miércoles, 11 de diciembre de 2013

Encontronazo OVNI en la base aérea de Dakota del Norte sigue sin resolverse

EE.UU.
Encontronazo OVNI en la base aérea de Dakota del Norte sigue sin resolverse
Un tripulante de B-52 jura que el incidente ocurrió; algunos siguen siendo escépticos.
Por Dave Olson

Crédito: scienceandtheufocontroversy
Un vuelo de rutina de un bombardero en las horas previas al amanecer del 24 de octubre de 1968, se volvió inolvidable para el navegante Patrick McCaslin.

McCaslin y sus compañeros de tripulación de B-52 estaban practicando maniobras en el cielo de Minot, Dakota del Norte, cuando los oficiales de la cercana base aérea radiaron una solicitud.


Crédito: theufochronicles.com
"La torre llamó y dijo: '¿Podrían ustedes mantener los ojos abiertos para cualquier cosa inusual?''', dijo McCaslin, recordando el vuelo de hace cuatro décadas.

"Preguntamos: '¿Qué es lo que buscamos?
'!

"Me dijeron: 'Usted lo sabrán si lo ven''', dijo McCaslin.

"Este es un vago recuerdo", añadió, "pero creo que uno de los pilotos dijo: "¿Están los equipos de misiles viendo cosas otra vez?
"

El primer movimiento de McCaslin era centrar el radar del avión en un estrecho haz de alta intensidad.

"Vi un retorno (de radar) a nuestra derecha, era débil en el primer barrido y luego era muy fuerte en el siguiente barrido", dijo.

Cuando McCaslin informó a los pilotos sobre el contacto, le respondieron que no podían ver nada debido a la nubosidad, pero le pidieron mantenerlos informados de lo que hiciera el objeto.

Lo que hizo, dijo McCaslin, era moverse más rápido que todo lo que había registrado en el radar.

"A partir de un barrido (del radar) al siguiente, se acercaba de tres hasta una milla", dijo. "Más tarde, se calculó que la velocidad final era de 3.000 millas por hora".

A partir de ahí, todo era extraño.

"Se me voló la cabeza de pensar que esta cosa se ​​había acercado sobre nosotros tan rápidamente", dijo McCaslin, quien recordó que cuando avisó a los pilotos de lo que el objeto estaba haciendo, el bombardero perdió contacto por radio con la torre.

"Podíamos oírlos, pero no nos podían oír", dijo.

Poco después, el objeto salió del radar del avión.
 

Los oficiales de la torre también observaron desaparecer el blip del radar y pidieron al bombardero de volar más bajo en un intento de recuperar el contacto.

Cuando el avión se acercó al lugar donde se perdió el contacto radar, el equipo finalmente vio algo.

"Los pilotos indicaron que podían apreciarlo visualmente, flotando sobre la tierra", recordó McCaslin.

"Me dijeron, '¿Por qué no te desatas y vas a echar un vistazo a esta cosa?'", dijo McCaslin, que decidió quedarse cerca de su asiento eyectable.

"Yo no sabía lo que era esta cosa".

Poco después comenzaron el piloto y el copiloto a observar el misterioso objeto brillante, que se elevó rápidamente en el cielo y desapareció.

'Patronicidad'

McNeff dijo que el caso de Minot está entre los más intrigantes de todos los avistamientos
OVNI, debido al número de testigos y su proximidad a una instalación nuclear fuertemente custodiada.

Esos factores no impresionan a Michael Schermer.

Schermer, el editor de la revista Skeptic Magazine y fundador de la Sociedad de Escépticos, sacude la cabeza ante cualquier sugerencia de que los OVNIs son algo más que acontecimientos terrenales que aún no han sido explicados.

"Lo que el público ha hecho es equiparar 'OVNI' con 'nave espacial extraterrestre
', pero hasta la fecha no tenemos la más mínima evidencia de que alguno de los avistamientos sean extraterrestres", dijo Schermer.

Dijo que el caso Minot, con su contacto de radar indicando un objeto que se movía muy rápido, es interesante, pero no prueba nada.

"¿Cómo sabes que no era una rama de las fuerzas armadas no diciéndole a las otras lo que están haciendo? Eso pasa todo el tiempo
". Schermer ha acuñado un término de por qué algunos equiparan a los OVNIs con visitas del espacio exterior.

"Yo lo llamo patronicidad, la tendencia a encontrar patrones significativos en el ruido aleatorio", dijo.

"Básicamente, nuestros cerebros están diseñados para encontrar siempre una explicación, incluso si no la hay", dijo. "En otras palabras, tenemos una baja tolerancia a la ambigüedad".

La estrella Vega

McCaslin, que finalmente se convirtió en un piloto y más tarde en profesor de ciencias de la escuela secundaria en Texas, donde aún vive, no sabe si lo que se presentó en su radar aquella noche hace 40 años vino del espacio exterior o el espacio interior.


Crédito: espacial.org
Pero dijo que una de las explicaciones de la Fuerza Aérea que le llegó -que su equipo de bombardero estaba mirando a una estrella llamada Vega- es una tontería.

Bueno, en realidad utilizó un nombre fuerte.

Y su irritación con la historia oficial es todavía evidente después de cuatro décadas.
 

"Mi asunto era navegar con varios medios, la estrella Vega era uno", dijo. "Esta cosa estaba en o cerca del suelo. ¿Como podía ser una estrella, si usted está buscando en el suelo?"

Cuando una entrevista especial de televisión salió al aire con McCaslin, sus vecinos se le acercaron y le preguntaron si cree en los OVNIs.

"Te diré lo que les dije. Yo creo lo que vi esa noche. No estoy dispuesto a aceptar todas las cosas que se ven por ahí -sobre la abducción alienígena y todo eso- porque yo no tengo esa experiencia".

"Sería un salto en la lógica decir que vino del espacio exterior", dijo McCaslin.

"Podría haber venido del espacio interior", dijo. "Podría haber venido de cualquier parte".
 

Científico dice que algunos reportes sobre OVNIs valen la pena reflexionarlos

Las historias sobre el encuentro de un bombardero B-52 con un objeto volador no identificado en Dakota del Norte en octubre de 1968 estallan en muchos sitios Web.

En una publicación,
Bill McNeff, ufólogo basado en Twin Cities, relata lo que el co-piloto Brad Runyon dijo haber visto en la madrugada de ese día hace 40 años.

Runyon describe un objeto más de 200 pies de diámetro y cientos de pies de largo.

Dijo que el objeto tenía un cilindro metálico unido a un extremo, con una sección en forma de luna creciente brillante de color amarillo-verde conectado al cilindro.

Muchos científicos rechazan los avistamientos de OVNIs como nada especial.

Muchos, pero no todos.

"Mi perspectiva es que ciertamente hay algo que hacer. No sé lo que es", dijo Bernard Haisch, astrofísico y autor de más de 130 publicaciones científicas.

Haisch cree que el problema OVNI merece ser reflexionado por la comunidad científica, aunque el 99 por ciento de los informes son explicables o trucados.

"Todavía hay una enorme cantidad de datos que puede ser útil", dijo Haisch, que opera un sitio Web llamado ufoskeptic.org.

Define al "escéptico" como alguien desconfiado de las explicaciones extraordinarias para los misterios desconcertantes aunque también está dispuesto a observar los datos.

Con el surgimiento de la teoría de cuerdas -que permite la posibilidad de múltiples universos- a Haisch le resulta extraño que los físicos suelen ser los primeros en burlarse de la idea de los visitantes de otros mundos.

"Es un poco una situación extraña", dijo.

Thomas McDonough, científico principal de un grupo llamado The Skeptics Society, creció creyendo en lo paranormal, pero poco a poco se convirtió en un escéptico.

"Hay muchas formas en que las personas pueden ser engañadas", dijo McDonough, quien al igual que Haisch es de California y tiene un doctorado en astrofísica.

Ante la ausencia de evidencia tangible, McDonough dijo que ha llegado a la conclusión de que la Tierra no está siendo visitada por extraterrestres.

Sin embargo, él está dejando la puerta abierta a las posibilidades.

"De vez en cuando en la ciencia, viene alguien con una historia extraña que lleva a algo nuevo".

"Pero la mayoría de las veces", dijo, "las historias extrañas conducen a algo mundano".


Modificado por orbitaceromendoza

martes, 10 de diciembre de 2013

Villalonga: aparecen extrañas marcas sobre un campo de trigo y vecinos dicen que vieron luces

Sur de Buenos Aires: En Villalonga aparecen extrañas marcas sobre un campo de trigo y vecinos dicen que vieron luces
Fue en un campo ubicado a 35 kilómetros de la localidad.




Vecinos de un campo ubicado a 35 kilómetros de Villalonga dicen haber visto luces la noche anterior a que aparezca un campo de trigo con letras.

Las inscripciones en el trigo, que se encuentra aplastado, tienen unos 10 metros de largo por otros 3,50 de ancho.

El diario digital patagonesnoticias.com.ar publicó fotos aéreas y se preguntó: "¿Actividad extraterrestre, camperito enamorado o fenómeno OVNI?".

Crédito: patagonesnoticias.com.ar

Crédito: patagonesnoticias.com.ar


Dionisio Llanca dijo ser abducido por un OVNI: "Si me volviera a pasar, no se lo contaría a nadie"
Su caso, ocurrido en 1973 en Bahía Blanca, se encuentra entre los más reconocidos a nivel nacional. A pesar del tiempo, dice que todavía lleva marcas en su cuerpo. 
por Sergio Prieta


http://www.ufoevidence.org/cases/pictures/APRO22-3b.jpg
Crédito: ufoevidence.org
"Si me volviera a pasar lo de aquella noche, no se lo contaría a nadie. Me hizo mucho mal, me difamaron y usaron. En estos 40 años estuve internado por diferentes problemas emocionales y de salud en hospitales de Rawson, Mendoza y Buenos Aires", dice Dionisio Llanca, el hombre que en 1973 conmocionó a todo el país al contar que había sido abducido por extraterrestres.

Su historia, o al menos la parte que transcurre durante la madrugada del 28 de octubre de aquel año, cuando aseguró haber estado dentro de una nave tripulada por tres seres de otro planeta, es reconocida en todo el mundo.

En la web tiene traducciones en inglés, portugués, español y francés, entre otros idiomas, y hasta pueden verse fotos que lo muestran en aquellos tiempos, cuando solo tenía 25 años.

Sin embargo, la mayoría de los sitios especializados en OVNIs tiene un dato erróneo: aseguran que Dionisio murió en 1986, cuando en realidad el supuesto abducido vive tratando que nadie se entere de su pasado en una ciudad del sur, donde trabaja desde hace 4 años como encargado en una estación de servicio.

La vida de incógnito que eligió dificultó los repetidos intentos de "La Nueva Provincia" por contactarlo. De hecho, varios de sus familiares directos desconocían su paradero o si efectivamente había muerto. Otros parientes mencionaron que luego de aquel episodio, el hombre se convirtió en una especie de nómade.

Lo cierto es que apenas conservó el diálogo telefónico con uno de sus hermanos, que registró el celular del que recibió una última llamada hace unos meses, y previa consulta con Dionisio, intervino para que el contacto fuera posible.

La única persona de su actual entorno que conoce la historia, porque aun se la mantiene oculta a sus amigos, compañeros de trabajo y vecinos, es su jefe.

"Hace un tiempo su hija leyó mi caso por Internet y me preguntó. Les tuve que contar todo con la promesa de que no se lo dijeran a nadie, porque la verdad es que no me gusta acordarme", confiesa.

Lo que Dionisio no quiere recordar es que mientras le cambiaba una rueda pinchada a su camión, a la 1.30 de la madrugada de aquel sábado, en la banquina del kilómetro 705 de la ruta 3, dos hombres y una mujer vestidos con trajes grises ajustados y con botas y guantes de color amarillo, aparecieron de la nada a su lado.

A unos 7 metros de altura, sobre una arboleda que también sobrevive al paso del tiempo, estaba suspendida la nave, a la que describió como de unos 4 metros de diámetro y silenciosa como la noche en el medio del campo. Antes, sólo había notado que una luz amarilla se acercaba por la ruta.

Según su relato, en ese momento quedó inmovilizado, aunque contó que no fue por el miedo, sino porque una fuerza desconocida se lo impedía. Pudo escuchar a los seres hablando entre ellos en un idioma que le resultaba indescifrable, hasta que uno lo levantó por el cuello y otro le pinchó uno de sus dedos. Lo último que vio fueron dos gotas de sangre que se deslizaban desde el índice hacia el piso y la mirada fija de la mujer. Luego perdió la conciencia.

Cuando despertó, aproximadamente poco después de las 3, se encontraba en el predio de la Sociedad Rural, tirado junto a unos vagones y a unos 10 kilómetros de donde todavía se encontraba estacionado su camión, que fue recogido por la policía horas más tarde.

Dionisio cuenta que se levantó como pudo y caminó por la ruta sin recordar su nombre ni el motivo que lo había llevado hasta ese lugar, hasta que encontró la ayuda de un hombre --cuya identidad desconoce-- que lo acercó hasta la comisaría Primera.

Cuando quiso prestar declaración apenas podía balbucear. Quizá por eso, el policía que lo recibió creyó que estaba borracho y, para no perder tiempo tramitando su detención, lo dejó en libertad.

El hombre que lo ayudó volvió a subirlo a su auto y lo llevó hasta el Hospital Municipal. Recién a las 24 horas pudo contar lo sucedido. El hecho se conoció públicamente por periodistas de dos matutinos porteños que por aquellos años eran corresponsales en nuestra ciudad.

Pero la historia no terminó ahí. Con el extraño suceso circulando por los diferentes medios escritos de todo el país, llegó el reconocido investigador Fabio Zerpa, otros periodistas de revistas como "Gente" y enviados de publicaciones especializadas en ufología que pretendían entrevistar al abducido. 

"En el año 76, cansado de que me inyecten Pentotal --el llamado suero de la verdad-- y los problemas que me generaba recordar todo eso decidí escaparme, no aparecer más", dice.

Su fuga hacia el anonimato lo llevó a lugares que no imaginó. En la etapa siguiente pasó dos años y medio internado en hospitales de Mendoza, Buenos Aires y Rawson.

"Se me caía la piel de todo el cuerpo y por momentos se me enrojecían tanto los ojos que parecía que me iba a quedar ciego. Los médicos me decían que tenía índices de exposición a radioactividad, aunque lo peor de todo es que de vez en cuando veía la luz del OVNI", dice.

Incluso hoy, cada vez que se lava las manos, asegura que todavía puede verse un pequeño orificio que le hicieron cuando lo inyectaron por segunda vez, arriba de la nave, mientras una especie de parlante le hablaba en español y le prometía no hacerle daño.

También asegura tener una marca en su párpado izquierdo, que surge con mayor claridad cuando se moja la cara y se mira al espejo. Esa se la hicieron con un guante que tenía algo así como tachuelas.

"Esos detalles los recordé por medio de las sesiones de hipnosis a las que me sometí a los pocos días del hecho", agrega. Las mismas las realizaron médicos y psicólogos de nuestra ciudad, y contaron con la participación de Fabio Zerpa.

Durante esas prácticas, Llanca dijo que subió a la nave por un rayo de luz, que tenía una sola ventana, muchas palancas, varios monitores y una radio, que además de hablarle en nuestro idioma, repetía que eran amigos de los humanos y que venían de un lugar secreto. Antes de liberarlo le prometieron que algún día volverían a buscarlo.

También describió un detalle que se utilizó para darle sustento de veracidad a la investigación de Zerpa. Mientras estaba en el OVNI se desplegaron dos mangueras: una tomó contacto con un charco de agua y la restante, con un cable de alta tensión. Casualidad o no, esa misma madrugada la ciudad padeció una baja importante de tensión que se percibió en diferentes barrios.

Otros investigadores sostuvieron que aquel problema existió, pero en realidad se debió a una falla en un transformador ubicado en Ingeniero White. Además, calificaron el caso como uno de los fraudes más importantes de la historia, a Llanca como un testigo no confiable, mencionaron que no había huellas de otras personas al lado del camión y concluyeron que el hombre mentía.

"En todos estos años pasaron muchas cosas. Si me pusiera a contarlas no termino más. La realidad es que aquello me sigue resultando desconcertante, de hecho quedó pendiente conocer qué pasó durante unos 25 minutos en los que estuve en la nave, pero no me quise prestar para ningún experimento más", comenta.

"Bueno, che"... se le escucha decir como dando a entender que no quiere seguir hablando. Antes de colgar el teléfono vuelve a decir que a pesar de haber cumplido los 65, todavía no le encontró un sentido, un por qué a lo ocurrido. Y que eso lo desvela.

http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/8/12/2013/dc8043.html

lunes, 9 de diciembre de 2013

El Hubble halla agua en la atmósfera de cinco planetas distantes

El Hubble halla agua en la atmósfera de cinco planetas distantes
Estos mundos, a una distancia de la Tierra de hasta mil años luz, parecen cubiertos por una especie de neblina.

Crédito: xinhuanet.com

El poderoso ojo del telescopio espacial Hubble de la NASA ha descubierto débiles señales de la existencia de agua en la atmósfera de cinco planetas situados fuera del Sistema Solar, a una distancia de entre 154 y mil años luz de la Tierra. Solo otros dos mundos con agua en su atmósfera habían sido detectados previamente, y según los dos equipos científicos responsables de los nuevos hallazgos, estos últimos son más concluyentes.

Los cinco planetas WASP- 17b, HD 209458 b, WASP- 12b, WASP- 19b y XO-1b- orbitan estrellas cercanas. No todos tienen una firma de agua de la misma intensidad. WASP- 17b, un planeta con una atmósfera especialmente hinchada, y HD 209458b, mostraron las señales más fuertes. Las firmas de los otros tres planetas, aunque más débiles, también son consistentes con el agua.

«Estamos muy seguros de que vemos una firma de agua en múltiples planetas», dice Avi Mandell, científico planetario del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland (EE.UU.), y autor principal de un artículo que describe los hallazgos en la revista Astrophysical Journal.

Las observaciones demuestran la utilidad del Hubble en la investigación de exoplanetas. «Detectar la atmósfera de un exoplaneta es extraordinariamente difícil. Pero hemos sido capaces de sacar una señal muy clara, y es agua», insiste L. Drake Deming, de la Universidad de Maryland, cuyo equipo informó de los resultados para HD 209458b y XO-1b en una investigación del 10 de septiembre en la misma revista. El equipo de Deming utilizó una nueva técnica de observación con tiempos de exposición más largos, lo que aumentó la sensibilidad de sus mediciones.

Cubiertos por la niebla

Todas las señales de agua eran menos pronunciadas de lo esperado. Los científicos sospechan que esto se debe a que una capa de niebla o polvo cubre cada uno de los cinco planetas. Esta niebla puede reducir la intensidad de todas las señales de la atmósfera de la misma forma que la niebla en la Tierra puede difuminar los colores en una fotografía. Al mismo tiempo, altera los perfiles de las señales de agua y otras moléculas importantes en una manera distintiva.

Los cinco planetas son del tipo «Júpiter caliente», mundos masivos que orbitan cerca de sus estrellas madre, donde es prácticamente imposible que exista la vida tal y como la conocemos. Los investigadores se sorprendieron inicialmente de que los cinco parecían ser nebulosos, pero los investigadores creen que los ambientes nublados o brumosos pueden ser bastante comunes en este tipo de planetas.

La cámara Wide Field 3 del Hubble es una de las pocas capaces de asomarse a las atmósferas de exoplanetas a muchos billones de millas de distancia. Estos estudios excepcionalmente difíciles se pueden hacer solo si los planetas son avistados mientras pasan frente a sus estrellas.  

http://www.abc.es/ciencia/20131204/abci-hubble-halla-agua-atmosfera-201312041252.html

domingo, 8 de diciembre de 2013

Huinca Renancó, Cordoba: El grito primordial (9 de agosto de 1994)

Huinca Renancó, Cordoba: El grito primordial (9 de agosto de 1994)
por Dr Roberto Banchs
Crédito: Visión OVNI



La precoz testigo de un ET.
Aún estaban vivos los festejos por el tradicional Día del Niño, cuya celebración en ese año de 1994 se extendió durante la segunda semana de agosto, cuando una niña de apenas 9 años de edad, conjugando el temor y el deseo, fue testigo de un excepcional episodio ocurrido en Huinca Renancó, localidad del sur cordobés, casi límite con La Pampa. El informativo del canal 4 de televisión Huinca Cable Visión y la radioemisora LV 22 Radio Huinca, seguidos por el canal 3 de Santa Rosa, no demorarían en entrevistarla[1] y pronto la noticia comenzaría a trascender a través de la prensa de todo el país.

En la mañana del 9 de agosto de 1994, Silvana Soledad Z. salió de su casa rumbo a la escuela. Tras recorrer unos metros escucha un sonido que le llama la atención. Al darse vuelta, avista suspendido en el aire a la altura de un poste de electricidad un objeto circular del cual asoma por un ventanal el rostro de un ser de tez verde, grandes orejas puntiagudas y con tres ojos que la mira estáticamente. De inmediato, se abre una portezuela o rampa por donde sale una mano, cuyo brazo se extiende en forma desmesurada hasta tocar un arbusto, al tiempo en que escucha como unos pasos saliendo del OVNI. Presa de terror, clama por su madre y en un instante, el brazo se retrae y se cierra la puerta, momentos en que la niña sale corriendo hacia la esquina, donde se encuentra con una amiguita, quien habría alcanzado a ver el destellante objeto.

La investigación

Nuestro primer contacto se produce con los medios periodísticos locales, quienes coinciden en darnos una referencia favorable acerca de la testigo y de su núcleo familiar (en conocimiento por tratarse de una comunidad relativamente chica), a la vez de brindarnos su colaboración a fin de poder cumplir con nuestro propósito. Fue así como hablamos previamente con los abuelos, dando su conformidad para una ulterior entrevista con la pequeña.

La misma se realizó horas más tarde en su vivienda, donde vive junto a sus padres y hermana, situada en la calle Aragón, en el Barrio Norte de Huinca Renancó, frente al mismísimo lugar de los hechos. Tras una breve charla, Silvana Z. (cuyo apellido decidimos omitir) desea mostrarnos el sitio donde habría aparecido el inusual portento, aceptando reconstruir el episodio. Se la observa segura, algo tensa, pero en todo momento inquieta y colaboradora.

De este modo, Silvana expondrá en detalle lo ocurrido aquel martes 9 de agosto.

El relato:

“Me levantó mi mamá a eso de las 7,30 horas para ir a la escuela. Me dio el desayuno y salí. Tengo la costumbre de ir por el medio de la calle. De pronto, escuché un ruido: crashhh, algo así, y me di vuelta. Vi entonces una cosa redonda como una mesa y grande como una casa. Tenía un vidrio negro y vi una cara verde, con orejas en punta y tres ojos. Después, se abrió una puerta, salió una mano y tocó la planta. Escuché pasos ahí adentro. Pegué un grito, mamá salió y ahí estaba en la esquina mi amiga Yamila, que vio cuando se iba para arriba, y salimos corriendo. Cuando regresé de la escuela mi mamá me contó que la perra rasguñaba la puerta, el vidrio, se iba para su pieza. Después de aquel día ella me tiene que acompañar, o mirarme cuando voy y vengo de la escuela”.

Tras el relato libre del caso, sencillo, descriptivo y forzosamente despojado de emotividad, procedimos a reavivar su testimonio siguiendo cierto orden, interviniendo ahora con preguntas.

Silvana se levantó pasadas las 7,30 horas, su madre le preparó el desayuno y salió de su casa alrededor de las 8,00 horas para dirigirse a la Escuela “Paso de los Andes”, distante a unos 150 metros, donde cursa el cuarto grado. Estaba amaneciendo y había algunas nubes en el cielo. En esos momentos no observó a otras personas transitando por esa calle, aunque notó algunas que lo hacían por las transversales, a cierta distancia, sin que hayan visto -al parecer- nada extraño.

Como es su costumbre, tomó por el medio de la calle, aún de tierra, y anduvo unos diez o quince metros. De pronto, a sus espaldas, escuchó un zumbido ligero, como un escape de aire, un pshhh, o crashhh, según su onomatopeya. Al darse vuelta, observó frente a su casa, al este, sobre la misma calle y junto a un poste de electricidad, un objeto redondo (esférico) de unos 4 o 5 metros de diámetro que permanecía suspendido, como flotando, a una altura estimada en un metro, o más. Allí iría a permanecer inmóvil durante toda la observación. Tenía varios focos de luz (amarilla, roja, azul, verde), y remataba en una suerte de pequeño domo de coloración y destellos amarillos, con dos antenas quebradas y abiertas hacia arriba.

Silvana en la descampada calle de su casa.

El objeto presentaba un ventanal negro, donde se notaba en su interior el rostro de un ser que parecía mirarla impasible. “Eso es lo único que vi -nos dice Silvana-, la cara y no sé qué más adentro, podrían ser teclas, como de una computadora, hacia un costado”. El marciano o extraterrestre, como le llama, era verde, tenía dos grandes orejas en punta y tres ojos.

De pronto, se abrió una puerta a modo de rampa de superficie plana, sin escalones, de un metro por dos cincuenta de alto, sobre un fondo negro, y por ella asomó una mano pequeña (que compara con la suya) con tres dedos, y enseguida el brazo (volviendo a hacer la misma comparación), de color verde. Al tiempo en que continuaba a la vista la cara del extraño personaje, el brazo comenzó a estirarse en forma elástica hasta tocar el tronco de una planta de libustre disciplinado que se halla a orillas de la calle, en la acera de su casa.

Con voz notoriamente angustiada, Silvana relata: “Me quedé asombrada mirándolo, hasta que salió la mano y tocó la planta; entonces escuché como unos pasos (tac-tac-tac) que iban bajando y se quedaron ahí; bah, yo no sé si subieron, porque sólo los escuché, entonces empecé a gritar, y grité: ¡¡Mámi!!, y vi cómo se cerró todo, la mano en un segundo se metió adentro, se cerró la puerta y las luces empezaron a girar, a encender y apagar”.

La niña continúa su agitado relato: “Como la mano tocó la planta, yo pensé que me iba a agarrar, ¡venía para la casa! Pero cuando grité, ¡se cerró todo! y ahí yo me di vuelta, salí corriendo y me encontré con Yamila. Ella lo vio subiendo, tomando para un costado y yéndose detrás de una nube”.

Su mascota, una perra mestiza y overa a la que llaman Mecha, también estuvo presente en el lugar del avistamiento, pero en silencio, aunque por la noche se había mostrado inquieta, debiendo ser puesta afuera de la casa por sus amos. “Mamá la había sacado al anochecer porque molestaba, iba al dormitorio, la echaba y volvía otra vez. No sé qué habrá hecho durante la observación, pues me quedé mirando al OVNI”, cuenta Silvana. Tampoco los demás caninos de la zona parecen haber mostrado inquietud alguna. “Escuchaba unos ladridos -nos dice- pero no creo que fuera por eso”.

Los miedos

Al llegar a la escuela, las dos niñas se encuentran con unas compañeras del curso y les narran lo ocurrido. “Después ahí -continúa Silvana-, como compartíamos el miedo, intentamos jugar como queriendo olvidarnos todo lo que vimos, pero lo mismo teníamos miedo, y decidimos no decir nada”. Cuando salió de la escuela fue corriendo para su casa. Su madre le había preparado la mesa para almorzar e, intrigada, preguntó: “¿Por qué gritaste?”. Recién entonces pudo descargar su angustia, exponiendo en detalle su dramática experiencia. “Le dije, pero no me creyó; sólo lo hizo cuando supo todo lo de La Pampa, donde las vacas empezaron a correr hacia el frente de tormenta” (n: se refiere a una noticia que cobró inusitada publicidad, adecuada al contexto ufológico, sobre una estampida de animales en una amplia zona del sur cordobés y norte pampeano, la noche del domingo 7 y madrugada del lunes 8, en coincidencia con testimonios de personas que afirman haber escuchado estruendos y sonido de viento, y observado una potente luz blanca en el cielo).

Transcurridos los primeros momentos creyó ir olvidándose, “hasta que vinieron los de la televisión (tres días después, y nuevamente a los quince días), y tuve que contar todo”. Reconoce que su caso le produjo mucho miedo, y también emoción, “porque vi algo que casi nadie había visto, a un extraterrestre, y una mano que tocó la planta”. Sin embargo, jamás pudo apaciguar sus temores: “Hay veces que por la noche me quedo sola y pasan propagandas de extraterrestres por la televisión, me da miedo de salir, pero voy afuera y miro hacia arriba por si veo algo, porque si me quedo adentro me da más miedo de que alguien me levante, o que aparezca algo de lo que yo había visto”. Manifiesta no haber tenido sueños relacionados, “pero me doy cuenta -nos dice- que ahora me acuesto de una manera y al día siguiente me levanto de otra, que doy vueltas en la cama como temiendo de que algo me vaya a agarrar, o hacerme algo, y entonces doy vueltas por todas partes”.

Al preguntarle por su religiosidad, Silvana responde con una sonrisa encubridora: “Tomé la comunión, y no fui más, je. Pero ahora voy a ir los domingos. Le conté al padre el día que me confesé, y me dijo: “¡qué bien!”. Con esto te quiero decir -atenuando la angustia- que hace tiempo me quería sacar todo el peso del miedo que tenía”.

Según dice, “era de creer y no creer en los OVNIs, pero lo mismo me daban miedo”. Menciona haber visto, tiempo atrás, un video sobre extraterrestres traído por un tío, primo de su madre. Una curiosidad que se transformó en interés luego de su experiencia.

Durante la entrevista Silvana aporta otro dato aparentemente significativo. Recuerda que en la noche del lunes había estado viendo televisión. “El día anterior, por la noche, pasaron el caso de un OVNI -comenta-, era en un noticiero, periodístico. Había aparecido un OVNI y lo estaban filmando, y se veían las luces que se movían. Estaba sola. Mi mamá estaba en esos momentos en la pieza con mi hermana Agustina, y mi papá no había llegado aún. Tuve miedo, mucho miedo. Ahí, yo cambié de canal. Después vino mi papá, cenamos y me llevó a la pieza con él, y miramos televisión. No me quise acordar más del OVNI”. Ante la sospecha de que Silvana podría haber confundido el día, se muestra segura y aporta más detalles. “Sí, fue en la noche anterior, aunque a los días pasaron otros casos. Había un hombre que filmó todo, una luz arriba y otra chiquitina que se movía para todas partes -agrega-, y después se fue, desapareció…”.

Silvana retoma el hilo de su relato, anudando el fin del día con su experiencia: “Siempre voy a recostarme un rato con mamá, hasta que mi hermana se duerme y la pasa a mi pieza. Y ahí me voy a dormir. En ese momento escuchaba que la perra se iba para su pieza, la corría y volvía una y otra vez, hasta que la sacó afuera, y quedó rasguñando la ventana. Me quedé dormida. Por la mañana me levanté y fue cuando salí de casa para ir a la escuela, y vi todas esas cosas”, concluye.

El testimonio de su madre

Graciela N. es una joven madre, que se desempeña como maestra del primer grado en la misma escuela a la que asiste Silvana, pero en el turno tarde. Manifiesta una gran preocupación por todo cuanto le ocurre a su hija. Es vigilante, controladora. En relación al caso, tal como lo manifestó desde un primer momento, sostiene no haber visto nada, pero hace hincapié en el comportamiento del canino, el cual esa noche estuvo molestando dentro de la casa hasta que decidió sacarlo. “A las 7,30 horas me levanté para preparar el desayuno de Silvana y a eso de las 8,00 le abrí la puerta, se despide, sale y se va a la escuela. Cierro la puerta con llave, y en cuestión de segundos siento un grito, ese grito de terror que dice ¡Mámi! Abro nuevamente la puerta, salgo y la veo corriendo con la amiguita hacia la escuela, a casi cien metros. Como no vi nada raro, entré y me acosté. En la calidez del hogar, la mamá Graciela y Silvana Z.Instantes después escuché que la perra, queriendo entrar, ladraba, lloraba, y vi que iba de un lado a otro. Cuando Silvana volvió al mediodía de la escuela, me contó lo sucedido y yo…, era creerle o no creerle. De noche se mueve mucho, algo que jamás hizo. Inclusive he tenido que salir a buscarla a la escuela. Tiene miedo. Tiene miedo que se le aparezca nuevamente”.

El relato de la amiga

Carla Yamila C. tiene la misma edad que Silvana y vive a unos 300 metros de su casa. Además de sus horas de escuela y una amistad, comparten la impresión de aquella experiencia conmovedora. Aunque más no sea el tramo final de la insólita presencia.

Es que al momento en que Silvana profiere el grito, alertando a su madre, Yamila recién iba llegando a la esquina. Tras escucharla, pudo ver a su amiga que venía corriendo, aterrorizada, diciendo acerca de su visión. Al entrevistarse con los periodistas, tres días después, ella dirá haber observado “una luz verde, roja y azul…, (por) la mitad, que se iba escondiendo detrás de una nube”. Sus palabras parecían respaldar el patético testimonio.

Nuestro encuentro con Yamila se produce después de entrevistarnos con Silvana. En la oportunidad nos recibe su madre, Stella, quien de inmediato ofrece una opinión categórica: “Pienso que mi hija no vio nada. Que se encontró con Silvana, de quien es muy amiga, la vio tan inquieta, y le contó, le transmitió, y se sugestionó, ¡y bué!…; porque Yamila empieza a contar, y se corta. No es muy concreta”, apunta la madre.

Al rato aparece la niña. Delgada, tímida, nos da un aspecto de cierta fragilidad. “Iba con mi mamá a la escuela -comienza a narrar-, cuando veo como una pantalla, un sol, así, con luces”. Apenas habían salido de su casa cuando Yamila le dice: “¡Mirá el Sol, qué raro!”. En efecto, la madre asiste afirmando que su hija le comentó lo raro que estaba el cielo, hacia el crepúsculo, pero no le prestó mucha atención. Eran cerca de las ocho de la mañana de un frío invierno. Caminan unos cien metros por la calle Balboa, en dirección este, cuando Stella saluda a su hija y se va. Yamila continúa sola hasta la calle Aragón, donde siempre se encuentra con su amiga Silvana. “Yo vi un Sol, así, con luces, redondo -nos cuenta-, con luces que se empezaban a ver”. Le preguntamos entonces si de éste se trataba: “No sé, era tipo el Sol…, a mi me pareció. Tal vez había estado dormida, no sé. Porque yo le dije a mi mamá que el Sol estaba raro. Estaba anaranjado fuerte, tirando a rojo. Pero cuando llegué adonde me encontré con Silvana, lo vi todo con luces (destellos) alrededor, redondelitos, con rayas amarillas, otras rojizas que iban hacia arriba, y el centro anaranjado, o rosado, algo así”. Yamila niega ahora haber visto luces verdes o azules, y señala que sólo vio esa fuente grande de luz “más o menos escondida” entre un monte de eucaliptos, al frente de la casa de su amiga, en la línea del horizonte. “Creería que se habrá movido, pero no sé. Cuando yo lo vi, Silvana en ese momento me llamó, le di un beso y salimos corriendo. Apenas nos encontramos en la esquina ella me decía, me contaba lo que vio. Y yo le dije que había visto eso, pero que no sabía qué era, que podría ser el Sol”. Aún así, fue generando un gran temor: “Me asusté -nos confiesa-, pero más con lo que me contó Silvana”.

La niña quedó realmente impresionada. “A veces soñaba o no podía dormir -comenta-; soñaba que estaba en el campo y aparecía una cosa que empezaba a dar vueltas y me agarraba. Todas esas cosas”. Sus trastornos no concluyeron en las pesadillas. También empezaría a sufrir de enuresis, una pérdida del control de micción durante la noche.

[1] Se destaca la labor periodística local de Carlos Genre, J. A. Tete Sineo (Huinca C. V.), y Graciela Argüello (LV 22), sumada a la de Oscar Christensen (canal 3, de Santa Rosa), quienes con gran responsabilidad dieron difusión al episodio.

Análisis y conclusiones

El contexto familiar

Silvana vive con sus padres, Guillermo, quien es viajante de comercio, y Graciela, maestra de escuela, y con su hermana menor, Agustina, de 1 año y diez meses a la fecha del caso. Sus abuelos maternos viven a la vuelta de su casa. En cierto modo, la experiencia OVNI aparece como un punto de inflexión en la constelación familiar, sea como causa o consecuencia. Sus progenitores manifiestan preocupación por la niña. Especialmente, referida a su temor puesto en los “objetos no identificados”, y a sus dificultades de aprendizaje o rendimiento escolar, a ciertas conductas hostiles, a sus celos fraternos, a sus afectos debido a las ausencias de su padre por trabajo, etc.

Frente a ellos, Silvana expresa sentimientos de conflicto y de corte relacionados con su desarrollo y desapego, búsqueda paterna y gran dependencia materna, sentimientos de insuficiencia de contacto, y actitud de celos animada por una fuerte problemática edípica. En suma, situaciones propias de un proceso de crecimiento, pero vividas intensamente.

La evaluación psicológica

Silvana Z. nació en Cañada Verde (Villa Huidobro, Pcia. de Córdoba) el 10 de junio de 1985. En la fecha de la entrevista tenía 10 años y 10 meses de edad. Con la conformidad de sus padres, se practicó una entrevista diagnóstica (individual, además de una familiar), y la administración de un conjunto de técnicas proyectivas de exploración psicológica (H.T.P., Familia, Guestáltico Visomotor Bender, Completamiento de Frases de Sacks, Cuestionario Desiderativo, y Test de A-percepción Temática)

A modo de síntesis, puede señalarse que Silvana presenta una adecuada fortaleza yoica (n: al respecto, mencionemos que el yo asegura una función de unidad e integridad de la persona) y una buena recomposición frente a las ansiedades persecutorias. Utiliza defensas esquizoides, y aún regresivas, además de la identificación proyectiva y la formación reactiva. Ante situaciones de angustia, emplea como mecanismos la negación maníaca y la omnipotente. Es posible diagnosticar que sabe cómo defenderse, pero le resulta difícil y conflictivo establecer de qué está defendiéndose.

Se halla atravesando un estado de cierta confusión que le impide discriminar correctamente la realidad, siendo su pensamiento fantasioso e inmaduro. Al respecto, su nivel de maduración emocional no se corresponde con la edad cronológica, estableciendo su E.M. en 8 años. De inteligencia vivaz, los componentes afectivos parecen interferir en su aspecto madurativo (vale decir, por causas psicógenas). Aunque es imaginativa, no muestra facciones de personalidad fabuladora. Tampoco se observan signos de organicidad.

Silvana dibuja la aterradora visión.

Posee rasgos neuróticos y algunos depresivos. Se advierte en ella una actitud defensiva, por vivencias de amenaza exterior y presiones, haciéndose notoria su necesidad de alejamiento y, por otra, la tendencia opuesta. Esto le provoca incertidumbre, con temor a las relaciones interpersonales, acudiendo a la fantasía -a modo compensatorio- por sentimientos de insuficiencia de contacto.

Expresa situaciones recurrentes en torno a la dinámica familiar. Una percepción de estar juntos, pero distantes. Aunque hay buena integración, revela conflictos y dificultades comunicacionales y afectivas que predominan notablemente sobre su conducta. Poniendo en juego deseos o determinaciones inconscientes aparentemente contradictorias (ambivalentes), manifiesta marcada hostilidad y celos debido a una fuerte problemática edípica, cuya dificultad de controlar y dirigir los impulsos, le ocasionan temores. Su miedo aparece tanto en el deseo, el temor al deseo o al castigo

Para finalizar, debe destacarse que Silvana es una niña que no presenta características psicopatológicas verdaderamente amenazantes para su integridad psíquica, sino acentuadas preocupaciones y conflictos propios de su edad, que se expresan en síntomas. Al respecto, se observan mayores posibilidades pronósticas, por cuanto su yo posee una amplia gama de defensas y un subsecuente afianzamiento frente a la ansiedad. La experiencia clínica muestra que en determinados casos, aún sin tratamiento, esos conflictos actuales desaparecen o se diluyen al cabo de un tiempo, a excepción de ciertos indicios perceptibles.

Consideraciones finales

La experiencia descrita admite algunas consideraciones, a saber:

a) El caso está sostenido únicamente por el testimonio de las niñas. Llama la atención que la madre de Silvana, al salir de inmediato de la casa ante el grito de su hija, no haya percibido frente a ella y a escasísimos metros, semejante objeto luminoso. Tampoco otros vecinos de la zona que, a esa hora (cerca de las 8 hs. de la mañana), se movilizaban rumbo a sus trabajos, o a la misma escuela adonde concurren muchos niños.

b) La descripción de la pequeña Yamila, referida a la fase final del encuentro, no parece ajustarse plenamente a la de Silvana. Aunque sincera en sus declaraciones, el testimonio resulta inconsistente, y -como se ha visto- contradictorio. Parece probable que Yamila quedó virtualmente impresionada por el relato de su amiga y a expensas de creer haber visto lo mismo.

Sus trastornos (pesadillas, enuresis) resultarían la expresión del miedo subsiguiente. No habiendo causas orgánicas, hormonales, y dado que a los dos años aproximadamente se realiza el control de esfínteres, se puede presumir que la niña ha padecido alguna angustia o tensión de naturaleza nociva.

c) Es sugerente que a la hora aproximada del avistamiento y en la dirección precisa donde se hallaba la supuesta nave espacial, se producía la salida del Sol (8,15 horas, crepúsculo matutino). Vale decir que, al margen de otras notas significativas, la observación de Yamila se corresponde con la aparición del astro solar, de refulgente aspecto.

d) No se observaron huellas ni marcas en el lugar. Es pertinente señalar que en la posición que se halla el objeto hay un tendido de cables eléctricos. Sin embargo, no fueron dañados, ni hubo desperfecto alguno en el suministro. Tampoco la planta de ligustre que habría sido tocada por la mano del supuesto extraterrestre, ni su entorno inmediato, sufrieron alteraciones.

e) No disponemos de motivos fundados acerca de la inquietud de la perra mascota, de carácter dócil y costumbres domésticas, antes y después de la presunta aparición. De todas formas, si su conducta durante el día anterior fue curiosa, no debiera llamar la atención que después de pasar una fría noche fuera de la casa (por cierto, poco habitual en ella), vuelva a manifestar inquietud por entrar, en la mañana, cuando comprueba que sus amos se han levantado. No está demás señalar que, durante nuestra presencia en el lugar, la perra tuvo un comportamiento de algún modo semejante. Asimismo, conviene agregar que “la característica de terror, de susto, de miedo a partir de este hecho”, según afirma y registra el canal 3 de Santa Rosa, mostrando al animal agazapado, tiritante y con la cola entre las patas, no se debió a la aparición de la extraña nave, sino -de acuerdo a Graciela, madre de Silvana- “al susto que tenía por el movimiento de personas de la televisión, empleando cámaras y reflectores, a los que no estaba acostumbrada”.

f) A propósito de los sucesos ocurridos en la noche del domingo 7 y la madrugada del lunes 8 en una amplia franja del sur de Córdoba y el norte pampeano (donde ocurrieron inusitadas estampidas de animales vacunos atribuidas a la aparición de OVNIs), y relacionados con el episodio aquí tratado, un análisis de los hechos nos permite conjeturar que los mismos se habrían producido como consecuencia del paso de aviones militares, en vuelos de entrenamiento, con motivo a los actos conmemorativos del 82° aniversario de la creación de la Fuerza Aérea Argentina, celebrado el miércoles 10 de agosto (vse. artículos al respecto en Shambhalha, nº 6, ps. 16/24).

g) Aunque los hechos arriba indicados cobraron notoriedad recién el miércoles 10, en la noche del lunes 8 Silvana ve en la televisión, a solas, un noticiero en el que pasan el caso de un OVNI, lo cual le genera un intenso miedo. Este episodio operaría, a la postre, a modo de los restos diurnos: expresión utilizada para designar los elementos (a menudo insignificantes, en apariencia) presentes en el estado de vigilia el día anterior, pero que aparecen -por ejemplo- en el relato que el sujeto hace de su sueño, o en las asociaciones libres.

h) El aspecto del tripulante descrito por Silvana es poco frecuente dentro de la pródiga fauna de visitantes interplanetarios, aunque el marciano verde constituye un prototipo muy difundido en la literatura, filmografía y dibujos de animación infantil. Pero entre los más aterradores personajes, de ignoto origen, hallamos -con llamativa semejanza- los pequeños y abominables hombrecillos verdes, de orejas puntiagudas y largos brazos con tres dedos que presenta S. Spielberg en el filme Gremlins.

La propiedad elástica de uno de los miembros del extraterrestre visto por Silvana, cuyo brazo se extiende algunos metros, raramente la encontramos en los reportes sobre OVNIs, pero con frecuencia aparece en las producciones infantiles. Basta citar, por ejemplo, los dibujos animados de televisión Los Fantásticos 4, Pequeños Magos, y Fluid-Man, cuyos héroes pueden estirar su cuerpo tanto como ellos deseen alcanzando medidas increíbles.

i) Existe una imbricación o sobreposición significativa, entre la historia personal y problemáticas por las que atraviesa Silvana y el relato ufológico que ella produce.

Conclusiones

Las circunstancias descritas hacen presumir que el episodio narrado ha consistido en una fantasía, producida en un estado crepuscular o de ensoñación de la conciencia, obnubilada en momentos próximos al despertar. La niña ha producido un acto capaz de adscribir al mundo exterior sus contenidos psíquicos inconscientes, que no reconoce como de origen personal y a resultas de lo cual experimenta como percepción externa

Conformadas parcialmente por restos diurnos, parece haber proyectado -a modo de investimentos- sus fantasías edípicas y de separación, mediante un alto componente simbólico de carácter sexual, condensando contenidos variados que se ligan a experiencias personales penosas, presentes en diversas expresiones de su vida anímica y afectiva.

Llegados a este punto, hemos de pasar a desarrollar el proceso desencadenante.

El marco interpretativo

La interacción entre el niño en el crecimiento y su ambiente pueden dar origen a tensiones y cargas, cuya solución intentada dependerá del modo cómo las enfrente, y de las actitudes de quienes mantienen vínculos más cercanos. Algunas reacciones de conductas son transitorias o leves, pudiendo considerarse como parte de la maduración normal. Por ejemplo, las perturbaciones de dormir (bajo la amenaza de ciertos contenidos inconscientes), o el miedo causado por la impresión repentina de algún hecho inaudito (especialmente relacionado con objetos imaginarios, o depositarios de su intensa angustia y conflictos actuales).

La dificultad de aprendizaje que los padres observan en Silvana, a la manera de un trastorno de conducta, sería provocada por un bloqueo emocional, surgido cuando la niña asocia aprendizaje con crecimiento y con el hecho de verse forzada a abandonar su dependencia. Situación que se reactiva a partir del nacimiento de su hermana Agustina y de su penoso traspasamiento, o entrada, por la etapa edípica.

En efecto, al designar la organización de un modelo de relación con los padres durante la fase fálica del niño (crucial de tres a cinco años, aunque se encuentra una fantasmática de la castración independientemente de su referencia genética a esta fase), el complejo de Edipo desenvuelve deseos en apariencia contradictorios, pero complementarios, de amor y hostilidad. En la niña tiene una larga prehistoria, cuya importancia recae en ese tiempo primordial de ligazón con la madre, primer objeto de amor. Acompañado de reproches, su ingreso en el complejo de Edipo estará determinado por el descubrimiento de su inferioridad fálica (tiempo en que se resignifican también las pérdidas anteriores), siendo la decepción la que aparta a la niña de su madre, depuesta de la posición omnipotente y omnipresente, y cayendo de ese lugar de la identificación. Haciendo un llamado a interceder en esa relación de posesión exclusiva de la madre, a quien siente como algo hostil por el temor que inspira y el dominio que sobre ella ejerce, se consolida entonces la presencia del padre, como término de rivalidad y principio de prohibición, imponiendo una barrera, una ruptura del circuito especular del tiempo mítico.

No obstante, conviene aclarar que la representación triangular de la relación edípica es demasiado esquemática para poder dar cuenta del papel desempeñado por el Edipo, el cual se revela en un estudio más completo.

Al plantear este problema, se connota el denominado complejo de castración. De alguna manera, la castración (término que designa cualquier atentado contra su integridad psíquica, corporal) es la primera solución que el niño encuentra fantasmáticamente para explicar la diferencia de sexos: la presencia o ausencia del rasgo anatómico masculino, que le da primacía. Cuestión que se halla presente en el enigma del nacimiento y en la tentación que tienen los niños de representarse la conformación corporal de los padres.

En la niña el complejo de castración inaugura la búsqueda que la lleva a desear o reivindicar lo que no tiene. Complejo que, a su vez, permite adquirir la representación de un daño narcisista por pérdida corporal (vivido en algunos casos de modo irreparable de su imagen gratificante), pudiendo citar como ejemplo, la separación del vientre de la madre al nacer. El alcance de este complejo está ampliamente atestado por la clínica psicoanalítica en el material inconsciente que traen los pacientes.

De manera general, debe señalarse el sentido que toma la castración como separación, ruptura de un lazo imaginario. Allí donde el nacimiento -ora recreación imaginaria- se constituye en un modelo, prototipo de la angustia primigenia, separación del cuerpo materno, como efecto del complejo de castración.

La narración de Silvana posee un contenido extraño, pues ha visto (significativamente hacia el naciente y frente a su casa), un objeto esférico suspendido en el aire en cuyo interior se halla un ser antropomorfo, y una portezuela por donde sale una mano con un largo brazo que toca una planta. Sin embargo, el eje central de su relato es el temor, y la angustia manifiesta, frente a la posibilidad de ser atrapada, “agarrada” por el tentáculo que se extiende amenazante, repetido incluso en sus sueños nocturnos.

En pleno recrudecimiento edípico, Silvana ha encontrado el modo de representar la angustia que emerge como señal de cercanía de un goce terrorífico imposible de acotarse, frente al peligro de quedar adherida “dentro del vientre materno”, y por lo cual recurre al corte. Tentada a sucumbir a la convocatoria, lo deseado se torna temido ante la posibilidad de quedar enajenada, atrapada por la madre estragante. La niña ha encontrado una imagen deformada y una actitud involutiva bajo la forma de fijación en la madre, quien sigue ejerciendo una fascinación inconsciente que amenaza con paralizar su desarrollo. Sin embargo, la escena en la que se halla implicada da cuenta de dos movimientos: a) uno regresivo, de retorno a la madre, al comienzo de la vida, eligiendo símbolos que expresan la interioridad (mediante elementos que están en contacto “con” o “dentro de”), y b) recurriendo a otra instancia como para promover un cambio, con efectos modificadores concernientes a su desprendimiento.

Dicha percepción correspondería, pues, a la representación del útero materno, matriz donde se aloja el nuevo ser por nacer, avizorando la presencia de la figura del Otro paterno (“que está ahí, en potencia, en la boca, y que contiene la traba”, metaforizará J. Lacan) como instancia separadora del vínculo alienante de completud imaginaria, estableciendo límites y trayendo pacificación en esa relación inestable y tensa entre la niña y la madre.

Frente a la aterrorizadora escena, una sola palabra pronuncia. Clamor que invoca al origen y confirma la vida: ¡¡Mámi!! (acá está). Acaso un llamado auxiliador, grito primordial que adquiere nombre y que, antes de huir, nombra.

Referencias periodísticas sobre el caso:

La Arena, Santa Rosa, 20 agosto 1994; Crónica (vesp.), Buenos Aires, El Litoral, Santa Fe, El Territorio, Posadas, 21 agosto 1994; La Prensa, Buenos Aires, y La Razón, Buenos Aires, 23 agosto 1994.

Bibliografía consultada:

Cobos, Francisco. Psiquiatría Infantil, Edit. Pluma, Bogotá, 1972, p. 116, 164 y ss.

Freud, Anna. El Yo y los Mecanismos de Defensa, Edit. Paidós, Buenos Aires, 12va. reimpr., 1986, p. 80.

Freud, Sigmund. Nuevas Conferencias de Introducción al Psicoanálisis, 1932, Conf. 33, “La Femenidad”, Edit. Amorrortu, Buenos Aires, T. XXII, 1a. reimpr. 1989, p. 111.

Jones, Ernest. Vida y Obra de Sigmund Freud, Edic. Nova, T. II, Buenos Aires, 1962, p. 439.

Lacan, Jacques. El Seminario, Libro II, “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”, Edit. Paidós, Buenos Aires, 1989, p. 222.

Lacan, Jacques. El Seminario, Libro XVII, “El reverso del Psicoanálisis”, Edit. Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 118.

Laplanche, J. y J.-B. Pontalis. Diccionario de Psicoanálisis, Edit. Labor, Barcelona, 1981.

Page, James D. Manual de Psicopatología, Edic. Paidós Ibérica, Barcelona, 1982, p. 391.

Pereira, Jader U. Les “Extra-terrestres”, G.E.P.A., 2e. Nro. spécial de la revue Phénoménes Spatiaux, París, 1974 

http://www.visionovni.com.ar/modules/news/article.php?storyid=920

sábado, 7 de diciembre de 2013

Revelado: nueva aeronave súper espía del Pentágono escondida en hangar secreto del Área 51

Revelado: nueva aeronave súper espía del Pentágono escondida en hangar secreto del Área 51
por Jesús Díaz

Aviation Week construyó imágenes conceptuales del RQ-180 con base en sus atributos, incluyendo su diseño de "barrilete acodado". (Crédito: aviationweek.com)
Este es el RQ-180, el nuevo avión super-espía del Pentágono, que ha sido desarrollado en secreto durante años. A diferencia del Lockheed Martin SR-72 Hijo de Blackbird, Aviation Week & Space Technology informa que esta bestia sigilosa ya está volando a través del espacio aéreo restringido sobre el Área 51. Esta parece ser su casa en la infame y no tan secreta base:

Completado entre 2006 y 2009, y protegido de la vista detrás de un arcén de tierra, este hangar en el Área 51 es muy probable que sea el hogar de los nuevos aviones. (Crédito: aviationweek.com)

En 2009-10, cuando el RQ-180 se acercaba a las pruebas de vuelo, fueron construidos refugios sobre las rampas y pozos de prueba de los motores en Palmdale, California, donde se desarrollan aeronaves clasificadas. (Crédito: aviationweek.com)

Arbol de familia destacando la evolución de los sistemas aéreos no tripulados furtivos de EE.UU. (Crédito: aviationweek.com)

(Crédito: aviationweek.com)
La editora principal sobre temas del Pentágono Amy Butler y el editor principal sobre temas de defensa internacional Bill Sweetman consiguieron la primicia, junto con detalles sobre su ubicación. El avión, ahora en la fase de pruebas de vuelo, participará en las misiones del mundo real tan pronto como 2015. Al parecer, el RQ -180 ha estado en desarrollo desde hace muchos años sin que nadie lo sepa, tal vez ya en el 2006. 

Defense Tech señala que los hangares pueden sostener "un avión con una envergadura de más de 130 pies en el sitio Palmdale, de Northrop, en California, y en el centro de pruebas de la Fuerza Aérea del Área 51 en Groom Lake, Nevada", lo que lo hace "mucho más grande que el RQ-170 Sentinel de Lockheed Martin Corp., que tiene una envergadura estimada de entre 65 pies y 90 pies", y es el avión utilizado en la operación que mató a Osama Bin Laden.



Nueva imagen de los ensayos de vuelo del drone furtivo europeo nEUROn
Por David Cenciotti



Crédito: Dassault

El mismo día en que un nuevo y gran UAS (Unmanned Aerial System-Sistema Aéreo No Tripulado) clasificado, dedicado a ISR (Intelligence, Surveillance, Reconnaissance-Reconocimiento, Vigilancia e Inteligencia) desarrollado por Northrop Grumman y apodado RQ-180, se dio a conocer una nueva imagen del UCAV (Unmanned Combat Aerial Vehicle-Vehículo Aéreo de Combate No tripulado) nEUROn  fue presentado por Dassault.

La nueva imagen muestra al UCAV europeo desde una nueva perspectiva, ya que proporciona una visión de la panza del drone.

nEUROn es un proyecto que involucra a Francia, Italia, Suecia, España, Suiza y Grecia. El primer ejemplar de este demostrador tecnológico a gran escala se lanzó el 20 de enero de 2012, después de cinco años de diseño, desarrollo y pruebas estáticas.

Su forma recuerda a la del norteamericano X-47B, que, en realidad, es muy similar al concepto RQ-180 presentado por AW y ST: una señal de que los futuros UAVs de EE.UU. y Europa de espionaje o armados serán drones por igual.


http://theaviationist.com/2013/12/07/neuron-new-image-dassault/ 

Modificado por orbitaceromendoza