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martes, 6 de octubre de 2026

Foro Internacional «We Are Not Alone — Humanity and the Evolution of Consciousness»

Foro Internacional «We Are Not Alone — Humanity and the Evolution of Consciousness»
Más allá de la frontera celeste: La cumbre de Lucca y el nuevo mapa de la seguridad global. Del secreto militar a la diplomacia abierta: cómo el simposio en Italia convoca a legisladores, exmilitares y científicos para replantear la soberanía aeroespacial y el impacto de los FANI/UAP.
por Luis Emilio Annino




Hacia un nuevo paradigma global: El Foro Internacional «We Are Not Alone» en Lucca 2026

El estudio y la divulgación de los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI/UAP) y la soberanía en el espacio ultraterrestre han transitado, durante décadas, de los márgenes del escepticismo institucional a ocupar un espacio central en las agendas científicas, de defensa y geopolíticas globales. En este contexto de transformación, la ciudad italiana de Lucca se convierte en el epicentro de un acontecimiento sin precedentes: el foro internacional «We Are Not Alone — Humanity and the Evolution of Consciousness» (No estamos solos: La humanidad y la evolución de la conciencia), programado para celebrarse los días 10 y 11 de octubre de 2026 en el Grand Hotel Guinigi.

Este congreso mundial no solo convoca a referentes internacionales del sector, sino que plantea un puente multidisciplinario entre la diplomacia institucional, la inteligencia militar, la ciencia de vanguardia y la reflexión ética sobre el lugar de la humanidad en el cosmos.

1. Contexto y objetivos del foro: ciencia, transparencia y seguridad nacional

Organizado por la Straight Business Agency 4 Business Innovation (SBA4BI) y respaldado por el patrocinio de instituciones como la Secretaría de Estado de Turismo, Cooperación e Información de la República de San Marino y el Municipio de Vagli, además del apoyo de entidades científicas como el Centro Ufologico Nazionale (CUN) y la International Coalition for Extraterrestrial Research (ICER), el foro nace con una misión clara: romper con la histórica fragmentación y secretismo en torno a los FANIs y estructurar un debate transparente a escala global.

El evento se estructura sobre dos jornadas intensivas diseñadas para articular la convergencia entre:
  • La apertura institucional y el control democrático: Analizando cómo los gobiernos y los parlamentos nacionales deben gestionar la información clasificada sobre incursiones en el espacio aéreo y seguridad nacional.
  • La cooperación científica internacional: Estableciendo metodologías de medición, análisis de datos y protocolos compartidos para estudiar los fenómenos atmosféricos y orbitales anómalos.
  • Las implicaciones filosóficas y cosmológicas: Evaluando el impacto de una potencial revelación (Disclosure) en la conciencia colectiva, la filosofía, la religión y el derecho internacional del espacio.

2. El programa académico e institucional: dos ejes temáticos

El congreso está diseñado con una rigurosa división temática a lo largo de sus dos días de sesiones presenciales y retransmisión en streaming mundial.

Jornada 01 (10 de octubre): Instituciones, Seguridad y Transparencia

El primer día se enfoca en el vínculo entre los gobiernos, los cuerpos de inteligencia y las fuerzas armadas. Las ponencias abordan:
  • FANIs e Inteligencia de Defensa: Con la intervención clave de figuras internacionales como Luis Elizondo (exdirector del programa AATIP del Departamento de Defensa de EE. UU.), quien examina los desafíos de la seguridad aeroespacial y la revelación de datos oficiales.
  • Control democrático y legislación: Participaciones de representantes políticos europeos como el eurodiputado Fabio De Masi y el parlamentario japonés Yoshiharu Asakawa, discutiendo la necesidad de marcos de cooperación intergubernamental y transparencia gubernamental.
  • Infraestructuras estratégicas y espacio comercial: Ponencias orientadas a la soberanía orbital y las asociaciones globales de la mano de expertos como Mike Gold (ex-NASA).
  • Diplomacia científica y casos históricos: Debates sobre la transición del secreto al debate público liderados por investigadores y académicos internacionales, culminando con una presentación sobre la proyección futura de la investigación en colaboración con redes globales.

Jornada 02 (11 de octubre): Ciencia, Investigación y el Futuro de la Humanidad

La segunda jornada desplaza el foco hacia la metodología científica, la medición instrumental y las implicaciones existenciales:
  • La búsqueda de vida inteligente: Conferencias magistrales a cargo de figuras de la talla de Seth Shostak (destacado astrónomo del SETI Institute), quien analiza las confluencias y divergencias entre la búsqueda científica tradicional de inteligencia extraterrestre (SETI) y el estudio empírico de los FANIs.
  • Investigación de campo y datos empíricos: Análisis de anomalías atmosféricas presentados por investigadores como Erling Strand (director del Proyecto Hessdalen en Noruega) y Jean-Jacques Velasco (exdirector del GEPAN/SEPRA del CNES francés).
  • Testimonio histórico y rigor documental: Espacios dedicados a examinar la relevancia de los archivos históricos y los encuentros militares documentados, con la participación de figuras históricas como Don Schmitt y el capitán retirado de la Fuerza Aérea de EE. UU. Robert Salas.
  • Filosofía, Ética y Conciencia: El cierre conceptual de las jornadas aborda la intersección entre la inteligencia artificial, la ciencia cognitiva y la teología, con la participación de teólogos y filósofos como Mons. Prof. Gianfranco Basti (Pontificia Universidad Lateranense), reflexionando sobre el profundo cambio de paradigma que supone para la humanidad contemplar su soledad cósmica.

3. Un panel de expertos de clase mundial (Speakers)

La magnitud de We Are Not Alone se refleja en la alta cualificación de sus ponentes, procedentes de diversos ámbitos gubernamentales, académicos y de investigación civil:
  • Luis Elizondo (EE. UU.): Exdirector de AATIP, referente global en la presión institucional por la desclasificación de archivos sobre FANIs.
  • Dr. Seth Shostak (EE. UU.): Astrónomo sénior del Instituto SETI, un puente fundamental entre la ciencia oficial y la astrobiología moderna.
  • Hon. Yoshiharu Asakawa (Japón): Miembro de la Dieta Nacional de Japón, impulsor del debate parlamentario sobre la seguridad y los fenómenos anómalos en el continente asiático.
  • Dr. Roberto Pinotti (Italia): Histórico investigador aeroespacial, presidente del CUN y de la ICER, pilar de la ufología científica en Europa.
  • Dr. Peter Skafish (EE. UU.): Director Ejecutivo de The Sol Foundation, organización dedicada al estudio académico y científico riguroso de los FANIs.
  • Coronel Andrea Marradi y Comandante Clarbruno Vedruccio (Italia): Representantes de las fuerzas armadas y la tecnología de defensa italiana, especializados en seguridad operativa y física aplicada.
  • Cap. Robert Salas (EE. UU.) y Don Schmitt (EE. UU.): Testigos directos e historiadores de incidentes emblemáticos de interferencia en bases de misiles estratégicos y eventos de relevancia histórica internacional.
  • Prof. Erling Strand (Noruega) y Dr. Jean-Jacques Velasco (Francia): Pioneros en la instrumentación científica sobre el terreno y el análisis gubernamental de fenómenos aeroespaciales inexplicados.
  • Andrea Pérez Simondini (Argentina): Investigadora enfocada en la cooperación internacional y los estudios aeroespaciales en América Latina, conectando la perspectiva del hemisferio sur con el debate global.
  • Representantes institucionales y académicos adicionales: Como el Hon. Fabio De Masi (Parlamento Europeo), el Hon. Augusto Casali (San Marino), el Prof. Francisco Mourão Corrêa (Universidad de Lisboa), Yan Jin (Asociación China de Ciencia Espacial), Robert Fleischer (Alemania) y Mons. Prof. Gianfranco Basti, completando un mosaico plural de saberes.

4. Modalidades de participación y compromiso global

Conscientes de la necesidad de democratizar el acceso a este debate histórico, la organización ha habilitado múltiples vías de participación, tanto presenciales en el Grand Hotel Guinigi de Lucca como digitales a nivel mundial:
  • Acceso presencial: Opciones de pases individuales por jornada, pases completos para ambos días y la exclusiva Cena de Gala en el Grand Hotel Guinigi, concebida como un espacio de networking de alto nivel (Conversation Beyond) entre científicos, diplomáticos y asistentes.
  • Transmisión en Streaming Global: Opciones adaptadas para público general y profesional, incluyendo modalidades de retransmisión en alta definición (HD), pases interactivos con derecho a preguntas directas a los ponentes (Interactive VIP) y paquetes con acceso prolongado al archivo de grabaciones durante un año (On-Demand Pass).

El foro We Are Not Alone se perfila, de este modo, no solo como un congreso académico, sino como un punto de inflexión geopolítico y cultural: el momento en que la sociedad civil, las instituciones y la comunidad científica internacional comienzan a trazar de manera conjunta el mapa de un futuro donde la humanidad asume, de forma madura y consciente, su nueva dimensión en el cosmos.



sábado, 19 de septiembre de 2026

IFEX: Conferencia SETI y FANI en la Universidad de Würzburg

Alemania
IFEX: Conferencia SETI y FANI en la Universidad de Würzburg
Los días 23 y 24 de septiembre de 2026, investigadores, científicos y expertos internacionales de diversas disciplinas se reunirán una vez más en la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg para la conferencia anual IFEX SETI & FANI.
por Andreas Müller


Imagen ilustrativa.

La conferencia universitaria de este año se centrará no solo en la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) y la investigación de fenómenos anómalos no identificados (FANI), sino también, de forma explícita, en la cuestión de cómo la ciencia, las instituciones y la sociedad pueden y deben abordar los posibles nuevos hallazgos sobre FANIs e inteligencia extraterrestre y sus consecuencias.

El evento está organizado por el Centro de Investigación Interdisciplinaria de Física Extraterrestre (IFEX) de la Universidad de Würzburg, dirigido por el Prof. Dr.-Ing. Hakan Kayal. IFEX forma parte de la Facultad de Matemáticas e Informática y, además de la tecnología y la investigación espacial, se centra en SETI y la investigación científica de objetos voladores no identificados y fenómenos anómalos (OVNI/FANI).

Desde detecciones de FANIs hasta SETI y primer contacto

El programa de este año combina la investigación técnica y científica con cuestiones de preparación social e institucional, dando así continuidad a la línea de las anteriores conferencias IFEX.

Entre los ponentes de la conferencia de 2026 se encuentran el presidente de IFEX, el Prof. Dr.-Ing. Hakan Kayal, y el miembro del personal de IFEX, Clemens Rieder, quienes informarán sobre la participación de IFEX en la misión alemana a Marte VaMEx y la cámara FANI diseñada para Marte dentro de esa misión. El astrónomo Dr. Andreas Schwarz y otros, de la Universidad de Ilmenau, hablarán sobre escenarios para la detección de inteligencia extraterrestre, mientras que el equipo liderado por el Dr. Anders Warell informará sobre el trabajo relacionado con FANIs del grupo de investigación "Anomalous Agenda" en la Universidad de Lund en Suecia. El astrofísico italiano y miembro de la Coalición Científica para Estudios de FANIs (SCU), el Dr. Massimo Teodorani, dará una presentación sobre los principios físicos detrás de las firmas de tecnología SETI anómala y de FANIs. El astrónomo estadounidense Dr. Wes Waters, del Wellesley College, discutirá las posibilidades de detección y triangulación en la detección de FANIs utilizando sistemas de cámaras de cielo completo. Su colega, el Dr. Kevin Knuth de la Universidad de Albany, hablará sobre cuestiones de energía y posibles sistemas de propulsión de FANIs. El director de la Sociedad para Estudios de FANIs (SUAPS), el Dr. Michael Cifone, discutirá los desafíos de los FANIs y la investigación de FANIs en el ámbito académico, mientras que el periodista francés especializado en OVNIs Baptiste Friscourt, de Sentinel y el Dr. Stéphane Djahanchahi de la Universidad de Borgoña Europa informarán sobre su enfoque de investigación de FANIs a través de la cooperación entre la ciencia ciudadana y la académica. El politólogo Dr. Christian Peters de la Universidad de Bremen dará una conferencia sobre "FANIs entre la política y la ciencia", y el Dr. AWJ Ton Muller considerará las posibles intenciones de los extraterrestres en su presentación. El periodista científico y editor de GreWi, Andreas Müller ofrece una breve descripción general de algunos de los estudios y hallazgos de investigación más recientes y destacados en el campo de la investigación de FANI/OVNI, que no pueden presentarse en conferencias individuales en la conferencia IFEX. Mientras tanto, el abogado berlinés Klaus Stähle ofrece reflexiones perspicaces sobre las posibles consecuencias económicas del contacto con inteligencia extraterrestre o no humana (INH). Finalmente, el ex científico de la NASA Silvano P. Colombano analiza la compleja relación de la agencia espacial estadounidense con el tema de los UAP (fenómenos aéreos no identificados) .

Puede encontrar más información sobre la conferencia IFEX 2026 AQUÍ.




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miércoles, 2 de septiembre de 2026

La ETH de Zúrich y el Instituto SETI están investigando conjuntamente el origen de la vida

La ETH de Zúrich y el Instituto SETI están investigando conjuntamente el origen de la vida
En el marco de una nueva colaboración, el Instituto SETI de California y la ETH Zúrich buscarán conjuntamente respuestas a las grandes preguntas sobre el origen de la vida.
por Andreas Müller


Imagen ilustrativa.

El eje central de la colaboración será la cátedra de profesor asistente recientemente anunciada para "Evolución de la Tierra y los Planetas" en el Departamento de Ciencias de la Tierra y los Planetas de la ETH Zúrich, que desempeñará un papel fundamental aquí en el Centro para el Origen y la Prevalencia de la Vida (COPL).

Las grandes preguntas de la vida

«Tanto el Instituto SETI como el COPL investigan el origen de la vida y su posible distribución en el universo», explica el comunicado de prensa de ambas instituciones. «La nueva cátedra de la ETH busca fortalecer esta investigación y profundizar la colaboración entre disciplinas científicas complementarias. Esto debería conducir a nuevos conocimientos sobre el origen y el desarrollo de la vida».

Las futuras líneas de investigación incluirán el estudio de las biofirmas, es decir, indicadores medibles de la actividad biológica en un planeta. Igualmente importante es la cuestión de las condiciones y entornos propicios para la vida que hacen que un planeta sea fundamentalmente habitable, así como la coevolución de la vida y el medio ambiente, tanto en la Tierra como en planetas fuera de nuestro sistema solar.

Como parte de esta nueva colaboración, el Instituto SETI, cuyo objetivo principal era originalmente la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI = Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), aportará la financiación inicial para la cátedra, que asciende a 8,5 millones de dólares estadounidenses a lo largo de diez años. «Esta financiación respaldará la fase de establecimiento de la cátedra de la ETH y las actividades de investigación asociadas, incluyendo la contratación de un investigador y becarios postdoctorales».

Cooperación en la búsqueda de vida extraterrestre

Según el rector de la ETH, Joël Mesot, la colaboración con el ahora renombrado Instituto SETI, descrito como «un socio que complementa nuestra experiencia y posibilita nuevas conexiones entre disciplinas y continentes», abre nuevas posibilidades. Didier Queloz, director del Centro de Premios Nobel de Física, también considera esta nueva alianza como «una oportunidad apasionante para construir un puente sólido y duradero entre nuestras instituciones. Podemos combinar conocimientos complementarios en el esfuerzo conjunto por explorar una de las preguntas más fundamentales de la ciencia: ¿Cuál es el origen de la vida en el universo y cómo se propagó?».

Para el Instituto SETI, esta es la primera colaboración internacional de investigación de este tipo. "La colaboración con la ETH Zúrich marca el comienzo de un nuevo capítulo para nosotros, uno en el que la búsqueda de vida más allá de la Tierra se reconoce como un esfuerzo global", explica Bill Diamond, director general del Instituto SETI, en el comunicado de prensa conjunto.




Modificado por orbitaceromendoza

lunes, 27 de julio de 2026

Diez años de trabajo de SETI con el Telescopio de Green Bank confirman nuevos límites superiores para los transmisores de radio extraterrestres

Radioastronomía-SETI
Diez años de trabajo de SETI con el Telescopio de Green Bank confirman nuevos límites superiores para los transmisores de radio extraterrestres
Tras diez años de búsqueda sistemática de señales de radio de banda estrecha, ya está disponible el informe más completo hasta la fecha sobre la búsqueda de señales de radio extraterrestres realizada por el Telescopio Green Bank (GBT). Si bien no se encontró evidencia de tecnología extraterrestre, el estudio permite, por primera vez, llegar a conclusiones estadísticas particularmente rigurosas sobre la aparente rareza de los transmisores de radio potentes en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Asimismo, el estudio demuestra cómo el análisis de datos moderno, la inteligencia artificial y la ciencia ciudadana pueden aumentar significativamente la eficiencia de la investigación SETI.
por Andreas Müller


Imagen simbólica: El telescopio de 42,7 metros (140 pies) del Observatorio Green Bank. Fuente: Z22 (vía Wikimedia Commons) / CC BY-SA 4.0

Como explica Jean-Luc Margot de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) a través de ArXiv.org, los astrónomos del proyecto SETI han estado utilizando el telescopio Green Bank de 100 metros desde 2016 para buscar señales de radio de banda extremadamente estrecha en un rango de frecuencia entre 1,15 y 1,73 gigahercios. Estas señales se consideran tecnofirmas particularmente significativas porque, según los conocimientos actuales, no pueden generarse mediante procesos astrofísicos naturales.

70.000 sistemas estelares, 105 millones de candidatos a señal

A lo largo de diez años, se evaluaron un total de 151 campos de observación. Dado que el telescopio detecta numerosas estrellas adicionales dentro de su campo de visión durante cada observación, finalmente se pudieron estudiar más de 70 000 sistemas estelares y un total de más de 105 millones de posibles señales de banda estrecha.

Sin embargo, el análisis no arrojó candidatos convincentes para una tecnofirma extraterrestre. Las más de 100 millones de señales registradas fueron identificadas como interferencias de radio de origen humano, ya sea de forma automática o tras una inspección visual. El software de análisis detectó de forma independiente aproximadamente el 99,5 % de estas interferencias; solo alrededor del 0,5 % requirió verificación adicional por parte de los investigadores.

Nuevos límites superiores para transmisores extraterrestres

Precisamente porque no se detectaron tecnofirmas, ahora se pueden hacer afirmaciones más precisas sobre su frecuencia potencial. Según las suposiciones del estudio, la probabilidad de que una estrella a menos de 20 000 años luz posea un transmisor de radio de transmisión continua con potencia suficiente para esta búsqueda es inferior a 6,3 × 10⁻⁵. Dentro de un kiloparsec, esto resulta en un límite superior de 6,6 × 10⁻⁴.

Un aspecto clave del trabajo fue la optimización del procesamiento de datos. El equipo de investigación probó su metodología de análisis utilizando 10 000 señales de prueba generadas artificialmente.

El método alcanzó una tasa de detección del 94 %, que incluso llegó al 98,7 % en zonas con baja interferencia radioeléctrica. Al mismo tiempo, las pruebas comparativas muestran que los métodos de uso común, en los que los datos espectrales se promedian considerablemente, logran tasas de detección de tan solo entre el 6 % y el 25 %, dependiendo de la deriva de la señal. Según los autores, el rendimiento del software de evaluación puede, por lo tanto, influir decisivamente en la sensibilidad real de una búsqueda SETI.

Inteligencia artificial y ciencia ciudadana

Para optimizar aún más su rendimiento, el proyecto SETI de UCLA recurre cada vez más a la inteligencia artificial. Las redes neuronales ayudan a detectar automáticamente las interferencias de radio, identificar correlaciones de señales y reducir significativamente la cantidad de comprobaciones manuales necesarias. Los métodos de aprendizaje profundo de reciente desarrollo también permitirán reconocer tipos de señales que antes pasaban desapercibidos en el proceso de análisis.

Este trabajo cuenta con el apoyo del proyecto de ciencia ciudadana "¿Estamos solos en el universo?", en el que decenas de miles de voluntarios clasifican señales y, por lo tanto, proporcionan datos de entrenamiento para la IA. Los candidatos a señales más interesantes también se publican a través de la plataforma arewealone.earth.

La sensibilidad del Telescopio de Green Bank permite detectar transmisores de radio extremadamente potentes a grandes distancias. Según los cálculos de los autores, por ejemplo, un transmisor con la potencia radiada isotrópica efectiva del antiguo radar planetario de Arecibo aún sería detectable desde una distancia de aproximadamente 415 años luz.

Incluso se podrían detectar transmisores desde el centro de la Vía Láctea, siempre que emitieran aproximadamente 4.130 veces la potencia del radar de Arecibo; valores que, en opinión del autor, parecen fundamentalmente alcanzables para una civilización tecnológicamente avanzada.

Solo una pequeña parte del presupuesto de la NASA

Finalmente, Margot destaca el nivel relativamente bajo de financiación pública para la búsqueda de tecnofirmas: entre 1994 y 2024, la NASA invirtió apenas 5,6 millones de dólares en este tipo de proyectos, ajustados a la inflación, lo que representa apenas el 0,0007 % de su presupuesto total durante ese período. Tras un cambio en las directrices de financiación en 2022, las posibilidades de financiación gubernamental para los proyectos SETI se vieron aún más restringidas. En consecuencia, el programa de la UCLA ahora depende principalmente de donantes y contribuciones privadas.

Comentario de GreWi:

Si bien la búsqueda de señales de radio artificiales no ha dado resultados una vez más, los resultados que se presentan ahora son precisamente el tipo de resultados que otorgan credibilidad a un campo de investigación emergente.

De hecho, el análisis no se limita a informar la ausencia de detecciones de señal. También verifica los parámetros de búsqueda y los flujos de datos mediante señales de prueba. Esto permitió definir un límite superior estricto y cuantificado para la frecuencia con la que pueden aparecer transmisores detectables dentro de los parámetros de potencia, frecuencia y deriva examinados.

El Dr. Mike Cifone, director de la Sociedad para el Estudio de los Fenómenos Aéreos No Identificados (SUAPS, por sus siglas en inglés), explica: “Los límites superiores establecidos aquí no dicen nada sobre las estrategias de señalización, los rangos de frecuencia o el comportamiento de las civilizaciones tecnológicas fuera de estas suposiciones y no deben generalizarse más allá de ellas”.

Para Cifone, sin embargo, incluso el resultado cero descrito anteriormente contribuye más a la credibilidad a largo plazo del campo de investigación debido a su "magnitud y al rigor científico mencionado anteriormente que lo que jamás podría hacerlo una sola señal candidata ambigua, precisamente porque demuestra que el proceso de búsqueda en sí es confiable y que sus resultados son realmente significativos".



¿Hay señales de civilizaciones extraterrestres ocultas en rangos de radio que apenas se han explorado hasta ahora?
Durante décadas, la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) se ha centrado en una banda relativamente estrecha del espectro radioeléctrico. Un nuevo estudio sugiere que las civilizaciones tecnológicamente avanzadas podrían no estar transmitiendo en esa banda, sino en frecuencias de radio más altas, hasta ahora prácticamente inexploradas.
por Andreas Müller


Imagen simbólica: Las antenas DV-59 del conjunto de telescopios "Atacama Large Millimeter/submillimeter Array" en el desierto de Atacama. Fuente: ALMA / Alex Pérez / CC BY 4.0

Como explicó la astrónoma Louisa Mason de la Universidad de Manchester en la reunión anual de la Real Sociedad Astronómica (NAM 2026) y en la revista "Monthly Notices of the Royal Astronomical Society", la mayoría de los proyectos SETI de radio anteriores investigaron el rango de frecuencias entre 1,42 y 1,66 gigahercios. Este rango se conoce como el "agujero de agua" porque se encuentra entre las emisiones de radio naturales del hidrógeno y el hidroxilo, dos sustancias que componen el agua.

Esta banda de frecuencia, relativamente libre de interferencias, se ha considerado durante mucho tiempo particularmente prometedora. El razonamiento detrás de esto es que una civilización extraterrestre tecnológicamente avanzada podría reconocer la importancia fundamental del hidrógeno y el hidroxilo y, por lo tanto, también transmitir o buscar señales precisamente en este rango.

Nuevos estudios ponen en tela de juicio esta suposición, al menos en parte.

SETI con ALMA por primera vez

Louisa Mason, de la Universidad de Manchester, llevó a cabo el primer estudio SETI utilizando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile. En lugar de realizar nuevas observaciones, utilizó datos de archivo existentes que se habían adquirido originalmente para otros proyectos de investigación astronómica.

La atención se centraba ahora en las señales de radio de banda estrecha, que podían considerarse posibles pistas sobre los orígenes tecnológicos y que diferían de los procesos astrofísicos naturales.

“Durante décadas, SETI se ha centrado en una porción relativamente pequeña del espectro radioeléctrico”, explica Mason. El objetivo de su trabajo era investigar qué se podría descubrir buscando en un rango de frecuencias completamente diferente. Las longitudes de onda milimétricas y submilimétricas han sido prácticamente inexploradas por SETI y, por lo tanto, abren un nuevo campo de búsqueda.

Sin señales, pero con un nuevo enfoque de búsqueda

Para su estudio, Mason analizó dos pequeñas ventanas de frecuencia dentro de la denominada Banda 3 de ALMA. No encontró evidencia de posibles tecnofirmas extraterrestres.

Este diagrama ilustra el rango de frecuencias y la intensidad de la señal a la que son sensibles los respectivos instrumentos de observación. Demuestra que actualmente ningún otro instrumento realiza observaciones SETI en el rango de alta frecuencia y que ALMA posee un rango de frecuencias prometedor, aún inexplorado.


Diagrama que muestra el rango de frecuencias y la intensidad de la señal a la que son sensibles los respectivos instrumentos de observación. Ilustra que ningún otro instrumento realiza actualmente observaciones SETI en el rango de alta frecuencia y que ALMA posee un rango de frecuencias prometedor, aún inexplorado. Fuente: Louisa Mason

Sin embargo, en su evaluación, este resultado no disminuye en absoluto el valor del estudio. Al contrario, demuestra que los radiotelescopios de alta frecuencia podrían desempeñar un papel importante en la búsqueda de señales tecnológicas en el futuro. Dado que hasta el momento solo se han evaluado cuatro observaciones archivadas de ALMA, esto constituye, explícitamente, solo una primera prueba de este nuevo enfoque.

Millones de estrellas en lugar de cientos de miles

Además de explorar un nuevo rango de frecuencias, el estudio pone de relieve otro aspecto previamente subestimado. Cuando los astrónomos observan un objetivo específico con un radiotelescopio, inevitablemente captan numerosas estrellas dentro de su campo de visión. Mason se refiere a estas estrellas observadas involuntariamente como una especie de "captura incidental estelar", una captura incidental astronómica, por así decirlo.

Hasta ahora, su número se había estimado principalmente utilizando el catálogo estelar Gaia. Sin embargo, Mason utilizó el Modelo Galáctico de Besançon, que también tiene en cuenta estadísticamente las estrellas distantes, débiles o no catalogadas previamente.

Las diferencias son significativas: en una reevaluación de un estudio SETI anterior con 1327 alineaciones de telescopios, el número de estrellas detectadas aumentó de alrededor de 288 000 a más de 6,1 millones. Según el investigador, este método proporciona una imagen mucho más realista de qué parte de nuestra galaxia ha sido explorada en busca de posibles tecnofirmas.

Área de búsqueda mayor de lo que se suponía anteriormente

“Uno de los hallazgos más fascinantes de este trabajo es que, en realidad, hemos examinado muchas más estrellas de las que se pensaba anteriormente”, explica Mason.

Incluso una sola observación, relativamente pequeña, puede contener una enorme variedad de estrellas diferentes que no eran el objetivo original del estudio. Por lo tanto, la combinación de observaciones de alta frecuencia y modelos de simulación galáctica permite comprender mucho mejor qué regiones de la Vía Láctea ya se han explorado y dónde deberían centrarse los futuros proyectos SETI.

Mason subraya explícitamente que la ausencia de una señal no implica en absoluto la ausencia de civilizaciones extraterrestres inteligentes. El estudio simplemente demostró que no se encontraron posibles tecnofirmas en los dos rangos de frecuencia analizados.

Más bien, ella considera su trabajo como un catalizador para futuros proyectos SETI, con el objetivo de ampliar significativamente la búsqueda más allá de los rangos de frecuencia preferidos anteriormente y, al mismo tiempo, hacer un uso más intensivo de los datos de archivo astronómicos existentes para la búsqueda de posibles tecnologías extraterrestres.




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lunes, 20 de julio de 2026

SETI desde la Luna: Chang'e-4 busca señales de radio extraterrestres por primera vez

SETI desde la Luna: Chang'e-4 busca señales de radio extraterrestres por primera vez
La misión lunar china “Chang’e-4” ha utilizado por primera vez datos de radio procedentes de la cara oculta de la Luna para buscar posibles señales tecnológicas de civilizaciones extraterrestres.
por Andreas Müller


El módulo de aterrizaje de la misión Chang'e-4 en la cara oculta de la Luna. Fuente: CNSA

Tal como informó previamente el equipo liderado por Jian-Kang Li del Instituto de Fronteras en Astronomía y Astrofísica de la Universidad Normal de Pekín a través de ArXiv.org , la búsqueda no reveló evidencia de señales artificiales. No obstante, consideran su trabajo como un hito metodológico importante para futuros experimentos SETI en la Luna.

La Luna como un singular laboratorio de radio

La cara oculta de la Luna se considera uno de los lugares más tranquilos del sistema solar interior para la radioastronomía. A diferencia de la Tierra, está protegida en gran medida de las interferencias radioeléctricas artificiales por el propio cuerpo de la Luna. Esto ofrece oportunidades de observación únicas, especialmente en el rango de radio de baja frecuencia, que en la Tierra se ve muy afectado por la radiodifusión, las comunicaciones y la ionosfera.

El objetivo de la investigación no era la búsqueda de señales de radio clásicas de banda estrecha, sino más bien de las denominadas firmas tecnológicas periódicas. Se trata de secuencias o pulsos de señales que se repiten regularmente, como los que podrían generar una baliza giratoria u otras fuentes de señales artificiales.

Los datos se basaron en mediciones del espectrómetro de radio de baja frecuencia (LFRS) a bordo del módulo de aterrizaje Chang'e-4. Este instrumento cuenta con tres antenas dispuestas ortogonalmente y observa el rango de radio de baja frecuencia. Este rango de frecuencias se considera particularmente interesante desde una perspectiva científica, pero su acceso desde la Tierra es limitado.

Debido a que los datos brutos contenían numerosas interferencias instrumentales, los investigadores desarrollaron primero un proceso de análisis en varias etapas diseñado para separar de forma fiable las señales naturales, técnicas y potencialmente artificiales. El objetivo era detectar incluso señales periódicas débiles que pudieran estar ocultas en los datos de medición.

El proceso de análisis multietapa filtra las perturbaciones

Los datos se analizaron mediante un marco de análisis a nivel de componentes de reciente desarrollo: primero, se procesaron por separado los datos de las tres antenas. A continuación, se aplicó el análisis de componentes principales (ACP). Este método descompone conjuntos de datos complejos en sus componentes de señal dominantes, lo que permite distinguir los efectos sistemáticos del instrumento de las señales de interferencia y las posibles fuentes astronómicas. Dado que cada una de las tres antenas presenta características ligeramente diferentes, sus espacios de señal se alinearon posteriormente mediante un método denominado alineación de base entre antenas. Esto permitió a los investigadores verificar si una señal notable se presentaba de forma consistente en las distintas antenas o si se trataba simplemente de un efecto instrumental.

En el siguiente paso, los investigadores analizaron los datos en busca de repeticiones temporales mediante diversos métodos independientes. Estos incluyeron periodogramas, análisis de Fourier y métodos de autocorrelación. Paralelamente, buscaron estructuras características de peine de frecuencias, como las que suelen producirse por interferencias técnicas. Las señales que parecían periódicas y presentaban características típicas de dichas interferencias fueron sistemáticamente excluidas.

Solo después de que todos los métodos analíticos coincidieran, una señal se consideraría una candidata seria. Este proceso de varias etapas busca minimizar el número de falsos positivos y representa una mejora metodológica significativa con respecto a estrategias de búsqueda más simples.

No hay indicios de señales de radio artificiales

Tras un exhaustivo proceso de selección, no quedó ningún candidato. Si bien el sistema identificó inicialmente varias estructuras periódicas llamativas, un análisis más detallado reveló que se trataba de artefactos instrumentales, interferencias sistemáticas u otros efectos no astronómicos. Después de completar todas las comprobaciones necesarias, los investigadores no hallaron evidencia de una señal de radio artificial periódica creíble en los datos analizados del satélite Chang'e-4.

Sin embargo, los autores enfatizan explícitamente que este resultado no contradice en absoluto la existencia de tecnologías extraterrestres. «En primer lugar, Chang'e-4 nunca fue diseñado como un instrumento SETI especializado, y en segundo lugar, solo se disponía de datos de observación limitados y una sensibilidad relativamente baja».

Pioneros para futuros observatorios lunares

Por lo tanto, el verdadero valor del estudio reside menos en el resultado negativo que en la demostración de que la radio-SETI desde la cara oculta de la Luna es técnicamente posible en principio.

La metodología desarrollada proporciona una guía analítica práctica para futuras misiones con instrumentos de radio más potentes. Los futuros módulos de aterrizaje lunares o los radiotelescopios instalados permanentemente en la cara oculta de la Luna podrían operar con una sensibilidad significativamente mayor y permitir tiempos de observación considerablemente más prolongados.

Según los autores, la cara oculta de la Luna, protegida de la luz, podría convertirse en uno de los mejores lugares para buscar señales de radio extraterrestres. El estudio aquí presentado marca, por lo tanto, el primer paso hacia una nueva generación de experimentos SETI más allá de la Tierra.




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viernes, 17 de julio de 2026

Los astrónomos descubren la primera atmósfera alrededor de un planeta rocoso similar a la Tierra en la zona habitable

Astrobiología
Los astrónomos descubren la primera atmósfera alrededor de un planeta rocoso similar a la Tierra en la zona habitable
"Se encuentra en la zona habitable, lo cual es sumamente emocionante para la astrobiología, la habitabilidad y la búsqueda de vida."
Por Chelsea Godd


Ilustración artística que muestra el exoplaneta LHS 1140 b en primer plano, envuelto en una atmósfera de helio. Al fondo se observa su estrella enana roja con otro planeta en su órbita. (Crédito de la imagen: Melissa Weiss/Centro de Astrofísica | Harvard & Smithsonian)

Este podría ser el hallazgo más cercano a un planeta que pueda albergar vida: los astrónomos han detectado una atmósfera alrededor de un planeta rocoso similar a la Tierra que orbita en la zona habitable alrededor de su estrella, un hito monumental.

El planeta rocoso, llamado LHS 1140 b, se encuentra a 48 años luz de la Tierra y, según esta nueva investigación, posee una atmósfera que contiene helio. Además, es el primer planeta rocoso en el que se ha detectado una atmósfera directamente. Este es el primer planeta rocoso descubierto con una atmósfera que se encuentra en la zona habitable, lo que significa que está a la distancia adecuada de su estrella para que potencialmente exista agua líquida en el planeta. Mientras continuamos explorando el cosmos en busca de planetas que puedan considerarse habitables, este planeta cumple con más requisitos que casi cualquier otro que hayamos visto.

«Hemos detectado directamente el helio presente en la atmósfera, y esta es la primera detección directa en un exoplaneta rocoso, lo cual es realmente emocionante… y además, tiene la ventaja añadida de estar en la zona habitable, lo cual es sumamente interesante para la astrobiología, la habitabilidad y la búsqueda de vida», declaró a Space.com el autor principal, Collin Cherubim, quien recientemente obtuvo su doctorado en la Universidad de Harvard. «Es algo surrealista».

¿Cómo es este planeta?

Exploremos este planeta y el sistema en el que "vive".

Este exoplaneta, o planeta fuera de nuestro sistema solar, fue descubierto por primera vez en 2017 por un equipo liderado por el astrónomo Jason Dittmann, quien ahora es coautor de este nuevo descubrimiento.

"Este planeta fue descubierto hace unos 10 años, y recién ahora estamos diciendo: 'Vale, tiene atmósfera'", dijo Dittman a Space.com. "Poco a poco estamos reduciendo la brecha y cumpliendo con los requisitos... estamos encontrando un planeta rocoso, un planeta con la temperatura adecuada y ahora... es como: 'Vale, por fin hemos encontrado uno que tiene atmósfera'".

Y al ser un planeta rocoso, "sin duda tiene una superficie... está compuesta de rocas", afirmó Dittman. ¿Cómo es la superficie del planeta? Aún no podemos saberlo, pero los investigadores que descubrieron su atmósfera creen que hay muchas probabilidades de que contenga agua.

Si bien orbita una estrella enana roja, que es más pequeña y fría que el sol, lo hace a una distancia menor que la nuestra, manteniendo una temperatura que conserva al planeta en la "zona habitable" donde podría existir agua líquida en su superficie.

"Probablemente también tenga mucha agua", dijo Cherubim. "Si tiene algo de atmósfera que pueda proporcionar un efecto invernadero, lo cual sabemos que ocurre ahora... es muy probable que tenga lo que consideramos condiciones habitables en la Tierra, y condiciones que probablemente permitirían la existencia de agua líquida".

¿Es similar a la Tierra? Si bien no es una copia exacta, este planeta puede considerarse similar a la Tierra en dos aspectos principales, según explicó Cherubim. Primero: su composición general. El planeta es rocoso, probablemente con un núcleo de hierro y (ahora lo sabemos) posee atmósfera. Segundo: la temperatura del planeta es la adecuada para la existencia de agua líquida, necesaria para la vida, al menos según nuestro conocimiento de la misma en nuestro planeta.

Encontrar un ambiente

El descubrimiento del primer exoplaneta se confirmó hace poco más de 30 años. Desde entonces, los científicos han encontrado más de 6000 exoplanetas, y la cifra sigue en aumento. Si bien se han hallado algunos planetas rocosos en la zona habitable de su estrella, no fue hasta ahora que se confirmó la existencia de una atmósfera alrededor de un planeta rocoso en dicha zona.

Una de las razones por las que a los científicos les ha resultado difícil encontrar planetas con atmósferas son sus estrellas. LHS 1140 b orbita el tipo de estrella más común, una enana roja, que tiene aproximadamente un tercio del tamaño de nuestro sol. Este tipo de estrella permanece activa durante mucho más tiempo que estrellas como nuestro sol. Esta actividad implica la liberación de ráfagas de radiación extrema, como erupciones solares y eyecciones de masa coronal. Y, por lo general, la radiación extrema alrededor de estas estrellas despoja por completo a los planetas que las orbitan de sus atmósferas, por lo que los astrónomos se han preguntado si los planetas que orbitan estas estrellas pueden tener atmósfera.

«Este descubrimiento es muy importante porque demuestra que, al menos, este planeta rocoso ha conservado una atmósfera durante miles de millones de años», afirmó Cherubim. «Es una forma fehaciente y contundente de afirmar que sí, que las atmósferas pueden sobrevivir en exoplanetas rocosos».

Es posible que haya otros gases además del helio en la atmósfera del planeta, y es posible que parte de su atmósfera haya sido previamente eliminada por la radiación de su estrella. Pero la enana roja alrededor de la cual orbita este planeta tiene aproximadamente 6 mil millones de años, unos miles de millones de años más que la edad en la que su actividad de radiación extrema comienza a disminuir. Así que, aunque parte del helio todavía escapa lentamente de la atmósfera del planeta con el tiempo, el equipo espera que el planeta conserve una atmósfera, compartió Dittman. Después de todo, incluso el helio de la Tierra escapa lentamente de nuestra propia atmósfera.

La prueba está en la atmósfera

Para demostrar que este planeta tiene atmósfera, el equipo partió de una predicción que Cherubim hizo durante sus estudios de posgrado. Todo comenzó con un modelo teórico y la sospecha de que debían existir exoplanetas rocosos con atmósferas distintas a la de la Tierra.

"Esto surgió de una predicción muy específica de un modelo de evolución planetaria que yo mismo desarrollé, desde cero, partiendo de los principios fundamentales, para mi doctorado como teórico, y realicé una predicción muy específica sobre este planeta", dijo Cherubim. "Y luego salí e hice algo bastante inesperado y extraño utilizando esta técnica que normalmente se reserva para observar planetas gigantes, y la utilicé para un planeta rocoso, algo que nadie había hecho antes."

"Y he aquí que hice una medición que coincidía con mi predicción. Fue muy gratificante cerrar el ciclo del método científico."

El equipo tomó el modelo teórico que Cherubim desarrolló durante sus estudios de posgrado y lo puso a prueba utilizando el espectrógrafo WINERED (Warm Infrared Echelle) del Observatorio Magallanes en Chile. Gracias a sus observaciones, pudieron ver a LHS 1140 b y a otro planeta transitar frente a su estrella en la misma noche. Con estos datos espectrográficos, pudieron identificar las señales de las moléculas en las atmósferas de estos planetas al pasar frente a la estrella. Si bien uno de los planetas no arrojó resultados, el otro mostró una señal directa e innegable de helio.

¿Existen los extraterrestres?

Cuando observamos un planeta rocoso, con atmósfera y que se encuentra en la zona habitable (lo que significa que podría tener agua líquida), la cuestión de la vida surge muy rápidamente.

Pero los investigadores no cuentan con datos suficientes para hacer esa conjetura. "No afirmo que este planeta tenga vida", aclaró Cherubim. Con una investigación más profunda, los científicos podrían comprender mejor qué otros elementos podría haber en la atmósfera de este planeta y confirmar si tiene agua. Si bien nuevas observaciones podrían no confirmar la habitabilidad ni identificar vida en el planeta, al menos podrían ayudarnos a comprender mejor planetas como este.

Al ser este el primer planeta de su tipo descubierto, futuras exploraciones nos ayudarán a comprenderlo mejor. Sin duda, representa un gran avance en la eterna búsqueda humana por responder a la pregunta: ¿estamos solos?



Se detecta azúcar en el espacio interestelar por primera vez: nuevas pistas sobre el origen de la vida
Un equipo de investigación internacional ha detectado por primera vez un azúcar directamente en el espacio interestelar. El descubrimiento del compuesto eritrulosa en una nube molecular cerca del centro de la Vía Láctea aporta nuevas pruebas de que importantes componentes básicos de la vida podrían haberse formado en el espacio mucho antes de la formación de los planetas.
por Andreas Müller


Imagen compuesta del Centro Galáctico. Verde y amarillo: emisiones a 8 µm y 24 µm, registradas con el Telescopio Espacial Spitzer (Churchwell et al. 2009; Carey et al. 2009). Rojo: emisiones a 20 cm, registradas con MeerKAT (Heywood et al. 2019, 2022) y el Telescopio Green Bank (GBT) (Law et al. 2008). La imagen se basa en trabajos de Henshaw et al. (2023; 10.48550/arXiv.2203.11223) y Longmore et al. (2026; 10.48550/arXiv.2602.20340). Fuentes: Ashley Barnes / Izaskun Jiménez-Serra / Juan García de la Concepción

Como informó recientemente el equipo liderado por Izaskun Jiménez-Serra del Centro de Astrobiología (CAB) de España en la revista "Nature Astronomy" (DOI: 10.1038/s41550-026-02905-7), los azúcares se encuentran entre las biomoléculas fundamentales de la vida. Forman la estructura básica del ADN y el ARN y desempeñan un papel central en el metabolismo de todos los organismos conocidos. Además, se consideran precursores esenciales para la formación de los primeros ácidos nucleicos en diversos escenarios sobre el origen de la vida.

Un componente fundamental de la vida descubierto por primera vez entre las estrellas

Hasta ahora, persistía la incógnita de cómo estas moléculas pudieron haberse formado en cantidades suficientes en la Tierra primitiva. Los experimentos de laboratorio demuestran que los azúcares se forman en cantidades muy pequeñas en condiciones prebióticas. Si bien ya se habían detectado azúcares como la ribosa y la glucosa en muestras de meteoritos y asteroides, lo que sugería que podrían haberse originado en la nube molecular primitiva de nuestro sistema solar, aún no se había logrado la detección directa de azúcar en el medio interestelar.

Esta es precisamente la prueba que los investigadores liderados por Jiménez-Serra han logrado al identificar la eritrulosa en la nube molecular “G+0.693−0.027”, que se encuentra cerca del centro de la Vía Láctea.

La espectroscopia revela doce señales características

El descubrimiento fue posible gracias a la espectroscopia de banda ancha de alta sensibilidad, realizada con el radiotelescopio Yebes de 40 metros y el telescopio de 30 metros del Instituto de Radioastronomía en el Rango Milimétrico (IRAM).

Los investigadores lograron identificar un total de doce líneas espectrales que coinciden exactamente con los espectros de eritrulosa previamente medidos en el laboratorio de la Universidad del País Vasco. La eritrulosa es la única cetosa conocida con cuatro átomos de carbono. En la Tierra, se encuentra de forma natural en las frambuesas, entre otros alimentos, y también se utiliza como ingrediente en productos autobronceadores.

El equipo se sorprendió no solo por la detección en sí, sino también por la abundancia relativamente alta de la molécula. Las mediciones revelaron que la eritrulosa es al menos ocho veces más frecuente en la nube molecular estudiada que azúcares similares con solo tres átomos de carbono, de los cuales, sin embargo, no se encontró rastro alguno en la misma región. "Este resultado fue inesperado", explica el líder del estudio, Jiménez-Serra. Hasta ahora, la astroquímica había asumido que las moléculas interestelares crecen por etapas mediante la adición sucesiva de átomos de carbono individuales.

Nuevas vías de formación en el hielo de las nubes interestelares

Por lo tanto, el equipo, en colaboración con químicos de la Universidad de Extremadura y la Universidad Radboud de los Países Bajos, investigó los posibles procesos de formación del compuesto.

El estudio reveló que la eritrulosa puede formarse directamente dentro de las partículas de hielo de las nubes moleculares interestelares. Los materiales de partida son alcoholes y aldehídos relativamente simples, cada uno con dos átomos de carbono. Bajo las condiciones extremadamente frías del espacio interestelar, estos reaccionan para formar la molécula de azúcar más compleja.

Este descubrimiento apunta, por tanto, a una vía química de formación previamente subestimada que se desarrolla independientemente de los mecanismos de ampliación molecular favorecidos hasta ahora.

Millones de toneladas de azúcar podrían haber llegado a la Tierra joven

Basándose en la concentración medida de eritrulosa en la nube molecular, los investigadores también calcularon las cantidades de este azúcar que podrían haber llegado a la joven Tierra durante el llamado Bombardeo Intenso Tardío. Este período, que abarcó aproximadamente entre 4100 y 3800 millones de años atrás, se caracterizó por numerosos impactos de asteroides y cometas.

Las estimaciones sugieren que entre 0,5 y 50 millones de toneladas de eritrulosa podrían haber sido transportadas a la superficie terrestre.

Esto abre una nueva posibilidad para explicar el origen de aquellas moléculas orgánicas que pudieron haber intervenido en el surgimiento de los primeros procesos metabólicos y de replicación. Según esta perspectiva, los azúcares no necesariamente tuvieron que originarse en la Tierra, sino que podrían haber llegado desde el espacio interestelar.

Nuevas perspectivas para la búsqueda de biomoléculas adicionales

Los investigadores consideran su descubrimiento un punto de partida importante para la búsqueda de otras moléculas biológicamente relevantes en el espacio. En particular, esperan detectar directamente la ribosa, el azúcar fundamental del ARN, así como otros compuestos orgánicos complejos.

“La detección de eritrulosa es sumamente emocionante porque abre la posibilidad de detectar otros azúcares, como la ribosa, así como otras moléculas importantes para el origen de la vida, en el espacio en el futuro”, explica el coautor Carlos Briones.

El estudio subraya, por tanto, una vez más que las condiciones químicas para el surgimiento de la vida pueden haberse creado ya en el espacio interestelar, mucho antes de que se formaran planetas como la Tierra.



Nuevo estudio: ¿Estamos pasando por alto rastros de inteligencia extraterrestre primitiva?
La búsqueda de vida extraterrestre se ha centrado hasta ahora principalmente en dos extremos: por un lado, los investigadores buscan biofirmas, es decir, evidencia química de vida; por otro, firmas tecnológicas, como señales de radio o gigantescas estructuras tecnológicas de civilizaciones avanzadas. Pero ¿qué ocurre con los miles de millones de años intermedios? Un nuevo estudio propone investigar sistemáticamente precisamente esta fase de desarrollo, en gran medida ignorada.
por Andreas Müller


Imagen simbólica: Como se aprecia aquí en Callanish, Escocia, la humanidad ha moldeado la faz de nuestro planeta durante milenios sin que su existencia sea directamente perceptible desde la distancia. Fuente: A. Müller para growi.de

Como explicaron previamente la astrobióloga Julia DeMarines y sus colegas del Instituto de Ciencia del Espacio Blue Marble a través de arXiv.org, transcurrieron aproximadamente 3.500 millones de años desde la aparición de la primera vida microbiana hasta una civilización que enviaba señales de radio al espacio. Si nuestra Tierra hubiera sido observada desde un mundo distante hace 10.000 años, no habría emitido tecnofirmas reconocibles ni se habría limitado a formas de vida microbianas. Sin embargo, los humanos inteligentes ya habrían dejado su huella en el planeta.

La brecha entre los microbios y las civilizaciones espaciales

Según DeMarines, esta etapa del desarrollo ha sido, hasta ahora, ampliamente descuidada en la astrobiología. Para subsanar esta deficiencia, propone el campo de investigación de la noosemiótica, que buscaría específicamente las llamadas noosignaturas.

DeMarines define una noofirma como una huella estructurada dejada por una mente inteligente en un soporte. El significado de esta huella no tiene por qué ser descifrable; lo crucial es que pueda identificarse claramente como producto de una actividad inteligente. Dichas huellas pueden ser de naturaleza física, como herramientas, estructuras o escritura, pero también pueden consistir en patrones de comunicación complejos. Como ejemplo, el autor cita la escritura aún sin descifrar de la civilización del valle del Indo. Si bien se desconoce su contenido, no cabe duda de que fue creada por seres inteligentes y se distingue claramente de los procesos biológicos naturales.

La teoría del ensamblaje como posible evidencia

Para evaluar objetivamente las noofirmas, el estudio recurre a la denominada Teoría del Ensamblaje. Esta describe el "Índice de Ensamblaje" de un objeto, es decir, el número de pasos de construcción necesarios para ensamblarlo a partir de bloques básicos simples. Si este valor supera un cierto umbral, se considera extremadamente improbable que se trate de una aparición natural aleatoria.

En la Tierra, las herramientas de piedra de la cultura Lomekwiana, con una antigüedad aproximada de 3,3 millones de años, ya cumplirían con este criterio. Sin embargo, las noofirmas no se limitan a los artefactos. DeMarines señala que la agricultura humana alteró de forma significativa el ciclo del nitrógeno terrestre hace ya 8.000 años, mucho antes de que existieran las estaciones de radio u otras tecnofirmas clásicas.


Un ejemplo de noosignaturas encontradas en la Tierra: cuñas de piedra de la cultura africana Lomekwi. Fuente: The Portable Antiquities Scheme, Julian Watters.

¿Inteligencia sin señales de radio?

Un atractivo particular del concepto reside en su potencial para abarcar mundos donde la vida inteligente evolucionó, pero nunca produjo una civilización planetaria tecnológicamente avanzada. Dichas culturas podrían haber existido durante escalas de tiempo geológicas sin transmitir jamás señales de radio u otras tecnofirmas evidentes al espacio. En tal caso, las noofirmas podrían ser la única evidencia verificable de que alguna vez existió vida inteligente en un planeta.

Numerosas cuestiones abiertas

La autora subraya, sin embargo, que el concepto aún se encuentra en una fase muy temprana de desarrollo. Las noosignaturas pueden erosionarse o desaparecer con el tiempo si no se conservan. Además, suele ser difícil distinguir claramente las estructuras naturales complejas de las creadas artificialmente. La teoría del ensamblaje también debe demostrar aún su fiabilidad al aplicarse a estructuras arqueológicas a gran escala o a cristales complejos de origen natural.

Además, hasta el momento, pocos científicos se han centrado en este campo. Según DeMarines, la Conferencia Científica de Astrobiología de este año incluyó 23 sesiones sobre biofirmas y solo una sobre tecnofirmas; las sesiones dedicadas a la investigación de la inteligencia estuvieron completamente ausentes.

Con su trabajo, DeMarines argumenta que las firmas astrobiológicas ya no deberían considerarse como dos categorías separadas. En cambio, las biofirmas, las noofirmas y las tecnofirmas podrían formar un continuo que abarque toda la evolución de la vida, incluyendo las civilizaciones tecnológicas. Si este enfoque se populariza, podría ampliar nuestra comprensión de formas de inteligencia extraterrestre previamente ignoradas y abrir nuevas vías para la búsqueda de vida en el universo.




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domingo, 5 de julio de 2026

'The Arrival' cumple 30 años: El thriller de invasión alienígena de Charlie Sheen, injustamente infravalorado, da mucho más miedo hoy en día

Cine de otro mundo
'The Arrival' cumple 30 años: El thriller de invasión alienígena de Charlie Sheen, injustamente infravalorado, da mucho más miedo hoy en día
«Si no son capaces de cuidar su propio planeta, ninguno de ustedes merece vivir aquí».
Por Jeff Spry


Charlie Sheen luce una barba de chivo impresionante en "The Arrival". (Crédito de la imagen: Orion Pictures)

El cliché cinematográfico de ciencia ficción del astrónomo apasionado que monitorea radiotelescopios en busca de transmisiones de inteligencia extraterrestre, y que finalmente las escucha, parece un tópico manido hoy en día tras décadas de uso excesivo. Sorprendentemente, sus orígenes no son tan antiguos. Se remontan a "The Arrival" (1996), que precisamente hoy celebra su 30 aniversario.

"The Arrival" fue estrenada discretamente por Orion Pictures el 31 de mayo de 1996, un mes antes del estreno de "Independence Day", un espectáculo de invasión alienígena con estética de cómic , y un año antes de que "Contact", de Robert Zemeckis, llegara a las pantallas con su adaptación de la primera novela de contacto de Carl Sagan.

Dirigida por el veterano guionista de Hollywood David Twohy, "The Arrival" se erige como una de las películas de ciencia ficción más ignoradas y subestimadas de todos los tiempos. El guion conciso e inteligente de Twohy y las actuaciones sobresalientes de Charlie Sheen, Ron Silver y Lindsay Crouse la elevan a la categoría de un clásico indiscutible que sigue vigente hoy en día, con la fascinación de la sociedad por la cultura OVNI, la filtración de imágenes de FANIs al Congreso y el estreno de "Disclosure Day" de Spielberg.

Twohy es un apasionado de la ciencia ficción y, como es bien sabido, coescribió el épico fracaso de Kevin Costner, "Waterworld", pero se redimiría admirablemente con "The Arrival" antes de escribir y dirigir "La trilogía de Riddick", compuesta por "Pitch Black" (2000), "Las crónicas de Riddick" (2004) y "Riddick" (2013).

"The Arrival" comienza como una historia de ciencia ficción bastante convencional: un devoto radioastrónomo del SETI llamado Zane Zaminsky (Charlie Sheen) intercepta lo que podría ser una señal de radio extraterrestre proveniente de Wolf 336, a unos 14 años luz de distancia. Tras grabar la transmisión, Zaminsky lleva la evidencia a Phil Gordian (Ron Silver), su engreído jefe en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, donde sus extraordinarios hallazgos son rechazados como una mala interpretación y la cinta que contiene la prueba irrefutable es finalmente destruida.

Cuando lo despiden de su trabajo en SETI, se desata un enorme encubrimiento. Se envían sicarios, la violencia se extiende y se urde una campaña de desprestigio para desacreditar a Zaminsky, acusándolo de falsificar señales para conservar su puesto en SETI. Al darse cuenta de que ha descubierto una conspiración global, Zaminsky huye tras conectar antenas parabólicas vecinales para crear una red que localiza la señal extraterrestre.


"La llegada" sigue siendo una película de invasión alienígena apasionante 30 años después. (Crédito de la imagen: Orion Pictures)

Esto lo lleva a una estación de radio en el centro de México, donde la transmisión cósmica está siendo enmascarada por su propia señal. Allí, contacta con una climatóloga llamada Ilana Green (Lindsay Crouse). Ella ha rastreado una posible fuente del aumento de la temperatura de la Tierra hasta una central eléctrica recién construida en la misma zona, que resulta ser la base secreta de extraterrestres cambiaformas que intentan elevar el calor a un clima húmedo más acorde a sus preferencias.

La fotografía de "The Arrival" corrió a cargo de Hiro Narita, quien cinco años antes había sido el director de fotografía de "The Rocketeer" (1991) y de "Star Trek VI: The Undiscovered Country".

Narita aporta a "La llegada" un estilo visual directo y sin artificios que la mantiene bien anclada a la realidad, incluso cuando vemos por primera vez a los seres de otro mundo en su verdadera forma. Utiliza primeros planos tensos y paranoicos, junto con vibrantes pinceladas de color local, que aprovechan al máximo las locaciones de rodaje y sus paisajes selváticos una vez que la trama se traslada del sur de California al sur de la frontera.


En "La llegada", unos invasores alienígenas intentan calentar nuestro planeta. (Crédito de la imagen: Orion Pictures)

Esas extrañas criaturas alienígenas con aspecto de reptil fueron creadas digitalmente por Pacific Data Images (PDI), un estudio pionero de efectos visuales y animación digital que DreamWorks (SKG) adquirió en el año 2000 y se fusionó con DreamWorks Animation. Junto con Pixar, fueron pioneros de la animación por computadora y contribuyeron con efectos visuales a más de 70 largometrajes, entre ellos "Antz" y "Shrek".

Lamentablemente, "The Arrival" no fue un éxito de taquilla y solo recaudó 14 millones de dólares en su estreno en Estados Unidos, con un presupuesto de producción de 25 millones. Con estrenos de gran envergadura como "Independence Day" y su ostentosa campaña publicitaria inundando los medios, "The Arrival" nunca atrajo a un público masivo, pero está siendo redescubierta por sus múltiples méritos.

Sheen ofrece una actuación fantástica y convincente, mostrando una intensidad desquiciada mientras luce una perilla genial y el pelo corto. Los fans han notado el parecido entre el héroe de "Half-Life", el Dr. Gordon Freeman, y Zaminsky, ya que el protagonista de la película de terror y ciencia ficción luce las mismas gafas de montura de cuerno y barba negra al estilo de los 90.


Una escena tensa de la película "La llegada" del director David Twohy. (Crédito de la imagen: Orion Pictures)

Con su misterio al estilo de "The X-Files", sus cautivadores efectos de criaturas alienígenas, sus teorías conspirativas sobre invasiones, sus advertencias sobre la crisis climática y sus interpretaciones impecables y sinceras, la ambiciosa película de David Twohy es una cita ineludible tanto para los fanáticos de la ciencia ficción como para los entusiastas de los thrillers trepidantes, y no les decepcionará.




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domingo, 21 de junio de 2026

Un estudio sugiere que podrían existir rastros de tecnología alienígena ocultos en el polvo lunar

Un estudio sugiere que podrían existir rastros de tecnología alienígena ocultos en el polvo lunar
Por Andy Tomaswick


La huella de la bota de Buzz Aldrin en la Luna. (NASA/Wikimedia Commons/Dominio público)

Nuestra búsqueda de tecnofirmas —señales claras de civilizaciones avanzadas más allá de la Tierra— adopta muchas formas.

Muchos se basan en la famosa ecuación de Drake, que intenta estimar cuántas civilizaciones tecnológicas existen en la Vía Láctea.

Sin embargo, al final de esa ecuación hay una gran incógnita: una variable destinada a explicar la "longevidad" de una civilización.

Y para que quede claro, eso no significa cuánto tiempo sobrevive la civilización en sí. Simplemente significa cuánto tiempo genera activamente una señal detectable por nuestra tecnología actual.

Un nuevo artículo, disponible en versión preliminar en arXiv, del astrofísico de Oxford Brian C. Lacki, argumenta que, dado que las probabilidades de que coincidamos en el tiempo con alguna civilización de este tipo son minúsculas, es mucho más probable que encontremos las ruinas de una civilización "muerta".

Sorprendentemente, el mejor lugar para hacerlo podría ser nuestro propio sistema solar.

Una parte fundamental de este argumento se basa en la propia historia de la Tierra. Hasta ahora, SETI se ha centrado en recibir señales "pasivas" procedentes de fuera del sistema solar, normalmente en forma de ondas de radio.

Sin embargo, incluso en la Tierra, nuestra propia "ventana" para enviar señales de radio a la inmensidad del espacio solo duró unos 100 años. Estamos eliminando activamente la mayoría de las señales de radio de amplia difusión en un esfuerzo por mejorar nuestra infraestructura de comunicaciones.

En otras palabras, ni siquiera nuestra propia civilización se molesta en mantener las mínimas emisiones intencionadas que producíamos hace 50 años.

En cambio, según este argumento, es mejor encontrar tecnofirmas "pasivas", como reliquias que no requieren literalmente ningún mantenimiento y que pueden durar miles de millones de años.

Eso eliminaría la necesidad de un "mantenimiento constante" de un transmisor de radio o un láser de alta potencia, y aumentaría considerablemente la probabilidad de encontrar el tipo de civilización que podría, al menos en algún momento, sustentar eso.

¿Qué aspecto tendría en la práctica una "tecnofirma pasiva" de este tipo?

El Dr. Lacki los divide en tres categorías: difusores, ocultadores y centelleadores.

Desde nuestra perspectiva, los objetos ocultadores serían visibles por su patrón de atenuación antinatural, que se parecería al de un exoplaneta en tránsito, pero claramente no sería lo mismo.


Una fotografía icónica de la huella de la bota de Buzz Aldrin en la Luna. Investigaciones sugieren que el regolito como el que se muestra aquí podría contener tecnofirmas. (NASA/Wikimedia Commons/Dominio público)

Por otro lado, los destellos estelares presentan espejos gigantescos que pueden enfocar o reflejar la luz de las estrellas a lo largo de miles de años luz, apareciendo como "destellos de lente" anómalos cerca de su estrella anfitriona.

Los difusores dispersan la luz de forma casi isotrópica, creando una señal tenue que podría reflejar un color o una polarización inusuales.

Cualquiera de estos sistemas es completamente pasivo y no requiere ninguna intervención activa por parte de sus creadores. Sin embargo, la simple construcción de suficientes sistemas requerirá algún tipo de mantenimiento.

Un enjambre de Dyson está sin duda dentro de las capacidades de los tipos de civilizaciones que se consideran en este artículo, pero mantener la mecánica orbital de dicho enjambre implica una intervención activa, aunque sería mucho menor que la de un transmisor de radio activo.

Sin ese soporte, los componentes que conforman el enjambre de Dyson se atraerían inevitablemente entre sí por efecto de la gravedad, colisionando finalmente y creando lo que el Dr. Lacki denomina "tecnogranos".

Esta destrucción podría incluso acelerarse mediante un efecto de "reacción en cadena" similar al síndrome de Kessler en la órbita terrestre, donde cada colisión adicional generaría más escombros, lo que a su vez provocaría más colisiones. Si esto se repite suficientes veces, incluso una megaestructura alienígena podría reducirse a polvo micrométrico.

Una vez lo suficientemente pequeños, estos tecnogranos podrían escapar de su sistema solar anfitrión gracias al viento solar, que vence la gravedad de la estrella que los retiene. Estas motas de polvo quedan entonces libres para vagar por la galaxia, escapando de cualquier confinamiento a largo plazo en su estrella anfitriona.

Ahí es donde entra en juego la otra idea interesante del artículo del Dr. Lacki.

Nuestro sistema solar no es estacionario en comparación con la galaxia. A medida que orbita la Vía Láctea, barre rutinariamente material interestelar, parte del cual podría estar compuesto de tecnofirmas pulverizadas.

Aunque ese material llegó a nuestra galaxia hace miles de millones de años, mundos inactivos como la Luna podrían haberlo conservado desde aquel momento original hasta nuestros días.

En otras palabras, los investigadores podrían analizar el polvo lunar en busca de indicios de megaestructuras extintas.

En definitiva, lo que señala el artículo es que no necesitamos telescopios espaciales más grandes y mejores para continuar nuestra búsqueda de tecnofirmas.

En cambio, podríamos encontrarlo examinando minuciosamente el regolito de nuestro vecino más cercano.

Y si encontramos alguna, le dará un nuevo significado a la frase "polvo eres y en polvo te convertirás", ya que habrá una forma de inteligencia completamente diferente manejando el polvo que proviene de una civilización completamente diferente.



¿Sondas alienígenas en el sistema solar? Un estudio revela una laguna en la investigación
¿Podría haber sondas espaciales extraterrestres u otros restos tecnológicos en el sistema solar sin que nos hayamos percatado de ellos? El astrónomo T. Joseph W. Lazio explora esta cuestión en un nuevo estudio. Su conclusión es fascinante: con la tecnología actual, la humanidad aún está lejos de poder descartar la existencia de artefactos extraterrestres en el sistema solar.
por Andreas Müller


Representación artística de una sonda alienígena oculta en la Luna (ilustración). Fuente: growi.de (creado por IA).

El punto de partida de estas consideraciones es una simple observación: la humanidad ya ha enviado cinco objetos al espacio —Pioneer 10 y 11, Voyager 1 y 2, y New Horizons— que abandonarán el sistema solar y podrían algún día alcanzar otros sistemas estelares. Si bien estas sondas ya no estarán en servicio, demuestran que las civilizaciones tecnológicamente avanzadas son fundamentalmente capaces de construir y enviar sondas interestelares, como explicó previamente el Dr. T. Joseph W. Lazio en ArXiv.org.

Según Lazio, esto plantea inevitablemente la cuestión de si otras civilizaciones ya habrán enviado sondas similares a nuestro sistema solar.

Cuatro posibles tipos de artefactos extraterrestres

Para evaluar las probabilidades de descubrimiento, Lazio utiliza un esquema de clasificación previamente desarrollado. Este distingue entre artefactos activos e inactivos, así como entre objetos en el espacio libre y aquellos que se encuentran en cuerpos celestes.

Esto incluye, por un lado, sondas "muertas" o inactivas que simplemente vagan a la deriva por el sistema solar. Por otro lado, también podría haber sondas activas que continúen tomando mediciones, transmitiendo datos o cambiando su trayectoria. Además, existen posibles restos en planetas, lunas o asteroides, ya sea como remanentes inactivos desde hace mucho tiempo o como estaciones aún activas.

La hipótesis central del estudio es, por lo tanto: ¿Existen actualmente en el sistema solar indicios tecnológicos de origen extraterrestre? La respuesta del investigador: Con las capacidades tecnológicas actuales, esta suposición no puede refutarse.

El verdadero problema a menudo no reside en encontrar un objeto, sino en identificarlo. Por ejemplo, el objeto "2020 SO" fue clasificado inicialmente como un asteroide inusual. Solo un análisis detallado de su espectro reveló que en realidad se trataba de la etapa superior de un cohete Centaur, utilizado en el lanzamiento de la sonda Surveyor 2 de la NASA en 1966. Este caso ilustra lo difícil que puede ser distinguir entre objetos naturales y artificiales en el espacio.

Hasta ahora, el sistema solar solo ha sido explorado superficialmente

La búsqueda de posibles artefactos en la superficie de otros cuerpos celestes es aún más compleja. Si bien ya se han descubierto huellas de aterrizaje, paracaídas y huellas de vehículos exploradores en Marte, estos hallazgos solo fueron posibles porque se buscaron específicamente y teníamos la certeza de su presencia. Además, estos instrumentos no fueron camuflados intencionalmente, aunque esto podría ocurrir con una sonda de investigación. Nosotros también camuflamos nuestras cámaras trampa en la naturaleza.

De hecho, la mayor parte del sistema solar solo se ha cartografiado hasta ahora con una resolución relativamente baja. En muchas de las lunas de Saturno, un píxel corresponde a aproximadamente un kilómetro cuadrado de superficie. Incluso en la Luna, de la que existen imágenes con una resolución de hasta 50 centímetros por píxel, solo se ha capturado una pequeña porción de la superficie con este nivel de detalle. Cualquier objeto de tamaño inferior a esta resolución no sería reconocible en estas imágenes.

Surge otro problema: incluso si existieran artefactos extraterrestres, habrían tenido que sobrevivir al paso del tiempo de forma que fueran reconocibles como tales. En Marte, por ejemplo, los micrometeoritos, las tormentas de polvo y la radiación podrían dañar gravemente o destruir por completo objetos pasivos en cuestión de millones de años, un período de tiempo muy corto en términos geológicos.

Los futuros estudios del cielo podrían proporcionar pistas

Lazio ve mejores posibilidades con sondas extraterrestres activas. Estos sistemas, suponiendo que se rijan por las leyes conocidas de la física, consumirían energía y generarían calor residual. Esto podría revelarlos mediante patrones de temperatura inusuales.

De hecho, proyectos de observación astronómica como el telescopio espacial WISE ya han descubierto numerosos objetos con propiedades térmicas inusuales. Sin embargo, estas anomalías suelen tener una explicación natural, por lo que no se pueden extraer conclusiones definitivas.

Por lo tanto, el investigador deposita grandes esperanzas en futuros proyectos astronómicos como el Observatorio Vera C. Rubin, la misión SPHEREx y el Sondeo de Objetos Cercanos a la Tierra. Estos programas cartografiarán millones de asteroides, cometas y otros cuerpos menores con una precisión sin precedentes.

Entre esta enorme cantidad de datos, puede haber objetos tan inusuales que merezcan un examen más detenido.

Si la tecnología extraterrestre se encuentra realmente oculta bajo la superficie sigue siendo una incógnita. Sin embargo, Lazio subraya que la búsqueda de artefactos extraterrestres —conocida como SETA («Búsqueda de Artefactos Extraterrestres»)— aún se encuentra en sus primeras etapas. Por lo tanto, el hallazgo más importante de su estudio es que no ha refutado la existencia de dichos artefactos, sino que la humanidad aún no los ha buscado con la suficiente profundidad.




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