El próximo miércoles 30 de abril se llevará a cabo el 27mo Café
Ufológico de Mendoza, nuestra habitual convocatoria para que todos los
interesados,
estudiosos e investigadores
del
fenómeno OVNI
y de la posibilidad de vida extraterrestre se acerquen para compartir
sus pensamientos,
ideas, conocimientos y
experiencias sobre diversos aspectos relativos a este interesante asunto.
En nuestro encuentros se promueve el intercambio de conceptos,
opiniones y reflexiones vinculados al tema OVNI-vida extraterrestre de
un modo abierto y franco, señalando también que las
conversaciones se efectuarán en un ámbito caracterizado por el
debido
respeto, la cordialidad y la tolerancia. Cabe agregar que no se permite
el uso de
grabadores
o
filmadoras por parte de terceros para no
afectar ni condicionar la libre expresión de los presentes. Sólo la
organización toma fotografías para registrar visualmente el encuentro.
La asistencia es libre
y gratuita, sólo se establece el compromiso de pagar lo que se consume
en
el
lugar.
El Café Ufológico
de Mendoza apoya e incentiva la creación de este tipo de reuniones
ovnilógicas en otras partes del país y del mundo, tales como los
existentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Colón (Entre Ríos),
Corrientes, La Plata (Buenos Aires), Resistencia (Chaco), Rosario y
Santa Fe, que conforman la Red Argentina de Cafés Ufológicos, junto a
los cafés organizados en Valparaíso (Chile) y Valencia (España).
Poblar otros planetas contribuirá al desarrollo de los vuelos espaciales
"Las observaciones de Keck y de Géminis combinadas con otros datos y cálculos numéricos nos permiten confiar un 99,98 por ciento en que Kepler-186f es real", confirmó Thomas Barcklay, del Instituto de Investigación Ambiental del Área de la Bahía en Ames.
En febrero pasado la NASA anunció que el telescopio Kepler, que orbita a 149,5 millones de kilómetros de la Tierra desde hace cinco años, había añadido 715 exoplanetas a la lista de un millar de cuerpos que orbitan estrellas a una distancia que hace posible la existencia de agua y por lo tanto de vida.
La búsqueda de planetas similares a la Tierra es una de las aventuras mayores en la investigación espacial actual y, aunque se han detectado ya cientos de planetas del tamaño de la tierra y más pequeños, ellos circulan en órbitas demasiado cercanas a su estrella como para que haya agua líquida en su superficie.
El Kepler-186f es el quinto y más alejado de un sistema de cinco planetas, todos con tamaño casi terrestre. La intensidad y el espectro de radiación de la estrella coloca al Kepler-186f en la zona estelar habitable, esto es que, si el planeta tuviera una atmósfera y agua en su superficie, como la Tierra, esa agua probablemente exista en forma líquida.
http://www.clarin.com/ciencia/Descubren-planeta-habitable-similar-Tierra_0_1121888171.html
El hacedor de satélites
Por Ana Claudia Rodríguez
El hacedor de satélites
Al
llegar a la NASA, en 2010, Emiliano Kargieman notó algo raro: la
tecnología utilizada era de posguerra. Por eso, este argentino se
propuso innovar en el espacio y llegar hasta el cielo.
Cuando el
programa de correo electrónico se abre para enviar un mail a Emiliano
Kargieman, el casillero de “asunto” ya empieza a trazar su perfil: la
frase Join to revolution (Únete a la revolución) aparece
automáticamente. Y es que, ya de muy joven se empezaba a atisbar en
Kargieman ese espíritu emprendedor que, desde siempre, lo hizo nadar a
contracorriente para derribar los límites convencionales. Cuando era
adolescente, Emiliano eligió como plataforma de su rebelión lo que en
esos años, los noventa, explotaba con desparpajo: la tecnología.
Y
fue un hacker incansable y curioso hasta que con sus amigos fueron
contratados por la DGI (Dirección General Impositiva) para proteger
virtualmente al organismo estatal. Así es como Emiliano no había
cumplido los 20 años y ya tenía su propia empresa encargada de
comercializar software de seguridad (entre otros clientes, tenía a
Apple). Después, en 2006, apoyó empresas tecnológicas en la región. Las
detectaba, invertía y las hacía crecer. Ahora Emiliano, con sus 38 años,
revela que la filosofía que sustenta sus pasos es “La do-ocracy, no
pensar tanto las cosas. Lanzarse a la acción”.
–En 2011
fundaste Satellogic, una empresa que desarrolla tecnología espacial y
que puso en órbita, en 2013, el primer nanosatélite de la historia
argentina. ¿Cuál fue el momento en el que te empezaste a interesar por
el espacio?
–Buscando
ideas para un nuevo proyecto, me di cuenta de que la tecnología
espacial de la NASA era anticuada, con tecnología de posguerra.
Pantallas con números en fósforo verde, como en las viejas computadoras…
Cualquier teléfono inteligente utiliza hoy tecnología más sofisticada.
Si bien en el período de los años sesenta la agencia espacial asumió
grandes riesgos (pusieron al hombre en la Luna, por ejemplo), en general
ha sido un sector dominado por una mentalidad adversa al riesgo,
conservadora, con poca tolerancia al fracaso. Eso ha provocado que la
innovación permease de una manera mucho más lenta. Pero ahora parece que
las empresas privadas están dispuestas a asumir ese riesgo y será por
esa vía que la industria espacial se modernizará.
–Tu empresa se suma a este panorama de innovaciones.
–Sí,
nosotros estamos en una fase experimental, pero ya lanzamos en 2013 dos
nanosatélites: Capitán Beto (un homenaje a Luis Alberto Spinetta) y
Manolito (el personaje de Mafalda). Calculamos que en este 2014, para
abril o mayo, estaremos lanzando desde Rusia el Piloto Pirx (esta vez el
equipo de Kargieman rinde tributo a un personaje de ficción, un
astronauta, del escritor polaco Stanislaw Lem). El último nanosatélite
se encargará de grabar videos y tomar imágenes de la Tierra en alta
resolución.
–¿Cuáles son las aplicaciones a las que se destinarán esas imágenes?
–Ayudarán
a monitorear, en tiempo real, varias actividades. Imaginá poder vigilar
las fronteras y los vehículos en movimiento, detectar incendios
forestales, seguir la pista a piratas somalíes o identificar la onda
expansiva de un tsunami.
–¿No existía hasta ahora la posibilidad de fotografiar desde el espacio?
–Sí,
existía, pero lo que nosotros pretendemos es democratizar este
servicio: hacerlo más accesible tecnológicamente y menos costoso. Los
satélites de observación de la Tierra actuales pueden tomar una imagen
cada tres días; nosotros estamos trabajando para crear una plataforma de
unos quince satélites, de modo que se pueda hacer una foto cada cinco
minutos.
–¿Y cuál es la diferencia de precios?
–Nuestros
nanosatélites no llegan al millón de dólares, mientras que los
equivalentes tradicionales valen cientos de millones de dólares.
–Al volverse más accesible el lanzamiento de satélites, ¿no habrá una saturación de objetos en el espacio?
–Se
calcula que existen unos veintidós mil objetos, desde la fase de un
cohete hasta un tornillo. Parece mucho, pero el espacio es muy grande.
En el futuro tendrá que estar regulado. En cuanto a los nanosatélites de
Satellogic, tienen un tiempo limitado: dan vueltas tres años y luego
entran en la atmósfera, donde se desintegran.
–¿Qué dimensiones tienen estos nanosatélites?
–Pesan
unos dos kilos y tienen el tamaño de una caja de zapatos, aunque el
Piloto Pirx será un poquito más amplio, de unos veinte centímetros más
de lado. No solo son más baratos que los convencionales, sino también
más pequeños y más ágiles.
Al escuchar el discurso de
Kargieman, parece que los emprendimientos requieren solo el talento de
quien los abandera y que es casi automático su desarrollo y su éxito.
Pero en el detalle de la historia, Emiliano demuestra que, además de
genialidad y pasión, hay mucho trabajo.
Salvar la Tierra
“Existe
la posibilidad de que rompamos nuestro planeta; por eso, hay que hacer
un back-up de la Tierra en algún lado, del material genético y de su
biosfera. Debemos tener la capacidad de salir para explorar otros
lugares” dice Emiliano.
–¿Por eso, como has dicho muchas veces, es necesario democratizar la tecnología espacial?
–Sí,
esa es una de las razones, pero también porque podremos garantizar la
supervivencia de la especie si entendemos qué es lo que está pasando con
la salud de nuestro planeta, cómo se va modificando en el tiempo y cuál
es la manera de resolverlo. Hablo del estado del agua, del
calentamiento global, la difusión de plagas y enfermedades…
Democratizar, además, porque esta tecnología dejaría de estar en manos
exclusivamente de los países ricos y las grandes corporaciones. Se
popularizaría y masificaría. Y cuando el uso se masifica, aparecen cosas
maravillosas. Hace muy poco un artista coreano lanzó un satélite
pensado solo como una obra de arte, sin ninguna funcionalidad... Sin
duda está cambiando la relación que tenemos con el espacio.
En diez años, turismo espacial
–¿Cómo pronosticás el estado del sector a corto y medio plazo?
–En
los próximos años habrá más satélites y más lanzadores, y también más
aplicaciones. Ahora mismo hay un gran universo de nuevos emprendimientos
que están empezando a surgir y que van a modificar nuestro vínculo con
lo espacial (se está estudiando cómo generar energía en el espacio
usando packs solares fuera de la Tierra, o bien cómo explotar materias
primas provenientes de asteroides u otros planetas menores). En la
próxima década, probablemente haya un pequeño boom del turismo espacial,
por lo menos para gente de gran poder adquisitivo. Habrá una base
permanente en la Luna y, quizás, un sistema de transporte más o menos
periódico en un circuito extralunar. En los próximos treinta o cincuenta
años, ya podemos pensar en una colonia habitada fuera de la Tierra.
–En ese futuro, ¿tu empresa estará construyendo naves espaciales?
–Estrictamente,
ya hacemos naves espaciales. No ponemos personas dentro, pero esa no es
la única manera de explorar el espacio. Con la telepresencia, a través
de realidad virtual, podemos comandar una nave espacial o un robot en la
Luna y, de alguna manera, indagar también.
–Y en ese futuro, ¿te ves trabajando aún para inventar cosas nuevas?
–Lo
que ocurre es que tengo mucha curiosidad por ver cómo van a
desarrollarse las cosas. Y como dice Alan Key, la mejor manera de
predecir el futuro es hacerlo. Yo de chiquito era fanático de la
ciencia ficción y tengo muchas ideas de posibles futuros para la
humanidad. Hay algunos de esos escenarios que me gustaría vivir y otras
distopías que, en cambio, me gustaría alejar. Construir el futuro es lo
que más me gusta.
Cómo logró su objetivo espacial
Su relato es así:
1) Tras observar a la NASA por dentro, Kargieman encontró la brecha en la tecnología espacial.
2) Planteó ante algunos expertos posibles innovaciones; el revés fue monumental.
3) Se encerró en la sede de Houston, seis meses, para estudiar cómo hacer viable su propuesta.
4)
Cuando lo consiguió, volvió a la Argentina, consiguió seis millones de
dólares del Ministerio de Ciencia de la Nación y el apoyo del INVAP.
Hoy, en la página de web de Satellogic está el resultado: un equipo de
diez personas, dos nanosatélites en órbita y, en su mesa de consejeros,
un exalto cargo de la NASA.
http://www.revistanueva.com.ar/portal/verNota/639
Alternativa OVNI ha publicado su cuarto número