Mostrando las entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de octubre de 2026

Neuquén: El criancero que les negó una invitación a los extraterrestres

Neuquén 
El criancero que les negó una invitación a los extraterrestres
Fermín Albornoz. Tuvo un encuentro cercano del tercer tipo en el norte neuquino y su historia es famosa.
Por Fabián Cares 



La historia ocurrió en la década del 80 y el relato de Fincho despertó tanta curiosidad que su historia se hizo muy conocida. – En la zona de Colimichicó, cercana al escenario del encuentro, se habla de la existencia de un portal cósmico.

Hay experiencias que marcan y dejan una huella para siempre en la vida de las personas. Fermín “Fincho” Albornoz es hoy una leyenda en el norte neuquino, en las legendarias tierras de Manzano Amargo. Este criancero, de palabras y gestos sencillos, testimonia un relato de un encuentro que dice haber mantenido con dos extraterrestres. Su historia tiene cuatro décadas cautivando la imaginación de los habitantes de antes y de ahora en el norte neuquino donde una calle lleva su nombre.

Un domingo de febrero del verano del año 1981, en plena Cordillera del Viento, la vida le tenía reservada a Albornoz una experiencia intensa. Sería protagonista de un encuentro que aún no tiene explicación racional. Aquel día, el criancero estuvo de visita en los campos de su padre en el pueblo de Manzano Amargo.



Cuando ya amenazaba caer la tarde, acomodó las pilchas de su caballo y apuró el tranco para regresar a su veranada, en la zona conocida como El Tapadero, muy cerca del bosque Llao Llao. Mientras apuraba el tranco de su zaino viejo, pasó por el puesto de don Tito Fuentes. Allí, los crianceros realizaban algunas faenas propias del lugar y Fermín se bajó a echar una mano. A punto de caer el sol, manifestó su intención de continuar viaje. “Mis vecinos me dijeron que me quedara porque iba a salir un asado, así que acepté la invitación para después continuar viaje”, recuerda.

La cena transcurrió entre anécdotas y camaradería. Al final, lo convencieron para que echara sus pilchas en una “especie de ramadita” para que continuara su viaje con la primera luz del día siguiente. Albornoz compartió el improvisado “alojo” con otro veranador. Ya en plena madrugada, lo increíble y menos pensado sucedió. “Mientras dormía, el ruido de los animales como inquietos me despertó, eran como las cuatro de la madrugada. Cuando me empiezo a incorporar, una intensa luz ilumina todo, parecía de día. Mirando esa luz, de pronto veo que se aparecen desde arriba dos hombrecitos más bien petizos que se acercaron y quedaron como a dos metros, paraditos con sus manos pegadas a sus piernas”, relata.



Cuenta que los visitantes vestían trajes azules y que los instantes que estuvieron frente a él no efectuaron mayores movimientos. “En medio del susto, solo veía que movían los labios”, dice Albornoz.

Al respecto, revela que la apariencia de esos extraños seres era similar a la de los humanos. Asegura que de sus bocas salieron palabras que él no supo comprender, hasta que en un momento pudo distinguir algo. “Te venimos a buscar, ¿te querés venir con nosotros?”, cuenta que le preguntaron los visitantes en plena cordillera.

En ese momento en que todo lo conocido quedaba a otro nivel, el criancero recuerda que se echó las manos al rostro y dijo: “Ay, señor, yo estoy con mi familia y los quiero mucho”.

En ese momento, pareció haber perdido la noción de las cosas y no sabe qué más pasó. “Cuando volví a mi sentido, los seres ya no estaban y escuché el ruido de ese aparato que sonaba como un helicóptero, pero no tan fuerte, que se alejaba por atrás de la ramadita y se perdía en el medio del campo”, recuerda.

Albornoz afirma que su compañero de habitación apenas empezó el suceso de la luz “parece que se desmayó”, así que lo zamarreó un poco para que se levantara y fue corriendo a avisarle al dueño del puesto lo que había pasado.

En medio de la conmoción, tuvieron que rodear a los animales, que estaban por todas partes. No podía dar crédito a lo que había vivido. Cuenta que por unos 15 días sintió temblores en el cuerpo.



"Yo no le chillé a nadie lo que había vivido”, dice. Sin embargo, el suceso comenzó a correr por todos los rincones de la región. Tanto es así que efectivos de la Policía y de Gendarmería lo buscaron para que diera testimonio de lo sucedido.

A Albornoz le pasó como a tantas otras personas que cuentan experiencias de este tipo, muchas veces se pone en tela de juicio su veracidad. “Por qué iba a mentir con eso, si yo nunca había escuchado de esos seres, solo había visto muchas veces cosas raras en el cielo nomás”, dice.

Apenas un puñado de días después del increíble acontecimiento, la noticia era conocida en todo el país.

Aún se conservan registros periodísticos que dan cuenta de su publicación.

Un mirador que atrae curiosos

El testimonio de Fincho Albornoz le dio popularidad al mirador La Puntilla, que se ubica entre Las Ovejas y Manzano Amargo. Este lugar se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos turísticos de los amantes de lo desconocido. En las cercanías del mirador se encuentra Colimichicó, un lugar considerado un portal cósmico por quienes se dedican a mirar a las estrellas. Hay numerosos casos de avistamientos de luces extrañas en los cielos de esta región del norte neuquino, a semejanza de Capilla del Monte, en Córdoba.


miércoles, 7 de octubre de 2026

La historia de aquel plato volador que iluminó la montaña y quedó grabado para siempre en la memoria de una escritora neuquina

La historia de aquel plato volador que iluminó la montaña y quedó grabado para siempre en la memoria de una escritora neuquina
La jefa del Registro Civil de Las Ovejas revive el imborrable avistamiento OVNI que marcó su niñez en el norte neuquino.
por Luis Emilio Annino


Imagen ilustrativa.


Luces en la cordillera: cuando el cielo se hizo de día en el norte neuquino

Hay geografías donde el silencio de la montaña parece guardar secretos antiguos, y el norte neuquino es, sin dudas, uno de esos escenarios privilegiados. En esa región de horizontes inmensos y tradiciones arraigadas, los avistamientos de objetos voladores no identificados forman parte del imaginario colectivo. Nadie lo sabe mejor que Érica Munk, actual jefa del Registro Civil de Las Ovejas y reconocida poeta de la localidad, quien decidió poner en palabras una vivencia que marcó su infancia para siempre.

Bajo el título "El OVNI", Érica rescató del arcón de los recuerdos una noche de su niñez en El Cholar, cuando una imprevista luz transformó la oscuridad cordillerana en pleno mediodía.

Una noche invernal transformada en mediodía

Aquellos inviernos en El Cholar eran implacables. Con temperaturas extremas, heladas que convertían el suelo en una pista de hielo y la recomendación maternal de no salir tras la caída del sol, la vida transcurría al calor de la cocina a leña. Mientras su madre preparaba la cena —una sopa humeante con pucheros de chivo perfumada alimonadamente con cilantro— y calentaba bolsas de agua caliente para aplacar el frío de las camas, la familia compartía la cotidianeidad del hogar rústico de paredes de adobe blanco y techo de carrizo.

Sin embargo, la rutina se quebró de manera abrupta. Su padre advirtió que la pequeña ventana trasera del rancho se había iluminado de repente. Creyendo que alguien se acercaba con una linterna, salió a ver. A los pocos segundos, regresó apresuradamente, le tomó de la mano a la pequeña Érica, que entonces tenía apenas seis años, y le pronunció una frase inolvidable:

"Vení, vamos a ver algo que nunca más vas a olvidar."

Al rodear la casa, el paisaje había cambiado por completo: afuera parecía de día. La montaña lindante brillaba con intensidad y se distinguía con claridad el curso del agua.

El encuentro y el silencio del pueblo

Mirando hacia el cielo, suspendido sobre ellos, se encontraba un plato volador. Con la inocencia y a la vez la profunda impresión de sus seis años, Érica sintió el vértigo de lo desconocido y quiso soltarse para huir adentro. Su padre, firme y fascinado, se lo impidió. Permanecieron juntos, contemplando cómo el objeto giraba lentamente alrededor de la vivienda antes de ascender a gran velocidad hasta desaparecer en el firmamento.

Al volver adentro, la euforia y el asombro se unieron en el relato a su madre, quien había notado la claridad repentina por la ventana, aunque absorta en sus labores no había llegado a mirar hacia afuera.

Sin embargo, lo que vino después reflejó una realidad frecuente en las comunidades rurales de antaño: el silencio. Los días siguientes transcurrieron sin que nadie en el pueblo se animara a comentar el fenómeno. Su padre esperó en vano que alguien del comercio donde trabajaba mencionara el episodio. Tal vez algún criancero, de esos que duermen a la intemperie tapados por las estrellas, también lo había visto. Pero primó el temor al qué dirán, al descreimiento generalizado y a la etiqueta de la "locura".

La magia intacta del norte neuquino

Los años pasaron, el tiempo mudó a Érica hacia Las Ovejas —hoy un punto neurálgico donde curiosos y locales se acercan al emblemático mirador La Puntilla en busca de estrellas y misterios celestes—, pero la memoria de aquel destello sigue intacta.

Hoy, convertida en oficial pública y cultora de la poesía, Érica Munk rescata aquel suceso no solo como un enigma sin resolver, sino como una prueba de la magia que habita en su tierra natal. Aquella noche en El Cholar, tomada de la mano de su padre, comprendió que el norte neuquino guarda secretos celestiales que, por razones de asombro o cautela, siguen siendo un privilegio para unos pocos.


¿Extraterrestres en Chubut? El relato de un vecino que aseguró haber visto un OVNI en 1978 en la cordillera

¿Extraterrestres en Chubut? El relato de un vecino que aseguró haber visto un OVNI en 1978 en la cordillera
Hace 48 años, el Diario Esquel publicó en tapa una noticia impactante: el avistamiento de una nave espacial de 25 metros. Un vecino en la ruta, un peón paralizado por el miedo y un policía como testigo clave protagonizaron este increíble encuentro cercano camino a la presa Futaleufú; un caso que abrió el debate sobre la posibilidad de vida extraterrestre.
por Mariano Romero Cuestas


¿Extraterrestres en Trevelin? El relato de un vecino que aseguró haber visto un OVNI en 1978. (Imagen recreada con IA sobre una foto del Diario Esquel)

A lo largo de su historia, Esquel y la región fueron escenario de sucesos curiosos que quedaron registrados en la prensa local. Entre estos archivos se encuentra un caso de 1978, cuando un vecino de Trevelin aseguró haber visto un OVNI cerca de su chacra. El episodio ocupó un lugar destacado en el Diario Esquel y también motivó al cronista de la época a plasmar una profunda reflexión sobre la posibilidad de vida extraterrestre.

El hecho ocurrió en un escenario cercano: el camino hacia la presa Futaleufú, en las inmediaciones de Trevelin. El protagonista, un vecino llamado Eilir Hughes, quien aseguró haber visto en más de una oportunidad un extraño disco luminoso mientras se dirigía hacia su chacra.

El relato fue publicado el miércoles 4 de octubre de 1978, bajo el título “Nueva polémica en torno a LA APARICION DE UN OVNI EN TREVELIN”.

Los recortes originales forman parte de la colección histórica del Diario Esquel conservada en la Hemeroteca de la Biblioteca Pública Municipal de Esquel, una fuente que permite recuperar distintos episodios de la vida cotidiana de la región.

Un disco sobre la camioneta

Según publicó el diario, Hughes se dirigía hacia su chacra durante la noche del sábado anterior (30 de septiembre). Circulaba por el camino a la presa de Futaleufú y se encontraba metros antes del cruce del vivero municipal cuando, según su testimonio, un objeto luminoso pasó sobre su vehículo.

El propio Hughes relató lo ocurrido al periodista:

"Eran aproximadamente las 23 horas cuando venía bajando esta loma, y de repente un disco luminoso cruzó sobre la cabina de mi camioneta; yo seguí —dice Hughes—, y paré justo aquí, en el cruce donde doblo siempre para ir a la chacra, y me quedé mirando cómo se posaba aproximadamente a 50 metros, y se mantenía a un metro de altura, sin tocar la tierra".

El relato incluía incluso una descripción bastante precisa del objeto: Hughes hablaba de un disco de entre 20 y 25 metros de diámetro, que permanecía suspendido aproximadamente a un metro del suelo y que emitía luces de distintos colores "como si fuera un arco iris".



Asimismo, en su denuncia, Hughes indicó que un peón que trabajaba con él, llamado Roberto Ferreyra, también fue testigo del hecho. Según este testimonio, Ferreyra "estaba muy alterado" y tenía mucho miedo.

El relato de Hughes indica que, luego de contemplar a este objeto durante algunos minutos, emprendió camino a Trevelin para efectuar la denuncia en la comisaría. Entonces, contó que vio cómo "el plato levantaba vuelo" y los siguió a lo largo de dos kilómetros.


El sr. Eilir Hughes dio su testimonio sobre la aparición de un OVNI en el camino a la presa Futaleufú (Diario Esquel - 4 de Octubre de 1978)

La denuncia en la comisaría

Según la crónica periodística, Hughes decidió regresar a Trevelin para efectuar una denuncia en la comisaría. De acuerdo con su relato, efectivos policiales regresaron junto con él hacia el lugar donde había observado el objeto. Entre ellos se encontraba el cabo Austin, mencionado expresamente en el artículo.

Hughes volvió a contar lo ocurrido:

"Una vez que llegué al destacamento policial, y mientras salíamos para aquí acompañados por el chofer, y algún personal, el cabo Austin vio el disco igual que nosotros, que se alejaba mientras cambiaba de color".

Así, el episodio que había comenzado con el relato de un vecino sumaba otros nombres: Roberto Ferreyra, el peón que lo acompañaba aquella noche, y el cabo Austin, además del chofer y otros integrantes de la fuerza mencionados en el artículo. Son nombres quedaron registrados en las páginas del Diario, vinculados con aquella particular historia.


El sr. Hughes indica a personal policial el lugar donde vio el OVNI (Diario Esquel - 4 de Octubre de 1978)

Un segundo encuentro

El relato de Hughes también hablaba de una segunda aparición. El domingo 1 de octubre, por la noche, mientras regresaba a la chacra acompañado por su esposa, volvió a observar el objeto. Esta vez, según contó, el disco no se detuvo: dio vuelta y se alejó.

El vecino incluso anticipaba al diario que intentaría regresar al lugar para tratar de obtener una fotografía.

La publicación apareció en un momento en que los OVNIs ya ocupaban un espacio importante en la cultura popular y en las conversaciones de la época.

Entre “La Guerra de las Galaxias” y “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo”

El periodista del Diario Esquel no se limitó a contar el testimonio. Después de la crónica del episodio, incorporó una extensa reflexión titulada “Verdades y mentiras de los OVNIS”.

El texto planteaba la necesidad de mirar estos fenómenos con cierta distancia y cuestionaba tanto a quienes afirmaban categóricamente la existencia de seres extraterrestres como a quienes los negaban sin analizar los argumentos disponibles.

En ese contexto, el artículo hacía referencia también al impacto que tenían por entonces algunas producciones cinematográficas como "La Guerra de las Galaxias" o "Encuentros Cercanos del Tercer Tipo".

"Tendencia, por supuesto, que es bien explotada por los medios de comunicación sensacionalistas, y por películas como "La Guerra de las Galaxias" o "Encuentros Cercanos del Tercer Tipo""

Las dos películas formaban parte de un fenómeno cultural que atravesaba aquellos años. El interés por el espacio, los extraterrestres y la posibilidad de contacto con otras civilizaciones había llegado con fuerza al cine y también a la conversación cotidiana.



Una pregunta que sigue abierta

El artículo proponía una postura que definía como más “realista y equilibrada” y señalaba que los testimonios sobre platos voladores debían ser considerados a partir de los datos disponibles.

Para sostener esa reflexión, mencionaba cifras sobre la cantidad de estrellas y planetas que podían existir en la Vía Láctea y planteaba una pregunta que, en definitiva, excedía al episodio ocurrido en Trevelin.

La publicación cerraba con una idea vinculada a la posibilidad de que existiera vida fuera de la Tierra y proponía acercarse al fenómeno OVNI con una actitud que, según el propio texto, fuera “un poco más objetiva y realista”.

Una anécdota que quedó en la historia

En octubre de 1978, según lo que contó Eilir Hughes, un misterioso objeto apareció sobre el camino a la presa de Futaleufú. Roberto Ferreyra, el cabo Austin y otros policías también fueron mencionados como testigos de esa aparición. El Diario Esquel dejó constancia de todo aquello.

Casi medio siglo después, no es posible saber qué fue exactamente lo que presenciaron, y la explicación sigue siendo un enigma.

Sin embargo, el documento histórico permite hoy reconstruir el episodio. Y es que la historia de Esquel y la región no está hecha solamente de grandes acontecimientos; también vive en aquellas noticias curiosas que alguna vez ocuparon un espacio en las páginas del diario y que, con el paso del tiempo, quedaron guardadas en la Hemeroteca.

Fuentes:

- Diario Esquel, edición del 4 de octubre de 1978.

_________________________________

Agradecimiento especial al personal de la Biblioteca Pública Municipal, del Archivo Histórico Municipal y del Museo Histórico Municipal de Esquel por el material bibliográfico y fotográfico aportado.



jueves, 1 de octubre de 2026

El OVNI que sobrevoló Bahía Blanca en 1910 y pudo ser fotografiado

Buenos Aires
El OVNI que sobrevoló Bahía Blanca en 1910 y pudo ser fotografiado
La imagen, publicada en el número 36 de la revista Proyecciones, permite observar "un palote de colosal radiación", según se definió en ese momento. Es el primer registro documentado en los archivos locales.
Por Mariano Buren


Archivo La Nueva.

Conviene comenzar el texto con una certeza: todo el mundo vio, en algún momento de su vida, un Objeto Volador No Identificado (OVNI).

Claro que la mayoría de estos avistamientos tiene una explicación perfectamente lógica. Se trata, en general, del desconocimiento que existe sobre las morfologías, destellos lumínicos y patrones de vuelo de cometas, sondas, globos meteorológicos, satélites, e incluso de ciertas aeronaves de origen militar.

Todo esto sin contar el relato de quienes fueron estimulados por sugestiones, alucinaciones o simplemente por las ganas de captar la atención mediante alguna fábula más o menos elaborada.

Resultaría torpe, sin embargo, asegurar que la totalidad de los OVNIs pertenece a estas categorías. Es innegable que existe otro conjunto de vuelos desconocidos que no puede ser explicado cabalmente por astrónomos, meteorólogos, pilotos, controladores de vuelo, militares ni funcionarios.

Ninguno de ellos sabe, en rigor, qué sucede con ciertos objetos que cruzan los cielos, desafiando radares, fotografías y filmaciones sin trucos digitales.

Cuando los OVNIs se pusieron de moda en los Estados Unidos, a finales de los años '40, la literatura y el cine esparcieron rápidamente por el mundo las leyendas sobre supuestos humanoides vestidos con trajes plateados o diminutos seres de color verde, quienes, invariablemente, descendían de naves con forma de plato invertido.



No parece casual, entonces, que los primeros avistamientos en la Argentina sucedieran por esa época, sobre todo en grandes centros urbanos como Buenos Aires, Córdoba y La Plata.

De hecho, durante las siguientes dos décadas, parte de la población atravesó una especie de furor por las historias de naves interplanetarias -fueran supuestamente reales o explícitamente ficcionales- en un contexto sin dudas estimulado por las hazañas de la carrera espacial entre estadounidenses y soviéticos.

Sin embargo es válido recordar que los cielos de Bahía Blanca ya contaban con un viejo antecedente del fenómeno OVNI entre sus archivos aunque, al momento de su difusión, a nadie se le hubiera ocurrido pensar en conceptos como “platos voladores” o “alienígenas”.

Así lo certifica el número 36 de la revista local Proyecciones, publicado en marzo de 1910, que informaba a sus lectores sobre un extraño destello sobrevolando el centro de la ciudad por la noche, el cual logró ser fotografiado pese a las precariedades técnicas de la época.

Bajo el título “Una sorpresa”, el texto que acompaña la imagen comienza su relato explicando que “el fotógrafo soñador de las excursiones se nos ha presentado esta semana con otra novedad, cuya es la placa que trasunta el adjunto grabado”.

Tras comentar que el retratista “se ha cansado de correr por las calles en busca de motivos y que ahora, en las noches iluminadas y serenas, escudriña los horizontes y se empapa de infinito”, detalla que “después de vagar con la imaginación por la inmensidad del firmamento, creyó descubrir en la luna una figura de mujer bonita y ya no tuvo otro pensamiento que el de fotografiarla”.



El artículo señala que en ese momento “dirigió el objetivo hacia la fulgurante reina de la noche y delirando con su triunfo permaneció durante una hora, tiempo que calculó necesario para estampar en la gelatina la sideral imagen vislumbrada en su embriaguez de astros, de celajes y de majestad”.

“Lo que resultó de la operación está a la vista. Es un palote de colosal radiación con un punto luminoso debajo que es, sin duda, la luna”, describe el redactor, en un intento por precisar el fenómeno de la mejor forma posible.

En efecto, la imagen publicada muestra un rastro brillante, envuelto por un aura resplandeciente, que parece trazar una diagonal en medio de un marcado contraste con la oscuridad del cielo bahiense.

El cronista asegura que, una vez revelada la placa, la revista consultó a “algunos profesionales del arte acerca de este fenómeno fotográfico y ninguno se lo ha podido explicar satisfactoriamente".

Es lógico que aquella visión no fuera asociada en ningún momento con la posibilidad de naves tripuladas. Después de todo, cuando se publicó la imagen, la aviación tenía apenas siete años de existencia desde el vuelo pionero de los hermanos Wright, en marzo de 1903, y aún faltaban cuatro semanas para que el francés Emilio Aubrun se animara a realizar el primer vuelo nocturno en la Argentina.

Si bien en ningún momento se conjetura acerca de posibles fenómenos naturales, el texto de Proyecciones busca alguna respuesta un poco más convincente para sus lectores. En ese sentido argumenta que “desde luego se supone que no es el cometa de Halley”, al que se esperaba dos meses más tarde -justo para las celebraciones del Centenario de la Revolución de Mayo- por lo que concluye que “el intruso más bien parece tratarse de un defecto de la placa”.



“No se concibe que a las diez de la noche haya aparecido en el cielo un astro de magnitud muy superior a la luna sin que llamara la atención su presencia”, razona.

“La placa es, de todas suertes, curiosa y en este carácter la publicamos”, concluye la nota.

Faltaban poco más de 37 años para la publicación del siguiente reporte OVNI en la ciudad. Claro que, para ese entonces, la perspectiva de la sociedad se había modificado bastante, sobre todo por los datos llegados desde los Estados Unidos. Por eso, el 24 de julio de 1947 La Nueva Provincia no dudó en anunciar el avistaje de "varios platos voladores" sobre Bahía Blanca.

“Anoche se apersonaron a la redacción los marineros Leonardo Leguiza y Raúl Malgor, quienes nos manifestaron haber observado uno de esos discos andariegos desde la intersección de las calles Castelli y Roca, a las 21", publicó el diario.

Cabe preguntarse qué fue exactamente lo que logró captar el fotógrafo de Proyecciones aquella noche de 1910, pero es razonable sostener que se trató de un OVNI en el sentido más estricto del término.

Como conclusión podría decirse que, entre los creyentes y los escépticos, se mantiene abierta una brecha razonable de curiosidad.



domingo, 27 de septiembre de 2026

Caso OVNI de la Quebrada de Macul suma nuevos antecedentes a 48 años: familia inicia rescate de experiencias inéditas

Chile
Caso OVNI de la Quebrada de Macul suma nuevos antecedentes a 48 años: familia inicia rescate de experiencias inéditas



El 23 de septiembre de 1978, aproximadamente a las 17:00 horas, ocurrió en el sector precordillerano de Quebrada de Macul, en Santiago, uno de los episodios más conocidos de la ufología chilena.

Los protagonistas fueron Alejandro Hernández Pérez, de 40 años, y su hijo Robinson Hernández, quien entonces tenía 12 años. Ambos aseguraron haber vivido una experiencia de abducción mientras se encontraban en el vehículo familiar, un Chevrolet Chevelle Malibu Classic americano de 1973, color verde metalizado.

El caso alcanzó amplia repercusión en la prensa y televisión de la época y fue investigado por periodistas, científicos y estudiosos del fenómeno OVNI. Incluso ese mismo año los protagonistas participaron en una jornada de investigación desarrollada en el Hotel Francisco de Aguirre de La Serena.

Pero, a 48 años de aquellos acontecimientos, surge un nuevo capítulo.

La experiencia de Alejandro Hernández Lemus

Alejandro Hernández Lemus, hijo de Alejandro Hernández Pérez y hermano de Robinson, decidió revelar públicamente una experiencia que asegura haber vivido en 1980, cuando tenía ocho años.

Según su testimonio, una tarde, cerca de las 18:00 horas, se encontraba a pocos metros de su hogar familiar en Villa Macul cuando observó hacia la cordillera una nave con grandes luces amarillas, naranjas, blancas y rojas.

Hernández relata que el objeto giraba sobre su propio eje, mientras su parte superior permanecía fija. Asegura además haber observado ventanas y dos seres con trajes ajustados en su interior.

“Observaban sonrientes e irradiaban mucha paz”, recuerda.

De acuerdo con su relato, después de algunos instantes el objeto aceleró, pasó sobre él y la vivienda donde se encontraba y desapareció rápidamente en dirección oeste.

Durante años mantuvo esta experiencia como un recuerdo íntimo, sin comprender que posteriormente la relacionaría con la historia ufológica de su propia familia.


Alejandro Hernández Lemus (14 años) Antofagasta – 1988

Una investigación desde el interior de la familia

Entre 1987 y 1989, Hernández Lemus acompañó a su padre en extensos viajes por Chile y otros países de América, recorridos que, según señala, superaron los 12 mil kilómetros.

Aquellas largas jornadas permitieron que padre e hijo conversaran innumerables veces sobre lo ocurrido en Quebrada de Macul.

“Las miles de horas compartidas me permitieron formular preguntas que ningún periodista o investigador tuvo nunca la oportunidad de plantear”, sostiene.

Con el paso de los años también quedó bajo su custodia parte importante del archivo familiar, incluyendo un álbum confeccionado por su padre con recortes de prensa y documentación relacionada con el caso.

En 2001 decidió profundizar la investigación. Ese año grabó en una cinta de casete el relato completo de su padre sobre los acontecimientos de 1978 y posteriormente contactó al psiquiatra e investigador OVNI Mario Dussuel Jurado, quien había entrevistado a los protagonistas después del episodio.

Durante ese encuentro pudo escuchar grabaciones originales realizadas por Dussuel décadas antes, en las cuales su padre y su hermano relataban con sus propias voces lo sucedido.

La revelación de 2001

Hernández afirma que durante aquella investigación ocurrió otro episodio que modificó la interpretación que tenía de su experiencia infantil.

Relata que una persona que llegó al departamento de Mario Dussuel, a quien posteriormente identificó como vidente y contactado, le preguntó inesperadamente por “la luz de los ocho años”, pese a que asegura no haber compartido anteriormente esa experiencia.

Según Hernández, esta persona sostuvo que durante su infancia habría sido objeto de una intervención al interior de una nave y vinculó el episodio con una cicatriz que posee en la parte superior izquierda del pecho.

Se trata de una interpretación testimonial y personal que Hernández incorporó desde entonces a su historia vinculada al fenómeno OVNI.

Posteriormente compartió públicamente su experiencia junto al doctor Mario Dussuel, primero con estudiantes de la Universidad Mariano Egaña, luego en Radio Portales, en el programa “Mundo Espacial” de Patricio Varela, y también durante una actividad del entonces CEFAA, organismo dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil.

La “segunda generación” del caso Quebrada de Macul

Hoy, 48 años después del episodio de 1978 y 25 años después de comenzar su propia investigación, Alejandro Hernández Lemus plantea que la historia de Quebrada de Macul no terminó con la experiencia vivida por su padre y su hermano.

Para Hernández, su avistamiento de 1980, la documentación conservada durante décadas y las experiencias posteriores conforman lo que denomina una “segunda generación” del caso.

Uno de los antecedentes que considera especialmente relevante es una frase que, según el testimonio original, habría sido transmitida a su padre durante la experiencia de 1978: “Estamos tomando contacto con personas justas”.

Hernández señala que durante años su padre interpretó aquella expresión como una referencia a “una cantidad justa de personas”, mientras que actualmente la familia analiza el mensaje desde una perspectiva más amplia.

Hermanos iniciarán rescate de nuevas experiencias

Uno de los aspectos novedosos de esta nueva etapa es que Alejandro Hernández, junto a sus hermanos Mónica y Robinson, decidió iniciar un proceso de recuperación y apertura de las experiencias que cada integrante de la familia asegura haber vivido.



“Con mis hermanos Mónica y Robinson, desde el centro de la familia, hemos decidido iniciar un proceso inédito de rescate y apertura de las experiencias que cada uno ha vivenciado”, señala Hernández.

La iniciativa contempla además la preservación del archivo documental reunido durante casi cinco décadas, incluyendo registros de prensa, fotografías, grabaciones y testimonios vinculados al episodio original.

Para Alejandro Hernández Lemus, el caso Quebrada de Macul debe ser entendido como una historia que continúa desarrollándose.

“El caso OVNI Quebrada de Macul no es una foto estática ni una experiencia congelada. Al contrario, evoluciona (…) integrando, al igual que una serie o película, nuevos personajes e historias”, concluye.

De esta forma, casi medio siglo después de aquel 23 de septiembre de 1978, uno de los casos más recordados de la ufología chilena abre un nuevo capítulo, esta vez contado desde la segunda generación de una familia que asegura que su vínculo con el fenómeno continuó mucho después de aquella tarde en Quebrada de Macul.



Teleportaciones en Chile y Argentina
La extraordinaria coincidencia OVNI que marcó el 23 de septiembre de 1978




El 23 de septiembre de 1978 quedó marcado por una extraordinaria coincidencia: ese día se registraron dos presuntos encuentros cercanos protagonizados por ciudadanos chilenos, separados por más de mil kilómetros.

El primero tuvo como escenario la Quebrada de Macul, en Santiago. El segundo ocurrió en territorio argentino, durante el Rally la Vuelta a Sudamerica. En ambos relatos aparece un elemento en común: vehículos que, según sus ocupantes, fueron levantados del suelo por una misteriosa luz.

Padre e hijo aseguran haber sido abducidos en Santiago

Alrededor de las 17:30 horas, el empresario chileno Alejandro Hernández y su hijo Robinson transitaban en automóvil por la Quebrada de Macul cuando observaron unas luces de comportamiento extraño.

De acuerdo con el testimonio entregado posteriormente por Hernández, una figura luminosa se habría situado sobre ellos y el vehículo habría comenzado a elevarse. Padre e hijo aseguraron que fueron llevados al interior de una máquina de origen desconocido.


Imagen del Diario La Tercera.

Años más tarde, Alejandro Hernández —hoy fallecido— recordó la experiencia en una entrevista concedida al programa “Mucho Gusto” de Mega: “Mi hijo me dice: ‘Mira, papá, por el parabrisas, ¿qué es eso?’. Era una figura en el aire que despedía luces amarillas y rojizas y zigzagueaba. Estaba sobre nosotros y veo que el auto se empieza a distanciar del suelo. Yo no creía en estas cosas”.

El episodio de la Quebrada de Macul es considerado uno de los presuntos casos de abducción más conocidos de la ufología chilena. Su historia ha sido reconstruida en diferentes programas de televisión, entrevistas e investigaciones posteriores.

Pilotos chilenos desaparecen durante histórico rally

Horas antes, cerca de las tres de la madrugada, los competidores chilenos Carlos Acevedo y Miguel Ángel Moya circulaban en un Citroën GS por la ruta que une Viedma con Bahía Blanca, en Argentina.

Ambos participaban en la Vuelta a la América del Sud, competencia disputada entre el 17 de agosto y el 24 de septiembre de 1978. La prueba recorrió diez países y aproximadamente 28.592 kilómetros, por lo que es recordada como una de las carreras automovilísticas más extensas de la historia.

Según el relato de los chilenos, una intensa luz amarilla y violeta se aproximó desde atrás, envolvió completamente el automóvil y les impidió observar el camino. Acevedo aseguró que, al mirar por una de las ventanillas, advirtió que el Citroën se encontraba suspendido sobre el suelo.



“A treinta kilómetros de Viedma vi por el espejo retrovisor que se acercaba una luz densa de color amarillo y violeta. Primero pensé que se trataba de un coche y, por la velocidad que traía, tenía que andar a unos 300 kilómetros por hora. Intenté darle paso y me corrí hacia la izquierda. Entonces la luz inundó todo el habitáculo y no pudimos ver más allá del capó del auto”.

Acevedo agregó: “Miré por la ventanilla y comprobé que nos encontrábamos a dos metros del piso. Creí que era un lomo de burro, pero continuamos subiendo y entonces tomé conciencia de que algo completamente distinto estaba sucediendo”.

Los pilotos sostuvieron que perdieron aproximadamente dos horas y aparecieron unos 70 kilómetros más adelante, sin recordar lo sucedido durante ese intervalo. El kilometraje del vehículo no habría coincidido con la distancia recorrida y la tripulación se habría saltado controles intermedios, lo que finalmente provocó su exclusión de la competencia.

Una fecha singular para la ufología sudamericana

Hasta hoy no existe una explicación convencional ampliamente aceptada para ambos relatos. Se trata de experiencias reconstruidas principalmente a partir del testimonio de sus protagonistas y de antecedentes periodísticos posteriores.

Sin embargo, la coincidencia continúa siendo extraordinaria: el mismo 23 de septiembre de 1978, tres chilenos aseguraron que los vehículos en que viajaban fueron elevados por luces desconocidas, en dos puntos distintos de Sudamérica.

A 48 años de aquellos episodios, la Quebrada de Macul y la ruta entre Viedma y Bahía Blanca permanecen inscritas entre los escenarios más recordados de la historia del fenómeno OVNI en Chile y Argentina.

“Estos dos episodios ocupan un lugar muy especial en la historia de la ufología sudamericana. Resulta extraordinario que, durante una misma jornada y en lugares tan distantes, ciudadanos chilenos hayan relatado experiencias con elementos tan similares, como la presencia de intensas luces y la elevación de sus vehículos. Son sucesos que forman parte del patrimonio histórico de la investigación OVNI y de las historias que rescatamos y difundimos en el Museo OVNI de La Serena”, señaló Cristian Riffo, periodista y director del Museo OVNI.



sábado, 26 de septiembre de 2026

Misterio en el cielo: luces “danzantes” acompañaron durante 35 minutos a un piloto salteño

Misterio en el cielo: luces “danzantes” acompañaron durante 35 minutos a un piloto salteño
Ocurrió durante un trayecto nocturno entre Buenos Aires y Bahía Blanca. Gaspar Gouane aseguró a que las luces tenían un comportamiento distinto al de satélites, aviones, estrellas fugaces o trenes de Starlink.
por Daniel Diaz




Gaspar Gouane lleva 14 años volando y está acostumbrado a ver satélites, estrellas fugaces, aviones y hasta los trenes de Starlink. Sin embargo, durante un vuelo nocturno entre Buenos Aires y Bahía Blanca vio algo diferente. Tres luces aparecieron frente al avión, se movieron como danzando y desaparecieron una y otra vez durante unos 35 minutos. Su copiloto y los tres pasajeros también fueron testigos. Las torres de control no tenían otros vuelos reportados en la zona.

El piloto salteño todavía intenta encontrarle una explicación a lo ocurrido esa noche. Hace pocos días, había despegado desde el aeropuerto de San Fernando, en Buenos Aires, con destino a Bahía Blanca. Actualmente vive allí porque trabaja para una empresa de esa ciudad y está al mando de su avión ejecutivo. A bordo viajaban también su copiloto y tres pasajeros.

Salió cerca de las 21. El vuelo debía durar alrededor de una 1 hora 40 minutos. Todo transcurría con normalidad hasta que, aproximadamente a las 22.10, cuando se encontraban a la altura de Tandil, aparecieron las luces. Eran tres; estaban justo delante de ellos.



El avión volaba a unos 8.000 pies de altitud, aproximadamente 2.400 o 2.500 metros. La noche estaba completamente despejada y oscura. No había nubes que dificultaran la visión.

Gaspar primero miró aquellas luces tratando de identificar algo conocido. Pero los movimientos comenzaron a desconcertarlo. “Se veían las tres luces que aparecían, empezaban como a danzar entre ellas, de un lado al otro, de arriba hacia abajo, y después desaparecían. Al ratito volvían a aparecer, pero siempre en el mismo lugar”, relató el piloto a El Tribuno.

Durante los siguientes 35 o 40 minutos las luces permanecieron en la misma porción del cielo mientras el avión continuaba su camino hacia Bahía Blanca. Eso fue, justamente, uno de los detalles que más desconcertó a quienes estaban a bordo. “No se acercaron ni se alejaron de nosotros. Parecían no estar muy lejos, pero era difícil tener una perspectiva de dónde estaban. Daba la sensación de que nunca nos acercábamos, pero tampoco nos alejábamos”, contó.

Gaspar no solo es piloto, también es astrónomo aficionado y astrofotógrafo. Tiene aplicaciones que utiliza habitualmente para reconocer estrellas, planetas, satélites y otros objetos visibles en el cielo. Una de ellas es Stellarium y como el avión dispone de conexión a internet mediante Starlink, pudo utilizarla en pleno vuelo. Apuntó el teléfono hacia el sector donde aparecían las luces y buscó una identificación, pero no encontró ninguna. “Si hubiese sido un satélite, lo hubiese marcado”, señaló.

Entonces hicieron otra comprobación. Gaspar se comunicó con Ezeiza Sur, el sector que en ese momento controlaba el vuelo, y preguntó si había alguna aeronave declarada en aquella zona. Desde el control le informaron que no existía ningún otro vuelo reportado, aparte del suyo. Explicó lo que estaban observando y no recibió una respuesta que permitiera identificarlo.

Después de pasar Tandil fueron transferidos al control de Bahía Blanca. Volvió a comunicar la situación, pero allí tampoco tenían tránsito aéreo reportado en la zona y le pidieron que mantuviera informado al control sobre lo que veía. Mientras tanto, dentro del avión nadie necesitaba que le contaran lo que estaba sucediendo.

El copiloto veía las luces y también los tres pasajeros. Todos observaron el fenómeno, lo filmaron y tomaron fotografías. Las imágenes, realizadas con un teléfono celular en una noche completamente oscura y desde un avión en vuelo, no consiguieron reproducir con la misma claridad aquello que estaban viendo con sus propios ojos. Gaspar insiste en que no quiere ponerle un nombre a lo ocurrido.

No asegura que fueran OVNIs ni aventura explicaciones extraordinarias. Su desconcierto nace precisamente de no poder identificar algo que, después de tantos años mirando el cielo, esperaba poder reconocer. “En 14 años que vuelo es la primera vez que veo algo así”, afirmó.

Hay una razón por la que aquella experiencia lo impactó especialmente. “Vuelo de noche más que de día. Uno está acostumbrado a ver satélites, el tren de satélites de Starlink, estrellas fugaces. Incluso cuando tenés otro avión en el horizonte, con los años y la experiencia te vas entrenando y sabés qué es lo que ves. Esto es algo que por primera vez veo”.


Luces captadas durante el apagón en Buenos Aires

Gaspar se define como una persona escéptica, tal vez por eso lo vivido terminó planteándole un sinnúmero de preguntas. “No lo atribuyo a que puedan ser OVNIs. No lo sé. Creo que cada uno le puede dar la interpretación que quiera. Pero fue algo que no considero normal. Te queda esa impotencia de no poder darle un nombre o una explicación”.

La experiencia volvió a su memoria después de conocerse imágenes de luces similares observadas por numerosas personas durante el apagón registrado en los últimos días en Buenos Aires. Gaspar vio esas imágenes y reconoció algo familiar, eran las mismas tres luces que durante más de media hora, parecieron danzar delante de su avión en algún punto del cielo entre Tandil y Bahía Blanca.



viernes, 25 de septiembre de 2026

Testigos afirman haber visto objetos extraños que emitían un intenso color anaranjado sobre el lago de Río Hondo

Santiago del Estero
Emitían un intenso color anaranjado sobre el embalse del dique Frontal: Cantante internacional y un vecino afirman haber visto objetos extraños sobre el lago de Río Hondo
Se trata de la reconocida artista Gia Karima. Recurrieron a policías que filmaron el OVNI que no pudo ser identificado. Vivieron momentos dramáticos.


Imagen ilustrativa.

La noche del martes último dejó de ser una noche más en Las Termas. Cerca de las 21, lo que comenzó como un viaje como un acto solidario se transformó en una experiencia límite, de esas que marcan para siempre y que cuesta conciliar en el sueño.

La cantante internacional Gia Karima, quien había regresado de una gira por Latinoamérica, le hacía el favor a Víctor “Cocó” Jerez (72) de llevarlo en su camioneta hasta su casa de Villa Río Hondo, por calle Juan Felipe Ibarra de Las Termas.

Habían realizado pocos kilómetros y, a la altura de Villa Balnearia y frente al inmenso espejo del embalse de Río Hondo, el cielo se partió.

“De repente apareció una luz anaranjada, potente, enorme, que no era de este mundo”, afirmó la artista internacional. No era un avión, no era un satélite. Era un objeto suspendido, inmóvil sobre el lago, irradiando una luz intensa que iluminaba la oscuridad.

El pánico comenzó cuando, sin previo aviso, el objeto descendió bruscamente y desapareció por detrás del murallón del Dique Frontal. Lejos de huir, Gia Karima y “Cocó” Jerez —él, baqueano del dique tras décadas como empleado de Recursos Naturales de la provincia— decidieron enfrentar el misterio. Ascendieron al terraplén y estacionaron.

Lo que vieron allí arriba les heló la sangre. La luz anaranjada volvió a aparecer, ahora más cerca, afirmó Gia Karima. Por momentos quedaba totalmente detenida en el aire y, al instante siguiente, se desplazaba a una velocidad imposible, de acuerdo con lo que contaron a Nuevo Diario. Ambos coincidieron en que se trataba de un objeto volador no identificado (OVNI). En esa circunstancia, ocurrió lo más dramático: de esa nave madre, de esa luz principal, se desprendieron al menos otros tres objetos más pequeños que comenzaron a orbitarla, como en una danza de reconocimiento, como si estuvieran buscando algo sobre el agua.

Desesperada, la cantante internacional corrió hacia una garita policial cercana. Dos efectivos salieron y también fueron testigos del fenómeno, aunque a la distancia las luces ya parecían alejarse sobre el lago.

Convencidos de que no era una alucinación, decidieron seguir por la Ruta 93. Fue entonces cuando el terror se apoderó de Gía Karima y del hombre al que le hacía el favor de llevarlo a su casa: la luz anaranjada los empezó a seguir. Se acercó y los persiguió a lo largo de varios kilómetros de oscuridad total.

En un acto de supervivencia, la cantante ingresó a la Subcomisaría de Villa Río Hondo, donde contó lo sucedido. Los policías no dudaron: se trasladaron hasta la costa del embalse y lograron filmar con un celular la extraña luz anaranjada que aún permanecía en el firmamento, sin poder darle explicación lógica alguna.

El impacto emocional fue tan grande que la Policía tuvo que intervenir para contenerlos: un patrullero llevó a “Cocó” hasta su casa. “Trabajé toda mi vida en el dique, conozco cada ruido, cada luz del lago; nunca en 30 años vi algo así”, aseguró Jerez, todavía conmocionado.

En tanto, un uniformado tuvo que conducir la camioneta de la artista Gia Karima hasta su casa de Las Termas. La destacada artista que actuó en distintos escenarios del mundo y tiene programadas otras presentaciones, confesó que no pudo dormir hasta la madrugada, con la imagen de esa luz persiguiéndola.

Antecedentes

El caso de Las Termas no es un hecho aislado; se suma a un historial inquietante que desvela a científicos y militares de todo el mundo: los avistamientos sobre espejos de agua.

Desde hace décadas, los llamados OSNI (Objetos Submarinos No Identificados) son reportados sobre océanos, mares, lagos y ríos. Son luces que entran y salen del agua sin generar oleaje, que realizan maniobras a velocidades hipersónicas imposibles para cualquier tecnología humana conocida.

Los casos más resonantes fueron desclasificados por el Pentágono, donde pilotos de la Marina filmaron objetos que descendían desde el cielo y se sumergían en el océano Pacífico sin perder velocidad. Lo mismo ocurre en el lago Titicaca, en los lagos del sur argentino-chileno y ahora, dramáticamente, en el embalse más grande de Santiago del Estero.



domingo, 13 de septiembre de 2026

La conexión Kammler: El general nazi de las SS en el centro de un supuesto programa legado OVNI estadounidense

La conexión Kammler: El general nazi de las SS en el centro de un supuesto programa legado OVNI estadounidense
por Christopher Sharp 


Imagen ilustrativa.

¿Murió el general de las SS Hans Kammler en 1945 o quedó bajo custodia estadounidense?

Fuentes de la comunidad de inteligencia alegan que se convirtió en un vínculo clave entre los esfuerzos nazis por explotar la tecnología recuperada y un programa estadounidense de legado OVNI de la posguerra. La afirmación es extraordinaria.

Las razones documentadas por las que Estados Unidos podría haberlo querido no lo son.

Lo que alegan las fuentes:
  • Italia recuperó una nave cerca de Magenta en 1933, le dio acceso a Alemania en 1934 e identificó a sus ocupantes como "nórdicos" terrestres avanzados.
  • El programa Ahnenerbe de Himmler de 1935 se convirtió en el programa utilizado para encontrar a los "nórdicos" y explotar su tecnología.
  • Estados Unidos tuvo conocimiento de este trabajo entre 1944 y 1945. Según las fuentes, posteriormente absorbió una rama abierta de von Braun y una rama encubierta de Kammler a través de la Agencia Conjunta de Objetivos de Inteligencia, Overcast y Paperclip.
  • Rastrean el trabajo a través del CIG, la CIA y la Fuerza Aérea, hasta una supuesta transferencia en 1962 a la Fuerza Aérea y la industria de defensa.
  • El relato de Magenta reinterpreta la leyenda de Die Glocke. Según ellos, cualquier dispositivo parecido a una campana podría haber sido un intento de copiar tecnología recuperada.
  • La cuestión histórica central es si Kammler sobrevivió y quedó bajo custodia estadounidense.

El artículo que cambia la pregunta

En una página mecanografiada con fecha del 7 de mayo de 1945, Hans Kammler aparece no como un fugitivo ni como un hombre muerto, sino como un prisionero que está siendo enviado a ser interrogado.




La página fue reproducida en el libro de 2019, The Hidden Nazi. En ella se identifica al SS-Obergruppenführer como responsable de las armas V y los proyectos secretos de Alemania.

Según el informe, se entregó el 6 de mayo e iba a ser enviado a Kohnstein para un "interrogatorio y evaluación detallados" de su investigación clandestina sobre armas.

La copia es difícil de autenticar. No tiene número de archivo rastreable ni original de archivo identificado. El membrete y la firma están censurados. Pero otros registros estadounidenses y británicos también ponen en duda la supuesta muerte de Kammler.

Incluso sin Magenta ni Die Glocke, Kammler tenía mucho que ofrecer. Para 1945, controlaba armas secretas, fábricas subterráneas, ingenieros y archivos. Si los estadounidenses lo capturaban, obtendrían un mapa de una parte del Reich oculto.

Alemania no estaba a la vanguardia en todos los campos. Pero había superado a los Aliados en varias áreas de la tecnología militar, incluidos los misiles balísticos, los aviones a reacción operativos, las armas guiadas y la aerodinámica de alta velocidad.

Para Estados Unidos, hacerse con ese conocimiento podría acelerar sus propios programas de armamento. También podría privar a la Unión Soviética del acceso a esos mismos científicos, documentos y equipos.

El ingeniero de armas y asesinatos en masa

Hans Kammler
Para comprender el valor de Kammler, primero es necesario entender qué controlaba y los crímenes sobre los que se construyó ese poder.

Una carta del 29 de enero de 1943 dirigida a Kammler informaba sobre los avances en el Crematorio II de Birkenau y hacía referencia a su sótano, al que llamaban "sótano de gasificación".

El Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau documenta que autorizó la construcción de tres barracones para desvestirse junto a las cámaras de gas provisionales durante el asesinato de judíos húngaros en 1944.

Entre las víctimas había niños. El Museo de Auschwitz estima que unos 232.000 niños y jóvenes fueron deportados al campo. La mayoría fueron asesinados.

El trabajo forzado también fue el motor del sistema de armamento de Kammler.

El Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos lo considera la "personalidad decisiva" en la historia de Mittelbau.

En resumen, Kammler era malvado. No hay nada de glamoroso en Kammler ni en sus actos.

Los prisioneros cavaron túneles y ensamblaron cohetes V-2 en condiciones espantosas.

Más de 20.000 personas murieron en todo el sistema de campos de concentración.

En los últimos meses de la guerra, el personal especial de Kammler controlaba o coordinaba la producción clandestina del A-4, las armas V y los programas prioritarios de aeronaves.

Se sentó por encima de especialistas como Wernher von Braun, cuyo equipo desarrolló el V-2 para los nazis y posteriormente el Saturno V para los estadounidenses.

Kammler se había convertido en el gestor de sistemas del secretismo nazi. Sabía quién hacía qué, dónde se ocultaban el trabajo y los registros, y cómo encajaban los distintos compartimentos.

Un investigador que desea permanecer en el anonimato y que posee un amplio conocimiento del misterio de Kammler y de la investigación tecnológica alemana durante la Segunda Guerra Mundial declaró a Liberation Times:

“[Kammler] habría sido excepcionalmente valioso porque probablemente era la única persona que poseía en su cabeza la mayor parte, si no la totalidad, del conocimiento sobre todos los compartimentos secretos de todas las armas V.”

Una evaluación británica de septiembre de 1946 fue más cautelosa. Afirmaba que los conocimientos técnicos de Kammler podrían ser de segunda mano, pero que sabía dónde encontrar documentos, existencias y plantas piloto.

Eso ya le otorgaba poder de negociación. Cualquier tecnología exótica, si existía dentro de su red, solo la habría incrementado.

La carrera por la tecnología alemana

La magnitud de ese valor se hace más evidente en las últimas semanas de la guerra. La ciencia alemana se había convertido en un objetivo militar estadounidense.

El 25 de abril de 1945, el general Carl Spaatz declaró que la Operación LUSTY, la búsqueda de tecnología aeronáutica alemana por parte de las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos, tenía "la misma prioridad que otras operaciones".

El Museo Nacional de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos afirma que los equipos recolectaron aeronaves, armas y documentos, inspeccionaron sitios de investigación y reclutaron científicos.

Esa búsqueda tecnológica se desarrolló paralelamente a la campaña militar final. El general George Patton quería avanzar hacia Berlín. Pero Eisenhower, comandante supremo aliado en Europa, optó por no convertir la capital en el principal objetivo occidental.

A mediados de abril, el Tercer Ejército de Patton fue enviado hacia el sureste, a través del sur de Alemania, en dirección a Austria.

Los temores de los Aliados ante la posibilidad de un "reducto nacional" nazi en los Alpes formaban parte de los cálculos.

La ruta seguía permitiendo que las fuerzas estadounidenses atravesaran algunas de las infraestructuras más sensibles del Reich.

El Tercer Ejército entró en la zona de Ohrdruf, cerca del complejo secreto S-3 en Jonastal, y capturó el depósito subterráneo de Merkers.

En otro lugar, las fuerzas estadounidenses llegaron a Nordhausen y a los túneles de Kohnstein, donde se había trasladado la producción de misiles V-2 desde Peenemünde. Se apoderaron de piezas para unos 100 misiles V-2 antes de que la zona pasara a estar bajo control soviético.

Los investigadores alemanes también se habían dispersado.

Wernher von Braun fue enviado al sur, a Baviera, y se rindió a las fuerzas estadounidenses. Equipos especializados recorrieron Alemania y Austria a toda velocidad en busca de material bélico, archivos, laboratorios y científicos antes de que los soviéticos pudieran alcanzarlos.

Los estadounidenses competían por hacerse con la tecnología del Reich. Kammler podría haber ofrecido algo aún más útil: el mapa de ruta.

Ese es el escenario de una de las afirmaciones más intrigantes sobre sus últimos días.

El documental "El nazi oculto" recoge las palabras de la esposa de Kammler a su hijo Jörg: "Los estadounidenses se pusieron en contacto con Kammler, no al revés".

Si el relato familiar es exacto, es posible que el contacto haya comenzado antes de que terminara la guerra.

La historia antes de Roswell

Las fuentes que hablaron con Liberation Times sitúan una historia mucho más extraordinaria dentro de esa cacería documentada.

Su cronología comienza catorce años antes de Roswell, el incidente de julio de 1947 en Nuevo México que se convirtió en un elemento central de la historia de la supuesta recuperación de OVNIs por parte de Estados Unidos.

Alegan que en 1933, durante el régimen de Benito Mussolini, se recuperó una nave inusual cerca de Magenta.

Según afirman, los cuerpos de aspecto humano encontrados junto al hallazgo pertenecían a una población avanzada, residente en la Tierra, a la que denominan "nórdicos", y no a visitantes extraterrestres.

Según se dice, Alemania obtuvo acceso en 1934 y comenzó a explotar la tecnología junto con Italia. La evidencia de fuentes abiertas sobre la estrecha colaboración germano-italiana en esa época es escasa. La cooperación técnica se desarrolló posteriormente.

En 1943, Alemania ocupó el norte de Italia y controlaba importantes emplazamientos militares e industriales. Uno de ellos era SIAI-Marchetti en Vergiate, cerca de Milán. El investigador italiano de OVNIs Roberto Pinotti lo identifica como el probable lugar de almacenamiento de los supuestos restos.

En junio de 2023, David Grusch, exfuncionario de inteligencia estadounidense, sacó a la luz parte de la historia de Magenta.

En una entrevista grabada, afirmó que una nave recuperada cerca de Magenta en 1933 fue posteriormente confiscada por Estados Unidos. También alegó que el Vaticano ayudó a funcionarios estadounidenses a localizarla.

Grusch no mencionó cadáveres.

Esa afirmación proviene de fuentes de la comunidad de inteligencia que hablaron con Liberation Times.

El ciudadano italiano Marco Negri describió una historia familiar aparte: su tatarabuelo, Pietro Negri, Podestà (alcalde) de Arona, habló de un avión metálico sin alas que se estrelló en Magenta en la década de 1930, con dos "cuerpos" rubios en su interior.

En la cronología de las fuentes, Magenta es el punto de recuperación. El siguiente vínculo es institucional. Según estas fuentes, Alemania formalizó la búsqueda mediante la creación de la SS Ahnenerbe por parte de Heinrich Himmler en 1935.

El supuesto programa alemán

Las SS Ahnenerbe existieron. Eso, al menos, lo sabemos.

Fundada por Heinrich Himmler en 1935, utilizó la arqueología, la antropología y las expediciones para apoyar las ideas raciales nazis.

Según las fuentes, también ocultaba otra misión: encontrar a la población terrestre "nórdica" y obtener su tecnología.

Las fuentes denominan a la supuesta tecnología "Vril", término que proviene de la novela de Edward Bulwer-Lytton de 1871, *La raza venidera*. La novela gira en torno a una raza subterránea avanzada con poderes telepáticos, conocida como Vril-ya.

Escritores ocultistas posteriores trataron a Vril como algo real.

Según las fuentes, el equipo integrado de Kammler habló posteriormente de la "nave Vril".

Para que esa afirmación tenga relación con Kammler, la Ahnenerbe y su aparato de armas secretas deben coincidir.

Y, curiosamente, lo hacen.

Ahnenerbe, Kammler y la brecha S-3

Hans Schleif ofrece la explicación más clara. Era arquitecto y arqueólogo y había dirigido las excavaciones de Ahnenerbe antes de ceder el puesto a Herbert Jankuhn en el verano de 1942.

El 14 de abril de 1943, Wolfram Sievers, director de la Ahnenerbe, pidió a Kammler que utilizara a Schleif en la maquinaria de construcción de las SS.

Kammler aceptó dos días después.

Schleif ingresó en la SS-WVHA en 1943 y, a mediados de 1944, era uno de los lugartenientes de Kammler. El estudio de Julian Klein cita las cartas del Bundesarchiv.

Una segunda hipótesis, menos concluyente, proviene del historiador militar Tino Struckmann. En su documental "SS Ahnenerbe", afirma haber encontrado memorandos de Kammler a Himmler sobre ubicaciones secretas de investigación para la organización.

En palabras de Struckmann:

“El jefe del programa de armas especiales [Kammler] estaba trabajando en la búsqueda de ubicaciones para ellos [la SS Ahnenerbe].”

Struckmann también cita el relato de Werner Goldmann sobre los oficiales de la Ahnenerbe en el complejo ultrasecreto S-3 en Jonastal.

Los relatos posteriores a la guerra vinculan el lugar con pruebas secretas de armas e investigación nuclear.

La coincidencia entre lo que se considera un grupo pseudocientífico marginal y el complejo programa nazi de desarrollo de armas secretas es sorprendente.

Relatos posteriores sobre OVNIs se hacen eco del tema arqueológico asociado con el fenómeno Ahnenerbe.

Dylan Borland afirmó que durante una excavación se desenterró un vehículo avanzado de origen desconocido. Bob Lazar declaró en 2019 que recordaba un fenómeno aéreo no identificado vinculado a una excavación arqueológica.

Los intereses de la Ahnenerbe durante la guerra también abarcaron la investigación marina.

La historiadora Maria Zarifi descubrió que el Instituto Biológico Germano-Griego en el Pireo ocupado participó en programas de ciencias marinas llevados a cabo por personal que trabajaba bajo las órdenes de Walther Wüst, jefe científico de la SS Ahnenerbe.


Por otra parte, buzos alemanes realizaban trabajos científicos subacuáticos en la Grecia ocupada y recuperaban material arqueológico.

La leyenda de la campana

La extensa bibliografía sobre los nazis y los OVNIs es notoriamente difícil de separar de las invenciones de la posguerra, y muchas de sus afirmaciones más conocidas carecen de documentación contemporánea.

Por eso Die Glocke es importante aquí. No porque su existencia esté demostrada, sino porque se convirtió en la historia más conocida que sitúa la propulsión exótica dentro del mundo de armas secretas de Kammler.

No porque Kammler lo necesitara para hacerse valioso, sino porque es la afirmación más conocida que sitúa la propulsión exótica dentro de su mundo de armas secretas.

En los círculos modernos de OVNIs e historia alternativa, Kammler está vinculado a Die Glocke, "La Campana".

El periodista especializado en aviación Nick Cook popularizó esta afirmación en su libro de 2001, The Hunt for Zero Point, inspirado en Prawda o Wunderwaffe de Igor Witkowski.

Cook describió una máquina brillante y giratoria que, según se decía, consumía una enorme cantidad de energía y producía un efecto antigravedad.

Witkowski afirmó que un funcionario polaco le mostró documentos secretos. Estos nunca han salido a la luz, y ningún registro de captura aliado identifica a la Campana.

Cook sugirió que Kammler podría haber intercambiado el dispositivo, o el conocimiento del mismo, por su libertad. Esto contribuyó a consolidar el vínculo moderno entre Kammler, la propulsión exótica y un acuerdo estadounidense.

La conexión con Kammler salió a la luz más tarde en el libro Sekret Machines: Chasing Shadows de Tom DeLonge.

Aunque se trata de una novela, DeLonge ha descrito el proyecto como fruto de sus contactos dentro de los ámbitos de la defensa y la inteligencia estadounidenses.

La historia describe explícitamente la supervivencia de Kammler a la guerra y vincula su aparato de armas secretas con Die Glocke, la investigación clandestina y la posterior explotación estadounidense de la tecnología alemana.

Aunque no se trata de una corroboración independiente, los paralelismos con lo que alegan las fuentes de Liberation Times son llamativos.

El investigador anónimo que habló con Liberation Times sugirió que las historias sobre platillos voladores construidos por los nazis podrían haber enmascarado la recuperación de una nave que Alemania no construyó:

“Quizás los nazis sí recuperaron algún tipo de nave alienígena estrellada, y los estadounidenses la recuperaron al final de la guerra; por lo tanto, todas esas historias sobre los nazis construyendo platillos voladores fueron una especie de cortina de humo, una pista falsa para ocultar lo que realmente sucedió.”

La existencia o no de la campana no decide el caso Kammler.

Su valor indiscutible se mantiene sin él. La pregunta más concreta es si el hombre mismo sobrevivió.

¿Murió Kammler?

La versión oficial se basa en testimonios contradictorios sobre un suicidio cerca de Praga. No se recuperó ni el cuerpo ni las pertenencias personales.

No obstante, un tribunal de Berlín declaró a Kammler muerto el 9 de mayo de 1945, tras la petición de su viuda. La decisión estableció su muerte legal, pero no se encontró su cuerpo.

Si Kammler hubiera sido puesto bajo custodia estadounidense, esa decisión habría facilitado su desaparición de los registros. Esto sigue siendo una mera especulación. El problema más complejo reside en lo que aparece en los archivos posteriores.

Lo que realmente dice el documento del 7 de mayo

El documento en disputa con la que comienza este artículo es la pieza más dramática de ese rompecabezas.

Según The Hidden Nazi, el historiador del Holocausto, el profesor Gerald Fleming, proporcionó la página tras años de peticiones del coautor Colm Lowery.

El documento, marcado como “Por valija diplomática”, indica que Kammler se entregó el 6 de mayo y que debía ser llevado ante Kohnstein. Añade que un oficial del Cuerpo de Contrainteligencia tenía en su poder documentos que “podrían resultar de gran valor”.

La página no es un original de un archivo identificado. Gran parte del texto está tachado. No tiene número de archivo rastreable, y su membrete y firma están censurados.

El informe dice:

El Dr. Ing. KAMMLER es arquitecto de profesión y dirigió todos los proyectos secretos, incluidos los V-1 y V-2. Afirma además haber dirigido el proyecto [redactado] con sede en [redactado].

Un oficial del CIC posee documentos de KAMMLER que podrían ser de gran valor. El Dr. KAMMLER se entregó el 6 de mayo junto con otras personas identificadas.

Vestido con uniforme del Heer, se identificó posteriormente ante un oficial de [redactado]. Por orden especial, KAMMLER debe ser trasladado inmediatamente a KOHNSTEIN, Alemania, para un interrogatorio exhaustivo y una evaluación de las instalaciones subterráneas de investigación y producción de armas.

A sugerencia de los oficiales investigadores, Kammler está preparando un informe detallado (en alemán). Este informe incluirá lo siguiente: Desarrollo secreto de armas [redactado] Instalaciones subterráneas de investigación y producción.

El hombre muerto en los archivos estadounidenses

La página del 7 de mayo no es el final de la investigación. Los registros posteriores son más difíciles de conciliar con una burocracia que simplemente había dado por muerto a Kammler.

Un memorándum de las Fuerzas Aéreas Estratégicas de EE. UU., fechado el 30 de mayo de 1945, enumeraba al personal aéreo alemán "actualmente detenido para ser interrogado". Kammler aparece con el número 18.

La investigación del Wilson Center cita el documento a la Agencia de Investigación Histórica de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

El 2 de noviembre de 1945, el general de brigada George C. McDonald ordenó interrogatorios personales a Albert Speer, Karl-Otto Saur y Kammler sobre instalaciones subterráneas. Lo consideró de máxima prioridad.

Los archivos británicos añaden otra referencia.

En septiembre de 1946, los oficiales consideraron el peligro de que los soviéticos pudieran obtener el conocimiento de Kammler sobre documentos ocultos, existencias y plantas piloto.

No se ha publicado ningún archivo de Paperclip con el nombre de Kammler, ni tampoco se ha completado el interrogatorio estadounidense.

Pero su destino ya no depende únicamente de la controvertida página del 7 de mayo. Si las agencias estadounidenses lo hubieran detenido, la siguiente pregunta es si habrían estado dispuestas a ocultarlo.

Lo que Estados Unidos estaba dispuesto a ocultar

Un acuerdo secreto con Kammler habría sido políticamente tóxico. Sus crímenes, por sí solos, daban a Washington un motivo para mantener cualquier relación alejada del ojo público.

El investigador anónimo cree que esa es la razón por la que se habría mantenido al margen del sistema formal de Paperclip:

“Según tenía entendido, [Kammler] no formaba parte de Paperclip. . . . Había otra categoría que ni siquiera figuraba en Paperclip debido a su pasado tan desagradable, y Kammler entraba en esa categoría porque, en efecto, fue uno de los artífices del Holocausto.”

Existen casos documentados en los que la empresa de servicios públicos se saltó las normas. Una investigación de los Archivos Nacionales reveló que los funcionarios de Paperclip solicitaron la revisión de los informes de seguridad cuando las normas de Truman impedían el acceso a candidatos valiosos.

Arthur Rudolph, antiguo directivo de Mittelwerk que posteriormente dirigió el programa Saturno V de la NASA, abandonó Estados Unidos tras una investigación del Departamento de Justicia.

Los oficiales estadounidenses también protegieron al funcionario de la Gestapo Klaus Barbie y organizaron su fuga. Si bien estos casos no demuestran la existencia del acuerdo con Kammler, sí evidencian que la utilidad podía prevalecer sobre un pasado nazi.

Según las fuentes, Estados Unidos absorbió más personal del que resulta útil.

Alegan que también heredó el secretismo compartimentado de Kammler: cada participante solo veía una tarea, mientras que los archivos ordinarios nunca revelaban el conjunto.

Según su relato, esa estructura permitió que el trabajo se trasladara entre diferentes agencias y contratistas sin que pareciera un programa continuo.

La supuesta ruta de acceso al sistema estadounidense

Aquí, la cronología de las fuentes avanza desde el destino de Kammler hasta la supuesta entrega.

Rastrean el trabajo oculto a través de instituciones reales de la posguerra, argumentando que el programa sobrevivió cambiando de sede.

Según se dice, los funcionarios estadounidenses se enteraron de la existencia de Magenta y de los esfuerzos de explotación por parte de Alemania entre 1944 y 1945.

El periódico Liberation Times informó anteriormente que tres fuentes vincularon la recuperación con la OSS y el Proyecto McGregor, una misión relacionada con la rendición de Italia. Un mensaje de tiempos de guerra confirma que McGregor se incorporó a la División de Investigación y Desarrollo de la OSS en junio de 1944.

Tras la caída de Alemania, la Agencia Conjunta de Objetivos de Inteligencia se convirtió en uno de los principales mecanismos estadounidenses para explotar la experiencia alemana.

Según los Archivos Nacionales, operaban bajo el mando del Estado Mayor Conjunto y dirigían el programa de científicos extranjeros, llamado primero Overcast y luego Paperclip.

Su trabajo documentado abarcaba científicos, expedientes e inteligencia técnica.

Las fuentes alegan que existía una segunda vía dentro de ese proyecto. El equipo de cohetes de Von Braun fue manejado abiertamente.

Según afirman, el personal, los registros y la tecnología de la SS Wunderwaffe de Kammler fueron absorbidos de forma encubierta.

La estructura de inteligencia también estaba cambiando.

Cuando la OSS se disolvió, su Rama de Investigación y Análisis pasó a formar parte del Departamento de Estado, donde su linaje condujo a la Oficina de Inteligencia e Investigación.

Los elementos clandestinos continuaron operando como la Unidad de Servicios Estratégicos del Departamento de Guerra, para luego integrarse en el Grupo Central de Inteligencia.

Según las fuentes, esos organismos sucesores mantuvieron un programa de explotación de tecnología de las SS, que incluía actividades encubiertas en América Latina.

En enero de 1946, el presidente Harry Truman creó la Autoridad Nacional de Inteligencia, el CIG y el cargo de Director de Inteligencia Central.

Según las fuentes, esta estructura supervisaba las operaciones encubiertas vinculadas a las actividades de las SS en América Latina.

En 1947 se produjo otro traslado.

El secretario de Guerra, Robert Patterson, aprobó el traslado de la unidad de inteligencia y contrainteligencia del Distrito de Ingenieros de Manhattan al CIG (Inspector General de la Commonwealth).

Una directiva ultrasecreta del Departamento de Estado documenta la transferencia de su Rama de Inteligencia Exterior, su personal y sus archivos. Según las fuentes, esta directiva abastecía a la Oficina de Operaciones Especiales del Inspector General de la CIG.

Las fuentes hacen una afirmación más contundente sobre el mismo año. Dicen que la explotación de naves de las SS ayudó a impulsar tanto una agencia de inteligencia autónoma capaz de actuar en el extranjero —incluido el apoyo a dictaduras militares en América Latina— como un servicio armado independiente centrado en la industria aeroespacial.

Para contextualizar la presencia nazi en Argentina tras la guerra, un informe del Departamento de Estado de EE. UU. declaró:

“En Argentina, los alemanes han construido una réplica exacta de la estructura económica bélica que tenían en Alemania… una base para la reconstitución del poder agresivo alemán.”

La Ley de Seguridad Nacional de julio de 1947 creó el marco para el aparato militar nacional, la CIA y una fuerza aérea independiente.

La estructura entró en vigor ese mes de septiembre. El Establecimiento Militar Nacional se convirtió en el Departamento de Defensa en agosto de 1949.

Según las fuentes, este esfuerzo oculto contribuyó a impulsar esos cambios.

Para el período 1948-49, señalan la Oficina de Investigación Aeronáutica en Wright Field, la Ley de Adquisiciones de las Fuerzas Armadas, la Ley de la CIA de 1949 y la Oficina de Inteligencia Científica de la CIA.

Según afirman, estas autoridades se encargaban de la investigación, la contratación y el secreto. El analista Kit Green se unió posteriormente al área de biología y medicina de la inteligencia científica de la CIA.

La cronología da entonces un salto a la era Kennedy.

Según las fuentes, una rama derivada de la Wunderwaffe se mantuvo separada del programa espacial público hasta 1962.

Identifican a Harald Malmgren como un agente encubierto no oficial de la CIA y alegan que informó al presidente Kennedy en 1961 sobre la JIOA.

Según afirman, esa reunión informativa incluía declaraciones del equipo de Kammler sobre la nave "Vril" y las creencias de las SS vinculadas a la Sociedad Vril.

Se dice que Kennedy clausuró la JIOA en 1962 y que el programa pasó a manos de contratistas de defensa y de la Fuerza Aérea.

Los Archivos Nacionales confirman que la JIOA fue disuelta en 1962 y sus funciones se trasladaron a la Oficina del Director de Investigación e Ingeniería de Defensa del Pentágono.

Esto es a lo que se refieren las fuentes con un "programa de legado": no se trata de una sola oficina que sobrevive durante ocho décadas, sino de un trabajo que se desarrolla a través de organizaciones militares, de inteligencia, atómicas y privadas.

En su relato, Kammler proporcionó personal, ubicaciones, registros y un modelo de compartimentación.

¿Qué entienden las fuentes por “no humano”?

Antes de volver a Roswell, es importante hacer una distinción en esa cronología.

Cuando estas fuentes dicen “no humano”, no se refieren simplemente a “extraterrestre”.

Una fuente de la comunidad de inteligencia declaró a Liberation Times que varias inteligencias no primates han vivido en la Tierra o cerca de ella durante un período más prolongado que el registrado en la historia.

Los informantes que hablan con Liberation Times suelen usar expresiones como "inteligencia no humana" o "inteligencias avanzadas de origen desconocido". Liberation Times también ha publicado denuncias sobre facciones rivales no humanas.

El Congreso ha utilizado un lenguaje similar. El texto de la Ley de Divulgación de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), presentado por los senadores Chuck Schumer y Mike Rounds y patrocinado por el entonces senador Marco Rubio —ahora secretario de Estado—, hacía referencia a "fenómenos anómalos no identificados, tecnologías de origen desconocido e inteligencia no humana".

Esta distinción también es importante al leer declaraciones oficiales. En una mesa redonda de la AARO celebrada en noviembre de 2024, el director Jon Kosloski afirmó que la oficina no había encontrado pruebas verificables de "seres, actividad o tecnología extraterrestres".

En un intercambio de mensajes publicado por Liberation Times en junio de 2025, Kyle Warfel preguntó a la portavoz del Pentágono, Susan Gough, si esa declaración podía ampliarse para incluir inteligencia no humana o desconocida. Ella respondió: «No, no puede modificar mi declaración».

El informe anual de AARO correspondiente al año fiscal 2025 utilizó un lenguaje más amplio, al afirmar que no hay pruebas de que el gobierno o las organizaciones privadas hayan capturado o explotado material derivado de FANIs.

Según las fuentes, una nave ya conocida dentro de un programa clasificado dejaría de ser "no identificada".

La misma fuente de la comunidad de inteligencia describió a los "extraños": seres agresivos, parecidos a reptiles, que supuestamente residen en la Luna y compiten con el grupo "nórdico", más empático.

La fuente no describía una guerra convencional;

“La rivalidad entre las partes podría ser casi tan antigua como la humanidad misma. Lo que he oído describir no es una guerra abierta, sino más bien una relación de confrontación a menor escala. No está claro qué partes se han aliado con gobiernos internacionales, ni cuáles cooperan con facciones dentro del programa. Es muy posible que todos los gobiernos hayan tenido que gestionar esta rivalidad entre las partes.”

Ese es el marco que subyace al uso que hacen las fuentes del término "no humano".

También es importante cómo interpretan el siguiente evento en la cronología: Roswell.

Roswell como un eco

Cuando la cronología llega a julio de 1947, las fuentes no consideran Roswell como el comienzo. Afirman que el programa subyacente ya tenía más de una década de antigüedad.

Según se dice, el avistamiento del piloto Kenneth Arnold en junio de 1947 involucró aeronaves de alas en flecha, no discos. El incidente de Roswell ocurrió semanas después en Nuevo México.

Según su relato, ambos eran signos externos de los trabajos italianos y alemanes anteriores.

Más concretamente, afirman que el incidente de Roswell involucró dos máquinas de fabricación humana derivadas del programa anterior: un diseño nazi trasladado a través de España a Argentina, y un prototipo de Wright Field construido por un equipo italoamericano-alemán con ayuda del vehículo Magenta. El periódico Liberation Times ya había informado sobre esta acusación.

Varias personas con conocimientos relevantes no pudieron confirmar esa reconstrucción. Algunas la rechazaron. Sigue siendo una de las afirmaciones menos fiables de la cronología.

Otra historia circuló entre las familias de científicos alemanes especializados en cohetes en Huntsville.

En el documental de Peter Santenello de 2024 sobre Paperclip, un oficial retirado del ejército, identificado solo como "Theo", dijo ser nieto del ingeniero Theodor Vowe.

Recordó una anécdota familiar según la cual Wernher von Braun fue "inmediatamente llevado en secreto" a Roswell después del incidente.

La conexión Kammler

Volvamos finalmente al hombre que está en el centro de todo.

Kammler no necesitaba un platillo volador para volverse valioso.

Para 1945, ya sabía dónde se escondían algunas de las armas, ingenieros, fábricas y archivos más sensibles del Reich.

La cuestión es si se llevó ese mapa a la tumba o si lo puso bajo custodia estadounidense.

Según las fuentes que hablaron con Liberation Times, dentro de esa red había más: una operación de explotación vinculada a Ahnenerbe, tecnología Magenta y un sistema de compartimentación que posteriormente se extendió a Estados Unidos.

Esa historia más amplia sigue sin verificarse.

Pero el destino de Kammler no es una simple anécdota. Es la clave. Si hubiera sobrevivido, el hombre que sabía dónde la Alemania nazi ocultaba algunos de sus documentos más confidenciales podría haber transmitido ese conocimiento al sistema estadounidense que surgió tras la guerra.

Notas:

Si este relato es exacto, apuntaría a un origen muy diferente para al menos parte del misterio moderno de los OVNIs.

Pero eso no significa que debamos aceptar cada elemento de la historia sin cuestionarlo. Las narrativas de inteligencia pueden tener muchos propósitos, y las posibilidades van desde un relato sustancialmente verídico, pasando por una mezcla de información genuina y adornos posteriores, hasta una historia de contrainteligencia diseñada para ocultar algo completamente distinto.

Liberation Times ha decidido publicar estas afirmaciones porque conocemos las fuentes implicadas y han demostrado una trayectoria creíble en relación con la información proporcionada anteriormente.

Esa historia, por sí sola, no verifica cada detalle de lo que ahora alegan, pero es un factor importante en el criterio editorial que motivó la publicación de su relato. Esta incertidumbre no debe interpretarse como una razón para descartar las fuentes de esta investigación. Más bien, refleja la dificultad de reconstruir hechos que fueron ocultados deliberadamente durante décadas, donde se superponen testimonios, información de inteligencia y documentación fragmentaria.

Lo que sigue siendo sorprendente es que cada versión de la historia apunta a la misma figura: Hans Kammler. Incluso dejando de lado la supuesta tecnología no humana, la posibilidad de que uno de los funcionarios más poderosos de las SS involucrados en la maquinaria del Holocausto sobreviviera al colapso de la Alemania nazi y cayera bajo custodia estadounidense constituiría en sí misma un extraordinario escándalo histórico.

Esclarecer qué le sucedió a Kammler, y qué creía Estados Unidos que él sabía, podría resultar, en última instancia, más trascendental que cualquier afirmación individual en torno a la tecnología que se le atribuye.

Puedes obtener más información sobre el Holocausto y los crímenes contra la humanidad con los que se asocia a Kammler aquí: Introducción al Holocausto: ¿Qué fue el Holocausto? | Enciclopedia del Holocausto




Modificado por orbitaceromendoza