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domingo, 22 de febrero de 2026

Nueva desclasificación OVNI en la República Argentina. Ahora la Antártida

Nueva desclasificación OVNI en la República Argentina. Ahora la Antártida
por Andrea Simondini




Experiencia en la Base General San Martín, Antártida Argentina


Testigo denunciante: Miguel Amaya
Lugar del hecho: Base General San Martin
Fecha: (abril de 1991)
Investigación: Carlos Iurchuk

Miguel Amaya fue Suboficial de la Fuerza Aérea Argentina, quien cumplió funciones en el Aeropuerto de Resistencia, de especialidad en Meteorología, su especialidad es Observador Meteorológico y Radiosondeista. Es una persona que puede diferenciar entre fenómenos atmosféricos y aeronaves de cualquier otra cosa que se suspenda en el aire.

Relato del testigo

“Voy a tratar de que mi relato no sea tan largo. Esto sucedió en la Base Gral. San Martin en la Antártida Argentina. Ocurrió mas o menos en el mes de abril o mayo de 1991. No recuerdo muy bien pero sé que era en el comienzo de la noche polar. La dotación de la Base era de 20 hombres, contando entre científicos y militares.


Bases argentinas en la Antártida (En rojo las bases permanentes; en verde las bases de verano).

Los principales protagonistas fueron las tres personas civiles que estaban en la base, ellos estaban en otra casa muy cerca a la nuestra y tenían su laboratorio en esa.

Como científicos el trabajo de ellos era el estudio de la alta atmosfera (la ionosfera) y donde tenían sus instrumentos de mediciones (el ingeniero es una muy buena persona, de mente muy abierta y residente en la ciudad de Mar del Plata, (averiguar nombre) y es ingeniero electrónico).

Esa noche, aproximadamente 01:15, suena el único teléfono que existía en la Base que conectaba el laboratorio y la estación meteorológica. Era el ingeniero que me preguntaba si los operadores de radio tenían sus equipos conectados transmitiendo al continente.

Al comunicarle que en ese momento solamente yo estaba despierto y nadie levantado, cortó enseguida y no me dio ninguna explicación. Continúe realizando mis observaciones meteorológicas sin novedad alguna. Afuera el tiempo continuaba nevando mucho, ya llevaba como 6 o 7 días que nevaba continuamente. Las nubes estaban entre 30 y 60 metros (stratus bajos), la visibilidad reducida a 200 o 300 metros y la temperatura en esa época oscilaba cerca de los -20 / -25 ºC. Mi turno terminó sin novedad, al llegar mi relevo me fui a dormir.

Me levanté alrededor de las 17 hs. Recuerdo que no comí nada, pero tenía una necesidad muy grande de salir afuera (les recuerdo que estábamos en una isla chiquita). Salí, di una vuelta por atrás de la base y me subí a una altura que daba sobre la casa donde había una pequeña gruta que contenía una virgencita. Estaba sentado en la roca (el paisaje era extraordinario) y veo que por las huellas que yo había dejado subía otro componente de la base, al llegar al lado mío y sacarse las antiparras lo conocí: era un radio operador del Ejército Argentino. No me habría sorprendido si hubiese sido otro compañero pero este muchacho era muy friolento y no salía nunca de la casa. En ese momento estaba la temperatura en más o menos -25 ºC, lo que me sorprendió mucho. Al preguntarle que estaba haciendo afuera me contestó que sentía una gran necesidad de salir. Estuvimos alrededor de 15 minutos y nos volvimos porque no queríamos congelarnos. Hasta ese momento para mí todo era normal.

Llegó el momento de la cena, y como mi lugar estaba al lado del ingeniero me acorde del llamado de la noche y le pregunté por qué me había llamado a esa hora, y me miró con cara de no saber que responderme. Lo miré a él y a todos los componentes de la base que en ese momento hicieron silencio, yo no entendía nada, y me pregunta si yo vivía en un termo. Le dije que paso que no estaba enterado de nada, y me empezó a contar.



Aproximadamente a las 01 hs, estaban por acostarse, cuando en un equipo (que si mal no recuerdo se llama reómetro) empieza a sonar una alarma, de que estaba midiendo o capturando una señal. Ellos conectaron otro equipo que sería como un amplificador que tiene un sistema que realiza un registro gráfico, con tres brazos (algo así como un registrador de sismos). Este equipo empieza a marcar normalmente, pero después de cinco minutos las tres agujas marcadoras empiezan a hacer los mismos trazos, cosa imposible según me contaba el ingeniero, porque según el ejemplo que me daba, esto era como los manómetros de los autos: uno marca la temperatura del motor, otro la presión del aceite y el otro el vacuómetro que es para la batería. Esto no podía ser. En algunos momentos se cortaban estas «señales» y todo seguía normal. Por lapsos de diez o quince minutos empezaba otra vez y a veces con tal violencia que se salían de la faja.

Me comentaba que alrededor de las 03 hs salieron los tres con linternas afuera del laboratorio para ver si había un OVNI estacionado arriba de ellos, porque tales marcaciones solamente se podían haber realizado si hubiese estado anclado a diez metros de la casa el «portaviones americano Kitty Hawk» con sus motores nucleares prendidos o una ciudad como Buenos Aires suspendida a 100 metros del suelo y todas sus luces prendidas (textuales palabras).

Resumiendo un poco, recién alrededor de las 05:30 de la mañana cesaron las señales. Ese día era viernes y a las 08 hs aproximadamente el ingeniero, como todos los viernes, se conectaba por radio con la Dirección General del Antártico, dando las novedades de la semana a su jefe (Ingeniero YYY) cuando comienza a contarle de la intensidad de las señales, de un valor no registrado en ninguna parte del mundo. El jefe le interrumpía y le decía que eso no podía ser nunca, a lo cual nuestro compañero le respondió un poco enojado que tenía como 40 metros de rollo de prueba y que estuvieron recibiendo por cuatro horas y media tales registros. Y lo que contestó el jefe fue: «Bueno ingeniero XXX, hay temas que no se pueden hablar por frecuencia (radio), así que cuando yo vaya a la base en el mes de febrero en el Q 5 (Rompehielos Almirante Irizar) me entrega el rollo personalmente en mis manos, y a partir de hoy lo tiene bajo su brazo (figuradamente) y no lo vaya a mandar en ningún vuelo, no hablemos más del tema y pasemos a otra novedad»



No terminó allí todo. Después de la cena fui a ver el rollo. A las 22 hs aproximadamente regrese a la Estación Meteorológica, donde paso a retirar su abrigo uno de los tres componentes del laboratorio y se despidió de mi por estar cansado y tener mucho sueño, ya que no pudo recuperar el sueño perdido en la noche.


Rompehielos Almirante Irízar.

Transcurrió unos cinco minutos creo yo, cuando suena el teléfono y escucho la voz de ZZZ algo excitada que me decía que vaya al laboratorio rápido. Al llegar noto que estaba nervioso y apurado en contar que cuando salió de mi oficina y caminando más o menos a unos 15 metros de la casa principal tuvo necesidad de mirar hacia el cielo (a pesar de que todavía estaba nevando y las nubes eran bajas) y noto como pasaba por arriba de la base un enorme circulo de luz muy atenuado por la nubosidad, pero aun así se notaba, y se dirigió hacia el mar muy lentamente sin ruido alguno.

La campaña de CEFORA ya es parte de un proceso en la sociedad. Acceso a la información – Recuperación de documentos

La campaña de desclasificación en Argentina, la lleva adelante la organización CEFORA (Comisión de Estudio del Fenómeno OVNI en la República Argentina), con investigadores y colaboradores en todo el país, que vía la Ley de Acceso a la Información Pública (27.275), obtienen de los organismos oficiales la documentación respecto a las investigaciones de diversos fenómenos aéreos no identificados (FANIs) que en su sigla en inglés son conocidos como UAP.

Un colaborador de CEFORA, Axel Díaz, vía esta ley, solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Secretaria de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, Secretaría Embajadora Extraordinaria Plenipotenciaria, bajo expediente EX-2025-135490622- -APN-DNPAIP#AAIP, PROVIDENCIA PV-2026-17067007-APN-SMAPOYAS#MRE.



“PASEN las presentes actuaciones referidas al pedido de acceso a la información pública, relacionado con mediciones de riómetro realizadas en la Base San Martín (Sector Antártico Argentino) en 1991.

a) Al respecto, se comunica que tras realizar la búsqueda del material requerido, el resultado de la misma brinda la siguiente información:a) Se hallaron datos de mediciones de riómetro (medidor de opacidad ionosférica relativa) realizadas en la Base San Martín (Antártida) en el año 1991.

b) Los datos se encuentran en rollos de papel, por una totalidad de 9 rollos, no existiendo registro digital de los mismos.

c) Los diferentes rollos de papel conteniendo los datos mencionados, abarcan las siguientes fechas de toma:

Rollo 1: 2 abril – 9 mayo 1991

Rollo 2: 9 mayo – 7 junio 1991

Rollo 3: 7 junio – 8 julio 1991

Rollo 4: 8 julio – 6 agosto 1991

Rollo 5: 6 agosto – 9 septiembre 1991

Rollo 6: 9 septiembre – 10 octubre 1991

Rollo 7: 10 octubre – 9 noviembre 1991

Rollo 8: 9 noviembre – 14 diciembre 1991

Rollo 9: 14 diciembre 1991 – 13 enero 1992

d) No existe otra información asociada a los datos mencionados.

e) Dado que no existe copia de los datos solicitados, se informa que los mismos podrán ser analizados en las instalaciones del Instituto Antártico Argentino.

Se adjuntan embebidas imágenes ilustrativas del contenido de los rollos mencionados.



La identificación de nuevos testigos

El hallazgo de documentación da la posibilidad de encontrar más testigos de un evento. Eso sucedió con este caso, que halló en su momento el investigador de La Plata, Carlos Alberto Iurchuk. (ver enlace de caso: https://www.visionovni.com.ar/archivos/733), entrevistando a su testigo principal, el Suboficial (re) Miguel T. Amaya.

En el relato, menciona la presencia de un testigo fundamental, un ingeniero electrónico, oriundo de Mar del Plata. Identificamos al mencionado. Se trata del Ingeniero Electricista con Orientación Electrónica, Esteban Lucio González, con una maestría aplicaciones y en procesos de señales digitales.

Otro testigo, es el Oficial Carlos Alberto Drews, quien cumplió funciones en la base Antártica Gral. San Martin en 1991.

Ampliaremos más adelante la información dado que hallamos los otros testigos y estamos en proceso de recuperacion de más información.

La campaña de CEFORA logra la desclasificación

Estamos muy entusiasmados de que la población empieza a usar para obtener información en el marco de la transparencia institucional, la ley de Acceso de la Información Pública, en pos de sus intereses.

Estamos en un momento absolutamente especial para avanzar en la localización de documentos y material de casos muy contundentes. Pensemos que este caso puntual reúne algunas características a tener en cuenta: 

- Suceso en la Antártida dentro del marco de estudios científicos.
- El año 1991, fue un año de sucesos especiales (oleada). Podemos citar los sucesos en la Ciudad de Victoria, Entre Ríos (ARG), los sucesos en Ciudad de México (evento eclipse), los eventos de Japón, la captación de una extraña señal dentro del marco del Proyecto SETI. Esto fue en el mes de agosto de 1991, en donde el Instituto Argentino de Radioastronomía en La Plata detectó una señal extremadamente breve e intensa, cuyo origen permaneció sin explicar. Aunque no se confirmó su procedencia, algunos informes sugieren que podría haber sido un fenómeno natural o una anomalía técnica. Curiosamente, esta señal se asoció más tarde con el código ‘6EQUJ5’, un patrón numérico generado por un sistema de computadora del telescopio (Referencia: Dr. Fernando Colomb).



jueves, 1 de febrero de 2024

Carson: “Creo en la vida en otros mundos y en otras dimensiones”

¿Teorías conspirativas?
Los experimentos en la estación de hielo de la Antártida 'podrían despertar un antiguo mal'
por Orbita Cero Informa




Carson dice que experimentos secretos están "redescubriendo" conocimientos científicos avanzados que se utilizaron en un pasado lejano para comunicarse con civilizaciones extraterrestres. "Creo en la vida en otros mundos e incluso en la vida en otras dimensiones", concluye Carson.



miércoles, 20 de diciembre de 2023

Avistamiento de OVNIs en la Antártida: conversando con Abelardo Báez Cortés

Avistamiento de OVNIs en la Antártida: conversando con Abelardo Báez Cortés
por Guillermo Correa




Hace algunos días nuestro colega y compañero de universidad en los años setenta, Abelardo Báez Cortés, nos envió un link del programa “Así Somos” de La Red Televisión donde se trató “El incidente de la Isla Roberts” evento acaecido en la Antártida chilena relacionado con el avistamiento de objetos voladores no identificados (OVNI) ocurrido a principios del año 1956, donde él tuvo una directa participación.

Con Abelardo no solo somos compañeros de Universidad y colegas, sino también es un amigo y un camarada con quien hemos compartido parte importante de nuestras vidas. Hasta el día de hoy esa estrecha y cariñosa relación se sigue manteniendo a pesar de que nuestros encuentros físicos se hayan hecho cada vez más esporádicos, sobre todo ahora en estos tiempos de pandemia. Sabía que Abelardo había conocido la Antártida en un viaje de carácter científico, pero no había escuchado jamás esta sorprendente historia relatada en este programa televisivo. Coincidió esta información enviada por el propio Abelardo al whatsapp de nuestro curso de Odontología, con un encuentro que tendríamos un grupo de amigos(as) y colegas en su casa de Quebrada Alvarado el viernes primero de abril. Obviamente que era la ocasión precisa para preguntarle por este acontecimiento y poder así escuchar directamente su testimonio, el testimonio directo de un protagonista de esta historia.

La conversación se desarrolló en forma muy agradable y fluida, sobre todo porque Abelardo conserva intacta la memoria para relatar este episodio y posee una excelente capacidad de oratoria para realizar los relatos en forma coherente, detallada y amena.

Abelardo era un muchacho de 18 años cuando, por esas cosas de la vida, tuvo la oportunidad de viajar a la Antártida, “imagínate un muchacho de mi edad, de 18 años, lleno de entusiasmo por las aventuras, por conocer nuevas tierras, por conocer mi país, y sin quererlo me encuentro con un viaje científico nada menos que a la Antártida chilena”, me dice.

Tengo entendido que estuviste un tiempo en la Marina…

“Claro, efectivamente mi intención fue seguir la carrera en la Armada. Ingresé a la Armada a los 16 años, estuve dos años en ella. El primer año, todo el período del año 53, lo pasé en la Isla Quiriquina, y el segundo año, el 54, anduve embarcado, porque cuando aprobabas en la Escuela de Grumetes te destinaban a un barco según el puntaje que habías obtenido. A mí me iba a tocar el viaje al extranjero, porque salí entre los cien primeros y me correspondía ir en el Buque Escuela que en esa época era la fragata “Baquedano”, pero ya la habían dejado como buque escuela para hacer el curso de los pilotines, entonces el viaje al extranjero se hacía en un barco de guerra, el transporte Errázuriz o el transporte Pinto, pero ese año, siendo presidente Carlos Ibáñez del Campo, se hicieron una serie de recortes económicos y se suprimió el viaje al extranjero por lo que nos destinaron al Buque madre de submarinos “Araucano” y en este barco anduve navegando ese año. Después de un tiempo me fui dando cuenta que esa vida no era para mí, yo necesitaba libertad y no estaba dispuesto a obedecer órdenes porque sí no más. Por eso decidí retirarme. Estuve dos años ahí, me retiré de la marina en diciembre del año 54.”

¿Qué hiciste entonces?

“Mi padre era estibador y yo podría haber seguido su misma senda, ser también estibador, pero él siempre me decía que debía estudiar, no quedarme en esa pega porque era muy dura. Por eso había querido probar en la Armada, entonces cuando me retiré de la Marina yo quería trabajar para ayudar en la casa, pero mi padre y mi madre me dijeron que era muy joven para trabajar y debía estudiar, que casa y alimento no me faltarían.

Pero seguí en mi postura rebelde de no querer seguir estudiando. Yo quería aportar en la casa y me dediqué a buscar algún trabajo. Estuve casi un año sin encontrar nada y una vez que estaba leyendo los avisos de trabajo en el diario vi que se necesitaba un ayudante técnico de laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Chile. Había que postular y asistir a una entrevista. Cuando llegué me encontré que eran más de veinte personas las que estaban postulando. Al final de las entrevistas quedamos solo dos postulantes seleccionados y nos dijeron que no podían decidir en ese momento quién sería el aceptado, pero que nos llegaría una carta al domicilio para decirnos si éramos o no el seleccionado. Tiempo después llega el cartero a mí casa y resultó que llevaba la carta en donde se me comunicaba que había sido seleccionado para trabajar en la Estación de Biología Marina de la Universidad de Chile. Al parecer los dos años en la marina me favorecieron ya que tenía conocimientos que eran útiles en el Departamento de Biología Marina.”




¿Qué edad tenía entonces?

“18 años cuando quedé seleccionado como ayudante técnico.”

¿Cuánto tiempo después viene lo del viaje a la Antártida?

“Apenas tres meses después de que estaba trabajando me dicen que hay un viaje científico a la Antártida y que irían tres personas. Para mí sorpresa estoy entre los seleccionados para ir en el viaje. Eso para mí era algo fabuloso, una verdadera aventura. Imagínate lo contento que estaba.”

¿De qué año estamos hablando?

“Es el año 1955, por ahí por el mes de noviembre partimos. Llegamos allá en un viaje en barco y luego nos fueron a dejar a la Isla Roberts a un refugio que existía allí para los marinos que salían en sus expediciones. Nosotros permaneceríamos durante un mes allí haciendo los trabajos científicos, los estudios y las exploraciones. Era un lugar solitario, por esa razón agregaron a nuestro equipo a un Enfermero de la Armada. Los otros integrantes estaban un poco preocupados porque estaríamos completamente solos, pero para mí, que en esa época era un muchacho al que le gustaban las aventuras, eso no me preocupaba en lo más mínimo. Incluso teníamos un equipo de radio para comunicarnos que se echó a perder a los pocos días, lo que preocupó aún más a los otros integrantes del grupo.”


De izquierda a derecha: Celestino Castro, Abelardo Báez, Jorge Moder y el Sargento Adofacci (fotografías facilitadas por Abelardo Báez)


¿Dónde los llevaron?

“A la Isla Roberts. Éramos 4 en total. Uno era de la Armada, el Sargento Adofacci, que era enfermero, encargado de sanidad, por si nos pasaba algo o había algún accidente y se necesitaran los primeros auxilios. Moder era el Glaciólogo de la Universidad Católica, montañista, un científico, que es el que describe en un documento que tengo por ahí todo lo que registró. Nosotros íbamos por la Estación de Biología Marina de la Universidad de Chile de Valparaíso, el Biólogo Marino Celestino Castro y a mí la Estación me designó como su ayudante. Yo tenía 18 años y los 19 los cumplí allá en la Antártida el 23 de enero. Todo este fenómeno donde aparecen los “zepelines” ocurre allá un 4 de enero del año 1956.”


Abelardo a la entrada del Refugio de Isla Roberts


¿Cuándo y cómo ocurre el avistamiento de los objetos en el aire?

“Nos quedamos ahí los cuatro en un Refugio que se llamaba Coppermine, en la Isla Roberts, para poder cumplir las tareas de investigación.

Las dotaciones de las Bases salen a hacer reconocimientos y para eso tenían estos refugios habilitados y muy bien equipados con alimentos y otras cosas. Había unas bodegas llenas de conservas que las renuevan todos los años para que no se vayan a echar a perder. A nosotros nos dejaron dos sacos de harina y un cuarto de animal enterrado en la nieve para que tuviéramos carne fresca, teníamos de todo, carbón de piedra para las salamandras, pero estaba presente el aislamiento y la soledad.

Celestino Castro, que era mi jefe, dormía poco porque estaba muy alterado por ese aislamiento y ahora lo entiendo, porque estábamos muy alejados de la Base de la Marina, que era la Base Arturo Prat que estaba muy lejos de la Isla Roberts, además, se nos echó a perder la radio con la que todas las tardes nos comunicábamos con la Base y eso no se pudo hacer más, entonces quedamos prácticamente aislados. Teníamos que estar un mes ahí.

Entonces el viejo Castro que estaba siempre medio desvelado, yo le digo viejo, pero debe haber tenido unos cuarenta años, sale una mañana a tomar aire y regresa desesperado gritando al refugio contando lo que había visto. El primero que se levanta es el Moder, Jorge Moder, que comprueba la cosa, después salió el sargento Adofacci; yo pensaba que estaban leseando, con mis 18 años estaba calientito en la cama y no quería levantarme todavía, pero como nadie volvía me levanté y salí a mirar qué pasaba. Efectivamente era cierto la cosa. Eran dos zepelines, como lápices, con esa forma, que estaban en forma vertical en el cielo y que no se movían, estáticos en el aire. No tenían ventanas, se veía cambios de colores violetas, fucsias, plateados. Y ahí comienza toda esta historia.”

¿Qué sensación experimentaste al salir del refugio y ver los objetos en el cielo?

“Fue algo impresionante. Hay una especie de canal que se forma entre la isla y el continente y ver estos objetos allí, paralelos entre sí, me dejó impresionado. Como ya tenía los comentarios de los que se habían levantado antes no sentí susto, sino más bien se me produjo una interrogante respecto a de qué se trataba todo esto.”

¿Qué sucede entonces?

“Jorge Moder se volvió como loco, regresa adentro del refugio a buscar sus instrumentos para hacer ciertas mediciones, llevó un altímetro, que para mí que era un profano en eso era algo espectacular. Con eso midió la altura del objeto y según describe en el documento era de prácticamente 150 metros de longitud. Ambos objetos estaban ubicados en forma vertical, parecían unos zepelines.

Lo más impactante fue cuando Moder llegó con una especie de espejo, un lente polarizado, y empezó a hacer señales, trató de comunicarse y hubo como un acercamiento de estos objetos, como que se produjo una distracción de estos objetos y se acercaron. Como Moder ya había también medido la radioactividad que emitían, del entorno donde estaban estos objetos, se pudo observar como cambió la radioactividad, y al ver que la radioactividad seguía aumentando Celestino Castro se alteró mucho, se asustó, le pegó con un palo y le hizo pedazos el espejo al Moder para que no siguieran acercándose los objetos, porque en la medida que se comunicaba los objetos se acercaban un poco. Celestino tenía miedo que si seguían acercándose y seguía aumentando la radiactividad fuéramos a morir todos.

Nos fuimos para adentro del refugio, comentamos este fenómeno y nos preguntamos qué hacemos ahora, entonces decidimos alejarnos.”

¿Qué comentaron o reflexionaron en ese momento?

“En un comienzo pensamos que se trataba de un fenómeno propio de la naturaleza de la Antártida, un territorio que nosotros no conocíamos, como si se tratara de algo parecido a la aurora boreal u otro fenómeno, por ejemplo, ese tipo de comentarios hicimos.

Pero eran dos zepelines tan identificables y ubicados en una posición que nada tenía que ver con la costa, con el mar, con el cielo, entonces se nos produjeron todas esas interrogantes. Como te decía, después salimos a medir con los instrumentos y cuando entramos a preocuparnos fue al ver que seguían allí, por eso decidimos irnos hacia unas cuevas para protegernos, porque pensamos que el refugio era muy vulnerable.

Como en nuestras andanzas por la isla, buscando material, algas, oxígeno en él mar, salinidad, para llevar muestras, descubrimos que había unas especies de cuevas en una parte de la isla, decidimos irnos para allá. Partimos a las cuevas, pero en la tarde empezó a hacer mucho frío así es que volvimos al refugio y los objetos seguían allí en el cielo. El hecho es que estuvieron 36 horas allí estáticos.”


Baéz, Moder y Castro celebrando la navidad. Detrás se aprecia el Refugio de la Isla Roberts


¿Hicieron algunos movimientos los objetos?

“Claro, lo curioso es que los objetos empiezan a hacer unos movimientos a una rapidez que se calculó en casi cuarenta y cinco mil kilómetros por hora como lo describe Moder, se movían en zigzag y después se paraban en seco. Seres humanos, a esa velocidad, dentro de esos objetos, quedan molidos por la inercia. Eso significaba para él que no eran seres de este planeta.

Ahora, otro detalle importante que recuerdo es que la orientación de estos objetos era siempre hacia la base militar de los marinos, la Base Prat que estaba en la Isla Greenwich. Se movían en zigzag, se detenían y volvían.

No recuerdo haber tenido angustia, ni miedo, yo la tomé más bien como una aventura que para un cabro de 18, casi 19 años, es algo que te sorprende, pero al mismo tiempo te alegra de haber tenido la oportunidad de ver algo así.

De repente, un día en la mañana al salir, ya no estaban.”

¿Ustedes experimentaron algún cambio físico, o alguna sensación extraña en esos momentos?

“No nos produjo ninguna alteración física, solo la impresión, unos estaban más alterados que otros. Moder, siendo un científico muy moderado, calculador, que hizo como de líder frente a la emergencia, no le pasó nada, a mí tampoco, ya que por mi edad todo era una aventura; el Sargento Adofacci tampoco se veía muy preocupado. A Celestino Castro que era mí jefe, en cambio, que era un viejo muy sabio, un hombre extraordinario, se le produjo una alteración psíquica más o menos seria, entró en un estado de angustia, de pánico.”

¿Alguien más supo de este episodio en esa época?

“Claro. Después viene todo lo demás cuando llegamos al barco a contar la historia. Nos recibe el Comandante, Comodoro le llamábamos nosotros, y nos requisó todo, requisó los rollos de fotos, porque Moder y Castro tenían unas máquinas fotográficas muy buenas. Parece que hay un secreto oficial que maneja toda esa información. Y, además, nos indicaron prohibición terminante de comentar el hecho.

Después, según el relato de Jorge Moder, que siguió investigando porque continuó muy preocupado de la situación tratando de averiguar qué pasó con toda esta documentación, supimos que fue enviada a Estados Unidos, por la Armada de Chile, al parecer.”

¿Cuánto tiempo después pudiste contar esta historia?

“Ahora que aparece esto en la televisión, yo estuve allá el año 55, como 66 años después recién sale a la luz pública este episodio.

Todos quedamos muy impactados con esto, tanto es así que cuando a Moder lo entrevista el Canal 13, hace muchos años atrás (abril de 1968), el accede a esa entrevista, pero aparece de espaldas, sin mostrar su rostro. Claro, porque el Comodoro, el Capitán de Navío que mandaba toda la expedición en la Antártida nos prohibió terminantemente comentar nada, porque o si no tendríamos que asumir las consecuencias…

En estos momentos soy el único sobreviviente de esta historia…”


Abelardo Báez Cortés nació el 23 de enero de 1937 en el Hospital Deformes de Valparaíso –donde actualmente se encuentra el edificio del Congreso Nacional- vivió por más de 20 años en el Cerro Toro de la ciudad puerto y desde hace varios años vive en la localidad de Quebrada Alvarado, tierra natal de su familia materna.

Buscando información en la web sobre este caso en particular logré encontrar un par de informaciones al respecto, una de ellas en la página web oficial del Comité de Fenómenos Aéreos Anómalos (CEFAA), organismo oficial de la Dirección General de Aeronáutica Civil,con el título de “Caso Isla Robertson en la Antártica” publicado el 29 julio 2015 por Plataforma Sites Dgac, y la otra en el blog Antártida Enigmática, publicada el 13 de septiembre de 2019 bajo el título “Sorprendente novedad actualiza el caso de dos extraños cilindros que se vieron en la Antártida en 1956” 




En un segundo encuentro con Abelardo el martes 05 de abril quise precisar algunas cosas consultándole en primer lugar respecto a cómo y cuándo concluyó sus estudios secundarios, ya que me había relatado que cuando cursaba el tercer año de humanidades (primero medio de ahora), había dejado de lados los estudios “en una actitud totalmente rebelde que me vino de repente”, respondiéndome esta vez que:

“Cuando entré a trabajar como auxiliar en el Laboratorio de Química del Mar en la Estación de Biología Marina, el Profesor Etcheverry, que era del Departamento de Fitología de algas marinas, me insistió en que debía retomar los estudios, pero yo seguía en mi posición rebelde de no seguir estudiando. Esto era el año 55 y en noviembre se produce el viaje a la Antártica del que hemos estado conversando anteriormente. Cuando volví de aquel viaje y me reincorporo al trabajo el año 56 en Biología Marina, después de almuerzo el profesor Etcheverry me llama y me dice “hoy día, a las ocho un cuarto de la noche, tiene que estar en el Liceo Eduardo de la Barra porque usted está matriculado en el Tercero A para que termine sus estudios secundarios”. Así fue como retome los estudios. Los profesores que hacían clases diurnas en el Liceo Eduardo de la Barra formaron el Liceo Nocturno del Eduardo de la Barra para los obreros y la gente trabajadora, con un horario entre las ocho y un cuarto de la noche hasta las 12 un cuarto de la noche y para poder matricularte tenías que mostrar el certificado laboral. Esa fue una iniciativa muy extraordinaria. Como yo salía a las cinco y media de la pega en Montemar, alcanzaba a ir a la casa a tomar onces y partía al liceo. Así fue como terminé los estudios de humanidades.”

También le consulté en esta oportunidad si la Isla Roberts que nombraba él en su testimonio correspondía a la Isla Robertson que aparecía en un artículo encontrado en internet, explicándome Abelardo:

“No, no, no; no son lo mismo. Si lees todos los documentos que te pasé ahora verás incluso las diferencias de la situación geográfica de la Isla Robertson respecto a la situación geográfica de la Isla Roberts, por ejemplo, a la latitud tanto esta ésta isla, a la latitud tanto está la otra, son dos islas totalmente distintas y bien diferenciadas. Al parecer, en forma intencional le cambiaron el nombre a la Isla Roberts, para distorsionar un poco toda esta cosa, eso es lo que se da a entender ahí en los documentos.”

¿Cuánto tiempo estuvieron en la Isla Roberts?

“No alcanzamos a enterar el mes como estaba estipulado, porque cómo se nos había echado a perder la radio de comunicaciones en la Base se alarmaron y nos vinieron a buscar como el 20 de enero, alcanzamos a estar como tres semanas en la Isla Roberts.”

En los documentos facilitados por Abelardo Báez (Informes científicos entregados al Comandante en Jefe de la Décima División Antártica por los investigadores Jorge Moder Jorquera y Celestino Castro Alvarenga, en Bahía Chile el 13 de febrero de 1956) se individualiza específicamente la Isla Roberts. Además, Celestino Castro detalla en su Informe que en dicha isla “La Comisión estuvo integrada por el suscrito y por los Sres. Jorge Moder, Héctor Adofacci y Abelardo Báez, y la bandera de Chile estuvo izada durante 25 días, que fueron del 19 de Diciembre de 1955 al 12 de Enero de 1956, en el refugio Cooper Mine.”


Abelardo Báez junto al helicóptero en la Antártica



viernes, 16 de junio de 2023

Hombre que trabajaba en la Antártida vio poderosas máquinas para contactar naves extraterrestres en el espacio profundo

EE.UU.
Hombre que trabajaba en la Antártida vio poderosas máquinas para contactar naves extraterrestres en el espacio profundo
Por Vicky Verma



Una iniciativa innovadora ha sido encabezada por el Dr. Steven M. Greer, un renombrado fundador de Disclosure Project y una autoridad respetada en los fenómenos OVNI/UAP. El Dr. Greer realizó una presentación excepcional el 12 de junio de 2023 en el Club Nacional de Prensa en Washington, D.C., revelando evidencia convincente relacionada con proyectos de presupuesto negro encubiertos y no autorizados asociados con operaciones OVNI/UAP.

Desde hace más de 33 años trabaja como voluntario en el Proyecto Divulgación, y la última vez que realizó un evento fue hace 22 años, el 9 de mayo de 2001, al que se sumaron 22 personas de diferentes sectores gubernamentales. En un evento reciente de 3 horas de duración, el Dr. Greer presentó sus investigaciones sobre los programas secretos y se le unieron seis valientes denunciantes que compartieron información convincente sobre operaciones encubiertas.

En este largo evento, el testimonio más convincente proviene de Eric Hecker, un ex contratista de Raytheon que pasó un año en el Polo Sur. Reveló información asombrosa sobre un programa espacial secreto que se está llevando a cabo en la Antártida. La experiencia única de Hecker y el acceso a tecnología avanzada en la estación del Polo Sur le han brindado conocimientos cruciales que él cree que deberían compartirse con el mundo.


Eric Hecker


Nota: Raytheon Technologies Corporation es un conglomerado aeroespacial y de defensa multinacional estadounidense con sede en Arlington, Virginia. Es uno de los mayores fabricantes aeroespaciales y de defensa del mundo por ingresos y capitalización de mercado, así como uno de los mayores proveedores de servicios de inteligencia.

Matriz de luz de neutrinos y armas de energía dirigida

Hecker comenzó su testimonio explicando su papel como comerciante y bombero en la estación del Polo Sur. Hizo hincapié en que la tecnología allí, en particular el detector de neutrinos IceCube, tiene propósitos más allá de lo que se divulga públicamente. Él dice que fue seleccionado para ir a la estación del Polo Sur en la Antártida en 2010, donde pasó un año entero por Raytheon Polar Services como empleado de un contratista externo para la Fundación Nacional de Ciencias.




Presentó documentación que indica que hay 5160 DOM (módulos ópticos digitales) integrados en el hielo que pueden transmitir a 2047 voltios cada uno. Esta revelación sugiere que el detector de neutrinos posee capacidades mucho más allá de la escucha pasiva, funcionando efectivamente como una plataforma de armas de energía dirigida multifacética. Su tamaño y potencia sugirieron que podría usarse para comunicaciones en el espacio profundo (cuántico) con naves espaciales que viajan por todo nuestro sistema solar y más allá.

Hecker le reveló al Dr. Michale Salla en una entrevista que “cada DOM tiene la capacidad de transmitir a 2047 voltios, lo que, en mi opinión, lo convierte en el transmisor de matriz en fase más grande del mundo. Este descubrimiento me llevó a investigar y conectarme con el Dr. Greer, ya que se alinea con los conceptos que presenta sobre armas de energía dirigida y dispositivos de comunicación para naves que viajan más rápido que la velocidad de la luz. Creo que este detector sirve como dispositivo de comunicación para la comunicación intergaláctica”.


Crédito: Dr. Steven Greer/YouTube


Durante la entrevista, el Dr. Salla expresa su fascinación por el tema de la comunicación y reconoce que la comunicación electromagnética tradicional puede ser ineficiente para la comunicación de naves espaciales de larga distancia debido al retraso de tiempo. Le pregunta a Hecker si está sugiriendo que el detector de neutrinos IceCube podría usarse para la comunicación cuántica. En respuesta, Eric Hecker explica que, según la investigación y la documentación que ha recopilado, parece inclinarse más hacia la comunicación cuántica. Él enfatiza que proporciona la documentación de respaldo en su sitio web para corroborar estos hallazgos. Hecker señala además que su objetivo es presentar los hechos y respaldar las preocupaciones que otros ya han planteado. Como alguien que experimentó las instalaciones de primera mano, afirma que algo está sucediendo y su objetivo es crear conciencia y proporcionar un camino para descubrir la verdad.

Funciones de la Estación del Polo Sur

Hecker dio más detalles sobre las diversas funciones de la estación del Polo Sur, afirmando que actúa como una estación de control de tráfico aéreo para naves extraterrestres, incluidos vehículos extraterrestres y fabricados por humanos que emiten neutrinos. También afirmó que la instalación permite comunicaciones más rápidas que la luz, lo cual es crucial para los viajes interestelares. Hizo referencia al hackeo anterior de la NASA por parte de Gary McKinnon, que reveló la existencia de una flota fuera del mundo, y propuso que la estación del Polo Sur es fundamental para facilitar tales comunicaciones.

“Además de la capacidad de detectar neutrinos y vehículos exóticos, proporcioné documentación que muestra que este también es un sistema para comunicaciones más rápidas que la luz. En el pasado, Gary McKinnon pirateó la NASA, encontró la flota fuera del mundo, la lista de capitanes, y es evidente que si tenemos vehículos más rápidos que la luz moviéndose por todo el sistema, necesitaremos vehículos más rápidos que... comunicaciones luz. Esta es esa instalación”, explica Hecker.

Dispositivo generador de terremotos y sistema ELF

Continuando con su testimonio, Hecker reveló un aspecto inquietante de la estación del Polo Sur. Afirmó que durante su tiempo allí de 2010 a 2011, se produjo actividad sísmica cuando se activó por primera vez el detector de neutrinos IceCube, lo que indica su potencial para generar terremotos. Además, afirmó que la estación del Polo Sur alberga un sistema ELF (frecuencia extremadamente baja), inicialmente se creía que estaba desactivado pero luego se descubrió que estaba en pleno funcionamiento. Sugirió que este sistema, junto con otras tecnologías, tiene propósitos nefastos.

“Hay un sistema ELF en la estación del Polo Sur. Cuando llegué, me dijeron que estaba apagado, desmantelado y completamente inactivo. En mi trabajo, tuve que descifrar el circuito para algunas otras reparaciones, y descubrí que este sistema está, de hecho, completamente energizado, funcionando y siendo utilizado con los otros sistemas para propósitos nefastos también”, dijo Hecker. 

Fuente de alimentación y comunicaciones secundarias de largo alcance

Hecker discutió otro aspecto intrigante de la estación del Polo Sur, a saber, el Observatorio de Investigación Atmosférica ubicado en el sector de Aire Limpio. Afirmó haber presenciado un poderoso láser verde que emanaba de esta instalación, especulando que podría usarse para comunicaciones de largo alcance o como sistema de defensa.

Además, expresó su preocupación por el suministro de energía en la estación del Polo Sur, y señaló que las demandas de energía de las tecnologías avanzadas que encontró excedieron lo que se reconoció públicamente. Teorizó sobre la presencia de una fuente de energía nuclear oculta anterior al Tratado Antártico o un sistema de energía exótico no revelado.

En su breve testimonio, Eric Hecker arrojó luz sobre un programa espacial secreto que opera dentro de los límites de la estación del Polo Sur en la Antártida. Sus declaraciones y la documentación de respaldo sugieren que el detector de neutrinos IceCube posee capacidades más allá de sus objetivos científicos declarados, funcionando como una plataforma de armas de energía dirigida, una estación de control de tráfico aéreo y una instalación para comunicaciones más rápidas que la luz. Hecker también expresó su preocupación por el potencial generador de terremotos del detector y la presencia de un sistema ELF operativo. Además, cuestionó los arreglos de suministro de energía en la estación. Para aquellos que buscan información más detallada, Hecker los dirigió a su sitio web, deciphering.tv, donde documentó sus hallazgos y puso información adicional a disposición del público.




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viernes, 26 de agosto de 2022

El interés del Dr. Paul E. Tyler en UAPs/FANIs: OVNIs en la Antártida; efectos biológicos por encuentros cercanos

El interés del Dr. Paul E. Tyler en UAPs/FANIs
por Keith Basterfield


Imagen ilustrativa: Mark Jernstrom


Introducción

Credito: amazon.com
Recientemente estaba releyendo el libro de Jacques Vallée "Forbidden Science: Volume Four". Me encontré con el nombre del Dr. Paul E. Tyler, en relación con el interés de Tyler en los efectos médicos de UAP en humanos. Esto me hizo investigar más sobre el trabajo UAP de Tyler. Lo siguiente, es lo que encontré.


"Cuando el Dr. Tyler estaba estacionado en McMurdo, una pequeña estación antártica, en 1961-1962, fue testigo de un impresionante incidente OVNI que nunca fue explicado. Era un sábado por la noche en junio. La mayoría del personal en la base estaba ocupado viendo películas clase B, una función doble. El operador del radar estaba observando los globos meteorológicos liberados para ver la dirección en la que irían para apuntar el radar cuando gritó a todos que salieran. Había tres lucecitas cruzando el cielo debajo de la aurora austral. "En la Antártida, en esa época del año, ningún avión podía volar allí: sus motores se congelaban. Las luces se vieron en el radar y visualmente. Los científicos (un equipo conjunto de EE. UU. y Nueva Zelanda) estaban allí estudiando la aurora con una cámara. Ellos tomaron fotos en las que los objetos aparecían como rayas.

Este fue un excelente avistamiento y fue debidamente informado. ¿Alguien ha oído hablar de eso? ¿Apareció en Project Bluebook? El interés del Dr. Tyler en los OVNIs fue estimulado por el incidente..."

Los detalles de este incidente de 1961-1962, observado por el Dr. Tyler, sonaron algunas campanas. Recurrí al sitio web de NICAP y, en particular, a dos observaciones de la Antártida de 1962 que están documentadas en el sitio web. No encontré ninguno de 1961.

1. Jueves 7 de junio de 1962 Estación Hallett, Antártida

"A las 0105Z, se vio una luz blanca brillante, aproximadamente 20 veces más brillante que las estrellas de primera magnitud, a 250 grados (verdaderos) de azimut y 30 grados de elevación. Durante 5 minutos permaneció estacionaria y se observó tanto con binoculares como a simple vista. Parecía circular. Era de un deslumbrante color dorado, y se veía entre dos picos de montaña. El sol en ese momento estaba debajo del horizonte. Después de 5 minutos se movió en dirección sur y se perdió de vista detrás de un pico. PBB concluyó que era Júpiter".

2. Sábado 7 de julio de 1962 1115Z Estación Hallett, Antártida.

"Según un radiograma firmado por Claud Taylor, comandante de la base, un objeto apareció sobre la región, cruzando en 3 a 4 minutos el horizonte en dirección S-N. Ese objeto mostraba tres partes diferentes marcadamente separadas, una de ellas más luminosa que las dos alrededor de las tres partes brillantes se podía ver una especie de 'forma gris', que los observadores interpretaron como un 'posible rastro de condensación'. Cuando el objeto estaba al N de la base, emitió un repentino destello de luz, sin ningún cambio en la órbita o la forma, y ​​no se escuchó ningún sonido.

El informe también afirma que el objeto parecía estar bien dentro de la atmósfera y ciertamente por debajo del nivel de la aurora austral.

La parte más importante de la observación de la base Hallett fue que el paso del objeto fue registrado por un instrumento fotográfico especial llamado "cámara de todo el cielo", que se utiliza para el estudio de la aurora polar. El instrumento tiene un espejo semiesférico que posibilita fotografías del cielo a intervalos frecuentes. Según información difundida por el Departamento de Investigación Científica e Industrial de Nueva Zelanda, las fotografías a color obtenidas confirmaron las observaciones visuales del UAO. Una de las fotos, de larga exposición, mostraba una estela luminosa atravesando todo el cielo.

Según el Dr. M. Gadsen, científico que estuvo en la base Hallett, no se pudo establecer la naturaleza del objeto porque no era un meteoro y no había información sobre la caída de un satélite en esa región en esa ocasión”.

Comentarios

1. El relato de la observación del Dr. Tyler de 1961-1962 al comienzo de esta publicación se tomó de un resumen de una charla que el Dr. Tyler dio a la sucursal de MUFON en el estado de Nuevo México, en octubre de 1993.

2. A menos que se haya informado de un avistamiento de base en la Antártida, que no sean los del 7 de junio de 1962 y el 7 de julio de 1962, como se describe en el sitio web de NICAP; el evento descrito por NICAP el 7 de julio de 1962 parece coincidir mejor con la información proporcionada por el Dr. Tyler en su charla de 1993, unos 31 años después del incidente. Entonces, la ubicación parecería ser la estación Hallett y no la base McMurdo.

3. ¿Estaba destinado el Dr. Tyler en la estación Hallett en 1962? Una búsqueda en Google encontró una página que decía que el glaciar Tyler, cerca de la estación Hallett, fue "... nombrado por el ACAN de EE. UU. por el teniente Paul E. Tyler, MC USN OIC Estación Hallett, cuadrilla de invierno de 1962". El invierno en el hemisferio sur se define como los meses calendario junio, julio y agosto.

4. Gracias al investigador de Melbourne Paul Dean, quien proporcionó una copia en PDF del archivo relevante del proyecto Libro Azul en el evento del 7 de julio de 1962, confirmé los detalles en el resumen de NICAP. También hubo una declaración de que uno de los individuos que observó el fenómeno fue "OINC", que interpreto como Office In Naval Charge, es decir, Tyler.




5. Si el evento incluido en la lista NICAP del sábado 7 de julio de 1962, fue observado por el Dr. Tyler y comenzó su interés por los OVNIs, ¿fue el avistamiento de hecho un OVNI o algo más? El investigador Brad Sparks en el sitio web de NICAP sugirió que pudo haber sido una observación del reingreso del satélite espía CIA-NRO KH-45 Corona-M, lanzamiento M-6 designado 1962 Alpha Beta o 1962-026A.

Además, Ted Molczan, un observador satelital aficionado canadiense, compiló una lista titulada "Reentrada natural observada visualmente de los satélites de la Tierra". Esta lista detalla un reingreso del 7 de julio de 1962, hora 1115Z, para 1962-026A Corona 9037, avistado desde la estación Antártica Hallett ubicada a 72 grados 19 minutos 07 segundos de latitud sur y longitud 170 grados 12 minutos 38 segundos este. Proporciona extensas referencias al avistamiento.

Ciertamente parecería, basado en datos de reingreso sobre un satélite espía que no se conocía en ese momento, que el avistamiento fue de un reingreso de satélite. Es irónico que un OVI comenzó "el interés del Dr. Tyler en los OVNIs comprensiblemente estimulado por este incidente".

Carrera profesional: 1973 - 1979

Ya en 1973, Tyler publicaba trabajos sobre efectos biológicos. Ese año, su "Resumen de los efectos biológicos de la radiación electromagnética" apareció en la edición de marzo de IEEE Transactions on Aerospace and Electronic Systems. En 1975, Tyler estaba publicando trabajos en el campo de la radiación no ionizante. En ese año, fue editor del libro "Efectos biológicos de la radiación no ionizante", una colección de artículos presentados en una conferencia celebrada del 12 al 15 de febrero de 1974 por la Academia de Ciencias de Nueva York. Escribió reseñas de libros sobre este tema; por ej. en 1978. También localicé una carta de julio de 1979 que Tyler escribió a la Comisión Reguladora Nuclear de EE. UU., momento en el cual Tyler estaba en el Instituto de Investigación de Radiobiología de las Fuerzas Armadas.

1980 - el caso Cash/Landrum

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En su libro de 2011 "UFOs: Myths, Conspiracies and Realities", John B. Alexander escribió sobre las investigaciones realizadas por el teniente coronel George Sarran sobre el incidente de Cash/Landrum.

"George llevó la investigación un paso más allá pidiéndome una consulta a mí y a dos médicos militares, el Capitán de la Marina de los EE. UU. Paul Tyler y el Mayor de la Fuerza Aérea Richard Niemtzow, ambos especializados en radiación. Paul y yo habíamos trabajado juntos durante varios años en mi proyectos interinstitucionales en el INSCOM..."

En una publicación de 1994 de la sucursal de Nuevo México de MUFON, apareció un resumen de una charla de 1993 de Tyler. Incluido en el resumen fue:

"Él investigó personalmente a los Cash Landrum en el que los testigos de OVNIs fueron quemados por algún tipo de radiación. Estudió los registros del hospital y concluyó que no eran microondas, sino que tenía que ser algún tipo de radiación ionizante. ¿Qué era? Nada de lo que tenemos o teníamos en ese momento".
1985 - El grupo de Física Teórica Avanzada

En las notas a pie de página de Forbidden Science V4, Vallée, al escribir sobre los supuestos participantes en el grupo ATP de John B. Alexander, escribió: "Radiólogo Paul Tyler".

En un artículo de marzo de 2019 en el blog Blue Blurry Lines, Curt Collins, al escribir sobre John B. Alexander, declaró:

"Uno de estos amigos fue el Dr. Paul E. Tyler (1930-2013), capitán de la Marina de los EE. UU. y consultor médico en el programa de visualización remota del gobierno. Este círculo de asociados fue valioso cuando Alexander armó el Programa de Trabajo de Física Teórica Avanzada Grupo. El propósito principal de este grupo era determinar si había una agencia gubernamental oculta de OVNIs, pero sus hallazgos fueron negativos. El equipo también estudió algunos casos de OVNIs, y el incidente de Cash Landrum fue uno de particular interés".

6 de diciembre de 1987 - Vallée 

Hablando de Richard Niemtzov y el doctor francés Canonne que estaba interesado en los efectos físicos de las microondas en los tejidos humanos. "Se mencionó a Paul Tyler, un experto médico retirado de la Marina".

[Vallée: Forbidden Science V4. p.306]

7 de enero de 1990 - Vallée

Richard Niemtzow, hablando de la conferencia TREAT de Rima Laibow y los participantes que asistieron. "...médicos como Paul Tyler, pero ningún experto en el tratamiento de los efectos médicos de los OVNIs..."

[Vallée: Forbidden Science V4. p.20]

5 de mayo de 1990 - Vallée

Vallée asistía a una reunión del Grupo de Trabajo de Física Teórica Avanzada de John B. Alexander. Ron Blackburn de Skunkworks de Lockheed habló. "...trabajó con un científico llamado Paul Tyler, quien lo alentó a investigar los OVNIs desde el punto de vista de la 'energía, la conciencia y la forma, donde la forma es negociable...'"

[Vallée: Forbidden Science V4. p.35]

1992 - Conferencia MUFON

El resumen de la charla de Tyler en la reunión de MUFON Nuevo México del 20 de octubre de 1993 señaló que Tyler fue el maestro de ceremonias en la Conferencia Internacional de MUFON de 1992. Sin embargo, una revisión de mi copia digital del MUFON Journal de agosto de 1992, que contenía un extenso informe sobre esa conferencia, no mencionaba quién era MC ni hacía referencia al nombre de Tyler.

1993 - una charla MUFON

Tyler dio una charla a la sucursal de MUFON en Nuevo México, cuyo resumen se encuentra en una publicación de la sucursal. Ya he extraído detalles de parte de la charla en las secciones anteriores, y aquí documentaré algunos puntos que surgen del resumen del discurso:

* Tyler pasó 39 años en la milicia de los EE. UU. - Ejército y marina

* Tyler fue consultor de la CIA y otras agencias estadounidenses.

* "Siempre hubo personas que extraoficialmente estaban interesadas en los OVNIs... ¿Alguien realmente estaba mirando esto? Nadie lo sabía".

* En un momento, Tyler fue Jefe de Medicina de la Oficina de Medicina y Cirugía. Ejecutó el programa sobre radiación EM.




* ¿Guarda secretos el gobierno de los Estados Unidos? Si, pero no muy bien

* Estudió medicina alternativa

* El grupo del Dr. Tyler analizó los casos del Proyecto Libro Azul

* "En todas las agencias", dijo el Dr. Tyler, "me encontré con personas interesadas en los OVNIs. Pero no era su trabajo y no había dinero para investigarlo, por lo que las cositas se archivaron en archivadores personales".

* El Dr. Tyler siente que [los OVNIs] son ​​"... probablemente [guiados por] seres inteligentes capaces de hacer cosas que nosotros no podemos".

* ¿Alguna vez sabremos acerca de los OVNIs? El Dr. Tyler aconseja "Sigamos buscando".

1993 - Charla TREAT

Según el resumen de NM MUFON de su discurso del 20 de octubre de 1993, Tyler fue un orador en la conferencia TREAT de 1993. En una publicación de blog anterior, había notado que la conferencia TREAT VI, "Tratamiento e investigación de trauma anómalo experimentado" se llevó a cabo en Santa Fe, Nuevo México.

8 de enero de 1995 - Vallée

"Y Paul Tyler, director del Instituto de Investigación de Radiobiología de las Fuerzas Armadas, escribió en 1986 sobre una técnica 'para interrumpir la señal eléctrica en el músculo cardíaco', produciendo 'asistolia completa con un desenlace fatal resultante'".

[Vallée: Forbidden Science V4. p.220]

Comentario:

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En un libro de junio de 1986 titulado "Low-Intensity Conflict and Modern Technology" editado por el teniente coronel David J. Dean (USAF), Tyler escribió un capítulo titulado "El espectro electromagnético en el conflicto de baja intensidad". En ese capítulo apareció "Los resultados de muchos estudios que se han publicado en los últimos años indican que se pueden lograr efectos biológicos específicos controlando los diversos parámetros del campo electromagnético (EM)".

Después de 1995

No pude localizar ninguna referencia en la literatura de UAP, al interés de Tyler en UAP, posterior a 1995. Habría tenido 65 años en ese momento. Me gustaría escuchar a los lectores del blog que puedan proporcionar información sobre los intereses de Tyler después de 1995.

La muerte de Tyler

Según un aviso de obituario de Wynell June Baxter Tyler, de 86 años, Wynell se casó con el Dr. Paul E. Tyler MD USN el 17 de marzo de 1957. Falleció el 20 de octubre de 2021. Su esposo la precedió en la muerte. Un artículo del blog Blue Blurry Lines citó el año de nacimiento de Tyler en 1930 y el año de su fallecimiento en 2013.

Expresiones de gratitud:

1. Gracias a Curt Collins por su trabajo en el caso Cash/Landrum. Su trabajo sobre esto se puede encontrar en su blog Blue Blurry Lines.

2. Gracias al investigador de Melbourne Paul Dean, por una copia en PDF del archivo correspondiente del Libro Azul sobre el avistamiento de la estación Hallett del 7 de julio de 1962.




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miércoles, 26 de agosto de 2020

Documental de Netflix: El hombre que intentó contactar con extraterrestres desde la sala de su abuela

El hombre que intentó contactar con extraterrestres desde la sala de su abuela
Un nuevo documental sigue la búsqueda cósmica de 30 años del entusiasta espacial estadounidense John Shepherd. ¿Qué lo impulsó a transmitir mensajes y música, de Can a Coltrane, al espacio?
por Sean O’Hagan


John Shepherd en medio de su equipo en John estaba tratando de contactar a extraterrestres. Fotografía: Vimeo


A mediados de la década de 1960, cuando era un niño que vivía en la zona rural de Michigan, John Shepherd comenzó a pensar en formas de establecer contacto con formas de vida extraterrestres. “Fue por la época en que se emitía un programa llamado The Outer Limits”, recuerda. "Recuerdo estar fascinado con la idea de construir de alguna manera mis propios instrumentos científicos para explorar el misterioso fenómeno que es la vida extraterrestre".

En 1972, desde la sala de estar de la casa de sus abuelos, comenzó a perseguir su sueño transmitiendo una serie de pulsos de tonos electrónicos "hacia las estrellas". Así comenzó un extraordinario viaje de 30 años que llamó Proyecto STRAT (Special Telemetry Research and Tracking - Investigación y Seguimiento Especiales de Telemetría). Pronto se apoderaría de su vida y de la de sus abuelos, que vivían en medio de una variedad cada vez mayor de lo que él llama "instrumentos hermosos e inusuales", incluidos osciladores de doble canal, tubos de rayos catódicos, pantallas gigantes para monitorear los señales y un transmisor de baja frecuencia que envía señales a millones de millas al espacio profundo.

Aunque tenía poco dinero, rastreó los excedentes de ventas militares y un almacén eléctrico al por mayor en la cercana ciudad de Traverse, recolectando los materiales que necesitaba. En el jardín, erigió “una etapa de salida de 150.000 voltios de dos pisos” montada sobre un par de altas torres metálicas hechas de material de salvamento que incluían un remonte desmantelado. En la sala de estar, se dispuso el equipo científico, del piso al techo, a lo largo de una pared.

"A menudo, las personas que pasaban por la noche en sus automóviles veían un grupo de luces parpadeando en la sala de estar y se detenían para detenerse y mirar", dice. “Quizás ellos también habían estado viendo The Outer Limits, y se preguntaban qué estaba pasando. Recuerdo que algunas personas incluso pensaron que habíamos construido un sistema de espionaje ruso".


Shepherd built transmitters and receivers with salvaged materials.
Shepherd construyó transmisores y receptores con materiales recuperados. Fotografía: Matt Killip


El jueves pasado, Netflix estrenó un intrigante cortometraje llamado John Was Trying to Contact Aliens, que a principios de este año ganó el premio al mejor cortometraje documental en el festival de Sundance. Filmada, editada y dirigida por Matthew Killip, hijo del venerado fotógrafo documental británico Chris Killip, resume la búsqueda de 30 años de Shepherd en solo 16 minutos mágicos.

“Quería contar su historia de forma económica y con moderación, manteniendo intacto parte del misterio”, dice Killip. “John es un tema maravilloso, pero hay algo misterioso y cauteloso en él que puede derivarse de su problemática juventud. Traté de equilibrar esa narrativa con su extraordinaria obsesión, que se encuentra en algún lugar entre los reinos de la ciencia y el arte externo. Cuanto más pensaba en lo que hizo, más me parecía una elaborada representación artística de 30 años".

En la década de 1970, la obsesión de Shepherd atraía de forma intermitente a los reporteros locales a su puerta. En 1989, incluso se le concedió sus 15 minutos de fama nacional con una aparición en The Joan Rivers Show. En YouTube se lo puede ver, apretujado entre otros dos ufólogos, un joven intenso de pelo largo y barba, explicando su misión a su presentador un tanto escéptico, quien señala que, después de 16 años, los extraterrestres aún no han devuelto su llamadas.

Para entonces, con la ayuda de los ahorros de toda la vida de su abuela Irene, Shepherd había construido un espacioso laboratorio de dos pisos al lado de la casa de sus abuelos. "Mientras mi cuerpo estaba en la comunidad local", le dice a Killip, "mi mente estaba en el espacio y en otros reinos, viajando por el cosmos". Las imágenes parpadeantes de las películas caseras de esa época revelan un interior futurista lleno de pantallas, consolas y conjuntos de luces con pitidos: la Starship Enterprise trasladada a la pequeña ciudad de Michigan.


Shepherd’s grandmother Irene indulged his passion for discovering alien life.
La abuela de Shepherd, Irene, se entregó a su pasión por descubrir la vida extraterrestre. Fotografía: Vimeo


Usando un transmisor gigante en el jardín delantero, comenzó a transmitir música al espacio durante varias horas al día, de personas como Sun Ra, Ornette Coleman y John Coltrane junto con experimentalistas alemanes como Can, Cluster y Harmonia. En un momento, vemos al joven Pastor inclinándose intensamente hacia el micrófono y anunciando al cosmos: "Ahora, ahora vamos a traerte algo de Afro-pop para calentar tu velada".

Killip se dio cuenta por primera vez de Shepherd cuando estaba leyendo un libro sobre cultos OVNI y vio una fotografía de “un joven de pelo largo rodeado por bancos de maquinaria con su abuela sentada a su lado, tejiendo”. Mientras trabajaba en su trabajo diario como editor de películas para artistas como Jeremy Deller, Killip había hecho un cortometraje llamado Master of Reality sobre otro adolescente estadounidense, Ronny Long, cuyas obsesiones incluían la lucha libre y las películas de terror. “Había ciertas similitudes en términos de su extrema determinación”, dice.

En el retrato con ternura de Killip, Shepherd emerge como un alma sensible, consciente de su alteridad y, sin embargo, a la par con ella. La narración toca brevemente su problemática infancia: un padre que se fue poco después de que él naciera y una madre emocionalmente distante con la que ha tenido muy poco contacto. “Las cosas fueron difíciles en los primeros años”, le dice a Killip, “Mi abuela sintió pena por mí y me llevó con ella”. A los 12 años, Shepherd se dio cuenta de que era homosexual, lo que, dice a su manera inimitablemente discreta, resultó "bastante difícil" en la zona rural de Michigan a principios de la década de 1960.

"Creo que si tienes una vida temprana problemática, eso hace que sea un viaje más exploratorio", me dice con total naturalidad. "Ciertamente me hizo independiente de alguna manera y me animó a expandir mis horizontes".

“La mayor parte de lo que hice fue autodidacta, pero mi abuelo, que había trabajado como fabricante de herramientas en Detroit, me ayudó con las cosas prácticas a menudo muy precisas. Sin embargo, fue mi abuela quien compartió mi interés, cómo diría, en temas más exóticos. Definitivamente lo sentía y trajo mucha inspiración a mi vida" (Irene murió en 1988 y la película está dedicada a ella).

En un momento de autorreflexión conmovedora en la película, Shepherd compara el viaje de su vida con un viaje a lo largo de "una carretera de montaña solitaria". Eso cambió cuando conoció a su socio, John Litrenta, en 1993. Viven, dice, “una vida tranquila en una casa frente al lago entre dos pueblos pequeños”.

En 1998, debido a la falta de fondos, Shepherd desmanteló a regañadientes su laboratorio y puso todo en un almacén, donde permanece. Él guía a Killip a través del desordenado espacio con una linterna, señalando su amada maquinaria: equipos de comunicación por satélite, tubos de microondas de alta potencia, un transmisor acelerador de alto voltaje. "Estos son solo los remanentes", dice, "las piezas de pensamiento sobrantes".

“Lo extraño”, me dice, “realmente lo hago, pero lo guardé todo. Es como una colección de hermosos objetos. Esperando."

En la película, describe su largo y extraño esfuerzo creativo como “una especie de estado de sueño” que le infundió significado a su vida. Y, en el clip del programa de Rivers, cuando ella menciona su falta de éxito, él responde: "Como un artista puede seguir pintando incluso si no vende sus pinturas, puedo seguir construyendo equipo y trabajando en ideas." ¿Piensa, en retrospectiva, que fue tanto un artista conceptual como un científico? "Supongo que sí", dice en voz baja. "Artista del sonido, la luz y la electricidad. Y un inconformista. Definitivamente un inconformista. Esa sería una descripción bastante buena".




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