jueves, 16 de diciembre de 2010

OVNI con luces intermitentes grabado en video en Brasil
Publicado / Enviado por Enigma Alien, 15 de diciembre de 2010 a las 12:48a.m.


 

El hecho se produjo en Brasil, el 14 de diciembre de 2010. Video tomado en Patinga, Minas Gerais, Brasil. No si ese es el lugar, pero probablemente lo sea, ya que la descripción del video está en inglés.

Saltar a alrededor de doce y cuarenta minutos (cuarenta segundos en el vídeo) para conseguir una mirada más cercana del OVNI.

Para una mejor visualización, ajustar la calidad a 480p antes de ver (a través de la caja en la parte inferior derecha del vídeo).


http://www.ufocasebook.com/2010/brazilvideo121410.html
http://alienenigma.wordpress.com/2010/12/15/youtube-ufo-with-flashing-lights-december-14-2010/
http://www.youtube.com/watch?v=EQv-Cq1wedQ&feature=player_embedded

Nota: hay quiénes aseguran que el video fue realizado en el sur de Australia. Por ello agrego el siguiente enlace  http://www.abovetopsecret.com/forum/thread640307/pg1

Modificado por orbitaceromendoza

martes, 14 de diciembre de 2010

Algo de historia 
Mendoza: Toda la verdad (Primera Parte)


Fuente: "2001" Nº 2 (18 de octubre de 1968)

Autores: Alejandro Vignati y Marcelo Ray


Material enviado por: Rubén I. Mansilla
Mar de Ajó – Argentina



Transcripción: Carlos Alberto Iurchuk


Volábamos bajo, y en el cielo de Mendoza aparecieron las primeras luces. Luego, el avión tomó hacia el norte, dio algunas vueltas y descendió. Allí, entre algunas de las 500.000 personas que forman el núcleo urbano mendocino, estaban las que íbamos a buscar.


En la madrugada del 30 de agosto de 1968, un hombre bajo, de sesenta y dos años, rostro anguloso, pelo blanco, sale de su casa en la calle Juan Bautista Alberdi 108, del mendocino barrio San José, en Guaymallén. Se había levantado a las cuatro y treinta de la mañana de ese día, desayunando frugalmente y mirando el cielo con cierta ansiedad. Esa tarea le insumió exactamente desde las cuatro y cuarenta y cinco hasta la cinco y treinta. Luego, salió a la calle; caminó 20 cuadras. Llegó hasta radio L.V. 10 a las cinco cincuenta y cinco, y a las seis su voz salió al aire:

- Buen tiempo y temperatura agradable. Nuestro satélite se encuentra en la constelación de ESCORPION, y la estrellas ANTARES corresponde a lo que se llama corazón de la constelación.


Por la noche, el mismo personaje habría de predecir: "Esta noche tiempo bueno y temperatura agradable en nuestra región de Cuyo. Para mañana, ascenso de la temperatura, algunas nubes y estados ventosos cálidos. La temperatura en estos momentos, 12 grados, la humedad alcanza el 62 por ciento; cielo despejado en Mendoza. Muchas gracias y buenas noches.".

Luego, Bernardo Rasquín tomó el sobretodo. Se fue a su casa. Concluyó su día. Este hombrecito, meteorólogo de expediciones de alta montaña – una especie de "institución" mendocina – cenó, repasó algunos libros y fue a dormir. A esa hora, otras dos personas atravesaban la ciudad y se dirigían a su trabajo. Eran dos empleados del Casino, no muy amigos, casados y jóvenes. Juan Carlos Peccinetti (26) y Fernando José Villegas (29), no tenían ni remota idea de lo que les iba a suceder.

En síntesis, ésa fue la noche. Pero hay que retroceder, buscar, indagar antes de esa noche. ¿Quién o quiénes se movían en esta madeja de personajes? ¿A quiénes les estaba asignado un lugar predilecto en esta "supuesta" aventura de la imaginación?

Por eso hay que retroceder. Volver al viernes 30. Amaneció limpio; los Andes recortados. Fue un día más. Los 500.000 habitantes del núcleo urbano comenzaron sus tareas. Abrieron los negocios, salieron los canillitas, se inundaron las plazas. Aire, luz, sol alto. Los 166.905 kilómetros cuadrados de la provincia se llenaron de vida. Y sus 895.000 habitantes nada sabían de algo que – tal vez – los iba a transformar radicalmente. Todos fueron a sus ocupaciones habituales: médicos, jueces, militares, civiles, abogados, criminólogos, policías, norteamericano de la base de Plumerillo, mozos de bar, taxistas. La ciudad estalló: se llenó de voces y de gritos. Micaela y Juana – habitantes de un "ranchito" en la calle Boulogne Sur Mer al 2400 – despidieron al esposo de una de ellas (otra es la madre del marido) y limpiaron el piso de tierra de la vivienda. El juez Jorge Marzari Céspedes pensó en los juicios del día y urgó curiosamente en su memoria buscando pruebas, refutaciones y testigos. Roberto Hartkof, teniente coronel a cargo de la Jefatura de Policía, acudió a sus ocupaciones habituales. Ambrosio García Lao, jefe de Prensa del Canal 7 y corresponsal de una revista de Capital Federal, subió hasta el tercer piso de la emisora de televisión y pidió un café. Hojeó los diarios y anotó los hechos importantes. Todo estaba como hace días, semanas atrás. Seguramente el doctor Ferrari – jefe de la Sección Sanidad de la Policía de Mendoza y médico interno por concurso, grado 3, en el Hospital Lagomaggiori – pensó en la guardia semanal que le tocaba esa noche. Tal vez fue eso lo que pensaron el comisario Miguel Montoza – 25 años de actividad – de la seccional sexta, y el inspector Palomo Albornoz, de la 33. Para ellos el día era normal. El mecánico Toujas estaba arreglando un automóvil, relativamente nuevo, cuando entraron en su taller dos personas que, al volante de un coche nuevo, arrastraban mediante una "lanza" a otro: un viejo modelo Whippet 1929, con carrocería Chevrolet 1934. Al volante iba Fernando Villegas. Tenía dos cables de la bujía cambiados y no arrancaba. Peccinetti – y su señora – acompañaban a Villegas. Era un arreglo como tantos. No hubo nada anormal. El Liceo Militar General Espejo cambió su guardia y asignó los turnos de la noche.

La imagen comenzaba a ser clara. Cuando pensábamos que había que encontrar un punto clave para desentrañar esta madeja compleja y oscura, llegaron hasta nosotros los últimos datos. Estábamos en posesión de la dirección de los protagonistas. A 24 horas de nuestra llegada a Mendoza supimos que nuestra tarea no iba a ser fácil. Salimos del bar El Mendocino y atravesamos la calle para hojear la última edición de "Los Andes". Algunas personas entraban y salían de los lugares públicos. Las noticias eran simples y comunes. El restaurante Nicolita calmó los apetitos.

Comenzaba el segundo acto. Pero ¿por dónde comenzar? Pensamos que habían pasado ochocientas dieciséis horas desde que la modorra mendocina se despertó y saltó como un fogonazo. Pero estábamos seguro de algo. De existir, realmente, algo extraño, lo íbamos a saber. Esa, lector, era la misión por la cual 2001 nos envió allí.

El camino del Diablo


Arde el sol, golpea y sube un calor fuerte por los muros. Mendoza y su mediodía caen a pique sobre la gente. Murmullos y ruidos ajenos. El taxi corre rumbo al Norte; sube por San Martín; dobla hacia el Oeste. Vemos las montañas. Seguimos rumbo al Norte. Mendoza pasa velozmente; percibimos los cipreses y los árboles de un verde luminoso. Cuando avanzamos por Boulogne Sur Mer – avenida límite al Oeste – divisamos el Liceo Militar General Espejo y, más arriba, amarillos, rectos, encuadrados, los monobloques del Barrio Cano (ex casas colectivas). Buscamos uno en especial. Y un número y una calle que ahora no revelamos. Estábamos en eso cuando una mujer pequeña, simpática, con un bebé en los brazos, nos abre la puerta, saludamos y preguntamos por su esposo. Habíamos convenido una cita. Su marido, Fernando José Villegas, mientras hacía un ademán a Juan Carlos Peccinetti, se adelantó a saludar. Ellos estaban allí. Los protagonistas principales del "supuesto" aterrizaje de un OVNI en Mendoza, y su posterior contacto con los tripulantes, apenas sonrieron. Eramos periodistas y eso nos molestó mucho. Pero había que seguir.

Fernando José Villegas (izquierda) y Juan Carlos Peccinetti (derecha)"Ese día – confiesa Villegas refiriéndose al viernes 30 de agosto – me sentí aliviado de la gripe del jueves. Por otra parte, tuve un problema. Cambio de cables en las bujías del auto. Es el coche más viejo, el que más se presta a bromas. Sí. Era una de tantas. Era la broma clásica de los compañeros: volcarme basura o colocar los tachos en el techo del auto. La noche del jueves, cuando fui a arrancar, escuché explosiones. Decidido a regresar por otros medios, vi en ese momento a Peccinetti y un amigo que se iban. Les pedí que me empujaran. Fue inútil. Ahí, al revisarlo, noté la broma. Apenas si conocía a Peccinetti como amigo, pero me ayudó. Así que tomamos un taxi y me trajo hasta casa. Tomamos un té (yo estaba solo), luego volvió y nos fuimos. Recuerdo que ese día, o sea la madrugada del viernes, él dejó su gabán olvidado. Recogimos a su señora y buscamos una lanza para remolcar el auto".

En ese momento Villegas se detiene. Parece recordar. No es muy alto, usa anteojos negros, tiene una nariz recta, perfilada, los rasgos angulosos, la piel cetrina; todo contrasta con el metro noventa de Peccinetti, el físico atlético de este último, su parquedad al hablar, la poca importancia que da al suceso. Pero Villegas no. Decide hablar, explicar, con calma, fría y lógicamente. Apenas si logramos algunas confirmaciones por parte de Peccinetti, que asiente con la cabeza o niega. Frente a un Villegas supuestamente tímido, emotivo, temeroso, pusilánime, fácilmente sugestionable, anotamos un hombre lúcido, lógico, coherente en su relato, parsimonioso, dueño de una situación económica humilde, padre aparentemente afectuoso. Por su parte, en lugar del Peccinetti locuaz, enérgico, dicharachero, dominador, nos encontramos frente a un muchacho serio, correcto, parco, aparentemente indiferente, hastiado y cansado del problema; que repite con cierto desgano el suceso y trata de terminar rápidamente el asunto.

Esa era la técnica de la entrevista. El departamento de Villegas, en ese momento, era testigo de un diálogo entre hombres que buscaban la verdad y hombres cuestionados por las autoridades. Por eso tuvimos que ser duros. Preguntar, extraer.


- Remolcamos el auto – arriesga Peccinetti.


- Sí. Entré al taller – dice Villegas (Se quedan callados. Luego, el hilo se retoma).

El dulce color de las estrellas


Aquí, realmente, comenzaba la trama. Tomamos especial cuidado en hablar despacio, indagar lentamente. Y repetir algunas preguntas. El relato fue de uno. O de ambos. Porque dijeron lo mismo. No hubo contradicción. Al menos, eso es lo que recogimos aquí.


- Era mediodía – acota Villegas, remontándose al viernes 30 – Después de salir del taller, el auto funcionaba perfectamente. No le noté nada raro. Fui a la estación de Jorge Calle y Perú y cargué la batería. Regresé a mi casa. Volví. Dormí. A la noche, me fui a trabajar. Peccinetti me encuentra a las diez y media de la noche y me comenta el olvido de su abrigo.

- Sí. Estaba sin auto – contesta el aludido – El bendix no me agarraba; ya me pasó en otra oportunidad.

- Me retiré temprano esa noche del viernes – afirma Villegas.


- Me quedé hasta después de las tres – asegura Peccinetti.


- Crucé al Bacará – dice el dueño del auto – y estuve con cuatro amigos. Me invitaron a un café. Se hizo tarde y salió Peccinetti. Estaba sin auto, y cada vez que encuentro a un compañero, lo traigo. Si bien él vive en el extremo Sur y yo al Norte, me pidió ir a buscar el abrigo y luego llevarlo hasta su casa. Accedí.

Aquí, una duda. ¿Por qué Peccinetti, siendo una noche no excesivamente fría, insistió en ir a buscar el abrigo? ¿No podía esperar hasta el otro día?


- En ese momento quise, al menos, que me devolviera, por así decirlo, el favor del día anterior: empujar el auto y llevarlo hasta el taller. Insisto en que estaba muy cansado y no conocía el camino a su casa. Nunca había estado en ella. No éramos amigos (Peccinetti calla).


Mapa- Subí por la izquierda (donde aparecieron los grabados), dado que es el único lugar que tiene la llave. Pasé a la derecha y me instalé al volante – continúa Villegas – Ese día salí por Perú – reconozco que nunca tomo ese trayecto – Subiendo por Jorge Calle salgo derecho a casa. Pero no. Esa noche – no sé por qué – doblé, luego de tomar la calle, hacia el Sur por Olazcoaga. Llegué hasta Paraná hacia el Oeste – Peccinetti no hablaba – y torcí hacia el Norte por Paso de los Andes. Seguí hasta Moldes, llegué hasta Huarpes, doblé por esa calle hacia el Norte (allí tenía nuevamente la posibilidad de llegar hasta Boulogne Sur Mer y salir a casa, pero no lo hizo) y nos topamos con Laprida y, al llegar a Neuquén, doblé nuevamente hacia el Norte. Hice unos 50 metros. En ese momento, el auto se paró.

Estábamos en el instante justo. Y esperamos con ansiedad el resto del relato. Frente a los reales protagonistas del suceso, ellos hablaban libremente, sin trabas, tranquilos. ¿Qué había pasado esa noche allí?

El momento de la verdad


Muchas fueron las deducciones, los pro y los contra de la policía. Nosotros visitamos el lugar: un terreno baldío frente al Liceo Militar, árido, con tierra seca, que se levanta polvo cuando sopla viento muy fuerte, tiene una dimensión, aproximada, de 16 x 26 metros, lindando con una acequia pequeña en el límite con la calle Neuquén, y otra amplia, que lo separa de la calle Jorge Newbery.

Eso es todo. En esa hora – 3.42 del sábado 31 de agosto cuando a Villegas se le paró el auto – pasan pocos automóviles. Hacia la izquierda, cruzando Boulogne Sur Mer, a varias cuadras, se levanta el Hospital Lagomaggiore. Arnaldo Ferrari hacia guardia allí.

Seguimos preguntando. Al llegar a este momento, sin darlo a conocer, comenzamos un cuestionario cuidadosamente preparado. Ellos no lo sabían. Pero no podían escapar a la verdad.


- ¡Se paró el auto! – dijo Villegas esa madrugada – Allí ya se había despertado Peccinetti. A él no le llamó la atención. Era un auto viejo, tenía problemas siempre. Carburación mala – acota Villegas.


- Me bajé por el lado derecho y fui hacia el motor. Por su parte, Peccinetti descendió por el lado izquierdo. Al dar vuelta frente al auto y llegar a la altura del guardabarros izquierdo, miré hacia el oeste. Dije: "¡Flaco mirá!" Allí, suspendido a un metro y setenta sobre el suelo, más o menos, con forma semejante a dos platos pegados por sus bordes, despidiendo una luz oblicua (haz compacto) en un ángulo de más o menos cuarenta y cinco grados, estaba un objeto. Tendría (esto lo recuerdo ahora, al analizar los hechos) unos cinco a seis metros de ancho, de un color gris oscuro. En un comienzo no vi nada. La distancia sería de unos 30 metros o más hasta nosotros. Tenía una pequeña oscilación (Peccinetti no la advirtió) y allí estaban ellos.

Peccinetti se revuelve en la silla. No fuma. Parece como distraído. O cansado de repetir lo que mil veces dijo a todo el mundo. Estábamos obteniendo detalles que no se conocen. Era el relato fiel, sin tapujos o deformación. Era, para ellos, su gran verdad.

Otros seres: ¿Otros mundos?



Gráfico- Sí, eran cinco – dice Villegas.


- Lo primero que vi fue la luz del aparato – afirma Peccinetti – luego los seres. No sé si eran cinco. Supe que eran cinco cuando se adelantaron tres y quedaron dos. En ese momento sentí una gran impresión. Tuve un poco de temor. Luego perdí las ganas de correr, me sentí como cuando me dieron, en cierta oportunidad, una pastilla para operarme. No. No estaba cansado en ese momento. Era como un relajamiento, un no sentir nada. Sólo estar allí.

- No tenía miedo, estaba paralizado. Miraba fijamente el objeto (en eso coinciden ambos también). No podía moverme. Es más. No era que no podía. Simplemente (y acuerda Peccinetti) no teníamos ganas de hacer nada. Ni correr, ni huir, ni hablar. Sólo la vista fija allí.

- ¿Cómo reconocieron que eran extraterrestres? Ellos contestan: No hemos afirmado en ningún momento que lo sean.

- No sentíamos ni calor, ni frío, ni nada – exclama Villegas – Estábamos como ajeno a lo que pasaba. Ellos caminaban lentamente, como personas comunes. Del tercero de ellos partió un destello.

- Tenían las orejas recortadas por la luz del fondo. Eran como las nuestras. No movían los labios (eso al menos me pareció). Poseían rasgos de una persona normal.

- Nunca los pude mirar a la cara. Se me acerca uno de ellos a mi derecha, y sin poder girar los ojos, alcancé a ver, cuando salieron de mi visión directa, lo que el rabillo puede vislumbrar (Lo mismo Peccinetti).

La conclusión es obvia. Estaban como en un estado de hipnosis, y vieron directamente a estos seres dentro del radio de visión directa a ellos. Cuando salieron de esa dirección, sólo el ojo alcanzó a ver por el costado.


- Eran pequeños, de alrededor de un metro y cincuenta de estatura. Sentí, a medida que ellos avanzaban, dos palabras en castellano – afirma Villegas.


- Era como si fuese mi mismo pensamiento, pero en forma más nítida. Sí. Eran dos palabras: NO TEMER. NO TEMER. Las tenía aquí, en mi cabeza – asiente Peccinetti.


- Tenía la mente en blanco – dice Villegas.


- Después de escuchar las palabras no tenía necesidad de responderle – dice Peccinetti.


- No tenía ganas de hablar – sigue su amigo.


- Escucho solamente NO TEMER. Luego: TRES VUELTAS AL SOL PARA ESTUDIAR COSTUMBRES E IDIOMAS.

- Cuando ellos venían caminando aprecié una ropa más o menos enteriza. Eran similares entre ellos. Al menos parecidos. Vestían unos buzos u overoles como los de corredores de auto. No les vi las manos (Peccinetti tampoco). A mí me tomaron la mano izquierda. Eran calvos, de cabeza grande.

- A mí también – dice el más alto de los dos.

De todas las sangres, la nuestra


¿Qué sucedió entonces? Es fácil deducir que les tomaron las manos – y ambos coinciden en ello – con algún propósito determinado. Hasta el momento, de los dos muchachos ninguno se había movido. Pero las palabras, o mejor dicho, el pensamiento de cada uno de ellos, más fuerte, formaba las siguientes frases: NO TEMER... LAS MATEMATICAS SON EL IDIOMA UNIVERSAL.

Así prosiguió el "monólogo"; la transmisión de mente a mente que inducía alguno de los seres.

Aquí, Villegas aporta un dato fundamental.


- Uno de ellos – dice – repetía: DOMINIO DE LA GRAVEDAD.

Lo que sigue es el resultado de comparar las dos opiniones.

Se acercó uno de los dos que había permanecido atrás (el otro siguió en el mismo lugar) con una especie de rueda (por la forma) del tamaño de una de bicicleta (algo más chica tal vez). Se detuvo ante la acequia que separa el baldío de la calle Neuquén. Esta acequia mide unos 45 centímetros de ancho, y la "pantalla" circular, iluminada, mostraba imágenes en colores.


- Primero vi una catarata con abundante agua. Estaba fija (Villegas).


- Sí. Parecía una catarata común. Habrá durado unos tres segundos. Luego se apagó (Peccinetti).

Villegas afirma. Lo hacen indistintamente. Habla uno de ellos o los dos a la vez. Lo cierto: no se contradicen ABSOLUTAMENTE.


- Luego – dice Villegas – vi como un hongo atómico.

Su amigo aclara: "Era como una nube grande, similar al hongo. Se veía contra el azul del cielo. Luego, vimos las cataratas otra vez. Es decir, me pareció el mismo paisaje anterior, pero sin agua. Las mismas rocas y los árboles, pero desnudo".


- Parecía invierno (al unísono).

Retomamos el relato en el punto en que les pincharon los dedos.


- Me tomó la mano izquierda (el que estaba a mi lado derecho) – afirma rotundamente Villegas – y sentí un pinchazo en los dedos índice y mayor.

Peccinetti muestra las tres punciones. Es el dedo mayor de la mano izquierda. Aún las conserva. Nítidas. Aunque el parte médico dice que las de Villegas eran profundas, y las de Peccinetti superficiales. Este continúa:

- Mientras tanto, advertí por el rabillo del ojo, un chisporroteo a mi izquierda, abajo. Cuando ese chisporroteo terminó, los tres se fueron juntos.


Exodo



- Sí. Partieron los tres y luego el otro – el de la pantalla (según Villegas) – Insisto en que eran como personas normales. Cruzaron la acequia (no vimos como) y llegaron hasta la zona iluminada.

A partir de aquí el relato de los dos es el mismo: subieron por el haz de luz como si fuera una escalera mecánica, uno detrás de otro. Esta se apagó al subir el último. Luego, una explosión que Villegas sintió como un "flameo" en los pantalones y Peccinetti como un golpe de aire en el cuerpo.

Al partir el objeto, o nave, recuperaron el sentido. Salieron corriendo.

- El iba delante de mí (no pude correr mucho por la lesión en el talón). Villegas se cayó. Lo levanté y llegamos hasta el Liceo.


Notamos aquí que dice "lo llevé, lo cargué hasta el Liceo". El reloj de Peccinetti estaba parado a las tres y cuarenta y dos. La temperatura, según Razquín, era bastante fría.


Se afirma que la guardia dormía. Por eso, por eso cuando los gritos de Peccinetti y Villegas alertaron a los soldados, se desató la tempestad.

Los extraños símbolos aparecidos en el automóvil

Símbolos
Símbolos
Símbolos

Continuará...

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Hipótesis explicativas de la naturaleza, origen y propósitos de los objetos no identificados (Primera parte)

Hipótesis explicativas de la naturaleza, origen y propósitos de los objetos no identificados (Primera parte)



Ignacio Darnaude Rojas-Marcos
Sevilla – España



¿Quiénes son?
¿De dónde provienen?
¿Qué pretenden?
¿Por qué no toman contacto?



Desde los comienzos del fenómeno el 24 de junio de 1947 se han dado cientos de explicaciones a las apariciones de Objetos Volantes No Identificados en los cielos terrestres. La presente síntesis es el extracto de un trabajo previo de 183 páginas, y ha sido informatizado por José Manuel García Bautista.


Desde que hace 58 años se levantó la veda en lo concerniente a los invasores extraterrestres, la actividad insólita en nuestra atmósfera ha alcanzado niveles extraordinarios: varios millones de avistamientos y testigos de morfologías no convencionales. Pero además, un buen puñado de sólidos indicios sugiere que las "relaciones sociales" del homo sapiens con los habitantes del espacio se remontan a milenios en el pasado.

Enfrentados a esta masiva avalancha durante un buen tramo del siglo XX, es lógico que los ciudadanos reaccionen exigiendo respuestas a la clásica tetralogía de preguntas-clave:
  1. ¿Quiénes nos visitan?
  2. ¿Dónde se encuentra su patria de origen?
  3. ¿Cuáles son sus planes y objetivos?
  4. ¿Por qué no inician un contacto a las claras?
Las tres primeras interrogantes se encuentran inextricablemente unidas entre sí, de tal manera que es casi imposible analizarlas por separado. Contestar al dilema "¿cuál es su procedencia?" obliga a entrar en la temática de su naturaleza y propósitos, de los motivos que guían sus agobiantes maquinaciones en la tierra. Dificultad que complica el método de estudio y alarga las exposiciones. No obstante intentaremos ceñirnos escuetamente a las posibles respuestas esenciales.

La característica más llamativa del fenómeno ufológico es la asombrosa variedad de tamaños, formas y aspectos observados, tanto en los aparatos como en sus tripulantes. Tremenda diversidad en los testimonios que sugiere entre otras cosas una aparente multiplicidad de orígenes, que a su vez determinaría la lógica heterogeneidad de pasajeros y agendas de actuación.

Hay que asumir que estamos indagando una cuestión de extrema complejidad, con mil y una facetas desconocidas, donde las explicaciones contundentes y las soluciones lineales simplemente no existen, por lo que resulta imprescindible andar con pies de plomo y "afinar" en sumo agrado los juicios de valor.


¿Quiénes son?


Las elucidaciones que se han aportado al fenómeno ovni son muy discrepantes; desde las que niegan la existencia real de los objetos avistados, pasando por las que proponen que son artefactos propios de la Tierra, hasta las que sugieren que se trata de naves de otros planetas o sistemas solares.

Científicos de las más diversas ramas y organismos gubernamentales de diferentes países han elaborado muchas teorías acerca de la causa de fenómenos extraños que se divisan en el cielo. Cualquier versión que busquemos no será más que una simplificación de la realidad. Como apostilló el muy inteligente biólogo inglés J. B. S. Haldane: "El universo no es sólo más vasto y extraño de lo que imaginamos, sino mucho más vasto y extraño de lo que somos capaces de imaginar".


Cuerpo astronómicos erróneamente interpretados


http://www.laalianzadegaia.com/images/El-Valle-y-el-Sol.jpg
Sol crepuscular (Crédito: www.laalianzadegaia.com)

Especialmente en los crepúsculos y amaneceres, el Sol puede ser fácilmente confundido con un objeto fuera de lo ordinario. También la Luna, en sus fases cambiantes, es susceptible de llevar a un error semejante.

Con una atmósfera límpida, cabe que algunos planetas sean tomados equivocadamente por "luces en el cielo". A veces se han denunciado ovnis que luego resultaron ser el lucero de la mañana, Venus en el oscurecer o Júpiter a ras del horizonte. La aproximación excepcional de estos dos últimos planetas en febrero de 1975, provocó un buen número de presuntas observaciones ovni.

Ciertos meteoros de gran tamaño parecen desplazarse lentamente (en particular aquéllos que lo hacen en el sentido de rotación de la Tierra), dejando una huella brillante capaz de persistir hasta varios minutos. Los bólidos, meteoritos, estrellas fugaces, novas y supernovas, como postula el físico Joseph Kaplan, llevan a ser tomados ilusoriamente por naves que vienen de otros mundos.


Extraños fenómenos atmosféricos


http://www.planeadoresneuquen.org.ar/Instructivo/Vuelo_en_onda/lenticular%20chos%20malal%202000.jpg
Nubes lenticulares en Chos Malal, Neuquén, Argentina (Crédito: www.planeadoresneuquen.org.ar)

Muchos científicos aseguran que tales acontecimientos podrían ser causados por eventos en la aerosfera; peculiares formaciones nubosas, perturbaciones eólicas, reflexión lumínica de la luz solar, refracción atmosférica, espejismos ópticos. Cuando en las noches del 20 y 21 de julio de 1952 se avistaron inquietantes discos sobre el Capitolio de Washington, la explicación oficial fue que, al haber capas calientes de aire por encima de las frías, se producía una distorsión óptica. También estas anomalías, según los meteorólogos, pueden dar lugar a una deformación de las ondas de radar provocando ecos fantasmas en las pantallas.

Otras hipótesis se apoyan en los fuegos fatuos: en los charcos y marismas, la descomposición orgánica libera metano. Cuando este gas entra en ignición por combustión espontánea o caída de rayos, por ejemplo, se originan globos luminosos que flotan sobre el agua estancada. El mismo efecto se genera con el vapor de amoníaco.

Los terremotos podrían ser también los causantes de exóticos efectos luminiscentes: en numerosas ocasiones se han detectado fosforescencias o masas incandescentes ante el desencadenamiento de un seísmo; esto indica que los temblores de tierra disparan ciertas reacciones telúricas electromagnéticas con un componente luminoso en la atmósfera.

Según Oscar Galíndez, el rayo esférico presenta un aspecto similar al fenómeno ovni. Estas bolas de fuego consisten en masas de aire ionizado que se originan en las tormentas y después se desplazan al azar. Avanzan, se detienen un momento y zigzaguean para desaparecer finalmente en silencio o mediante un estampido. Su constitución es mal conocida y exhiben tonalidades rojas, azules y violáceas. Phillip Klass los asimila a una forma específica de plasma natural. Al parecer están dotados de electricidad estática y su duración es transitoria. Suelen observarse casi siempre a baja altura y adoptan formas elipsoidales y cilíndricas de fuerte luminosidad. Lo más interesante es que, a decir de Vincent Gaddis, se conocen muchos casos de diminutas pelotas ígneas que han penetrado en viviendas habitadas manifestando a todas luces lo que en apariencia es un comportamiento inteligente.

Hay un fenómeno electromagnético llamado "corona" que en ocasiones se advierte desplazándose a lo largo de cables de alta tensión en forma de intensa luminosidad semejante a una esfera, disco o anillo. A escasa altura adoptaría a veces la configuración de un rayo globular, y esto explicaría por qué aparecen ovnis con tanta frecuencia en las proximidades de tendidos eléctricos de gran voltaje.

En opinión de Klass, los automóviles y peatones portadores de cargas eléctricas atraen los plasmas. estos serían capaces de ionizar el aire aprisionado bajo el capot de un vehículo y provocar un colapso de sus circuitos eléctricos (típico efecto en la casuística ufológica). El físico Noel W. Scott ha producido en laboratorios pequeñas lentillas rojo-anaranjadas de vapor ionizado con aspecto de platillos resplandecientes, al introducir vapor en un vacío parcial.

Michael A. Persinger y Gyslasine F. Lafreniere han encontrado una correlación positiva entre fenómenos anómalos, fallas geológicas y llamaradas solares, tras el estudio de 1.242 casos ufológicos y 4.818 sucesos insólitos de todo tipo. Estos investigadores de la Universidad Laurentian de Sudbury (Ontario) sostienen que tanto la eyección explosiva de material ardiente en la superficie del Sol, como los movimientos sísmicos, pueden generar campos energéticos localizados, que en determinadas circunstancias crean plasmoides luminosos e incluso interfieren en el funcionamiento normal del cerebro humano, provocando alucinaciones "ovnilógicas". Algunos de tales plasmas solares son incluso detectables por el radar.


Alucinaciones colectivas 



Dice Federico R. Kirbus que los platillos volantes constituyen un fenómeno psicológico generado por rumores visionarios, en virtud de un proceso bien conocido de contagio social. Suelen aparecer en oleadas, a intervalos breves, sobre determinadas regiones. El hecho de que una persona identifique públicamente algún objeto aéreo, real o inexistente, como un plato volador, hace que otros individuos pretendan igualmente que también han visto un ovni. Según Bourret, esto se produce por lo que se llama "autocatálisis" y "retroacción positiva": cuando la prensa habla de luces celestes, otros observadores miran al cielo y creen ver objetos artificiales, lo que provoca a su vez más artículos en los periódicos, y de este modo se van extendiendo las noticias hasta que los periodistas se cansan; entonces la agitación desaparece por sí misma.

El doctor Galíndez comenta que hay en los aludidos fenómenos épocas de calma seguidas por otras de obsesión popular. Las oleadas vienen después de la difusión desmedida de incidentes ovnilógicos sensacionalistas y publicitados en exceso. También – según él – tiene mucho que ver el "efecto multitud", es decir, la amplificación de percepciones distorsionadas por el simple hecho de que haya muchos sujetos congregados. Dicha secuela puede arrastrar a las alucinaciones en masa: psicosis generadoras de mitos, un estado de histeria colectiva y obsesión social que suscita confusiones en la imaginación popular, habiendo sido motivadas por vanas apariencias.

Otro factor influyente es la adoración moderna de los platillos volantes, agoreros de la verdad oculta y la salvación de la humanidad. Vemos a nuestro alrededor un número importante de grupúsculos pseudoreligiosos y "ocultistas" que crecen como la espuma, con ideas delirantes acerca de los Hermanos del Espacio que acuden a prestarnos asistencia. Estos, supuestamente atraídos desde Marte, Venus o Saturno, nos redimirían de los peligros de un desequilibrio en la alta atmósfera ocasionado por el estallido de las bombas nucleares.

El inquietante fenómeno del virus epidémico alienígena, prendido al cuerpo social, ha sido brillantemente estudiado por Jacques Vallée en su libro "Mensajeros de la Decepción". En él demuestra cómo una barahúnda de neosectas espiritualistas transplutonianas le ha lavado el cerebro al mundo, con notable éxito, consiguiendo rápidamente que el público baje su guardia y acepte indiscriminadamente tan seductoras ideas.

Nuevos Cristos vienen a ayudarnos a bordo de naves del espacio. Lo oculto, lo esotérico y, claro está, lo extraterrestre, están de moda; en la segunda mitad del siglo tales doctrinas han arraigado profundamente en el acervo de la mitología popular. Esto a su vez promueve el contagio y se pone en marcha la "bola de nieve extraplanetaria".


Vehículos convencionales



Muchas veces se ha oteado una serie de luces viajando al unísono, fenómeno tomado por una máquina voladora, cuando podría no ser más que un aprovisionamiento de combustible de dos aviones en vuelo.

Según J. Gordon Vaeth y Urner Liddel, deambulan por la atmósfera muchos artefactos científicos y meteorológicos que suelen ser tomados por naves espaciales (globos-testigo, sondas especiales de alta costa, blancos para radar). Los cohetes meteorológicos, por ejemplo, dejan escapar nubes de sodio que al ser iluminadas en la alta atmósfera por los rayos solares producen raros efectos luminosos.

Los dispositivos de investigación espacial generan un halo blanquecino al penetrar en la atmósfera. Satélites aeronáuticos particularmente brillantes cambian su luminosidad periódicamente al rotar sobre sí mismos. La basura espacial (restos de vehículos aéreos, residuos abandonados en el espacio por sondas y astronautas), en circunstancias especiales puede ser vista desde la tierra. Philip J. Klass nos recuerda que hay muchos subproductos erráticos de origen industrial flotando en nuestra atmósfera, como nubes de escoria, polvaredas de carbón y espuma de detergentes.


"Discoteca" flotante en el cielo


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Libélulas luminosas (Crédito: decoracion2.com)

Los entomólogos P. S. Callahan y R. W. Mankin, de los Estados Unidos, aducen que el exoesqueleto de los insectos o mariposas es un excelente dieléctrico alrededor de un electrolito (los fluidos biológicos del organismo animal). En contacto con un campo eléctrico como el ocasionado por una tormenta, por ejemplo, emiten brillantes luces y colores por los extremos de sus antenas y patas. Un aluvión de este tipo de animales crearía un interesante fenómeno visual. 

Para Norton T. Novitt el fenómeno ovni podría estar originado por las hormigas voladoras. Dichos insectos se reúnen periódicamente en masas de hasta 37 millones de individuos, ejecutando un rito nupcial. Si una de estas gigantescas colonias se topara con alguna carga de electricidad estática – nos dice – puede originar cierta materia luminosa que recuerde un disco espacial.


Errores de percepción

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La vista puede presentar errores de la percepción.

 Edgar F. Mauer opina que muchos fenómenos son atribuibles a algunos estados patológicos de la vista: las células diferenciadas en el humor vítreo logran proyectar sombras en la retina, siendo éstas percibidas como puntos en movimiento. La presión del viento sobre los ojos puede provocar también la visión de pseudo luces. 

Hay una larga lista de afecciones psicopatológicas que dan origen a estados alucinatorios. En estos casos el sujeto ve efectivamente "algo" que no tiene existencia material comprobada. Pierre Delval indica que se producen a veces visiones de imágenes luminosas que, inconscientemente o no, son animadas por el protagonista en función de su propio mundo interior.

También el cerebro – sugiere Alain Dadmer – es capaz de fabricar ciertas observaciones en función de meras analogías; la información percibida es tratada de acuerdo a elementos anteriormente memorizados.

Los elementos más cotidianos y corrientes pueden interpretarse asimismo de una manera totalmente fantástica cuando el sujeto se encuentra bajo la influencia de ciertas drogas o del alcohol, y son muchos los que opinan que ésta es una circunstancia frecuente en los fenómenos ovni.


Mistificaciones, fraudes y fabulaciones



Se denomina "efecto excitación" el que lleva al testigo o informador, al hacer un reporte de los hechos, a seleccionar como más prominentes los datos llamativos pero menos exactos y seguros, no refiriéndose en cambio a las cuestiones de mayor fiabilidad.

El "efecto reportaje" consiste en la selección de detalles asombrosos y espectaculares, con los oportunos añadidos y exageraciones sensacionalistas, al relatar lo ocurrido ante el público o los medios de comunicación ávidos de lo maravilloso.

A mucha gente le fascina la fama, la notoriedad, verse en las pantallas o en letras de imprenta; para tener acceso al excitante protagonismo no dudan en falsificar deliberadamente los hechos inventando una colorista historia de ovnis. Donald I. Warren informa de que muchos de ellos son unos pobres diablos fracasados que mienten con el fin de sobresalir y compensar sus frustraciones y falta de éxito en la vida. Por lo general son testigos de escasa relevancia socioprofesional.

En palabras de Isaac Asimov: "Más importante que lo que vemos en el cielo es cómo lo interpretamos. Aquéllos que desean creer que las tripulaciones de las naves del espacio son guardianes benevolentes de nuestro bienestar, son personas inseguras que, de este modo, se agarran desesperadamente a unas fantasías que les proporcionan la ansiada tranquilidad".

Por último, hay una interpretación crítica, escéptica a ultranza y maximalista en el sentido de que todo lo relacionado con anomalías celestes no son más que falacias, un mero epifenómeno sociológico sin realidad física basado en denuncias de individuos mitomaníacos.


Artefactos aéreos de tecnología de vanguardia


 
Una explicación que no es aceptada por los medios oficiales sugiere que los objetos no identificados son discos fabricados en los Estados Unidos. En Washington – según esta teoría – se habrían concedido varias patentes de invención y el Pentágono tiene en curso más de un proyecto de investigación y desarrollo de vehículos asimilables a platillos volantes. 

El ingeniero canadiense A. V. Roe, presidente de la compañía Avro en Otawa, ha diseñado varios modelos de aviones-platillo, tal vez por encargo de la Fuerza Aérea del poderoso país vecino. Un prototipo especial fue concebido por Otis T. Carr, discípulo del inventor Nicola Tesla.

En versión del Dr. James E. McDonald, no sería nada rara la existencia de platillos experimentales, promocionados por las fuerzas armadas rusas y americanas, por millonarios excéntricos o por sociedades secretas.

Recordemos que ya en 1896-97 las misteriosas aeronaves que invadieron el espacio aéreo estadounidense tomaban tierra con frecuencia y sus tripulantes declararon que se trataba de vehículos eléctricos en fase de experimentación y prueba. Un siglo después seguimos sin noticias de tan revolucionarios artefactos.


Inventos bélicos de la Alemania nazi


 
Antonio Petit Gancedo, Eric A. Aggen, R. Lusar, Olaf Meyer Freyhold y Renato Vesco plantean que los objetos nunca identificados pudieran ser armas secretas fabricadas por los nacionalsocialistas durante la Segunda Guerra Mundial. Se sabe que científicos como Miethe, Habermohl, Bellonzo, Klein, Munch, Von Braun y otros trabajaron en Peenemunde y otros centros alemanes poniendo a punto los cohetes V-1 y V-2 que bombardeaban Inglaterra. Los mismos técnicos del Tercer Reich habrían continuado sus investigaciones en Estados Unidos y la URSS. 

Andreas Faber-Káiser ha publicado incluso los dibujos de unas "peonzas voladoras" germanas diseñadas por Schriever que son auténticos platillos típicos de finales de los cuarenta y que se pueden encontrar en un libro del mayor Rudolf Lusar.


Exobiología del espacio


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Carl Sagan, pionero de la Exobiología.
Para el naturalista americano Ivan T. Sanderson, los O.N.I. pudieran ser organismos zooespaciales, pues su conducta recuerda bastante a la de los animales. Las naves nodriza tal vez desempeñen una función similar a la de las gallinas que empollan sus crías. Se ha observado que los enigmáticos objetos viajan en manadas y se manifiestan como en oleadas migratorias. En el planeta azul existen millares de especies con una apabullante variedad de configuraciones y tamaños. No resultaría imposible que también proliferaran en la alta atmósfera.

Otto Binder ha caído en la cuenta de que los ojos múltiples que exhiben las citadas criaturas son tomados habitualmente por ventanas o portezuelas. Las aludidas máquinas animales, indígenas del espacio, tal vez se alimenten de energía pura o directamente de rayos cósmicos o solares, al igual que las plantas lo hacen indirectamente a través de la fotosíntesis.

Para Trevor J. Constable y Erich Aggem, esas criaturas invisibles ameboides, originadas en el espacio y que poseen luz propia, recuerdan a los moluscos del océano. Aparentan ser metálicas, maniobran inteligentemente y tienen su hábitat natural en los dominios inobservables que rodean o interpenetran nuestro planeta. Estaríamos, en suma, ante formas de vida desconocidas, domésticas o extraterrestres.

La condesa Zoe Wassiko-Serecki mantiene que se trata de especies de vida animal hasta ahora no observadas, autóctonas de la ionosfera del orbe. Poseen estructuras huecas, con un mínimo de materia densa cargada de electricidad. Quizás representen el eslabón perdido entre la vida orgánica y la inorgánica, y por eso dan la impresión de ser máquinas.

Otra interesante explicación la presentan Ray Palmer y Otto Binder: en la "ionosfera radiante" donde se extiende el Cinturón Van Allen (de 2.000 a 65.000 kilómetros de altura), habita una civilización de seres inteligentes, invisibles a los ojos e instrumentos terrenales excepto bajo ciertas condiciones especiales. Tales criaturas radiantes se acercan esporádicamente a la superficie de la Tierra y, a la altura de la ionosfera, se hacen visibles debido a interacciones electromagnéticas como las tormentas del espacio o los huracanes solares. Dichas entidades "radioactivas" han creado una cultura tan vasta y diversificada como la humana, pero adaptada al mal llamado "vacío" del espacio.

También se ha especulado con el "Sistema X", una máquina colosal que, según Aimé Michel, podría sobrevolar el mundo. Un colosal robot en órbita o sobre algún planeta deshabitado del sistema solar, que estaría manipulando no sólo a los ovnis sino a la humanidad entera.

Para C. Maxwell Cade y Oscar Galíndez, "no estamos tratando con seres personales ordinarios, sino más bien con inteligencias mecánicas, organismos abiológicos de conducta programable, una suerte de androides originarios o derivados que actúan como cyborgs autónomos o telecomandados".

Es similar a la hipótesis del magistrado argentino Galíndez la de Jean Luc Proust, quien propone que los artefactos desconocidos serían entes que, tras un largo proceso evolutivo, se han convertido en supermáquinas vivientes, más rápidas, seguras y resistentes que el hombre. La nueva especie robotizada conservaría no obstante, durante mucho tiempo, las trazas de su origen humano y los órganos de comunicación con sus congéneres, de la misma manera que los homínidos contamos todavía con ciertos componentes anatómicos que ya nos resultan inútiles.


Eventuales orígenes astronómicos de los intrusos


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¿De qué lugar del universo provienen los seres extraterrestres?
 
¿Acuden desde la Luna? ¿De satélites naturales no detectados aún por nuestros instrumentos de observación celeste? ¿De satélites artificiales de origen exógeno orbitando alrededor de la Tierra? ¿O de inmensas naves-nodriza estacionadas en los suburbios de la estratosfera? ¿De planetas y/o satélites en nuestro propio sistema solar? ¿Desde masas transplutonianas que rotan en sistemas solares intragalácticos? ¿De algunos cometas? ¿De cuerpos astronómicos todavía no catalogados por los hombres de ciencia?

¿Del mismo Sol? (Hay más de una curiosa alusión a que las estrellas se encuentran habitadas por seres hiperevolucionados que son la causa de su enorme luminosidad, y que las altas temperaturas solares son engañosas). ¿De diferentes estrellas de entre los 400.000 millones de soles que florecen en la Vía Láctea, aparte de sus cohortes planetarias y satélites? ¿De otras galaxias? ¿Desde remotos cúmulos o confederaciones de nebulosas? ¿De objetos cósmicos todavía no descubiertos, con rango superior a los enjambres de galaxias? ¿De cosmos físicos y tridimensionales, alternativos al único que conocemos? ¿De universos paralelos estructurados en diferentes dimensiones y frecuencias vibratorias?


Creaciones del inconsciente colectivo


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Carl G. Jung fue el autor de la obra "Sobre cosas que se ven el el cielo"

El célebre psicoanalista Carl Gustav Jung pensaba que las exoformas serían una proyección psicológica de ciertos arquetipos compartidos por el género humano, es decir, un fenómeno derivado de contenidos psíquicos y emocionales latentes en el alma del hombre.

Para Pierre Vieroudy las aeroformas consistirían en ciertas materializaciones directamente relacionadas con el psiquismo del testigo y de su entorno. Todo ocurre como si una difusa energía universal, dotada de un psiquismo e intencionalidad elementales, se coagulara en base a la información contenida en la mente consciente e inconsciente de los testigos. La manifestación ovni sería, por tanto, un fenómeno parcialmente inducido por las facultades PSI latentes en el ser humano.

En tal caso el sujeto no actuaría como mero espectador fortuito de una actividad independiente y externa a él mismo, sino un perceptor selectivo que toma parte activa e inconsciente en la solidificación de lo que es observado. El protagonista típico que "dispara" la aparición de ovnis suele ser inestable en sus relaciones afectivas, nervioso y dotado de cualidades paranormales. Con frecuencia también se ve envuelto en otros eventos paranormales (poltergeist, mediumnidad, encuentros con fantasmas, etc.).

Pierre Delval se ha percatado de que la concentración de pensamientos y emociones intensos de muchas personas al mismo tiempo puede originar masas luminosas fluctuantes, que estarán influenciadas por las concepciones espirituales, ideológicas y místicas de los sujetos. En tal caso contemplaríamos creaciones psíquicas inconscientes.


Telehipnosis ideo-plástica


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Otra explicación: la telehipnosis (Crédito: perso.wanadoo.es)

Este tipo de fenómenos – sugiere el doctor Peter Maddock – consiste en proyecciones de tipo psíquico elaboradas mediante control remoto por un agente intencional externo. No pasan de ser representaciones aparenciales de naves del espacio, inducidas a propósito en la mente de individuos terrestres, tal vez desde arcanas regiones o niveles de realidad.

Similar es la idea de Luis Schünherr. Para el estudioso austriaco los ufonautas transfieren a la mente del observador determinados efectos alucinatorios, a través de alguna forma de telepatía o energía psíquica. Esto se deduce de los resultados obtenidos en experimentos de hipnosis a larga distancia: simulacros de hechos o situaciones provocados a propio intento, siempre por alguien que ha dominado el poder de la mente en cuanto a la producción de telehipnosis. La cual induciría, a toda persona al alcance del sujeto, a experimentar falsas percepciones conformadas por los cerebros mentores, según Oscar Galíndez.


Universos dimensionales paralelos


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¿Existen los mundos paralelos?

Charles Bowen, J. G. Adams, C. Maxwell Cade y numerosos investigadores de la parafísica hablan de otros planos vibratorios, recintos inconsútiles, realidades alternativas o niveles astrales y etéricos. Los No Identificados tal vez se originen en un mundo invisible estructurado en un diferente estrato frecuencial más sutil y elevado. Su avanzada tecnología parecería magia, hasta el punto de resultarnos incomprensible. Es probable que agentes exógenos estén introduciendo en el entendimiento de ciertas personas seleccionadas toda una fantástica imaginería psíquica valiéndose del bombardeo con trenes de ondas, con el fin de implantar una determinada ideología en la raza humana.


Teoría de los pensamientos solidificados


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Los ovnis serían ideoformas, creaciones de la mente (Crédito: www.circulometafisico.com.ar)

Los precursores de esta idea son Gordon Creighton (director de la Flying Saucer Review) y PhilipW. Allen. Para ambos ovnílogos los "aviones del espacio" serían literalmente creaciones de la mente, ideo-formas. La realidad objetiva es plástica – dicen –, capaz de ajustarse en cierto grado a nuestras cogitaciones, deseos y expectativas. No es de extrañar, por tanto, que los exóticos artefactos sean excreciones mentales fenoménicas controladas por el pensamiento y las emociones del hombre, al ser su cerebro un receptor capaz de trabajar en cambiantes niveles intelectuales. No hay que olvidar que semejante prestación lo capacita para sintonizar con la "fuente universal de energía mental".

La teoría de que los vehículos siderales tal vez sean un producto de la mente también ha sido postulada por J. G. Adams, Alain Gadmer y Jacques Vallée. Según estos investigadores, no tienen corporeidad y carecen de estructura material. Simplemente son la proyección de una mera imagen, fabricada desde determinada fuente externa, que es captada como realidad fáctica por los sentidos del observador. Podría tratarse de figuras similares a las holográficas, emitidas por medio de alguna tecnología punta desconocida en la tierra. Lo que el testigo percibe no es sino una peculiar configuración de energía concentrada y teledirigida, que se hace visible en sus proximidades. Es "víctima" de un sistema de transmisión de imágenes a distancia, como si frente a él funcionase un aparato de televisión.

John P. Bessor y Robert N. Webster afirman que los "vimanas" no serían realmente metálicos, sino que estarían compuestos de ectoplasma, misteriosa sustancia de extraordinaria sutilidad que emana de algún raro componente fisiológico del psiquismo humano. Se trata de estructuras atómicas mal conocidas por la ciencia, a estilo de los "aportes" y otras corporeizaciones espontáneas, tantas veces registradas y hasta fotografiadas en sesiones de espiritismo. Los que dialogan con desencarnados aseguran que se originan a partir de la "submateria" ectoplásmica del médium.


Centros de atracción ufológica 

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Los ovnis suelen presentarse en las cercanías de los aeropuertos (Crédito: www.portalpixel.com)

Por los lugares sobrevolados con más frecuencia podríamos deducir cuáles son las cuestiones terrenales que más interesan a los exonautas, y de ahí inferir aspectos de su misteriosa personalidad e idiosincrasia. Los enclaves asociados con una más asidua presencia de "aviones" foráneos son los siguientes:

  • Sitios donde abundan niños y jóvenes, profesores y enfermeras.
  • Centros de enseñanza: escuelas, colegios, dormitorios de estudiantes y universidades.
  • Hospitales, clínicas e instalaciones sanitarias.
  • Disminuidos, subnormales y las instituciones que los acogen.
  • Embalses, lagos y lagunas; ríos y depósitos de agua potable.
  • Canteras de piedra (multitud de ovnis). Filones minerales e industrias mineras. Reservas subterráneas de uranio.
  • Fallas geológicas. Seísmos. Terrenos impactados por meteoritos.
  • Restos arqueológicos. Tesoros ocultos.
  • Antiguas ruinas enterradas, aún sin descubrir.
  • Monumentos prehistóricos y recintos megalíticos.
  • Parques naturales.
  • Reservas de pieles rojas en los Estados Unidos.
  • Vías de ferrocarril, intersección de autopistas y sobre todo puentes (muchísimos casos ovni en viaductos y pasarelas) .
  • Torres de microondas y repetidores de radio-televisión.
  • Aeropuertos.
  • Plantas generadoras de electricidad, subestaciones y cables de alta tensión.
  • Centrales nucleares.
  • Pozos petrolíferos.
  • Tanques contenedores de energía (petróleo, gas, etc.)
  • Factorías industriales.
  • Bases militares.
  • Polígonos de lanzamiento de cohetes y misiles balísticos.
  • Bases donde se investigan en secreto armas de última generación y vehículos de despegue vertical (Area 51, Groom Lake (en el desierto de Nevada), etc.).
  • Arsenales.
  • Polvorines y depósitos de municiones.
  • Fábricas de armas nucleares e instalaciones atómicas (Notable abundancia de avistamientos).
  • Temblores de tierra y erupciones volcánicas.
  • Lugares de catástrofes naturales y accidentes.
  • Basureros y depósitos de residuos (numerosos incidentes).
  • Cementerios (multitud de observaciones).
  • Viveros piscícolas. Explotaciones ganaderas. Manadas de animales. Y en particular granjas lecheras (avalanchas de discos volantes donde pastan vacas).
  • Aviones en vuelo. Coches en ruta (más durante la noche).
  • Patrulleros de la policía (episodios a barullo, parece como si los persiguieran).
  • Cuarteles de bomberos.
  • Estadios deportivos y pistas de tenis. Más que nada, campos de golf (llamativa afluencia de visitantes de lo Alto).
  • Partidas de caza y barcos con pescadores (muy frecuentes sobrevuelos).
  • Espacios de acampada con gente joven al aire libre.


Viajeros del tiempo o de otras dimensiones


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Arriba la "visión" del profeta Ezequiel y abajo el ovni de Cocoyoc, México (Crédito: www.nogoya451.com)
 
A William E. Murphy se le ocurre que los platos voladores serían el producto visible de la intersección o cortocircuito entre universos paralelos; en otras palabras, proyecciones inter-cosmos, "sombras" de los recintos ultratraterrestres de n dimensiones (para n mayor que 4) en nuestro medio 4-D que consiste en longitud, anchura, profundidad y hechos que acontecen siguiendo la flecha del tiempo secuencial (antes-ahora-después).

También podrían ser máquinas del tiempo, suponiendo que éste represente a la cuarta dimensión. Sus ocupantes tal vez hayan aprendido la tecnología del transcurso cronológico y sean capaces de manipular a voluntad y en cualquier dirección el flujo de los acontecimientos (proceder del futuro y demás).

Para Luis Schöenherr, si la cuarta dimensión es formalmente idéntica al tiempo, y éste no es, en esencia, diferente del espacio, lo realmente significativo será el conjunto del continuum Espacio-Tiempo. En consecuencia, un movimiento a lo largo del tiempo (en la dirección presente-futuro, o su inversa) es tan factible como en el espacio, y así los ovnis podrían ser muy bien "dispositivos temporales" y originarse en el porvenir, como intuyó H. G. Wells.

Las naves del espacio son para John M. Prytz manifestaciones de un universo de antimateria o contra-mundo paralelo. Cuando el cosmos fue creado, pudo formarse igual cantidad de materia que de antimateria, o bien cabe que las galaxias de antimateria estén mezcladas con las compuestas por los átomos ordinarios. También es probable que existan masas comparables de ambas sustancias, en orden a mantener la simetría de la naturaleza, y que cada una de ellas conforme a universos diferenciados e independientes.


Demonios o entes del mal


 
Para Salvador Freixedo, ex jesuita gallego afincado en Puerto Rico y ahora residente en Orense, "hay numerosos paralelismos entre ovnis y demonios. La humanidad es sólo una peonza en una partida de ajedrez cósmica, en la que están implicadas dos grandes fuerzas antagónicas: los ufonautas benignos y las entidades de Luzbel. Las huestes de las tinieblas son las causantes de la creciente agitación social, política y religiosa que sufrimos a nuestro alrededor". Parecida tesis es mantenida en Inglaterra por Gordon W. Creighton, alma de la prestigiosa revista Flying Saucer Review.

Dr. Pierre Guérin: "Los modernos ovninautas y los demonios de épocas pasadas son probablemente idénticos. Estos últimos aparecen en cada período histórico revestidos, a propio intento, con el aspecto y parafernalia simbólica que los testigos de esa región y época esperan ver, en función de sus condicionamientos socioculturales y del momento histórico en el que viven. El mismo efecto-camaleón es también característico del fenómeno ufológico".

Los objetos jamás identificados no serían sino el aspecto parcial de una magna totalidad de orden superior y de naturaleza a la vez física, psíquica y espiritual.

http://fuego.dragoninvisible.com.ar/boletin2/dragon84.htm

Modificado por orbitaceromendoza

viernes, 10 de diciembre de 2010

Astronautas y Cosmonautas declaran sobre el fenómeno OVNI



Extracto del último programa de Tercer MilenioJaime Maussan presenta un gran programa donde se realiza una compilación de la prueba testimonial de encuentros con OVNIS durante las misiones espaciales.

Las declaraciones son realizadas por parte de prestigiosos astronautas como: Story Musgrave, Gordon Cooper, Buzz Aldrin, Edgar MitchellStefanyShin-Piper.

También por parte del cosmonauta ruso Vladimir Kovalenok. Así como también afirmaciones de Karl Wolf ex miembro de la Fuerza Aerea de EEUU y la empleada de NASA Donna Hare.



http://www.soloseneluniverso.com.ar/wp/astronautas/astronautas-y-cosmonautas-declaran-sobre-el-fenomeno-ovni

jueves, 9 de diciembre de 2010

9 de Diciembre de 2010
 
Misterios desde el cielo: "En el Pentágono tienen nóminas de oficiales extraterrestres"
El Centro de Investigación Ovnis en el Uritorco, y una visión que no es precisamente escéptica. ¿Creer, o reventar?

por Ricardo Montacuto, director de MDZ


Jorge Suárez, director del Centro de Información Ovni, en el Cerro Uritorco.

No suele meterme en los temas de la fe, porque son justamente eso: creencia más allá de las reglas establecidas. Tampoco indago en los agnosticismos, ni en aquellas cuestiones que tienen que ver con las convicciones íntimas de cada persona. Allá cada uno con su mochila personal.

¿Creemos, o no creemos? ¿Estamos solos en el universo mirándonos el ombligo, o estamos dispuestos a admitir que así como existimos nosotros, hay civilizaciones enteras a millones de años de nuestra tecnología? ¿Somos los primates universales? ¿Somos las amebas de las galaxias?

El hombre ha nacido y evolucionado a través de la historia mirando al cielo. No lo hemos podido conquistar, está claro, como tampoco el mar, ni las profundidades de las montañas. Apenas somos hombrecitos bidimensionales recorriendo el mundo en “X” e “Y”. Organismos superficiales de un universo inconmensurable. ¿Usted se siente plenamente en capacidad de decir “no hay nadie más”. Yo no me animo. Y la duda me inquieta cuando veo tantas bibliotecas a favor de que los “amigos del cielo” existen, o los enormes “crop circle”, o los dibujos de miles de años de personas con cascos y ropas de astronauta. Vaya uno a saber… Hay bibliotecas en contra de estas posibilidades también.

No solemos ocuparnos de los Ovnis. Tal vez, porque estamos sujetos a ese prejuicio de la prensa que indica: “si creés en ET estás en problemas, y haciendo periodismo amarillo”. Como sea, la semana pasada editamos un especial sobre ovnis, y a los periodistas que escribieron han comenzado a lloverles los mails. Uno de ellos, con una foto obtenida en Tupungato Wine Lands en un torneo de polo, en la que aparece una mancha que el Centro de Información Ovni del Cerro Uritorco, en Córdoba, identificó como positiva.

Antes del hallazgo habíamos conversado vía Skype con Jorge Suárez, periodista, difusor de todo lo que tiene que ver con los objetos voladores no identificados a través del CIO. Suárez lleva más de 25 años recogiendo información sobre ovnis. Tiene programas de radio y televisión, sitio de Internet, está conectado con todo el mundo, organiza un congreso anual, y hace lo que él mismo define como “periodismo controvertido y desacreditado”. La charla resultó por lo menos interesante.

-Yo no soy investigador. No pretendemos convencer a nadie. Pero de una vez por todas los medios de prensa deben abrir el debate…- arranca diciendo Jorge Suárez, luego de quejarse amargamente de los escépticos.

-¿Cómo les va con los medios de difusión a la hora de hablar de ovnis?
-Los medios masivos…olvídate… Tengo un programa en Radio Universidad, conducido por un viejo periodista cordobés. Acá no hay espacio para esto en los grandes medios… Distinto es en Colombia. Sin necesidad de que nos crean, el sentido del equilibrio y la objetividad de los periodistas colombianos hacen que consigamos espacio. El tema interesa…. Además… ¿qué es eso de “no creo”? Esto no es una religión… hay que meterse en el agua hasta los codos, investigar… ver las pruebas de estos fenómenos…

-¿La gente que trata con usted, tiene prejuicios a causa del tema con el que trabaja, dicen… “uy mirá este tipo…”?
-No. Me asisten 25 años de investigación. Somos un centro serio que da informes, ubicado en Capilla del Monte, un lugar muy especial que ha tenido sus sucesos físicos y visuales…Nosotros damos información aun a la prensa escéptica, que aparece junto con las noticias como la de los últimos días, cuando se supo que la NASA iba a anunciar un descubrimiento importante…Y al final fue verdurita. Ningún investigador serio esperaba que esta gente hiciera una revelación trascendente. Los norteamericanos siempre están con la posición de no decir todo lo que saben por temor a que la gente entre en pánico. Eso podía ocurrir tal vez hace 30 años. Pero ya no.

-Desde su experiencia… ¿Cuáles son los puntos de mayor concentración de estos fenómenos en la Argentina, y por qué?
-Capilla del Monte tuvo en 1986 el único hecho físico argentino, investigado por personas de todo el mundo. Tan importante es el lugar que hay una cámara web captando el cielo del Uritorco las 24 horas. Esa cámara registra unos 90 contactos visuales por mes de Objetos Voladores No Identificados. La ciudad de Victoria, en entre Ríos, es otro centro de actividad ovni fuerte. Lo mismo el Nevado del Cachi, en Salta. La precordillera mendocina concentra muchas denuncias de actividad, lo mismo del lado chileno. Y recuerden el caso del comandante Jorge Polanco, de Aerolíneas, dos veces los ovnis le impidieron aterrizar en Bariloche. La tripulación y los pasajeros fueron testigos de ese incidente…

-¿Esta actividad de ovnis que ustedes registran, es constante, esporádica… por oleadas….?
-No, es constante. Y en estos últimos cinco años ha ido creciendo el contacto. Creo que esto además tiene que ver con el grado de angustia con el que vive la gente en varias partes del planeta. En Europa todavía no empezó el invierno y ya hay 17 grados bajo cero con decenas de muertos, Colombia y Venezuela con lluvias e inundaciones, y hay una sequía muy importante en esta parte del planeta. Me parece que hay unos señores haciendo desastres y desequilibrios en el mundo.

-¿Cómo certifican la veracidad de las historias, de los videos o las fotos que les muestra la gente?
-En lo personal, diría que incluso me fatiga el tema de todos los que vienen con sus experiencias. Incluso algunos relatos parecen ser delirios… Lo que hacemos a diario es analizar el material gráfico y emitimos una opinión que puede ser equivocada o no, pero es la nuestra, y confirmamos si lo que estamos viendo puede ser algo que no pertenece a nuestra tecnología. Esta aclaración hay que hacerla porque los Estados Unidos fabrican ovnis, los han replicado en la aerodinámica… Es difícil hacer las distinciones… Pero insisto. No somos investigadores, sino difusores…

-¿Cuál es el evento más interesante que le tocó conocer?
-Como prueba definitiva, hay una investigación documental muy exhaustiva de Juan José Benítez, de 12 capítulos y financiada por Editorial Planeta. Me impresionó mucho un estudio sobre la Meseta de Tassili en Argelia, donde Benítez visitó unas grutas que habían sido investigadas por arqueólogos franceses en la década del ’40. Allí había pinturas de unos astronautas enormes, de tres metros, con su caso y todas las ropas, datadas en 9.000 años. Lo mismo con las figuras que se conocen como “crop circle” y aparecen enormes y bellísimas en distintos campos del mundo, especialmente en Inglaterra. Es impensable que lo puedan hacer de la noche a la mañana aplastando el pasto con una soga y una tabla.

-¿Y en la Argentina?
-Aparecieron en Chicoana, al norte de Salta, unos dibujos de “crop circle” que no tienen la perfección de los que se ven en otros lados, pero que representan un indicio. Pero el gobierno salteño tiene la decisión política de no permitir ningún tipo de acercamiento aéreo, ni sobrevuelos. Ahí está sucediendo algo…

-De cuerdo a su conocimiento, y a los investigadores con los que ha tratado. ¿De dónde se suponen que vienen estas formas de vida?
-Según los grandes investigadores son más de 100 las comunidades que nos visitan. Creo que es un número exagerado, aunque se que es más de una. Los periodistas escépticos siempre cometen el error de colocarnos junto a un astrónomo… entonces, cuando uno cuenta que ha estado con el ingeniero Enrique Castillo Rincón, que ha sido contactado por seres de las Pléyades a fines de los ’80 en Colombia, te dicen “es imposible… eso está a 52 años luz de aquí”. Claro, con nuestra tecnología sí es imposible… ¿Quién suponía hace 30 años que íbamos a estar caminando con un cajita de fósforos en la oreja hablando con alguien en cualquier parte del mundo? Tienen que aceptar que puede haber mundos con desarrollos tecnológicos muy superiores a los nuestros, y que cuenten con un sistema de viajes mucho más evolucionado que el de los humanos, ya que aquí todavía cargamos combustible.

-¿Ustedes han registrado algún caso en el que haya certeza de abducción en la Argentina?
-No. En ese punto, lo que me pregunto es por qué el 90 % de los casos de abducción registrados hayan ocurrido en los Estados Unidos. Jamás hallé respuestas a estos interrogantes. Me parece muy sugerente…

-¿Y qué le sugiere?
-Que pudo haber habido casos de investigación biológica de humanos con humanos…En cuanto a lo otro, ha habido contactos, algún evento extraño, o cuando en el Rally de 1978 una luz levantó un auto que venía desde la Patagonia a Bahía Blanca y recorrieron en minutos lo que le hubiese llevado horas. Esos corredores fueron muy investigados. También existió el caso de un camionero que apareció por México con su camión y todo… Pero bueno… nunca hubo una investigación bien profunda que otorgue pruebas definitivas. A veces son más rumores que otra cosa.

-El cine y la televisión… ¿Ayudan, o no…?
-No ayudan, porque Hollywood nos ha regalado sesenta años de películas donde el extraterrestre es un malvado horrible (según nuestros valores estéticos), que nos viene a comer o a quitarnos el planeta. No es casual… es un programa ejecutado para seguir alejando a la gente de una fantástica realidad. Hubo algunas producciones que escaparon a eso, especialmente las primeras que hizo Steven Spielberg, como ET, Encuentros Cercanos o Cocoon, que se hizo para la TV. Hay cosas muy particulares con el pensamiento de los norteamericanos. Ahora están buscando a un hacker inglés para darle 35 años de prisión. Se llama Gary Makkinon y lo acusan de haber violado la seguridad nacional mirando lo que hay dentro de computadoras del Pentágono y de la NASA. En las entrevistas que le hizo el Proyecto Camelot, Makkinon les dijo que en las computadoras del Pentágono había nóminas de oficiales extraterrestres… ¿se entiende? A ver… el abogado canadiense Alfred Webre dijo en nuestro congreso que EEUU hace pruebas de teletransportación a Marte desde la década del sesenta y tiene como testigo a la nieta del general Eisenhower. Claro… cuando el productor de un programa se encuentra con esto, cree que el que lo cuenta se ha fumado algo… pero nunca profundizan en la investigación de los documentos…-

Y eso fue todo. Suárez nos sumerge en un mundo que no conocemos y sobre el que hay muchísimos prejuicios y preconceptos. Tal vez este tipo de charlas sirva para descorrer un poco el velo, o para darle material a lo que en el mundo ovni llaman “los escépticos”.

Y vos. ¿De qué lado estás?

http://www.mdzol.com/mdz/nota/257901-misterios-desde-el-cielo-en-el-pentagono-tienen-nominas-de-oficiales-extraterrestres/