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domingo, 23 de agosto de 2026

La Ballena Alegre, sus tertulias y sus OVNIs

España
La Ballena Alegre, sus tertulias y sus OVNIs
por David Nathaniel Martín Sampedro


Imagen ilustrativa.

¿Qué pueden tener en común José Antonio Primo de Rivera, el poeta Federico García Lorca, el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, los hermanos José Luis y Antonio Ozores… y los extraterrestres?

Estamos en Madrid, a principios de la década de 1950. Después de haber dado un largo paseo por el parque del Retiro, decidimos que ya va siendo hora de descansar un poco. Además, sopla un aire frío que nos hace arrebujarnos en nuestro abrigo. Vamos bajando la calle Alcalá en dirección a la fuente de la diosa Cibeles, y según nos acercamos al número 59 comenzamos a escuchar cierto bullicio. Cuando llegamos, las puertas del Café Lion nos reciben con sus faroles a cada lado como dos brazos abiertos, y entramos sin pensarlo dos veces.

El humo llena toda la estancia, repleta de gente reunida en torno a las mesas repartidas aquí y allá, y entre el aroma de los cigarrillos Camel y Bisonte, destaca el del café recién hecho. Pedimos uno, y mientras buscamos una mesa libre con la mirada, el camarero nos indica que tendremos que descender a la parte baja del local, donde presumiblemente hay más espacio, y que él nos llevará el café.



Las escaleras nos llevan hasta otra sala, igual de bulliciosa que la anterior, donde encontramos un sitio libre en el largo sofá que, pegado a la pared, recorre tres de las paredes de la estancia. El humo y la tenue luz nos deja ver lo justo, pero nos llama poderosamente la atención los murales que decoran las paredes. En dos de ellas, una ballena nos mira, sonriente, mientras que en la tercera vemos a dos sirenas en primer término, y una especie de columna de mar embravecido que levanta justo sobre el pico de la ola un barco con un marinero que parece dormir plácidamente. Bajo la pintura, una cartela en alemán reza lo siguiente: Zum Lustigen Walfisch (¡Abran paso a la Ballena Alegre!).

El camarero trae nuestro café bien caliente, y mientras se aleja, prestamos atención a la tertulia que se desarrolla justo a nuestro lado. Un caballero, ya algo canoso y de pelo rizado, muestra entusiasmado una carta, recibida esta misma mañana según dice, y se dispone a leerla a sus contertulios. Nosotros aguzamos el oído, y según va leyendo, nuestra cara va transmutando del más completo asombro a la más terrible incredulidad. El caballero de rizos se da cuenta por primera vez de nuestra presencia, y tras ajustarse la corbata, nos tiende la mano:

—Soy Fernando Sesma —dice—. Y no se preocupe por lo que acaba de escuchar, los ummitas son seres extraterrestres bondadosos que no piensan hacernos ningún daño, al contrario, llevamos recibiendo misivas como estas desde hace tiempo, e intercambiamos información con ellos constantemente.


Aspecto de La Ballena Alegre del café Lion.

Lo que habéis leído bien podría haber ocurrido. Allí, en la calle Alcalá, en los sótanos del Café Lion, más conocidos como La Ballena Alegre por los murales que decoran sus paredes (obra del pintor figurativo Hipólito Hidalgo de Caviedes) desde 1931, el año en que se proclamó la Segunda República Española, se venían realizando todo tipo de tertulias, sobresaliendo las literarias, y eran asiduos diversos intelectuales de distinto pensamiento político. Si bien es cierto que los grupos que se reunían solían lanzarse pullas y bromear entre ellos, el respeto reinaba por encima de todas las cosas, e incluso la amistad era común, aunque se ha llegado a comentar que muchos de aquellos asistentes no olvidaban llevar su pistola cargada bajo la chaqueta.

Bajo la luz de los candiles, sentados en aquellas mesas, nunca resultó extraño ver juntos a José Antonio Primo de Rivera y a Federico García Lorca, por poner un ejemplo. Muchos tertulianos afirmaron que ambos eran amigos y solían cenar juntos algunas noches, pero salían del restaurante en un taxi con las cortinillas bajadas, ya que no querían que nadie los viera juntos, como bien relata en su libro de memorias Pepín Bello, íntimo amigo de Lorca, con el que compartió habitación, y compañero durante varios años junto a Dalí y Buñuel en la famosa Residencia de Estudiantes.


Fernando Sesma y el supuesto aspecto de los ummitas.

En aquel refugio que era La Ballena Alegre, al calor de aquellas paredes, García Lorca debatía sobre trabajos literarios, mientras que el fundador de la Falange se dedicaba a hablar de política con algunos de sus compañeros de partido, como José María Alfaro o Rafael Sánchez Mazas. Parece ser que allí (según dicen los asiduos a aquellas tertulias) gestó el himno de su partido, el conocido «Cara al Sol», aunque muy probablemente forme parte de la leyenda, como bien lo explica el escritor falangista Agustín de Foxá en su libro Madrid, de Corte a Checa.

La revista literaria Cruz y Raya. Revista de afirmación y negación fue una de las creaciones que nacieron en el Lion. Desde su primer número hasta su desaparición con la Guerra Civil, colaboraron con sus textos la plana mayor de la Generación del 27, como los poetas Luis Cernuda, Pablo Neruda, el ya mencionado García Lorca, Rafael Alberti o Miguel Hernández.


OVNI supuestamente ummita aparecido en San José de Valderas en junio de 1967.

También pisaba mucho aquel maravilloso sótano otro gran literato: el gran Ramón María del Valle-Inclán, donde solía recibir a muchos de sus amigos, como los pintores Anselmo Miguel Nieto o Rafael de Penagos Zalabardo.

Pasan los años, y las reuniones y tertulias de contenido filosófico y político siguen llenando las tardes y noches del Café Lion, pero es a partir de 1950 cuando de la mano de un interesante personaje se introduce un tema muy en boga en nuestro país en aquel momento: la ufología y los temas mágico-esotéricos-platillistas. Aquel personaje era Fernando Sesma Manzano.

Sesma fue el personaje esencial de las tertulias en La Ballena Alegre que giraban en torno al tema OVNI. Desde mediados de los años 40 empezó a destacar y a ser conocido dentro de los ambientes ocultistas de la capital, autoeditando algunos pequeños ensayos sobre estas cuestiones, pero no fue hasta la década de los 50, cuando descubre lo que sería su tema más tocado a posteriori: los platillos volantes. En el primer libro que escribe sobre el tema, Los platillos volantes vienen de otros mundos (con un precio de 6 pesetas de aquella época), se limita a transcribir información que venía del ámbito anglosajón, haciéndose eco también de artículos y opiniones ya publicadas por determinados autores estadounidenses como Donald Keyhoe, pionero de la ufología norteamericana.


Símbolo ummita.

En aquella época, Fernando era colaborador habitual de la revista Diez Minutos, donde llevaba la sección de astrología, además de escribir una serie de artículos de gran acogida sobre el tema OVNI en el Diario Madrid. A raíz de una convocatoria realizada por él mismo en ambos medios, en diciembre de 1954 se constituye la Sociedad de amigos de los visitantes del espacio BURU, a la cual mucha gente se une, y que comenzarían sus reuniones en el sótano del Café Lion a partir de 1956. Entre sus integrantes en aquella época podemos encontrar al famoso dramaturgo Antonio Buero Vallejo, al también dramaturgo Alfonso Paso o a los hermanos Antonio y José Luis Ozores.

Correspondencia interestelar

¿Pero qué pasaba en aquellas reuniones? ¿De qué se hablaba? Como mencionamos anteriormente, la cabeza visible en aquellas tertulias era Fernando Sesma, y sobre su persona giraba todo. Y él sería, sin lugar a dudas, el primer gran protagonista de toda esta historia, ya que se convirtió en un contactado.


Durante años, los ummitas se pusieron en contacto con numerosas personas. Aquí reproducimos postales supuestamente ummitas.

¿Cómo ocurrió? De la manera más bizarra posible: comenzó a recibir cartas manuscritas redactadas por alguien que decía llamarse Saliano, y que procedía de un planeta llamado Auco. Hoy en día podría parecernos absurdo cuanto menos, y muy probablemente en aquella época también, pero pese a ello, el interés por lo que ocurría en La Ballena Alegre se extendió por toda la capital. Según algunas referencias, hasta 300 personas solían ocupar aquel sótano (bien apretados, eso sí) donde aquellos hombres y mujeres encontraron una forma de expresarse, y también, por qué no decirlo, de divertirse, porque la historia de Saliano no parecía excesivamente seria. ¿Extraterrestres, presuponemos que más adelantados tecnológica y científicamente, capaces de cruzar el espacio exterior en sus naves, que contactan con un hombre vía epistolar?

Y así llegamos hasta el año 1966, donde todo el asunto, aunque parezca mentira, acabará por recibir una vuelta de tuerca más… En enero de ese año, Sesma comienza a recibir a través de los medios habituales (correspondencia y teléfono) diferentes comunicaciones de un nuevo grupo de extraterrestres que se presentaban como habitantes de un planeta llamado Ummo, que estaría situado a unos 14 años luz de la Tierra, orbitando alrededor de la estrella enana roja Wolf 424, situada en la constelación de Virgo. A diferencia de los mensajes que Sesma recibía de los auquianos, los mensajes ummitas tenían un contenido más serio y descriptivo sobre los rudimentos y aspectos esenciales de una civilización: cultura, historia, religión, sociedad, ciencia… Las cartas recibidas llegaban repletas de multitud de detalles científicos de primer nivel que llamaron poderosamente la atención a muchos de los contertulios de La Ballena Alegre. Las misivas venían con matasellos de diferentes países y parecían estar redactadas por alguien muy preparado o, al menos, esa era la sensación que se transmitía. Si era una broma, sin duda destacaba por su sofisticación, pensaban los asistentes a aquellas tertulias, a las cuales ya acudía uno de los personajes fundamentales en toda esta aventura: José Luis Jordán Peña.

Jordán Peña nació en Alicante en 1931. Ejerció como psicólogo industrial en una célebre constructora y fue uno de los fundadores de la Sociedad Española de Parapsicología. Se convirtió en una figura clave en la historia de lo heterodoxo, involucrándose desde la década de los 60 en casos míticos de la parapsicología y ufología española como el fenómeno Bélmez, la supuesta abducción del cazador Julio F. o el aquí mencionado affaire Ummo. Como investigador, destacó por su visión fría y racional. A pesar de ello colaboraba asiduamente con medios periodísticos que difundían estas temáticas. De hecho, durante los años 70 y 80 Jordán Peña fue colaborador en multitud de espacios como Más Allá, dirigido por Fernando Jiménez del Oso en RTVE o Medianoche, el mítico programa de radio comandado por Antonio José Alés.

Seguimos en aquel año de 1966. Los ummitas anuncian en sus misivas que pronto se dejarán ver. Jordán Peña acude al Café Lion y comunica a los allí presentes haber sido el testigo que el 6 de febrero aseguró haber observado el aterrizaje y despegue de un OVNI en los descampados del polígono C de Aluche, en Madrid. Posteriormente, en el año 1967, es el barrio de San José de Valderas, a las afueras de Madrid, el que recibe la visita de una nave ummita. En el primero de los casos se encontraron huellas en el lugar del presunto aterrizaje, mientras que en el segundo se obtuvieron fotografías del artefacto en las cuales se puede observar el símbolo de Ummo )-|-(

El debate en las tertulias crece por momentos. No son pocos los que creen a pies juntillas en la existencia de los ummitas y en que todo aquello es REAL. Las pocas personas que no se muestran demasiado a favor no se atreven a alzar demasiado la voz, aunque planea la idea de que todo pueda ser falso: un complot creado por científicos ocultos, una operación de los servicios secretos, un experimento sociológico… Esas voces disonantes, sin saberlo, no se alejarían demasiado de lo que hoy en día se considera la verdad: la mente detrás de todos aquellos enredos, el cerebro tras el affaire Ummo, cuyo escenario principal fue el sótano del Café Lion, fue José Luis Jordán Peña.


Esquela de José Luis Jordán Peña con el símbolo ummita junto a la cruz cristiana.

En 1993, tras casi 30 años de engaños, Jordán Peña confiesa. Según aseguró, todo había sido un montaje, un burdo engaño, un experimento sociológico con ayuda de servicios secretos como la CIA o el CESID: «Ummo evoca a Humo. Elegí al azar la estrella Wolf 424 ya que mi objetivo real no era desarrollar un mundo extraplanetario creíble. Redactaba los informes los sábados y domingos por la tarde, y aprovechaba mis viajes al extranjero para enviar desde allí las cartas. Para las fotografías utilizamos la maqueta colgada de un hilo de nailon muy delgado. Usamos una velocidad muy rápida 1/1000 para que el platillo y el fondo de la foto saliesen igual de enfocados, y el platillo pareciese más grande. Llegué a entrevistar a personas que decían haber visto el platillo, pero que no recibían mi remuneración. Empecé a indignarme al ver que la secta Edelweiss marcaba a fuego con mi símbolo a niños. Y luego recibí una invitación anónima desde Cuba, para asistir a no sé qué reunión ummita en casa de Joaquín Farriols, así que decidí cortar el experimento que llevaba haciendo 25 años. Estoy arrepentido de haber creado un experimento inmoral que se ha vuelto contra mí».

Jordán Peña muere en septiembre de 2014, llevándose a la tumba muchos de los secretos que ya nunca podremos conocer, y que hoy en día aún muchos investigadores intentan averiguar. El caso Ummo no morirá, estoy seguro. Mientras, seguiré paseando por la calle Alcalá, tomándonos una cerveza en el pub que anteriormente fue el Café Lion, y levantando mi pinta para brindar: Zum Lustigen Walfisch!



Ummo: Anatomía de una "catedral" OVNI

Ummo: Anatomía de una "catedral" OVNI
El arte del engaño.
por Alban Deschamps



El 1 de abril de 1957, el programa Panorama de la BBC dedicó tres minutos de su horario estelar a la cosecha anual de espaguetis en un valle suizo. El programa explicaba que la primavera templada y la desaparición del gorgojo del espagueti habían propiciado una cosecha especialmente abundante. El presentador era Richard Dimbleby, el periodista más respetado de Gran Bretaña en aquel entonces y reconocido por su cobertura de funerales y coronaciones reales. El programa tuvo tanto éxito que la BBC recibió una avalancha de llamadas de telespectadores que preguntaban cómo cultivar sus propios árboles de espaguetis.

Diecinueve años antes, el 30 de octubre de 1938, Orson Welles presentó su adaptación de La guerra de los mundos a la CBS en forma de boletines informativos falsos. La prensa escrita, competidora directa de la radio por los ingresos publicitarios, no tardó en amplificar la historia de un pánico nacional que, en la magnitud descrita, probablemente nunca llegó a producirse.

Más cerca de casa, la noche del 9 de junio de 2018, siete videoartistas franceses liderados por Arnaud Thiry del canal AstronoGeek, junto con Defakator, La Tronche en Biais, Hygiène Mentale y Un Monde Riant, crearon un círculo de cultivo de cincuenta metros en menos de dos horas en un campo de Sarraltroff, en la región del Mosela, con la complicidad del agricultor. Esto siguió la tradición del land art nocturno establecida en la década de 1990 por el colectivo británico Circlemakers de John Lundberg. Durante los dos meses siguientes, filmaron a los "especialistas" autentificando su creación como extraterrestre, midiendo en unidades Bovis lo que les indicaban sus péndulos y comulgando con las energías. Umberto Molinaro, descrito por Le Républicain Lorrain como "el papa de los círculos de cultivo", declaró ante la cámara: "Este círculo de cultivo es tan elaborado que un ser humano no podría haberlo hecho". Gilles Munsch, profesor de mecánica en una escuela secundaria y autor del Informe VECA ya en 1993, fue el único observador que concluyó, sin conocimiento previo y sobre la marcha, que se trataba de una creación humana. Sigue siendo una figura bastante infravalorada en la investigación francófona sobre los círculos en los cultivos, y en Sarraltroff aplicó el método que había formalizado veinticinco años antes.

Estos tres casos, que desde entonces se han convertido en ejemplos clásicos, comparten una dinámica sencilla: un engaño se propaga aferrándose a una reputación de fiabilidad y, a pesar de ser refutado, perdura en la memoria colectiva. Los espaguetis, los marcianos y los círculos en los cultivos nos hacen sonreír hoy porque no requieren más que un acto de incredulidad.

En París, el 28 de abril de 2026, un sitio web francés publicó su quincuagésimo tercer «artículo científico» sobre el análisis bayesiano de un corpus cuya naturaleza ficticia el autor había admitido en abril de 1993. Es este segundo caso, más discreto e infinitamente más instructivo, el que constituye el foco del resto de este artículo.


Última de las cinco fotografías tomadas de una supuesta nave ummita en San José de Valderas (España) el 1 de junio de 1967.

Una historia de Ummo

El caso Ummo comenzó el 14 de enero de 1966 en Madrid, cuando José Luis Jordán Peña, ingeniero de telecomunicaciones y miembro activo de la Sociedad Española de Parapsicología, llamó a Fernando Sesma Manzano, profesor de esperanto y líder de Amigos del Espacio. Este grupo se reunía habitualmente en un bar de la calle Aduana para estudiar el fenómeno OVNI. Con la voz distorsionada por un dispositivo casero, Peña se hizo pasar por un emisario del planeta Ummo, que, según él, orbitaba alrededor de la estrella Wolf 424. Anunció que un equipo de investigación había aterrizado discretamente en La Javie, en los Bajos Alpes, el 28 de marzo de 1950. Unas semanas después, empezaron a llegar cartas mecanografiadas con un sello distintivo que supuestamente demostraba su autenticidad a los domicilios de destinatarios cuidadosamente seleccionados por Peña dentro de la comunidad OVNI española.

Durante los siguientes veintidós años, Peña produjo una obra sin precedentes en la historia de los engaños sobre OVNIs. Escribió cientos de cartas, algunas de ellas de varias decenas de páginas, con descripciones detalladas del planeta Ummo y todos sus habitantes, incluyendo su fisiología, filosofía política, cosmología, lenguaje ideofónico, lógica tetravalente, metafísica y religión. Para dar solidez a la narración, escenificó eventos físicos: un platillo volador con la insignia ummita apareció sobre Aluche el 1 de junio de 1967; se observó un disco blanquecino en San José de Valderas; y se recuperaron fragmentos de polímero en Santa Mónica. El propio Peña admitió en 1993 que estos fragmentos estaban hechos de fluoruro de polivinilo, material patentado por DuPont en Estados Unidos en 1947 (Jordán Peña, JL, 'UMMO: Otro Mito que Hace CRASH', La Alternativa Racional, núm. 29, ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, verano de 1993). 

El engaño se extendió más allá de España a partir de finales de la década de 1960. Se convirtió en uno de los casos más controvertidos de la ufología europea, gracias en gran parte al libro de Antonio Ribera, OVNI: Contacto del Planeta Ummo, publicado en 1973. Sin embargo, es importante destacar desde el principio que Peña no creó un engaño cualquiera; escribió una obra de arte. Considerada una obra literaria, la obra de Ummo merece un lugar en la historia de los grandes engaños ficticios del siglo XX, junto al Manuscrito Voynich o, más directamente, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius de Borges, un relato de 1940 en el que una enciclopedia ficticia de un mundo imaginario se infiltra gradualmente y reemplaza la realidad. Jacques Vallée sugirió explícitamente que los autores de Ummo se habían inspirado en Borges, y esta comparación arroja más luz sobre la naturaleza de la obra que cualquier debate sobre su autenticidad.


Primera imagen del sitio web “Pexels” sobre el tema “ciencia”.

El sesgo de la "bata blanca"

Sin embargo, es cuando el proyecto comienza a reclutar científicos en ejercicio que el asunto adquiere una dimensión única. Podemos establecer un paralelismo con la historia de las hadas de Cottingley.

En julio de 1917, dos primas, Elsie Wright (de nueve años) y Frances Griffiths (de dieciséis), tomaron prestada la cámara del padre de su prima mayor. Regresaron media hora después con una placa fotográfica en la que Frances aparecía detrás de un arbusto, rodeada de cuatro hadas danzantes. El caso cobró credibilidad gracias a la participación de Arthur Conan Doyle, quien escribió un libro al respecto en 1922 titulado "La llegada de las hadas". Elsie Wright confesó el engaño en 1981 y nuevamente en 1983, revelando que las hadas eran figuras de cartón recortadas basadas en ilustraciones del libro "El regalo de la princesa María", publicado en 1914. Esta información se conserva en el Museo Nacional de Ciencia y Medios de Comunicación. Frances Griffiths, su prima, sostuvo hasta su muerte que la quinta y última fotografía, "El cenador de las hadas", era auténtica. Esta persistente duda tiene tanta importancia como la confesión; insinúa el mecanismo al que el caso Ummo conduciría a su conclusión lógica.

A partir de 1968, Ummo empleó el mismo método, pero con un grado de sofisticación adicional. Las autoridades científicas que colaboraron no solo prestaron su nombre al caso, sino que lo incorporaron a sus propios trabajos. Jean-Pierre Petit, un joven investigador de magnetohidrodinámica del CNRS en aquel entonces, tuvo conocimiento de las cartas de Ummo a finales de la década de 1960 y comenzó a incorporar algunos de sus conceptos en sus propios modelos.

En la sección de agradecimientos de su artículo de 1995, «Cosmología de los universos gemelos», publicado en la revista especializada Astrophysics and Space Science, Petit llegó incluso a agradecer por su nombre al «Profesor Oaxiiboo F» —es decir, a un miembro de la comunidad Ummita—. Este gesto es inusual y merece una cuidadosa consideración. Al hacerlo, Petit convierte de hecho a los miembros de la comunidad Ummita en coautores de su trabajo científico. La distinción es sutil, pero eleva la figura del profesor de un papel secundario a uno estructural. Se convierten en parte de la narrativa.

Esta maniobra produce el efecto de validación circular que caracteriza el sesgo de la "bata blanca" en el caso Ummo: un científico heterodoxo valida un texto heterodoxo al incorporarlo a su teoría heterodoxa, y cada elemento apoya a los demás sin que ninguno sea probado de forma independiente.

La misma lógica se observa en el aspecto cosmológico de su obra. Desde 1977, Petit ha defendido la teoría de Janus, que vincula explícitamente con el corpus ummita mediante el motivo de los universos gemelos. En 2019 y nuevamente en 2022, Thibault Damour —galardonado con la Medalla Einstein en 1996 y catedrático del Institut des Hautes Études Scientifiques— ofreció una crítica técnica detallada de la teoría. Damour demuestra, con cálculos que la respaldan, que las dos identidades de Bianchi impuestas por la estructura bimétrica del modelo requieren dos ecuaciones de conservación para los dos sectores de la materia. Sin embargo, el modelo de Janus utiliza solo una ecuación a la vez, según el contexto considerado. Basándose en esta objeción técnica, que la comunidad de la relatividad nunca ha abandonado, el modelo queda formalmente invalidado en la relatividad general, al menos en lo que respecta a la literatura publicada.



La ciencia de Ummo

La contundencia de la objeción planteada por los ummoistas contra cualquier interpretación escéptica del caso se resume en una sola frase: por mucho que se afirme que se trata de un engaño, varios datos físicos y cosmológicos contenidos en las cartas han demostrado ser exactos. Hay que reconocer que esta objeción contiene algo de verdad, pues es sincera y no del todo falsa. Sin embargo, tampoco es del todo correcta, y es precisamente esta discrepancia lo que hace que el caso sea tan complejo.

La afirmación más accesible para el lector no especializado se refiere al origen estelar de los Ummitas. Las cartas iniciales, que datan de 1966, indican que el planeta Ummo orbita la estrella Wolf 424 y proporcionan una distancia de 3,68502 años luz entre la estrella y el Sol. Sin embargo, la distancia real a Wolf 424 es de 14,2 años luz, lo que representa un error de un factor de cuatro. Además, Wolf 424 es un sistema binario cercano compuesto por dos enanas rojas (M5.5V y M7V), con un período orbital de 15,5 años y un semieje mayor de 4,1 UA. Ha sido catalogado desde 1967 con la designación FL Virginis debido a su actividad eruptiva, un hecho que nunca se menciona en las cartas. Hasta la fecha, no se ha detectado ningún planeta en esa zona, y las restricciones de habitabilidad que rodean a las enanas de tipo M (zona habitable entre 0,02 y 0,05 UA, acoplamiento de marea y exposición a erupciones estelares) hacen que la hipótesis de un planeta similar a la Tierra en este sistema sea altamente improbable. Cartas posteriores intentan una corrección retroactiva al referirse a una distancia de 14,6 años luz, pero esto es inconsistente con el sistema binario. Ningún visitante real de esa región podría haber cometido ambos errores simultáneamente. El propio Peña admitió en su confesión de 1993 haber elegido Wolf 424 al azar.

Otras afirmaciones requieren un análisis caso por caso, pero a menudo siguen el mismo patrón: un hecho científico genuino, accesible a cualquier investigador bien informado de la década de 1960, se incorpora a un conjunto de trabajos y luego se presenta retrospectivamente como una predicción de los Ummitas. El episodio del buque de carga noruego en 1934, utilizado para la investigación ionosférica (el experimento consistía en transmitir ondas de radio desde el barco a la atmósfera superior para estudiar las propiedades reflectantes de la capa ionizada, clave para todas las comunicaciones de radio de larga distancia y que habría alertado a los Ummitas sobre nuestra presencia), es un evento históricamente documentado que se puede encontrar en cualquier archivo marítimo de ese período. La anomalía Pioneer —la desviación en las trayectorias de las sondas Pioneer 10 y 11— no se identificó hasta alrededor de 1980, pero desde entonces se ha resuelto atribuyéndola a la presión de radiación térmica de las propias sondas (Turyshev et al., Physical Review Letters, 2012). Sin embargo, el mecanismo propuesto no guarda relación con las explicaciones cosmológicas presentadas en las cartas, aunque el sitio web ummo-sciences.org continúa dedicándole análisis incluso en 2026. La comunidad considera este tema abierto, a pesar de haber sido cerrado por la comunidad científica. El concepto de universos gemelos, fundamental para la cosmología Ummita y adoptado por Petit en su modelo Janus, surgió casi al mismo tiempo que las publicaciones de Andrei Sakharov en 1967 sobre la cosmología de dos universos con simetría CPT. En 2004, Jacques Vallée se preguntó si las cartas podrían ser una alusión directa al trabajo del disidente soviético. La propulsión magnetohidrodinámica fue un campo de investigación activo en Estados Unidos y la URSS durante la década de 1960. La lógica tetravalente, presentada como una innovación de Ummo, se reconoce en los debates internos del propio foro Ummo-Sciences como una variante de la lógica modal de Saul Kripke.

El fluoruro de polivinilo hallado en los fragmentos de Santa Mónica ilustra la mecánica con una claridad casi caricaturesca. Si bien en su momento se presentó como un material «extraterrestre» por no encontrarse en la España franquista, en realidad se trata de un polímero patentado por DuPont en 1947 y comercializado con el nombre de Tedlar desde 1961 —es decir, antes de las iniciales—. La rareza de este material en España en 1966 demuestra su origen terrestre, no extraterrestre; un falsificador bien informado podría aprovechar esta circunstancia para crear algo que sus víctimas no podrían verificar in situ.


Un sello Ummita supuestamente extraterrestre que utilizaban para firmar todas sus cartas. Falsus in uno, falsus in omnibus.

Deshonra por asociación de información

Es precisamente esta combinación de elementos graves y errores documentados lo que hace que el caso resulte difícil de analizar mediante el escepticismo convencional. Este problema dialéctico se ejemplifica brillantemente en el caso de Robert Lazar. Desde 1989, el informante estadounidense afirmó haber trabajado en la ingeniería inversa de naves espaciales extraterrestres en una instalación llamada S-4, cerca del Área 51. Sin embargo, Lazar parece haber falsificado parte de su currículum, ya que ni el MIT ni Caltech tienen constancia de que haya estudiado allí. En cuanto al sistema de propulsión que describió, que según él se basaba en un isótopo estable del elemento 115 (moscovio), la existencia de este elemento se confirmó en 2003, pero sus supuestas propiedades fueron refutadas: sus isótopos conocidos se desintegran en unos pocos cientos de milisegundos, en marcado contraste con la estabilidad que Lazar afirmaba. No obstante, algunos detalles son correctos. Por ejemplo, un artículo del Los Alamos Monitor de 1982, anterior a su notoriedad en los círculos ufológicos, presenta a Lazar como un físico empleado en el Centro de Física de Mesones de Los Alamos. Su presencia en la comunidad de Los Alamos está documentada de forma independiente.

El caso Lazar resulta problemático para los críticos precisamente porque combina verdad y falsedad. La respuesta más directa consiste en descartar todo el relato, resaltando las inconsistencias en su currículum. En la tradición jurídica angloamericana, esta estrategia se conoce como «falsus in uno, falsus in omnibus», que significa «falso en un punto, falso en todos». Acuñada a finales del siglo XVII en los juicios por traición ingleses, la máxima fue denunciada por John Henry Wigmore, autor del tratado fundamental Evidence in Trials at Common Law (§§ 1008-1015), como «absolutamente falsa como máxima de vida», y la doctrina jurídica moderna ha reducido su significado a una inferencia permisiva: un testigo puede haber mentido en un punto sin que esto invalide automáticamente el resto. Esta postura ha sido confirmada por la jurisprudencia federal estadounidense, en particular en el caso Kadia v. Gonzales de 2007. En su sentencia, el juez Richard Posner se hace eco de la caracterización que Wigmore hace de la máxima como «psicología primitiva». El desprestigio por asociación ignora precisamente esta precaución doctrinal: un testigo parcialmente falso arrastra consigo, en su caída, fragmentos de información veraz. Existe una contraparte simétrica a este proceso, aún más peligrosa: un conjunto de pruebas, en parte sólidas, se considera, por asociación, sólido en su totalidad. Es esta segunda versión la que se aplica a Ummo.

En Revelations, publicado en 1991, Jacques Vallée dio su veredicto sobre el tema del contacto extraterrestre. Alien Contact and Human Deception es, posiblemente, el análisis más preciso del tema. Según Vallée, el contenido científico de las cartas de Ummo es «bien documentado pero poco destacable», «comparable a las referencias científicas de una novela de ciencia ficción bien documentada» y «plausible en la década de 1960, pero desfasado para los estándares de la década de 1990». Esta descripción aborda el tema con seriedad sin trivializarlo. Una excelente novela de ciencia ficción de autores como Lem, Borges o Egan no es algo que deba despreciarse. Es un artefacto cultural que merece la misma consideración que cualquier otra obra coherente de la imaginación. Si bien los defensores de Ummo tenían razón al apreciar este conjunto de obras, se equivocaron al clasificarlo como documentos auténticos en lugar de una especie de fan fiction colectiva. La distinción es mínima, pero lo cambia todo.

Solo en este punto es posible retomar el argumento central de su defensa sin descartarlo: «varias informaciones han resultado ser precisas». Este argumento es válido si sustituimos «precisas» por «plausibles y coherentes con el estado del arte disponible en el momento de su redacción». Sin embargo, es falso si por «precisas» entendemos que anticiparon descubrimientos posteriores. La prueba decisiva es la siguiente: ¿podemos identificar una sola afirmación de los Ummitas que no estuviera disponible en la literatura científica contemporánea y que posteriormente se haya demostrado correcta? Según el análisis público actual, la respuesta es no. Lo contrario, sin embargo, está bien documentado: Wolf 424 ha sido descartado; la anomalía Pioneer se ha explicado mediante otros mecanismos; y las predicciones astronómicas sobre las posiciones de otros planetas del sistema solar han resultado inexactas. El corpus contiene material científico serio porque fue escrito por un hombre culto y al día de los acontecimientos de su época. Por lo que podemos deducir de los análisis públicos, no contiene información que no pudiera haberse obtenido sin contacto con seres extraterrestres.


Símbolo Ummo Nerika - Trabajo propio

La confesión y la supervivencia del mito

El 2 de abril de 1993, Peña recibió una carta de los Ummitas, enviada desde Cuba, sugiriéndole que su amigo Rafael Farriols le preguntara sobre su papel en el caso. La carta no ha sido autenticada y su origen sigue siendo un misterio, pero sirvió como catalizador. Peña respondió el 8 de abril de 1993, admitiendo ser el autor de la mayoría de las cartas de Ummo desde 1966. Unos meses después, en el verano de 1993, explicó públicamente la mecánica del engaño en un artículo titulado «UMMO: otro mito que hace CRASH», publicado en el número 29 de la revista escéptica española La Alternativa Racional. En el artículo, escribió: «Decidí crear un mito llamado Ummo, adornándolo con un aterrizaje falso y pruebas falsas. Recuerdo haber obtenido láminas de fluoruro de polivinilo que eran tan resistentes a la tensión y a la temperatura que estaban catalogadas por la NASA; eran prácticamente desconocidas en nuestra península». El engaño fue casi impecable. La lancé mediante cartas anónimas adornadas con información pseudocientífica, despertando así el interés esperado.

Una segunda carta, fechada el 8 de abril de 1993, contiene una frase que merece ser leída con detenimiento, pues en pocas palabras resume la esencia de lo que Peña creía haber aprendido de su experiencia: «Lamento decirlo, pero la mentira solo puede deshacerse desde una perspectiva científica sólida». Peña creía firmemente que los creyentes solo podían liberarse del sistema mediante la ciencia. Si bien probablemente subestimó la capacidad de los ecosistemas comunitarios para constituir una forma alternativa de ciencia, su afirmación sigue siendo válida en principio: mientras un conjunto de obras se trate como un texto para ser interpretado en lugar de un objeto para ser verificado, no puede ser refutado.

Diecisiete años después, en noviembre de 2010, Peña reafirmó su confesión en una carta privada a Ignacio Darnaude, uno de los investigadores españoles más involucrados en el caso. Añadió que había trabajado «con una organización norteamericana». Algunos defensores de Ummo interpretan esta referencia como un indicio de un origen parcialmente patrocinado por el Estado, pero nunca se ha corroborado. Sin embargo, coincide con una hipótesis propuesta por Vallée en su libro Revelaciones (1991), que sugiere que las cartas podrían haber provenido de los servicios de inteligencia soviéticos. Esto se debe a la presencia en el conjunto de teorías cosmológicas similares a la obra de Sakharov, algunas de las cuales no se habían publicado. Esto podría haber sido una forma de encubrir sus huellas o de reclutar individuos crédulos entre los investigadores occidentales interesados ​​en la ufología. Si bien la hipótesis sigue sin probarse, no es descabellada. Los mecanismos operativos de la desinformación sobre OVNIs patrocinada por el Estado se han documentado en casos como el de Bennewitz, en el que la AFOSI creó una falsa mitología alienígena para un ingeniero civil a partir de 1979 con el fin de neutralizar sus interceptaciones de radio en la Base Aérea de Kirtland. Otro ejemplo es el Proyecto Serpo, lanzado por el mismo operador, Richard Doty, en 1983 y nuevamente en 2005. Si Ummo sigue un patrón similar, sería la versión europea: más sofisticada, basada en texto y probablemente menos rastreable. Un correo electrónico interno enviado por Tim Cooper, un antiguo miembro de la comunidad de inteligencia estadounidense, en 2009, es explícito sobre el modus operandi general. La desinformación dirigida a los soviéticos era una práctica habitual para la CIA y la Fuerza Aérea. Estaba diseñada para obligar a los servicios de inteligencia rivales a gastar sumas considerables en investigaciones ficticias. En esta interpretación, Ummo sería una de estas investigaciones ficticias particularmente exitosas.

Sin embargo, independientemente del origen exacto del expediente, los acontecimientos que siguieron a la confesión de Peña no tuvieron precedentes en la historia de los engaños sobre OVNIs. La comunidad Ummo no se disolvió. Continuó. Mejor aún, se institucionalizó.

La trampa de Ummo y la falacia del costo hundido

Treinta y tres años después de la confesión de 1993, el 28 de abril de 2026, el sitio web ummo-sciences.org publicó su artículo científico número 53. El título es «Cómo analizar el expediente Ummo usando Bayes». Escrito por Rémy Galli, el artículo se presenta como una introducción a una serie que utilizará el teorema de Bayes para evaluar los posibles orígenes del corpus. Artículos anteriores de Galli han comparado la cosmología Ummo con la Geometrodinámica de John Wheeler (tal como se expone en su libro homónimo de 1962), El libro de los secretos traicionados de Robert Charroux (publicado en 1965), datos recientes del Telescopio Espacial James Webb, la ecuación de Drake y la radiación cósmica observada por las sondas Pioneer. Ummowiki.fr, lanzado en agosto de 2017, funciona como una enciclopedia colaborativa que contiene alrededor de cien entradas especializadas. Cada término del vocabulario ummita tiene su propia entrada, que incluye definiciones, ejemplos canónicos y debates internos. Las controversias entre autores se documentan con una seriedad comparable a la de una wiki académica. Tanto en el sitio web como en la wiki, la palabra «aveux», al referirse a la confesión de Peña, aparece siempre entre comillas.

En el momento de redactar este texto, la misma comunidad está organizando un simposio interno por videoconferencia con el objetivo de analizar la coherencia de los últimos avances teóricos con autores y lectores del corpus. Esta es la máxima expresión lógica del mecanismo: un engaño sobre OVNIs que ha generado sus propias reuniones académicas.

La teoría que permite a la comunidad preservar la autenticidad del corpus, al tiempo que reconoce el fraude inicial, es la de los «reenviadores». Peña sufrió un grave derrame cerebral en 1988, seguido de varios más entre 1988 y 1993, que le dejaron parcialmente discapacitado. Los defensores de esta teoría argumentan que la producción de cartas continuó después del derrame, lo que, según ellos, prueba que otros manipuladores tomaron el control. Esta teoría posee la notable propiedad epistemológica de ser infalsificable: preserva la idea de la intervención extraterrestre, aunque reconoce que parte de ella fue un engaño. También puede adaptarse indefinidamente a los elementos dudosos del corpus, atribuyendo lo insostenible a Peña y lo válido a los intermediarios. Ninguna confesión futura podrá cerrar el caso, ya que cualquier nueva confesión será tratada simplemente como la confesión de un intermediario.

Este es el mecanismo central, que simboliza los excesos de la ufología. La trampa de la ufología es el proceso por el cual un engaño literario se convierte en una institución científica propia, con revistas, un protocolo de revisión por pares, un vocabulario técnico, ortodoxias internas, cismas documentados y un conjunto de obras que ya no pueden ser cuestionadas desde fuera de la comunidad sin que el cuestionador haya sido previamente validado por ella. En esta etapa, el sistema se protege; el punto de vista crítico deja de ser accesible porque hacerlo requeriría que la comunidad reconociera sus errores, es decir, que invalidara sesenta años de inversión intelectual.

La probabilidad de una renuncia colectiva de este tipo es prácticamente nula. La trampa de Ummo es la inversa simétrica de la deshonra por asociación. Mientras que la deshonra por asociación desacredita a un testigo mediante sus errores comprobados, la trampa de Ummo valida un texto gracias a la inversión de quienes lo estudian. Ambas distorsionan el proceso de verificación. Para ser neutralizadas, ambas requieren un mecanismo externo y neutral que ninguna comunidad aislada puede generar por sí misma.

Esto se demuestra, por contraste, con el destino del caso Cottingley. Se necesitaron sesenta y seis años para que se desenmascarara a las hadas de Yorkshire. Sin embargo, cuando Elsie y Frances confesaron en abril de 1983, su confesión fue aceptada por la comunidad de personas que alguna vez se interesaron en el caso. Elsie Hill escribió al British Journal of Photography y Geoffrey Crawley publicó su análisis, tras lo cual el asunto quedó zanjado. En 2026, ningún entusiasta de Cottingley escribió un artículo científico sobre la coherencia interna de las fotografías, ni existe una wiki sobre las hadas. La diferencia no radica en la calidad de la refutación, que fue trivial en ambos casos, sino en el ecosistema que se construyó durante el período de creencia. A diferencia de Cottingley, no se desarrollaron diarios internos, vocabulario especializado, debates hermenéuticos ni sucesivas generaciones de analistas. Una vez hecha la confesión, no había nada que proteger. Por otro lado, Ummo dedicó treinta años a construir una catedral sustancial, y la confesión de Peña llegó en un momento en que era demasiado importante como para abandonarla.

Es precisamente esta acumulación de información lo que hace que Ummo sea único. Esto debería invitarnos a reflexionar más allá del campo de la ufología, ya que constituye un ejemplo de lo que puede sucederle a cualquier comunidad epistémica privada de arbitraje externo.

La transparencia como antídoto

Los tres escollos conducen a la misma pregunta: ¿quién controla el proceso de verificación? El sesgo de la «bata blanca» confiere autoridad sin justificarla. La deshonra por asociación puede resultar en una descalificación injusta. La trampa de Ummo permite el acceso sin pruebas. Los tres perturban el proceso de autenticación y operan en ámbitos donde no existe un organismo público y neutral que pueda dirimir entre reclamaciones contrapuestas. El caso Cottingley se resolvió finalmente porque la comunidad pertinente no había establecido una institución alternativa. En cambio, el caso Ummo sigue sin resolverse precisamente porque dicha institución sí se ha establecido. El problema en ambos casos radica en la ausencia de una autoridad verificadora cuya legitimidad sea lo suficientemente amplia como para zanjar el asunto con su decisión.

Este tema es directamente relevante para la investigación en curso sobre fenómenos aeroespaciales no identificados en Estados Unidos, que alcanzó un punto de inflexión en 2023 con el caso Grusch y ahora entra en una nueva fase tras la aprobación parlamentaria de la Ley de Divulgación de UAP en 2025-2026, impulsada por los parlamentarios Tim Burchett y Eric Burlison. El riesgo estructural que enfrenta el ecosistema de FANIs es la proliferación de enclaves al estilo de Ummo. A medida que se retrasa la divulgación oficial, se forman comunidades en torno a relatos parciales de testigos presenciales, documentos inciertos y testimonios parcialmente verificables. Cada comunidad desarrolla su propio protocolo de validación interna. En última instancia, un exceso de marcos interpretativos incompatibles hace que el panorama del problema sea incomprensible, ya que ninguno de ellos cuenta con un procedimiento para reconocer sus propios errores.

La ley sobre la desclasificación de los expedientes de FANIs establece un marco dentro del cual se puede articular la verdad, sea cual sea. Mecanismos como la protección legal para los denunciantes, la desclasificación regulada, las auditorías independientes, los comités de revisión autorizados y el acceso de los representantes electos a la información clasificada son herramientas que posibilitan la validación. Sin ellas, el expediente FANI corre el riesgo de quedar "incomprendido", generando sus propias revisiones dentro de sus propias agencias, utilizando su propio vocabulario, ortodoxias y jueces, y cayendo en un razonamiento circular.

Es perfectamente legítimo amar el corpus Ummita. Es un artefacto cultural de una riqueza excepcional, y la curiosidad científica que ha despertado en dos generaciones de lectores hispanohablantes y francófonos es un regalo en sí mismo que jamás se desvanecerá. Bob Lazar goza, con razón, de gran prestigio dentro de la comunidad ufológica. Si clasificarlas como instituciones genuinas es un tema de debate, y tal discusión no menosprecia en absoluto a quienes han amado el corpus Ummita. De hecho, reconocer que uno amó un tema por lo que era y no por lo que pretendía ser es el ejercicio intelectual más valioso que un caso de este tipo puede inspirar en sus lectores. Como escribió Peña en abril de 1993, la falsedad solo puede desentrañarse desde una perspectiva científica sólida. Sin embargo, la ciencia solo puede consolidarse a través de instituciones que permitan la distancia crítica. La transparencia no es solo un eslogan; es la infraestructura invisible que impide que las comunidades crean que la falsedad de hoy se convertirá en la verdad de mañana simplemente porque suficientes personas la creen.

Al concluir este informe, resulta revelador el contraste entre la energía invertida durante cincuenta y ocho años en validar internamente una obra cuyo autor ha confesado su carácter ficticio, y la energía que podría haberse movilizado mediante procedimientos de investigación pública, como las comparecencias bajo juramento en el Congreso de los Estados Unidos, las investigaciones parlamentarias en EE. UU. y Europa, y la investigación pública de GEIPAN en Francia. La diferencia entre una comunidad de observación y una comunidad de compromiso radica en dónde dirigimos nuestros esfuerzos.

Traducción de Kate Sellier




Modificado por orbitaceromendoza

domingo, 12 de abril de 2026

La noche en la que José Trejo y otros cuatro soldados dispararon contra un «humanoide de tres metros»

La noche en la que José Trejo y otros cuatro soldados dispararon contra un «humanoide de tres metros»
Medio siglo después, el militar retirado recuerda lo ocurrido en una base militar extremeña. Sigue considerándose uno de los casos ufológicos más estudiados del país.
por Adrián García Durán


El soldado Trejo, entrevistado por ABC. (Ángel Márquez)

12 de noviembre de 1976. Franco había muerto un año atrás y, entre tambores de golpes de Estado, a las puertas de una democracia que todavía no terminaba de nacer, aquel día lo más noticiable en Extremadura era el viento, que soplaba algo más fuerte de lo habitual. En la base aérea militar de Talavera la Real, a apenas 15 kilómetros de Badajoz, los soldados encaraban, ya de madrugada, una guardia rutinaria.

El movimiento y la inquietud propios de la época no eran más que el contexto de una noche como tantas otras. Al menos para un soldado raso, como José Manuel Trejo. Era su turno. Ya pasada la medianoche. Él y su compañero, Juan Carrizosa, agotaban su guardia, sobre las 2.45 horas, deseosos ya de compartir un 'piti' cuando, casi de repente, un ruido les llamó poderosamente la atención. Es complejo definirlo en papel sin los gráficos gestos a los que recurre el ya jubilado Trejo, mientras se toma con total normalidad el segundo cortado de la tarde. Sería algo así como dibujar, a través de silbidos, un zigzag en el aire: «Una especie de corriente, fuerte, parecía que zumbaba». Justo después, recuerda, se produjo una especie de estallido que alumbró toda la base «como si fuese de día», justo antes de dejarlo todo a oscuras.

Los que estaban despiertos acudieron al punto en el que estaba la pareja de guardia. También les había llamado la atención esa «explosión» de luz. Intentaron entonces utilizar el teléfono que tenían en la garita, pero no funcionaba.


Fotografía histórica del interior de la base aérea de Talavera la Real, en Badajoz. (ARCHIVO HOY)

El cabo primero les da permiso a cinco soldados, entre ellos un perrero, para desplazarse hasta el lugar donde se encontraba el cuerpo de guardia con la intención de avisar de lo sucedido, porque la base seguía a oscuras, sin luz. El recorrido no era de más de un kilómetro. Mientras trataban de avanzar, el perro que les acompañaba se mostraba cada vez más inquieto, casi intratable. Ellos avanzaban en una dirección y el animal empujaba hacia la contraria. Viendo su insistencia, le dejan suelto y lo siguen.

El perro se adentra en una alameda de eucaliptos que bordeaba toda la base aérea con el fin de camuflar las pistas de aterrizaje. Caminan 15 o 20 metros, no más, y quedan paralizados: «Notamos un remolino, las hojas se movían en círculos, el perro nos protegía no sabíamos de qué. En un momento, se hace el silencio, no se escucha nada. Miro hacia atrás y veo un ser, un humanoide, de casi 3 metros, verde, fluorescente, con los brazos en cruz».

Es el perro el que, según la historia de Trejo, se abalanza sobre dicho ser y sale disparado por encima de los soldados, «como si hubiese una especie de campo magnético a su alrededor». La reacción de los soldados es inmediata: disparar. Disparan más de 120 balas. Todos menos él, menos Trejo, que se quedó inmóvil: «A mí esa figura me daba, no sé cómo decirlo, pero, cierta confianza. Si no me ataca, yo no ataco». Segundos después, dice sentir una descarga y cae al suelo, sin fuerza, casi sin conocimiento. Sus compañeros, incluso, llegan a darle por muerto.

Tras el carrusel de disparos, el ser, la figura o, como dice Trejo, «el humanoide», desaparece con un fundido a negro «como el de las televisiones antiguas, cerrándose en un punto». Tras lo sucedido, Trejo sufre una descomposición. No tiene fuerzas para levantarse, pero le ayudan sus compañeros. Su vida acaba de cambiar para siempre.

Al día siguiente, a las 8.00 horas, los cinco soldados, tres de ellos extremeños, van al calabozo. Allí, son interrogados por separado. Los cinco cuentan exactamente lo mismo. Trejo dice que le llegan a interrogar decenas de veces. Su versión nunca cambió. Ni la del resto. Por supuesto, les hacen pruebas. Drogas, alcohol o cualquier cosa que pudiese explicar una situación de histeria colectiva. Nada.

De hecho, cuando se le pregunta directamente si aquella madrugada tomó algo fuera de lo normal, Trejo responde con gracia: «Lo que está claro es que al menos uno no iba drogado: el perro». El perro, León de nombre, que tiene una historia en sí mismo: participó en la operación que terminó con la captura de Eleuterio Sánchez, «El Lute». Estaba condenado a muerte, o así lo recuerda Trejo, por atacar a un guardia que lo custodiaba, pero un sargento lo llevó a Talavera con la intención de abrir, dentro de la base, una perrera. «Era buenísimo -dice- y el testigo más fidedigno de lo que pasó». Casualidad o no, el perro falleció por inanición apenas unos días después.

Alto secreto militar

Los militares inspeccionaron la zona del supuesto encuentro y no encontraron ni un solo casquillo. Ni uno. Entre 50 o 60 soldados, en formación, buscan pistas y solo encuentran una serie de botellas de vidrio derretidas. Nada más. Trejo cuenta que él siguió encontrándose mal, física y psíquicamente. «No me podía tener en pie». Así continúa unos días hasta que su padre lo lleva a un hospital militar, en Madrid. Cuenta que permanece ingresado allí durante semanas y que llega a estar «13 días en coma». Sin embargo, ninguna investigación posterior ha podido demostrar ni encontrar ningún expediente sanitario que demuestre que Trejo estuvo allí.


José Manuel Trejo relata su historia para ABC. (Ángel Márquez)

El caso es declarado de alto secreto militar y todos los materiales de la investigación son clasificados: «Nos prohíben comunicarnos entre nosotros, había dos que no volví a ver nunca, un vasco y un catalán, que murieron atropellados, pero a Juan Carrizosa y José Hidalgo, que ambos eran de Azuaga (Badajoz), les abracé 25 años después, cuando me lo permitieron».

Credito: buscalibre.com
Los tres soldados extremeños cumplieron el mandato «a rajatabla». Fue después cuando el caso empezó a conocerse, primero por la insistencia del mítico J.J. Benítez y, después, del que fue su pupilo, Iker Jiménez, que, incluso llegó a publicar un libro de enorme éxito, 'La noche del miedo', que narra la historia de Talavera.

Desclasificado por Defensa

Medio siglo después, nadie sabe a qué o contra qué dispararon los soldados aquella noche. «Es uno de los expedientes X más increíbles de nuestro país», asegura el divulgador local Samuel Hernández, que ha realizado varios trabajos sobre el caso. Parte de los materiales de la investigación se desclasificaron en los años 90, aunque no aportan demasiado: «Hay mucho nombre tachado, mucha censura».

El caso de Talavera se considera de especial relevancia para los amantes de la ufología porque los supuestos hechos se producen en una base militar. Sin embargo, a lo largo de los años, ha habido investigadores que han seguido apuntando a una situación de histeria colectiva. En su día, Vicente Juan Ballester, que dedicó buena parte de su vida a investigar expedientes OVNIs, aseguró que el mando de la base nunca consideró lo ocurrido como tal y que la desclasificación se produjo por la solicitud de información al Ministerio de Defensa.


Fotografía históricas de la base aérea de Talavera la Real, Badajoz. (Diario HOY)

Sea como sea, tras una hora de charla, en una céntrica cafetería de Badajoz, muy cerca del famoso Paseo de San Francisco, entre café y café, Trejo no se despega del libro en el que su buen amigo Iker Jiménez cuenta «su historia». Porque para él, por encima de todo, es eso: su historia. Han pasado 50 años y no ha cambiado ni una coma. Ahora, con 69 años, da clases de guitarra.

Su vida no estuvo nunca en el servicio militar. Su vida fue la música. A ello se dedicó con dignidad durante décadas. Dice no tener miedo a que la gente piense que esté «loco». No se esconde al hablar de ello. Lo transmite con cierto orgullo, convencido no solo de la historia que relata, sino de que, por encima de todo, esa historia marcó, de una u otra manera, lo que es hoy.

lunes, 9 de marzo de 2026

Lyn Buchanan revela bases extraterrestres en la Tierra

Lyn Buchanan revela bases extraterrestres en la Tierra
El ex vidente remoto militar describe tres instalaciones alienígenas confirmadas: portales, reparaciones y espionaje en Alaska, Zimbabue y Australia.
por Luis Emilio Annino




Lyn Buchanan, exmiembro del programa de visión remota militar (Stargate), relata que ya se habían identificado cuatro bases extraterrestres en la Tierra antes de su llegada al proyecto. Él (visualizó remotamente) tres de ellas, confirmando con gran precisión los hallazgos previos realizados casi 15 años antes por otro destacado vidente remoto.

Las bases mencionadas son:
  • Monte Hayes, Alaska.
  • Zimbabue (específicamente asociada a un centro de reparación o mantenimiento de OVNIs/ naves).
  • Monte Zeil, Queensland, Australia (que él describe como un punto de entrada/portal principal a la Tierra, por donde llegan los extraterrestres y luego se dispersan por el planeta).
  • La cuarta (en los Pirineos, España), nunca la visualizó.
Respecto a la naturaleza de estas instalaciones: aunque hay humanos trabajando allí, Buchanan opina que no son originarios de la Tierra. Según su visión, estos humanos descienden de personas llevadas como esclavos por los Anunnaki (o entidades similares) en tiempos antiguos; fueron trasladados a otros planetas y ahora regresan con los extraterrestres que vuelven a la Tierra. No cree que sean bases construidas por humanos terrestres para ingeniería inversa, sino instalaciones extraterrestres con presencia humana no terrestre.

Funciones específicas percibidas:

Monte Zeil → Portal de entrada principal.
Zimbabue → Centro de reparación de naves.
Monte Hayes → Centro de recopilación de inteligencia para los extraterrestres (aunque no lo vio en detalle desde sus inicios).



Aubrey Marcus: Bien, objetivos extraterrestres. O sea, ¿qué estabas descubriendo? ¿Qué viste? 
Lyn Buchanan: Ya se habían descubierto cuatro bases extraterrestres antes de que yo llegara, y era algo habitual ver si podíamos hacerlas. Hice tres. Nunca hice la cuarta, en los Pirineos, en España, pero hay una en el Monte Hayes, Alaska, una en Zimbabue y una en el Monte Zeil, Queensland, Australia. 
Las hice, y descubrí que mis bocetos, mis hallazgos, todo lo demás era exactamente, es decir, prácticamente igual a lo que se había descubierto casi 15 años antes con uno de los mejores observadores remotos de la historia a ese precio. 
Aubrey Marcus: Bien, entonces, ¿estas son bases construidas por extraterrestres o por humanos para investigar y, ya sabes, aplicar ingeniería inversa a tecnologías, etc.? 
Lyn Buchanan: Había humanos trabajando allí, pero no creo que fueran de la Tierra. Creo, bueno, originalmente, si mi perspectiva es correcta, cuando los Anunnaki o como prefieran llamarlos estuvieron aquí antes y dejaron el planeta, se llevaron a gente para esclavizarlos. Eran esclavos aquí, así que se llevaron a otros esclavos para que se fueran con ellos. 
Esa gente ha estado en otros planetas, y ahora que los extraterrestres están regresando, traen a esos esclavos y a esa gente, así que hay humanos allí, pero no creo que hayan nacido en la Tierra. Pero el del Monte Zeil, por lo que descubrí, tiende a ser una especie de punto de entrada a la Tierra. Es el portal de entrada a la Tierra. 
Los extraterrestres llegan allí y luego se dispersan por todo el planeta. El de Zimbabue parece ser un centro de reparación de OVNIs. El de Mount Hayes, en Alaska, parece ser una especie de centro de recopilación de inteligencia para los extraterrestres, y nunca lo visité en sus inicios, así que no estoy seguro.



Visión remota de bases subterráneas de OVNIs 
Por Cassandra 'Sandy' Frost
Soultravel.nu
28/11/2005


Imagen ilustrativa.

Introducción del editor: La visión remota es algo muy controvertido. Pero lo que es aún más controvertido es que los mejores videntes remotos perciben varias bases subterráneas de OVNIs en la Tierra. Hace unos meses, el exministro de defensa canadiense solicitó al Parlamento canadiense que celebrara audiencias sobre las relaciones con civilizaciones extraterrestres. Habla de revelar finalmente el mayor secreto de la historia de la humanidad: la presencia extraterrestre en la Tierra.


F. Holmes "Skip" Atwater
Cuando el entonces teniente F. Holmes "Skip" Atwater inició el programa Star Gate de visión remota del ejército de los EE. UU. en 1978, no tenía idea de que desafiaría a sus visualizadores con objetivos como bases subterráneas de OVNIs. Atwater creció en un hogar del sur de California, donde era normal hablar de cosas como dejar el cuerpo y la sanación con las manos. Durante la guerra de Vietnam, el 14 de febrero de 1968, se unió al Ejército como especialista en inteligencia. Durante su trayectoria, Atwater leyó "Viajes Fuera del Cuerpo" de Robert Monroe, que describía cómo la tecnología binaural Hemi-Sync™ (en ambos oídos) mejoraba el aprendizaje, inducía experiencias extracorporales y estimulaba diferentes estados de consciencia. También leyó "Mind Reach" de los físicos Hal Puthoff, Ph.D., y Russell Targ, quienes posteriormente lo introdujeron en la visión remota. Se planteaba preguntas como: "¿Qué es esta visión remota? ¿Qué está descubriendo Monroe sobre nuestra consciencia con sus aplicaciones Hemi-Sync?".

En 1977, Atwater empacó con su esposa y sus tres hijos y se dirigió a su nuevo puesto de servicio, Fort Meade, Maryland, para unirse al programa de comando de élite de Inteligencia y Seguridad del Ejército de los Estados Unidos, el Destacamento de Explotación de Sistemas (SED). Trabajó en el equipo de Estimación de Vulnerabilidad de Actividades Sensibles (SAVE). Se esperaba que los comandantes de la Guerra Fría tomaran medidas para proteger todos los aspectos de sus capacidades operativas. Una vez identificada una nueva amenaza, el equipo SAVE atacaba un comando, poniendo a prueba todos los aspectos de la seguridad. Al explorar su nueva oficina en Ft. Meade, Atwater abrió su caja fuerte y descubrió tres documentos del Departamento de Defensa dejados "por error" por su predecesor. Los dos primeros describían la investigación de la Unión Soviética sobre espionaje psíquico. El tercero, escrito por Targ y Puthoff, describía la investigación sobre visión remota en SRI International, Menlo Park. Atwater leyó un informe de 1972 sobre cómo los soviéticos realizaban investigaciones parapsicológicas en más de 20 instituciones distintas, con un presupuesto operativo anual de más de 21 millones de dólares. La KGB financió esta investigación. El otro documento describía la «bioinformación», como la telepatía, la precognición y la clarividencia, y la bioenergética, como la psicoquinesis y la telequinesis. «Me suena a visión remota», pensó Atwater. La visión remota soviética se consideraba ahora una amenaza potencial para la seguridad. El tercer documento describió el Proyecto SCANATE, una investigación de visión remota altamente clasificada, financiada por la CIA y realizada principalmente en SRI que demostró la capacidad de la vigilancia mediante visión remota para adquirir y comunicar información de inteligencia a la comunidad de inteligencia. 

¿Qué es VR? 

Según Atwater, la Visión Remota es: la adquisición y descripción, por medios mentales, de información bloqueada por la percepción ordinaria debido a la distancia, el blindaje o el tiempo. Una forma de percibir algo únicamente con la capacidad mental mediante un proceso estructurado, diseñado científicamente y basado en protocolos para la adquisición de información. Normalmente, un visualizador y un entrevistador se encuentran aislados con un objetivo, que puede ser una imagen o números generados aleatoriamente, dentro de un sobre sellado. Ninguno sabe cuál es el objetivo y ambos lo ignoran. Esto se conoce como "doble ciego", por lo que el entrevistador no puede proporcionar información al visualizador. El entrevistador podría preguntar: "¿Puede describir la ubicación dentro del sobre?". El visualizador podría entonces hacer bocetos o anotar breves descripciones.

Pat Price y Hal Puthoff.
Luego, Atwater diseñó un programa prototipo de VR para evaluar si podíamos defender y/o ocultar nuestros secretos de los soviéticos y comenzó a trabajar con SRI para orientar a los primeros seis candidatos a la visión remota. Como parte de las operaciones y el entrenamiento, Atwater necesitaba determinar las capacidades operativas y las limitaciones de la visión remota, identificar y desarrollar las habilidades individuales de los vehículos de visión remota, y probar y evaluar la precisión de la visión remota en objetivos únicos. Se utilizaron objetivos desafiantes como extraterrestres y OVNIs para perfeccionar las habilidades y ampliar las capacidades de los vehículos de visión remota. 

Bases subterráneas para OVNIs de Pat Price

Pat Price.
Atwater no sólo trabajó con Robert Monroe para desarrollar su programa de entrenamiento, sino que también cooperó con Targ y Puthoff en SRI y conoció a un vidente llamado Pat Price. El exdirector de la CIA, Stansfield Turner, describió a Price como «un hombre que podía ver lo que ocurría en cualquier parte del mundo gracias a sus poderes psíquicos». Chicago Tribune, 13 de agosto de 1977. Un día de 1973, Price entró en la oficina de Hal Puthoff, dejó un expediente sobre su escritorio y le dijo: «Quizás le interesen estas bases de OVNIs».

Price creía que los extraterrestres habían establecido cuatro bases subterráneas, las habían visto remotamente y le habían proporcionado a Puthoff descripciones de sus ubicaciones y funciones. El doctor Hal Puthoff fundó y dirigió el programa de Visión Remota en el SRI, financiado por la CIA, de 1972 a 1985. Price, quien falleció en circunstancias misteriosas en 1975, era creíble que tuviera un historial probado de extraterrestres y no tuviera intenciones ocultas ni intereses personales. Puthoff le pasó la misma carpeta a Atwater a principios de los 80, diciéndole: «Esto podría interesarle». En este punto, es importante señalar que la información de Price se revisó sin protocolos, los resultados no se informaron oficialmente y Price no utilizó sobres sellados. El informe de Price afirmaba que el propósito principal de las bases era «reforzar los implantes BTL, el transporte de nuevos reclutas y la función general de monitorización». Hoy en día, Atwater desconoce qué son los implantes BTL y, que él sepa, nadie ha visto este término ni remotamente. Price también informó que los habitantes de la base se parecían a nosotros, los homo sapiens, excepto por el corazón, los pulmones, la sangre y los ojos. Informó que los sitios estaban altamente protegidos contra el descubrimiento, se apoyaban mutuamente y contaban con tecnología de punta. También señaló que utilizaban la transferencia de pensamiento para el control motor de nosotros.


  Monte Perdido

Entonces ¿dónde están estas bases? 

La primera se encuentra en el Monte Perdido, en los Pirineos, entre Francia y España. «Un famoso conjunto de cuevas en los Pirineos contiene dibujos antiguos de antiguos astronautas y naves espaciales», explicó Atwater. «Y se han producido varios avistamientos aquí». El Monte Perdido, también conocido como Monte Perdido, tiene 3352 m (11 007 pies) de altura y es la tercera montaña más alta de los Pirineos. Se encuentra aproximadamente a 6 mm al oeste de Andorra. Price informó que la base principal estaba protegida con detectores en un perímetro de 3,2 km. Varias naves se encontraban en la zona de recuperación del lanzamiento y contaban con lo que parecía ser un sistema de propulsión de campo electromagnético.



La próxima ubicación de la base subterránea de Price es el monte Inyangani, la montaña más alta (2.592 m, 8.503 pies) de Zimbabwe, antiguamente Rhodesia, África. «En realidad, es más bien un centro de mantenimiento y tecnología», observó Price. «Esta base parece una unidad de revisión y mantenimiento. Veo mucho equipo de repuesto. Se sueldan piezas en una zona de vacío con ventana y luego se fusionan. Se aplica un polvo blanco grisáceo a ambas piezas y luego se fusionan». Le llamó la atención una unidad en la que varios estaban trabajando. Es un sistema de rejilla tubular «para ionizar una capa de aire». 


Monte Hayes

El siguiente sitio está en el Monte Hayes, Alaska. Parece ser un centro meteorológico y geológico, con medidas de seguridad similares para evitar su descubrimiento. Describió "equipo informático" y siguió pistas en un "osciloscopio" que lo llevaron a una pequeña estructura en forma de caja que contenía una antena rotatoria ubicada en la cima de una montaña. El receptor parecía ser parte de un...sistema de detección. «Si los descubrieran», escribió Price, «se desplegaría personal físicamente para asegurar el fracaso de ese proyecto en particular. Este sitio también ha sido responsable de actividades extrañas y fallos en proyectos espaciales estadounidenses y soviéticos». Atwater sugirió que si se lanzaba una sonda sobre esta parte de Alaska, podría sufrir interferencias de algún modo para evitar la detección de la base del Monte Hayes. 'Me viene a la mente que estas 'personas' se han infiltrado en todo el gobierno en posiciones sensibles, no para controlar el gobierno, los procesos o a la gente, sino más bien para estar en posiciones de poder para detener políticamente cualquier actividad que pueda producir un resultado que pueda causar un descubrimiento.'


Monte Zeil 
  
El cuarto sitio es Mt. Zeil, un centro de personal en el Territorio del Norte de Australia. «Es interesante que esta unidad parezca tener la mayor cantidad de personal. Hay personal de los otros tres sitios aquí, como si fuera un área de descanso y recreación». Por unos instantes, Price se sintió un poco desorientado y decidió que lo habían detectado, así que los condujo a Melbourne. Price regresó al sitio y vio vehículos de las otras bases, cada uno con diferentes marcas de identificación que corresponden a las distintas funciones de cada sitio. «El Monte Ziel tenía personal para todas las bases y es el punto de introducción del homo sapiens», observó. Price también indicó que se debía acercarse al sitio con precaución y que la zona estaba en alerta en ese momento. 

¿Es algo de esto cierto? 

Atwater revisó los datos de Price y preguntó: "¿Hay algo de cierto en esto?". Tras revisar el archivo, Atwater consultó con Puthoff. Puthoff le contó a Atwater que un colega suyo conocía al jefe de la estación de la CIA en el norte de Australia y había decidido llamarlo para preguntarle qué estaba pasando. El colega llamó y preguntó: «Oye, ¿pasa algo raro ahí abajo?». El jefe de estación respondió: «No, esta misión está inactiva; no pasa nada más que esos OVNIs sobrevolando el monte Ziel». Atwater ahora supervisaba un grupo de expertos videntes remotos y necesitaba objetivos desafiantes. En 1982, sacó el archivo de Puthoff de su cajón y pensó: «Aquí hay algunos objetivos interesantes para observar. ¿Qué pasaría si los usara como objetivos de entrenamiento? Si me dicen que hay objetos OVNI allí, corroborará lo que dijo Pat Price». Atwater enfatiza que esta selección de objetivos fue idea suya, que no hubo ninguna asignación de la CIA ni del ejército. Era un oficial militar de una unidad militar que utilizaba sus propios objetivos de desafío para probar y evaluar a los videntes que entrenaba y ver su progreso. Por lo tanto, los objetivos de desafío se examinaban bajo un estricto protocolo.

Joe McMoneagle
En julio de 1982, Atwater le propuso a Joe McMoneagle un reto: el Monte Hayes. «Nunca había visto nada igual», comenzó. «Es como entrar en un lugar que no conozco en absoluto. No es algo que se pueda describir. Es completamente nuevo. Es una cordillera desolada y abierta». McMoneagle percibió una zona montañosa con tubos y túneles subterráneos y objetos esféricos. «Todo es subterráneo y funciona como una central nuclear. He visto algo y no tengo los términos básicos para describirlo», continuó McMoneagle. Según McMoneagle, «Esto es un prototipo de algo. No percibo una naturaleza agresiva en este objetivo. No percibo la presencia de individuos en el objetivo». McMoneagle continuó dibujando algunos elementos de intercepción de radio.

HAARP
El Conjunto HAARP del Programa de Investigación de Auroras Activas de Alta Frecuencia se encuentra a unos 160 kilómetros al sureste del Monte Hayes. «Si le preguntas a Joe McMoneagle hoy sobre el sitio del Monte Hayes», explicó Atwater, «te dirá que era más bien un sitio de radio o algo que la NSA instalaría allí y que no recuerda nada sobre OVNIs, así que nos enfrentamos a un dilema interesante». «Todos los dibujos y comentarios respaldan varias posibilidades probables», dijo McMoneagle. «Una es la existencia de bases subterráneas para OVNIs. La otra es un sitio de radar sobre el horizonte. Otra sería algún otro tipo de sistema como el HAARP, que aún está clasificado».

Mel Riley
Mel Riley, miembro del equipo Star Gate y retirado del Ejército de los EE. UU., recibió este mismo objetivo en noviembre de 1986. Riley conoció la VR cuando un agente sobre el terreno fotografió una pieza de maquinaria militar completamente cubierta por una lona. Les dijo a sus compañeros que podía dibujar lo que había debajo. Procedió a dibujar lo que imaginaba y, en sus propias palabras, la respuesta que recibió fue: «Los asustó muchísimo». Inmediatamente después, le pidieron a Mel que fuera a Fort Meade. Trabajó en la unidad como observador, oficial de proyecto, monitor y analista. 

Comenzó con la impresión de que la estructura era una especie de OVNI. «Una figura oscura está sentada en un panel de control circular, otra figura clara al fondo», observó. «La estructura se encuentra dentro de una montaña con un gran pico triangular y un gran lago al pie de la montaña», registró Riley. 

"Hay dos personas caminando afuera y dos dentro de la estructura. Dentro de la estructura hay algo que parece un órgano. Me viene a la mente la palabra «observar». Parece haber una especie de pantalla o monitor".

----- Actualización, 1 de septiembre de 2004: Notas de Mel Riley de un correo electrónicode fecha dom., 21 abr. 2002 08:35:22 -0500. 

La estructura mencionada en la sesión del Monte Hayes no era un OVNI. Era simplemente un complejo ubicado dentro de la montaña. Afortunadamente, tengo una copia del resumen del monitor. Lo incluiré aquí íntegramente. 

MR./24NOV86/MT HAYES:

(Ver bocetos), pico triangular, interior abovedado, cavernoso, túneles, rugoso, natural (similar a AOL dentro de NORAD), dos personas afuera (incapaces de contactar con ellas ni obtener información de ningún tipo), fósiles, melodía de caja de música, me recuerda a Suiza: el sitio parece ser una estructura ubicada dentro de una montaña con un pico triangular, hay un gran lago en la base de esta montaña, rodeado de altas montañas escarpadas o acantilados, parece bastante impenetrable, había dos personas caminando fuera de la estructura y dos personas dentro de ella, una de las personas dentro de la estructura estaba sentada en una posición circular que parecía similar a un órgano debido a las teclas, botones e interruptores (la palabra "observando" me viene a la mente), parecía una especie de pantalla o monitor, pero no pude distinguirlo con claridad, la entidad en la consola parece tener forma humana, pero carece de rasgos faciales definidos, parece bastante amigable y me invitó a observar sus acciones en la consola. 

Lo anterior es completo y textual. En esta sesión, desconocía por completo cuál era el objetivo. Solo me dieron unas coordenadas y me pidieron que describiera la ubicación. Las coordenadas proporcionadas eran la latitud y longitud reales del Monte Hayes, Alaska. 

Espero que la información anterior te sea de ayuda, Mel.

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"Cuando vi el dibujo de Mel", dijo Atwater, "me recordó la descripción del osciloscopio dada por Pat Price, su idea de una especie de pantalla redonda en la que se podrían ver señales". 

Atwater concluye: «Las dos observaciones anteriores forman parte de otras que parecen confirmar la existencia de estas bases. Estos sitios se describen como protegidos del descubrimiento, con propósitos de apoyo mutuo y de tecnología de punta. Los datos posteriores indican que el propósito del sitio es benigno e implica observación precisa, localización, retransmisión y, posiblemente, algún uso de navegación. Estos datos también indican que los sitios podrían no estar siempre ocupados y podrían estar conectados de alguna manera con un objeto del espacio profundo». 

"Así que es muy posible que algún tipo de civilización extraterrestre se registre de vez en cuando, pero no cuente con una tripulación permanente. Es una posibilidad". 

«No estamos solos en todo esto», continuó. «Pero ¿deberíamos esperar que nuestros compañeros estén hechos de la misma materia que nosotros? Creo que no. Es difícil comprender la idea de una tabla periódica diferente a la nuestra, dada nuestra perspectiva limitada de la realidad física». 

«Sospecho que, dado un entorno alternativo de campo de punto cero, los átomos y los electrones se combinarían de forma distinta, y ese proceso daría lugar a una vida inteligente muy distinta a la que conocemos», planteó Atwater. «Quizás por eso el contacto físico con extraterrestres es tan poco frecuente». 

«La respuesta podría estar en buscar contacto en los planos mental y espiritual, más allá de los confines, a menudo estrechos, de la realidad física», concluyó. «Pues nuestra presencia aquí es transitoria y nuestra existencia espiritual es atemporal». 

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Atwater es el autor de "Capitán de mi barco, amo de mi alma" y un orador de renombre internacional. Fue contratado personalmente por Robert Monroe en junio de 1988 y actualmente trabaja como director de investigación del Instituto Monroe: monroeinstitute.org 

Joe McMoneagle dirige su propia empresa de visión remota, Intuitive Intelligence Applications, en mceagle.com. Ha escrito MIND TREK, The Ultimate Time Machine, Remote Viewing Secrets y THE STARGATE CHRONICLES: Memoirs of a Psychic Spy. Recientemente, asombró a la policía japonesa al ver remotamente a una mujer en su apartamento, quien llevaba 27 años desaparecida. 

Mel Riley vive una vida tranquila en una zona remota del medio oeste, está involucrado con la cultura nativa americana, participa en pow wows y es vicecomandante de los Veteranos Mohicanos. 




Modificado por orbitaceromendoza