martes, 26 de julio de 2022

Mike Malaska (NASA): “Descubrir vida extraterrestre no supondrá un cambio tan radical como pensamos”

Mike Malaska (NASA): “Descubrir vida extraterrestre no supondrá un cambio tan radical como pensamos”
Varios hallazgos apuntan a que los lugares más aptos para hallar seres vivos son las lunas heladas y las nubes de Júpiter o Saturno, explica este bioquímico de la agencia espacial estadounidense.
por Nuño Domínguez


El bioquímico de la NASA Mike Malaska, después de la entrevista, en Santander. Juan Manuel Serrano Arce


El 14 de enero de 2005, una sonda espacial europea le mostró a la humanidad por primera vez el aspecto de un mundo a más de 1.000 millones de kilómetros de la Tierra. La nave Huygens había sido la primera que había conseguido atravesar la espesa atmósfera de Titán, la mayor luna de Saturno, y mostrar su superficie. Las imágenes tomadas durante su descenso desvelaron un mundo con cañones, ríos, lagos. Una vez aterrizada, a unos 170 grados bajo cero, la nave retrató un paisaje de tierra y cantos rodados. El de Titán parecía el paisaje más parecido a la Tierra fuera de la Tierra.

Aquella imagen le cambió la vida a Mike Malaska, un bioquímico que llevaba 20 años trabajando en la industria farmacéutica. Su especialidad era analizar la composición química de un fármaco y modificarla para aumentar su efectividad contra el cáncer o las infecciones parasitarias. “Cuando vi las rocas redondeadas, la arena de esa luna y me di cuenta de que Titán fue un mundo sedimentario con compuestos orgánicos, elementos básicos para la vida, eso me voló la cabeza”, recuerda este investigador, nacido hace 56 años en Seattle (EE UU). De un día para otro, a los 45 años, dejó su trabajo, se presentó a una oferta de empleo de la NASA y entró a formar parte del Laboratorio de Propulsión a Chorro, el centro donde se diseñan las misiones robóticas más ambiciosas de la NASA para buscar vida más allá de la Tierra, donde lleva trabajando más de 10 años.

Malaska ha visitado España para impartir varias conferencias en la escuela de astrobiología Josep Comas i Solà de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander. En esta entrevista, el investigador explica que varios descubrimientos recientes han cambiado para siempre las ideas vigentes sobre dónde es más probable encontrar vida en el sistema solar. Ya no se trata del subsuelo de planetas rocosos como la Tierra o Marte, sino los océanos helados de Titán o incuso las nubes de Júpiter o Saturno, donde nada impide que en estos momentos haya seres vivos, asegura.


Pregunta. ¿Hay alguna conexión entre desarrollar fármacos y buscar vida en el Sistema Solar?

Respuesta. Por supuesto. Yo lo veo todo desde el punto de vista de la química. Intento entender los procesos como la interacción de diferentes compuestos. Cuando pienso en la biología de planetas o lunas veo moléculas interactuando y eso lo entiendo bien. Hay otros expertos que lo ven a gran escala, desde los procesos geológicos que moldean el territorio. Son diferentes escalas que nos ayudan a recomponer la historia completa de lo que está sucediendo a millones de kilómetros de nuestro planeta.

P. ¿Por qué le interesa tanto Titán?

R. Parte de mi trabajo es estudiar la geología y la química de Titán. En esta luna hay terrenos kársticos parecidos a los de la Tierra, por ejemplo los del norte de España en los Picos de Europa. Pensamos que hay karst en Titán. En lugar de ser agua disolviendo roca caliza es una lluvia de hidrocarburos [metano, etano] que disuelve material orgánico. El resultado es muy parecido: llanuras, cañones, valles y tal vez cuevas.

La otra parte de mi trabajo es estudiar qué puede haber dentro de las espesas capas de hielo que recubren los océanos de agua salada de Titán y Encélado, la luna de Saturno. En la Tierra tenemos lugares muy parecidos: Groenlandia y la Antártida, donde sabemos que hay microbios que viven literalmente dentro de las capas de hielo más profundas.

P. En sus conferencias menciona un hallazgo que ha cambiado la concepción que tenemos sobre la vida más allá de la Tierra ¿cuál es?

R. Uno de los grandes descubrimientos de los últimos 20 años es que hay microbios capaces de vivir dentro del hielo. En realidad están en pequeñas bolsas que se forman en la intersección de los granos de hielo. Estas burbujas son apenas dos veces más anchas que un pelo humano; suficiente para albergar una o dos bacteria. Por la forma en la que encajan las diferentes granos de hielo en esos huecos hay mucho alimento. Esto nos dice que a enormes profundidades puede haber diminutas burbujas donde los microbios pueden vivir durante miles de años. Hemos descubierto estos microbios a gran profundidad de la corteza de hielo en Groenlandia, y es muy posible que en Titán o en Europa, otra luna de Júpiter, existan las mismas bolsas con vida. De hecho, dado que ahí abajo no hay luz solar y la presión y temperatura son las mismas, si llevásemos allí a las bacterias terrestres podrían vivir tranquilamente. Este hallazgo nos da una nueva forma de pensar sobre la vida en otros planetas.

P. Usted reincide en que una cosa es determinar que un planeta es habitable y otra confirmar que está habitado. ¿Cómo damos ese salto?

R. Necesitamos desarrollar instrumentos muy complejos para estudiar los compuestos químicos dentro del hielo y estimar si alguno delata la presencia de vida. El problema es que Titán está plagado de compuestos orgánicos. Una posibilidad es buscar aminoácidos, los ladrillos básicos de la vida. Algunos aminoácidos son muy fáciles de encontrar, podría haberlos en Marte y en otros planetas, incluso en meteoritos. Luego hay otros con una estructura muy compleja, y esos solo los pueden ensamblar los seres vivos. Un ejemplo son los ácidos grasos largos, que en la Tierra podemos encontrar en las membranas exteriores de las células. Hallar estos ácidos sería la prueba más contundente posible de que hay vida fuera de la Tierra.

P. ¿Cuál es el lugar más parecido nuestro planeta en el Sistema Solar?

R. Venus. A 30 kilómetros de la superficie tienes la misma temperatura y presión que en la Tierra. La atmósfera es similar. Normalmente no pensamos en este planeta como un lugar habitable, pero lo es.

P. En 2020 hubo un anuncio de posibles compuestos orgánicos en Venus que después se vino abajo.

R. Sí, la fosfina. Hay algo raro en Venus. Un compuesto en su atmósfera está atrapando la radiación ultravioleta del Sol y no sabemos qué es. Creo que se van a mandar muchas misiones robóticas para aclarar este enigma.

P. ¿Podría ser un signo de vida?

R. Sí. Aunque también es posible que otro proceso químico que desconocemos y que no tiene nada que ver con la vida sea la explicación. En los años 70, cuando la misión Viking aterrizó en Marte por primera vez, también obtuvo resultados que podían indicar la presencia de vida. Ahora pensamos que podían ser procesos geológicos que no comprendíamos bien en aquella época. Probablemente vamos a tener los mismos problemas cuando vayamos a Titán y otros mundos helados.

P. ¿Cuál cree que es el lugar más propicio para encontrar vida más allá de la Tierra?

R. Titán, sin duda. Es enorme y hay muchas posibilidades de que haya nichos de vida en la corteza helada. Hay material orgánico como alimento y puede que haya conexiones entre el fondo y la superficie. El problema es que hay una capa de hielo de 100 kilómetros de espesor. Encélado también es un buen sitio y es más fácil de explorar porque tiene géiseres.

P. Parece que los planetas rocosos han perdido interés en este aspecto.

R. Sí. En parte es porque hay un problema. Es posible que la vida surgiese primero en Marte y que esta llegase a la Tierra a bordo de un meteorito. También puede ser al revés: primero aparece en la Tierra y llega a Marte. Así que si encontrásemos vida en el planeta rojo puede pasar que nunca sepamos si llegó desde la Tierra. Para Titán y Encélado no hay este problema. Sería un segundo origen de la vida sin lugar a dudas.

P. Usted dice que las nubes son la próxima frontera en la búsqueda de vida extraterrestre.

R. Así es. Hay vida en las nubes. Microbios. Hasta hace poco pensábamos que de alguna forma habían sido arrastrados hasta allí por procesos atmosféricos, y luego volvían a caer a la superficie. Ahora, gracias a estudios recientes en la Tierra, sabemos que estos microbios viven en las nubes y pueden quedarse en ellas durante miles, millones de años alimentándose casi exclusivamente de gases. Esto hace posible que haya vida en las nubes de Júpiter y Saturno, de hecho, nada impide que la haya.

P. ¿Usted cree que la vida es algo común dentro y fuera del sistema solar?

R. Es una gran pregunta. No tenemos ni idea. Antes pensábamos que era necesaria una sopa primigenia, una especie de charco que va evaporándose mientras en su interior se ensamblan moléculas cada vez más complejas. Luego descubrimos que este proceso también puede suceder en el fondo del mar, en chimeneas hidrotermales. Más recientemente hemos averiguado que también pasa dentro del hielo. Cuanto más investigamos, más posibilidades descubrimos. Así que sí parece que la vida es más fácil de ensamblar y conservar de lo que creíamos. Es posible que en 20 años pensemos que la vida es algo inevitable en cualquier lugar.

P. ¿Y si descubrimos que no lo es?

R. Eso sería terrorífico porque habría que explicar por qué somos tan únicos y especiales.

P. Si se descubriese que hubo un segundo origen de la vida en otro planeta muchas religiones tendrían que cambiar su relato.

R. No estoy tan seguro. Siempre podrían adaptarlo y decir que la vida empezó en la Tierra y después llegó a otro lugar. O que la vida surgió en otro planeta, pero eran solo microbios y lo que cuentan son los humanos. No creo que sea un choque tan brutal. Cuando pensamos en los grandes descubrimientos de vida en lugares impensables, como dentro del hielo o en las chimeneas hidrotermales, la gente no se sorprende tanto. Si descubriéramos vida en Marte la gente diría simplemente: OK. De hecho, en mis charlas me encuentro con público que cree que ya se ha descubierto vida en Marte, que es algo ya demostrado. Cuando les saco del error se encogen de hombros y ya. No creo que descubrir vida en otro planeta suponga un cambio tan radical como pensamos. Diremos, bueno, una cosa nueva que tienen que aprender los chavales en el cole. Eso sí, para los científicos será asombroso; querremos saberlo todo sobre esa vida, pero habrá miles de preguntas y pocas respuestas. Eso es lo más estimulante.



Una misión para alcanzar la lente gravitatoria solar en 30 años
Por Andy Tomaswick


Representación del sistema del informe Fase I NIAC. Crédito – Slava Turyshev


El Instituto de Conceptos Avanzados de la NASA es famoso por apoyar ideas extravagantes en los campos de la astronomía y la exploración espacial. Desde su restablecimiento en 2011, el instituto ha apoyado una amplia variedad de proyectos como parte de su programa de tres fases. Sin embargo, hasta ahora, solo tres proyectos han recibido financiamiento de la Fase III. Y uno de ellos acaba de publicar un libro blanco que describe una misión para obtener un telescopio que pueda ver efectivamente biofirmas en exoplanetas cercanos utilizando la lente gravitatoria de nuestro propio Sol.

Esa distinción de la Fase III viene con $ 2 millones en fondos, que en el caso fueron para JPL, cuyo científico, Slava Turyshev, fue el investigador principal en las dos primeras fases del proyecto. Se asoció con The Aerospace Corporation para este último libro blanco, que describe un concepto de misión con más detalle y define qué tecnologías ya existen y qué necesita un mayor desarrollo.

Sin embargo, hay varias características sorprendentes en el diseño de esta misión, una de las cuales se aborda en detalle en Centauri Dreams. En lugar de lanzar una gran nave que tardaría mucho en viajar a cualquier lugar, la misión propuesta lanzaría varios satélites en cubo pequeños y luego se autoensamblaría en el viaje de 25 años desde el punto de lente gravitacional solar (SGL).


Representación de la calidad de imagen mejorada utilizando la técnica de imagen de lente gravitacional. Crédito – Alexander Madurowicz


Ese "punto" es en realidad una línea recta entre cualquier estrella alrededor del exoplaneta y en algún lugar entre 550-1000 AU en el otro lado del Sol. Esa es una distancia tremenda, mucho más que las míseras 156 AU que la Voyager 1 ha tardado 44 años en recorrer hasta ahora. Entonces, ¿cómo podría una nave espacial llegar a tres veces la distancia tomando casi la mitad del tiempo? Simple: se sumergirá (casi) en el Sol.

Usar un impulso gravitacional del Sol es un método probado y verdadero. El objeto más rápido creado por el hombre, la sonda solar Parker, usó esa técnica. Sin embargo, con un aumento de 25 UA al año, la velocidad esperada a la que esta misión tendría que viajar no es fácil. Y sería aún más desafiante para una flota de naves que para una sola.

El primer problema sería el material: las velas solares, que son el método de propulsión preferido de la misión, no funcionan tan bien cuando están sujetas a la intensidad del Sol que se requeriría para una honda gravitacional. Además, la electrónica del sistema tendría que estar mucho más resistente a la radiación que la tecnología existente actualmente. Sin embargo, ambos problemas conocidos tienen soluciones potenciales bajo investigación activa.


Representación de dónde ocurre exactamente el efecto de lente gravitacional. Crédito: Geoffrey Landis


Otro problema aparentemente obvio sería cómo coordinar el paso de múltiples satélites a través de este tipo de maniobra gravitatoria desgarradora y aún así permitirles coordinar la unión para formar efectivamente una nave espacial completamente funcional al final. Pero según los autores del artículo, habrá tiempo más que suficiente en el viaje de 25 años hasta el punto de observación para volver a unir activamente los Cubesat individuales en un todo cohesivo.

Lo que podría resultar de ese todo cohesivo es una mejor imagen de un exoplaneta que es probable que la humanidad no alcance para una misión interestelar completa. Qué exoplaneta sería el mejor candidato sería un tema de acalorado debate si la misión avanza, ya que hasta ahora se han encontrado más de 50 en las zonas habitables de sus estrellas. Pero eso ciertamente no es una garantía todavía. La misión no ha recibido financiación ni ningún indicio de que lo hará en un futuro próximo. Y aún tendrían que desarrollarse muchas tecnologías antes de que tal misión fuera factible.

Pero así es precisamente como siempre comienzan tales misiones, y esta tiene más impacto potencial que la mayoría. Con suerte, en algún momento de las próximas décadas, recibiremos una imagen tan nítida de un exoplaneta potencialmente habitable como la que probablemente recibiremos en un futuro medio. El equipo detrás de esta investigación merece elogios por sentar las bases para tal idea en primer lugar.


Representación de cómo funcionaría la misión de lentes gravitacionales solares. Crédito – Credit – NASA / The Aerospace Corporation


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lunes, 25 de julio de 2022

Jacques Vallée, el científico que se metió a cazador de OVNIs

Jacques Vallée
El científico que se metió a cazador de OVNIs
Sus teorías sobre los OVNIs pueden parecer disparatadas, pero Jacques Vallée asegura que se limita a aplicar el método científico. Poco a poco, de hecho, la comunidad científica va aceptando que, como proclama este informático, matemático, escritor, ufólogo, astrónomo francés y antiguo asesor de Steven Spielberg, el estudio de los OVNIS tiene base científica.
Por Daniel Méndez | Fotografía: Eduardo Bermúdez




Con apenas 15 años tuvo su primer encuentro con el Fenómeno, como él lo llama. Estaba en el ático de su casa en Pontoise (Francia), cerca de París, ayudando a su padre con unas tareas de bricolaje. Su madre dio un grito desde el jardín y Jacques se apresuró escaleras abajo. Ambos vieron un disco gris y muy brillante sobre la catedral gótica de la ciudad. Al día siguiente supo que su mejor amigo también lo había visto. «Le pedí que lo dibujara y era exactamente lo mismo», recuerda Jacques Vallée, convertido 67 años después en un ufólogo de renombre.

Aquel adolescente tiene hoy 82 años y un notable currículum a sus espaldas. Licenciado en matemáticas por la Sorbona de París y doctor en ciencia computacional por la Northwestern University de Illinois (EEUU), Vallée puede presumir de una larga carrera en el mundo de la ciencia y la tecnología.

Al fin y al cabo, ayudó a la NASA a crear una cartografía de Marte; trabajó, allá por los años 70, en el nacimiento de Arpanet, precursor de la actual internet; ha desarrollado herramientas de software utilizadas por la Biblioteca Británica, la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense o más de 70 plantas nucleares en el mundo.

En la actualidad es un capitalista de riesgo que mueve millones de dólares en empresas tecnológicas y relacionadas con la salud, en Silicon Valley, Europa o Israel. En paralelo a esta carrera ortodoxa, Vallée ha continuado explorando ese fenómeno todavía no explicado que son los objetos volantes no identificados.

Hubo otro episodio de juventud que terminó de asentar para siempre su interés en el misterio de estas ‘visitas’ alienígenas. Antes de dedicarse a la programación, Vallée, aficionado a la astronomía desde pequeño, trabajó en el Observatorio de París, trazando los satélites que orbitan alrededor de la Tierra. Una noche vieron un objeto que orbitaba en dirección contraria a la rotación de la Tierra, algo absolutamente anormal. No pensaron en naves espaciales, sino en algún nuevo lanzamiento de cohetes, o un meteoro. Pero al rato, la persona a cargo del proyecto cogió la cinta donde había sido grabado el objeto y la borró. ¿Por qué? Jacques Vallée cree que simplemente por temor al ridículo. «Pensaba que los norteamericanos se reirían de nosotros si informábamos de un objeto no identificado en el espacio». Corría el año 1961 y Vallée decidió en ese instante que, aunque fuera de tapadillo, se dedicaría a tratar de explicar esos fenómenos. Y en ello sigue.


OVNIs milenarios. Hay referencias a OVNIs desde el antiguo Egipto. También en Roma –Cicerón– o en el Japón medieval; incluso Miguel Ángel y Goethe hablaron de misteriosas luces en el cielo


En el resbaladizo mundo de la ufología, sus teorías le han granjeado admiración y no pocas polémicas. «Soy un hereje entre herejes», resume. En gran parte porque, con el paso del tiempo, no teme cambiar de idea. Le granjeó no pocas enemistades el abandono de la llamada hipótesis extraterrestre: una extendida teoría que supone que los OVNIs son un tipo de vida que viene de visita a la Tierra. Vallée la secundó en los 60, pero se opuso a ella en su libro Pasaporte a Magonia. Del folclore a los platillos volantes.

Vallée también trató de convencer a Spielberg de que cambiara el final de Encuentros en la Tercera Fase: nada de alienígenas. «Le dije que era más interesante si no se trataba de extraterrestres. Era real, físico, pero no E.T», sostiene. El director no le hizo caso, pero se inspiró en Vallée para el científico francés interpretado por François Truffaut en el film.

Pero, si no se trata de extraterrestres, ¿qué son? Vallée no tiene reparos en afirmar que no lo sabe. «Probablemente moriré sin encontrar la solución a este enorme problema», escribió en un diario hace años. Entretanto, creó con su mujer, Janine Saley, bases de datos de fenómenos que consideraba creíbles, para ver si los modelos informáticos arrojaban luz sobre el asunto.

También se ha centrado en los efectos en la psique de los testigos. A menudo relatan episodios de clarividencia, como si la potente luz que suelen describir ‘iluminase’ también su entendimiento. Habla de «una gran cantidad de energía concentrada en un espacio muy pequeño, que podría afectar a nuestro cerebro».


Y Truffaut hizo de Vallée... En 1977, Vallée inspiró a Steven Spielberg el personaje del científico Claude Lacombe en Encuentros en la tercera fase, interpretado por François Truffaut. Para entonces, el científico francés ya era uno de los investigadores sobre OVNIs más prominentes. Foto: Getty Images


Y ha sostenido también que tras el Fenómeno (sí, con mayúsculas lo escribe él) se encuentra un sistema de control que trata de influir sobre nuestro sistema de creencias. Como si quisiese enseñarnos algo, utilizando la manipulación social a través del engaño. «Sea lo que sea, es mucho más inteligente que nosotros –afirma–. Y tiene un gran sentido del humor».

No escapan a esta interpretación, desde su punto de vista, milagros como el de Fátima o Lourdes. Sostiene que los relatos de los que presenciaron eventos como la ‘danza solar’ en Fátima –el Sol zigzagueó ante centenares de personas allí congregadas– son compatibles con los avistamientos de OVNIs.


Señales desde el arte. A lo largo de la historia, diversos artistas –como Miguel Ángel, Goethe...– han declarado ver formas extrañas e incluso algunos las pintaron. Arriba, la Anunciación con San Emigdio, retablo del italiano Carlo Crivelli, pintado en 1486, donde aparece un haz de luz en el cielo que representa al Espíritu Santo, pero que los amantes de la ufología interpretan como un OVNI.


Un aspecto importante de su teoría es que detrás del folklore popular, cuentos de hadas o incluso pasajes bíblicos, podrían encontrarse, en realidad, relatos más o menos tergiversados de encuentros con esta otra realidad. ¿Y si los estigmas que recibió San Francisco fuesen, en realidad, huellas en la piel producidas por una energía desconocida? Hay grabados del siglo XVI cuyos dibujos se parecen mucho a representaciones modernas del fenómeno OVNI.

También se ha sumergido en la historia. Y ha visto que, al contrario de lo que muchos sostienen, la aparición de OVNIs no es algo que comience en el siglo XX o, a lo sumo, en el XIX. Vallée ha encontrado episodios que se remontan a más de 3000 años atrás.

En el antiguo Egipto, un hombre declaró haber visto un disco brillante descender del cielo. En Japón, en 1180, se hablaba ya de una nave de barro. Los romanos mencionaron escudos en el cielo y dejaron numerosos informes: el Consejo exigía documentos detallados sobre cualquier evento inusual en el cielo. Y aparecen en los textos de Cicerón, entre otros. Incluso Goethe, a los 16 años, refirió haber visto innumerables luces moviéndose en un barranco. Miguel Ángel también habría visto un triángulo luminoso en el cielo más de 300 años antes. Llegó a pintarlo, aunque el cuadro no ha sobrevivido.

Muchas de estas teorías pueden sonar disparatadas. Vallée está acostumbrado. Pero asegura que no hace más que aplicar el método científico. Que, además de sumergirlo en archivos históricos, le ha llevado a realizar análisis isotópicos de restos que ha ido recopilando.


En otra dimensión. Jacques Vallée en 1979, con 40 años. Para entonces ya había lanzado su hipótesis interdimensional, según la cual los OVNIs y acontecimientos relacionados implican visitas de otras realidades o dimensiones que coexisten separadamente con las nuestras. ​Foto: Getty Images


En diciembre pasado publicó un artículo, junto con Garry Nolan, de la Universidad de Stanford, en la revista científica Progress in Aerospace Sciences, que no es, precisamente, el escenario habitual de teorías oscurantistas sobre avistamientos de OVNIs. Y antes de publicarlo, se revisó concienzudamente el trabajo de los investigadores. Buscan en esos restos materiales desconocidos que prueben el origen no terrestre de estos restos encontrados en países como Argentina, Brasil o Estados Unidos y que Vallée ha ido recopilando.

Las conclusiones, una vez más, no son definitivas. Pero este matemático francés sigue buscando explicaciones. Y, poco a poco, la comunidad científica va aceptando que el estudio de los OVNIs es legítimo, no cosa de un puñado de locos. Con esto, Vallée ya considera que ha conseguido algo importante, pues sólo así conseguiremos –algún día– resolver el misterio.



La NASA quiere convertir a los satélites en cazadores de extraterrestres

La NASA quiere convertir a los satélites en cazadores de extraterrestres
Cuando se le preguntó por qué la agencia espacial se está embarcando en un tema tan aparentemente "marginal", dijo que uno de sus cometidos es buscar vida fuera de la Tierra.
Por Sarah Knapton


La NASA está considerando reutilizar sus satélites que ya están en el espacio para investigar la vida fuera de la Tierra Crédito: Darryl Fonseka


La NASA está investigando la reutilización de satélites que ya están en el espacio para cazar extraterrestres.

El mes pasado, la Agencia Espacial de EE. UU. anunció que lanzaría una investigación de ocho meses para investigar cientos de avistamientos de OVNIs sin explicación.

La investigación está dirigida por el Dr. Thomas Zurbuchen, de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, quien ha comenzado a investigar si los satélites en el espacio podrían reutilizarse para dar otra visión de los extraños fenómenos aéreos informados desde la Tierra.

En declaraciones a los periodistas en Londres esta semana, la coronel Pam Melroy, administradora adjunta de la NASA, dijo: “Este equipo analizará preguntas como: '¿Tenemos sensores que pueden ver cosas, ya sabes, echar otro vistazo a la evidencia?'."

“Una de las grandes preguntas que hizo Thomas es: 'Tenemos una tonelada de satélites mirando hacia la Tierra, ¿alguno de ellos es útil?'"

“Quiero decir, antes de construir un rover que vaya a Marte, te preguntas: ‘¿Cuál es el sensor que tengo que construir para detectar lo más interesante?’ Entonces realmente se enfocarán en eso."

"¿Cómo obtendría la evidencia que necesitas para poder determinar si se trata de un fenómeno óptico o de algún otro tipo (de fenómeno)?"

Incluso los más grandes científicos fueron ridiculizados

Bill Nelson, un administrador de la NASA, dijo a los periodistas que había leído todos los documentos clasificados relacionados con los OVNIs y estaba convencido de que nadie sabía qué eran.

Cuando se le preguntó por qué la NASA se estaba embarcando en un tema tan aparentemente "marginal", Nelson dijo que una de las competencias de la agencia espacial era buscar vida fuera de la Tierra, y dijo que en el pasado, incluso los más grandes científicos habían sido ridiculizados y no creídos. 

“Recuerden que una de nuestras misiones es tender la mano para ver si hay vida”, dijo. “Es por eso que estamos excavando en Marte en este momento."

“¿Existe la posibilidad de vida en algo tan grande como el universo? Por supuesto, existe la posibilidad de que en un lugar tan grande como ese, existieran condiciones similares a la Tierra, y se desarrollara algún otro tipo de forma de vida."

“Mira lo que Galileo tuvo que enfrentar, la Sociedad de la Tierra Plana, los que dijeron que todo gira alrededor de la Tierra, y él dijo: ‘No, giramos alrededor del Sol’."

"Y hace 100 años todavía pensábamos que solo había una galaxia, y luego apareció el Hubble y de repente dijo: 'No, hay un montón de galaxias por ahí'".


Bill Nelson, un administrador de la NASA, ha dicho que está convencido de que nadie puede explicar los diversos avistamientos de OVNIs Crédito: SOPA Images


El año pasado, la teniente comandante Alex Dietrich, piloto de la Marina de los EE. UU., se hizo pública por primera vez para describir cómo había visto múltiples OVNIs mientras estaba estacionada frente a la costa del sur de California en el portaaviones USS Nimitz en 2004.

Los objetos se movieron increíblemente rápido, dijo, cayendo una distancia de 80.000 pies en menos de un segundo y saltando decenas de millas en segundos, en un incidente que fue captado por una cámara infrarroja y un radar.

‘Una de nuestras misiones es buscar la vida’

Según los informes, el comandante David Fravor, también estacionado en el USS Nimitz, se enfrentó a uno de los objetos oblongos, que estimó en 40 pies de largo. Desapareció, solo para ser detectado segundos después en el radar de un barco a 60 millas de distancia.

Nelson dijo que había hablado con ambos pilotos y creyó sus historias.

“Espero que no sea uno de nuestros adversarios”, agregó. “Porque si lo es, tienen una tecnología realmente avanzada si esto es real, y no una ilusión óptica."

“Así que fui con nuestro científico jefe y le dije, parece que somos la agencia de investigación científica y una de nuestras misiones es buscar vida. Y existe este fenómeno que está ocurriendo, por lo que debemos abordarlo desde un punto de vista científico”.

En junio pasado, la Fuerza de Tarea de Fenómenos Aéreos No Identificados del Pentágono publicó un informe sobre 144 incidentes de OVNIs entre 2004 y 2021, muchos de los cuales fueron detectados por pilotos militares.

Aunque los investigadores concluyeron que no había evidencia de que los objetos provinieran del espacio exterior o de un adversario extranjero, dijeron que la mayoría no podía explicarse.

Los autores del informe dijeron que no había duda de que los UAP eran objetos físicos, en lugar de ilusiones ópticas causadas por condiciones atmosféricas o mal funcionamiento del sensor.




Modificado por orbitaceromendoza

domingo, 24 de julio de 2022

"Predije grandes eventos mundiales después de que los extraterrestres me secuestraron y descargaron el código cósmico"

Cultura OVNI
"Predije grandes eventos mundiales después de que los extraterrestres me secuestraron y descargaron el código cósmico"
El Dr. Louis Turi dice que obtuvo una "conciencia cósmica" a través de sus encuentros, lo que le permitió predecir los principales eventos mundiales de la misma manera que lo hizo el astrólogo Nostradamus del siglo XVI.
Por Naomi Corrigan


Afirma que los extraterrestres lo succionaron en un platillo volador antes de sacar al hijo por nacer de su esposa (Imagen: Getty Images/iStockphoto)


En 1991, sobre Los Ángeles, el Dr. Louis Turi afirma que los extraterrestres lo secuestraron a él y a su esposa Brigitte.

Él dice que después de sacar a su hijo por nacer del útero de Brigitte, los extraterrestres colocaron un casco en su cabeza antes de "descargar" secretos cósmicos y un "legado predictivo" en su cerebro.

Desde entonces, el Dr. Turi afirma haber predicho importantes eventos mundiales, incluido el 11 de septiembre, antes de que ocurrieran. Dice que incluso fue visitado por el FBI que sospechaba que era parte de una célula terrorista.

Crédito: lavanguardia.com
Hablando sobre el documental, Contactee: A Conversation with Dr Turi, el autor y orador público dijo: "A lo largo de mi vida he sido tocado por lo divino."

"Hasta el día de hoy no sé si es una maldición o una bendición porque el legado que me trajeron todas esas experiencias es alucinante y es muy sólido en términos de predicciones".

El Dr. Turi se mudó a los EE. UU. desde su Francia natal en 1984 y su notoriedad creció en los años siguientes.

Muchos argumentan que sus predicciones, como que grandes grupos de personas se vieron obligadas a mudarse debido a un desastre natural, fueron tan numerosas y vagas que algunas se hicieron realidad eventualmente.


El Dr. Louis Turi afirma que fue secuestrado por extraterrestres (Imagen: Facebook)


Pero el Dr. Turi afirma haber usado las estrellas para prever el 11 de septiembre, el tsunami asiático, el resultado de las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2020 y los incendios forestales de Australia en 2019/2020.

Incluso predica sobre un método de curación que dice que curó su propio cáncer.

Nacido y criado en Provenza, el francés dice que tuvo cuatro experiencias con OVNIs que lo llevaron a su "regalo", incluida una en la que jugó a las cartas en un bar con tres "hombres de negro".


El Dr. Turi recordó haber visto monos con ojos enormes en su cama cuando era niño (Imagen: Getty Images/Science Photo Library RF)


El encuentro con su esposa ocurrió, dice, cuando la llevaba a un concurso de belleza y fueron succionados por la barriga de un platillo volador.

El recuerdo se borró de la mente de ambos, dice, pero luego recordó el encuentro bajo hipnosis.

"Se estaban llevando el feto de nuestro hijo", dijo.

“Mi esposa estaba embarazada de tres meses. Hasta el día de hoy, borraron la memoria, mi esposa no lo sabe."

"Si le preguntas, ella dice: 'Nunca estuve embarazada'. ¿Cómo fue posible que le cortaran a mi esposa casi tres pulgadas y que se curara casi de inmediato?".

Luego llevaron al Dr. Turi a otra habitación en la nave espacial, dice.

"Algo cayó del techo", dijo.

“Era como un casco… y sentí electricidad, concreto, fuego, tuve como una implosión y fue entonces cuando el ET descargó el secreto del código cósmico."

"Me vi obligado después de eso a reavivar la astrología divina del siglo XVI de Nostradamus".


Y, según los informes, también predijo el virus Sars (Imagen: Getty Images/Science Photo Library RF)


La esposa del Dr. Turi lo dejó más tarde y él sufrió una depresión que, según él, "abrió la puerta" al cáncer.

Pero rechazó la quimioterapia y, en cambio, fue a comprar verduras y frutas que exprimió.

El brebaje de remolacha, apio, hierbas, rábano picante, zanahorias y piña, que él llama su "transfusión de sangre universal", curó su cáncer, afirma.

Al promover el método de curación cabalístico en su sitio web, escribe: "No puedes esperar vivir una larga vida sin un exprimidor y una licuadora".

Dr. Turi dice que su primer encuentro con extraterrestres fue cuando era joven en Provenza. Dice que los vio en su cama en el ático donde sus padres solían enviarlo como castigo.

Se metería en problemas debido a su trastorno por déficit de atención, que ahora cree que fue un regalo. "Einstein era ADD", señaló.


Afirma haber predicho los ataques terroristas del 11 de septiembre (Imagen: Getty Images)


Recordando los encuentros, dijo: "En 1956 no teníamos televisión, no teníamos orador o investigador de OVNIs, así que no teníamos ni idea."

"Solía ​​gritar como loco al día siguiente, diciendo 'Mamá, los monitos con ojos grandes vienen todas las noches'.

"Ella decía: 'Estás mintiendo, quieres estar con tus hermanos y hermanas'."

“Una de esas entidades estaba a menos de dos pulgadas de mi cara. Me asusté y me desmayé del susto."

"Pasó tantas veces. Estaba bien al día siguiente, así que me acostumbré a decirlo de esta manera".

Sus predicciones han estado "bien documentadas, fechadas e indiscutibles", dice el Dr. Turi.

Incluyen el 11 de septiembre, el virus Sars de 2003 y el huracán Katrina, que mató a más de 1.800 personas y causó daños por valor de miles de millones de libras en todo el sureste de Norteamérica.

"Di las fechas exactas de los ataques terroristas que llevaron al FBI dos veces a mi casa". él dijo.

"No me lo estoy inventando".

Cuando los agentes federales le preguntaron cómo sabía sobre los ataques en Nueva York, afirma que dijo: “Desarrollo software, estoy usando la astrología de Nostradamus."

"Las estrellas cuelgan allí por algo más que la belleza. Y esas estrellas hablan."

"Dios nos los dio para que los interpretáramos a fin de que podamos llevar una vida más segura y productiva".




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sábado, 23 de julio de 2022

"Todavía tengo que encontrar uno que tenga extraterrestres", dice el jefe de NORAD sobre los UAP

EE.UU.
"Todavía tengo que encontrar uno que tenga extraterrestres", dice el jefe de NORAD sobre los UAP
El jefe de NORAD dice que nada ha cambiado operativamente debido a los UAP, ya que el Departamento de Defensa cambia el nombre de su oficina para ellos y le asigna una misión más grande.
por Howard Altmann


Crédito: DoD


Aunque el Pentágono ha cambiado el nombre y el alcance de la nueva organización encargada de supervisar los crecientes esfuerzos del gobierno de EE. UU. para rastrear fenómenos aéreos no identificados (UAP), el jefe del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD), que en realidad es el tipo a cargo de defender el espacio aéreo de Estados Unidos, dice que ha sido como siempre en lo que respecta a la misión de su mando.

"No he cambiado ni me han pedido que cambie ninguna de mis posturas, tareas ni nada", dijo a los periodistas el jueves el general de la Fuerza Aérea Glen D. VanHerck, el comandante de doble función de NORAD y el Comando Norte de EE. UU. (NORAD). en una mesa redonda en el Foro de Seguridad de Aspen.

Cuando el reportero del Washington Post, Shane Harris, le preguntó si ha habido algún cambio "en términos de protección de la patria" como resultado de una mayor atención prestada a los fenómenos aéreos no identificados (UAP), como ahora el Pentágono se refiere a lo que se conoce como objetos voladores no identificados (OVNI), VanHerck dijo "no". La respuesta puede parecer desconectada considerando los esfuerzos que, según afirma el Pentágono, se están realizando para tomar el problema en serio y mitigar cualquier riesgo potencial para la seguridad nacional que presenten los UAP. Por otra parte, la Fuerza Aérea ha sido notoriamente poco comunicativa cuando se trata de este tema controvertido.

VanHerck va un paso más allá y afirma: "En primer lugar, seamos claros. Mi trabajo como comandante de NORAD es identificar cada UAP o... lo que sea", dijo VanHerck. "Lo que les informaría es que todavía tengo que encontrar uno que tuviera extraterrestres o que fuera una nave espacial que hayamos identificado".


Sistema de radar de vigilancia de rutas aéreas versión 4, o ARSR-4, radar de largo alcance de NORAD, Paso Robles, California, 24 de agosto de 2021. (Fotógrafo de la Fuerza Aérea de EE. UU. Deb Henley)


"Si alguno de nuestros cazas de NORAD o cualquier activo asignado a NORTHCOM se encontrara con algún tipo de UAP, lo informaríamos absolutamente", dijo. "Solo te digo que no hemos visto eso".

VanHerck fue cuestionado sobre el tema después de que el Pentágono esta semana cambiara el nombre de su organización encargada de rastrear los UAP del difícil Grupo de Gestión e Identificación de Objetos Aerotransportados (AOIMSG) a la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO) más simplificada.

Más que una simple actualización en la nomenclatura, la medida refleja una realidad conocida desde hace mucho tiempo. Los objetos en el aire no son los únicos que no están identificados, pero lo que es más importante, representan una amenaza potencial para las instalaciones y el personal militar de los EE. UU.

En su anuncio del miércoles, el Pentágono señaló que la subsecretaria de Defensa Kathleen Hicks, en coordinación con el Director de Inteligencia Nacional (DNI), “modificó su dirección original a la Subsecretaria de Defensa para Inteligencia y Seguridad” cambiando el nombre y ampliando el alcance de AOIMSG.

Esto se debió a que la promulgación de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para el año fiscal 2022, que incluía una disposición para establecer una oficina de este tipo, en coordinación con el DNI, tenía responsabilidades que eran más amplias que las asignadas originalmente al AOIMSG.

Esencialmente, esa legislación exige un esfuerzo de mucho mayor alcance para examinar estos fenómenos que lo que Hicks pidió inicialmente en su memorando de noviembre pasado.

La portavoz del Pentágono, Sue Gough, le dijo a The War Zone el jueves que "la génesis del establecimiento de AOIMSG provino de procesos internos del Departamento de Defensa posteriores a la asistencia [a la Oficina del Director de Inteligencia Nacional] con la preparación de su informe de evaluación sobre UAP".

Según lo dispuesto por una disposición en la Ley de Autorización de Inteligencia de 2021, DNI, en consulta con el Departamento de Defensa (DOD), presentó un informe al Congreso sobre UAP en junio pasado. Ese mismo día, Hicks envió un memorando a los líderes del Departamento de Defensa sobre el estado de las evaluaciones de UAP. En ese memorando, ordenó a la Oficina del Subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad (OUSD (I&S)) "que desarrollara un plan para formalizar la misión que entonces estaba realizando la Fuerza de Tarea UAP".

El memorando de Hicks de noviembre de 2021 que dirige el establecimiento de AOIMSG y AOIMEXEC "fue un resultado directo de ese esfuerzo de planificación", dijo Gough.

Si bien gran parte de la atención inicial en los últimos años se ha prestado a objetos aéreos de origen desconocido, lo que el Pentágono ahora denomina UAP, misteriosos objetos submarinos o anomalías han sido rastreados por submarinistas, como explicamos hace tres años. El tema OVNI, tal como existe culturalmente, se ha entrelazado durante mucho tiempo con los avistamientos de los llamados OSNIs: objetos sumergidos no identificados. Las afirmaciones de avistamientos de objetos que pueden atravesar el aire y el agua continúan hasta el día de hoy y son un componente importante de la 'ufología'.

La misión de AARO será "sincronizar los esfuerzos" del Departamento de Defensa (DOD) y otros departamentos y agencias federales de EE. UU., "para detectar, identificar y atribuir objetos de interés en, sobre o cerca de instalaciones militares, áreas de operaciones, áreas de entrenamiento, utilizar el espacio aéreo y otras áreas de interés y, según sea necesario, mitigar cualquier amenaza asociada a la seguridad de las operaciones y la seguridad nacional. Esto incluye objetos anómalos, espaciales no identificados, aerotransportados, sumergidos y transmedios”.

El tema del seguimiento de objetos transmedios por parte del ejército estadounidense no es nuevo. Se incluyó en la NDAA de 2022, que define los objetos transmedios como "objetos o dispositivos que se observan en transición entre el espacio y la atmósfera, o entre la atmósfera y las masas de agua, que no son inmediatamente identificables".

La nueva organización estará dirigida por lo que el Pentágono ahora llama el Consejo Ejecutivo de AARO, o (AAROEXEC).

El Consejo Ejecutivo de AARO (AAROEXEC), dirigido por el Subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad (USD(I&S)) Ronald Moultrie, proporcionará "supervisión y dirección" a AARO a lo largo de estas líneas principales de esfuerzo:

    1. Vigilancia, Recopilación y Reporte
    2. Capacidades y diseño del sistema
    3. Operaciones y Análisis de Inteligencia
    4. Mitigación y Derrota
    5. Gobernanza
    6. Ciencia y Tecnología

Según el último memorando de Hicks sobre el tema, fechado el 15 de julio, la AARO "servirá como la oficina autorizada de los fenómenos aéreos no identificados (UAP) y las actividades relacionadas con UAP para el Departamento de Defensa".

Será el "punto focal del DOD para todas los UAP y las actividades relacionadas con UAP" y puede representarlo ante otras agencias federales, el Congreso, los medios de comunicación y el público, en coordinación con el Subsecretario de Defensa para Asuntos Legislativos y el Asistente del Secretario. de Defensa de los Asuntos Públicos.

AARO será administrado directamente por Sean Kirkpatrick, cuya asignación más reciente fue como Jefe Científico en el Centro de Inteligencia Espacial y de Misiles de DIA.


Sean Kirkpatrick. Foto del Departamento de Defensa


“Conocido como Dr. K por su personal y equipo, aporta más de dos décadas de experiencia y una gran profundidad de conocimientos en inteligencia científica y técnica (S&TI), S&TI y política espacial, investigación y desarrollo, adquisiciones y operaciones, especializándose en áreas de misión espacial/contraespacial”, según su biografía oficial.

El tema de los fenómenos no identificados, cualquiera que sea el medio en el que se presenten, ha cobrado mayor interés público en los últimos años. En mayo de este año, el Congreso celebró su primera audiencia sobre OVNIs en más de 50 años. A principios de este mes, le contamos sobre un esfuerzo del representante Mike Gallagher (R-Wisc) para brindar mayor protección a quienes tienen información sobre tales cosas.

Su enmienda propuesta a la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2023 se creó para "establecer un proceso dentro del gobierno para informar UAP y proporcionar protecciones similares a las de los denunciantes", dijo el portavoz de Gallagher, Jordan Dunn, a The War Zone en ese momento.

La enmienda bipartidista a la NDAA del año fiscal 2023 fue aprobada por voto de voz sin debate la semana pasada, informó Politico.

El Comité Selecto Permanente de Inteligencia de la Cámara (HPSCI) también se ha interesado recientemente en este tema.

En su Ley de Autorización de Inteligencia (IAA) aprobada el miércoles, HPCSI exigió a la GAO un estudio histórico de la actividad UAP de la IC [comunidad de inteligencia], incluida una cláusula que no se ve en la versión del Senado: "esfuerzos para recuperar o transferir tecnologías relacionadas a la industria o Laboratorios Nacionales”.

Además, la IAA también incluye disposiciones introducidas por Gallagher "que incluyen... una revisión de la GAO de los registros del gobierno de EE. UU. relacionados con la participación de la comunidad de inteligencia con [UAP], incluidos los esfuerzos para rastrear, identificar, recuperar, transferir u ofuscar [UAP ]".

Entonces, sí, estamos hablando de investigar a los contratistas militares por ocultar partes de naves estrelladas e investigar a la comunidad de inteligencia por ocultar importantes revelaciones sobre OVNIs.

Esto es claramente un territorio desconocido.

Ahora que el Pentágono ha dado un nuevo nombre a la oficina que será su punto focal para todos los fenómenos relacionados con UAP, donde sea que se observe, será interesante ver qué hace AARO, si es que hace algo.



Veterano controlador de tránsito aéreo habla sobre cómo lidiar con cosas extrañas en el cielo
El controlador de tráfico aéreo jubilado y enlace de la FAA con el ejército brinda información de primera mano sobre el tema de los fenómenos aéreos no identificados.
Por Emma Helfrich


Getty Images


"Te hace sentir como si simplemente te estuvieran ocultando cosas".

Así es como Colin Scoggins describe la respuesta del ejército de EE. UU. a un posible avistamiento de fenómenos aéreos no identificados (UAP) durante su tiempo con la Administración Federal de Aviación (FAA) en el Centro de Control de Tráfico de Rutas Aéreas de Boston. Scoggins ahora está jubilado, pero sus relatos de varios casos en los que él y sus colegas vieron misteriosos destellos en sus radares o escucharon informes de otros avistamientos son intrigantes y atemporales.

Scoggins comenzó su carrera en la Fuerza Aérea de los EE. UU., trabajando en aviones de combate como el F-4 Phantom como jefe de equipo. Una vez que salió, comenzó a estudiar en la Universidad de West Virginia y servía tragos a tiempo parcial en un bar local para pagar las cuentas. Fue en este establecimiento donde se encontró con tres controladores de tráfico aéreo (ATC) que estaban trabajando en la torre del Aeropuerto Municipal de Morgantown en la primavera de 1981.


Un F-4D Phantom II del 401st Tactical Fighter Wing. Scoggins era un jefe de equipo de la Fuerza Aérea que trabajaba en aviones como el F-4. Crédito: Mike Freer/Wikimedia Commons


“Estaban bromeando sobre ir a la huelga en junio, y yo casi estaba pensando en volver al servicio”, dijo Scoggins a The War Zone. "Y dijeron: 'No, deberías convertirte en controlador'. Entonces, en realidad tomé la prueba en ese entonces, y luego terminaron en huelga en agosto y ya me había mudado de regreso al noreste y llamé a la regional y les dije que estaba interesado en, ya sabes, convertirme en controlador”.

Desafortunadamente, le dijeron que la prueba que ya había tomado estaba vencida y que tendría que tomar la nueva. Después de aprobar el examen actualizado, Scoggins descubrió que podría pasar aproximadamente un año hasta que supiera si había obtenido o no el trabajo. Joven, en una relación, recientemente aceptado en la Universidad Northeastern y necesitado de ingresos confiables, Scoggins una vez más consideró volver a la Fuerza Aérea. Eso fue hasta un par de días después de Navidad, cuando apareció por correo una solicitud de entrevista. En 1982, Scoggins comenzó a entrenarse para su puesto en la FAA.


El aeropuerto de Morgantown en el que trabajaban los tres ATC que le dijeron a Scoggins que se convirtiera en uno en Morgantown, Virginia Occidental. Crédito: Virginia Occidental y Centro de Historia Regional


Una vez contratado oficialmente, trabajó en el espacio aéreo en el norte de Maine hasta que un accidente de levantamiento de pesas resultó en una lesión en el hombro que requirió que Scoggins tomara medicamentos durante un período prolongado. Debido a eso, lo sacaron del piso y lo trasladaron a la oficina aeroespacial donde trabajaría durante todo su proceso de curación. Después de trabajar en esta función y servir un poco más de tiempo en el piso, el enlace militar del Centro de Boston fue destituido de su cargo en 1995, y se le pidió a Scoggins que trabajara en el espacio aéreo militar y civil de su departamento en el ínterin. Luego, alrededor de 2005, fue relevado de su puesto de controlador y se convirtió en el especialista militar del Centro de Boston hasta que se jubiló en 2016.

Con más de tres décadas de experiencia trabajando tanto para el ejército como para la FAA, a Scoggins no le faltan historias. Los relatos que van desde algunos de los primeros aterrizajes del RQ-4 hasta su mano en el trágico vuelo de United 93 son solo algunos de los momentos que definen su carrera que Scoggins podría compartir, pero su experiencia con cosas extrañas que ocurrieron en o cerca del espacio aéreo de la nación es no obstante notable. Si bien algunos fueron desacreditados de forma rápida o gradual, los acontecimientos aún actúan como una visión única de cómo la FAA y el ejército manejaron los avistamientos de UAP, especialmente antes del 11 de septiembre.


Vista aérea del Centro de Control de Tráfico de Rutas Aéreas de Boston de la FAA en Nashua, Nueva Hampshire. Google Earth


En términos del protocolo UAP, Scoggins explicó que su departamento tenía un requisito relativamente estándar de informar cualquier cosa que hubieran visto o recibido al supervisor del equipo, quien luego se lo pasaría al gerente operativo. Dijo que también era un procedimiento informarlo a los militares, y para Scoggins, eso significaba contactar al Sector de Defensa Aérea del Noreste (NEADS).

"Comprenda que la mayoría de los controladores tienen cierta personalidad", dijo Scoggins. "Normalmente estamos controlando a las personas. Nos gusta controlar casi todo y ninguno de nosotros tiene paciencia. Todavía no tengo paciencia hoy después de estar retirado durante seis años".

A veces, sin embargo, Scoggins dijo que un día particularmente ajetreado solo justificaría el reconocimiento de un posible incidente antes de que las limitaciones de tiempo obligaran a que el equipo siguiera adelante. Otros darían lugar a investigaciones específicas.

"En cuanto a cómo se sienten la mayoría de los controladores si son reales [los OVNIs], creo que la mayoría piensa que lo son", dijo Scoggins. "Y si creen que no son de nuestro mundo, estoy seguro de que hay algunos. Creo que la mayoría cree que probablemente son de nuestro mundo y probablemente de nuestro propio gobierno".

Agregó que había un pequeño porcentaje de teóricos de la conspiración entre los ATC, así como los hay en el público en general, que creerán lo que quieran creer. Aunque no recuerda que nunca le hayan dicho que no informe sus hallazgos, ni pensó que ningún controlador sintiera que su trabajo estaba en peligro si lo hicieran.

"Se me ocurren tres casos", dijo Scoggins. "Uno de ellos fue definitivamente un meteorito que se estrelló contra el océano. Un piloto lo vio y pensó que era un OVNI. Otro tipo que volaba en un ángulo de 90 grados desde él lo vio y dijo: 'No, definitivamente es un meteoro que fue directamente al océano'. Así que podríamos descartarlo".

Los meteoritos a menudo son confundidos por los espectadores como UAP/FANI u OVNI. Los trozos de roca cósmica, tanto grandes como pequeños, atraviesan el espacio todo el tiempo, a veces ingresan a la atmósfera de la Tierra y emanan un resplandor ardiente a medida que se queman. Esto también puede causar que el meteorito se rompa, eventualmente convirtiéndose en múltiples piezas de un tamaño tan pequeño que esencialmente se desvanece en el aire. Estas características podrían llevar a muchos a creer que acababan de ver un OVNI a pesar de ser un suceso celestial común.


Un meteorito surca el cielo durante la lluvia anual de meteoritos de las Perseidas. Crédito: Bill Ingalls/NASA


“Otro fue al anochecer o al amanecer”, dijo Scoggins. “Tuvimos un piloto de Boeing 747 que juró que uno de los pasajeros sentados en la parte de atrás dijo que vio cohetes disparados contra su avión. En ese entonces solíamos tener asistentes de tráfico aéreo para sistemas de seguimiento y por lo general eran ex-pilotos. Este tipo era un ex copiloto de Boeing 747 y dice: '¿Sabes cuál es mi conjetura? ¿Fue en un giro?' Y le dije que sí, y él dijo: 'Al anochecer o al amanecer, la luz puede salir disparada por la ventana a través del ala, y luego, cuando vuelven a enderezar el ala, la luz vuelve hacia ti'".

Debido a que tal ilusión óptica podría convencer a alguien inexperto de que se estaba disparando un cohete contra su avión, Scoggins fue el primero en admitir que la conjetura del asistente de tráfico aéreo era totalmente viable. Pero se aseguró de tener en cuenta el espacio aéreo específico en el que volaba el 747 en ese momento.

“Ese piloto estaba cerca del área de advertencia 102, que a veces se usaba para fuego real, pero normalmente no lo era”, agregó Scoggins. “Tampoco teníamos ninguna actividad militar en el área de advertencia 102 en ese momento, por lo que no pudo haber sido un cohete disparado contra ellos porque no teníamos a nadie allí”.


Un Boeing 747 aterrizando en España al anochecer, entorno similar al descrito por Scoggins. Crédito: Jordi Cucurull/Wikimedia Commons


Según GlobalSecurity, el área de advertencia 102 es parte del Complejo del Área de Boston en las aguas adyacentes a las costas de Maine, Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island y Nueva York. El área de operaciones militares en general también incluye las áreas de advertencia 103 y 104, el campo de extracción de puntos pequeños y las vías de tránsito submarino. En cuanto a la actividad militar que se lleva a cabo en esta zona, más allá del entrenamiento aéreo, dichas operaciones podrían incluir artillería tierra-aire, tácticas de guerra antisubmarina y ejercicios tanto de superficie como submarinos.

Scoggins usó este conocimiento para ayudarlo a determinar si un cohete o misil realmente había sido disparado no solo contra el 747 antes mencionado, sino también contra el trágico vuelo 800 de Trans World Airlines (TWA 800) que se estrelló durante el tramo medio de su carrera. Antes de que finalmente se llegara al razonamiento detrás de la explosión del TWA 800, hubo afirmaciones de que se había disparado un misil contra el avión.


Un Boeing 747 de Trans World Airlines. Crédito: Eduard Marmet/Wikimedia Commons


"No fue sino un par de años más tarde cuando TWA 800 se cayó, y pasé dos años trabajando en eso", dijo Scoggins. "Tuve que buscar cualquier actividad militar que estuviera ocurriendo en ese momento y posiblemente podrían haber disparado un cohete, y teníamos un C-130 en ese momento en el área de advertencia 105, pero no habrían estado disparando ningún cohete”.

Después de una investigación de cuatro años de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, el trabajo de Scoggins junto con la ayuda de todos los demás expertos y departamentos que estuvieron involucrados determinaron más tarde que la desastrosa explosión en el aire de TWA 800 fue causada por vapores de combustible inflamables en el tanque de combustible central probablemente por un cortocircuito. El incidente mató a las 230 personas a bordo. Pero ese no fue el último encuentro de Scoggins con eventos extraños en el espacio aéreo alrededor y fuera de la costa este de Estados Unidos.


Una fotografía del lado derecho de la gran reconstrucción tridimensional del vuelo TWA 800. Crédito: informe de accidente de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte


"El único otro que teníamos era un avión de alto movimiento a 49.000 pies en línea recta que pasaba sobre la ciudad de Nueva York a unos 900 nudos", dijo Scoggins. "Se lo llevamos a los militares tres o cuatro veces y simplemente seguían diciendo: 'No, no vemos nada'. Y creo que definitivamente era un objetivo [de radar real]. Así que supongo que los militares sabían quién era y no nos iban a decir".

Scoggins confía en esta afirmación porque, antes del 11 de septiembre, dijo que los militares compartían los mismos radares que Boston Center usaba en la costa. Explicó que si estaba usando el radar ubicado en Riverhead, en las afueras de Long Island, también lo hacían los militares. Si estaba usando el radar de Bucks Harbor en Maine, los militares estaban mirando exactamente lo mismo.


Una vista aérea de la estación de radar de Bucks Harbor en Maine. Google Earth


Incluso agregó que los militares en realidad eran dueños de esos sitios y, a menudo, los ajustaban y trabajaban en ellos. Para tener algo de perspectiva, continuó mencionando que su departamento también tenía un sitio en Skowhegan, Maine, que se llamaba Air Traffic Control Radar Beacon System y no eran militares y no buscaban retornos de radar sin procesar. Sin embargo, Bucks Harbor y Riverhead tenían el radar primario sin procesar que los militares realmente usaban, por lo que Scoggins estaba seguro de que el Pentágono estaba buscando exactamente la misma información, pero insistió en que no habían visto nada.

"El ejército tiene muchas cosas", dijo Scoggins. "Realmente no creo en los OVNIs reales, pero creo firmemente que si el SR-71 se fabricó en la década de 1960, estoy seguro de que tenemos mucha mejor mierda por ahí ahora. Quién sabe lo que realmente tenemos, pero sé que hay otros controladores por ahí que han visto mucho más”.

Gracias a Colin Scoggins por tomarse el tiempo de contar sus experiencias con la FAA para este artículo.




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