos' 


Druyan es la productora del "Cosmos" original, así como la viuda de Sagan. Braga fue productor de tres series de "Star Trek", mientras que Cannold es un importante productor de Hollywood con experiencia en periodismo. Ausente estuvo Seth MacFarlane, el creador y actor de voz detrás de "Padre de familia", que fue por primera vez al bate para "Cosmos" en Fox y ahora es su productor ejecutivo. 

"Seth ha sido nuestro campeón", dijo Druyan. Druyan y Cannold compraban la idea de un "cosmos" reiniciado para una serie de importantes redes de ciencia, pero no pudieron encontrar un buen partido. "Ellos no me quieren dar el control relativo. Ellos no querían darme apoyo. Nosotros [no podíamos] realmente hacer un 'Cosmos' que sería un digno sucesor".  

Aunque Tyson señaló que cuenta con una amplia base de fans que le siguen hasta el reinicio, muchos fans de la original se mantienen escépticos de que cualquier persona -incluso el astrofísico más atractivo del mundo- pueda medirse hasta el legendario Carl Sagan, que murió en 1996. 

"Nadie puede llenar esos zapatos", dijo Tyson. "Pero tengo otro par de zapatos que están ahí, y son mis zapatos. Puedo llenar mis zapatos, y yo puedo ser una muy buena versión de mí mismo. Nadie podía hacerme mejor que yo!". 

"Varios otros científicos estaban presionando para este concierto", dijo Druyan. "Sabía que era Neil desde el principio por varias razones. Primero su 'Neilititud'. Él no es sólo un científico serio, él es también un comunicador sin una chispa de pretensión o esnobismo o el deseo de impresionar a la gente". 

El astrofísico Neil deGrasse Tyson fue nombrada una de las 25 personas más influyentes en el espacio en el nuevo libro "New Frontiers of Space". (Crédito: Gabrielle Revere / Contour by Getty Images)

Algunos de los valores de la información y de la producción en el "Cosmos" original están desactualizados, pero el programa sigue siendo un espectáculo fascinante y un drama que invita a la reflexión sobre el lugar que tiene la humanidad en el universo. El reparto y el equipo de "Cosmos" de Fox pensaron que 34 años era tiempo suficiente para esperar a una nueva. 

"¿Cuando no es el momento adecuado para traer de vuelta a 'Cosmos'?", preguntó Braga. "Siempre hay fuerzas oscuras del pensamiento irracional. La ciencia es siempre pertinente. La realidad es relevante. La naturaleza es relevante. Una visión creíble del mundo que es real es relevante". 

Aún así, hacer un seguimiento definitivo a la serie original era una tarea de enormes proporciones, dado lo popular e influyente del "Cosmos" original. 

"La serie original está en el aire en algún lugar esta noche, 34 años después", dijo Cannold. "No hay una gran cantidad de medios de comunicación en cualquier plataforma que puedan decir eso. La barra estaba muy alta, desde nuestro punto de vista. Tenemos que crear algo que tenga un valor real y eterno en cuanto a las historias que contamos. Estamos haciendo esto mucho para nuestros hijos y nietos, además de para una audiencia".

Asombro y maravilla

Braga también discutió una cosa que "Cosmos" trajo a la mesa Y que muchos documentales científicos dejan en el camino, una sensación de asombro y maravilla.

"La ciencia no tiene que ser todo lo contrario de la religión en términos de su valor emocional", dijo. "La ciencia puede mover lo que te gusta sobre cualquier otra historia. La ciencia puede ser una experiencia visceral, emocional. La religión no se apropia del asombro y del misterio. La ciencia lo hace mejor".

Dos puntales más de la serie original aparecerán también en este reinicio: la Nave Espacial de la Imaginación, que permitió a Sagan viajar instantáneamente a través del tiempo y el espacio, y las dramatizaciones históricas de la vida de los científicos famosos.


Un retrato de Carl Sagan incluido en el archivo alojado por la Biblioteca del Congreso. (Crédito: Eduardo Castaneda)

Druyan sabía que a pesar de que la Nave Espacial de la Imaginación ocupa un lugar encariñado en los corazones de los fans del ahora, los críticos no fueron tan amables cuando "Cosmos" se emitió por primera vez.

"Cuando
salieron las reseñas de la serie original, fueron mordaces sobre la nave y realmente desagradables", dijo.

"Fue todo completamente reimaginado [para este reinicio] y sirve mucho para la misma utilidad", explica Tyson. "Esto me lleva a que todo el universo sea un capricho... Es una expresión de mis pensamientos". Más que un simple telón de fondo, la nueva
Nave Espacial de la Imaginación será una nave espacial completamente creada a partir de los gráficos de computadora.

En la serie original,
actores con trajes de época escenificaron escenas de la vida de los astrónomos famosos como Tycho Brahe y Galileo Galilei. En esta ocasión, MacFarlane sugirió que "Cosmos" retratara a estos científicos en secuencias animadas.

Dada la historia de MacFarlane con series como "Family Guy" y "American Dad", Tyson y el equipo se mostraron escépticos de que la animación pudiera entregar la seriedad necesaria, pero el producto final les cautivó, así como a la audiencia en un panel de NYCC. 

La secuencia representa escenas de la vida de Giordano Bruno, un astrónomo italiano que fue uno de los primeros estudiosos del Renacimiento en proponer la existencia de un universo sin límites. 

En el precioso clip, que parece salido de una novela gráfica, un cardenal imponente, envuelto en sombras, expulsa a Bruno fuera de la orden de los monjes dominicos debido a la lectura de literatura prohibida. Bruno tiene entonces un sueño en el que vuela más allá de los límites del sistema solar ptolemaico tradicional y ve más allá de la inmensidad infinita del espacio. 

El clip obtuvo no menos de dos sesiones completas de aplausos de un teatro abarrotado. 

"Te das cuenta de que la ciencia no es sólo el tema de un libro de texto", dijo Tyson. "Es una historia humana. El descubrimiento es humano... Es una celebración de la curiosidad humana y por qué aquello importa a quién y qué somos".

viernes, 17 de enero de 2014

Consultores de la película 'Maury Island Incident' presentan nuevo libro

Consultores de la película 'Maury Island Incident' presentan nuevo libro




Crédito: nwlegendsmuseum.com
Los consultores de la película "Maury Island Incident" de producción local Charlette LeFevre y Philip Lipson -del Northwest Museum of Legends and Lore- han lanzado un nuevo libro sobre el histórico incidente OVNI de 1947. 

Los autores llaman la atención a todos los investigadores, aficionados a los OVNIs, historiadores, militares, investigadores JFK ... El incidente OVNI de la isla de Maury, el misterio detrás del primer accidente de avión militar de la Fuerza Aérea ya está disponible en Amazon.com. 

Este es el libro nuevo del Northwest Museum of Legends and Lore, de Charlette LeFevre y Philip Lipson, con una contribución presentada por el Dr. Larry Haapanen.

Con f
otos y nueva información nunca antes vista sobre uno de los misterios más intrigantes del Estado de Washington. 

El incidente OVNI de Maury Island es un caso extraño y misterioso que abarca varios meses en el verano de 1947, en el área de Puget Sound del Estado de Washington, implicando al primer accidente de avión militar de la Fuerza Aérea.

“Wrecked Bomber Carried Disc Secret", lunes 4 de agosto de 1947, Tacoma Times (Crédito: nwlegendsmuseum.com)

Este nuevo libro se centra en el lugar del accidente del bombardero B-25, una primera entrevista con un lugareño que fue el primero en la escena y una foto noticia recientemente descubierta del lugar del accidente, que se cree sea la única imagen disponible del histórico incidente. Este libro trae a la luz más fotos e información nueva nunca antes publicada sobre este misterio. 

El misterio se produjo dos semanas antes de Roswell y participaron tres facetas. La primera faceta es la historia de Harold Dahl y de los OVNIs vistos sobre la isla de Maury, la segunda es el avistamiento de Kenneth Arnold de los OVNIs sobre el monte Rainier, y la tercera es el trágico accidente de un bombardero B-25 y la muerte de dos oficiales de inteligencia militar. Como la Fuerza Aérea fue separada del Ejército el 1º de agosto de 1947, este fue el primer accidente y con bajas humanas de la Fuerza Aérea.
"Cuando conocí a Charlette LeFevre y Philip Lipson en 2007, me encontré con que eran entusiastas investigadores que estaban llevando a cabo con energía y de forma imparcial el tamizado a través de los hechos del incidente de la isla de Maury. Este libro es el resultado de sus esfuerzos. Presenta nuevas pruebas y nuevos análisis, y cada lector lo encontrará interesante e informativo".

- Larry Haapanen, Ph.D, el último investigador de OVNIs de la Cuarta Fuerza Aérea.

Acerca de los autores


Charlette LeFevre y Philip Lipson (Crédito: nwlegendsmuseum.com)


Los "Scully y Mulder" del Noroeste, Charlette LeFevre y Philip Lipson han estado investigando el caso OVNI de Maury Island desde 2001 y son los principales investigadores en este incidente histórico. Charlette y Philip han estado explorando e investigando los misterios del Noroeste durante más de veinte años. Tanto Charlette y Philip son Directores del Northwest Museum of Legends and Lore, y pueden ser encontrados en Seattle junto con sus dos perros.

http://b-townblog.com/2014/01/15/maury-island-incident-film-historical-consultants-release-new-book/

Modificado por orbitaceromendoza 

jueves, 16 de enero de 2014

Visitas de los Hombres de Negro: ¿Humanos?, ¿extraterrestres?, ¿o un producto de la imaginación?

Visitas de los Hombres de Negro
¿Humanos?, ¿extraterrestres?, ¿o un producto de la imaginación?
Por Paul Darin



Crédito: thejinn.net
Los misteriosos Hombres de Negro tienden a ofrecer pocas explicaciones por su apariencia, dejando un rastro de duda y confusión en su camino, y las personas que los han encontrado a menudo informan haberse sentido intimidados y hostigados.

El término Hombres de Negro (HDN) se refiere a las personas que a menudo se presentan para interrogar a los testigos de OVNIs y de otros fenómenos extraños. Por lo general en grupos de tres, se visten casi totalmente en negro, a menudo con gafas de sol. Por lo general son hombres, pero en algunos casos han tenido el mismo número de contrapartes femeninas. A veces afirman que trabajan dentro de un determinado organismo del gobierno federal, como la CIA.

Estas misteriosas figuras han ganado renombre en la cultura y el folclore pop estadounidense, y una popular trilogía de películas de largometraje, Hombres de Negro, protagonizada por Will Smith y Tommy Lee Jones, fue concebida en 1997. Además, los Hombres de Negro aparecieron a menudo en la serie del canal Fox de la década de 1990 The X-Files. Un episodio de comedia, "Jose Chung from Outer Space" ('95-'96), tuvo como actores invitados al ex luchador Jesse Ventura y a Alex Trebek, de Jeopardy, como HDNs.


El autor e investigador John Keel (Crédito: telegraph.co.uk)

El término "Hombres de Negro" se cree que ha sido acuñado por el autor e investigador John Keel, quien es probablemente mejor conocido por su trabajo de investigación sobre los OVNIs y la actividad paranormal, y para su libro, The Mothman Prophesies (1975). En 1967, Keel escribió un artículo para la revista Saga titulada “UFO Agents of Terror”, en el que describe su investigación sobre estas figuras que, por lo tanto, llegaron a ser conocidas como "Hombres de Negro", según The Telegraph.

Visitas documentadas

Crédito: copycateffect.com
Uno de los primeros casos documentados de HDN involucró a Albert K. Bender, editor de la publicación sobre platillos voladores Space Review, quien en octubre de 1953 puso fin abruptamente a la publicación de la revista en cuestión. En 1963, habló en su autobiografía acerca de cómo fue intimidado para detener todas las publicaciones por visitantes que usaban todo negro, de acuerdo a un relato en ufoevidence.org, un sitio dedicado al estudio científico de lo extraterrestre.

Un potencial y más moderno avistamiento de HDN implica al actor e investigador OVNI y de lo paranormal Dan Aykroyd, quien relató su historia sobre HDN en el documental de Dan Aykroyd Unplugged on UFOs: Mientras estaba en la ciudad de Nueva York preparando un espectáculo para el SciFi Channel sobre los OVNIs y lo paranormal, titulado Out There, estaba teniendo una conversación por teléfono móvil con Brittany Spears y vio un sedán negro con potenciales HDN dentro. Uno se quedó fuera del coche mirando a Aykroyd, y otro dio a Aykroyd una mirada desagradable desde el asiento trasero. Aykroyd desvió la mirada por un momento, y cuando volvió a mirar el sedán había desaparecido.

"Di la vuelta medio segundo más tarde y ya no estaba. Y ese coche no estaba más allá de mí, no pasó un cambio de sentido... Ese coche desapareció", dijo Aykroyd.

Aykroyd fue informado ese mismo día que su programa iba a ser cancelado, dejando a muchos ufólogos reflexionando sobre si hubo o no influencia de los HDN que llevara a ese resultado.

¿Un mero invento?

Debido a la naturaleza extraña de estas figuras, hay muchas teorías sobre sus orígenes. Muchos ufólogos creen que estos seres son agentes gubernamentales reales, mientras que otros creen que son los propios extraterrestres. Algunos escépticos creen que no son más que la manifestación inconsciente de la paranoia estadounidense.

El investigador Peter Rojcevicz, quien tuvo un encuentro cercano con un potencial HDN mientras investigaba los OVNIs, tiene una comprensión diferente. Él cree que el fenómeno HDN ha sido parte de nuestra cultura y el folclore desde el comienzo de la historia, y que los HDN son una forma moderna de las hadas y los ángeles que fueron vistos por los pueblos del pasado. En pocas palabras, él cree que nosotros creamos mentalmente estos seres -o una imagen de ellos- con el fin de ayudarnos a cimentar nuestro concepto de realidad. La naturaleza antitética que representan nos ayuda a comprender la realidad tal como la vemos, de acuerdo con la conferencia de Rojcewicz, “Beware the Physical in the Material: Imaginalia, Folk Belief and the Eclipse of the Literal”.

Cualquier cosa que pueda ser la realidad, estos seres a menudo dejan a sus contactos aturdidos por el miedo. Son prácticamente sinónimo de OVNIs y han influido en nuestra cultura pop a través de historias, documentación y películas. Tal vez algún día vamos a tener una comprensión clara de los Hombres de Negro.

http://www.theepochtimes.com/n3/443135-visitations-from-the-men-in-black/

Modificado por orbitaceromendoza

miércoles, 15 de enero de 2014

Pilotos recelosos de los cazadores de OVNIs con punteros láser

Pilotos recelosos de los cazadores de OVNIs con punteros láser
por Alejandro Rojas

El ufólogo australiano Alan Ferguson. (Crédito: ufoterritory.com.au)

Esta semana, el ex presidente de una asociación de pilotos en Australia advirtió a los cazadores de OVNIs de los peligros del uso de punteros láser en la búsqueda de OVNIs. Sus comentarios fueron en respuesta a un anuncio en un sitio web australiano de cazadores de OVNIs que afirma que éstos responden con un "encendido" cuando los láseres les están apuntando.

Alan Ferguson es un ufólogo en la localidad de Acacia Hills, en el Territorio del Norte de Australia. Según su sitio web, la semana pasada, él utilizó su método de apuntar con láseres brillantes a los OVNIs y la nave espacial aumentó de tamaño cinco veces antes de reducirse a un pequeño punto. Escribió: "A menudo responden con encendidos a medida que nos muestran las semillas estelares que están buscando a través de nosotros". 

Ferguson disfruta de la interacción. Él dice: "Fue un evento tan edificante, me sentí tan bien después del mismo".

La afición de Ferguson plantea algunas preocupaciones a Barry Jackson, un piloto y ex presidente de una asociación de pilotos. Dice que los aviones en vuelo probablemente no serán afectados por el láser. Sin embargo, puede ser extremadamente peligroso para los aviones durante el aterrizaje.


Crédito: ntnews.com.au

Dijo a NT News, "La mayoría de los aviones aterrizan manualmente. El piloto está haciendo todo el trabajo y necesita la visión nocturna".

Al dirigir los láseres hacia los aviones, existe el riesgo de que el láser penetre en la cabina del piloto y provoque el cegamiento del piloto. Jackson dice: "Podría tener un efecto catastrófico... podría producirse un accidente".
 

Ferguson dijo al periódico Herald Sun de Australia de que él está de acuerdo con Jackson. Dice que las personas que iluminan con láser a los aviones son idiotas.

Crédito: heraldsun.com

"Todos mis compañeros son muy profesionales en lo que hacen y pueden ver la diferencia entre un OVNI y un avión", explica Ferguson. "Incluso verás la diferencia, sin comparación. Especialmente cuando parecen moverse y detenerse, no hay aviones que hagan eso". 


Explica, además, que los OVNIs "están inteligentemente controlados y no siempre se mueven a través del cielo, a veces se detienen, quedándose allí parpadeando para luego salir disparados dejando una mancha borrosa". 

La pena en el Territorio del Norte por apuntar con un puntero láser a un avión es de cuatro años de prisión. Los pilotos de la cercana Darwin la semana pasada informaron que fueron deslumbrados con punteros láser. No se encontraron a los autores.  

Ferguson dice que tuvo cazadores de OVNIs visitándolo y pasaron tiempo al aire libre en busca de ellos en ese momento, pero dice que ninguno de ellos tenía láseres. Le dijo al Herald Sun: "Yo ni siquiera tengo un láser, ya que no tengo el tiempo en estos días debido a las largas horas de trabajo". 

Los aviones pueden parecer ajustarse a las características atribuidas a los OVNIs por Ferguson. Con el peligro de ir a la cárcel, o peor aún, provocar un accidente, los cazadores de OVNIs deben pensar dos veces antes de apuntar un láser a algo que ven en movimiento en el cielo nocturno. 

http://www.openminds.tv/pilots-wary-ufo-hunters-laser-pointers/25725 

Modificado por orbitaceromendoza

martes, 14 de enero de 2014

Nuevo estudio cambia dramáticamente dónde creemos que los extraterrestres podrían vivir

Nuevo estudio cambia dramáticamente dónde creemos que los extraterrestres podrían vivir
por George Dvorsky

Crédito: io9.com
Un equipo de astrobiólogos ha redefinido las nociones convencionales de dónde la vida puede existir dentro de un sistema solar. Han sugerido que la vida podría existir en el interior de los planetas con superficies inhóspitas. Apodada "zonas habitables del subsuelo", esta nueva definición de zonas habitables significa que la vida extraterrestre podría ser mucho más frecuentes de lo que imaginamos.

Por lo general, la zona habitable de un sistema solar, o la llamada "zona de Ricitos de Oro", es una banda bastante estrecha en la que los planetas pueden sostener agua líquida en la superficie y aferrar una atmósfera estable. Para nuestro sistema solar, esta región vital del espacio se extiende desde Venus a Marte.

Arañando la superficie
 

Pero como un equipo de investigadores de las universidades de Aberdeen y St. Andrews están ahora discutiendo, esta definición tradicional no tiene en cuenta la vida que puede existir bajo la superficie de un planeta. De hecho, como han mostrado los extremófilos en la Tierra, la vida puede ser increíblemente resistente. Lo que es más, las temperaturas aumentan a medida que aumenta la profundidad; una vez que las temperaturas puedan propiciar agua líquida, es concebible que la vida puede existir allí también.

Para demostrar que este es el caso, los investigadores utilizaron un modelo de computadora para aproximar las temperaturas por debajo de las superficies de los planetas mediante la introducción de la distancia a sus respectivas estrellas, al hacer referencia al tamaño del planeta. Esto les permitió llegar a un mapa del subsuelo de la zona habitable (SSHZ).


La vida en otros planetas

Los resultados mostraron que el radio habitable alrededor de una estrella aumenta tres veces si la vida puede existir a 3,3 millas (5,3 km) por debajo de la superficie (que es el caso en la Tierra). Si puede existir en alrededor a 6 millas (10 km) hacia abajo (no imposible), se extendería la SSHZ de nuestro sistema solar en un factor de 14. Eso está más allá de Saturno, un rango que tendría que incluir a lunas como Europa y Ganímedes, ambas de los cuales se piensa que albergan océanos subsuperficiales.


Crédito: McMahon et al.

Esto significa que Venus también podría considerarse potencialmente habitable a pesar de su
hirviente superficie caliente. 

Increíblemente, el investigador principal Sean McMahon dice que esto abre la posibilidad de que incluso los planetas a la deriva en el espacio interestelar podrían albergar vida.

"Planetas rocosos varias veces más grandes que la Tierra podrían soportar agua líquida a unos 5 km por debajo de la superficie, incluso en el espacio interestelar... incluso si no tienen atmósfera porque cuanto mayor sea el planeta, más calor generan internamente", dijo a IBT.

Al mismo tiempo, la idea de SSHZs aumentará dramáticamente el número de exoplanetas y exolunas idóneos para la vida extraterrestre. De hecho, la vida puede existir más dentro de los planetas que en la superficie, y la Tierra podría ser en realidad algo así como una anomalía.

Por supuesto, de lo que estamos hablando aquí es sobre todo de la vida microbiana (aunque probablemente no de forma exclusiva). Lo que sería realmente fascinante saber es la zona habitable específica para la vida inteligente y radio capaz (para tomarlo prestado de Frank Drake). Llámelo el rcIHZ.
 

http://io9.com/new-study-dramatically-changes-where-we-believe-aliens-1500329835?utm_campaign=socialflow_io9_facebook&utm_source=io9_facebook&utm_medium=socialflow 

Modificado por orbitaceromendoza

lunes, 13 de enero de 2014

Objeto desconocido fotografiado en México en 2009

Objeto desconocido fotografiado en México en 2009

Pirámides de Teotihuacan, México, 27-08-2009

Descripción del lector:

No estoy seguro de si esto sería de interés para usted, pero pensé que me gustaría enviárselo de todos modos. Ha pasado mucho tiempo, pero estaba de vacaciones en México en 2009, y un día estaba visitando las pirámides de Teotihuacan.

Tomé la foto adjunta. No puedo reportar haber visto un OVNI, porque no noté nada en ese momento en que se tomó la imagen.

Tomé muchas fotos ese día, así que tristemente estaba más centrado en mi cámara que en mi entorno.

Fue tomada el 27 de agosto de 2009, a media tarde. La imagen no fue editada o recortada. No tengo ni idea de lo que es esta cosa.

La velocidad de obturación es 1/320, por lo que este objeto debe haber estado moviéndose muy rápido para esatr tan borroso. Tome en cuenta que esta pirámide fotografiada es enorme, por lo que no puede ser un pájaro. No se parece tampoco a un avión.

Quiero saber si esta foto sería de ninguna utilidad para su investigación o archivos.

Cámara utilizada - Canon EOS 450D - Fecha en que la foto fue tomada - 27-08-2009.

Lo mejor,

Coralie Z.
 

http://www.ufocasebook.com/2014/ufo-photo-mexico-2009.html 

Modificado por orbitaceromendoza

domingo, 12 de enero de 2014

Coronel Pringles, Buenos Aires: Un disco con extrañas figuras (4 de diciembre de 1954)

Coronel Pringles, Buenos Aires: Un disco con extrañas figuras (4 de diciembre de 1954)
por Dr Roberto Banchs
Crédito: Visión OVNI


La noticia se inserta a finales de un año pródigo en informes sobre extrañas apariciones de “platos voladores” y, en particular, de sus aterrizajes con ocupantes en territorio europeo. Precedido además del anuncio de una escalada de observaciones a nivel mundial.

Efectivamente, el 5 de diciembre de 1954 el diario La Razón, de Buenos Aires, informa con notables desaciertos que: “el señor Enrique Aguirre Zabala, empleado de comercio en ésta, y que se encuentra pasando sus vacaciones en la chacra que un hermano suyo tiene en las afueras de Coronel Pringles (Pcia. de Buenos Aires), al salir ayer, a las 6, a realizar unas compras, observó en el espacio un disco luminoso que a medida que se le acercaba, parecía cambiar de forma, hasta adquirir la de un ‘cigarro’. Cuando el extraño objeto se detuvo a unos 80 metros de Aguirre, éste intentó acercarse, pero se lo impidió la fuerza de las irradiaciones que despedía y que lo enceguecieron. Empero, refiere que, ‘usando las manos como pantalla, seguí avanzando hasta que pudo ver perfectamente que el raro aparato se mantenía a medio metro del suelo y, que en medio del disco, se movía una figura extraña’. Parecía, añadió Aguirre, un enano de cabeza enorme. Poco después se produjo un resplandor vivísimo y el disco, elevándose rápidamente, desapareció en dirección norte”.

La investigación 

Coronel Pringles es una localidad situada al sudeste de la provincia de Buenos Aires, de suelo llano en su mayor parte, con pequeñas sierras del grupo Ventania. Su clima templado, pampeano y subhúmedo la constituyen en una región agrícola.

Una rápida consulta en el Correo y la Municipalidad nos llevó hasta la despensa o almacén “Los Corrales” (der.), al noreste y lindante con la planta urbana, próxima al cementerio. Allí localizamos a Américo Rodolfo Aguirrezabala, quien se reconoció como único testigo del caso en cuestión. Era evidente, pues, que la noticia periodística adolecía de exactitudes, motivo por el cual procuramos que nos hiciera una detallada descripción de aquel suceso, empero, teniendo en cuenta que muchos aspectos habrían pasado al olvido y que jamás dicho evento hubo sido investigado en tantos años.

Américo R. Aguirrezabala tenía por entonces 32 años. La mañana del 4 de diciembre de 1954, entre las 6 y las 7 horas, se dirige desde el almacén Los Corrales (situada en la actual ruta 51, Km 29) donde vivía con su hermano Pedro hasta la chacra de su otro hermano, Asencio, distante a 1.000 metros al noreste sobre la misma ruta, que por aquella época era -según se describe- un boulevard de tierra. Apeándose solo en una mañana agradable, advierte a unos 200 metros y por delante de un monte de árboles (der.), una aeroforma “redonda”, de coloración rojizo-pálida, de unos 20 a 30 metros de diámetro, suspendida a una altura estimada de 15 metros del suelo.

Haga Clic para ver la Imagen original en una ventana nueva
Era completamente silenciosa y transparente (ver croquis). “¡Por fin se me hizo!” exclamó Américo Aguirrezabala, superada las primeras cavilaciones y contento de ver un plato volador, de los que tanto se hablaban. Brillaba tenuemente, aunque “como estaba el Sol de ese lado -ubicado al frente y por encima de éste-, un poquito sí molestaba”, dice el testigo, quien continúa su andar hacia la chacra y aproximación hacia el fenómeno, que se mantenía suspendido en el aire, pero cuya transparencia le permitía advertir un movimiento en lo que parece su interior, como unas siluetas humanas que caminaban de un lado a otro. Se trataba de tres figuras, dos de las cuales estaban en constante movimiento, pero ningún otro detalle pudo observar. “Cuando estaba cerca los vi, me acerqué y vi gente; entonces me dije: ‘¿qué será esto?, caramba’. Porque siempre digo que tengo entusiasmo por esto, pero no, no… en ese momento se me aparece”, nos relata Américo Aguirrezabala.

Sin embargo, la percepción de los “ocupantes” fue apenas unos segundos y a 70 metros de distancia, ante la actitud indiferente de los mismos frente al azorado observador. Fue en ese instante en que el fenómeno repentinamente desapareció, dando la impresión de elevarse “por encima de las plantas, hacia la derecha, disparó hacia el sud-sudoeste…; el Sol ya estaba levantándose”. La desaparición del fenómeno fue instantánea, casi imperceptible. “Desapareció, desapareció, ¡como por arte de magia!”, expresa ante nuestro grabador.

Américo Aguirrezabala comparte su experiencia con Roberto Banchs.

La duración total de la observación fue de unos minutos, estimados en base a los 130 metros aproximados que recorrió el testigo. Américo Aguirrezabala nos cuenta qué le ocurrió en ese momento: “Me paré ahí, miré… pensativo, pensando qué será, que no será. Pensé lo que siempre había leído de los platos voladores, y que éste es uno de ellos. Y me pregunté: ¿para qué vendrán, si no quieren hablar con uno? Eso fue y siempre digo lo mismo. Mi vida no cambió después de esto; no, para nada, siempre igual. Tampoco me afectó físicamente, ni tuve experiencias similares luego de aquella vez, pero mi mujer sí, cuando vio unos enanos verdes con sombrero del mismo color, una madrugada, en el maizal de nuestra casa”, agrega entusiasmado Aguirrezabala.

Continuando con su narración, expresa que se detuvo a ver si había quedado rastros de tan inusitada presencia: “Ahí no quedó calcinado, ni nada; miré las plantas y estaba todo normal”. Tampoco se produjo alguna alteración en el ambiente. Únicamente la aparición fenómeno descrito. “Entonces voy para la chacra -relata- y lo comento a mi hermano; y él que estaba cerquita, para allá atrás y próximo al monte, no vio nada. Tampoco mi otro hermano, Pedro, que estaba en el almacén. Después fue el comentario del pueblo, pero acá, en el almacén. Unos decían: ‘vos sos un charlatán, che, qué vas a ver platos’. Bueno, yo no se si será plato eso, pero la cosa estaba ahí, suspendida, y nada más… y en cuanto a lo que había ahí, yo sólo vi las siluetas que caminaban, nada más, pero ojos, orejas, de eso nada. No le puedo decir otra cosa, no. Y después pasó, pasó y lo eché al olvido”.

Su exposición concluye en un intento de esclarecer la versión periodística: “Fue el furor de ese momento. Eso produjo que lo diera a conocer el diario; noticia que yo había leído en aquel momento, porque siempre compré La Razón. Pero lo que no sé es quién fue el que la dijo, aunque, bueno… habrá salido de las conversaciones que se daban en mi almacén…”  

Consideraciones sobre el caso

En este episodio ocurrido el sábado 4 de diciembre de 1954 nos encontramos frente a un testigo que hace un esfuerzo evidente por rememorar aquella singular observación transcurrido un largo período, sin que hayan existido circunstancias que actualicen su recuerdo. Sin embargo, la tenacidad de la memoria se ha visto reforzada por el interés y los sentimientos puestos en juego ante la visión de un hecho inaudito como el descrito por Américo Aguirrezabala.

Teniendo en cuenta estos factores, hemos procedido a recoger el testimonio en sus aspectos más esenciales -y estables en el transcurrir del tiempo-, y ensayar una suerte de explicación en la medida que los datos proporcionados lo permitan.

Al respecto, débese señalar la temprana hora del día en que es observado el fenómeno: entre las 6 y las 7 horas de acuerdo a Aguirrezabala, y “a las 6” de la mañana según la noticia periodística. Para esa fecha el Sol salió cerca de las 5,40; precisamente, en la misma dirección en que fue avistado el supuesto OVNI.

No escapa tampoco a nuestra consideración que dicho portento presenta una imagen semejante a la del astro solar (der.), esto es, circular, un tamaño angular casi equivalente, y una coloración frecuente en el crepúsculo.

En cambio, las diferencias advertidas son: su aspecto transparente (¿inconsistente?), brillo tenue, movimientos en su superficie, y súbita desaparición. 
Si intentamos conciliar ambas características, debemos referirnos a ciertos fenómenos ópticos conocidos como parhelias, mediante los cuales podremos comprender las causas de su aparición. Estudiando estos fenómenos, los científicos hace tiempo notaron que aparecen cuando el Sol (o la Luna) están cubiertos con un brillante velo blanco, una capa de altos cirros estratiformes. Estas nubes flotan a una altura de seis u ocho kilómetros y están compuestas por pequeñísimos cristalitos de hielo; elevándose y bajándose por las corrientes de aire, reflejan como un espejo o refractan como un prisma de vidrio los rayos solares que caen en ellos. A veces sucede que el cielo parece estar completamente despejado, pero en lo alto de la atmósfera flotan muchos cristalitos de hielo por separado sin formar una nube. Así ocurre con frecuencia cuando el tiempo es sereno y helado en esa altitud.

Por lo general, la réplica o “falso-Sol” surge cuando el Sol no está muy alto sobre el horizonte, habiendo un gran halo que no se vislumbra. Los falsos soles suelen desaparecer inesperadamente, o en forma tan repentina de acuerdo al movimiento del astro sobre el horizonte, de las corrientes de aire y de los mismos cristalitos hexaedros de hielo (que aparentan, según su forma puntillas) flotando en posición vertical. Los falsos-soles no constituyen un fenómeno raro en ciertas regiones del globo, y frecuentemente ellos son tan brillantes como el mismo Sol (1).

En la Provincia de Buenos Aires (donde ocurrió el hecho aquí tratado) el periodismo ha consignado varios presuntos fenómenos de parhelia. Por aquella época, el 25 de abril de 1949 en Bernal (2) y el 28 de febrero de 1950 en Mar del Plata (3), para citar un par de casos. Más recientemente, en febrero de 1987 en menos de veinte días, se habrían registrado unos ocho casos en San Nicolás, y de manera similar en Monte Hermoso y Pigüe (4).

En cuanto a las siluetas moviéndose en su superficie, vistas en forma difusa, durante breves segundos, juzgamos probable que el testigo -influenciado por la ola de observaciones mundiales- y ante la convicción de que estaba frente a un “auténtico” plato volador, no dudó en atribuir algún movimiento en la imagen óptica a la presencia de ignotos seres.

Referencias

(1) Mezentsev, Vladimir, Los enigmas del cielo y de la tierra, Ediciones Suramérica, Bogotá, junio 1971, Págs. 40, 41 y 46.

(2) La Razón, Buenos Aires, 10 de marzo de 1950.

(3) Ibíd..., 1 de marzo de 1950.

(4) La Opinión Austral, Río Gallegos (SC); y Crónica, Buenos Aires, 19 de febrero de 1987. 

http://www.visionovni.com.ar/modules/news/article.php?storyid=884