jueves, 11 de noviembre de 2010

EE.UU.: El fenomeno OVNI y el cine
Por Scott Corrales


 
http://www.youtube.com/watch?v=UqXdiZVXSME&feature=related

En la actualidad, el cine de corte extraterrestre o vagamente “ufológico” se limita a proyectos mayormente palomiteros como “District 9” o “Skyline”, pero hubo una época en la que se utilizaba el cine de ficción para abordar aspectos del fenómeno de forma más seria, aunque tal vez no tan entretenidos. De hecho, este antiguo cine de OVNIs, por darle nombre, puede ser responsable de muchos casos e informes que se han dado por buenos.

Entre estas películas olvidadas figura “The Disappearance of Flight 412” (La desaparición del vuelo 412) protagonizada por nada menos que Glenn Ford, un gigante del cine de los ’50 y ’60, y con un jovencísimo David Soul antes de que el éxito le convirtiera en el personaje Kenneth Hutch de la detectivesca “Starsky y Hutch”.
http://www.moviepowder.com/sitebuildercontent/sitebuilderpictures/MoviePictures/TheDisappearanceofFlight412jpg.jpg
Crédito: www.moviepowder.com

Dado que la memoria humana no es infalible, es muy posible que aquellos que hayan visto esta película de 90 minutos de duración durante su estreno en 1974 hayan creído que se trataba de un documental, a juzgar por la voz del narrador que aparece en momentos críticos del largometraje.

“La desaparición del vuelo 412” comienza con pietaje de un OVNI grabado sobre la isla de Catalina, en el sur de California, seguido por fotos de objetos desconocidos de los eventos clásicos de los ’60, sacados de los expedientes del proyecto Libro Azul. Acto seguido, entrevistas en blanco y negro con ciudadanos comunes y corrientes describiendo los objetos desconocidos que les ha tocado ver. El narrador pasa entonces a describir los eventos que ocurrieron en la base aérea “Blanco Vista” – inexistente, pero se entiende por una de las grandes instalaciones militares californianas, como Twenty-Nine Palms o Edwards – y la forma en que cambiarían las vidas de los protagonistas.

Y sigue el guión. El capitán Bishop (David Soul) al mando de un avión tipo LearJet con fines militares, tiene la misión de probar un nuevo sistema de radar avanzado a miles de pies de altura. El radar avanzado no tarda en captar tres contactos invisibles a los ojos de los tripulantes, y se produce un intercambio entre los tripulantes y el control de tierra. Sin duda, el radar avanzado ha captado la presencia de objetos voladores no identificados, lo que resulta en el “scramble” de dos interceptores de la base Blanco Vista, cuya presencia también es captada por el radar del avión experimental.

En una película contemporánea, el espectador gozaría de los visuales de los artefactos desconocidos, las maniobras de los reactores militares y el inevitable intercambio de disparos entre aviones y naves alien. Pero no. Los tripulantes del avión experimental se limitan a clavar la vista en el radar de a bordo, como en aquella clásica escena de “Encuentros en tercera fase” de Spielberg.

Los interceptores ascienden hacia las nubes. Los OVNIs repentinamente aceleran y desaparecen justo al momento en que los aviones penetran una nube...y desaparecen totalmente.

El proyecto verdaderamente comienza en este momento, cuando el avión pilotado por Bishop recibe la orden de cambiar sus comunicaciones a una frecuencia inusual (“Command Channel D”) para recibir instrucciones de un mando totalmente desconocido a los tripulantes: “Digger Control”. Las instrucciones son sencillas: mantenerse a cierta altura y seguir ciertas coordenadas que llevarán el artefacto a una instalación militar en desuso, en algún punto de la vasta geografía norteamericana.

¿Y qué hace un actor de la talla de Glenn Ford mientras tanto? Su personaje, el bondadoso coronel Pete Moore, preocupado la seguridad de sus hombres, comienza a percibir la forma en que el telón del encubrimiento comienza a descender sobre su base. El paradero del avión experimental se oculta, se produce el desmentido oficial de la desaparición de los interceptores y los ovnis son poco más que errores del radar. Poco convencido por las explicaciones, el coronel comienza a investigar por su cuenta.

El avión experimental toma tierra en la instalación militar abandonada, y los pasajeros caen en manos no de los elegantes hombres de negro, sino de sus vulgares contrapartidas militares. Interrogadores cínicos con un solo propósito en mente, que consiste en hacer que el capitán Bishop y su tripulación renieguen haber presenciado los ovnis, y más importante, haber visto la desaparición de los interceptores.

Llegado este momento de la trama, la película se convierte en una especie de thriller psicológico, en la que el espectador llega a ver la forma en que los investigadores de inteligencia militar obligan a los tripulantes del avión a negar, sistemáticamente, la experiencia que han vivido – si es que quieren salir de la olvidada base. En años posteriores comenzaron a surgir narraciones de esta clase en la prensa ovni: pilotos llevados a cuartos secretos donde permanecieron por horas con individuos en atuendo civil que no les dejaban ir hasta que confesaran el “error” – como si del Santo Oficio se tratara – de haber visto algo que según la cúpula militar, no existe. Estos interrogatorios podían durar días, con una rápida sucesión de interrogadores que se mostraban ya bondadosos, ya malévolos, hasta obtener el resultado deseado. El punto culminante de la película es cuando el personaje de David Soul se enfrenta a gritos con su interrogador, diciéndole: “¡Soy un oficial de la fuerza aérea! ¡Deme una orden! ¡Dígame lo que quiere de mí! ¡Deme una orden!” y el interrogador sencillamente responde: “Siéntese”.

La acción descendente incluye la inverosímil visita del personaje de Ford para rescatar a sus hombres, la crisis nerviosa de uno de los radaristas, y el inevitable enfrentamiento entre el coronel Moore y su superior, un general de tres estrellas que está perfectamente enterado de todos lo sucesos, y le muestra a Ford la fotografía – contenida en el inevitable sobre de manila con el estampado TOP SECRET – de los restos destruidos de uno de los aviones. El encubrimiento es necesario, si los militares desean evitar la desmoralización de sus tropas y el pánico de la población en general.

El narrador aparece de nuevo al final de la película, informando al espectador de que todos los personajes recibieron un ascenso de rango y fueron destacados a lugares lejanos. El coronel, por otra parte, se vio obligado a jubilarse de la fuerza aérea “a la edad más temprana posible”.

En uno de sus libros sobre la historia del fenómeno ovni, el profesor David Jacobs incluye un verso supuestamente escrito en el muro de una base militar en su libro “The UFO Controversy in America”:

I saw a disc up in the air
A silver disc that wasn't there
Two more weren't there again today
Oh, how I wish they'd go away!

(“Arriba en aire un disco ví,
un disco plateado que no estuvo ahí,
Hoy vi dos más que tampoco estuvieron,
¡Que no daría yo por que se fueran!”)

Una rima ligera que refleja el temor muy real de “ver algo” que “no estaba bien visto” por las autoridades. Temor que persiste hasta nuestros días, para aquellos que desean hacer del servicio militar una profesión. Sin explosiones, ni maquillaje, ni luces de colores, películas como “La desaparición del vuelo 412” intentaron informar al público que en la mayoría de los casos, el mutismo de los profesionales de la aviación distaba mucho de ser un asunto voluntario. 

http://arcanamundiblog.blogspot.com/2010/11/usa-el-fenomeno-ovni-y-el-cine.html

Modificado por orbitaceromendoza

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Apareció otro video de un supuesto OVNI que se avistó en Inglaterra

Según la prensa local, sería uno de los avistamientos más importantes del último tiempo. Las imágenes fueron enviadas al periódico por un ciudadano.




En la localidad inglesa de Scarborough, situada en la costa del Mar del Norte en Yorkshire, apareció en el cielo un raro objeto volador, según aseguró un inglés que capturó las imágenes durante la tarde del domingo. Según el diario The Sun, se trataría de uno de los avistamientos de ovnis más importantes del último tiempo.

Las imágenes fueron enviadas al periódico. La persona que lo hizo dijo: “Realmente parece un platillo volador. Multitudes de personas lo vieron; definitivamente algo está ocurriendo aquí”. “Mi yerno lo filmó por varios minutos. Aparentemente son dos los objetos, uno tenía una especie de cola y el otro, la forma de un disco”, agregó.

Este avistamiento se suma a otros detectados durante las últimas tres semanas en Rotherham, South Yorks, Harrogate y North Yorks, todas localidades del norte de Inglaterra. Además, tan sólo en Scarborough fueron divisados cerca de 50 platillos voladores durante el año pasado.

Para el experto en Objetos Voladores No Identificados, Nick Pope, el norte de Inglaterra cuenta con más encuentros de este tipo que las demás zonas del planeta. “Arizona fue famosa por la cantidad de avistamientos que en ese estado norteamericano se denunciaron, pero parece que su lugar es ocupado hoy por el norte inglés”, declaró.

Sobre el último caso producido el domingo en Scarborough, el experto en OVNI dijo: “Es bastante escalofriante. En un primer momento, parece ser una nube, luego da la impresión de un bombardero”, publicó Quintainterior.cl.
 
Vea el video publicado en el diario británico The Sun:

http://www.diariouno.com.ar/contenidos/2010/11/09/Aparecio-otro-video-de-un-supuesto-OVNI-que-se-avisto-en-Inglaterra-0055.html

martes, 9 de noviembre de 2010


Algo de historia
El caso Bariloche (Cuarta parte)


Juan Pablo Gómez
Oscar Adolfo Uriondo
Buenos Aires - Argentina


Análisis general del caso Bariloche

Informe y opinión sobre el Caso Bariloche por parte del Dr. Antonio Las Heras (http://www.youtube.com/watch?v=ZALwBoZ4IBw)


I) La Evaluación de Confiabilidad

La confiabilidad otorgable a un determinado testimonio sobre OVNIs puede definirse, de acuerdo con el analista estadounidense Thomas M. Olsen, como el valor de probabilidad de que dicho informe refiera, de modo preciso, la percepción de un hecho real y no responda a una acción fraudulenta o a un fenómeno alucinatorio.

Por supuesto que la confiabilidad de un caso depende esencialmente de la credibilidad que se asigne a los testigos del mismo, en virtud de sus aptitudes y cualidades (tales como profesión, conocimientos científico-técnicos, nivel cultural, objetividad narrativa, amén de otras circunstancias personales); también, claro está, de su número, sitios de observación, visibilidad, lapsos de visualización, etc.

Pero, igualmente, la labor y actitud de los investigadores posee muy alta relevancia, cuando se trata de evaluar la confiabilidad de un informe. Es fundamental que los detalles aportados de un caso hayan sido documentados correctamente y con la mayor exactitud posible, y que los mismos, confrontados y correlacionados con fenómenos conocidos (naturales o resultantes de la tecnología humana), no encuentren explicación razonable en dichos términos.

Concerniente al episodio de Bariloche, examinaremos dos factores de importancia para la estimación aproximada de su nivel de confiabilidad, dentro del contexto de los datos hasta ahora disponibles. Son ellos: la calificación de los testigos, por un lado; y por otro, el rigor con que se cumplimentó la tarea de investigación.

Factor 1: Credibilidad de los testigos


En las observaciones del 31 de julio de 1995, se da una notable conjunción de testigos cuya idoneidad profesional implica amplios conocimientos adecuados para la segura identificación de cualquier fenómeno convencional que se mueva en el espacio aéreo. Ese grado de competencia técnica es absolutamente necesaria para la seguridad de vuelo, ante la eventual interferencia de algún tránsito imprevisto. El conjunto de personas a que hicimos referencia incluye a pilotos comerciales y militares, operadores de torres de control y meteorólogos del aeropuerto.

La supuesta incompetencia relativa a los aviadores, en comparación con la de otros profesionales -v.g. astrónomos- para reconocer fenómenos aéreos ortodoxos y naturales, a los que se refiere el Dr. Hynek sobre datos proporcionados por el Project Blue Book Special Report nº 14, nos merece las siguientes reflexiones críticas: a) las pretendidas "ïdentificaciones" del Project Blue Book son reconocidamente tendenciosas, en sentido negativo, y más aún cuando se trata de casos que involucran como testigos a pilotos aéreos civiles y comerciales; b) las confusiones atribuidas a los pilotos conciernen preferentemente a observaciones astronómicas, como bien lo subraya el propio Hynek. Por consiguiente, dichos juicios no son válidos para avistamientos ocurridos en el espacio aeronáutico, sustentados en muchas ocasiones por excelentes condiciones de visibilidad, distancia y duración.

A nuestro entender, la opinión sostenida en el clásico The UFO Reference (R. Hall, NICAP, 1964), conserva plena vigencia: "Los pilotos de aerolíneas y los militares -expresa- están entre los más experimentados observadores del cielo. Su profesión requiere que ellos permanezcan cientos de hora por año en el aire, pocas profesiones exigen un conocimiento práctico del tiempo meteorológico, de otras aeronaves y de actividades inusuales, tales como pruebas de misiles".

Todos los aviadores implicados en el caso Bariloche poseen vasta experiencia técnico-profesional que otorga a sus relatos un elevado nivel de credibilidad. Así, por ejemplo, el comandante Jorge Polanco lleva 25 años de vuelo, con 10.000 horas en aviones comerciales; es comandante de Aerolíneas Argentinas desde 1983. Los otros tripulantes del Boeing 727-200, el copiloto, primer oficial Daniel Dortona (17 años en la empresa y 9.000 horas de vuelo); el ingeniero de vuelo Jorge Allende (15 años de vuelo) y el primer oficial Roberto Luis Benavente, con sólida competencia en materia aeronáutica. Y lo propio sucede con los pilotos del GN-705, de la Gendarmería Nacional, comandante principal Rubén A. Cipuzak (20 años de vuelo) y comandante Juan Domingo Gaitán (15 años de vuelo). En cuanto al personal técnico del aeropuerto, su experiencia es indudable: el suboficial principal Daniel García tiene 23 años de antigüedad en su profesión; el suboficial ayudante Alfredo Blanco, 6 años; y el operador meteorológico Nicolás Araya, y también 6 años.

Prima facie, el caso Bariloche parecería constituir un típico avistamiento con testigos múltiples. En efecto, hay hasta el presente, por lo menos 24 observadores distribuidos en 4 agrupamientos independientes, separados entre sí, y desde 4 lugares diferentes y 3 planos de altitud.

Casi todos los testigos incluidos en el incidente han podido ser identificados con nombre y apellido. Además, la vinculación existente entre ellos, en la mayoría de los casos es de índole estrictamente laboral, siendo la excepción más notoria el matrimonio Cabral. Por añadidura, muchos de los protagonistas no se conocían entre sí, con anterioridad a la ocurrencia de los hechos.

Agreguemos que durante las observaciones, tanto los operadores del aeropuerto, como los aeronavegantes, no descuidaron en ningún momento sus respectivas obligaciones profesionales. Además, inmediatamente luego de los sucesos, sus actores prosiguieron con sus labores de rutina: el GN-705 procedió a la evacuación sanitaria de emergencia para la que había sido enviado, sin dar mayor importancia ulterior al incidente. Recién al día siguiente, al sintonizar un canal de televisión conocieron un reportaje al comandante Polanco. Este aviador, por su parte, una vez elaborado el informe escrito, de carácter interno, solicitado por el jefe de turno del aeropuerto, prosiguió con su rutina de vuelo de regreso a la Capital Federal. Una filtración informativa permitió a los medios de Bariloche tomar conocimiento del antedicho documento oficial y, a la mañana siguiente, muy temprano, Polanco comenzó a recibir llamadas telefónicas requiriéndole confirmación y detalles del avistamiento.

Factor 2: Calidad de la investigación


Este factor posibilita valorar la probabilidad de que los encuestadores hayan registrado documentalmente, de la manera más correcta, objetiva e imparcial posible, un avistamiento reportado que no admite solución en términos convencionales.

La investigación que sustenta el presente informe incluye, como núcleo principal, una suma de fuentes de primera mano, encuestas directas, realizadas independientemente (muchas de ellas in situ) mediante entrevistas prolongadas con la mayoría de los testigos identificados. Dichas encuestas fueron reiteradas, después de un lapso superior al año, con el objeto de confrontar las narraciones de los mismos testigos y de sumar nuevos datos. Todas ellas estuvieron respaldadas por grabaciones y fotografías para una pormenorizada revisión y ulterior documentación. A fin de recabar información complementaria que coadyuvara al esclarecimiento de ciertos aspectos confusos del caso, se efectuaron además llamadas telefónicas a diversos declarantes.

Otros documentos de primera mano a los que se tuvo acceso fueron la transcripción de la cinta magnetofónica del grabador de la Torre, con las conversaciones entre la torre de control Bariloche y los vuelos AR-674 y GN-705, el informe escrito presentado por el comandante Polanco, rubricado por los otros tripulantes de la aerolínea, señores Dortona y Allende; los informes del suboficial principal Daniel García, del suboficial ayudante Alfredo Blanco y del operador meteorológico Nicolás Araya; y las cartas aeronáuticas con las trayectorias de los aeromóviles, la noche del 31 de julio de 1995.

Completando esta fase investigativa de primer nivel, se recurrió también a otras fuentes secundarias indirectas, tales como casetes con numerosas entrevistas televisivas y radiofónicas.

Sobre la base de todos estos elementos de juicio así reunidos, finalmente se buscó correlacionar esa documentación con categorías de fenómenos conocidos, tanto naturales como artificiales.

Fuentes Directas:
Entrevistas personales a los testigos:
  • Jorge Polanco (vuelo ARG-674)
  • Daniel Dortona (vuelo ARG-674)
  • Roberto Luis Benavente (vuelo ARG-674)
  • Rubén Adolfo Cipuzac (vuelo GN-705)
  • Daniel García (aeropuerto)
  • Alfredo Blanco (aeropuerto)
  • Nicolás E. Araya (aeropuerto)
  • Rodolfo Garabino (taxista en el aeropuerto)
  • Matrimonio Berta y Silverio Cabral (en Dina Huapi)
  • Ing. Marcelo Etchegoyen (ERSE)

Entrevistas telefónicas a los testigos:
  • Jorge Allende (vuelo ARG-674)
  • Joaquín Gómez (vuelo GN-705)
  • Enrique Bressa (aeropuerto)
  • Julio César Cantero (aeropuerto)
  • Jorge Oviedo (aeropuerto)

No se trató, pues, de fuentes anónimas o secretas que por su condición de tales tornan muy difícil su corroboración por parte de otros investigadores.

Condiciones complementarias de las observaciones



Situación meteorológica:

A pesar de la nocturnidad de los avistamientos, las circunstancias del tiempo atmosférico eran favorables: en ese momento no había perturbaciones de importancia, como lluvia, nieve, granizo o fuertes vientos, que dificultaran la visión. El cielo estaba despejado, con una delgada capa de estratos dispersos con dos octas (dos octavas partes del cielo), a unos 30º`de altura sobre el horizonte Oeste; la nubosidad aparecía recostada, como es habitual en esa región, hacia las montañas. La luna se hallaba en creciente (fase 0,18) y, por tanto, con poca luminosidad, de modo que la noche, extremadamente oscura, permitía una clara percepción de las fuentes de luz. En consecuencia, puede inferirse que las condiciones de visibilidad existentes en el lapso de las observaciones fueron positivas.


Tiempos de visualización:

1. El parámetro duración en el vuelo formado del AR-674 con el OVNI, fue calculado por los pilotos en aproximadamente 3 ó 4 minutos, desde las 12 millas DME, hasta el instante en que ocurre el apagón del sistema eléctrico autónomo del aeropuerto.
2. A partir del momento en que la aerolínea divisa el tránsito desconocido -el avión estaba a unas 2 ó 3 millas de la vertical del aeropuerto- hasta que se inicia el viraje de procedimiento, a unas 13 millas DME, tiene siempre la "luz" a la vista y a su frente, ligeramente a la izquierda de su proa, "a las 11". Vale decir, en su trayectoria por el radial 120, el Boeing 727 mantuvo una visualización casi constante por otros 4 minutos aproximadamente.
3. En cuanto al GN-705, de la Gendarmería, sus pilotos estimaron la duración en 10 a 15 segundos, a partir de que la luz ámbar los pasa por debajo, realiza sus maniobras y regresa en sentido convergente, cruzándolos nuevamente bajo su nivel de vuelo, hasta su alejamiento definitivo con rumbo S.SO.


Distancias estimadas al fenómeno:

En su máxima cercanía al avión comercial, el OVNI (según el testimonio del comandante Polanco) se ubica a menos de 50 m de la cabina de comando -tal vez 100 m, en otra estimación- a poca distancia de la puntera del ala derecha, tomada como punto de referencia. El prolongado tiempo de observación, la buena visibilidad, sumadas a la innegable capacidad de los pilotos para identificar objetos en vuelo, confieren validez a estos cálculos de distancia y permiten definir el caso como un verdadero "encuentro cercano" en medio aéreo.

A su vez el GN-705 alcanza su distancia mínima a la luz en el instante en que ésta los supera en vuelo, con una diferencia de altitud entre 1.000 y 1.500 m, por debajo del avión.


Evaluación cuantitativa de confiabilidad:

Para obtener tal valor numérico se apeló a la formulación de Olsen implementada en su obra The Reference for Outstanding UFO Reports. Según el mencionado analista los informes sobre OVNIs se califican, en cuanto a su fiabilidad, entre un mínimo de 0, y un máximo de 1; vale decir, similar a la escala de probabilidad. La confiabilidad absoluta, por supuesto, representada por el valor 1.0, es teóricamente inalcanzable.

Ecuación de confiabilidad total (Pr).

Pr = [1 – (p)m] Pi.21-n

Donde p = factor de confiabilidad promedio de los testigos
m = numero de testigos
Pi = factor de confiabilidad de la investigación
n = n-sima mano del informe

Aplicando los valores numéricos obtenidos para los sucesos de Bariloche y considerando en forma separada las observaciones efectuadas desde el ARG-674 y el GN-705, arribamos a los resultados siguientes:

p = 0.125 (experiencia extensiva con fenómenos aéreos)
m = 4 y 3 respectivamente
Pi = 0.850 (se ubica entre los llamados niveles intermedios -0.750- y elevados -0.999-.
n = en nuestro caso es igual a 1

Por consiguiente, para el incidente del ARG-674 se alcanza un índice de confiabilidad igual a 0.8497, y en cuanto al GN-705, el coeficiente es de 0.8483. Lo cual conforma, en ambos casos un nivel numérico difícil de subestimar. En cuanto a la observación de Dina Huapi, el valor Pr desciende a 0.6375, sensiblemente inferior, en razón del menor número de testigos y de la escasa experiencia de los mismos con fenómenos aéreos (0.500).
A modo de comparación, acotemos que otro sistema de evaluación, v.g. el de los españoles Ballester Olmos y Guasp, introduce la siguiente tabulación:

Hasta 0.4 : credibilidad baja
Desde 0.5 a 0.6: credibilidad normal
De 0.7 a 1.0: credibilidad excelente

Como se advierte, las observaciones efectuadas por las tripulaciones de las dos aeronaves tienen muy elevado índice de credibilidad. En cambio, el avistamiento de Dina Huapi se ubica dentro de lo que se califica de credibilidad normal.

http://fuego.dragoninvisible.com.ar/boletin2/dragon119.htm

lunes, 8 de noviembre de 2010

Cineasta ruso presentará materiales inéditos sobre misión lunar en 1970

El cineasta ruso Timur Bekmambetov
El cineasta ruso Timur Bekmambetov

Fragmentos de un filme documental soviético de los 1970 sobre el espacio, jamás presentado al público hasta el momento, serán utilizados en la película del cineasta ruso Timur Bekmambetov “Apollo 18” sobre una de las misiones lunares de la NASA, informó el portal cinematográfico Deadline.com.

El filme trata de una expedición lunar de la NASA que tuvo que realizarse a mediados de 1970.

Según la versión oficial, el vuelo fue suspendido en el último momento, no obstante, existe la suposición de que en realidad la misión tuvo lugar y los cosmonautas se encontraron con las formas de vida extraterrestre, lo que prueba un filme documental soviético.

“Oímos el nombre de Timur por primera vez tras su filme Guardianes de la Noche. Y hace poco nos ha mostrado video jamás visto sobre el vuelo de Apollo 18 y decidimos que nuestra obligación es presentarlo a un público más amplio”, declaró Harvey Weinstein, cofundador de la compañía Weinstein Company, citado por el portal Deadline.com.

La Compañía de los hermanos Weinstein adquirió el derecho de distribución mundial de la película, cuyo rodaje arrancará el próximo diciembre, asimismo tiene la disposición de financiar todas las etapas de producción. El filme saldrá a las pantallas el 4 de marzo de 2011.

Bekmambétov es productor del filme. El cineasta, nacido en Kazajstán y de nacionalidad  rusa, adquirió popularidad después de que dirigiera la película de terror fantástico Guardianes de la Noche (Nochnoi Dozor).

El guionista es el norteamericano Brian Miller, ganador del concurso organizado por Bekmambetov en el marco del Festival Internacional de los Filmes en Astana, celebradp de 27 de junio a 1 de julio de 2010.

El cineasta es el canadiense Trevor Cawood, autor del filme corto Terminus, sensación del festival cinematográfico de Toronto.

http://sp.rian.ru/culture/20101108/147856880.html

domingo, 7 de noviembre de 2010

Cine de otro mundo

Invasion of the Body Snatchers


http://www.horrorphile.net/images/invasion-of-the-body-snatchers-movie-poster1.jpg
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Invasion of the Body Snatchers (conocida en castellano como Muertos vivos en la Argentina, La invasión de los ladrones de cuerpos en España y La invasión de los usurpadores de cuerpos en Venezuela) es una película estadounidense de 1956, del género terror y ciencia ficción dirigida por Don Siegel. Basada en la novela homónima de Jack Finney y protagonizada por Kevin McCarthy, Dana Wynter, King Donovan, Carolyn Jones y Jean Willes.


Argumento

La película narra una invasión extraterrestre en la que esporas provenientes del espacio exterior dan origen a vainas, de las que surgen copias idénticas de seres humanos. La intención de estos extraterrestres es reemplazar a toda la raza humana por copias carentes de cualquier tipo de sentimiento.

http://www.daviddarling.info/images/Invasion.jpg
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La película narra la historia del doctor Miles Bennell, un médico de provincias que regresa al pueblo de Santa Mira tras un congreso médico. Al llegar se encuentra con una situación extraña: algunos de sus pacientes acuden a él asegurando que un pariente cercano (padre, hermano, cónyuge...) no es quien dice ser, que tiene su apariencia y sus recuerdos, pero que carece de sentimientos. Al cabo de uno o dos días ese mismo paciente acude a la consulta asegurando que todo ha vuelto a la normalidad y que no hay nada de qué preocuparse.

http://filmsdefrance.com/img/Invasion_of_the_Body_Snatchers_1.jpg
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En mitad de una cena en un restaurante misteriosamente vacío, Bennel recibe la llamada de un amigo que, sin dar detalles, le pide que acuda a su casa. Al llegar, el amigo y su mujer le muestran un extraño cadáver: un cuerpo con la complexión de un adulto, pero sin rasgos definidos, ni tan siquiera huellas dactilares.

http://3.bp.blogspot.com/_Q-7Wu98Kls8/TIb_0sIcBVI/AAAAAAAAAYU/ByCqDay8p70/s1600/body+snatchers.jpg
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Con una tensión creciente, se descubre que los habitantes del pequeño pueblo de Santa Mira están siendo sustituidos por réplicas que nacen en unas misteriosas vainas, sin procedencia verificable; una invasión implacable e invisible.

Significado

Se debe tener en cuenta que está rodada en plena Guerra Fría, al final del macarthismo. En esta época muchas de las películas de invasiones extraterrestres eran, en realidad, propaganda anticomunista: los invasores provenían de Marte, el planeta rojo, carecían de individualidad y golpeaban a los Estados Unidos con una manifiesta maldad.

Así, La invasión de los ladrones de cuerpos podría parecer una más de estas películas. Tal vez las vainas no provengan de Marte, pero son malvadas y carecen de sentimientos propios, sólo tienen una conciencia colectiva y, cuando intentan convencer al doctor Bennell para que se rinda no hacen sino predicar la bondad de un sistema en el que las diferencias entre individuos serán suprimidas.

Sin embargo, y a diferencia de muchas otras películas similares, La invasión de los ladrones de cuerpos está mucho mejor construida y su invasión silenciosa e invisible es mucho más inquietante que los clásicos platillos volantes y sus armas de rayos: el enemigo (extraterrestre o comunista) permanece oculto, actuando en la sombra y, tal vez, pueda tratarse de alguien muy cercano, quizá un familiar, por lo que hay que desconfiar siempre de todo y de todos y no bajar nunca la guardia.

Por otro lado, también se puede ver en este film de Siegel, una crítica a la paranoia anticomunista y la caza de brujas que se llevó a cabo durante esos años. En este film el invasor es alguien muy cercano, como un vecino. En todo caso, habrá de tenerse en cuenta que el propio Don Siegel dijo haberse sorprendido al oír que su película podía interpretarse de esta forma.

Comentarios

La película está basada en la novela The Body Snatchers de Jack Finney. Comenzó como una historia de tres partes escrita por el mismo escritor en 1954 para la revista Colliers. Se han realizado tres remakes posteriores:
La serie de televisión de la década de 1980 V también narra cómo los extraterres cobran forma humana. Asimismo, la serie Threshold explora temas similares.

Premios

Debido a la época en la que fue realizada, la película no ha podido optar a los principales premios de ciencia ficción, mucho más tardíos.
  • 1994: Incluida en el Registro Nacional de Películas de Estados Unidos.
  • 2000: Selección Chlotrudis: 116º puesto mejores películas del siglo XX

Una interesante reseña de la película puede consultarse aquí.

Invasion of the Body Snatchers
Título Muertos vivos (Argentina)
La invasión de los ladrones de cuerpos (España)
La invasión de los usurpadores de cuerpos (Venezuela)
Ficha técnica
Dirección Don Siegel
Producción Walter Wanger
Guión Daniel Mainwaring
Richard Collins. Basada en la novela de Jack Finney
Música Carmen Dragon
Fotografía Ellsworth Fredericks
Montaje Robert S. Eisen
Reparto Kevin McCarthy
Dana Wynter
King Donovan
Carolyn Jones
Jean Willes
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1956
Género Terror, ciencia ficción, thriller
Duración 80 minutos
Compañías
Productora Walter Wanger Productions
Distribución Allied Artists Pictures

http://es.wikipedia.org/wiki/Invasion_of_the_Body_Snatchers

sábado, 6 de noviembre de 2010

Algo de historia 
El caso Bariloche (Tercera parte)


Juan Pablo Gómez
Oscar Adolfo Uriondo
Buenos Aires - Argentina



Las descripciones de la tripulación del ARG674

El comandante Jorge Polanco fue el único que afirmó haber observado el "contorno" o "silueta" del OVNI, describiendo al mismo con forma de un "plato sopero invertido"; su tonalidad gris oscura daba la apariencia de ser un objeto sólido, metálico; tenía en cada extremo una luz brillante de color verde y, en el centro, "en lo que vendría a hacer la parte superior", había una luz muy intensa de color naranja.

"Lo que me impresionó -fueron las palabras del propio Polanco- y que me va a quedar grabado para toda la vida, era esa luz naranja en la parte superior, que hacía así... como si respirara... un cadencia... como que había energía..."

Al referirse al tamaño y a la distancia expresó: "Tendría unos 30 metros de diámetro; y de la puntera del ala no estaba a más de 15 ó 20 metros", es decir que -siempre según su testimonio- el OVNI estaba formándolos a no más de 50 metros de distancia de la cabina.

Por su parte, el copiloto Carlos Atilio Dortona -quién tenía una inmejorable perspectiva del fenómeno, dada su ubicación en la cabina (sentado a la derecha del piloto)-, aclara desde un principio no haber observado la "silueta" de una aeronave.

Su descripción se ajusta a tres luces en una misma línea -equidistantes y perfectamente visibles- de color verde la de los extremos y ámbar-naranja la del centro. El fenómeno los acompañó en el descenso manteniendo siempre la distancia y la configuración mencionada, motivos por los cuales supone que se trataba de "algo" con tres luces y no de tres luces independientes.

La luz central era más grande y más intensa que las verdes, tenía la forma de una "copa invertida" (un semicírculo más alto que ancho), en la cual observó una especie de pulsación o cadencia.

A la hora de estimar la distancia, considera que es muy difícil determinarla por no haber existido una referencia precisa, más en la oscuridad de la noche. Lo que puede asegurar es que no sintió la cercanía suficiente como para preocuparlo o para ponerlo nervioso; "el avión estaba perfecto, no acusaba ningún tipo de inconveniente, las comunicaciones estaban fluidas y claras, los instrumentos no acusaban ningún tipo de anomalía ni nada por el estilo, entonces, mientras el avión vuele bien y yo lo sienta bien, estoy tranquilo... y ya te digo, la distancia justa no la sé, pero no ofrecía peligro..."

Con respecto al posible tamaño nos dijo: "Si esto (refiriéndose a las luces verdes de los extremos) era el principio y el final de una silueta o fuselaje, entonces, era grande... tendría fácilmente el tamaño de un avión comercial..."

La descripción que hace el ingeniero de vuelo Jorge Allende -el otro testigo con buena ubicación en la cabina (detrás del copiloto)- se asemeja mucho a la de Dortona. Al igual que éste, lo primero que aclara es no haber observado los contornos de una aeronave que tuviera forma de "plato sopero invertido"; sólo hace mención de las dos luces verdes en los extremos y la anaranjada en el centro. Lo que no observó en ésta última, fue la "pulsación" o "cadencia" que sí vieron los demás.

Allende estimó la distancia que separaba al avión de las tres luces en unos 100 metros, coincidiendo con las primeras declaraciones que hiciera el comandante Jorge Polanco a la prensa.

El copiloto de Boeing 747, Roberto Benavente -que, recordemos no era parte de la tripulación pero, por ser un piloto de la línea aérea, tenía permiso para viajar en la cabina- a la hora de describir el fenómeno coincidió también con la descripción del 1º Oficial Dortona.

Sin embargo, en lo que Roberto Benavente no concuerda con los demás testigos es en el hecho de descartar de plano la posibilidad de que hayan estado frente a un avión militar, convencional o no. En primer lugar, considera que la luz observada en primera instancia (durante el alejamiento) nada tiene que ver con el "tránsito" que, en la aproximación final, se ubica a la derecha del avión, en formación (Aunque esta apreciación sería refutada desde tierra por el testimonio del suboficial principal Daniel García). En segundo lugar, ve en la maniobra de formación, el típico comportamiento de aeronaves militares.

No vamos a extendernos ahora, sobre el punto de vista de Benavente, puesto que lo veremos en profundidad en la última parte de este trabajo, cuando analicemos las diferentes hipótesis planteadas para explicar este incidente.

Volviendo a las descripciones, vale decir que los cuatro testigos son de la opinión de que un cuerpo sólido se ocultaba detrás de esas tres luces. Y si bien, el comandante Jorge Polanco fue el único que asegura haberlo observado, el resto se basa en el hecho de que, durante todo el tiempo que duró la formación, las luces volaron siempre a la misma distancia y velocidad del Boeing, sin romper -en ningún momento- la configuración geométrica descripta.

Confusión en la Torre de Control

Poco antes de producirse la caída del equipo electrógeno y el escape del ARG-674, el Suboficial Ayudante Alfredo R. Blanco había solicitado por línea interna la presencia de otra persona en la torre para que certifique lo que estaba sucediendo. Quién respondió al llamado fue el Cabo Principal Julio Cesar Cantero que se desempeña en Plan de Vuelo. Sin embargo, Cantero no se apersonó en la torre hasta después de ocurrido el apagón.

Antes de su llegada, Blanco, notó algo en el instrumental meteorológico que le llamó poderosamente la atención. Pero veamos primero -en las propias palabras del torrero- que recuerda de toda su experiencia (1):
"Lo que pasó fue así: entró la aerolínea con nosotros a aproximadamente 60 millas de acá viniendo del Noreste. Se le da todos los datos al vuelo y se le da turno de aproximación...

La nubosidad estaba así, quebrada lo llamamos nosotros, no estaba todo el cielo cubierto (recordemos que había dos octavas partes de cielo con nubes).

La aerolínea llega hasta la vertical y comienza el procedimiento de aproximación. Unos dos minutos después de haber abandonado la radioayuda (se refiere al VOR) nos preguntó si teníamos algún tránsito viniendo en sentido contrario. Los únicos datos que le dimos era que venía otro avión pero que estaba muy lejos, que se aproximaba desde el N/NE. pero que todavía no había entrado en contacto con nosotros.

Desde la aerolínea nos comentan que tienen una luz muy intensa que para ellos era un tránsito.

Ok, recibido le contesté. Entonces me paré aquí, agarré los binoculares, y miré hacia donde hacía el procedimiento normal pero no vi nada. A los dos o tres minutos, ya en viraje de aproximación me llama el avión de Gendarmería Nacional... Le doy todos los datos, él me da todos los datos...

...La aerolínea me llama en viraje de procedimiento que la luz se hacía muy intensa y que venía hacia ellos. Le comunico que no tengo tránsito excepto el que yo le indiqué; no tengo la luz a la vista que ustedes me están señalando...

...En un momento el técnico de turno de la usina me avisa por medio del HT, el equipo a baterías, que mantenga los equipos al mínimo y que no prenda, todavía, las luces de la pista ni de las plataformas porque los equipos no dan más...

...En eso desde el Boeing me dicen que tenían un tránsito a la derecha, en formación, y comienzan a describírmelo...

...Otra vez me vuelven a llamar desde la usina y me dicen: mira Alfredo, no prendas las luces todavía que el equipo está a full, está aguantando no sé como... En ese momento agarro el HT y lo llamo al que estaba de Jefe de turno (se refiere al Suboficial Principal García) y le comento que había una aerolínea que tenía un tránsito así, así y asá pero lo único que tengo es... cuando me interrumpe y me dice: ¡No! ¡No! ¡Yo los estoy escuchando y lo estoy viendo a ese tránsito! Entonces yo le digo: ¿Vos que estás viendo, la aeronave o el OVNI? -es la primera vez que mencioné ese término - ¡No! ¡Yo estoy viendo el OVNI! ¡Mirá cómo es...! Ok recibido, le contesto, yo honestamente no veo nada...

...Bueno, se aproxima más la aerolínea y en ese momento le prendo las luces de pista y en eso se produce el apagón total. Por lo cual, le pido al Boeing que efectúe escape por corte de energía... la aerolínea reaccionó y pronto dio motor, metió tren adentro, y se vino a la vertical..."

Evidentemente pueden existir algunas diferencias en el testimonio de Blanco con lo expuesto en la segunda parte de este trabajo, y resulta lógico. Lo que no podemos comprender, honestamente, es que el Suboficial Ayudante no observara el transito que la aerolínea reportara, pues, uno de nosotros estuvo en la torre y ha tenido la oportunidad de mirar con los prismáticos utilizados esa noche y, en verdad, la visión es óptima en 360 grados (Como debe ser desde una torre de control). Y más extraño aún es que desde otras oficinas, localizadas unos metros más abajo, sí se lograba visualizar una luz muy cerca del Boeing, destacándose perfectamente por su luminosidad.

Por lo que nos preguntamos: ¿El Suboficial Ayudante Alfredo R. Blanco nos ha contado toda la verdad? ¿Oculta algo? Al menos eso nos dio a entender el Suboficial Principal García en un par de ocasiones luego de nuestra entrevista. Otra pauta que apoyaría esta sospecha es que desde los aviones en vuelo recuerdan y aseguran que desde la torre de control confirmaron que veían una luz junto al avión. Y si bien no aparece en la transcripción bien podría ser que este dialogo se desarrolló durante los minutos no grabados.

Para esta última inquietud cabe la posibilidad que las tripulaciones hayan escuchado decir a Blanco que desde el aeropuerto estaban viendo una luz junto al Boeing pero no precisamente porque él la estuviera observando sino en referencia a lo que el Suboficial Principal García apreciaba. Por otro lado, ¿por qué el S. A. Alfredo Blanco ocultaría los hechos del procedimiento cuando él mismo afirma haber presenciado, a continuación del escape, lo siguiente?:

"En el pasaje que hizo (20.48 h.) lo que más me extrañó es que estos equipos: el que nos da el QNH, que vendría a ser la presión al nivel de la estación; el equipo que nos da la intensidad y dirección del viento; el que nos indica la altura de las bases de las nubes; es decir, una serie de equipos que no trabajan a batería se apagaron con la caída del grupo pero, cuando la aerolínea estaba prácticamente arriba de la torre, en ascenso, observo extrañado que los equipos vuelven a prenderse y comienzan a comportarse de manera muy extraña: el equipo que indicaba la dirección del viento giraba constantemente, los que indican -en números- la velocidad y la altura de las nubes subían y bajaban, al igual que el barómetro, ¡y eso que no funcionan a baterías!; solamente el HT, que es el radio comunicador que utilizo para hablar con los aviones, continua funcionando pero a baterías... Y sigo mirando todos los demás equipos y veo que ningún otro se prendió. Entonces, me acerco a la ventana y veo pasar a la aerolínea, y llamo al GN705 que estaba viniendo en dirección al aeropuerto y le digo al comandante: ¿Usted tiene a la vista ahora, tránsito que acaba de efectuar escape... pero Ud. tiene ahora otra luz aparte de éste? Y Gaitán me contestó: -A ver espere... afirmativo lo acabo de ver-; pero se limitó a eso nada más. Entonces, agarré nuevamente los binoculares y miré a la aerolínea y recién ahí observo (una luz) como si fuese el haz de una linterna apuntando hacia abajo, siguiendo al avión. Y se lo informo a Polanco..."

Si la intención de Blanco era no involucrarse en los incidentes, ¿para qué negar sólo una parte?; lo lógico en ese caso era negar todo. En fin, inquietudes que al día de hoy se mantienen abiertas.

La observación del Cabo Principal Julio Cesar Cantero

Cuando se produjo la caída del equipo electrógeno, Cantero se encontraba trabajando en la oficina de plan de vuelo, ubicada en la planta baja del edificio principal. En plena oscuridad se dirigió a la Torre de Control; hacía unos minutos el torrero había solicitado su presencia. Salió de su oficina y cuando procedía a subir las escaleras se encontró con el S. P. García que bajaba de la jefatura presurosamente. Subió los tres pisos por la escalera tipo caracol y se asomó al interior de la torre.

Una vez en ésta, pudo observar hacia el Oeste, al avión de Aerolíneas Argentinas efectuando el escape (20.51 h.) prácticamente ya sobre el Lago Nahuel Huapí y arriba del avión, en la parte de cola, una luz. Tomó los binoculares y confirmó lo que el Suboficial Ayudante había observado. Una luz ámbar que lo alumbraba como si fuese una linterna.

Su observación, estima, duró un minuto aproximadamente porque en cierto momento esa luz dejó de observarse aunque no percibió como desapareció. La aerolínea, mientras tanto, prosiguió su vuelo, perdiéndose de vista -a causa de la nubosidad existente en ese sector- cuando realizaba el viraje sobre el lago.

Testimonio de la tripulación del GN705

Al producirse el segundo corte de energía en el aeropuerto, a causa de la caída del equipo electrógeno, el GN-705 estaba bloqueando el ILS, mientras que el ARG-674 iniciaba el escape. En el preciso momento del apagón, la tripulación del avión sanitario no visualizaba el aeropuerto porque el ala derecha de su aeronave lo impedía, pero el Comandante Principal miró los instrumentos del tablero y observó que los equipos de navegación que reciben la señal de tierra se habían apagado; en cambio, los equipos de control y el instrumental de vuelo de la aeronave funcionaban bien.

El GN-705, que había recibido instrucciones de la torre de cancelar el procedimiento y notificar en la vertical con 11.000 pies (3.000 m.), volaba con rumbo 284 grados para alcanzar el VOR Bariloche, cosa que hicieron, estimamos, a las 20.51 h. Previo a ello, el copiloto había advertido que el instrumental electrónico de navegación volvió a funcionar, esto indicaba que el aeropuerto había restablecido la energía convencional, tal cual lo había anunciado antes.

Una vez en la vertical, los gendarmes viraron levemente hacia la derecha y pusieron rumbo 330 (Noroeste) en tanto, hacia el Oeste, vieron al Boeing 727-200 con todas sus luces prendidas que comenzaba a iniciar el viraje sobre el lago para regresar a la vertical del aeropuerto, conforme al procedimiento de escape que está establecido... serían las 20.52 h.

A partir de aquí, y dada la claridad del testimonio del Comandante Principal Rubén Adolfo Cipuzak, pasamos a transcribir textualmente lo que nos expresara durante la entrevista mantenida el 8 de junio de 1996, en Campo de Mayo.

"Nosotros estábamos a 11.000 pies y el avión de Aerolíneas estaba ascendiendo hacia los 10.000 pies, o sea, 300 m. más bajo que nosotros, y se lo veía perfectamente porque parecía un arbolito de Navidad con todas las luces prendidas... y se veía a un costado más a la izquierda las luces de la ciudad y el avión de aerolíneas sobre el lago, que se veía todo negro, oscuro; no se veían las montañas, todo era negro. Y el avión de aerolíneas con su iluminación lo veíamos perfecto".

"La noche era totalmente oscura y no había nubes, nubes importantes que reduzcan o limiten la visibilidad. Había luna, pero la luna no era tan grande como para que sea una noche clara, yo la veo cuando estábamos haciendo el viraje... para volver al aeropuerto, ahí es donde la veo. La noche era muy fría, totalmente estrellada y oscura".

"Nosotros también habíamos prendido las luces de nuestro avión para que el de aerolíneas nos vea... que estábamos en la vertical del aeropuerto... y yo veo pasar por debajo nuestro -y si nosotros estábamos a 11.000 pies, yo calculo que este objeto pasó a 6.000 pies (1.800 m) abajo nuestro o tal vez un poquito menos, yo calculo entre 1.000 y 1.500 metros por debajo de nosotros y me animo a decir esa distancia porque uno está relativamente entrenado. Esta luz iba muy por debajo, muy cerca del piso, y nos cruzaba por debajo, de atrás hacia adelante, nos pasa. Era una luz ámbar que aumentaba y disminuía de intensidad, aumentaba y disminuía, a medida que iba pasando. Nosotros íbamos a 160 nudos en ese momento, a reducida velocidad, y este objeto nos pasó como poste parado. Yo pensé cuando veo a esa luz: ahí va lo que la Aerolínea estaba viendo, y pensé para mí -¡es un Jet!- por la velocidad con que nos pasó, nos pasó como poste parado vuelvo a repetir, si yo estaba a 160 nudos esto iría por lo menos a 300 nudos. Se veía como una luz ámbar, solamente ámbar, del tamaño de una perlita de aro que usan las mujeres, de ese tamaño".

"...si uno ve cualquier luz en la noche despide como rayitos, cualquier luz, la de un avión, de un auto, una casa, una estrella, tienen rayitos. Esa no, esa era opaca, como que estaba adentro de una opalina; pero aumentaba y disminuía de intensidad, que a mí me hizo creer que era el beacom de un avión, que se prende y se apaga, se prende y se apaga... la luz pasó hacia el Oeste, con rumbo Oeste, como quien dice hacia donde estaba la aerolínea. Sé que la aerolínea estaba adelante entre 8 y 9 millas porque el viraje de procedimiento establecido dice que él tiene que estar virando entre 8 y 9 millas aproximadamente".

"La luz pasó como que iba al encuentro de la aerolínea, ligeramente a un costado. Todavía la aerolínea no había terminado su viraje, cuando digo: -ahí va lo que la aerolínea estaba viendo- pensando que era un Jet, por su velocidad, cuando en ese momento este objeto que se iba desplazando horizontalmente hizo un ascenso vertical, formando un ángulo de 90 grados; pero esa velocidad vertical fue una cosa más que vertiginosa, yo diría instantánea, esos 1.000 a 1.500 metros que calculo que estaba por debajo nuestro, ascendió instantáneamente al nivel de vuelo donde se detuvo, se estacionó, paró de golpe; pero a esa velocidad que fue una cosa explosiva, instantánea... Se detuvo como esperándolo al avión de línea, se detuvo casi en la trayectoria final del avión de línea, en su viraje, a unos 10.000 pies".

"Entonces en ese momento tomo el micrófono y le digo a torre, más o menos lo siguiente: Bariloche, GN705, vemos una luz que pasó velozmente debajo nuestro, ascendió en la vertical y está estacionado -así lo dije porque no sabía como decirle- está estacionado al frente o ligeramente a un costado del avión de línea. Más que nada estaba interesado en que el avión de línea viera esa luz porque estaba casi en la trayectoria de él. Entonces el piloto -el Comandante Polanco- contestó rápido, antes de que lo hiciera la torre: -¡Sí, lo tengo a la vista, está a mi izquierda!..."

"Nosotros seguíamos avanzando hacia el Oeste. El avión de línea se venía para la vertical del aeropuerto, hacia el Este, pasó por debajo, en sentido convergente, nosotros hacia el Oeste y la aerolínea y esta luz que lo acompañaba hacia el Este, hacia la vertical del aeropuerto... En ese momento, nuestro mecánico, cuando ve pasar por debajo esa luz, se va para atrás, hacia a la ventanilla que está detrás mío -yo estaba en el puesto de copiloto- para ver si podía observar algo, cuando la luz nos pasaba por debajo (La ventanilla en cuestión estás a la derecha de la cabina). Justo cuando nos cruzamos con la luz, el Comandante Gaitán hace una maniobra de inclinar nuestro avión hacia la derecha, como para que, tanto él como yo, pudiéramos ver cuando pasaba la luz pero Gaitán y yo no vemos nada, el avión nos molestó y nos tapó; pero esa maniobra -de inclinar el avión- que él hizo fue suficiente para que el mecánico sí pudiera ver. Pudo ver que cruzó por debajo y nos dice él textualmente: "una luz del tamaño aparente de la uña de un dedo pulgar, por ejemplo, color ámbar; y a la par, a un centímetro más o menos de distancia, tenía una luz verde muy pequeña". El mecánico nos dice: "era un objeto con dos luces o eran dos objetos los que nos cruzaban"".

"No sé lo que serían, siempre vimos esa luz, que una vez que nos cruzó, el mecánico ve como esa luz tomó un ángulo de 45 grados en ascenso y se pierde a una velocidad espectacular, nos pasa en altura, y se perdió detrás de nosotros ascendiendo... El avión de línea iba hacia el Este, hacia el aeropuerto y este objeto cuando nos cruzó a nosotros y como por detrás del avión de Aerolíneas, ascendió con rumbo S. Eso fue lo que vio el mecánico y eso fue lo que nosotros vimos: una luz; no vimos forma ni nada... que hacía movimientos extraños, como pasarnos velozmente. Hasta ahí era conocido, como si fuera un avión, pero lo que llamo extraño es el ascenso, un ascenso muy brusco, una cosa tan veloz, explosivo prácticamente; esa detención así -¡y el cambio de rumbo en sentido contrario!- volvió para atrás acompañando a la aerolínea". (2)

"La luz cuando ascendió en 90 grados, se detuvo unos 3 segundos, hasta que se le juntó el avión de Aerolíneas -y ahí ya empiezan acercarse a nosotros en sentido convergente; el avión de Aerolíneas- vuelvo a repetir -hacia el aeropuerto y él (en referencia al OVNI) que lo acompañaba, y nos cruzamos. Todo esto duró, desde que nos pasó por debajo, ascendiendo en ángulo recto, se queda estacionado y vuelve en sentido convergente y nos cruzó por debajo, todo nuestro tiempo de visualización, yo calculo entre 10 y 15 segundos. Eso es lo que vimos. ¿Qué era? No sé... ojalá me explique alguien alguna vez que fue lo que vimos..."

"Ese punto luminoso se veía muy bien, por la oscuridad que había hacia el lago, hacia las montañas, todo muy oscuro, a pesar de la luna... y había una capita de nubes muy ligera, pero tal vez se confunda lo que digo, cuando hablo de capita de nubes, no era una capa de estratos denso, sino era una cosa tan finita que en un determinado momento se la veía sobre el lago porque las luces de la ciudad le daban una tonalidad muy clara; incluso cuando el avión de aerolíneas estaba girando, sus faros iluminaban esa ligera capita de nube... Esa luz, en su ascenso vertical que yo mencioné, se detiene casi en esa capita de nubes, sobresalía, se veía perfectamente en esa suave nubecita; era un punto muy luminoso que estaba ahí; no era una cosa difusa la luz que estábamos viendo sino era el punto que vimos y que nos pasó, era el punto que vimos estacionado ahí... cuando ellos (Aerolínea y OVNI) se acercan hacia nosotros... salen de esa ligera capita de nubes, como si fuera una gasa, algo muy suave, como un velo. Ellos salen y pasan por debajo de nuestro avión, así que se lo ve con claridad..."

El relato del Comandante Principal Cipuzak, se ve plenamente corroborado -salvo por pequeñas diferencias- por su piloto, el Comandante Juan Domingo Gaitán, que lamentablemente falleciera al poco tiempo en un accidente de aviación.

En un programa televisivo a pocos días del incidente, Gaitán declaraba:

"...mientras Polanco está realizando, ya alcanzado los 10.000 pies, está realizando un giro en aproximadamente sobre la Isla Huemul en esa posición, a 8 millas del aeropuerto de Bariloche, nosotros ya alcanzamos la vertical del aeropuerto con 3.300 metros de altitud (11.000 pies), es decir, no sobre el piso sino sobre el mar. Está medido de esa manera. En ese momento el copiloto, que era el Comandante Principal Cipuzak, empieza a observar una luz que nos sobrepasa por debajo y a la derecha, y cuando él me avisa yo también me inclino para verla. Era una luz ámbar. Un amarillo detrás de una tulipa, algo así; que aumentaba y disminuía de intensidad pero se desplazaba horizontalmente a una altísima velocidad".

"Nosotros íbamos a... entre 150 y 160 nudos en esa maniobra; es decir alrededor de 260-270 km./h y nos pasó, yo estimo, al doble o un poquito más de nuestra velocidad... Y sigue a altísima velocidad sobre el lago pero es una fracción mínima de tiempo y sin siquiera desacelerar o apreciarse una parábola asciende así (señala con sus manos) en 90 grados. Bueno, hasta ahí uno podría decir: -es una aeronave, un caza, o algo por el estilo que puso poscombustión pero no se veía nada, todavía sería cuestionable, a lo mejor, definirlo con un objeto de esa naturaleza (suponemos que se refiere a definirlo como OVNI) pero lo que realmente nos llamó la atención es que cuando alcanza la altitud de la aerolínea, es decir la trayectoria de la aerolínea, había un pequeño reflejo de la ciudad, realmente como anaranjado y se veía bien el agujero negro que era el lago... A esa velocidad que calculamos que si ascendió desde los 600 ó 500 metros que estaba sobre la superficie hasta alcanzar el nivel de aerolínea, que estaba a 3.000 metros, en 1 segundo o algo menos que 1 segundo. Estamos hablando de Mach 3, tres veces la velocidad del sonido..."

"...A alta velocidad asciende en 90 grados pero instantáneamente se detiene en la gasita de nube, que eso no lo puede hacer nadie que yo conozca... quedó y nosotros le decimos a la torre..." (3)

El relato fue interrumpido por la anfitriona del programa y no volvieron sobre el asunto. No obstante, tenemos constancia que en lo referente al alejamiento del objeto, Gaitán coincide también con el testimonio de Cipuzak.

¿Hubo dos OVNIs?

La primera referencia a dos objetos junto al ARG-674 la brindó, en 1995, el Comandante Principal Rubén Cipuzak, en una entrevista realizada a la salida de un canal de televisión. En ese momento estaba presente uno de quién esto escribe e, incluso, otros colegas investigadores. Era un detalle que, como él confesó, no acostumbraba a mencionar en todas las entrevistas que le realizaban. ¿Por qué? Probablemente por los mismos motivos que lo llevaron a dar una respuesta negativa a la Torre cuando desde ésta le consultan si desde su posición podía ver algo junto al Boeing de Aerolíneas Argentinas: lo fugaz de su observación, de escasos dos segundos (Ver segunda parte de este trabajo).

También nosotros, en ese entonces, lo dejamos en la duda y prácticamente lo habíamos excluido de nuestras mentes. Tal es así que, al año siguiente, en nuestra entrevista en Campo de Mayo tanto él como nosotros olvidamos comentarlo.

Pero este detalle resurgió a posteriori de nuestra investigación en el Aeropuerto de San Carlos de Bariloche.

Reconstruyendo la secuencia de los hechos -que precisamente en este mismo capítulo presentamos- nos llamó poderosamente la atención que la observación de los gendarmes se iniciara inmediatamente después de la visión del personal en la torre de control. Fue instantáneo. Los testigos de torre dejan de observar la luz detrás del ARG-674 (en el Oeste) y Gaitán y Cipuzak ven que una luz los sobrepasa en sentido Este-Oeste. ¿Podía, la misma luz, trasladarse instantáneamente de un lugar a otro? ¿O acaso eran dos las luces?

En el testimonio del observador meteorológico Nicolás Enoe Araya es, quizás, donde se encuentre la respuesta a esta inquietud. Pero su experiencia no sucedió en esta instancia. Para ubicarnos mejor debemos retroceder al momento que el ARG-674 se encontraba en la etapa final, con el OVNI en formación. Es decir, a las 20.45 h. aproximadamente.

Según Araya, cuando regresaba del campo meteorológico pisando con mucho cuidado porque la plataforma de aeronaves menores estaba con una capa importante de hielo y nieve producto de la limpieza de la pista de aterrizaje observó en el hielo un reflejo. Intrigado levantó la vista y fue "enceguecido por una fuerte luz amarilla", lo primero que pensó fue que desde la torre de control le estaban gastando una broma con uno de los reflectores allí existentes, "comprobando que no era así, observando que dicha luz se desplazaba a gran altura en dirección Oeste-Este por detrás de la torre". En ese momento (y esto no lo indica en su informe, pero sí en la entrevista personal que mantenemos grabada) observó en dicha dirección al ARG674 en final y, más atrás, otra luz que en ese momento no sabía que tráfico era (se refiere al GN 705). Pero dado que estaba demasiado apurado prosiguió su camino sin prestar atención el destino de esa luz. Cuando ingresó a su oficina, y se disponía a realizar el parte se produjo la caída del equipo electrógeno.

El Suboficial Principal Daniel García, que se encontraba en la Jefatura, bajó rápidamente las escaleras y entró a la oficina de meteorología para comunicarse, por intermedio del equipo de radio a baterías, con la torre de control por la luz observada anteriormente.

Fue recién en ese instante que Araya sospechó que la luz que había observado desde la plataforma, no pertenecía a un "tránsito" común y corriente.

En ese mismo momento se habría percatado que el barómetro de su oficina (que es una repetidora del equipo de Torre de Control), daba números sin sentido, subiendo y bajando de manera inusual. (4)

Muchas son las preguntas que surgen de la experiencia de Araya. ¿Fue literalmente iluminado por un haz de luz? Pues para ser "enceguecido" como él dice, la intensidad de esa luz debió ser importante, amén de haber iluminado el lugar. ¿Y por qué desde la torre no se percataron de esto? ¿Qué pasó con la luz? ¿Cuál fue el destino final, si lo tuvo?

Para esta última cuestión, planteamos una hipótesis: que la luz podría haber tenido como objetivo el ARG-674, y nos explicamos:

En una maniobra no percibida por los ocasionales testigos, que tenían la atención puesta en el OVNI que acompañaba al 727, la luz "de Araya" se ubicó detrás del avión, en la parte de cola. ¿Y en qué basamos nuestra suposición? En lo que hacíamos mención antes:

  1. En la observación del GN-705 de dos luces junto a la aerolínea, segundos antes del escape.
  2. En la posible secuencia de los hechos que siguieron a la caída del grupo electrógeno.

A saber:

  1. El ARG-674 efectúa el escape.
  2. Asciende mientras avanza hacia el aeropuerto. El OVNI -de luces verdes en los extremos y ámbar en el centro- se mantiene junto al avión hasta que este último vira hacia la izquierda buscando la ciudad de Bariloche y el objeto, rompiendo la formación, se aleja hacia la derecha (Observación de Ezquerra).
  3. La luz "de Araya", en cambio, continuaría detrás, en la parte de cola del avión hasta el viraje sobre el lago, cuando se pierde de vista (Observación del personal de torre).
  4. Y nuevamente el primer objeto, el mismo que había formado a la aerolínea, es el que pasaría por debajo del GN-705.

Somos conscientes que esta ultima secuencia es hipotética. Así como lo haría un fiscal ante un tribunal al intentar, tomando como base las declaraciones de los ocasionales testigos, reconstruir las últimas piezas de un asesinato. De esa manera, lo planteamos nosotros. Ahora será el jurado quien deba dar su veredicto. Puede que no acertemos del todo al reconstruir los hechos. Lo intentamos. Pero de lo que estamos convencidos, es que el "asesino" no actuó solo.

El alejamiento

Lo que narró el Comandante Principal Cipuzak, es lo que ocurrió efectivamente después. El OVNI por ellos observado se aleja luego de acompañar por unos segundos al ARG-674 cuando volvía hacia el aeropuerto para iniciar el segundo intento de aterrizaje. Según deducimos, luego de una conversación telefónica con el Sargento Joaquín Gómez, el objeto se habría alejado hacia el Sur-Sudoeste. 

Si consultamos las conversaciones de la torre con los aviones, notamos que éstas se reiniciaron minutos después de restablecerse la energía eléctrica pues el reporte que dicen haber hecho desde el GN-705 cuando observan el OVNI que lo sobrepasa por debajo, no aparece en la transcripción, como así tampoco la presunta respuesta del comandante Polanco confirmando ver nuevamente el OVNI "esperándolo" a los 10.000 pies.

Si, en cambio, aparece el comentario que hace la torre al ARG-674 cuando este ya estaba en aproximación al aeropuerto:

-BAR TWR: SEIS SIETE CUATRO CONFIRMA INICIA PROCEDIMIENTO, ENTIENDO ESTA ACERCAMIENTO SEIS SIETE CUATRO, ABANDONA CARTA UNO PARA PISTA DOS OCHO, REESTABLECIDA LA LUZ.-
-ARG 674 : COPIADO, ABANDONAMOS PARA CARTA UNO DOS OCHO EL SEIS SIETE CUATRO.-
-BAR TWR : INFORMA LIBERANDO CIEN, ACABAMOS DE VER LA LUZ OTRA VEZ.-
-ARG 674 : NOSOTROS ES ESTE MOMENTO ESTAMOS VIENDO EL TRANSITO QUE ESTA CON CIENTO DIEZ, PERO LA LUZ NO LA TENEMOS A LA VISTA.-
-BAR TWR : BUENO, LISTO. ESTABA DETRÁS SUYO.-

Luego de este comentario, no se observó nada más. Las conversaciones, lógicamente, continuaron hasta que los aviones tocaron tierra. El ARG-674 aterrizó a las 21.09 h. mientras que el GN-705 lo hizo a las 21.18 h.

Una vez que el avión de Aerolíneas Argentinas estaba en plataforma, se acercó a la cabina el Suboficial Principal García -bastante excitado, según declaró Polanco- con la intención de confirmar lo que él había observado desde tierra. A continuación, todos se dirigieron a la oficina de Operaciones para realizar una reunión, en la cual cada uno explicaría lo que vio. De la cual surge el escueto informe que realiza la tripulación del ARG-674 que brindamos en el anexo.

Posteriormente, García dialoga con el gendarme Juan Domingo Gaitán. En la charla participa el Sr. Gustavo Bianchi (despachante de vuelo de Aerolíneas Argentinas) y el Sr. Jorge Ezquerra.

Más tarde, lo hace con el personal de la usina (Enrique Bressa), quien le explica que el equipo no resistió, aparentemente, debido a una fuerte sobrecarga, sin embargo, resultaba curioso que el mismo no sufriera consecuencias, ya que una hora después, volvió a funcionar con absoluta normalidad. Esto, para el suboficial principal, fue sumamente extraño.

Escribe, al respecto, García en su informe:

"Posteriormente cuando se producen los despegues del ARG y de la aeronave de Gendarmería, el personal de usina / técnica me relatan lo sucedido con el grupo electrógeno, que inicialmente la causa del apagado del mismo se debía a una falla mecánica en el grupo, pero que habían efectuado un chequeo del mencionado grupo, procediendo a ponerlo en marcha nuevamente cosa que ocurre sin inconveniente".

De esta manera damos por terminado la narración de los sucesos que hemos reconstruido sobre la base de nuestras investigaciones.

Sabemos muy bien que quedan algunos cabos por atar. Algunas piezas de este enorme y difícil puzzle, como decíamos al comienzo, por encajar. No obstante ello, creemos que esta reconstrucción se aproxima bastante a los acontecimientos de esa noche.

En la próxima emisión de Gaceta OVNI efectuaremos el análisis, en el cual abordaremos algunas cuestiones que no se trataron en estas tres entregas o bien se mencionaron muy someramente. Y, por último, brindaremos nuestras conclusiones que, por cierto, siempre son provisorias ante hechos de esta naturaleza.

Notas de la 3ª parte
(1) De la entrevista personal, obtenida en la Torre de Control del aeropuerto, el 6 de septiembre de 1996.
(2) Es decir que el objeto realizó un movimiento en U: fue-ascendió-regresó.
(3) Transcripción textual del relato en el programa "Almorzando con Mirtha Legrand" del 4/08/95. Canal 9.
(4) El informe que realizó el observador meteorológico presenta evidentes errores. Confunde, principalmente, con los horarios que asienta en el mismo. El que lo lee tiende a pensar que algo extraño aconteció mucho antes de la llegada de los aviones y no es así. En su escrito dice, con respecto a los horarios: que un apagón ocurrió a las 19.30 h., cuando en verdad se refiere al apagón general de las 20.15 horas. Que a los 20 minutos, es decir a las 19.50 h., salió a tomar la temperatura al campo meteorológico y vio la luz que cruzó por detrás de la torre cuando en la entrevista manifestó que esto ocurrió mientras el ARG-674 estaba en final (20.45) y, por último, que "a las 20.30 h. se produjo el descalibre del barómetro" que perduró durante 15 minutos. Cuando el inusual funcionamiento del mismo se registró a las 20.48 aproximadamente aunque no tenemos un registro por cuanto tiempo falló.
Luego de nuestra entrevista personal, en el aeropuerto, descubrimos que Araya no confundió las horas, sino, las modificó a su antojo para ajustarlos a los horarios que debía haber cumplido esa noche en busca de los datos meteorológicos. Lo que debía haber hecho a las 19.50 h. lo realizó a las 20.40 h.

http://fuego.dragoninvisible.com.ar/boletin2/dragon118.htm

viernes, 5 de noviembre de 2010

Polémico libro desclasifica el fenómeno OVNI en Chile


Rancagua, noviembre de 2003. La Unión, octubre de 2000. Arica, octubre 1997 y enero 1963. Santiago, marzo de 1986 y octubre de 1979. Meses y años en los que se han avistado algunos de los fenómenos aéreos no identificados más consistentes en la historia del país.

Rodrigo Bravo, oficial del Ejército y piloto militar, escribió un controversial libro junto al paleontólogo Juan Castillo. “Ufología aeronáutica” escrudriña hasta el último detalle once casos reportados en el país con datos obtenidos del hace no muchos años creado Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos (Cefaa) de la Dirección de Aeronáutica Civil. Incluso trascribe reveladoras grabaciones de conversaciones entre pilotos y torre de control. Información que con este texto de Mago Editores se hace accesible por primera vez al público general: “Ufología aeronáutica” se lanza este jueves 4 en la noche (20 horas) en el marco de la Feria del Libro de Santiago.

Pero, además, el libro no deja títere con cabeza. Junto con proponer un estudio acotado a lo científico y lo aeronáutico de ovnis y “Fa ni” (Fenómenos Aéreos No Identificados), dispara sin bálsamo contra quienes durante décadas han monopolizado el estudio y la difusión de estos temas: los ufólogos.

Los culpa de asociar “indiscriminadamente el fenómeno con la posibilidad de vida extraterrestre” y de “desviar” la atención desde una investigación seria a hipótesis “irrisorias” que permiten “el surgimiento explosivo de nuevas ideologías, movimientos, sectas y otros que sacan aún más de su real contexto el fenómeno aéreo anómalo” por motivaciones de “lucro”.

El propio autor y militar nos respondió fuerte y claro. "La comunidad científica por décadas ha tenido un recelo y evita referirse a este tema, porque los que investigan no necesariamente poseen los conocimientos para poder interpretar la información exis­tente. Los ufólogos son los responsables", acusa Bravo.

Como contraparte, no le gustó nada a Juan Andrés Salfate, periodista y difusor del tema del fenómeno ovni en varios espacios televisivos, el tenor de este libro. “El tema no tiene dueño. Lo peor que puede pasar es que se quede en el ámbito militar y científico. Ellos trabajan como una bóveda y que crean ser los únicos con competencia en el fenómeno es falso”, nos dice.

Uno de los casos: “Increíble”


El 7 de octubre de 1997, a las 21.05 horas y por casi 9 minutos, el avistamiento de un objeto produce el siguiente diálogo entre el piloto de un avión Casa T-212 y la torre de control del aeropuerto de Chacalluta, en Arica. Transcripción de la grabación, no conocida por el público general.

  Torre. Eco Inca -Arica.
   Avión. Adelante Arica.
   Torre. Desde su posición, hacia el sector del cerro Chuño, El Buitre, ¿observa algún objeto distinto?
   Avión. ¿Hacia el sector del Buitre?
   Torre. Correcto.
   Avión. Desde mi posición no se ve nada extraño o fuera de lo normal… ahora tengo un objeto aproximadamente a las tres de mi posición, estimo una luz que está un poco más arriba de las últimas luces hacia el este de la ciudad.
   Torre. Recibido.
   Avión. Ahora desapareció, ahora apareció nuevamente.
   Torre. Hemos recibido distintos llamados desde la ciudad, informando de un Objeto Volador no Identificado.
   Avión. ¡Increíble, ah! Yo no lo había visto, pero realmente cambió de posición  velozmente y tuve la oportunidad de verlo.


Desclasifican espeluznantes casos de OVNIs en Chile: conoce dos de ellos

Libro escrito por un oficial del Ejército relata misteriosos casos de avistamientos

Un oficial del Ejército de Chile descalsifica en un libro 11 historias de avistamientos de Objetos Voladores no Identificados ocurridos en el país.

Te presentamos dos extractos de los relatos que recoge esta publicación.

“Se está posando”

El 30 de octubre de 1979, a las 11:06 horas y por un lapso de 9 minutos, se produce un diálogo entre la torre de control del aeródromo Tobalaba y el radar de Santiago. Aquí, parte de la desconocida transcripción de la grabación.

Torre: Tenemos sobre Tobalaba, en dirección a la cordillera, un aparato redon­do que brilla con el sol, con desplazamiento lento hacia el norte.
Radar:
¿Podrías indicar altitud, así aproximada?
Torre: Estimo alrededor de ocho a nueve mil pies.
Torre (2 minutos después): Ahora se está desplazando hacia el sur, en círculo, ascensos y descensos, lento ahora, pero aumentando la velocidad.
Torre (3 minutos después): Un planeador me atrevería a decir que no es, avión tampoco, porque desarrolló velocidades muy rápidas, en algunos momentos muy lentas, descendió y ascendió rápidamente, y ahora, en estos momentos, se está posando, se está posando sobre la pequeña loma de un cerro.

“Increíble”
El 7 de octubre de 1997, a las 21:05 horas y por casi 9 minutos, el avistamiento de un objeto produce el siguiente diálogo entre el piloto de un avión Casa T-212 y la torre de control del aeropuerto de Chacalluta, en Arica (ilustración muestra la visual).
Torre: Eco Inca-Arica.
Avión: Adelante Arica.
Torre: Desde su posición, hacia el sector del cerro Chuño, El Buitre, ¿observa algún objeto distinto?
Avión: ¿Hacia el sector del Buitre?
Torre: Correcto.
Avión: Desde mi posición no se ve nada extraño o fuera de lo normal… ahora tengo un objeto aproximadamente a las tres de mi posición, estimo una luz que está un poco más arriba de las últimas luces hacia el este de la ciudad.
Torre: Recibido.   
Avión: Ahora desapareció, ahora apareció nuevamente.
Torre: Hemos recibido distintos llamados desde la ciudad, informando de un Obje­to Volador no Identificado.
Avión: ¡Increíble, ah! Yo no lo había visto, pero realmente cambió de posición velozmente y tuve la oportunidad de verlo.