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domingo, 27 de septiembre de 2026

Caso OVNI de la Quebrada de Macul suma nuevos antecedentes a 48 años: familia inicia rescate de experiencias inéditas

Chile
Caso OVNI de la Quebrada de Macul suma nuevos antecedentes a 48 años: familia inicia rescate de experiencias inéditas



El 23 de septiembre de 1978, aproximadamente a las 17:00 horas, ocurrió en el sector precordillerano de Quebrada de Macul, en Santiago, uno de los episodios más conocidos de la ufología chilena.

Los protagonistas fueron Alejandro Hernández Pérez, de 40 años, y su hijo Robinson Hernández, quien entonces tenía 12 años. Ambos aseguraron haber vivido una experiencia de abducción mientras se encontraban en el vehículo familiar, un Chevrolet Chevelle Malibu Classic americano de 1973, color verde metalizado.

El caso alcanzó amplia repercusión en la prensa y televisión de la época y fue investigado por periodistas, científicos y estudiosos del fenómeno OVNI. Incluso ese mismo año los protagonistas participaron en una jornada de investigación desarrollada en el Hotel Francisco de Aguirre de La Serena.

Pero, a 48 años de aquellos acontecimientos, surge un nuevo capítulo.

La experiencia de Alejandro Hernández Lemus

Alejandro Hernández Lemus, hijo de Alejandro Hernández Pérez y hermano de Robinson, decidió revelar públicamente una experiencia que asegura haber vivido en 1980, cuando tenía ocho años.

Según su testimonio, una tarde, cerca de las 18:00 horas, se encontraba a pocos metros de su hogar familiar en Villa Macul cuando observó hacia la cordillera una nave con grandes luces amarillas, naranjas, blancas y rojas.

Hernández relata que el objeto giraba sobre su propio eje, mientras su parte superior permanecía fija. Asegura además haber observado ventanas y dos seres con trajes ajustados en su interior.

“Observaban sonrientes e irradiaban mucha paz”, recuerda.

De acuerdo con su relato, después de algunos instantes el objeto aceleró, pasó sobre él y la vivienda donde se encontraba y desapareció rápidamente en dirección oeste.

Durante años mantuvo esta experiencia como un recuerdo íntimo, sin comprender que posteriormente la relacionaría con la historia ufológica de su propia familia.


Alejandro Hernández Lemus (14 años) Antofagasta – 1988

Una investigación desde el interior de la familia

Entre 1987 y 1989, Hernández Lemus acompañó a su padre en extensos viajes por Chile y otros países de América, recorridos que, según señala, superaron los 12 mil kilómetros.

Aquellas largas jornadas permitieron que padre e hijo conversaran innumerables veces sobre lo ocurrido en Quebrada de Macul.

“Las miles de horas compartidas me permitieron formular preguntas que ningún periodista o investigador tuvo nunca la oportunidad de plantear”, sostiene.

Con el paso de los años también quedó bajo su custodia parte importante del archivo familiar, incluyendo un álbum confeccionado por su padre con recortes de prensa y documentación relacionada con el caso.

En 2001 decidió profundizar la investigación. Ese año grabó en una cinta de casete el relato completo de su padre sobre los acontecimientos de 1978 y posteriormente contactó al psiquiatra e investigador OVNI Mario Dussuel Jurado, quien había entrevistado a los protagonistas después del episodio.

Durante ese encuentro pudo escuchar grabaciones originales realizadas por Dussuel décadas antes, en las cuales su padre y su hermano relataban con sus propias voces lo sucedido.

La revelación de 2001

Hernández afirma que durante aquella investigación ocurrió otro episodio que modificó la interpretación que tenía de su experiencia infantil.

Relata que una persona que llegó al departamento de Mario Dussuel, a quien posteriormente identificó como vidente y contactado, le preguntó inesperadamente por “la luz de los ocho años”, pese a que asegura no haber compartido anteriormente esa experiencia.

Según Hernández, esta persona sostuvo que durante su infancia habría sido objeto de una intervención al interior de una nave y vinculó el episodio con una cicatriz que posee en la parte superior izquierda del pecho.

Se trata de una interpretación testimonial y personal que Hernández incorporó desde entonces a su historia vinculada al fenómeno OVNI.

Posteriormente compartió públicamente su experiencia junto al doctor Mario Dussuel, primero con estudiantes de la Universidad Mariano Egaña, luego en Radio Portales, en el programa “Mundo Espacial” de Patricio Varela, y también durante una actividad del entonces CEFAA, organismo dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil.

La “segunda generación” del caso Quebrada de Macul

Hoy, 48 años después del episodio de 1978 y 25 años después de comenzar su propia investigación, Alejandro Hernández Lemus plantea que la historia de Quebrada de Macul no terminó con la experiencia vivida por su padre y su hermano.

Para Hernández, su avistamiento de 1980, la documentación conservada durante décadas y las experiencias posteriores conforman lo que denomina una “segunda generación” del caso.

Uno de los antecedentes que considera especialmente relevante es una frase que, según el testimonio original, habría sido transmitida a su padre durante la experiencia de 1978: “Estamos tomando contacto con personas justas”.

Hernández señala que durante años su padre interpretó aquella expresión como una referencia a “una cantidad justa de personas”, mientras que actualmente la familia analiza el mensaje desde una perspectiva más amplia.

Hermanos iniciarán rescate de nuevas experiencias

Uno de los aspectos novedosos de esta nueva etapa es que Alejandro Hernández, junto a sus hermanos Mónica y Robinson, decidió iniciar un proceso de recuperación y apertura de las experiencias que cada integrante de la familia asegura haber vivido.



“Con mis hermanos Mónica y Robinson, desde el centro de la familia, hemos decidido iniciar un proceso inédito de rescate y apertura de las experiencias que cada uno ha vivenciado”, señala Hernández.

La iniciativa contempla además la preservación del archivo documental reunido durante casi cinco décadas, incluyendo registros de prensa, fotografías, grabaciones y testimonios vinculados al episodio original.

Para Alejandro Hernández Lemus, el caso Quebrada de Macul debe ser entendido como una historia que continúa desarrollándose.

“El caso OVNI Quebrada de Macul no es una foto estática ni una experiencia congelada. Al contrario, evoluciona (…) integrando, al igual que una serie o película, nuevos personajes e historias”, concluye.

De esta forma, casi medio siglo después de aquel 23 de septiembre de 1978, uno de los casos más recordados de la ufología chilena abre un nuevo capítulo, esta vez contado desde la segunda generación de una familia que asegura que su vínculo con el fenómeno continuó mucho después de aquella tarde en Quebrada de Macul.



Teleportaciones en Chile y Argentina
La extraordinaria coincidencia OVNI que marcó el 23 de septiembre de 1978




El 23 de septiembre de 1978 quedó marcado por una extraordinaria coincidencia: ese día se registraron dos presuntos encuentros cercanos protagonizados por ciudadanos chilenos, separados por más de mil kilómetros.

El primero tuvo como escenario la Quebrada de Macul, en Santiago. El segundo ocurrió en territorio argentino, durante el Rally la Vuelta a Sudamerica. En ambos relatos aparece un elemento en común: vehículos que, según sus ocupantes, fueron levantados del suelo por una misteriosa luz.

Padre e hijo aseguran haber sido abducidos en Santiago

Alrededor de las 17:30 horas, el empresario chileno Alejandro Hernández y su hijo Robinson transitaban en automóvil por la Quebrada de Macul cuando observaron unas luces de comportamiento extraño.

De acuerdo con el testimonio entregado posteriormente por Hernández, una figura luminosa se habría situado sobre ellos y el vehículo habría comenzado a elevarse. Padre e hijo aseguraron que fueron llevados al interior de una máquina de origen desconocido.


Imagen del Diario La Tercera.

Años más tarde, Alejandro Hernández —hoy fallecido— recordó la experiencia en una entrevista concedida al programa “Mucho Gusto” de Mega: “Mi hijo me dice: ‘Mira, papá, por el parabrisas, ¿qué es eso?’. Era una figura en el aire que despedía luces amarillas y rojizas y zigzagueaba. Estaba sobre nosotros y veo que el auto se empieza a distanciar del suelo. Yo no creía en estas cosas”.

El episodio de la Quebrada de Macul es considerado uno de los presuntos casos de abducción más conocidos de la ufología chilena. Su historia ha sido reconstruida en diferentes programas de televisión, entrevistas e investigaciones posteriores.

Pilotos chilenos desaparecen durante histórico rally

Horas antes, cerca de las tres de la madrugada, los competidores chilenos Carlos Acevedo y Miguel Ángel Moya circulaban en un Citroën GS por la ruta que une Viedma con Bahía Blanca, en Argentina.

Ambos participaban en la Vuelta a la América del Sud, competencia disputada entre el 17 de agosto y el 24 de septiembre de 1978. La prueba recorrió diez países y aproximadamente 28.592 kilómetros, por lo que es recordada como una de las carreras automovilísticas más extensas de la historia.

Según el relato de los chilenos, una intensa luz amarilla y violeta se aproximó desde atrás, envolvió completamente el automóvil y les impidió observar el camino. Acevedo aseguró que, al mirar por una de las ventanillas, advirtió que el Citroën se encontraba suspendido sobre el suelo.



“A treinta kilómetros de Viedma vi por el espejo retrovisor que se acercaba una luz densa de color amarillo y violeta. Primero pensé que se trataba de un coche y, por la velocidad que traía, tenía que andar a unos 300 kilómetros por hora. Intenté darle paso y me corrí hacia la izquierda. Entonces la luz inundó todo el habitáculo y no pudimos ver más allá del capó del auto”.

Acevedo agregó: “Miré por la ventanilla y comprobé que nos encontrábamos a dos metros del piso. Creí que era un lomo de burro, pero continuamos subiendo y entonces tomé conciencia de que algo completamente distinto estaba sucediendo”.

Los pilotos sostuvieron que perdieron aproximadamente dos horas y aparecieron unos 70 kilómetros más adelante, sin recordar lo sucedido durante ese intervalo. El kilometraje del vehículo no habría coincidido con la distancia recorrida y la tripulación se habría saltado controles intermedios, lo que finalmente provocó su exclusión de la competencia.

Una fecha singular para la ufología sudamericana

Hasta hoy no existe una explicación convencional ampliamente aceptada para ambos relatos. Se trata de experiencias reconstruidas principalmente a partir del testimonio de sus protagonistas y de antecedentes periodísticos posteriores.

Sin embargo, la coincidencia continúa siendo extraordinaria: el mismo 23 de septiembre de 1978, tres chilenos aseguraron que los vehículos en que viajaban fueron elevados por luces desconocidas, en dos puntos distintos de Sudamérica.

A 48 años de aquellos episodios, la Quebrada de Macul y la ruta entre Viedma y Bahía Blanca permanecen inscritas entre los escenarios más recordados de la historia del fenómeno OVNI en Chile y Argentina.

“Estos dos episodios ocupan un lugar muy especial en la historia de la ufología sudamericana. Resulta extraordinario que, durante una misma jornada y en lugares tan distantes, ciudadanos chilenos hayan relatado experiencias con elementos tan similares, como la presencia de intensas luces y la elevación de sus vehículos. Son sucesos que forman parte del patrimonio histórico de la investigación OVNI y de las historias que rescatamos y difundimos en el Museo OVNI de La Serena”, señaló Cristian Riffo, periodista y director del Museo OVNI.



viernes, 25 de septiembre de 2026

Investigué 700 abducciones por OVNIs. Comencé a creer en Dios después de que los sobrevivientes afirmaran que dos palabras los salvaron de entidades "demoníacas"

Investigué 700 abducciones por OVNIs. Comencé a creer en Dios después de que los sobrevivientes afirmaran que dos palabras los salvaron de entidades "demoníacas"
Por Rob Waugh 


Imagen ilustrativa.

Un investigador de OVNIs afirma haberse convertido al cristianismo tras investigar cientos de supuestos secuestros extraterrestres que se detuvieron milagrosamente cuando los implicados afirmaron haber invocado el poder de Jesús.

Joe Jordan, de 72 años, es un profesional de la seguridad en la fábrica de cohetes Blue Origin en Florida y también ha investigado avistamientos de OVNIs y denuncias de abducciones durante 32 años.

Jordan declaró al Daily Mail que ha investigado aproximadamente 700 casos de abducción y que aquellos que invocaron a Jesús o a Dios afirmaron que el incidente sobrenatural terminó inmediatamente sin mayores daños.

Su investigación no solo lo convenció de la existencia de un poder superior, sino también de que los avistamientos de extraterrestres podrían ser en realidad visitas espirituales, una creencia que se ha extendido entre la comunidad religiosa, que afirma que los extraterrestres son en realidad demonios.

Jordan dijo: «Lo que cambió mi vida fue ver que el poder, el nombre y la autoridad de Jesucristo me convencieron al cien por cien de que Dios es real, la Biblia es real, Jesús fue real... Si le pides ayuda, él está ahí para ayudarte».

El gobierno estadounidense ha sostenido durante décadas que nunca se ha recuperado ninguna evidencia que demuestre la existencia de OVNIs o vida extraterrestre. Esta postura no ha cambiado, incluso mientras el Pentágono continúa con su campaña de divulgación sobre ovnis, que ha recibido amplia cobertura mediática.

Ante el persistente escepticismo sobre el contacto con extraterrestres, el investigador señaló que incluso los grupos no religiosos han comenzado a ampliar el debate en torno a los OVNIs, dejando de considerar todo como extraterrestre y centrándose más en los fenómenos "no humanos".

«Dicen que lo que antes se refería siempre a entidades biológicas extraterrestres de otros mundos, ahora lo llaman interdimensional, extradimensional y ultradimensional», explicó Jordan.


Joe Jordan declaró al Daily Mail que ha investigado unos 700 supuestos secuestros por extraterrestres (Imagen de archivo).

Después de 30 años de investigación, Jordan ahora dice que le queda claro que la verdadera naturaleza de estos secuestros parece tener una conexión demoníaca, la cual según se afirma, estos sucesos a menudo comienzan cuando la persona ve a estas entidades participando en alguna forma de ocultismo.

Reveló que las experiencias de abducción por OVNIs a menudo ocurren después de que la supuesta víctima abre una puerta a estas entidades al incursionar en áreas que la Biblia considera contrarias a la palabra de Dios.

«Todas las personas que encontré que, sin saberlo, abrieron la puerta a esta experiencia, habían estado experimentando con lo oculto, lo paranormal e incluso con el fenómeno OVNI. Pero eso fue precisamente lo que les brindó la oportunidad de verse afectadas por esto», explicó Jordan.

"Tuve personas que vinieron y me dijeron que los habían llevado a bordo de una nave, les habían hecho cosas", continuó.

Sin embargo, el investigador de OVNIs convertido al cristianismo creía que estas entidades eran espíritus de otro reino que la Biblia consideraría hostiles a la humanidad, y el "secuestro" simplemente tomó el disfraz de un encuentro con un OVNI.

«A nadie se lo llevan a ninguna parte. Esta experiencia es una visión demoníaca, una experiencia visionaria espiritual demoníaca que se les ofrece», afirmó Jordan.

Jordan comenzó a investigar los OVNIs en la década de 1990 después de leer un libro sobre el incidente OVNI de Roswell de 1947 y finalmente se convirtió en miembro de la organización de investigación de OVNIs MUFON en 1992, trabajando como investigador de campo y director de sección estatal.

MUFON cuenta con 700 investigadores en Estados Unidos y es una de las organizaciones de investigación de OVNIs más antiguas del mundo, habiendo recopilado pruebas de encuentros extraterrestres desde la década de 1960.


Un vídeo publicado en la primera oleada de archivos sobre OVNIs parecía mostrar un objeto brillante que se asemejaba a una "estrella de ocho puntas" con brazos desiguales, que ha sido comparado con una nave de tiempos bíblicos.

Joe Jordan (en la foto) ha sido investigador de campo de la Mutual UFO Network (MUFON) desde 1992.

En lugar de centrarse en encuentros donde la gente vio OVNIs, la investigación de Jordan se centró en personas que afirmaban haber sido abducidas.

Fue en ese momento cuando Jordan se topó con un caso que cambió por completo el rumbo de su investigación y de su vida.

La persona que tuvo la experiencia, identificada como 'Bill D', habló de un secuestro que describió como oscuro y con connotaciones satánicas.

Él gritó: "¡Jesús, Jesús, ayúdame!" y según le contó a Jordan, la experiencia cesó de inmediato y se despertó en su cama.

Jordan dijo: "Pensé que esto simplemente no tenía sentido porque todos los investigadores más importantes de la época, a principios y mediados de los 90, decían que estas experiencias de abducción no se podían detener, pero yo tuve una que acababa de decir que él las había detenido".

Según Jordan, todos los investigadores de OVNIs con los que se ha puesto en contacto afirman haber encontrado casos en los que las personas habían rezado, cantado un himno o invocado a Jesús, y la experiencia había cesado.

Sin embargo, afirmó que los investigadores de OVNIs nunca comparten tales historias.públicamente, y uno de ellos alegó que compartir la historia dañaría su reputación en la comunidad OVNI.

«Durante los 30 años que llevo haciendo esto, lo único que oímos fue un encubrimiento, un encubrimiento, un encubrimiento. Supuestamente, eso viene del gobierno. ¡El encubrimiento viene de los propios investigadores en quienes hemos confiado para conocer la verdad!», afirmó Jordan.

Jordan explicó que antes de convertirse al cristianismo, empezó a trabajar con MUFON como practicante de la Nueva Era, especializado en adivinación con bolas de cristal. Sin embargo, un compañero investigador le advirtió que estaba jugando con fuerzas siniestras y oscuras.

"Le dije que tenía estos cristales que me protegen de esto y aquello". Ella dijo: «Me refiero a protección de verdad». Y entonces me entregó una Biblia. En noviembre del 96, me convertí al cristianismo —recordó—.

La idea de que los OVNIs puedan ser demoníacos ha ganado cada vez más adeptos en los últimos años. El vicepresidente JD Vance declaró en un podcast en marzo: «No creo que sean extraterrestres, creo que son demonios».

Expertos como el parapsicólogo Hal Puthoff y el ufólogo Jacques Vallée han defendido la hipótesis de los OVNIs demoníacos durante décadas.




Modificado por orbitaceromendoza

viernes, 11 de septiembre de 2026

De la base de misiles al reencuentro: Mario Woods y Michael Johnson rompen el silencio

De la base de misiles al reencuentro: Mario Woods y Michael Johnson rompen el silencio
De la parálisis al borde de un embalse al análisis de la propulsión no humana: la travesía de dos soldados marcados por el tiempo perdido y el secreto oficial.
por Luis Emilio Annino


Imagen ilustrativa.

El reencuentro tras medio siglo: La increíble historia de Mario Woods y Michael Johnson

Un incidente ocurrido a finales de los años 70 en una instalación militar estadounidense permaneció en las sombras y en la duda durante casi 50 años. Esta es la historia de dos policías de seguridad de la Fuerza Aérea, un encuentro cercano de tercer tipo y la búsqueda incesante que finalmente reunió a sus protagonistas.

Un suceso extraordinario en la Guerra Fría

A mediados de noviembre de 1977, Mario Woods y Michael Johnson, dos jóvenes miembros de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de unos 23 años, desempeñaban sus funciones de custodia en una base de misiles nucleares. Durante un patrullaje nocturno alrededor de la una de la madrugada, presenciaron una escena desconcertante: una esfera gigante y resplandeciente flotaba directamente sobre un arma termonuclear activa.

Segundos después, cuatro seres desconocidos se aproximaron a la ventana del camión militar en el que se encontraban. Lo que siguió fue una experiencia límite marcada por la parálisis, el miedo y la percepción de mensajes telepáticos. Mientras Mario Woods era llevado a bordo de la estructura y sometido a un examen con instrumentos afilados, escuchaba los gritos de su compañero en las cercanías.

Al recobrar la conciencia, habían transcurrido cinco horas. Su compañero, Michael Johnson, se encontraba inmóvil y sin responder al volante. El vehículo ya no estaba en el sitio de misiles, sino estacionado junto a una presa de embalse situada a más de ocho millas de distancia.

Separación y años de incertidumbre

Tras ser trasladados a la base militar e interrogados de manera exhaustiva por separado, la Fuerza Aérea decidió reubicar de inmediato a Michael Johnson. Desde aquella noche de 1977, Mario Woods no volvió a saber nada de su compañero.

A lo largo de las décadas, Woods —quien sirvió en la Fuerza Aérea entre 1975 y 1983— relató su testimonio en decenas de programas de televisión y medios de comunicación. En cada intervención, su pedido constante era el mismo: encontrar a Michael Johnson, la única persona capaz de corroborar y validar lo sucedido esa noche.

La búsqueda, sin embargo, parecía casi imposible. La abundancia del nombre «Michael Johnson» convirtió el rastreo en un desafío complejo. A pesar de los esfuerzos de investigadores privados, consultas con organismos oficiales e incluso la implicación de la oficina AARO del Pentágono, los intentos no daban frutos, llevando a muchos a cuestionar la veracidad del relato o la existencia real de dicho compañero.

El hallazgo y el histórico reencuentro

El estancamiento llegó a su fin gracias a la colaboración de la audiencia del programa American Alchemy. A través de un aviso proporcionado por un seguidor que identificó un perfil en redes sociales, se ubicó en Carolina del Sur a un veterano de la Fuerza Aérea de unos 70 años que coincidía plenamente con el perfil buscado y cuyas publicaciones hacían referencia a su servicio en Dakota del Sur durante el período 1975-1977.

Aproximadamente una semana después de iniciar las gestiones directas de localización, se confirmó la identidad de Michael Johnson.

Tras casi 50 años separados, los dos veteranos de la Fuerza Aérea volvieron a contactar para reconstruir los detalles de aquella noche de 1977. Como parte de este proceso para completar la historia, Johnson accedió voluntariamente a someterse a una sesión de regresión hipnótica grabada en cámara, un paso clave para unir finalmente las piezas de uno de los casos más impactantes de la ufología militar.

El testimonio directo de Michael Johnson

Al romper un silencio de casi medio siglo, Michael Johnson confirmó los núcleos centrales del relato de Woods. Recuerda con nitidez la aparición de una luz intensa que se acercaba y alejaba, así como el estado de parálisis motora que lo dejó atado al volante sin capacidad de hablar o reaccionar, atrapado en una suerte de trance mientras el entorno parecía detenerse.

En sus recuerdos conscientes, Johnson describe haber escuchado los llamados desesperados de Mario, quien intentaba sacudirlo y pedirle ayuda antes de salir del vehículo. Sin embargo, Johnson se encontraba incapacitado para responder: con los ojos ardiéndole e imposibilitado para parpadear, acabó desvaneciéndose. Percibió figuras borrosas de silueta humanoide y cabezas alargadas moviéndose rápidamente alrededor del camión, además de recibir la insólita orden mental de "no temas" o "no te preocupes".

El retorno a la conciencia ocurrió abruptamente en las inmediaciones del embalse del lago Newell, a decenas de millas de la posición original del sitio de misiles. Johnson recuerda el sonido del agua corriendo y la sensación de peligro al percatarse de que el camión estaba detenido justo al borde del precipicio. Rememora la llegada del personal militar, del sheriff y de los equipos de rescate, momentos en los que él continuaba en un estado de shock tan profundo que debieron extraerlo físicamente del habitáculo del vehículo.

Revelaciones bajo regresión hipnótica

Durante la sesión de regresión hipnótica, surgieron detalles adicionales y vívidos sobre la naturaleza del encuentro. Johnson describió la nave inicial como una estructura masiva, comparable en dimensiones a un gran edificio de almacén o centro de distribución, que apareció de forma repentina en el cielo emitiendo un destello brillante y descendiendo en absoluto silencio.

Bajo la guía del facilitador, revivió el momento en que tres entidades no humanas se situaron directamente frente al parabrisas del camión. Las describió como criaturas de piel o superficie de textura similar a la masilla, con cabezas de forma peculiar y ojos enormes y brillantes. Mientras las entidades emitían murmullos continuos en la oscuridad, transmitían repetidamente el mensaje telepático de "sin miedo".

La regresión también dejó al descubierto el trauma físico y psicológico experimentado en el interior del vehículo. Johnson rememoró el pánico, la frustración por no poder responder a Mario —quien lo sujetaba con fuerza intentando hacerle reaccionar— y la lucha interna por "regresar a su cuerpo". Paralelamente a la visión del espacio vacío y la falta de suelo a su alrededor, experimentó sensaciones somáticas intensas: una opresión extrema en la cabeza "de oreja a oreja" y la percepción punzante de agujas en el cráneo durante el punto álgido del contacto.

Nuevas anomalías y el fenómeno del tiempo perdido

La vivencia de 1977 no fue la única experiencia anómala en la vida de Michael Johnson. Años después, trabajando como camionero en el suroeste de los Estados Unidos, protagonizó un segundo episodio marcado por la distorsión del espacio y el tiempo. Mientras realizaba un trayecto entre El Paso y el área métropolitana de Dallas-Fort Worth, se desvió inadvertidamente de la autopista tras tomar una salida en una parada de descanso.

Buscando retomar la ruta principal, terminó adentrándose por caminos secundarios oscuros y desolados. Tras divisar un objeto volador no identificado cruzando frente a su vehículo, fue interceptado por un vehículo patrulla. Para su desconcierto, el oficial de policía le informó que no se encontraba en Texas, sino en el estado de Nevada, dentro de una zona bajo estricta restricción del gobierno.

En solo dos horas, el camión había recorrido una distancia físicamente imposible por carretera, trasladándolo a miles de kilómetros de su trayecto original en un evento análogo al "tiempo perdido" de 1977. Johnson destacó además la extraña apariencia y comportamiento del oficial que lo escoltó fuera del área: un hombre de baja estatura, rostro hinchado y con un sombrero peculiar, que le habló a velocidad reducida con una amabilidad e insistencia inusuales, advirtiéndole que no regresara jamás a ese sector.

Postura crítica ante la divulgación oficial y teorías de propulsión

Consultado sobre el cambio de paradigma cultural y el creciente interés institucional hacia el fenómeno OVNIS/FANIs por parte del Pentágono y el gobierno, Johnson expresó una profunda indignación. Lejos de sentir alivio por la desestigmatización, califica de indignante el intento oficial de "normalizar" un tema que durante décadas destruyó vidas y fue negado tajantemente a veteranos y testigos. Afirma que tanto él como muchos otros vivieron la realidad del fenómeno mientras las autoridades sostenían el secreto, ignorando el sufrimiento de quienes defendieron la verdad antes de esta apertura mediática.

Por su parte, Mario Woods aportó una reveladora perspectiva sobre la tecnología de estos objetos, fundamentada en conversaciones con fuentes vinculadas a instalaciones de alta seguridad como Los Álamos. Según las confidencias recibidas por Woods, los sistemas de propulsión de estas naves avanzadas no son ensamblados ni construidos mediante ingeniería convencional, sino "cultivados" a partir de estructuras biológicas o sintético-orgánicas.

Estas fuentes detallan que el proceso involucra someter elementos específicos —como el americio (elemento 95)— a reacciones controladas de alta temperatura y radiación alfa, beta y gamma dentro de reactores aislados. Este procedimiento permitiría generar isótopos con los cuales "hacer crecer" componentes y manipular superficies metálicas. La tecnología resultante permitiría a la nave desmaterializarse, alternar frecuencias y atravesar objetos o paredes sólidas, operando bajo principios de coherencia cuántica a escala macroscópica.







Modificado por orbitaceromendoza

viernes, 28 de agosto de 2026

Revelaciones del mayor Dames: espionaje psíquico, ufología y el caso Travis Walton

Revelaciones del mayor Dames: espionaje psíquico y ufología
Cómo un visor remoto del ejército perdió la vida dentro de un objeto FANI.
por Luis Emilio Annino


Imagen ilustrativa.

El mayor Ed Dames, ex oficial de operaciones de la unidad de inteligencia del Ejército de los EE. UU., relata un suceso trágico vinculado al uso de la visión remota. Según Dames, durante una sesión de entrenamiento donde el "monitor" guía al "visor" en un estado alterado de conciencia, un oficial de operaciones dirigió a un visor remoto hacia el interior del objeto asociado al famoso caso de abducción de Travis Walton.

El visor, creyendo que investigaba una instalación terrestre secreta, se encontró de repente bilocado (con un 80% de su conciencia dentro del objeto) frente a cinco entidades no humanas. El impacto de este encuentro cercano, según Dames, provocó que el visor informara brevemente lo que veía antes de sufrir un ataque al corazón fulminante que terminó con su vida. Finalmente, Dames describe la naturaleza de los "ángeles guardianes", ubicándolos matemáticamente en otra dimensión, específicamente en un vector de 45 grados detrás de la persona, con la función de proteger el destino del individuo.



Presentador: ... Pero en el proceso de estas experiencias fuera del cuerpo y los viajes astrales, ¿hubo contactos con ET?

Mayor Ed Dames: Hubo uno que mató a uno de nuestros... el ex oficial de operaciones de la unidad del ejército. Desafortunadamente, puso a uno de... porque tienes absoluta confianza en tu monitor cuando haces esto. Estás en un estado alterado y ellos te están guiando. La tecnología es difícil de explicar en este momento. Pero te están guiando. El ex oficial de operaciones puso a este tipo dentro de ese vehículo particular de Travis Walton. No usamos el término vehículo, objeto. Y había cinco entidades dentro de allí que no parecían humanas en absoluto. Así que ahora se está bi-locando. Significa que no toda su conciencia, pero alrededor del 80% de ella está ahora dentro de ese objeto en particular y está atrapado con estas cinco cosas, ya sabes, entidades allí, y tuvo un ataque al corazón y murió.

Presentador: Tu tipo lo hizo.

Mayor Ed Dames: Sí. Sí. Porque pensaba que iba a entrar en otro laboratorio ruso de alto secreto o en una instalación de energía dirigida o algo así. De repente, el oficial de operaciones le dio una sorpresa y lo puso dentro de un OVNI.

Presentador: Entonces, ¿cómo sabes que estuvo allí? ¿Informó haberlo visto y luego murió?

Mayor Ed Dames: El oficial de operaciones le dio eso como un objetivo particular. Este es un visor remoto entrenado.

Presentador: Sí, pero ¿informó antes de morir? ¿Informó de lo que estaba viendo?

Mayor Ed Dames: Solo momentáneamente. Solo momentáneamente. Sí. Y luego murió. Ataque al corazón.

Presentador: Obviamente hemos hablado de entidades y extraterrestres, pero también hay ángeles guardianes que dirías que la gente experimenta y que son reales. ¿Y cuál es su firma y cómo funcionan?

Mayor Ed Dames: Si tienes la suerte de tener... ¿cuál es su firma? Están en otra dimensión, una matemáticamente diferente. Así que si tienes tu propio ángel guardián, está oblicuo a unos 45 grados detrás de ti a unos 6 pies de distancia. Si quisiera aparecer en esta realidad en el mundo material, ahí es donde entraría. Ese vector. Y su trabajo es protegerte para que puedas lograr algún destino en lugar de encontrarte con un destino, lo que la mayoría de la gente hace. Pero en términos de que interactúes con ellos...



Modificado por orbitaceromendoza

domingo, 23 de agosto de 2026

Las huellas de lo desconocido: el Dr. John Mack y los relatos de abducción de Glynda y Randy

Las huellas de lo desconocido: el Dr. John Mack y los relatos de abducción de Glynda y Randy
Un análisis profundo sobre los recuerdos reprimidos y el impacto psicológico de los encuentros cercanos documentados por el psiquiatra de Harvard.
por Luis Emilio Annino



Entre el miedo y la realidad: los testimonios de abducción alienígena estudiados por el Dr. John Mack

El fenómeno de las abducciones extraterrestres ha sido durante décadas un terreno pantanoso entre el escepticismo público y el profundo desconcierto psicológico de quienes lo experimentan. En el centro de esta discusión se encuentra el trabajo del psiquiatra de la Universidad de Harvard, el Dr. John Mack, quien estudió los casos de al menos unas 100 personas que afirmaron haber sido abducidas por extraterrestres.

Entre estos testimonios destacan los de Randy y su hermana Glynda, quienes han lidiado con recuerdos fragmentados, miedo intenso y profundas transformaciones en sus vidas a raíz de encuentros que desafían la lógica convencional.

Los recuerdos de Glynda y la infancia

El relato sitúa a Glynda como una persona que ha sufrido secuestros desde la infancia. Su vivencia se entrelaza con la de su hermano Randy, quien también experimentó episodios similares. La madre de ambos recuerda cómo, años atrás, Glynda vivía fuera de casa y se vio perturbada tras leer un libro sobre el tema, lo que impulsó a la familia a conectar los recuerdos del pasado.

Aquellos eventos infantiles incluían relatos sobre una nave espacial en el exterior y pequeños seres alrededor de las camas, situaciones que en su momento generaron confusión y fueron minimizadas por la familia.

El impacto de lo inexplicable en la adultez

Para Randy, las experiencias volvieron a manifestarse de manera vívida en 1990, cuando asegura haber estado consciente durante unos cinco segundos antes de ser desmayado por seres que ingresaron de forma instantánea a su habitación. A pesar del terror inicial y la sensación de que su vida pendía de un hilo, Randy señala que estas presencias estuvieron allí para ayudarle en el pasado de forma incondicional.

«Realmente me ha hecho cuestionar de qué se trata la vida», confiesa Randy, explicando cómo estas vivencias han alterado por completo su perspectiva. Aunque intentó buscar explicaciones médicas para descartar que algo anduviera mal en su salud mental, las pruebas no revelaron anomalías físicas.

La validación a través de la comunidad

Uno de los aspectos más sorprendentes para los abducidos es el descubrimiento de que no están solos. Al hablar con otras personas que experimentan lo mismo, encuentran evidencia de que se trata de una situación bastante común y no de un caso aislado. No obstante, la carga social sigue siendo pesada; ante la constante exigencia de pruebas físicas tangibles o capturas fotográficas, Randy asegura haberlo intentado todo —incluso con cámaras de vídeo y de sensores de movimiento— sin obtener registros definitivos.






Modificado por orbitaceromendoza

jueves, 21 de mayo de 2026

Abducciones en Allagash y otras historias misteriosas asociadas

Abducciones en Allagash
Jim Weiner y las sombras del MKUltra
Analizando los extraños intentos de reclutamiento psíquico que rodearon a Jim en su niñez.
por Luis Emilio Annino



En este fragmento de una entrevista, Jim Weiner relata una experiencia inquietante de su infancia a finales de los años 50. Tras un procedimiento médico que dejó a su hermano gemelo, Jack, inconsciente, dos individuos se presentaron en su casa alegando pertenecer a un instituto (posiblemente el Instituto Rhine de Duke) dedicado al estudio de gemelos, con la intención de llevarse a los niños para realizar pruebas. El padre de Jim, alarmado por la situación, expulsó a los hombres y les prohibió acercarse a sus hijos nuevamente.

El entrevistador, Jesse Michels, vincula este relato con el contexto histórico de la época, mencionando programas experimentales relacionados con el proyecto MKUltra de la CIA y la figura de Andrija Puharich. Michels explica que Puharich, un científico interesado en la conciencia, dirigía un campamento conocido como los "Niños del Espacio" (Space Kids), donde supuestamente se reclutaba a menores con capacidades psíquicas para investigar fenómenos de canalización.



Jim Weiner: Entonces, me dio una inyección de algo para dejarme inconsciente y, un minuto después, Jack quedó fuera de combate. Vaya. Estoy sentado allí y el médico... realmente redactaron un informe y lo publicaron en uno de los periódicos locales. Y poco después de eso, estos dos tipos aparecieron en nuestra casa y querían hablar con mi padre y mi madre. Afirmaron que eran de algún instituto... instituto en algún lugar que estaba estudiando gemelos y querían llevarse a Jack y a mí para estudiarnos.

Jesse Michels: ¿Qué instituto?

Jim Weiner: No lo sé, no recuerdo el nombre.

Jesse Michels: ¿Se llamaba el Instituto de la Mesa Redonda?

Jim Weiner: No, no recuerdo el nombre.

Jesse Michels: ¿Recuerdas dónde estaba?

Jim Weiner: Puede que haya sido... Duke.

Jesse Michels: Duke. El Instituto Rhine.

Jim Weiner: Puede que haya sido el Rhine, pero no me cites. Pero, de todos modos, ellos afirmaron... esto fue... oh. ¿Qué año fue? Fue a finales de los 50.

Jesse Michels: Sí, bueno, el Instituto Rhine cerró en 1965.

Jim Weiner: De todos modos, mi padre se asustó y literalmente los echó a ambos de la casa y dijo: "Si vuelven aquí otra vez o si alguna vez los veo cerca de mis hijos otra vez, yo..."

Jesse Michels: Lo fascinante es que esa época de la historia fue cuando se comenzó a probar a niños en programas que eran similares a MKUltra, pero también, ya sabes, estaban interesados en el tema de los OVNIs. Había un tipo llamado Andrija Puharich, no sé si estás familiarizado con él, pero él fue uno de los primeros arquitectos de MKUltra. Era un científico de la Northwestern y creo que era estudiante de medicina allí, pero se interesó mucho en la conciencia. Tenía un lugar en Ossining, en el norte del estado de Nueva York, y reclutó lo que él llamó los "Niños del Espacio". Y era como un campamento para niños con alta capacidad psíquica, y a menudo, ya sabes, canalizaban a estos seres que llamaban "Los Nueve", estas especies de entidades alienígenas.

Heidi Jurka (en el video): El primer grupo de lo que realmente fueron los "Niños del Espacio" eran más jóvenes. Algunos de ellos tenían siete años hasta los doce o estaban en la adolescencia.

Jesse Michels: Interesante. Entonces, me pregunto si tú eras...



El astronauta Gordon Cooper y el enigma de 1957 según Charlie Foltz
Una conversación reveladora entre Charlie Foltz, Jim Weiner y Jesse Michels sobre el avistamiento en la base Edwards.



En este video, Charlie Foltz relata una experiencia compartida con el astronauta del Proyecto Mercury, Gordon Cooper, durante una conferencia en 1996. Foltz narra que Cooper le confesó haber presenciado, en 1957, el aterrizaje de una nave de origen desconocido en una base aérea (conocida como el incidente de la base Edwards). Según el testimonio, Cooper se acercó al objeto en un Jeep junto a un equipo de tres fotógrafos profesionales que documentaron el evento en diversos formatos de película. Sin embargo, al regresar a la base, Cooper afirma que todo el material gráfico fue confiscado inmediatamente por autoridades superiores. El clip se complementa con una breve grabación de archivo del propio Cooper, quien confirma el avistamiento y la técnica de despegue vertical de la nave.



(Charlie Foltz hablando): Bueno, Gordon Cooper, quien fue uno de los siete astronautas del Proyecto Mercury... Jim y yo dimos una presentación en Portsmouth, Maine, en... 1995, ¿fue? ¿Fue el cinco o el seis?

Jim Weiner: Fue el 96, creo.

Charlie Foltz: Sí, en el 96, creo que fue, sí. Y Gordon Cooper fue uno de los oradores también. Básicamente pasamos el fin de semana con Gordon Cooper. Él compartió con nosotros que, en 1957, él estaba en la base y tuvieron una nave, físicamente, aterrizando en la base. Entonces, él estaba en un Jeep con tres fotógrafos: un cinematógrafo, quien tenía una cámara de película de 16 mm y estaba grabando; un fotógrafo de 35 mm que estaba grabando; y un fotógrafo con una cámara de prensa de 4x5. Y él dijo que, cuando condujeron directamente hacia ella, había esta, como una forma de tic-tac que estaba en el suelo sobre un trípode. Y cuando se acercaron, las patas como que se retrajeron hacia adentro, y luego simplemente se fue directamente hacia el aire. Cuando estaban a unos 300 o 400 metros, simplemente fue verticalmente, directo hacia arriba. Y yo dije: 'Bueno, ¿y cómo se veían las películas?', y Gordon dijo: 'Nunca las vi. Tan pronto como regresamos, todas fueron confiscadas'.

(Voz de Gordon Leroy Cooper - clip de archivo): Y el platillo voló justo sobre ellos y bajó tres pequeños trenes de aterrizaje y aterrizó, ahí en el lecho seco del lago. Y ellos salieron, recogieron sus cámaras y se movieron hacia él, filmando. Y él lo apagó, puso el tren de aterrizaje de vuelta, y trepó a una velocidad muy alta y desapareció.



¿Fue el experimento de John Norseen el verdadero origen de la abducción de 1976?
Biofeedback, dispositivos subcutáneos y el control remoto de naves.



El presentador Jesse Michels entrevista a Charlie Foltz y Jim Weiner (quienes afirman haber experimentado una abducción en Allagash en 1976) sobre sus interacciones con el ingeniero John Norseen. Michels destaca a Norseen como una figura visionaria vinculada a patentes de Lockheed para pilotar naves mediante biofeedback cerebral y firmas electromagnéticas.

La conversación revela un dato inquietante: según Foltz y Weiner, Norseen les confesó haber estado en el área de Allagash el mismo día de su abducción en 1976. Norseen supuestamente realizaba pruebas de un dispositivo subcutáneo de seguimiento (ejercicio TTR: etiqueta, rastreo y recuperación) para monitorear parámetros biomédicos y la ubicación exacta de agentes de campo. Finalmente, el trío discute la posible conexión entre la experiencia de los entrevistados, su formación en la Marina con capacidades nucleares y la proximidad de la Base de la Fuerza Aérea Loring, sugiriendo un interés constante en la vigilancia de actividades nucleares.



Jesse Michels: He estado investigando a este hombre llamado John Norseen. Sí. Él es, eh, ya sabes, este ingeniero interesante que tiene esta patente de Lockheed para, esencialmente, cómo volar un OVNI con tu mente. Cómo utilizar una especie de biofeedback del cerebro para controlar, controlar a distancia, pilotar a distancia una nave. Y él habla sobre las "huellas cerebrales". La idea de que tenemos huellas dactilares, pero que también podrías tener un tipo único de, eh, ya sabes, firma electromagnética, como, eh, supongo, o lo que sea. Sí, yo estaba, sí. Así que, un tipo fascinante, que parece estar muy por delante de su tiempo. Y tengo que pensar que, si existe, ya sabes, un programa heredado de recuperación de OVNIs accidentados, que de hecho creo que sí, um, o lo estaban rastreando, eh, ya sabes, y él ahora, desde que, ya sabes, él, él falleció, pero o lo estaban rastreando, o estaban trabajando directamente con él, sería mi suposición. Y así que esto es fascinante, porque dijiste que John Norseen, hablaste con John Norseen y él estaba en Allagash en el 19, en agosto de 1976, cuando ustedes estaban allí y experimentaron su abducción. ¿Es eso correcto?

Charlie Foltz: Él leyó nuestro informe al guardabosques ese mismo día. Eso es lo que nos dijo.

Jesse Michels: Guau. Leyó su informe al guardabosques ese mismo día. ¿Y qué, qué dijo que estaba haciendo allí?

Charlie Foltz: Dijo que estaba haciendo un ejercicio de TTR, um, etiqueta, rastreo, recuperación con un dispositivo subcutáneo que estaban probando, que podían...

Jim Weiner: Podían monitorear a los agentes de campo.

Charlie Foltz: ...podían, ya sabes, con, decirles cosas como, presión arterial, ritmo cardíaco, ese tipo de cosas. Así que, él...

Jim Weiner: Ubicación.

Jesse Michels: ¿Qué haría exactamente?, ¿pondría como este tipo de chip RFID o algo así en otros militares, y ellos, ya sabes, se irían hacia Allagash y estaban probando para ver qué tan bien podían rastrear a estas personas?

Charlie Foltz: Podían rastrearlos. Exactamente. Eso es lo que nos dijo.

Jesse Michels: Eso es tan fascinante.

Charlie Foltz: Eso es lo que nos dijo.

Jesse Michels: ¿Y alguna parte de ustedes piensa que, porque sé que pienso en algunas de estas narrativas como, ya sabes, OVNIs apareciendo alrededor de sitios nucleares, y no creo que tal vez no sea una coincidencia que ustedes, ya sabes, uh, estuvieran en la Marina en una capacidad nuclear?

Charlie Foltz: Bueno, hay una base aérea nuclear o la había en ese momento en los años 70 en el norte de Maine. ¿Cuál era el nombre, cuál era el nombre de esa base? ¿Recuerdas?

Jim Weiner: Oh, no era un tipo de la Fuerza Aérea.

Jesse Michels: Loring. Base de la Fuerza Aérea Loring.

Charlie Foltz: Loring. Base de la Fuerza Aérea Loring.



La abducción de Jim Weiner: cuando el miedo casi lo llevó a contraatacar
Seres de cuello delgado y brazos articulados neutralizan su pensamiento agresivo y aplican dispositivos en sus piernas.



En su testimonio, Jim Weiner relata un momento de terror durante un aparente encuentro con seres extraterrestres. Se encontraba acostado en una mesa, rodeado por seis entidades: dos detrás de sus hombros, dos a sus pies y dos a cada lado. Dominado por el miedo y la desconfianza, tuvo el impulso de atacar a uno de ellos para crear una distracción y escapar. Específicamente, pensó en agarrar y romper su cuello delgado como un lápiz. 

Apenas formuló ese pensamiento, los seres reaccionaron con velocidad extrema (casi como un borrón). Uno de los seres que estaba a sus pies extendió su largo brazo articulado, tomó un objeto similar a un disco de hockey (ovalado, de bordes redondeados y tamaño aproximado a un puck), y lo colocó en la parte exterior de cada una de sus espinillas. No importa cuánto lo intentara, no podía mover sus piernas.

Jim Weiner: Había otra vez, no sé si hicieron lo mismo con Jack o no, no puedo recordar, pero en un momento recuerdo estar acostado en una mesa, y había dos seres a mis hombros detrás de mí, y dos a mis pies, y dos a cada lado. Y recuerdo haber pensado, quiero decir, estaba aterrorizado y no confiaba en estas cosas, y así que, en un momento, casi me avergüenza decir, pensé: 'Bueno, tal vez si mato a uno, puedo crear una distracción y salir de aquí, puedo escapar'. Y tan pronto como tuve ese pensamiento... porque tenían estos cuellos realmente como lápices, estos cuellos delgados, pensé: 'Bueno, podría poner mi mano alrededor de ahí y simplemente...'. Y tan pronto como tuve ese pensamiento, los que estaban cerca de mis hombros y a los lados, se movieron tan rápido que fue como un borrón. Y entonces... uno de los que estaban en mis pies, fue extraño, él como que alcanzó arriba en el aire con su brazo, tenían estos brazos largos, delgados y articulados. Y cuando bajó, él tenía esta cosa en su mano, que parecía una 'hockey', era como un disco de hockey, pero no era perfectamente redondo, era más como una forma ovalada, y tenía bordes redondeados en lugar de los bordes afilados que tiene un disco de hockey, pero era del tamaño de un disco de hockey, tal vez un poco más pequeño. Y pusieron uno en el exterior de cada una de mis espinillas y no pude mover mis piernas.

https://x.com/AmericanALCHMY/status/2053550268361462130


Desnudo e indefenso como un bebé: el testimonio de Charlie Foltz
Mesa estéril, panel descendente y luz azul dimensional en un encuentro clínico con seres desconocidos.



Charlie Foltz describe una experiencia en la que se encontró completamente desnudo y vulnerable, comparándose con un bebé indefenso. Tras superar inicialmente la dificultad emocional de esa desnudez, intentó incorporarse y percibió un movimiento. Al mirar hacia arriba, vio un rostro que se inclinaba sobre él, por lo que bajó rápidamente la cabeza. Estaba acostado horizontalmente sobre una mesa fría y estéril, similar a una sala de emergencias. 

Sobre su torso descendió un panel desde el techo que emitió una luz azul enfocada y de cualidad dimensional (no dispersa como una linterna común). Dos seres se posicionaron a su izquierda, uno cerca de su cabeza y otro en sus pies, mientras realizaban un examen clínico detallado de su cuerpo. El ambiente era frío, clínico y aséptico.

La narración transmite una mezcla de vulnerabilidad extrema, sorpresa y observación detallada de un entorno y procedimientos que Foltz asocia con una experiencia no ordinaria (posiblemente cercana a la muerte o encuentro con inteligencias no humanas).



Charlie Foltz: Aquí estoy, pero desnudo. Y estoy tan indefenso como un bebé. Me resultó difícil sobrellevar eso durante un tiempo. Y luego, estaba tratando de levantarme y tuve esa sensación de movimiento, miré hacia arriba y vi este rostro inclinándose para mirarme a los ojos, así que bajé la cabeza para moverme tan rápido como pude, y creo que solo moví la cabeza otros tres o cuatro centímetros hasta que hice contacto con la superficie sobre la que estaba acostado, y no pude ir más hacia atrás.

Jesse Michels: ¿Entonces estabas acostado horizontalmente?

Charlie Foltz: En una mesa, sí.

Jesse Michels: ¿Y qué se sentía al estar en la mesa?

Charlie Foltz: Uh, más o menos como fría, como esta habitación que está fresca. Sí. Se sentía fría, muy estéril, muy parecida a un entorno de sala de emergencias, en cierto modo. Y luego, recuerdo que este panel bajó de algún lugar por encima de mi cabeza y quedó sobre mi pecho, y básicamente cubrió todo mi torso. Y entonces esta luz azul cayó directamente desde él, y tenía una calidad dimensional definida, la luz sí la tenía. Quiero decir, no es como, como tomar tu linterna o algo así y alumbrar, y la luz se extiende y viaja. Esta estaba enfocada, estaba localizada en una sola forma, y se emitía directamente hacia mi torso. Y había como dos seres a mi izquierda, haciendo lo que sea con este panel. Tenía a uno en mi cabeza y a otro en mis pies. Y comenzaron un examen clínico de mí, por falta de otro término.



La señal que detuvo al OVNI
Charlie Foltz y el momento en que el objeto respondió al SOS en el Caso Allagash: “Se detuvo en seco y proyectó un cono de luz azul cristalina



Charlie Foltz relata un encuentro cercano con un objeto no identificado durante una noche de pesca en canoa. Mientras estaba en la proa sin éxito en la pesca, uno de sus compañeros avista un círculo blanco brillante del tamaño de una aspirina en el cielo. Inicialmente Foltz cree que es la luna, pero rápidamente nota que se mueve a gran velocidad y cambia de dirección, acercándose directamente hacia ellos.

El objeto avanzaba en completo silencio, volando muy bajo (aproximadamente a 4,5 metros por encima de las copas de los árboles) e iluminando las copas con su luz. Cuando estaba a menos de 90 metros de distancia, Foltz decidió probar una señal de SOS con su linterna cuadrada de batería: tres destellos cortos, tres largos y tres cortos. 

Inmediatamente, el objeto se detuvo en seco sin emitir ningún sonido. Acto seguido, proyectó un gran cono de luz azul neón, descrito como un “cristal gigante”. El relato genera una fuerte impresión por la cercanía, el silencio absoluto y la aparente reacción inteligente del objeto a la señal de SOS.



Charlie Foltz: Me estoy acomodando en la parte delantera de la canoa y, ya sabes, no tenemos nada de suerte con la pesca, cuando el otro tipo dice: '¿Qué carajo es eso?'. Así que todos nos giramos y miramos hacia la parte trasera de la canoa, y veo este círculo blanco del tamaño de una pastilla de aspirina. Y pienso: 'Esa es la maldita luna, idiota'. Pero luego noté que se estaba moviendo, y se movía más rápido de lo que se mueve la luna. Se movía más o menos a esta velocidad de aquí... y está a cientos... a cientos de metros de nosotros. Así que nos quedamos allí sentados, desconcertados, mirando esa cosa, y luego como que da un giro a la izquierda y empieza a venir directo hacia nosotros.

Jesse Michels: Totalmente en silencio.

Charlie Foltz: Sí. Y entonces la estamos mirando, y mirando, y luego nos damos cuenta, a medida que se acerca, de que las copas de los árboles están iluminadas, y esta cosa está a solo unos 4.5 metros por encima de las copas de los árboles. Viniendo directo hacia nosotros. Y cuando estaba a, bueno, menos de 90 metros de nosotros directamente enfrente, pensé: '¿Qué demonios hará si le hago una señal de SOS con la linterna?'.

Así que tenía una de esas linternas de batería cuadrada con mango y botón pulsador. Puse mi mano sobre la lente, encendí la luz y luego hice... tres cortas, tres largas, tres cortas. Y entonces esta cosa se detuvo. Quiero decir, simplemente... sin ningún sonido, simplemente dejó de moverse. Y de repente, este gran cono de luz... luz azul, como un azul neón, pero parecía como un... un cristal gigante....



Allagash: Cuando la curiosidad se convirtió en pánico
Charlie Foltz y Jim Weiner explican a James Fox cómo un objeto enorme respondió a una linterna y casi los atrapa en aguas heladas.



En esta conversación con James Fox, los testigos Charlie Foltz y Jim Weiner recuerdan uno de los momentos más intensos del incidente Allagash (Maine, 1976). Mientras navegaban en canoa por el lago de noche, observaron una luz misteriosa. Charlie, impulsado por la curiosidad, encendió su linterna y la enfocó directamente hacia el objeto. Inmediatamente, la enorme nave —del tamaño de una casa de dos pisos— respondió acelerando a gran velocidad, cruzando el lago y colocándose justo encima de su canoa, a aproximadamente 75 yardas de distancia.

Charlie describió el instante con humor: “En ese momento mi curiosidad quedó plenamente satisfecha”. Soltó la linterna, agarró el remo y remó desesperadamente hacia la orilla, imitando el motor de un fueraborda. Jim Weiner enfatizó el alto riesgo de la situación: el agua estaba helada y había árboles sumergidos, por lo que volcar la canoa podría haber sido fatal.

El intercambio destaca la mezcla de asombro, miedo y reacción humana ante un encuentro cercano con un objeto volador no identificado de gran tamaño y comportamiento inteligente.



Jim Weiner: Esta cosa era grande. Era tan grande como una casa de dos pisos. 
Charlie Foltz : Oh, sí, quiero decir, era enorme. 
Jesse Michels: Vaya. ¿Y a qué distancia estaba? ¿A menos de 100 yardas de ustedes? 
Charlie Foltz: Cuando encendí la linterna... pero cuando solté la linterna, estaba a unas 75 yardas de nosotros y acercándose. 
James Fox (voz por teléfono): Quer-quería preguntar, porque, ya saben, hay un puñado de testigos que he conocido y de los que he oído hablar y a los que he seguido a lo largo de las décadas. Ajá. Y una de las frases más destacadas en mi mente fue—Charlie, no estoy seguro de si vino de ti o si fue de Jim—cuando hablabas de lo curioso que eras cuando viste esta luz y decidiste encender tu linterna hacia ella. 
Charlie Foltz: Sí. 
James Fox: Y respondió inmediatamente y cruzó el lago a toda velocidad y se quedó suspendido justo encima de tu canoa. 
Jim Weiner: Bueno, no exactamente, pero sí. 
James Fox: ¿Fuiste tú quien dijo: "En ese momento mi curiosidad quedó plenamente satisfecha"? 
Charlie Foltz: Sí, sí. Mi curiosidad quedó satisfecha. Solté la linterna y la sustituí por un remo de canoa. Hice mi mejor imitación de un Evinrude de 75 caballos, intentando cruzar el lago de vuelta, sí. Pero eso podía hacerlo entonces; ahora me parecería más a uno de esos pequeños motores eléctricos de pesca. 
Jim Weiner: Sí, quiero decir, tienen que entender que cuando estábamos allí en ese lago, el agua estaba helada. Así que si te caes de la canoa y terminas en el agua, estás en graves problemas. Y había árboles sumergidos por allí, así que si te caes y te enganchas en un árbol sumergido, estás en problemas adicionales.



Tiempo perdido en Allagash: el testimonio de Charlie y Jim
De remar frenéticamente a aparecer en la orilla sin explicación. El relato de la esfera con halo y el compañero catatónico que nunca olvidaron.



En esta conversación con Jesse Michels, Charlie Foltz y Jim Weiner relatan uno de los momentos más intensos del famoso incidente OVNI de Allagash (1976). Mientras navegaban en canoa por el lago durante una noche de pesca, observaron una esfera luminosa que se acercaba con un halo definido a su alrededor, similar al que se ve alrededor de la Luna, pero con un movimiento interno constante.

Ante la proximidad del objeto, los testigos comenzaron a remar desesperadamente gritando “¡rema!”. Sin embargo, su compañero Chuck quedó completamente catatónico, sentado en el centro de la canoa con el remo sobre las piernas, mirando fijamente la luz sin reaccionar. Charlie y Jim intentaban que participara, pero sin éxito.

Lo más impactante del relato es la experiencia de tiempo perdido: Jim recuerda mirar hacia atrás y ver el objeto aún a unas 70 yardas de distancia. Instantes después, la esfera apareció repentinamente justo detrás de ellos. Esa es su última memoria antes de encontrarse, sin saber cómo, de vuelta en la orilla de su campamento. Charlie enfatiza que, en el momento, no fueron conscientes de la pérdida de tiempo; solo después se dieron cuenta de la anomalía.

El fragmento destaca la confusión, el miedo y la sensación de impotencia frente a un fenómeno que parecía controlar el espacio y el tiempo.



Charlie Foltz: Bueno, sabes que una de las cosas que más me impresionó, que recuerdo de aquello, fue... ¿has visto los halos alrededor de la Luna, verdad?

Jesse Michels: Claro.

Charlie Foltz: Esta cosa tenía un halo alrededor también. Y mientras se nos acercaba, podías ver la definición de este halo y la esfera en sí misma estaba, ya sabes, en constante movimiento.

Jim Weiner: Sí, y yo recuerdo... Recuerdo que tú decías "¡rema!", pero el otro tipo que estaba con nosotros, él estaba simplemente catatónico. Se quedó sentado en el medio con el remo sobre sus piernas y simplemente miraba hacia afuera. Y nosotros decíamos "¡rema, rema, rema!".

Jesse Michels: Como pidiendo "échanos una mano aquí". Por cierto, ¿cómo se llamaba ese otro tipo, el que estaba catatónico?

Jim Weiner: Chuck.

Charlie Foltz: Sí. Esa es la razón por la que yo prefiero que me digan Charlie, para que no haya confusión.

Jim Weiner: Y entonces nosotros decíamos "¡Chuck, rema!" y él simplemente se quedaba ahí sentado mirando a la nada. Lo último que recuerdo antes de que estuviéramos de repente en la orilla del campamento fue mirar atrás para ver dónde estaba esa cosa. Y pensé: "bueno, todavía está como a 70 yardas de distancia", excepto que en lugar de estar allá atrás, estaba justo ahí. Estaba justo detrás de nosotros y yo estaba como "¡Dios santo, no vamos a lograr volver!". Y eso es lo último que recuerdo hasta que nos detuvimos en la orilla de nuestro campamento.

Jesse Michels: Así que hubo un pequeño periodo de desmayo, un poco de "tiempo perdido", al menos en tu memoria, donde...

Charlie Foltz: Bueno, sí, pero el asunto es que, en el contexto total, no éramos conscientes de nada de esto en ese momento.


Modificado por orbitaceromendoza