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sábado, 17 de octubre de 2026

¿OVNIs en Málaga? Estos son los avistamientos más famosos

España
¿OVNIs en Málaga? Estos son los avistamientos más famosos
A lo largo del siglo pasado, objetos extraños volaron en varias ocasiones sobre el cielo de la ciudad. 
por Raquel Alcalde



Hace unos días llegaba la noticia de que David Grusch, un exfuncionario estadounidense afirmó que su gobierno guardaba restos de OVNIs y cuerpos de pilotos alienígenas. Aunque pueda parecer el argumento de una película de ciencia ficción, no es tan extraño para quienes el siglo pasado fueron testigos de objetos voladores extraños sobre el cielo de Málaga.

La provincia de la Costa del Sol ha sido testigo de varios avistamientos de Objetos Voladores No Identificados (OVNI) a lo largo de su historia, dejando a los habitantes de la región asombrados y desconcertados. Este es un repaso de algunos de los eventos OVNI más destacados que han ocurrido en la provincia.

En 1954, un objeto misterioso surcó los cielos de Málaga, generando una gran controversia entre los locales. Para algunos, no cabía duda de que se trataba de un artefacto extraterrestre. El extraño objeto fue avistado sobre el Arroyo de los Ángeles y cerca del Monte Coronado, y algunos afortunados lograron fotografiarlo, lo que añadió aún más credibilidad al evento.


Fotografía del OVNI de Arroyo de los Ángeles.

El Monte Coronado fue ciertamente uno de los lugares donde las personas decían ver luces extrañas algunas noches. Se dijo que las luces podrían ser causadas por una empresa de Cantería establecida allí.

En 1968, una serie de avistamientos de objetos voladores no identificados (OVNIs) conmocionó a toda la región de Andalucía, incluida la ciudad de Málaga. El 4 de septiembre de ese mismo año, cinco objetos luminosos e inexplicables fueron avistados en diferentes puntos de la ciudad. De forma sorprendente, esos mismos objetos también fueron vistos a la misma hora en localidades muy alejadas como La Palma del Condado, en Huelva.

El 27 de marzo de 1974, la zona norte de Málaga fue testigo de una noche inusual cuando varias luces, aparentemente en formación, aparecieron en el cielo. Este impresionante avistamiento fue documentado con fotografías que capturaron la atención de los medios de comunicación locales y nacionales. El suceso se convirtió en uno de los avistamientos más famosos de la época en la región, manteniendo a la opinión pública intrigada durante semanas.


Noticia sobre los OVNIs de 1974. La Vanguardia.

El 20 de enero de 1984, otro OVNI hizo una breve pero impactante aparición sobre la barriada de San Carlos en Málaga. Durante apenas dos o tres segundos, este objeto con forma de platillo desapareció a gran velocidad, dejando asombrados a los aproximadamente treinta testigos presentes. Dos jóvenes malagueños, Antonio Romero y David Romero, estaban fotografiando a sus perros en ese momento y lograron capturar una imagen del misterioso objeto con su cámara de bolsillo de 16 milímetros. Este evento añadió más misterio a la historia de avistamientos de OVNIs en la región.


OVNIs sobre Carretera de Cádiz. Diario Sur

Estos avistamientos OVNI han dejado una huella imborrable en la memoria de los malagueños y han alimentado la especulación y el misterio en torno a la existencia de vida extraterrestre. Todavía se buscan explicaciones racionales. ¿Será que Málaga fue un punto de interés para visitantes de otros mundos? La incógnita sigue sin resolverse.


España: Los OVNIs y la tragedia ecológica de Doñana

España
Los OVNIs y la tragedia ecológica de Doñana
La noche que reventó la presa de Aznalcóllar hubo una sorprendente actividad de objetos voladores sobre la zona. ¿Tendrá relación?
Jose Manuel Garcia Bautista


Avistamiento de OVNIs en los alrededores de la zona de Aznalcóllar.

Han pasado ya 25 años de aquella tragedia que afectó al entorno del Parque Nacional de Doñana y hoy me permito recordarle todo lo que supuso aquello y el componente paranormal o, cuando menos, misterioso que hubo. Sucedió en la madrugada del 25 de abril de 1998, en la localidad sevillana de Aznalcóllar. Fue uno de los mayores desastres ecológicos de nuestro país afectando a Huelva.

La presa de residuos tóxicos que en dicha localidad posee la empresa sueco-canadiense Boliden-Apirsa, vencida por la presión de su peligroso contenido y un supuesto corrimiento de tierras, reventaba. El muro de contención se resquebrajó y una ola tóxica asoló todo el entorno de la comarca para detenerse en los límites del Parque Nacional de Doñana.

Aparentemente, el daño ocasionado al entorno natural fue mínimo, aunque todos los habitantes de dicho entorno saben y conocen los mortíferos efectos de las filtraciones tóxicas en los pozos de riego y cauces de abastecimiento fluvial de Doñana...

El contenido de la presa era, en teoría, residuos industriales pesados compuestos por mercurio, plomo, hierro y derivados del lavado de la pirita. Aparte de ello, se especuló con la posibilidad de que también contuviera residuos químicos tóxicos y potencialmente activos. Era, en suma, un contenido altamente peligroso.


Vista aérea de la balsa tras su rotura. / H. I.

OVNIs sobre Doñana esa misma noche

Por aquellas misma fechas, en la zona conocida como El Triángulo Magnético, y en cuyos vértices están las localidades sevillanas de Gerena (1), Aznalcóllar (2) y El Garrobo (3), se había producido una intensísima actividad ufológica a nivel de avistamientos.

La misma noche de la rotura de la presa, un testigo que circulaba en la noche por la N-433 hacía una pedanía de Aracena, pudo observar el misterioso vuelo de un Objeto Volante No Identificado justo en los terrenos que ocupa la presa en la localidad de Aznalcóllar. Más tarde, la presa reventaba. ¿Un hecho premonitorio?

El día 30 del mismo mes (abril de 1998), cuatro testigos que se dirigían por la N-433 hacía la localidad onubense de Higuera de la Sierra eran testigos nocturnos -Lina Ramírez y Javier López- del misterioso vuelo de una formación de aeronaves de origen desconocido en dirección hacia El Garrobo, siendo tan precisa y detallada su observación que pudieron apreciar hasta los "orificios" de las ventanillas...

Todos estos avistamientos fueron ratificados por ufólogos de la talla de Ignacio Darnaude o Joaquín Mateos Nogales (ambos ya fallecidos), personas cuya vida y tiempo de ocio han dedicado a la profunda investigación del fenómeno OVNI. Se consultó con Meteorología, Control de Vuelo de Sevilla, el INTA, y demás resultando que todas las vías de investigación en pro de buscar una respuesta lógica y racional a los avistamientos fracasaron.

Se concluyó aquella investigación con la "certeza" de que lo visto aquellas noches por los testigos fue realmente "algo" que no respondía a nada que se ajustara con las explicaciones tradicionales y racionales. Simplemente no eran explicables desde un punto de vista científico y sólo cabía la posibilidad de contemplar la visita de los No Identificados. Interesante, ¿verdad?



lunes, 12 de octubre de 2026

Cuando los OVNIs ‘sobrevolaban’ Mallorca

España
Cuando los OVNIs ‘sobrevolaban’ Mallorca
Hace más de 45 años en la Isla, y sobre todo en Sóller, se desató una ‘ovnimanía’ de avistamientos, extraterrestres y fenómenos extraños.
por Javier Jiménez


El 22 de junio de 1978 cientos de personas se congregaron en los alrededores del Puig Major en busca de contactos con seres extraterrestres, que nunca se produjeron. | Archivo UH

En 1977 Steven Spielberg estrenó la icónica película Encuentros en la tercera fase, una obra maestra del cine fantástico. El protagonista, Richard Dreyfuss, es un ciudadano normal de Indiana que una noche descubre unos misteriosos objetos voladores cerca de su casa y se obsesiona con ellos. Un año después, en 1978, la Serra de Tramuntana mallorquina registró un acontecimiento único, que reunió –según datos de los medios de la época– a centenares de entusiastas del fenómeno OVNI: una quedada nocturna en el Puig Major para presenciar un contacto extraterrestre. Que, por supuesto, nunca ocurrió.

Sin embargo, y para ser justos, la ‘ovnimanía’ en Mallorca (y en especial en Sóller), es anterior al clásico de Spielberg. A finales de marzo de 1950 el diario Baleares publicó una historia que dio el salto al ámbito nacional. Un fotógrafo alemán afincado en Mallorca, Enrique Haussman, se dirigía de noche con sus ayudantes a fotografiar el amanecer –por encargo de un cliente– cuando una luz cegadora en el cielo los sorprendió entre Montuïri y Vilafranca.

Según su relato, se trataba de un gran disco giratorio, que atravesó el cielo con un sonido zumbante, de este a oeste. Y a una velocidad vertiginosa. Los fotógrafos trataron de montar sus equipos, pero Haussman solo tuvo tiempo de disparar con su vieja Linhoff. Y obtuvo una foto de un supuesto objeto volador que pasó a la historia. Sea auténtica o no.


La famosa foto de Pep Climent que tomó el 11 de noviembre de 1978 en l’Ofre. Esa misma noche un avión aterrizó en Manises por culpa de un supuesto OVNI. Foto: Pep Climent

El caso Roswell

Curiosamente, unos años antes, el 8 de julio de 1947, un pequeño pueblo del desierto de Nuevo México, en Estados Unidos, cobró notoriedad mundial. En Roswell, se recuperaron los restos de un aparato muy avanzado (algunos sostuvieron que era una estación meteorológica) «de origen alienígena», según se difundió en aquel momento. Luego circularon una imágenes de la autopsia a lo que parecían ser seres interplanetarios, aunque para algunos se trataba de simples maniquíes. Sea como fuere, Roswell, a día de hoy, sigue viviendo del turismo OVNI. Una peregrinación incesante de ufólogos y curiosos. Hasta el McDonalds de la ciudad tiene un platillo volador de cartón en el tejado. Un reclamo irresistible. Y rentable.

En Mallorca hubo una relativa calma extraterrestre hasta el 28 de febrero de 1969, cuando un avión Caravelle de Iberia, que realizaba el trayecto Palma-Madrid con el código de vuelo 435, se topó con un objeto volador no identificado. Se trataba de un vuelo nocturno y la agencia Cifra informó del misterioso encuentro. Hasta Juan José Benítez, erudito de la época en materia alienígena, investigó el caso.


Momento en el que los militares se incautan de las fotografías de Pep Climent en Sóller.

El potente aparato estaba pilotado por el comandante Jaime Ordovás Artieda y como segundo de a bordo iba Agustín Carvajal Fernández de Córdoba. Tras 19 minutos de ascenso, y a 26.000 pies de altura, activaron el piloto automático. La noche era clara y despejada. Espléndida para volar. De improviso, una luz blanca cegadora surgió ante ellos, a una velocidad vertiginosa. Era una figura triangular, que poco después desapareció de forma fulminante. El episodio saltó a los medios de comunicación y el Ejército del Aire tomó declaración durante varias jornadas a los dos pilotos. La conclusión oficial fue que lo que habían visto era «el planeta Venus».

A finales de los setenta la temática OVNI arrasó en Mallorca y Sóller se convirtió en un punto neurálgico de avistamientos. El valle era un lugar de culto y peregrinación para los apasionados de lo desconocido y surgieron historias fantásticas sobre una base submarina extraterrestre frente al puerto solleric y extrañas luces nocturnas que aparecían y desaparecían tras posarse sobre colinas y montañas. Muchos residentes y visitantes escudriñaban el cielo con la esperanza de detectar algún objeto volador no identificado.

En ese contexto de fiebre ufológica, el 22 de junio de 1978 se llevó a cabo un encuentro OVNI que pasó a la historia. Algunas fuentes hablan de 5.000 participantes, aunque lo más probable es que fueran varios centenares de aficionados los que se congregaron entre el Puig Major, el Gorg Blau y Cúber. Los coches aparcaron en cunetas y márgenes de la carretera y todos comenzaron a mirar el cielo, desde donde supuestamente debía llegar alguna nave especial de un planeta lejano. Desde las once de la noche a las tres de la madrugada aquella multitud, entre los que había apasionados devotos llegados de la Península, escudriñó el horizonte, buscando algún haz de luz. Alguna forma alienígena. La velada acabó en un fracaso estrepitoso y una avalancha de tortícolis.

Pero la decepción no impidió que un año después, el 11 de noviembre de 1979, se produjera uno de los grandes expedientes OVNIs de la historia reciente: el incidente de Manises. El avión TAE-297 despegó de Son Sant Joan, donde había hecho escala procedente de Salzburgo, camino de las Islas Canarias. De repente, los pilotos detectaron en el cielo dos luces muy potentes de color rojo y la torre de control de Barcelona descartó que se tratara de otros vuelos comerciales. El comandante, temeroso de una colisión, pidió permiso para aterrizar en el aeropuerto de Valencia. Un caza Mirage F-1 salió a verificar de qué se trataba y sufrió interferencias en sus aparatos electrónicos.


Expediente militar sobre un supuesto incidente OVNI en el Puig Major.

Esa noche, en Sóller, el mecánico solleric Pep Climent fotografió un supuesto objeto volador sobre l’Ofre, que luego se convirtió en una de las fotos más icónicas de la ovnimanía en Mallorca. Le dejó los negativos a su amigo Joan Coll y por la mañana un capitán del Ejército del Aire se presentó en su taller y le pidió las imágenes. No las tenía allí, pero los militares visitaron después la popular cafetería Memphis, donde Coll guardaba el material y se llevaron las pruebas. Muchos años después, cuando se desclasificó el caso, Climent reclamó formalmente los negativos al Comandante Operativo Aéreo. Pero su rastro se había esfumado de repente. Casi como el de un OVNI.

El expediente Jomel de 1991, en Cala Tuent

El 15 de agosto de 1991, en Cala Tuent, se produjo el conocido como expediente Jomel. Un joven llamado José María Gómez Montiel acudió con su novia a aquel paraje de la Serra. Era una noche estrellada, de verano y, según su relato, se les apareció un objeto de gran tamaño muy luminoso del que surgió un «humanoide encapuchado». La pareja, aterrorizada, sostiene que emprendió una huida alocada. Como alma que lleva el diablo.



Extremadura, tierra de OVNIs: los fenómenos extraterrestres más destacados

España
Extremadura, tierra de OVNIs: los fenómenos extraterrestres más destacados
Algunos de los avistamientos han pasado a la posteridad bajo un título característico, pero sin explicación científica
por Sandra Pérez Sánchez


Imagen de archivo de lo que parece ser un OVNI captado en cámara. EL PERIÓDICO

El avistamiento de OVNIs está presente en muchas partes del mundo y, en su mayoría, no hay una explicación lógica a pesar del avance científico y tecnológico. La ufología se popularizó hace más de cuatro décadas, cuando vecinos de distintas provincias relataban lo ocurrido a los medios de comunicación. En España, se han documentado miles de casos y una de las comunidades con más avistamientos registrados es Extremadura.

Los investigadores de este tipo de sucesos afirman que la región extremeña es una zona de especial incidencia, y las hemerotecas dan fe de ello. "Entre 1974 y 1980, la provincia de Badajoz concentró nada menos que el 35% de la casuística española de cincuenta años, de 1950 a 1999", le explicó a 'El Mundo' Vicente Juan Ballester, experto valenciano que participó en la década de los noventa en la desclasificación de documentos sobre avistamientos de fenómenos extraños por parte del Ejército.

Relatos sobre seres extraños y objetos brillantes no identificados en lugares como Las Hurdes, La Vera y Valencia de Alcántara, fueron detallados por testigos y recogidos en libros de texto. Muchas de esas historias se mediatizaron y pasaron a la posteridad bajo algún título característico, pero nunca se dio una explicación lógica y racional.

El primer avistamiento

El primer caso con testimonios documentados se remonta a 1907, en Las Hurdes y es conocido como 'El Duende de Ladrillar'. A finales de febrero, varios vecinos de la localidad de Ladrillar escucharon al anochecer unos gritos extraños que hicieron a todos refugiarse en sus hogares. Vieron una pequeña figura flotando en el aire por las afueras del pueblo, junto a dos luminarias.

Durante tres días apareció, y el suceso quedó registrado en actas oficiales. En el primer congreso de hurdanófilos celebrado en Plasencia, el párroco, Isaac Gutiérrez, narró lo sucedido: "Vestía ropajes ceñidos y oscuros enfundados en un menudo cuerpo, la cabeza era desproporcionada, y las extremidades cortas". Estos testimonios se guardan hoy en el Archivo Episcopal de Cáceres.

No volvió a ser el mismo

Otro fenómeno se remonta a 1947, cuando los vecinos de Garganta la Olla encontraron al pastor José Pancho Campo, aterrorizado y en posición fetal. Su familia contó el relato que él mismo les dijo. Se había refugiado la tarde anterior en la choza por una tormenta, en medio del campo, y una mujer llamó a la puerta quejándose de frío. La dejó pasar, parecía una monja que caminaba hacia algún convento, pero al iluminar la hoguera vio a una criatura extraña con patas de animal. Desde entonces, no volvió a ser el mismo y vivió con ese pánico hasta el día de su muerte.

Según Iker Jiménez

En la comarca pacense de Trasierra se vivió una situación inaudita en 1970. Este caso, documentado por Iker Jiménez, cuenta cómo Santos Nicolás, un profesor, fue perseguido por un objeto volante que vio salir del pantano de Gabriel y Galán. Y es que, esta tierra ha sido testigo de más casos. En 1917, Nicolás Sánchez, un vecino de la localidad, murió con dolores y hemorragias tras ser "agredido" por una extraña luz brillante cuando regresaba en mula del mercado de Ahigal a Cambroncino. Expertos como J. J. Benítez afirman que estuvo expuesto a algún tipo de radiación.

El extraterrestre de Talavera la Real

'El extraterrestre de Talavera la Real' es uno de los avistamientos más destacados, no solo de Extremadura, sino del país. El 12 de noviembre de 1976 cuatro soldados hacían guardia junto con un perro en la base aérea de Talavera la Real y de repente, se encontraron con un ser verde luminoso de 3 metros, que flotaba con los brazos en cruz. Uno de los soldados, tras darle el alto, trató de dispararle pero el ser le inmovilizó sin tocarle. Sus compañeros abrieron fuego y descargaron 50 disparos.

El ser aumentó de brillo y después desapareció. Los soldados tuvieron las mismas secuelas que las de una exposición a la radioactividad. Es más, los expedientes de las pruebas médicas a las que fueron sometidos simplemente ‘desaparecieron’. El informe que ahora ve la luz recopila unas fotocopias de la noticia en el Diario de Caracas y distintas solicitudes de información así como un reportaje de J.J. Benítez.

El famoso periodista navarro, que ha investigado el caso toda su vida, concluye en sus libros que aquello que vieron los soldados no era de este mundo. Talavera la Real vivió uno de los presuntos encuentros con extraterrestres más importantes de la historia.

Al borde de la tragedia

En los años 80, un incendio estuvo a punto de causar una tragedia en Torrejoncillo. En plena siesta se oyó un ruido atronador proveniente de un objeto que volaba casi a ras de suelo y que dejaba una estela de fuego a su paso. La familia Salgado, responsable del ganado de la finca Cuatro Cuartos, logró huir. La Guardia Civil intervino rápidamente, pero en la zona quedaron centenares de animales muertos, objetos pesados desplazados muchos metros y piedras arrancadas. Los fragmentos de algunos materiales alcanzaron más de 2.000 grados. Este acontecimiento nunca se explicó.

Otro más en Las Hurdes

En Vegas de Coria (Las Hurdes), se produjo otro suceso destacable. Eusebio Iglesias, Froilán Iglesias y Nicolás Sánchez se toparon cada uno de ellos en distintas situaciones con un ser de dos metros que emitía lamentos. Ninguno dijo nada por rubor, hasta que varios ciclistas tuvieron la misma vivencia y el asunto se hizo público. Los vecinos y la Guardia Civil se organizaron en batidas, sobre todo cuando días más tarde otro lugareño vio a la figura en su misma puerta, y por el río cruzaban luces que cambiaban de tamaño y a las que nadie sabía dar un sentido racional.

Fantasma de Saucedilla

En otoño del 83, se avistó lo que se conoce como el 'Fantasma de Saucedilla'. La primera en verlo fue la joven Mari Carmen, que regresaba de la iglesia cuando se topó con una figura de silueta enorme (unos tres metros), largos ropajes y un extraño caminar "como flotando". Poco después, un grupo de niños del pueblo se asustó al ver aquella imagen y otra joven, María del Mar, se la encontró dos veces, la segunda en su propio jardín. Las autoridades intervinieron y las fuerzas de seguridad realizaron rastreos junto con los vecinos, pero sin llegar a nada.

OVNI de Trujillo

En 1996, ocurrió algo que tuvo repercusión en conocidos programas nacionales. Conocido como el 'OVNI de Trujillo', una potente esfera se situó en el cielo y fue grabada por dos hermanos durante cuatro minutos, mientras estaban en el balcón de su casa. Lo más curioso es que coincidió con la llamada 'gran oleada gallega' de avistamientos. Hay quien lo explica por la aparición vespertina de Venus esa temporada, aunque la esfera tenía destellos interiores.

OVNI en Jarandilla

En 1997, unos niños descubrieron unas circunferencias sobre los campos de Jarandilla, concretamente, en el paraje de Berrocosa. Curiosamente, pocos días antes varias personas comunicaron a este diario el avistamiento de una fuerte luz sobre Cuacos. Un año antes también se observó en Jarandilla un objeto suspendido a baja altura durante una hora.

Parado en el huerto

En el municipio cacereño del Escurial, tres miembros de una misma familia vieron en su huerto en el año 2000 una figura extraña, con luz amarilla intensa, brazos y piernas muy cortos, de apenas un metro de estatura y cabeza enorme de rasgos humanos. Fue una visión cercana y que duró minutos, según recoge el investigador Gonzalo Pérez Sarró, el único que ha conseguido el testimonio del padre, que no ha querido hablar más sobre la experiencia.

En la propia ciudad de Cáceres

Cáceres también ha sido víctima de varios avistamientos. Uno de los más conocidos es el del barrio de Mejostilla, donde distintos vecinos vieron en 2004 un objeto que volaba bajo, con una luz potente e incluso el humo llegó a sus viviendas. Al día siguiente, habitantes de distintas poblaciones cacereñas corroboraron el avistamiento sin que nadie pudiera dar una explicación.



domingo, 23 de agosto de 2026

La Ballena Alegre, sus tertulias y sus OVNIs

España
La Ballena Alegre, sus tertulias y sus OVNIs
por David Nathaniel Martín Sampedro


Imagen ilustrativa.

¿Qué pueden tener en común José Antonio Primo de Rivera, el poeta Federico García Lorca, el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, los hermanos José Luis y Antonio Ozores… y los extraterrestres?

Estamos en Madrid, a principios de la década de 1950. Después de haber dado un largo paseo por el parque del Retiro, decidimos que ya va siendo hora de descansar un poco. Además, sopla un aire frío que nos hace arrebujarnos en nuestro abrigo. Vamos bajando la calle Alcalá en dirección a la fuente de la diosa Cibeles, y según nos acercamos al número 59 comenzamos a escuchar cierto bullicio. Cuando llegamos, las puertas del Café Lion nos reciben con sus faroles a cada lado como dos brazos abiertos, y entramos sin pensarlo dos veces.

El humo llena toda la estancia, repleta de gente reunida en torno a las mesas repartidas aquí y allá, y entre el aroma de los cigarrillos Camel y Bisonte, destaca el del café recién hecho. Pedimos uno, y mientras buscamos una mesa libre con la mirada, el camarero nos indica que tendremos que descender a la parte baja del local, donde presumiblemente hay más espacio, y que él nos llevará el café.



Las escaleras nos llevan hasta otra sala, igual de bulliciosa que la anterior, donde encontramos un sitio libre en el largo sofá que, pegado a la pared, recorre tres de las paredes de la estancia. El humo y la tenue luz nos deja ver lo justo, pero nos llama poderosamente la atención los murales que decoran las paredes. En dos de ellas, una ballena nos mira, sonriente, mientras que en la tercera vemos a dos sirenas en primer término, y una especie de columna de mar embravecido que levanta justo sobre el pico de la ola un barco con un marinero que parece dormir plácidamente. Bajo la pintura, una cartela en alemán reza lo siguiente: Zum Lustigen Walfisch (¡Abran paso a la Ballena Alegre!).

El camarero trae nuestro café bien caliente, y mientras se aleja, prestamos atención a la tertulia que se desarrolla justo a nuestro lado. Un caballero, ya algo canoso y de pelo rizado, muestra entusiasmado una carta, recibida esta misma mañana según dice, y se dispone a leerla a sus contertulios. Nosotros aguzamos el oído, y según va leyendo, nuestra cara va transmutando del más completo asombro a la más terrible incredulidad. El caballero de rizos se da cuenta por primera vez de nuestra presencia, y tras ajustarse la corbata, nos tiende la mano:

—Soy Fernando Sesma —dice—. Y no se preocupe por lo que acaba de escuchar, los ummitas son seres extraterrestres bondadosos que no piensan hacernos ningún daño, al contrario, llevamos recibiendo misivas como estas desde hace tiempo, e intercambiamos información con ellos constantemente.


Aspecto de La Ballena Alegre del café Lion.

Lo que habéis leído bien podría haber ocurrido. Allí, en la calle Alcalá, en los sótanos del Café Lion, más conocidos como La Ballena Alegre por los murales que decoran sus paredes (obra del pintor figurativo Hipólito Hidalgo de Caviedes) desde 1931, el año en que se proclamó la Segunda República Española, se venían realizando todo tipo de tertulias, sobresaliendo las literarias, y eran asiduos diversos intelectuales de distinto pensamiento político. Si bien es cierto que los grupos que se reunían solían lanzarse pullas y bromear entre ellos, el respeto reinaba por encima de todas las cosas, e incluso la amistad era común, aunque se ha llegado a comentar que muchos de aquellos asistentes no olvidaban llevar su pistola cargada bajo la chaqueta.

Bajo la luz de los candiles, sentados en aquellas mesas, nunca resultó extraño ver juntos a José Antonio Primo de Rivera y a Federico García Lorca, por poner un ejemplo. Muchos tertulianos afirmaron que ambos eran amigos y solían cenar juntos algunas noches, pero salían del restaurante en un taxi con las cortinillas bajadas, ya que no querían que nadie los viera juntos, como bien relata en su libro de memorias Pepín Bello, íntimo amigo de Lorca, con el que compartió habitación, y compañero durante varios años junto a Dalí y Buñuel en la famosa Residencia de Estudiantes.


Fernando Sesma y el supuesto aspecto de los ummitas.

En aquel refugio que era La Ballena Alegre, al calor de aquellas paredes, García Lorca debatía sobre trabajos literarios, mientras que el fundador de la Falange se dedicaba a hablar de política con algunos de sus compañeros de partido, como José María Alfaro o Rafael Sánchez Mazas. Parece ser que allí (según dicen los asiduos a aquellas tertulias) gestó el himno de su partido, el conocido «Cara al Sol», aunque muy probablemente forme parte de la leyenda, como bien lo explica el escritor falangista Agustín de Foxá en su libro Madrid, de Corte a Checa.

La revista literaria Cruz y Raya. Revista de afirmación y negación fue una de las creaciones que nacieron en el Lion. Desde su primer número hasta su desaparición con la Guerra Civil, colaboraron con sus textos la plana mayor de la Generación del 27, como los poetas Luis Cernuda, Pablo Neruda, el ya mencionado García Lorca, Rafael Alberti o Miguel Hernández.


OVNI supuestamente ummita aparecido en San José de Valderas en junio de 1967.

También pisaba mucho aquel maravilloso sótano otro gran literato: el gran Ramón María del Valle-Inclán, donde solía recibir a muchos de sus amigos, como los pintores Anselmo Miguel Nieto o Rafael de Penagos Zalabardo.

Pasan los años, y las reuniones y tertulias de contenido filosófico y político siguen llenando las tardes y noches del Café Lion, pero es a partir de 1950 cuando de la mano de un interesante personaje se introduce un tema muy en boga en nuestro país en aquel momento: la ufología y los temas mágico-esotéricos-platillistas. Aquel personaje era Fernando Sesma Manzano.

Sesma fue el personaje esencial de las tertulias en La Ballena Alegre que giraban en torno al tema OVNI. Desde mediados de los años 40 empezó a destacar y a ser conocido dentro de los ambientes ocultistas de la capital, autoeditando algunos pequeños ensayos sobre estas cuestiones, pero no fue hasta la década de los 50, cuando descubre lo que sería su tema más tocado a posteriori: los platillos volantes. En el primer libro que escribe sobre el tema, Los platillos volantes vienen de otros mundos (con un precio de 6 pesetas de aquella época), se limita a transcribir información que venía del ámbito anglosajón, haciéndose eco también de artículos y opiniones ya publicadas por determinados autores estadounidenses como Donald Keyhoe, pionero de la ufología norteamericana.


Símbolo ummita.

En aquella época, Fernando era colaborador habitual de la revista Diez Minutos, donde llevaba la sección de astrología, además de escribir una serie de artículos de gran acogida sobre el tema OVNI en el Diario Madrid. A raíz de una convocatoria realizada por él mismo en ambos medios, en diciembre de 1954 se constituye la Sociedad de amigos de los visitantes del espacio BURU, a la cual mucha gente se une, y que comenzarían sus reuniones en el sótano del Café Lion a partir de 1956. Entre sus integrantes en aquella época podemos encontrar al famoso dramaturgo Antonio Buero Vallejo, al también dramaturgo Alfonso Paso o a los hermanos Antonio y José Luis Ozores.

Correspondencia interestelar

¿Pero qué pasaba en aquellas reuniones? ¿De qué se hablaba? Como mencionamos anteriormente, la cabeza visible en aquellas tertulias era Fernando Sesma, y sobre su persona giraba todo. Y él sería, sin lugar a dudas, el primer gran protagonista de toda esta historia, ya que se convirtió en un contactado.


Durante años, los ummitas se pusieron en contacto con numerosas personas. Aquí reproducimos postales supuestamente ummitas.

¿Cómo ocurrió? De la manera más bizarra posible: comenzó a recibir cartas manuscritas redactadas por alguien que decía llamarse Saliano, y que procedía de un planeta llamado Auco. Hoy en día podría parecernos absurdo cuanto menos, y muy probablemente en aquella época también, pero pese a ello, el interés por lo que ocurría en La Ballena Alegre se extendió por toda la capital. Según algunas referencias, hasta 300 personas solían ocupar aquel sótano (bien apretados, eso sí) donde aquellos hombres y mujeres encontraron una forma de expresarse, y también, por qué no decirlo, de divertirse, porque la historia de Saliano no parecía excesivamente seria. ¿Extraterrestres, presuponemos que más adelantados tecnológica y científicamente, capaces de cruzar el espacio exterior en sus naves, que contactan con un hombre vía epistolar?

Y así llegamos hasta el año 1966, donde todo el asunto, aunque parezca mentira, acabará por recibir una vuelta de tuerca más… En enero de ese año, Sesma comienza a recibir a través de los medios habituales (correspondencia y teléfono) diferentes comunicaciones de un nuevo grupo de extraterrestres que se presentaban como habitantes de un planeta llamado Ummo, que estaría situado a unos 14 años luz de la Tierra, orbitando alrededor de la estrella enana roja Wolf 424, situada en la constelación de Virgo. A diferencia de los mensajes que Sesma recibía de los auquianos, los mensajes ummitas tenían un contenido más serio y descriptivo sobre los rudimentos y aspectos esenciales de una civilización: cultura, historia, religión, sociedad, ciencia… Las cartas recibidas llegaban repletas de multitud de detalles científicos de primer nivel que llamaron poderosamente la atención a muchos de los contertulios de La Ballena Alegre. Las misivas venían con matasellos de diferentes países y parecían estar redactadas por alguien muy preparado o, al menos, esa era la sensación que se transmitía. Si era una broma, sin duda destacaba por su sofisticación, pensaban los asistentes a aquellas tertulias, a las cuales ya acudía uno de los personajes fundamentales en toda esta aventura: José Luis Jordán Peña.

Jordán Peña nació en Alicante en 1931. Ejerció como psicólogo industrial en una célebre constructora y fue uno de los fundadores de la Sociedad Española de Parapsicología. Se convirtió en una figura clave en la historia de lo heterodoxo, involucrándose desde la década de los 60 en casos míticos de la parapsicología y ufología española como el fenómeno Bélmez, la supuesta abducción del cazador Julio F. o el aquí mencionado affaire Ummo. Como investigador, destacó por su visión fría y racional. A pesar de ello colaboraba asiduamente con medios periodísticos que difundían estas temáticas. De hecho, durante los años 70 y 80 Jordán Peña fue colaborador en multitud de espacios como Más Allá, dirigido por Fernando Jiménez del Oso en RTVE o Medianoche, el mítico programa de radio comandado por Antonio José Alés.

Seguimos en aquel año de 1966. Los ummitas anuncian en sus misivas que pronto se dejarán ver. Jordán Peña acude al Café Lion y comunica a los allí presentes haber sido el testigo que el 6 de febrero aseguró haber observado el aterrizaje y despegue de un OVNI en los descampados del polígono C de Aluche, en Madrid. Posteriormente, en el año 1967, es el barrio de San José de Valderas, a las afueras de Madrid, el que recibe la visita de una nave ummita. En el primero de los casos se encontraron huellas en el lugar del presunto aterrizaje, mientras que en el segundo se obtuvieron fotografías del artefacto en las cuales se puede observar el símbolo de Ummo )-|-(

El debate en las tertulias crece por momentos. No son pocos los que creen a pies juntillas en la existencia de los ummitas y en que todo aquello es REAL. Las pocas personas que no se muestran demasiado a favor no se atreven a alzar demasiado la voz, aunque planea la idea de que todo pueda ser falso: un complot creado por científicos ocultos, una operación de los servicios secretos, un experimento sociológico… Esas voces disonantes, sin saberlo, no se alejarían demasiado de lo que hoy en día se considera la verdad: la mente detrás de todos aquellos enredos, el cerebro tras el affaire Ummo, cuyo escenario principal fue el sótano del Café Lion, fue José Luis Jordán Peña.


Esquela de José Luis Jordán Peña con el símbolo ummita junto a la cruz cristiana.

En 1993, tras casi 30 años de engaños, Jordán Peña confiesa. Según aseguró, todo había sido un montaje, un burdo engaño, un experimento sociológico con ayuda de servicios secretos como la CIA o el CESID: «Ummo evoca a Humo. Elegí al azar la estrella Wolf 424 ya que mi objetivo real no era desarrollar un mundo extraplanetario creíble. Redactaba los informes los sábados y domingos por la tarde, y aprovechaba mis viajes al extranjero para enviar desde allí las cartas. Para las fotografías utilizamos la maqueta colgada de un hilo de nailon muy delgado. Usamos una velocidad muy rápida 1/1000 para que el platillo y el fondo de la foto saliesen igual de enfocados, y el platillo pareciese más grande. Llegué a entrevistar a personas que decían haber visto el platillo, pero que no recibían mi remuneración. Empecé a indignarme al ver que la secta Edelweiss marcaba a fuego con mi símbolo a niños. Y luego recibí una invitación anónima desde Cuba, para asistir a no sé qué reunión ummita en casa de Joaquín Farriols, así que decidí cortar el experimento que llevaba haciendo 25 años. Estoy arrepentido de haber creado un experimento inmoral que se ha vuelto contra mí».

Jordán Peña muere en septiembre de 2014, llevándose a la tumba muchos de los secretos que ya nunca podremos conocer, y que hoy en día aún muchos investigadores intentan averiguar. El caso Ummo no morirá, estoy seguro. Mientras, seguiré paseando por la calle Alcalá, tomándonos una cerveza en el pub que anteriormente fue el Café Lion, y levantando mi pinta para brindar: Zum Lustigen Walfisch!



Ummo: Anatomía de una "catedral" OVNI

Ummo: Anatomía de una "catedral" OVNI
El arte del engaño.
por Alban Deschamps



El 1 de abril de 1957, el programa Panorama de la BBC dedicó tres minutos de su horario estelar a la cosecha anual de espaguetis en un valle suizo. El programa explicaba que la primavera templada y la desaparición del gorgojo del espagueti habían propiciado una cosecha especialmente abundante. El presentador era Richard Dimbleby, el periodista más respetado de Gran Bretaña en aquel entonces y reconocido por su cobertura de funerales y coronaciones reales. El programa tuvo tanto éxito que la BBC recibió una avalancha de llamadas de telespectadores que preguntaban cómo cultivar sus propios árboles de espaguetis.

Diecinueve años antes, el 30 de octubre de 1938, Orson Welles presentó su adaptación de La guerra de los mundos a la CBS en forma de boletines informativos falsos. La prensa escrita, competidora directa de la radio por los ingresos publicitarios, no tardó en amplificar la historia de un pánico nacional que, en la magnitud descrita, probablemente nunca llegó a producirse.

Más cerca de casa, la noche del 9 de junio de 2018, siete videoartistas franceses liderados por Arnaud Thiry del canal AstronoGeek, junto con Defakator, La Tronche en Biais, Hygiène Mentale y Un Monde Riant, crearon un círculo de cultivo de cincuenta metros en menos de dos horas en un campo de Sarraltroff, en la región del Mosela, con la complicidad del agricultor. Esto siguió la tradición del land art nocturno establecida en la década de 1990 por el colectivo británico Circlemakers de John Lundberg. Durante los dos meses siguientes, filmaron a los "especialistas" autentificando su creación como extraterrestre, midiendo en unidades Bovis lo que les indicaban sus péndulos y comulgando con las energías. Umberto Molinaro, descrito por Le Républicain Lorrain como "el papa de los círculos de cultivo", declaró ante la cámara: "Este círculo de cultivo es tan elaborado que un ser humano no podría haberlo hecho". Gilles Munsch, profesor de mecánica en una escuela secundaria y autor del Informe VECA ya en 1993, fue el único observador que concluyó, sin conocimiento previo y sobre la marcha, que se trataba de una creación humana. Sigue siendo una figura bastante infravalorada en la investigación francófona sobre los círculos en los cultivos, y en Sarraltroff aplicó el método que había formalizado veinticinco años antes.

Estos tres casos, que desde entonces se han convertido en ejemplos clásicos, comparten una dinámica sencilla: un engaño se propaga aferrándose a una reputación de fiabilidad y, a pesar de ser refutado, perdura en la memoria colectiva. Los espaguetis, los marcianos y los círculos en los cultivos nos hacen sonreír hoy porque no requieren más que un acto de incredulidad.

En París, el 28 de abril de 2026, un sitio web francés publicó su quincuagésimo tercer «artículo científico» sobre el análisis bayesiano de un corpus cuya naturaleza ficticia el autor había admitido en abril de 1993. Es este segundo caso, más discreto e infinitamente más instructivo, el que constituye el foco del resto de este artículo.


Última de las cinco fotografías tomadas de una supuesta nave ummita en San José de Valderas (España) el 1 de junio de 1967.

Una historia de Ummo

El caso Ummo comenzó el 14 de enero de 1966 en Madrid, cuando José Luis Jordán Peña, ingeniero de telecomunicaciones y miembro activo de la Sociedad Española de Parapsicología, llamó a Fernando Sesma Manzano, profesor de esperanto y líder de Amigos del Espacio. Este grupo se reunía habitualmente en un bar de la calle Aduana para estudiar el fenómeno OVNI. Con la voz distorsionada por un dispositivo casero, Peña se hizo pasar por un emisario del planeta Ummo, que, según él, orbitaba alrededor de la estrella Wolf 424. Anunció que un equipo de investigación había aterrizado discretamente en La Javie, en los Bajos Alpes, el 28 de marzo de 1950. Unas semanas después, empezaron a llegar cartas mecanografiadas con un sello distintivo que supuestamente demostraba su autenticidad a los domicilios de destinatarios cuidadosamente seleccionados por Peña dentro de la comunidad OVNI española.

Durante los siguientes veintidós años, Peña produjo una obra sin precedentes en la historia de los engaños sobre OVNIs. Escribió cientos de cartas, algunas de ellas de varias decenas de páginas, con descripciones detalladas del planeta Ummo y todos sus habitantes, incluyendo su fisiología, filosofía política, cosmología, lenguaje ideofónico, lógica tetravalente, metafísica y religión. Para dar solidez a la narración, escenificó eventos físicos: un platillo volador con la insignia ummita apareció sobre Aluche el 1 de junio de 1967; se observó un disco blanquecino en San José de Valderas; y se recuperaron fragmentos de polímero en Santa Mónica. El propio Peña admitió en 1993 que estos fragmentos estaban hechos de fluoruro de polivinilo, material patentado por DuPont en Estados Unidos en 1947 (Jordán Peña, JL, 'UMMO: Otro Mito que Hace CRASH', La Alternativa Racional, núm. 29, ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, verano de 1993). 

El engaño se extendió más allá de España a partir de finales de la década de 1960. Se convirtió en uno de los casos más controvertidos de la ufología europea, gracias en gran parte al libro de Antonio Ribera, OVNI: Contacto del Planeta Ummo, publicado en 1973. Sin embargo, es importante destacar desde el principio que Peña no creó un engaño cualquiera; escribió una obra de arte. Considerada una obra literaria, la obra de Ummo merece un lugar en la historia de los grandes engaños ficticios del siglo XX, junto al Manuscrito Voynich o, más directamente, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius de Borges, un relato de 1940 en el que una enciclopedia ficticia de un mundo imaginario se infiltra gradualmente y reemplaza la realidad. Jacques Vallée sugirió explícitamente que los autores de Ummo se habían inspirado en Borges, y esta comparación arroja más luz sobre la naturaleza de la obra que cualquier debate sobre su autenticidad.


Primera imagen del sitio web “Pexels” sobre el tema “ciencia”.

El sesgo de la "bata blanca"

Sin embargo, es cuando el proyecto comienza a reclutar científicos en ejercicio que el asunto adquiere una dimensión única. Podemos establecer un paralelismo con la historia de las hadas de Cottingley.

En julio de 1917, dos primas, Elsie Wright (de nueve años) y Frances Griffiths (de dieciséis), tomaron prestada la cámara del padre de su prima mayor. Regresaron media hora después con una placa fotográfica en la que Frances aparecía detrás de un arbusto, rodeada de cuatro hadas danzantes. El caso cobró credibilidad gracias a la participación de Arthur Conan Doyle, quien escribió un libro al respecto en 1922 titulado "La llegada de las hadas". Elsie Wright confesó el engaño en 1981 y nuevamente en 1983, revelando que las hadas eran figuras de cartón recortadas basadas en ilustraciones del libro "El regalo de la princesa María", publicado en 1914. Esta información se conserva en el Museo Nacional de Ciencia y Medios de Comunicación. Frances Griffiths, su prima, sostuvo hasta su muerte que la quinta y última fotografía, "El cenador de las hadas", era auténtica. Esta persistente duda tiene tanta importancia como la confesión; insinúa el mecanismo al que el caso Ummo conduciría a su conclusión lógica.

A partir de 1968, Ummo empleó el mismo método, pero con un grado de sofisticación adicional. Las autoridades científicas que colaboraron no solo prestaron su nombre al caso, sino que lo incorporaron a sus propios trabajos. Jean-Pierre Petit, un joven investigador de magnetohidrodinámica del CNRS en aquel entonces, tuvo conocimiento de las cartas de Ummo a finales de la década de 1960 y comenzó a incorporar algunos de sus conceptos en sus propios modelos.

En la sección de agradecimientos de su artículo de 1995, «Cosmología de los universos gemelos», publicado en la revista especializada Astrophysics and Space Science, Petit llegó incluso a agradecer por su nombre al «Profesor Oaxiiboo F» —es decir, a un miembro de la comunidad Ummita—. Este gesto es inusual y merece una cuidadosa consideración. Al hacerlo, Petit convierte de hecho a los miembros de la comunidad Ummita en coautores de su trabajo científico. La distinción es sutil, pero eleva la figura del profesor de un papel secundario a uno estructural. Se convierten en parte de la narrativa.

Esta maniobra produce el efecto de validación circular que caracteriza el sesgo de la "bata blanca" en el caso Ummo: un científico heterodoxo valida un texto heterodoxo al incorporarlo a su teoría heterodoxa, y cada elemento apoya a los demás sin que ninguno sea probado de forma independiente.

La misma lógica se observa en el aspecto cosmológico de su obra. Desde 1977, Petit ha defendido la teoría de Janus, que vincula explícitamente con el corpus ummita mediante el motivo de los universos gemelos. En 2019 y nuevamente en 2022, Thibault Damour —galardonado con la Medalla Einstein en 1996 y catedrático del Institut des Hautes Études Scientifiques— ofreció una crítica técnica detallada de la teoría. Damour demuestra, con cálculos que la respaldan, que las dos identidades de Bianchi impuestas por la estructura bimétrica del modelo requieren dos ecuaciones de conservación para los dos sectores de la materia. Sin embargo, el modelo de Janus utiliza solo una ecuación a la vez, según el contexto considerado. Basándose en esta objeción técnica, que la comunidad de la relatividad nunca ha abandonado, el modelo queda formalmente invalidado en la relatividad general, al menos en lo que respecta a la literatura publicada.



La ciencia de Ummo

La contundencia de la objeción planteada por los ummoistas contra cualquier interpretación escéptica del caso se resume en una sola frase: por mucho que se afirme que se trata de un engaño, varios datos físicos y cosmológicos contenidos en las cartas han demostrado ser exactos. Hay que reconocer que esta objeción contiene algo de verdad, pues es sincera y no del todo falsa. Sin embargo, tampoco es del todo correcta, y es precisamente esta discrepancia lo que hace que el caso sea tan complejo.

La afirmación más accesible para el lector no especializado se refiere al origen estelar de los Ummitas. Las cartas iniciales, que datan de 1966, indican que el planeta Ummo orbita la estrella Wolf 424 y proporcionan una distancia de 3,68502 años luz entre la estrella y el Sol. Sin embargo, la distancia real a Wolf 424 es de 14,2 años luz, lo que representa un error de un factor de cuatro. Además, Wolf 424 es un sistema binario cercano compuesto por dos enanas rojas (M5.5V y M7V), con un período orbital de 15,5 años y un semieje mayor de 4,1 UA. Ha sido catalogado desde 1967 con la designación FL Virginis debido a su actividad eruptiva, un hecho que nunca se menciona en las cartas. Hasta la fecha, no se ha detectado ningún planeta en esa zona, y las restricciones de habitabilidad que rodean a las enanas de tipo M (zona habitable entre 0,02 y 0,05 UA, acoplamiento de marea y exposición a erupciones estelares) hacen que la hipótesis de un planeta similar a la Tierra en este sistema sea altamente improbable. Cartas posteriores intentan una corrección retroactiva al referirse a una distancia de 14,6 años luz, pero esto es inconsistente con el sistema binario. Ningún visitante real de esa región podría haber cometido ambos errores simultáneamente. El propio Peña admitió en su confesión de 1993 haber elegido Wolf 424 al azar.

Otras afirmaciones requieren un análisis caso por caso, pero a menudo siguen el mismo patrón: un hecho científico genuino, accesible a cualquier investigador bien informado de la década de 1960, se incorpora a un conjunto de trabajos y luego se presenta retrospectivamente como una predicción de los Ummitas. El episodio del buque de carga noruego en 1934, utilizado para la investigación ionosférica (el experimento consistía en transmitir ondas de radio desde el barco a la atmósfera superior para estudiar las propiedades reflectantes de la capa ionizada, clave para todas las comunicaciones de radio de larga distancia y que habría alertado a los Ummitas sobre nuestra presencia), es un evento históricamente documentado que se puede encontrar en cualquier archivo marítimo de ese período. La anomalía Pioneer —la desviación en las trayectorias de las sondas Pioneer 10 y 11— no se identificó hasta alrededor de 1980, pero desde entonces se ha resuelto atribuyéndola a la presión de radiación térmica de las propias sondas (Turyshev et al., Physical Review Letters, 2012). Sin embargo, el mecanismo propuesto no guarda relación con las explicaciones cosmológicas presentadas en las cartas, aunque el sitio web ummo-sciences.org continúa dedicándole análisis incluso en 2026. La comunidad considera este tema abierto, a pesar de haber sido cerrado por la comunidad científica. El concepto de universos gemelos, fundamental para la cosmología Ummita y adoptado por Petit en su modelo Janus, surgió casi al mismo tiempo que las publicaciones de Andrei Sakharov en 1967 sobre la cosmología de dos universos con simetría CPT. En 2004, Jacques Vallée se preguntó si las cartas podrían ser una alusión directa al trabajo del disidente soviético. La propulsión magnetohidrodinámica fue un campo de investigación activo en Estados Unidos y la URSS durante la década de 1960. La lógica tetravalente, presentada como una innovación de Ummo, se reconoce en los debates internos del propio foro Ummo-Sciences como una variante de la lógica modal de Saul Kripke.

El fluoruro de polivinilo hallado en los fragmentos de Santa Mónica ilustra la mecánica con una claridad casi caricaturesca. Si bien en su momento se presentó como un material «extraterrestre» por no encontrarse en la España franquista, en realidad se trata de un polímero patentado por DuPont en 1947 y comercializado con el nombre de Tedlar desde 1961 —es decir, antes de las iniciales—. La rareza de este material en España en 1966 demuestra su origen terrestre, no extraterrestre; un falsificador bien informado podría aprovechar esta circunstancia para crear algo que sus víctimas no podrían verificar in situ.


Un sello Ummita supuestamente extraterrestre que utilizaban para firmar todas sus cartas. Falsus in uno, falsus in omnibus.

Deshonra por asociación de información

Es precisamente esta combinación de elementos graves y errores documentados lo que hace que el caso resulte difícil de analizar mediante el escepticismo convencional. Este problema dialéctico se ejemplifica brillantemente en el caso de Robert Lazar. Desde 1989, el informante estadounidense afirmó haber trabajado en la ingeniería inversa de naves espaciales extraterrestres en una instalación llamada S-4, cerca del Área 51. Sin embargo, Lazar parece haber falsificado parte de su currículum, ya que ni el MIT ni Caltech tienen constancia de que haya estudiado allí. En cuanto al sistema de propulsión que describió, que según él se basaba en un isótopo estable del elemento 115 (moscovio), la existencia de este elemento se confirmó en 2003, pero sus supuestas propiedades fueron refutadas: sus isótopos conocidos se desintegran en unos pocos cientos de milisegundos, en marcado contraste con la estabilidad que Lazar afirmaba. No obstante, algunos detalles son correctos. Por ejemplo, un artículo del Los Alamos Monitor de 1982, anterior a su notoriedad en los círculos ufológicos, presenta a Lazar como un físico empleado en el Centro de Física de Mesones de Los Alamos. Su presencia en la comunidad de Los Alamos está documentada de forma independiente.

El caso Lazar resulta problemático para los críticos precisamente porque combina verdad y falsedad. La respuesta más directa consiste en descartar todo el relato, resaltando las inconsistencias en su currículum. En la tradición jurídica angloamericana, esta estrategia se conoce como «falsus in uno, falsus in omnibus», que significa «falso en un punto, falso en todos». Acuñada a finales del siglo XVII en los juicios por traición ingleses, la máxima fue denunciada por John Henry Wigmore, autor del tratado fundamental Evidence in Trials at Common Law (§§ 1008-1015), como «absolutamente falsa como máxima de vida», y la doctrina jurídica moderna ha reducido su significado a una inferencia permisiva: un testigo puede haber mentido en un punto sin que esto invalide automáticamente el resto. Esta postura ha sido confirmada por la jurisprudencia federal estadounidense, en particular en el caso Kadia v. Gonzales de 2007. En su sentencia, el juez Richard Posner se hace eco de la caracterización que Wigmore hace de la máxima como «psicología primitiva». El desprestigio por asociación ignora precisamente esta precaución doctrinal: un testigo parcialmente falso arrastra consigo, en su caída, fragmentos de información veraz. Existe una contraparte simétrica a este proceso, aún más peligrosa: un conjunto de pruebas, en parte sólidas, se considera, por asociación, sólido en su totalidad. Es esta segunda versión la que se aplica a Ummo.

En Revelations, publicado en 1991, Jacques Vallée dio su veredicto sobre el tema del contacto extraterrestre. Alien Contact and Human Deception es, posiblemente, el análisis más preciso del tema. Según Vallée, el contenido científico de las cartas de Ummo es «bien documentado pero poco destacable», «comparable a las referencias científicas de una novela de ciencia ficción bien documentada» y «plausible en la década de 1960, pero desfasado para los estándares de la década de 1990». Esta descripción aborda el tema con seriedad sin trivializarlo. Una excelente novela de ciencia ficción de autores como Lem, Borges o Egan no es algo que deba despreciarse. Es un artefacto cultural que merece la misma consideración que cualquier otra obra coherente de la imaginación. Si bien los defensores de Ummo tenían razón al apreciar este conjunto de obras, se equivocaron al clasificarlo como documentos auténticos en lugar de una especie de fan fiction colectiva. La distinción es mínima, pero lo cambia todo.

Solo en este punto es posible retomar el argumento central de su defensa sin descartarlo: «varias informaciones han resultado ser precisas». Este argumento es válido si sustituimos «precisas» por «plausibles y coherentes con el estado del arte disponible en el momento de su redacción». Sin embargo, es falso si por «precisas» entendemos que anticiparon descubrimientos posteriores. La prueba decisiva es la siguiente: ¿podemos identificar una sola afirmación de los Ummitas que no estuviera disponible en la literatura científica contemporánea y que posteriormente se haya demostrado correcta? Según el análisis público actual, la respuesta es no. Lo contrario, sin embargo, está bien documentado: Wolf 424 ha sido descartado; la anomalía Pioneer se ha explicado mediante otros mecanismos; y las predicciones astronómicas sobre las posiciones de otros planetas del sistema solar han resultado inexactas. El corpus contiene material científico serio porque fue escrito por un hombre culto y al día de los acontecimientos de su época. Por lo que podemos deducir de los análisis públicos, no contiene información que no pudiera haberse obtenido sin contacto con seres extraterrestres.


Símbolo Ummo Nerika - Trabajo propio

La confesión y la supervivencia del mito

El 2 de abril de 1993, Peña recibió una carta de los Ummitas, enviada desde Cuba, sugiriéndole que su amigo Rafael Farriols le preguntara sobre su papel en el caso. La carta no ha sido autenticada y su origen sigue siendo un misterio, pero sirvió como catalizador. Peña respondió el 8 de abril de 1993, admitiendo ser el autor de la mayoría de las cartas de Ummo desde 1966. Unos meses después, en el verano de 1993, explicó públicamente la mecánica del engaño en un artículo titulado «UMMO: otro mito que hace CRASH», publicado en el número 29 de la revista escéptica española La Alternativa Racional. En el artículo, escribió: «Decidí crear un mito llamado Ummo, adornándolo con un aterrizaje falso y pruebas falsas. Recuerdo haber obtenido láminas de fluoruro de polivinilo que eran tan resistentes a la tensión y a la temperatura que estaban catalogadas por la NASA; eran prácticamente desconocidas en nuestra península». El engaño fue casi impecable. La lancé mediante cartas anónimas adornadas con información pseudocientífica, despertando así el interés esperado.

Una segunda carta, fechada el 8 de abril de 1993, contiene una frase que merece ser leída con detenimiento, pues en pocas palabras resume la esencia de lo que Peña creía haber aprendido de su experiencia: «Lamento decirlo, pero la mentira solo puede deshacerse desde una perspectiva científica sólida». Peña creía firmemente que los creyentes solo podían liberarse del sistema mediante la ciencia. Si bien probablemente subestimó la capacidad de los ecosistemas comunitarios para constituir una forma alternativa de ciencia, su afirmación sigue siendo válida en principio: mientras un conjunto de obras se trate como un texto para ser interpretado en lugar de un objeto para ser verificado, no puede ser refutado.

Diecisiete años después, en noviembre de 2010, Peña reafirmó su confesión en una carta privada a Ignacio Darnaude, uno de los investigadores españoles más involucrados en el caso. Añadió que había trabajado «con una organización norteamericana». Algunos defensores de Ummo interpretan esta referencia como un indicio de un origen parcialmente patrocinado por el Estado, pero nunca se ha corroborado. Sin embargo, coincide con una hipótesis propuesta por Vallée en su libro Revelaciones (1991), que sugiere que las cartas podrían haber provenido de los servicios de inteligencia soviéticos. Esto se debe a la presencia en el conjunto de teorías cosmológicas similares a la obra de Sakharov, algunas de las cuales no se habían publicado. Esto podría haber sido una forma de encubrir sus huellas o de reclutar individuos crédulos entre los investigadores occidentales interesados ​​en la ufología. Si bien la hipótesis sigue sin probarse, no es descabellada. Los mecanismos operativos de la desinformación sobre OVNIs patrocinada por el Estado se han documentado en casos como el de Bennewitz, en el que la AFOSI creó una falsa mitología alienígena para un ingeniero civil a partir de 1979 con el fin de neutralizar sus interceptaciones de radio en la Base Aérea de Kirtland. Otro ejemplo es el Proyecto Serpo, lanzado por el mismo operador, Richard Doty, en 1983 y nuevamente en 2005. Si Ummo sigue un patrón similar, sería la versión europea: más sofisticada, basada en texto y probablemente menos rastreable. Un correo electrónico interno enviado por Tim Cooper, un antiguo miembro de la comunidad de inteligencia estadounidense, en 2009, es explícito sobre el modus operandi general. La desinformación dirigida a los soviéticos era una práctica habitual para la CIA y la Fuerza Aérea. Estaba diseñada para obligar a los servicios de inteligencia rivales a gastar sumas considerables en investigaciones ficticias. En esta interpretación, Ummo sería una de estas investigaciones ficticias particularmente exitosas.

Sin embargo, independientemente del origen exacto del expediente, los acontecimientos que siguieron a la confesión de Peña no tuvieron precedentes en la historia de los engaños sobre OVNIs. La comunidad Ummo no se disolvió. Continuó. Mejor aún, se institucionalizó.

La trampa de Ummo y la falacia del costo hundido

Treinta y tres años después de la confesión de 1993, el 28 de abril de 2026, el sitio web ummo-sciences.org publicó su artículo científico número 53. El título es «Cómo analizar el expediente Ummo usando Bayes». Escrito por Rémy Galli, el artículo se presenta como una introducción a una serie que utilizará el teorema de Bayes para evaluar los posibles orígenes del corpus. Artículos anteriores de Galli han comparado la cosmología Ummo con la Geometrodinámica de John Wheeler (tal como se expone en su libro homónimo de 1962), El libro de los secretos traicionados de Robert Charroux (publicado en 1965), datos recientes del Telescopio Espacial James Webb, la ecuación de Drake y la radiación cósmica observada por las sondas Pioneer. Ummowiki.fr, lanzado en agosto de 2017, funciona como una enciclopedia colaborativa que contiene alrededor de cien entradas especializadas. Cada término del vocabulario ummita tiene su propia entrada, que incluye definiciones, ejemplos canónicos y debates internos. Las controversias entre autores se documentan con una seriedad comparable a la de una wiki académica. Tanto en el sitio web como en la wiki, la palabra «aveux», al referirse a la confesión de Peña, aparece siempre entre comillas.

En el momento de redactar este texto, la misma comunidad está organizando un simposio interno por videoconferencia con el objetivo de analizar la coherencia de los últimos avances teóricos con autores y lectores del corpus. Esta es la máxima expresión lógica del mecanismo: un engaño sobre OVNIs que ha generado sus propias reuniones académicas.

La teoría que permite a la comunidad preservar la autenticidad del corpus, al tiempo que reconoce el fraude inicial, es la de los «reenviadores». Peña sufrió un grave derrame cerebral en 1988, seguido de varios más entre 1988 y 1993, que le dejaron parcialmente discapacitado. Los defensores de esta teoría argumentan que la producción de cartas continuó después del derrame, lo que, según ellos, prueba que otros manipuladores tomaron el control. Esta teoría posee la notable propiedad epistemológica de ser infalsificable: preserva la idea de la intervención extraterrestre, aunque reconoce que parte de ella fue un engaño. También puede adaptarse indefinidamente a los elementos dudosos del corpus, atribuyendo lo insostenible a Peña y lo válido a los intermediarios. Ninguna confesión futura podrá cerrar el caso, ya que cualquier nueva confesión será tratada simplemente como la confesión de un intermediario.

Este es el mecanismo central, que simboliza los excesos de la ufología. La trampa de la ufología es el proceso por el cual un engaño literario se convierte en una institución científica propia, con revistas, un protocolo de revisión por pares, un vocabulario técnico, ortodoxias internas, cismas documentados y un conjunto de obras que ya no pueden ser cuestionadas desde fuera de la comunidad sin que el cuestionador haya sido previamente validado por ella. En esta etapa, el sistema se protege; el punto de vista crítico deja de ser accesible porque hacerlo requeriría que la comunidad reconociera sus errores, es decir, que invalidara sesenta años de inversión intelectual.

La probabilidad de una renuncia colectiva de este tipo es prácticamente nula. La trampa de Ummo es la inversa simétrica de la deshonra por asociación. Mientras que la deshonra por asociación desacredita a un testigo mediante sus errores comprobados, la trampa de Ummo valida un texto gracias a la inversión de quienes lo estudian. Ambas distorsionan el proceso de verificación. Para ser neutralizadas, ambas requieren un mecanismo externo y neutral que ninguna comunidad aislada puede generar por sí misma.

Esto se demuestra, por contraste, con el destino del caso Cottingley. Se necesitaron sesenta y seis años para que se desenmascarara a las hadas de Yorkshire. Sin embargo, cuando Elsie y Frances confesaron en abril de 1983, su confesión fue aceptada por la comunidad de personas que alguna vez se interesaron en el caso. Elsie Hill escribió al British Journal of Photography y Geoffrey Crawley publicó su análisis, tras lo cual el asunto quedó zanjado. En 2026, ningún entusiasta de Cottingley escribió un artículo científico sobre la coherencia interna de las fotografías, ni existe una wiki sobre las hadas. La diferencia no radica en la calidad de la refutación, que fue trivial en ambos casos, sino en el ecosistema que se construyó durante el período de creencia. A diferencia de Cottingley, no se desarrollaron diarios internos, vocabulario especializado, debates hermenéuticos ni sucesivas generaciones de analistas. Una vez hecha la confesión, no había nada que proteger. Por otro lado, Ummo dedicó treinta años a construir una catedral sustancial, y la confesión de Peña llegó en un momento en que era demasiado importante como para abandonarla.

Es precisamente esta acumulación de información lo que hace que Ummo sea único. Esto debería invitarnos a reflexionar más allá del campo de la ufología, ya que constituye un ejemplo de lo que puede sucederle a cualquier comunidad epistémica privada de arbitraje externo.

La transparencia como antídoto

Los tres escollos conducen a la misma pregunta: ¿quién controla el proceso de verificación? El sesgo de la «bata blanca» confiere autoridad sin justificarla. La deshonra por asociación puede resultar en una descalificación injusta. La trampa de Ummo permite el acceso sin pruebas. Los tres perturban el proceso de autenticación y operan en ámbitos donde no existe un organismo público y neutral que pueda dirimir entre reclamaciones contrapuestas. El caso Cottingley se resolvió finalmente porque la comunidad pertinente no había establecido una institución alternativa. En cambio, el caso Ummo sigue sin resolverse precisamente porque dicha institución sí se ha establecido. El problema en ambos casos radica en la ausencia de una autoridad verificadora cuya legitimidad sea lo suficientemente amplia como para zanjar el asunto con su decisión.

Este tema es directamente relevante para la investigación en curso sobre fenómenos aeroespaciales no identificados en Estados Unidos, que alcanzó un punto de inflexión en 2023 con el caso Grusch y ahora entra en una nueva fase tras la aprobación parlamentaria de la Ley de Divulgación de UAP en 2025-2026, impulsada por los parlamentarios Tim Burchett y Eric Burlison. El riesgo estructural que enfrenta el ecosistema de FANIs es la proliferación de enclaves al estilo de Ummo. A medida que se retrasa la divulgación oficial, se forman comunidades en torno a relatos parciales de testigos presenciales, documentos inciertos y testimonios parcialmente verificables. Cada comunidad desarrolla su propio protocolo de validación interna. En última instancia, un exceso de marcos interpretativos incompatibles hace que el panorama del problema sea incomprensible, ya que ninguno de ellos cuenta con un procedimiento para reconocer sus propios errores.

La ley sobre la desclasificación de los expedientes de FANIs establece un marco dentro del cual se puede articular la verdad, sea cual sea. Mecanismos como la protección legal para los denunciantes, la desclasificación regulada, las auditorías independientes, los comités de revisión autorizados y el acceso de los representantes electos a la información clasificada son herramientas que posibilitan la validación. Sin ellas, el expediente FANI corre el riesgo de quedar "incomprendido", generando sus propias revisiones dentro de sus propias agencias, utilizando su propio vocabulario, ortodoxias y jueces, y cayendo en un razonamiento circular.

Es perfectamente legítimo amar el corpus Ummita. Es un artefacto cultural de una riqueza excepcional, y la curiosidad científica que ha despertado en dos generaciones de lectores hispanohablantes y francófonos es un regalo en sí mismo que jamás se desvanecerá. Bob Lazar goza, con razón, de gran prestigio dentro de la comunidad ufológica. Si clasificarlas como instituciones genuinas es un tema de debate, y tal discusión no menosprecia en absoluto a quienes han amado el corpus Ummita. De hecho, reconocer que uno amó un tema por lo que era y no por lo que pretendía ser es el ejercicio intelectual más valioso que un caso de este tipo puede inspirar en sus lectores. Como escribió Peña en abril de 1993, la falsedad solo puede desentrañarse desde una perspectiva científica sólida. Sin embargo, la ciencia solo puede consolidarse a través de instituciones que permitan la distancia crítica. La transparencia no es solo un eslogan; es la infraestructura invisible que impide que las comunidades crean que la falsedad de hoy se convertirá en la verdad de mañana simplemente porque suficientes personas la creen.

Al concluir este informe, resulta revelador el contraste entre la energía invertida durante cincuenta y ocho años en validar internamente una obra cuyo autor ha confesado su carácter ficticio, y la energía que podría haberse movilizado mediante procedimientos de investigación pública, como las comparecencias bajo juramento en el Congreso de los Estados Unidos, las investigaciones parlamentarias en EE. UU. y Europa, y la investigación pública de GEIPAN en Francia. La diferencia entre una comunidad de observación y una comunidad de compromiso radica en dónde dirigimos nuestros esfuerzos.

Traducción de Kate Sellier




Modificado por orbitaceromendoza