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sábado, 8 de agosto de 2026

Evidencia de líquidos en la superficie de Plutón

Astronomía
Evidencia de líquidos en la superficie de Plutón
El planeta enano Plutón vuelve a sorprender a la ciencia: un equipo de investigación internacional ha encontrado la primera evidencia de que el nitrógeno líquido pudo haber llegado a la superficie de este distante cuerpo celeste hace tan solo un breve período de tiempo geológicamente.


Imagen de Plutón tomada por la sonda New Horizons. Fuente: NASA/Johns Hopkins APL/SwR

Según informa el equipo de Alan Stern del Southwest Research Institute (SwRI) en la revista "Planetary Science Journal" (DOI: 10.3847/psj/ae7e85), las imágenes de la sonda "New Horizons" de la NASA constituyen la base de este nuevo descubrimiento. Estas imágenes revelan estructuras que sugieren que el nitrógeno líquido ascendió a través de grietas bajo el enorme glaciar Sputnik Planitia, dejando tras de sí formaciones oscuras características.

Huellas oscuras en el corazón del planeta enano

El estudio se centra en Sputnik Planitia, el enorme glaciar de nitrógeno que conforma la mayor parte de la singular región con forma de corazón en Plutón. Esta cuenca de nitrógeno congelado abarca casi 880 000 kilómetros cuadrados, lo que equivale a casi dos veces y media el tamaño de Alemania.

Las imágenes de "New Horizons" tomadas en 2015 y 2016 ya mostraban enormes células de convección, así como líneas oscuras estrechas y manchas oscuras más difusas, en la parte norte de la llanura. Estas enigmáticas estructuras han sido analizadas nuevamente.

Según Stern y sus colegas, las observaciones sugieren que estas áreas estuvieron temporalmente humedecidas por un líquido, muy probablemente nitrógeno líquido. De confirmarse esta interpretación, sería la primera evidencia de que hubo líquidos fluyendo sobre la superficie de Plutón en el pasado reciente.

Nitrógeno líquido en lugar de lluvia

Debido a las temperaturas extremadamente bajas y la presión atmosférica extremadamente tenue, no se puede formar lluvia de nitrógeno en Plutón. Sin embargo, los patrones oscuros de la superficie guardan un asombroso parecido con áreas de glaciares terrestres que han sido humedecidas por la lluvia o el agua que se filtra desde el subsuelo.

Para comprobar esta hipótesis, los científicos compararon las imágenes de Plutón con fotografías de la capa de hielo de Groenlandia tomadas por el satélite Landsat 9 de la NASA. Se observan líneas oscuras similares dondequiera que el agua líquida satura la nieve y el hielo. La similitud de los patrones sugiere que el nitrógeno líquido pudo haber ascendido desde el subsuelo hasta la superficie de Plutón y haber humedecido la capa de hielo nitrogenada.

El paisaje joven habla de los procesos actuales

La superficie de Sputnik Planitia se considera excepcionalmente joven. Según los cálculos de los modelos, se renueva regularmente gracias a las constantes corrientes de convección en el hielo y probablemente tenga menos de un millón de años.


Características del terreno resultantes de flujos de fluidos en la región de Plutón: Sputnik Planitia. Fuente: The Planetary Science Journal (2026). DOI: 10.3847/psj/ae7e85

Esto significa que las estructuras oscuras observadas debieron formarse en este período relativamente corto. Para los investigadores, esto sugiere que los procesos subyacentes no son meras reliquias prehistóricas, sino que podrían haber estado activos hasta hace poco, posiblemente incluso hasta nuestros días.

Estudios previos ya habían aportado pruebas de movimientos de fluidos en Plutón en el pasado. Sin embargo, este nuevo estudio va un paso crucial más allá: proporciona los primeros indicios de que el nitrógeno líquido podría seguir presente bajo el enorme glaciar en la actualidad, o al menos en tiempos geológicamente recientes.

Los modelos informáticos ofrecen una posible explicación

Además de sus observaciones, los científicos desarrollaron modelos informáticos para simular los procesos que ocurren en el interior de Sputnik Planitia. Según estos modelos, el hielo de nitrógeno de un kilómetro de espesor en su base puede derretirse bajo ciertas condiciones, formando nitrógeno líquido. Este nitrógeno líquido podría transportarse desde capas más profundas hasta la superficie a través de estrechos canales o conductos —similares a los de la lava o los géiseres— debido a la flotabilidad o la presión. Una vez allí, el nitrógeno líquido permanecería estable el tiempo suficiente para fluir por la superficie siguiendo suaves pendientes, creando las características estelas oscuras visibles en las imágenes de New Horizons.

Importancia también para otros mundos

Según los investigadores, este descubrimiento abre nuevas perspectivas para comprender el nitrógeno en condiciones extremas. En particular, las propiedades físicas del nitrógeno sólido a temperaturas muy bajas y bajo tensión mecánica apenas se han investigado experimentalmente hasta ahora.

Además, el mecanismo descrito también podría explicar otros fenómenos en el sistema solar exterior. Por ejemplo, los autores consideran posible que procesos similares estén detrás de los géiseres de nitrógeno en Tritón, la luna de Neptuno, que fueron observados en su momento por la sonda espacial Voyager 2.

Sin embargo, aún no está claro si procesos similares ocurren en otras regiones de Plutón. Más de la mitad de la superficie del planeta enano todavía no se ha cartografiado con alta resolución. Investigaciones más detalladas de Plutón y otros objetos del Cinturón de Kuiper podrían revelar si estos mundos helados también albergan líquidos ocultos que circulan bajo capas de hielo de kilómetros de espesor y que ocasionalmente emergen a la superficie.



Utilizando la física cuántica en la búsqueda de una "Tierra 2.0"
La física cuántica —la física que estudia las partículas más pequeñas— no es precisamente lo primero que se nos viene a la mente al buscar planetas enteros que orbitan estrellas distantes. Sin embargo, un estudio sobre un nuevo enfoque teórico propone precisamente eso, uno que incluso podría generar imágenes directas de exoplanetas del tamaño de la Tierra o similares a ella.
por Andreas Müller


Imagen simbólica: Exoplaneta similar a la Tierra (ilustración). Fuente: grenzwissenschaft-aktuell.de

El principal problema hasta ahora con la observación directa de exoplanetas similares a la Tierra es que la mayoría de estos mundos son extremadamente débiles en comparación con su estrella central y quedan casi completamente eclipsados ​​por su brillo.

La observación directa de un exoplaneta suele compararse con intentar detectar una luciérnaga junto a un potente reflector. Los planetas similares a la Tierra suelen ser entre 100 millones y 10 mil millones de veces más tenues que su estrella anfitriona. Además, existe otro obstáculo físico: cuando dos fuentes de luz están muy cerca, sus señales luminosas se fusionan en una única mancha de luz por debajo del llamado límite de Rayleigh. En el caso de una estrella y un exoplaneta cercano, la luz del planeta queda casi completamente oculta por la luz estelar. Los detectores convencionales pueden registrar fotones individuales, pero no pueden determinar si estos provienen de la estrella o del planeta.

La física cuántica proporciona información adicional

En su artículo, publicado recientemente en ArXiv.org antes de su impresión, el equipo liderado por Hyunsoo Choi de la Universidad de Hanyang describe un nuevo método teórico. Este método combina la física cuántica con algoritmos informáticos inteligentes y, por lo tanto, podría mejorar significativamente, si no revolucionar, la búsqueda de una "Tierra 2.0" en el futuro.

Este nuevo enfoque pretende utilizar una propiedad de la física cuántica para la búsqueda de exoplanetas similares a la Tierra: los fotones transportan información no solo sobre su brillo o energía, sino también sobre su forma de onda.

Mediante las denominadas mediciones de modo espacial, los fotones se clasifican primero según sus patrones de onda antes de que lleguen al detector. Esto permite obtener información adicional que permanece oculta para las cámaras convencionales.

El algoritmo inteligente optimiza la medición

Para que este método sea práctico, los científicos desarrollaron un ciclo de retroalimentación continua entre la clasificación de fotones y el análisis de imágenes: primero, el algoritmo trabaja con una escala logarítmica para procesar las enormes diferencias de brillo entre la estrella y el planeta. Mientras el programa reconstruye gradualmente cuántos objetos podrían existir en el sistema estelar observado, calcula continuamente una denominada "derivada logarítmica simétrica". Esta información ajusta el clasificador de fotones para preservar la mayor cantidad posible de información cuántica.

Otro componente importante es el uso del Criterio de Información Bayesiano. En lugar de especificar al programa cuántos planetas buscar, el propio algoritmo decide, basándose en criterios estadísticos, qué número de objetos explica mejor los datos de observación.

Pruebas exitosas en simulaciones por computadora

Los investigadores pusieron a prueba su método en una simulación de un sistema estelar con una estrella y dos planetas. Uno de los planetas era solo 10 000 veces más tenue que su estrella, mientras que el segundo era 100 millones de veces más tenue. Ambos se encontraban dentro del límite de Rayleigh y habrían sido prácticamente imposibles de resolver con los métodos clásicos.

En numerosas simulaciones de Monte Carlo, el algoritmo identificó correctamente el número de cuerpos celestes en el 72,5 % de los casos. Si el número de objetos se determinaba correctamente, el sistema podía localizar la posición de los planetas con una precisión de un píxel. El brillo del planeta extremadamente tenue se estimó con una precisión de un factor de dos en el 99,7 % de las simulaciones exitosas.

Para reproducir mejor las condiciones de las observaciones reales, los científicos también introdujeron perturbaciones artificiales en su simulación, como una alineación intencionadamente deficiente del telescopio virtual.

A pesar de estas fuentes adicionales de error, el rendimiento del sistema se mantuvo prácticamente inalterado. La tasa de éxito en la determinación del número de objetos solo disminuyó ligeramente hasta el 71,3 por ciento.

Sin embargo, los autores señalan que los telescopios reales presentan numerosas fuentes de interferencia cuya influencia aún no se ha investigado. Por lo tanto, todavía es necesario demostrar la robustez del algoritmo en condiciones de observación reales.

Potencial para la búsqueda de una “Tierra 2.0”

Se trata aún de un enfoque puramente teórico, que hasta ahora solo se ha probado mediante simulaciones por ordenador. No obstante, los autores lo consideran un avance significativo para el desarrollo de técnicas de imagen basadas en la mecánica cuántica.

Según sus cálculos, el nuevo método podría detectar en el futuro planetas hasta 100 millones de veces más débiles que su estrella central. Esto supondría una mejora significativa con respecto a los sistemas actuales de imágenes ópticas cuánticas, que actualmente solo pueden manejar contrastes de brillo de aproximadamente 1 a 1000.

Si este concepto resulta exitoso en condiciones de observación reales en el futuro, podría facilitar significativamente la detección directa de exoplanetas similares a la Tierra, particularmente débiles, abriendo así nuevas posibilidades en la búsqueda de mundos potencialmente habitables.




Modificado por orbitaceromendoza

jueves, 9 de julio de 2026

¿Interés extraterrestre en la Luna? Las revelaciones de Luis Elizondo

¿Interés extraterrestre en la Luna? Las revelaciones de Luis Elizondo
Descifrando las evidencias fotográficas de objetos triangulares.
por Luis Emilio Annino



Luis Elizondo destaca la existencia de evidencia fotográfica sobre fenómenos anómalos no identificados (FANIs) con formas geométricas específicas, mencionando particularmente una estructura de forma triangular caracterizada por tres puntos de luz. Según explica, este tipo de avistamientos ha sido reportado en múltiples ocasiones dentro de los Estados Unidos. Finalmente, Elizondo señala que se investiga la posibilidad de que estos FANIs hayan mostrado interés en la exploración humana de la superficie lunar desde la época de las misiones Apolo.



Luis Elizondo: Sí, es una fotografía muy intrigante. Hay otra fotografía que representa lo que parece ser un vehículo triangular; ves tres puntos de luz. Y esa es una forma que ha sido reportada y hemos visto evidencia de ella aquí en los Estados Unidos muchas veces. Estamos especulando que, desde las misiones Apolo, estos FANIs estaban muy interesados en la exploración humana de la superficie lunar.



Luis Elizondo y los monolitos lunares: ¿Próximas revelaciones de fotografías inéditas?
Se han fotografiado monolitos en la Luna; su publicación podría ser inminente.
por Luis Emilio Annino


Imagen ilustrativa.

Luis Elizondo afirma la existencia de fotografías aún no publicadas que muestran estructuras monolíticas de gran tamaño con ángulos rectos en la superficie de la Luna. Aunque estas imágenes no han sido difundidas, Elizondo sugiere que podrían ver la luz próximamente y destaca lo fascinante que resulta observar tales objetos desde el espacio.



Luis Elizondo: También hay fotografías que no creo que se hayan hecho públicas todavía, que muestran en la superficie lunar lo que parecen ser grandes estructuras monolíticas con cortes en ángulo recto que parecen estar en la superficie lunar. Y creo que esas fotografías, si no han sido publicadas todavía, podrían publicarse pronto; pero son ciertamente muy intrigantes al observar estos objetos desde el espacio.


Modificado por orbitaceromendoza

lunes, 22 de junio de 2026

¿Hongos acidófilos? Un estudio analiza posibles candidatos inusuales para la vida en Venus

Astrobiología
¿Hongos acidófilos? Un estudio analiza posibles candidatos inusuales para la vida en Venus
La cuestión de si podría existir vida en las nubes de Venus ha sido uno de los temas más apasionantes de la astrobiología durante varios años. Tras el descubrimiento reiterado de evidencias de procesos químicos que aún no pueden explicarse completamente sin procesos biológicos, un nuevo estudio centra ahora la atención en una posibilidad hasta ahora poco considerada: los hongos que toleran ambientes ácidos.
por Andreas Müller


Imagen simbólica: Imagen microscópica de la especie de hongo acidófilo Acidiella bohemica. Fuente: Shu-nigh Oh et al., Frontiers in Microbiology 2026 / CC BY-SA 4.0

Venus: Un mundo hostil con posibilidades sorprendentes

A primera vista, Venus parece ser uno de los lugares más inhóspitos del sistema solar. Las temperaturas superficiales alcanzan los 470 grados Celsius, la presión atmosférica es aproximadamente 90 veces mayor que en la Tierra y densas capas de nubes de ácido sulfúrico envuelven completamente el planeta.

Sin embargo, la comprensión científica de Venus ha cambiado en los últimos años. Los modelos climáticos modernos y las simulaciones por computadora sugieren que Venus pudo haber sido significativamente más hospitalario para la vida en sus inicios. Algunos modelos incluso sugieren que el planeta alguna vez tuvo temperaturas moderadas e incluso agua líquida en su superficie.

Si la vida hubiera surgido en aquel entonces, podría haber migrado a capas atmosféricas superiores tras los drásticos cambios climáticos del planeta. Incluso hoy en día, las temperaturas y presiones a altitudes de entre 50 y 60 kilómetros son comparables a las de algunas regiones de la Tierra. Por consiguiente, podrían existir organismos similares a la vida en esas zonas.

La búsqueda de los habitantes de las nubes venusinas

La idea de vida en las nubes de Venus volvió a cobrar relevancia en 2020, cuando investigadores informaron sobre posibles indicios de fosfina en la atmósfera del planeta. Dado que este gas se asocia frecuentemente con procesos biológicos en la Tierra, el descubrimiento desató un intenso debate.

Aunque los resultados de las mediciones de aquella época siguen siendo controvertidos, volvieron a poner a Venus en el punto de mira de la astrobiología. A este misterio se suma otro enigma: durante décadas, los científicos han observado un absorbente de rayos UV hasta ahora desconocido en las nubes de Venus. Ciertas zonas de la capa de nubes absorben la luz ultravioleta con mayor intensidad de lo esperado. La sustancia responsable de este efecto aún no se ha identificado definitivamente.

Hongos extremófilos como posibles candidatos

En su estudio, publicado recientemente en la revista Nature "Scientific Reports" (DOI: 10.1038/s41598-026-57245-3), el equipo liderado por Anna Olewicz de la Universidad Karol Marcinkowski de Polonia examinó las esporas de tres especies de hongos acidófilos: Acidiella bohemica, Acidomyces acidophilus y Acidomyces acidothermus. Estos organismos pertenecen al grupo de los llamados poliextremófilos, capaces de tolerar simultáneamente diversas condiciones ambientales extremas.

Muchos de estos hongos pueden sobrevivir no solo a la radiación intensa, las temperaturas extremas y los valores de pH muy bajos, sino también a la escasez de agua. Estas propiedades, al menos en teoría, podrían convertirlos en candidatos interesantes para la supervivencia en las nubes de Venus.

Como parte del estudio, los investigadores analizaron los espectros de luz ultravioleta y visible de las esporas del hongo. Esto reveló que algunos de los rangos de absorción medidos coinciden parcialmente con el rango espectral del misterioso absorbedor de UV de Venus.

La especie Acidomyces acidothermus, en particular, presentó varios picos de absorción distintos. Las otras dos especies examinadas mostraron un máximo pronunciado en el rango ultravioleta.

Todavía no hay evidencia de vida

Los autores recalcan explícitamente que sus resultados no deben interpretarse en modo alguno como prueba de vida en Venus. Las similitudes observadas representan simplemente un paralelismo interesante que justifica una investigación más profunda.

Sin embargo, el estudio también muestra que las posibles formas de vida en Venus no necesariamente se corresponderían con nuestras ideas conocidas sobre bacterias o microorganismos simples. Teóricamente, también podrían considerarse organismos similares a los hongos, siempre que se hayan adaptado a las condiciones extremas a lo largo de la evolución.

Las futuras misiones deberían aportar respuestas

La existencia de vida en las nubes de Venus solo se podrá determinar mediante futuras misiones espaciales. Varias sondas planificadas tienen previsto examinar con mayor detalle la atmósfera del planeta y analizar muestras de las capas de nubes en los próximos años.



Un estudio propone la creación de un laboratorio de cuarentena biológica en la Luna
Para evitar que microorganismos extraterrestres peligrosos u otros contaminantes biológicos desconocidos lleguen a la Tierra durante futuros envíos de muestras procedentes de otros cuerpos celestes, un estudio reciente propone la creación de un laboratorio de cuarentena biológica en la Luna.
por Andreas Müller


Imagen simbólica: La Luna como cortafuegos biológico para proteger la Tierra (ilustración). Fuente: growi.de (generada por IA)

En su estudio publicado recientemente en la revista "Ambio", Frederick I. Moxley, director de los Laboratorios de Investigación y Análisis de Amenazas Estratégicas en Idaho, y el biólogo Prof. Anthony Ricciardi de la Universidad McGill argumentan que los conceptos actuales para la protección planetaria ya no están a la altura de los riesgos de los viajes espaciales modernos.

Una nueva era de viajes espaciales requiere un "cortafuegos" para la Tierra

Según los investigadores, la humanidad se encuentra al comienzo de una nueva fase de exploración espacial. Las agencias espaciales gubernamentales y las empresas privadas están planificando cada vez más misiones a la Luna, Marte y otros destinos. Esto también aumenta la probabilidad de que en el futuro se traigan a la Tierra mayores cantidades de material extraterrestre.

Moxley subraya que la instalación propuesta en la Luna podría funcionar como una especie de barrera entre la Tierra y la posible contaminación biológica peligrosa proveniente del espacio. El objetivo es examinar primero todas las muestras recuperadas fuera de la biosfera terrestre y solo decidir su transporte a la Tierra tras un análisis exhaustivo.

Estación de cuarentena antes de regresar a la Tierra

En concreto, los autores proponen que todo el material procedente de cuerpos extraterrestres se transporte primero a una instalación segura de investigación y cuarentena en la Luna. Allí, las muestras serían examinadas antes de ser enviadas, si fuera necesario, a la Tierra.

Es fundamental eliminar en gran medida el contacto humano directo con las muestras. En su lugar, los científicos recomiendan el uso de sistemas robóticos altamente sofisticados para realizar todos los análisis dentro de las instalaciones lunares. Esto reduciría significativamente el riesgo de una liberación accidental de organismos desconocidos.

Los autores señalan que, si bien aún no se ha demostrado la existencia de vida extraterrestre, las posibles consecuencias de introducir organismos biológicos desconocidos en la biosfera terrestre son impredecibles.

Lecciones de las especies invasoras en la Tierra

Los investigadores citan décadas de investigación sobre especies invasoras como justificación. La historia de la biología demuestra repetidamente que los organismos que ingresan accidentalmente a nuevos hábitats pueden causar daños significativos y, en ocasiones, irreversibles.

Ricciardi, quien ha estudiado las invasiones biológicas durante muchos años, advierte sobre la importancia de no subestimar los riesgos. Numerosas especies introducidas ya han alterado permanentemente los ecosistemas de la Tierra. Un organismo introducido en el momento y lugar equivocados podría propagarse sin control. En opinión de los autores, estas experiencias justifican un enfoque particularmente cauteloso ante cualquier posible muestra biológica de origen extraterrestre.

No existe la seguridad absoluta en la Tierra

El estudio se publica en un momento en que la competencia internacional en el espacio está aumentando significativamente. Cada vez más países y empresas espaciales privadas están impulsando ambiciosos programas para misiones tripuladas y no tripuladas más allá de la órbita terrestre.

Según los autores, este avance hace que la adopción de normas de seguridad más estrictas sea más urgente que nunca. Entre los riesgos analizados se encuentran los accidentes durante la reentrada de las naves espaciales, los fallos técnicos y los escenarios en los que los astronautas podrían entrar en contacto con sustancias biológicas desconocidas.

Los investigadores están particularmente preocupados por si alguna instalación en la Tierra podría garantizar la contención total de un microorganismo extraterrestre desconocido. Según su evaluación, actualmente no existe ninguna instalación que pueda garantizar con absoluta certeza la contención, el control o la eliminación de dicho organismo en caso de accidente.

La Luna como primera línea de defensa

Los autores destacan explícitamente que la búsqueda de vida extraterrestre podría ser una de las empresas científicas más importantes de la historia de la humanidad. Al mismo tiempo, esta búsqueda debe llevarse a cabo de forma responsable y los riesgos potenciales deben considerarse desde el principio.

Desde el punto de vista de los investigadores, la Luna ofrece las condiciones ideales para ello. Su distancia de la Tierra crearía una capa adicional de seguridad y, en el peor de los casos, evitaría que la contaminación biológica desconocida llegara directamente al medio ambiente terrestre.

Por lo tanto, los científicos concluyen que una instalación de investigación y cuarentena biológica en la Luna podría desempeñar un papel fundamental en la protección planetaria en el futuro. Creen que la Luna podría convertirse en la "primera línea de defensa biológica" de la humanidad a medida que se traigan más y más muestras de las profundidades del sistema solar para su análisis.



Rastros de agua líquida en el asteroide Donaldjohanson
La sonda Lucy de la NASA realizó varios descubrimientos inesperados durante su sobrevuelo del asteroide Donaldjohanson. Entre otras cosas, la sonda detectó rastros de agua que alguna vez fue líquida, lo que demuestra que también debió haber fluido en el cuerpo progenitor de la roca cósmica.
por Andreas Müller


Diagrama del asteroide Donaldjohanson. Fuente: SwRI

Tal como informaron recientemente investigadores del Southwest Research Institute (SwRI), liderados por la Dra. Simone Marchi, en la revista "Science" (DOI: 10.1126/science.aec0503), el análisis de las observaciones del 20 de abril de 2025 también revela un movimiento de rotación inusual del cuerpo celeste de aproximadamente 800 metros de ancho.

Un asteroide se precipita por el espacio

Los nuevos análisis demuestran que Donaldjohanson no gira uniformemente sobre su eje. En cambio, se mueve por el espacio de forma inestable y tambaleante. Si bien completa una voltereta alrededor de su eje longitudinal aproximadamente cada 10,5 días terrestres, también "gira" sobre un segundo eje, realizando otro movimiento de rotación cada 26,5 días.

Las imágenes de la sonda también confirmaron suposiciones previas basadas en observaciones telescópicas desde la Tierra. Donaldjohanson tiene una forma muy alargada, parecida a un cacahuete. El asteroide consta de dos cuerpos distintos conectados por un segmento más estrecho. Estos asteroides, denominados binarios de contacto, se forman cuando dos cuerpos originalmente separados se fusionan a baja velocidad.

Evidencia de la presencia de agua en la prehistoria

Además de su forma y rotación inusuales, los instrumentos de la sonda también detectaron minerales arcillosos ricos en hierro en la superficie del asteroide. Estos minerales normalmente solo se forman mediante la interacción con agua líquida.

El descubrimiento sugiere que Donaldjohanson, o su cuerpo progenitor, contenía agua en el pasado remoto. Los investigadores creen que el asteroide probablemente se formó a partir de fragmentos de un asteroide más grande, rico en agua y carbono. Este cuerpo original se destruyó en una colisión en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter hace aproximadamente 155 millones de años.

La composición de los minerales arcillosos detectados es similar a la de ciertos meteoritos ricos en carbono que ya se han estudiado en la Tierra. Estas mediciones aportan, por lo tanto, nuevas pruebas de que el agua pudo haber desempeñado un papel más importante en las primeras etapas del desarrollo de muchos asteroides de lo que se creía anteriormente.

Ensayo general para el verdadero objetivo de Lucy

El sobrevuelo de Donald Johanson sirvió principalmente como prueba para la misión científica real de "Lucy". En los próximos años, la sonda explorará los llamados asteroides troyanos: dos grandes grupos de cuerpos celestes antiguos que preceden o siguen a Júpiter en su órbita alrededor del sol.

Se considera que estos asteroides son restos prácticamente inalterados de la formación del sistema solar hace unos 4.500 millones de años. Por lo tanto, los investigadores esperan que su estudio aporte nuevos conocimientos sobre la formación de los planetas y el desarrollo inicial de nuestro sistema solar.

“Este encuentro nos brindó la oportunidad de probar nuestros instrumentos y flujos de trabajo, y de asegurarnos de estar preparados cuando lleguemos a los troyanos”, dijo Marchi. Los investigadores esperan que las investigaciones de los troyanos de Júpiter puedan poner en tela de juicio las ideas actuales sobre la formación del sistema solar.

Antecedentes:

El asteroide "Donaldjohanson" recibe su nombre en honor al paleoantropólogo Donald Johanson, quien descubrió el famoso fósil "Lucy" en Etiopía en 1974. El esqueleto de un homínido primitivo, de aproximadamente 3,2 millones de años de antigüedad, es uno de los hallazgos más importantes de la historia de la humanidad y también dio nombre a la misión de la NASA. Los resultados más recientes demuestran que la nave espacial "Lucy" está haciendo honor a su nombre: está proporcionando nuevas perspectivas sobre el pasado, aunque esta vez no sobre la historia de la humanidad, sino sobre la de nuestro sistema solar.




Modificado por orbitaceromendoza

domingo, 21 de junio de 2026

Un estudio sugiere que podrían existir rastros de tecnología alienígena ocultos en el polvo lunar

Un estudio sugiere que podrían existir rastros de tecnología alienígena ocultos en el polvo lunar
Por Andy Tomaswick


La huella de la bota de Buzz Aldrin en la Luna. (NASA/Wikimedia Commons/Dominio público)

Nuestra búsqueda de tecnofirmas —señales claras de civilizaciones avanzadas más allá de la Tierra— adopta muchas formas.

Muchos se basan en la famosa ecuación de Drake, que intenta estimar cuántas civilizaciones tecnológicas existen en la Vía Láctea.

Sin embargo, al final de esa ecuación hay una gran incógnita: una variable destinada a explicar la "longevidad" de una civilización.

Y para que quede claro, eso no significa cuánto tiempo sobrevive la civilización en sí. Simplemente significa cuánto tiempo genera activamente una señal detectable por nuestra tecnología actual.

Un nuevo artículo, disponible en versión preliminar en arXiv, del astrofísico de Oxford Brian C. Lacki, argumenta que, dado que las probabilidades de que coincidamos en el tiempo con alguna civilización de este tipo son minúsculas, es mucho más probable que encontremos las ruinas de una civilización "muerta".

Sorprendentemente, el mejor lugar para hacerlo podría ser nuestro propio sistema solar.

Una parte fundamental de este argumento se basa en la propia historia de la Tierra. Hasta ahora, SETI se ha centrado en recibir señales "pasivas" procedentes de fuera del sistema solar, normalmente en forma de ondas de radio.

Sin embargo, incluso en la Tierra, nuestra propia "ventana" para enviar señales de radio a la inmensidad del espacio solo duró unos 100 años. Estamos eliminando activamente la mayoría de las señales de radio de amplia difusión en un esfuerzo por mejorar nuestra infraestructura de comunicaciones.

En otras palabras, ni siquiera nuestra propia civilización se molesta en mantener las mínimas emisiones intencionadas que producíamos hace 50 años.

En cambio, según este argumento, es mejor encontrar tecnofirmas "pasivas", como reliquias que no requieren literalmente ningún mantenimiento y que pueden durar miles de millones de años.

Eso eliminaría la necesidad de un "mantenimiento constante" de un transmisor de radio o un láser de alta potencia, y aumentaría considerablemente la probabilidad de encontrar el tipo de civilización que podría, al menos en algún momento, sustentar eso.

¿Qué aspecto tendría en la práctica una "tecnofirma pasiva" de este tipo?

El Dr. Lacki los divide en tres categorías: difusores, ocultadores y centelleadores.

Desde nuestra perspectiva, los objetos ocultadores serían visibles por su patrón de atenuación antinatural, que se parecería al de un exoplaneta en tránsito, pero claramente no sería lo mismo.


Una fotografía icónica de la huella de la bota de Buzz Aldrin en la Luna. Investigaciones sugieren que el regolito como el que se muestra aquí podría contener tecnofirmas. (NASA/Wikimedia Commons/Dominio público)

Por otro lado, los destellos estelares presentan espejos gigantescos que pueden enfocar o reflejar la luz de las estrellas a lo largo de miles de años luz, apareciendo como "destellos de lente" anómalos cerca de su estrella anfitriona.

Los difusores dispersan la luz de forma casi isotrópica, creando una señal tenue que podría reflejar un color o una polarización inusuales.

Cualquiera de estos sistemas es completamente pasivo y no requiere ninguna intervención activa por parte de sus creadores. Sin embargo, la simple construcción de suficientes sistemas requerirá algún tipo de mantenimiento.

Un enjambre de Dyson está sin duda dentro de las capacidades de los tipos de civilizaciones que se consideran en este artículo, pero mantener la mecánica orbital de dicho enjambre implica una intervención activa, aunque sería mucho menor que la de un transmisor de radio activo.

Sin ese soporte, los componentes que conforman el enjambre de Dyson se atraerían inevitablemente entre sí por efecto de la gravedad, colisionando finalmente y creando lo que el Dr. Lacki denomina "tecnogranos".

Esta destrucción podría incluso acelerarse mediante un efecto de "reacción en cadena" similar al síndrome de Kessler en la órbita terrestre, donde cada colisión adicional generaría más escombros, lo que a su vez provocaría más colisiones. Si esto se repite suficientes veces, incluso una megaestructura alienígena podría reducirse a polvo micrométrico.

Una vez lo suficientemente pequeños, estos tecnogranos podrían escapar de su sistema solar anfitrión gracias al viento solar, que vence la gravedad de la estrella que los retiene. Estas motas de polvo quedan entonces libres para vagar por la galaxia, escapando de cualquier confinamiento a largo plazo en su estrella anfitriona.

Ahí es donde entra en juego la otra idea interesante del artículo del Dr. Lacki.

Nuestro sistema solar no es estacionario en comparación con la galaxia. A medida que orbita la Vía Láctea, barre rutinariamente material interestelar, parte del cual podría estar compuesto de tecnofirmas pulverizadas.

Aunque ese material llegó a nuestra galaxia hace miles de millones de años, mundos inactivos como la Luna podrían haberlo conservado desde aquel momento original hasta nuestros días.

En otras palabras, los investigadores podrían analizar el polvo lunar en busca de indicios de megaestructuras extintas.

En definitiva, lo que señala el artículo es que no necesitamos telescopios espaciales más grandes y mejores para continuar nuestra búsqueda de tecnofirmas.

En cambio, podríamos encontrarlo examinando minuciosamente el regolito de nuestro vecino más cercano.

Y si encontramos alguna, le dará un nuevo significado a la frase "polvo eres y en polvo te convertirás", ya que habrá una forma de inteligencia completamente diferente manejando el polvo que proviene de una civilización completamente diferente.



¿Sondas alienígenas en el sistema solar? Un estudio revela una laguna en la investigación
¿Podría haber sondas espaciales extraterrestres u otros restos tecnológicos en el sistema solar sin que nos hayamos percatado de ellos? El astrónomo T. Joseph W. Lazio explora esta cuestión en un nuevo estudio. Su conclusión es fascinante: con la tecnología actual, la humanidad aún está lejos de poder descartar la existencia de artefactos extraterrestres en el sistema solar.
por Andreas Müller


Representación artística de una sonda alienígena oculta en la Luna (ilustración). Fuente: growi.de (creado por IA).

El punto de partida de estas consideraciones es una simple observación: la humanidad ya ha enviado cinco objetos al espacio —Pioneer 10 y 11, Voyager 1 y 2, y New Horizons— que abandonarán el sistema solar y podrían algún día alcanzar otros sistemas estelares. Si bien estas sondas ya no estarán en servicio, demuestran que las civilizaciones tecnológicamente avanzadas son fundamentalmente capaces de construir y enviar sondas interestelares, como explicó previamente el Dr. T. Joseph W. Lazio en ArXiv.org.

Según Lazio, esto plantea inevitablemente la cuestión de si otras civilizaciones ya habrán enviado sondas similares a nuestro sistema solar.

Cuatro posibles tipos de artefactos extraterrestres

Para evaluar las probabilidades de descubrimiento, Lazio utiliza un esquema de clasificación previamente desarrollado. Este distingue entre artefactos activos e inactivos, así como entre objetos en el espacio libre y aquellos que se encuentran en cuerpos celestes.

Esto incluye, por un lado, sondas "muertas" o inactivas que simplemente vagan a la deriva por el sistema solar. Por otro lado, también podría haber sondas activas que continúen tomando mediciones, transmitiendo datos o cambiando su trayectoria. Además, existen posibles restos en planetas, lunas o asteroides, ya sea como remanentes inactivos desde hace mucho tiempo o como estaciones aún activas.

La hipótesis central del estudio es, por lo tanto: ¿Existen actualmente en el sistema solar indicios tecnológicos de origen extraterrestre? La respuesta del investigador: Con las capacidades tecnológicas actuales, esta suposición no puede refutarse.

El verdadero problema a menudo no reside en encontrar un objeto, sino en identificarlo. Por ejemplo, el objeto "2020 SO" fue clasificado inicialmente como un asteroide inusual. Solo un análisis detallado de su espectro reveló que en realidad se trataba de la etapa superior de un cohete Centaur, utilizado en el lanzamiento de la sonda Surveyor 2 de la NASA en 1966. Este caso ilustra lo difícil que puede ser distinguir entre objetos naturales y artificiales en el espacio.

Hasta ahora, el sistema solar solo ha sido explorado superficialmente

La búsqueda de posibles artefactos en la superficie de otros cuerpos celestes es aún más compleja. Si bien ya se han descubierto huellas de aterrizaje, paracaídas y huellas de vehículos exploradores en Marte, estos hallazgos solo fueron posibles porque se buscaron específicamente y teníamos la certeza de su presencia. Además, estos instrumentos no fueron camuflados intencionalmente, aunque esto podría ocurrir con una sonda de investigación. Nosotros también camuflamos nuestras cámaras trampa en la naturaleza.

De hecho, la mayor parte del sistema solar solo se ha cartografiado hasta ahora con una resolución relativamente baja. En muchas de las lunas de Saturno, un píxel corresponde a aproximadamente un kilómetro cuadrado de superficie. Incluso en la Luna, de la que existen imágenes con una resolución de hasta 50 centímetros por píxel, solo se ha capturado una pequeña porción de la superficie con este nivel de detalle. Cualquier objeto de tamaño inferior a esta resolución no sería reconocible en estas imágenes.

Surge otro problema: incluso si existieran artefactos extraterrestres, habrían tenido que sobrevivir al paso del tiempo de forma que fueran reconocibles como tales. En Marte, por ejemplo, los micrometeoritos, las tormentas de polvo y la radiación podrían dañar gravemente o destruir por completo objetos pasivos en cuestión de millones de años, un período de tiempo muy corto en términos geológicos.

Los futuros estudios del cielo podrían proporcionar pistas

Lazio ve mejores posibilidades con sondas extraterrestres activas. Estos sistemas, suponiendo que se rijan por las leyes conocidas de la física, consumirían energía y generarían calor residual. Esto podría revelarlos mediante patrones de temperatura inusuales.

De hecho, proyectos de observación astronómica como el telescopio espacial WISE ya han descubierto numerosos objetos con propiedades térmicas inusuales. Sin embargo, estas anomalías suelen tener una explicación natural, por lo que no se pueden extraer conclusiones definitivas.

Por lo tanto, el investigador deposita grandes esperanzas en futuros proyectos astronómicos como el Observatorio Vera C. Rubin, la misión SPHEREx y el Sondeo de Objetos Cercanos a la Tierra. Estos programas cartografiarán millones de asteroides, cometas y otros cuerpos menores con una precisión sin precedentes.

Entre esta enorme cantidad de datos, puede haber objetos tan inusuales que merezcan un examen más detenido.

Si la tecnología extraterrestre se encuentra realmente oculta bajo la superficie sigue siendo una incógnita. Sin embargo, Lazio subraya que la búsqueda de artefactos extraterrestres —conocida como SETA («Búsqueda de Artefactos Extraterrestres»)— aún se encuentra en sus primeras etapas. Por lo tanto, el hallazgo más importante de su estudio es que no ha refutado la existencia de dichos artefactos, sino que la humanidad aún no los ha buscado con la suficiente profundidad.




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viernes, 19 de junio de 2026

El estudio de fotografías históricas del cielo revela evidencia de fenómenos transitorios anteriores al lanzamiento del Sputnik

El estudio de fotografías históricas del cielo revela evidencia de fenómenos transitorios anteriores al lanzamiento del Sputnik
El descubrimiento de fuentes de luz transitorias en placas fotográficas astronómicas históricas, anteriores al lanzamiento del primer satélite artificial, ha generado meses de polémica entre entusiastas de los OVNIs, escépticos y científicos sobre su significado. Un nuevo estudio realizado por un exempleado de la NASA investiga si transitorios similares podrían ser simplemente defectos en las imágenes históricas.
por Andreas Müller


Una selección de candidatos transitorios identificados en fotografías tomadas por el Observatorio de Hamburgo (1934 a 1957) (izquierda) comparados con estrellas cercanas seleccionadas. Fuente: Busko, ArXiv.org 2026

Anteriormente, el exdesarrollador de software de la NASA y astrónomo Ivo Busko había participado en el debate en torno a los "transitorios" descubiertos por investigadores liderados por la astrónoma sueca Dra. Beatriz Villarroel. Estos fenómenos luminosos de corta duración se habían identificado en placas fotográficas históricas del "Palomar Observatory Sky Survey" (POSS), un estudio del cielo realizado por el Observatorio Palomar en la década de 1950, y se publicaron en revistas científicas reconocidas, entre otras publicaciones.

Para verificar los candidatos transitorios descritos por Villarroel y colegas utilizando un conjunto de datos independiente, Busko analizó imágenes comparables del estudio APPLAUSE del Observatorio de Hamburgo de los años 1934 a 1957.

Si bien la mayoría de los colegas de la investigación científica sobre OVNIs/fenómenos aéreos no identificados y la astronomía apoyan el enfoque básico de Villarroel de buscar objetos y señales no identificados en imágenes históricas de la época anterior al primer satélite (Sputnik-1), también ha habido críticas al método utilizado y a la posterior interpretación de los resultados.

En su artículo, publicado recientemente en arXiv.org, Busko concluye que varias de las "fuentes de luz transitorias" descritas —es decir, fuentes de luz efímeras en las placas fotográficas históricas— probablemente existieron realmente en el cielo y no se deben a defectos en las placas. De este modo, Busko contradice a varios colegas críticos que habían sospechado o temido precisamente eso.

Aberración óptica como prueba de autenticidad

Para examinar esta crítica, Busko empleó un enfoque inusual. A diferencia del trabajo de Villarroel y sus colegas, el estudio actual de Busko se centró nuevamente en las imágenes del telescopio "Doble Reflector" del Observatorio de Hamburgo de los años 1934 a 1957, que ya habían formado la base de sus investigaciones iniciales.

Lo fascinante de las imágenes de Hamburgo es que el instrumento utilizado en aquel entonces presenta una aberración óptica característica conocida como "aberración de coma". Las estrellas no aparecen como puntos de luz a medida que se alejan del centro de la imagen, sino ligeramente distorsionadas, asemejándose a pequeños cometas con cola.


El gráfico inferior muestra cómo la apariencia de cometa de las estrellas (arriba) en las placas fotográficas de Hamburgo surgió debido a la aberración óptica del sistema de lentes utilizado, cuanto más lejos esté el objeto fotografiado del centro de la imagen. Fuente: Busko, ArXiv. 2026 / M. Kohlpaintner 2026, imagen de cometa por S. Prahl 2019

Si bien pueden aparecer aleatoriamente partículas de polvo, arañazos, cambios químicos u otros defectos en la placa, estos no deberían crear ni reproducir la estructura de coma específica causada por la óptica del telescopio. Si una supuesta señal transitoria muestra la misma firma óptica que la de estrellas reales en la misma imagen, esto sugiere que la luz atravesó el telescopio y llegó a la placa fotográfica, y que, por lo tanto, la fuente puntual no fue causada por un defecto en la placa.

Para el estudio, Busko analizó más de 500 placas fotográficas históricas, o más de 400 pares de placas. Mediante métodos de búsqueda automatizados y una posterior inspección visual, se identificaron posibles fuentes de luz transitorias y se compararon con estrellas de referencia.

Se han descubierto 11 sucesos inusuales

El análisis inicial de Busko permitió identificar un total de once eventos transitorios. Algunas de las fuentes de luz aparecían en una imagen, pero desaparecían en la placa de comparación tomada inmediatamente después. Otras presentaban el comportamiento opuesto, apareciendo casi repentinamente.

Entre los eventos se encuentran varios transitorios relativamente brillantes. El 4 de marzo de 1951 se registraron tres casos particularmente llamativos. En uno de estos objetos, las fotografías incluso muestran signos de saturación de la emulsión fotográfica y los llamados efectos de halo, que surgen de la dispersión de la luz dentro de la capa de emulsión. Busko interpreta esto como evidencia de una exposición real a la luz.


Los tres transitorios de la Figura 10 se muestran junto con estrellas de referencia de brillo similar. El transitorio se identifica a la derecha mediante los últimos seis dígitos de su identificador de fuente. Al igual que la imagen principal, esta representación también utiliza una escala de densidad logarítmica pseudocoloreada para distinguir mejor las regiones brillantes y débiles. Fuente: Busko, ArXiv.org 2026

Los niveles de brillo medidos alcanzan aproximadamente la magnitud 7. Sin embargo, el autor señala que la luminosidad real podría haber sido considerablemente mayor. «Si los eventos duraron solo fracciones del tiempo de exposición, habrían tenido que ser significativamente más brillantes durante su breve ocurrencia de lo que sugieren los valores calculados».

Agrupaciones misteriosas plantean un enigma

Busko también destacó la notable distribución de los eventos, explicando que los once candidatos a transitorios se concentraron en solo dos pequeñas regiones del cielo y ocurrieron exclusivamente entre 1949 y 1953. A pesar de las numerosas observaciones, no se encontraron eventos comparables en los demás años estudiados.

Además, se observaron varias secuencias temporales. Los transitorios individuales aparecieron en regiones celestes adyacentes en cuestión de minutos o media hora. El estudio analiza la posibilidad de que dicha agrupación indique un origen común. Sin embargo, también es posible que los grupos se deban simplemente a la distribución desigual de los datos de observación disponibles.

Busko descarta que la causa sean fenómenos astronómicos como los asteroides. «Las fuentes de luz observadas no presentan desenfoque por movimiento, como cabría esperar con objetos en movimiento durante los tiempos de exposición de varios minutos». Según el estudio, las consultas a bases de datos de asteroides relevantes tampoco arrojaron resultados concluyentes.

El estudio también señala posibles coincidencias temporales entre eventos individuales y las pruebas de armas nucleares atmosféricas de principios de la década de 1950, un hecho ya destacado por Villarroel y sus colegas. Sin embargo, a diferencia de Villarroel, Busko enfatiza explícitamente que los datos disponibles son insuficientes para derivar una correlación fiable. Además, el estudio de Busko no debe considerarse una confirmación directa de las afirmaciones de Villarroel y sus colegas, ya que el trabajo del ex empleado de la NASA se basa en imágenes del Observatorio de Hamburgo. No obstante, las imágenes del POSS también presentan efectos de aberración óptica. Busko no realizó un nuevo análisis sistemático de las placas fotográficas digitalizadas del POSS, sino que las utilizó como referencia y base de comparación en su estudio actual.

En su conclusión actual, Busko considera que el estudio confirma de forma independiente que al menos algunos de los transitorios rápidos observados en placas fotográficas históricas representan fenómenos lumínicos reales y no pueden explicarse por simples artefactos de la placa. Sin embargo, al mismo tiempo, señala que aún no se puede determinar la naturaleza física de estas fuentes de luz. Investigaciones posteriores con conjuntos de datos más amplios y telescopios adicionales deberían aclarar con qué frecuencia ocurren estos eventos y cuáles podrían ser sus causas subyacentes.




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domingo, 14 de junio de 2026

Avi Loeb y la inteligencia artificial: La nueva era en la búsqueda de tecnología extraterrestre

Avi Loeb y la inteligencia artificial: La nueva era en la búsqueda de tecnología extraterrestre
Cómo el Proyecto Galileo utiliza algoritmos avanzados para filtrar el ruido del cielo e identificar anomalías cósmicas.
por Luis Emilio Annino



En esta entrevista, el astrofísico de Harvard, Dr. Avi Loeb, dialoga con Jesse Weber sobre la labor del Proyecto Galileo en la búsqueda científica de civilizaciones extraterrestres y Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI). Loeb destaca el uso de telescopios impulsados por inteligencia artificial (IA), una tecnología clave para analizar grandes conjuntos de datos provenientes de sus tres observatorios. La IA permite descartar objetos conocidos (como drones o satélites) e identificar anomalías u objetos fuera de lo común.

Aunque aclara que su equipo aún no ha encontrado pruebas definitivas de tecnología no humana, Loeb menciona la importancia de buscar evidencia empírica en el cielo en lugar de filosofar. También hace referencia a las recientes presiones políticas en el Capitolio para que el gobierno de EE. UU. desclasifique la información que posee. Finalmente, mediante una analogía sobre "citas a ciegas interestelares", reflexiona sobre cómo el contacto con otra civilización impulsaría la ciencia y la exploración espacial, aportando una lección de humildad para la humanidad.



Jesse Weber: Ahora mismo les vamos a ofrecer la mirada más cercana hasta el momento a la búsqueda de extraterrestres, y vamos directo a la fuente: los verdaderos cazadores de alienígenas, los científicos. Dejen de lado todo el ruido, hablemos de los científicos. El Proyecto Galileo está a la vanguardia de la búsqueda científica de civilizaciones extraterrestres en la Tierra o cerca de ella, y uno de sus objetivos principales es examinar la posibilidad de un origen extraterrestre para los FANI (Fenómenos Anómalos No Identificados) mediante la observación de objetos en la atmósfera terrestre o cerca de ella. Entonces, ¿qué han descubierto los científicos sobre los extraterrestres, los FANI y los ovnis hasta ahora? Me acompaña el director del Proyecto Galileo, astrofísico teórico de Harvard, el Dr. Avi Loeb, quien estuvo conmigo hoy más temprano en mi programa en línea, Hot Take. Es un gusto verlo de nuevo, señor. Una de las partes interesantes de la conversación que tuvimos hoy más temprano fue sobre los telescopios impulsados por inteligencia artificial para analizar lo que ocurre allá arriba. ¿Puede explicarle a nuestra audiencia qué tan grande es este avance?

Avi Loeb: Gracias por recibirme, Jesse. Bueno, primero debo decir que la vida vale la pena vivirla cuando la tratas como una experiencia de aprendizaje, y eso requiere dos cosas: la curiosidad para aprender y también la humildad para aprender, algo que no todo el mundo tiene. Ahora bien, la IA ayuda a nuestra inteligencia natural porque puede manejar grandes conjuntos de datos. También puede aprender de datos previos sobre la identidad de objetos como aviones, globos, drones o satélites. Estas son cosas con las que estamos familiarizados. Y la pregunta es si hay elementos anómalos allá afuera. Tenemos tres observatorios que nos proporcionan datos sobre millones de objetos. Uno está en Massachusetts, otro en Pensilvania y un tercero en Nevada. Y a partir de esos datos, intentamos buscar anomalías, objetos no identificados. Estamos intentando identificar lo no identificado utilizando esos datos.

Jesse Weber: Y utilizando esta tecnología, ¿han identificado algún avance reciente? ¿Han detectado algo de lo que pueda decir con cierta confianza: "No creo que esto sea fabricado por el hombre, no creo que los humanos hayan podido crear esto, parece tener características de algo del más allá"?

Avi Loeb: Todavía no. Le dije a mi equipo de investigación que si encuentran algo, pueden despertarme en mitad de la noche. La pregunta es si el gobierno de los Estados Unidos tiene esos datos. Y hasta ahora, los documentos desclasificados que se publicaron en dos tandas en mayo no mostraron ninguna evidencia concluyente de tecnologías no humanas. Pero hay gente discutiendo el tema. David Grusch, junto con algunos legisladores, se presentó en el Capitolio el martes de esta semana y dijo que es necesario que se divulgue esa información porque el gobierno la tiene. Yo aún no la he visto.

Jesse Weber: Pero usted y yo hablamos antes sobre la idea de que hay ciertas características que están buscando, ¿verdad? Mencionó este objeto plano y brillante que potencialmente podría ser algo de interés. Es decir, ¿cuáles son las características que están buscando y que esta tecnología puede captar de una manera que quizás hace años no se podía?

Avi Loeb: Exacto. También observamos objetos que llegan al sistema solar desde el exterior y pasan cerca de la Tierra. Se trata de objetos interestelares. Y el primero que identificaron los astrónomos con telescopios tenía, al parecer, una forma plana y reflejaba la luz solar. El reflejo de la luz solar cambiaba por un factor de 10 a medida que giraba sobre sí mismo cada ocho horas. Y también era empujado por una fuerza misteriosa que no es gravitacional. Así que vemos estos fenómenos inusuales. Podrían indicar tecnología. Pero no tenemos la prueba, la prueba definitiva hasta el momento. Es un trabajo en progreso. Y si no se busca la evidencia de la misma manera que lo hace un detective en la escena de un crimen... escuchamos su historia anterior. En principio, es posible demostrar las cosas si se tienen suficientes datos. Eso es lo que intentamos hacer. En lugar de contar historias y filosofar sobre la pregunta de si estamos solos o no, simplemente podemos mirar al cielo y averiguarlo.

Jesse Weber: Por cierto, muy rápido, ¿podría compartir la analogía que hizo hoy más temprano sobre por qué no deberíamos conformarnos? Perdón, ¿cómo? Lo de las citas, cómo habló de las citas amorosas y que no deberíamos conformarnos.

Avi Loeb: Porque uno puede verlo como ir a una cita a ciegas con una pareja interestelar. Y lo mejor es escuchar a la otra parte para entenderla. Y, por supuesto, podemos esperar que esa pareja de la cita sea amigable, pero también podría ser hostil. Así que hay algo que aprender observándola y protegiendo a la Tierra. Con todo, creo que esto llevaría a la humanidad a un lugar mejor porque nos inspiraría hacia una nueva ciencia, una nueva tecnología y la exploración del espacio. Porque si alguien más nos visita, es posible que nosotros queramos visitar su patio trasero. Y nos mantendría humildes en el sentido de que tendríamos un hermano en nuestra familia de civilizaciones inteligentes. E incluso si crees en Dios, no hay razón para esperar que Dios sea un padre que pueda atender a un solo hijo.

Jesse Weber: Es una forma interesante de verlo. Y por cierto, hablando de aprender, no sabía que Avi Loeb iba a usar una comparación de citas en una discusión sobre extraterrestres, pero oiga, me encanta. Dr. Avi Loeb, muchas gracias por dedicar su tiempo. Qué bueno verlo.

Avi Loeb: Gracias por recibirme.



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martes, 2 de junio de 2026

¿Por qué callan las estrellas? La respuesta de Brian Cox al silencio cósmico

Astrobiología
¿Por qué callan las estrellas? La respuesta de Brian Cox al silencio cósmico
La frontera invisible del cosmos: el Gran Filtro y la viabilidad planetaria.
por Luis Emilio Annino



El profesor Brian Cox plantea, retomando una premisa de Carl Sagan, que el silencio del universo (la Paradoja de Fermi) podría deberse a que las civilizaciones inteligentes no logran sobrevivir a la etapa de desarrollo en la que la humanidad se encuentra actualmente. Según Cox, el proceso de industrialización de cualquier sociedad planetaria acarrea —por leyes de la física— un consumo crítico de recursos y un impacto directo sobre el clima y la atmósfera de su mundo.

El peligro se intensifica al alcanzar la madurez tecnológica: para convertirse en una civilización con capacidad de viaje espacial, es mandatorio desarrollar la física nuclear. Esto otorga simultáneamente el conocimiento para explorar el cosmos y la capacidad de autodestrucción absoluta.

A esta barrera evolutiva o social se la conoce como El Gran Filtro. Cox advierte que existen dos posibilidades: si el filtro fue biológico y quedó en nuestro pasado (como la transición de vida unicelular a pluricelular), la humanidad ya superó el obstáculo y el cosmos podría estar habitado solo por microbios. Por el contrario, si el filtro está en nuestro futuro, la prueba de fuego consiste en sobrevivir a nuestra propia tecnología y capacidad bélica, un examen que la especie humana está rindiendo justo ahora y que determinará nuestra viabilidad en el espacio exterior.



Profesor Brian Cox: Carl Sagan famosamente dijo... es posible que las civilizaciones no lleguen más allá de la etapa en la que nos encontramos nosotros.

Así que, cuando te industrializas como civilización —es decir, en la era previa a los vuelos espaciales o en la era previa a los vuelos interestelares—, te vas a topar con problemas que probablemente sean comunes a todas las civilizaciones, porque son simplemente parte de las leyes de la física.

Uno de ellos es el desafío que representas para el clima de tu planeta a medida que te industrializas y construyes una civilización más grande: vas a usar recursos, vas a afectar la atmósfera del planeta, y así sucesivamente. Así que hay un desafío, y tienes que gestionar eso.

Está el desarrollo de armas nucleares, por ejemplo. En algún momento vas a desarrollar la física nuclear si vas a ser una civilización con capacidad espacial, por lo que vas a desarrollar la capacidad de destruirte a ti mismo. Lo cual es algo que... ya sabes, no es de hace mucho tiempo. Si retrocedes 100 años, no teníamos la capacidad de destruirnos a nosotros mismos. Ahora podríamos; podríamos elegir destruir nuestra civilización.

Así que puede ser que esos desafíos sean muy difíciles de navegar. Puede que sea simplemente una de esas... no precisamente una ley de la naturaleza, sino una ley de las sociedades: que simplemente no son capaces de navegar los desafíos que plantean la industrialización y el desarrollo de la ciencia nuclear, entre otros. Nosotros aún no hemos pasado esa prueba.

Hay un nombre para esto: se llama el Gran Filtro.

Así que uno de los argumentos... lo que nos estamos preguntando aquí es: ¿existe un filtro? Digamos que el filtro está en nuestro pasado. Digamos que lo que es difícil es que la vida pase de ser unicelular a ser pluricelular. Y eso, por cierto, parece difícil por lo que podemos notar en la Tierra.

Así que tal vez eso sea un filtro; tal vez simplemente no ocurre muy a menudo. De modo que hay microbios por todas partes y nada muy complejo. En ese caso estaríamos felices, ¿verdad?, porque ya habríamos pasado el filtro.

Pero podría ser que el filtro esté en nuestro futuro. Podría ser que sea justo ahora, cuando adquieres esta capacidad de afectar a tu planeta o de destruirte a ti mismo mediante la guerra o lo que sea, que eso sea un filtro y nos estemos aproximando a él. Y podría ser que no lo superemos. Y esa también sería una solución a la Paradoja de Fermi.


Nuevo censo de estrellas cercanas al Sol
Un nuevo recuento y mapeo exacto de estrellas dentro de un radio de 10 pársecs (32,6 años luz) alrededor de nuestro sol ha dado un resultado asombroso y emocionante, también para la cuestión y la búsqueda de vida extraterrestre.
por Andreas Müller


Representación gráfica de un planeta orbitando dos "soles" (ilustración). Fuente: NASA/Centro de Vuelo Espacial Goddard

Tal como informa anticipadamente el equipo liderado por Javier González-Payo de la Universidad Complutense de Madrid a través de arXiv.org, las estrellas solitarias como nuestro Sol son más la excepción que la regla. El estudio también sienta bases importantes para futuras misiones de búsqueda de exoplanetas habitables.

La mayoría de las estrellas tienen compañeras estelares

Los astrónomos sospechaban desde hace tiempo que muchas estrellas no viajan solas por el espacio, sino que están ligadas gravitacionalmente a una o más estrellas compañeras. Con su nuevo estudio, los científicos ofrecen ahora un inventario particularmente preciso de nuestro entorno cósmico inmediato.

Para su estudio, los investigadores combinaron datos de la tercera publicación de datos del telescopio espacial europeo "Gaia" con el "Catálogo de Estrellas Dobles de Washington", que contiene décadas de mediciones de movimientos estelares.

En total, el estudio identificó 424 objetos estelares y subestelares conocidos dentro de la región investigada. De estos, 215 objetos pertenecen a un total de 92 sistemas estelares múltiples.

La mayoría de estos sistemas son, por lo tanto, sistemas estelares múltiples, la mayoría de los cuales constan de dos estrellas. Específicamente, los investigadores identificaron:

* 68 sistemas estelares binarios,
* 19 sistemas estelares triples,
* 3 sistemas estelares cuádruples, 
* y dos sistemas estelares quíntuples extremadamente complejos.

Resulta particularmente llamativa la correlación entre la masa estelar y la frecuencia de estrellas compañeras: las estrellas con al menos la mitad de la masa del Sol tienen una probabilidad aproximada del 41 % de formar parte de un sistema estelar múltiple. Para las estrellas de baja masa, la situación es completamente diferente. Las enanas rojas y marrones con menos de 0,1 masas solares solo forman parte de este tipo de sistemas estelares alrededor del 9 % de las veces. Por lo tanto, las estrellas masivas tienden a viajar en pares, mientras que las menos masivas permanecen solitarias con mucha más frecuencia.

Períodos orbitales extremos y distancias gigantescas

El estudio también muestra cuán diferentes pueden ser las relaciones entre tales pares de estrellas: algunas estrellas binarias muy próximas orbitan una alrededor de la otra en cuestión de días, mientras que las parejas extremadamente distantes necesitan muchos millones de años para completar una sola órbita.

Estos sistemas tan distantes entre sí representan un desafío particular para los astrónomos, ya que, a primera vista, a menudo no parecen ser sistemas ligados gravitacionalmente. Por lo tanto, los investigadores calcularon en detalle las energías de enlace de estos pares estelares y pudieron confirmar que, a pesar de sus enormes distancias, efectivamente están unidos gravitacionalmente.

Este trabajo forma parte de una serie de investigaciones más amplia realizada por los autores. Estudios anteriores ya han abordado sistemas estelares múltiples dentro de un radio de 100 pársecs, así como los límites más externos conocidos de sistemas estelares binarios distantes.

Importancia para la búsqueda de una segunda Tierra

Los resultados son relevantes no solo para el estudio de las estrellas en sí, sino también para la búsqueda de exoplanetas similares a la Tierra. Los sistemas estelares múltiples suelen considerarse problemáticos en este sentido. Un estudio reciente concluyó que las estrellas binarias, en particular, favorecen la formación de planetas.

Las estrellas compañeras pueden distorsionar las mediciones que utilizan los astrónomos para descubrir exoplanetas debido a su influencia gravitacional. El método de velocidad radial, que mide los movimientos minúsculos de una estrella causados ​​por planetas en órbita, se ve particularmente afectado.

Este problema cobrará aún mayor importancia con la próxima generación de telescopios espaciales planificados. Los futuros observatorios, como el "Observatorio de Mundos Habitables" (HWO) de la NASA o el interferómetro LIFE europeo, están diseñados para obtener imágenes directas de planetas similares a la Tierra. En este caso, las estrellas compañeras aún desconocidas podrían causar problemas significativos: incluso una tenue luz adicional proveniente de una compañera estelar no descubierta podría arruinar valiosos datos de observación y desperdiciar un tiempo de observación precioso.

Por lo tanto, el nuevo estudio también proporciona una especie de "lista de objetivos revisada" para futuras misiones de búsqueda de exoplanetas. Esto ofrece a los astrónomos una visión mucho más clara de qué sistemas estelares son realmente adecuados para la búsqueda de mundos potencialmente habitables.




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