El asunto de los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANIs) continúa revelando capas de alta complejidad operativa gracias a los testimonios directos de personal militar y de defensa retirado. En una reciente entrega de su espacio de entrevistas, el expiloto de la Marina estadounidense Ryan Graves dialogó con Kevin Campbell, un excontratista con experiencia en operaciones de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR), quien reveló detalles técnicos sobre el avistamiento de una esfera anómala captada por sensores de drones MQ-9 operando en el Pacífico asiático.
Campbell relató cómo descubrió el registro audiovisual mientras cumplía funciones de monitoreo rutinario en las estaciones de control. Al revisar las transmisiones y los archivos destacados de la jornada en sistemas internos similares a plataformas de video corporativas, se topó con un archivo que mostraba un comportamiento aerodinámico fuera de lo común.
El evento se registró utilizando plataformas de aeronaves no tripuladas MQ-9 Reaper operando en una región altamente estratégica: el Mar de China Oriental y el Mar Amarillo.
De acuerdo con la descripción técnica proporcionada por el excontratista, el objetivo presentaba características singulares:
Geometría: Una forma esférica ligeramente irregular, desprovista de superficies sustentadoras tradicionales como alas, superficies de control aerodinámico, remaches o costuras visibles.
Firma de propulsión: El sistema de sensores infrarrojos (en modo white-hot) no registró estela térmica de escape, gases de propulsión ni sistemas de propulsión convencionales.
Altitud y velocidad: El objeto se desplazaba a una velocidad constante y considerable, manteniendo una distancia extremadamente reducida respecto a la superficie marina, calculada en un rango de entre uno y tres metros sobre las olas.
Comportamiento cinemático: Durante las maniobras de acercamiento y seguimiento realizadas por el operador del drone —cuyo rendimiento de seguimiento fue calificado como sobresaliente debido a la dificultad de mantener un blanco a tan baja cota—, la esfera mostraba un movimiento oscilatorio o de tambaleo, combinando rotación con un desplazamiento serpenteante.
El aspecto más llamativo del testimonio se centra en las capacidades de acercamiento óptico (zoom) del sensor del MQ-9. Al reducir la distancia visual con el objeto, Campbell identificó perturbaciones físicas tanto en la atmósfera inmediata como en el medio acuático:
Estructuras de vórtice: Al aproximarse al objeto, el testigo señaló la presencia de formaciones sutiles y casi transparentes similares a vórtices o anillos situados en la parte superior e inferior de la esfera.
Luminosidad subacuática: El paso de la esfera sobre el agua estuvo acompañado por una anomalía visual descrita como un intenso brillo lineal —semejante a un haz láser o a una energía concentrada— proyectado directamente debajo del objeto, iluminando el interior de la columna de agua con un punto de energía brillante.
El avistamiento concluyó cuando el operador del sistema MQ-9 finalizó el seguimiento rutinario, permitiendo que el objeto saliera del campo de visión de la cámara. Este tipo de relatos, surgidos desde el núcleo de las operaciones de análisis de vídeo militar (VDS), reavivan el debate sobre la naturaleza de estas tecnologías no identificadas capaces de operar de manera fluida en la interfaz entre la atmósfera y el medio marino.

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